Un juego de barcos para el fin de semana

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de enero de 2010 a las 9:48

http://www.youtube.com/watch?v=Z4mLbDQTvSY

 

He de reconocer que me sorprendí mucho cuando descubrí Ships. Un juego de barcos que usa como base (motor principal), la interesante aplicación Google Earth; y que convierte a este simulador en un divertimento fuera de los cánones habituales de los juegos para ordenador.

Aunque hay muchos juegos-simuladores para los aficionados al mundo de los barcos (las dos estrellas indiscutibles son Ship Simulator y la saga de Silent Hunter), Ships, en su primera versión desarrollada por PlanetinAction.com, permite, y aquí está la novedad, manejar un barco sobre un escenario real.

Con una calidad más que aceptable en lo que hace referencia a los barcos, y un manejo muy sencillo, Ships, que se juega online descargando sólo un pequeño plugin, es un primer paso muy prometedor para posteriores versiones de este juego.

La única pega; pega que incluso puede ser divertida, es que los barcos no diferencian entre la mar y la tierra (supongo que en futuras versiones esto se corregirá), lo cual, puede llevarnos a situaciones en las que estemos gobernando un barco sobre tierra firme.

Sin duda alguna una curiosidad; un juego de barcos más o menos divertido (según los casos), que me permito recomendarles para este fin de semana.

http://www.planetinaction.com/

¿Varado o encallado?

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de enero de 2010 a las 19:57

 

Al hilo del accidente en Algeciras del buque de carga general Rhea, se me ocurren un par de consideraciones.

La primera de estas es puramente semántica.

Qué es más correcto decir y/o escribir. ¿Buque varado o Buque encallado?

Tirando del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española*, ambas palabras (Varar y Encallar) tienen, en sus acepciones marítimas, una similitud que nos permitiría decir una u otra sin temor a meter la pata.

Ahora bien; ya que estamos en un blog marítimo, creo que hay que decantarse (por lo menos yo lo hago). Teniendo en cuenta lo que nuestro diccionario dice, en el caso que nos ocupa (barco que debido al mal tiempo se acerca a la costa, toca fondo y queda atrapado-inmovilizado), creo que sería más correcto hablar de buque encallado, aunque la mayor parte de agencias de noticias e informativos hablen de barco varado.

La segunda consideración que me gustaría exponer, es una pregunta.

¿Por qué se producen tantos accidentes marítimos en las inmediaciones del Estrecho de Gibraltar?

¿Demasiado tráfico?, ¿Demasiadas malas condiciones climatológicas?, ¿Poco control?… Interesante tema para debatir.

* Según la RAE:

Varar:

1. tr. Mar. Sacar a la playa y poner en seco una embarcación, para resguardarla de la resaca o de los golpes de mar, o también para carenarla.

2. tr. desus. Echar un barco al agua.

3. intr. Dicho de una embarcación: Encallar en la costa o en las peñas, o en un banco de arena.

4. intr. Dicho de un negocio: Quedar parado o detenido.

5. intr. Am. Dicho de un vehículo: Quedarse detenido por avería.

6. prnl. Ven. Quedarse detenido en un lugar por circunstancias imprevistas.

Encallar:

1. intr. Dicho de una embarcación: Dar en arena o piedra, quedando en ellas sin movimiento. U. t. c. prnl.

2. intr. No poder salir adelante en un negocio o empresa. U. t. c. prnl.

Desarbolado en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de enero de 2010 a las 8:08

Astrid 18-I-10blog2

 

Probablemente esta sea una de las más, si no, la más curiosa imagen marítima que se ha podido ver en el puerto de Málaga en lo que llevamos de 2010.

El bergantín de bandera holandesa Astrid, desarbolado parcialmente realizando tareas de reparación en uno de sus dos mástiles.

Llegado a Málaga el pasado 12 de enero, el velero quedaba atracado en el muelle 3-A3. Dos días después, pasaba a la ochava (transversal entre los muelles 1 y 2) donde se encuentra en la actualidad.

Para los más puristas, o para los que les gusta la compleja terminología de los barcos de vela, les diré que el Astrid está reparando su palo de proa o trinquete. En concreto, tiene desmontado el mastelero y el mastelerillo; palos que junto con el macho, componen la totalidad del trinquete. Además, todas las vergas de este palo y parte de la jarcia, están también retiradas.

 

Astrid 18-I-1012blog3

 

Biografía del Astrid

Construido en 1.918 en Scheveningen, Holanda. Hasta mediados de la década de los años setenta navegó como buque de carga por el Báltico.

Después de sufrir un importante incendio del que sólo se salvó su casco, en 1.984, dos ex-oficiales de la marina británica lo reconstruían convirtiéndolo en buque escuela.

En 1.998, el Astrid se restauraba manteniendo su original fisonomía y comenzaba a navegar como buque turístico.

Características técnicas:

Bergantín de dos mástiles y 16 velas.

170 toneladas de registro bruto.

Eslora: 42 metros.

Manga: 6,70 metros.

Calado: 2,65 metros.

12 camarotes que pueden albergar un máximo de 24 pasajeros (no tripulantes).

Normalmente, el Astrid realiza pequeños viajes por aguas del Norte de Europa.

USNS COMFORT, el buque hospital más grande del mundo

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de enero de 2010 a las 9:26

Tras ser alertado el 13 de enero, tres días después, el buque hospital de bandera norteamericana USNS Comfort (T-AH-20) zarpaba del puerto de Baltimore con destino a las aguas de Haití, donde llegaba en misión humanitaria el miércoles 20 de Enero.

Considerado, junto con su gemelo el Mercey, como el buque hospital más grande y dotado del mundo, el Comfort participa de unas cifras verdaderamente espectaculares; cifras que en el caso de la catástrofe de Hatí están ayudando a salvar muchas vidas.

Aun pudiendo ser pesado al describir todas y cada  las características del buque, creo que sería interesante mencionarlas.

Perteneciente a la organización-institución Military Sealift Command, este buque está integrado en el Comando Militar de Transporte Marítimo Auxiliar; una flota de 41 buques dedicados a prestar todo tipo de apoyo a las fuerzas norteamericanas en tiempos de paz o guerra.

Construido entre los años 1.975 y 1.976 como petrolero (se llamó originalmente Rose City), en 1.987, tras una considerable reforma, comenzaba su vida como buque hospital bajo el nombre Comfort.

Vamos a las características:

Los números puramente náuticos son comparables a los de cualquier “barco grande” de los que navegan por el mundo en nuestros días: 70.470 Tm. de registro bruto, 272 metros de eslora y 32,18 metros de manga; pero, las cifras médicas, son, como ya he dicho, verdaderamente espectaculares.

Tripulación: 63 personas.

Personal médico a bordo: 956 personas. A esta cifra hay que añadir 258 personas más de apoyo.

Total de camas: 1000. Estas, están divididas en: 80 de cuidados intensivos, 20 de recuperación, 280 de cuidados intermedios, 120 de cuidados leves y 500 de atención limitada (lo que serían las camas estándar de un hospital en tierra).

Quirófanos: 12. Operativos las 24 horas del día.

Departamentos:

Urgencias, unidad de cuidados intensivos, departamento de radiología, laboratorio (con apoyo vía satélite), centro quirúrgico (aquí se coordinan todas las intervenciones quirúrgicas y sus posteriores encames o desplazamientos según los casos), traumatología y quemados, medicina general (dentro de este departamento hay pequeñas secciones destinadas a diferentes especialidades médicas), oftalmología y optometría, servicios dentales, farmacia, mortuorio, lavandería, dos plantas de producción de oxígeno y cuatro plantas de depuración de agua de mar, sólo para uso hospitalario.

Estarán conmigo que las cifras del Comfort son verdaderamente espectaculares. Una cifras que para sí quisieran algunos (o muchos) hospitales en tierra.

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Triste barqueo

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2010 a las 7:44

El barqueo, o si lo prefieren, el servicio de lanchas de atención a buques fondeados, desde siempre, ha sido y es, una constante en nuestro puerto.

Y aunque ya los barcos no fondeaban en nuestras dársenas, ni atracan de punta (amarrando únicamente la proa o la popa al muelle), el baqueo, que en estas circunstancias del pasado era imprescindible, ha quedado circunscrito en nuestros días, a los buques que fondean en la bahía.

Con la necesidad de mantener algún tipo de contacto con tierra (podríamos hablar de puntuales suministros o del embarque y desembarque de tripulantes), los barcos fondeados, en la mayoría de las ocasiones contratan algún servicio de lanchas.

Hasta hace no demasiados meses, todos los barqueos que se realizaban en nuestra bahía, los efectuaban barquitos de nuestro entorno más cercano. Según las necesidades, el servicio lo cumplimentaba alguna de las diferentes embarcaciones que, ya sea en nuestro puerto o en sus proximidades, existen para este tipo de trabajos.

Pero, con el regreso de los buques que transportan suministros para el ejército norteamericano; los cuales, tras permanecer un tiempo ausentes, parece que han vuelto a elegirnos  para fondera y descansar, la supremacía malagueña a la hora de los barqueos ha comenzado a tambalearse.

Para atender a los buques que durante estas dos últimas semanas han permanecido fondeados en nuestra bahía, nos llegaba el pasado día 4 un pequeño catamarán procedente de Valencia.

Y aunque aquí, el pundonor marítimo se resume en una cuestión económica, creo que es bastante lamentable que nos tenga que venir una embarcación de fuera para hacer lo que hasta ahora habían hecho las embarcaciones malagueñas. Triste barqueo.

Catamarán valenciano realizando el servicio de lanchas

 

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Enero de 2010).

Comenzamos la singladura

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de enero de 2010 a las 15:36

Hacer una declaración de intenciones al respecto de este blog que comienza, me parece absurdo; y me lo parece, porque “La mar de Historias” (ahora también en formato digital), nace como continuación de la apuesta que Málaga Hoy viene haciendo, desde su primer número, por la información marítima.

Con esta premisa; y con la ilusión y las ganas (muchas) de seguir hablando de mar y barcos, sólo me queda decirles que desde ahora mismo, este blog abre sus puertas. Con el firme propósito de tratar cualquier tema marítimo local, nacional o internacional comenzamos esta singladura en la que espero contar con su participación.

Así pues, zarpamos; y lo hacemos con el sonido de la bocina de, tal vez, el buque de crucero más famoso del mundo. Seguro que las tres pitadas del ya desaparecido Norway nos traen muy buena suerte.