Archivos para el tag ‘Accidente’

Un accidente con suerte

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de marzo de 2016 a las 8:16

Como les he referido en más de una ocasión, resulta verdaderamente extraño que los buques de la compañía Trasmediterránea hayan tenido tan pocos accidentes en el puerto malacitano. Teniendo en cuenta la habitualidad de realizar a diario dos maniobras, una de salida y otra de entrada, el porcentaje de incidencias dignas de destacar, resulta insignificante teniendo en cuenta que esta naviera, y por ende sus barcos, operan en aguas malagueñas desde hace casi cien años.

En junio de 1976, el buque Vicente Puchol, cubría de forma provisional la línea del mar de Alborán. Tras cumplimentar las operaciones de cargas y el embarque de pasajeros, a medio día del martes 29 de junio, el barco dejaba su atraque para iniciar su navegación con destino a Melilla. Liberado de su amarre, el buque, debido a un fallo en su máquina, chocaba de proa contra la esquina del muelle número seis. Aunque desde el puente de mando se había intentado minimizar el impacto echando el ancla de babor, el Vicente Puchol, no pudo evitar la embestida contra el cantil del trasversal de Poniente.

Con el barco parado, los remolcadores Marbella y Torrebermeja, se posicionaban junto al melillero para atracarlo en el muelle del que había partido tan solo unos minutos antes. Ya amarrado, la oficialidad del buque, miembros de la autoridad marítima y un inspector de una aseguradora, revisaban los daños en la proa del Vicente Puchol. Desembarcado todo el pasaje, se iniciaba una reparación de emergencia; una soldadura de una plancha provisional que permitiera, tras una verificación técnica, la navegabilidad del barco.

A última hora de la tarde de ese mismo día, el melillero accidentado recibió la autorización para salir a la mar.

VICENTE PUCHOLVICENTE PUCHOL que chocó contra el muelle seis en junio de 1976.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de marzo de 2016.

Cristales rotos

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2016 a las 8:28

Las averías de todo tipo y los pequeños accidentes, constituyen una constante en cualquier barco que esté en activo. Particularizando en los buques de crucero, en la mayoría de los casos, estos incidentes pasan inadvertidos para los pasajeros, aunque en determinados ocasiones, el turista que viaja a bordo de uno de estos barcos sí que sufre directamente las complicaciones de cualquiera de estos problemas.

Adelantando un día su previsión de llegada, el 24 de noviembre de 2015, el buque Tere Moana atracaba en el muelle número dos. Procedente de Motril y con destino a Gibraltar, este barco de 3.500 toneladas de registro bruto, 100 metros de eslora y una capacidad máxima para 88 pasajeros repartidos en 44 camarotes (todos ellos con ventanas exteriores salvo ocho que disponen de un pequeño balcón), amarraba en aguas malacitanas tras haber sufrido un golpe de mar. Sin demasiados daños a la vista, quizás, lo más aparatoso de aquel incidente se podía apreciar en dos de los cristales que cubrían las ventanas de uno de sus camarotes en la cubierta número cuatro en la banda de estribor. Con un portillo cubierto por una plancha de madera, y otro mostrando significativas grietas en un cristal que aun se mantenía intacto, aquella rotura, de haber estado ocupados esos dos camarotes (desconozco si lo estaban o no), habría significado el inmediato realojo de sus habitantes a otro, amén de alguna que otra contraprestación para evitar cualquier tipo de reclamación.

Un leve incidente ocurrido a pequeño barco que originalmente fue clasificado en 1999, el año de su construcción, como un yatch-cruise, y que hoy, además de realizar viajes por ríos, navega en itinerarios crucerísticos por mar abierto.

Tere Moana 25-XI-159Daños en las ventanas de los camarores del TERE MOANA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de febrero de 2016.

Quince golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2016 a las 9:06

En la madrugada del 17 de enero de 1963, con un moderado temporal de Levante, atracaba en el muelle número siete el mercante de bandera inglesa Delphic. Luciendo la contraseña de la compañía británica Shaw Savill and Albion, este mercante con posibilidad de transportar mercancía refrigerada, llegaba al puerto malacitano para embarcar 24 toneladas de carga general.

Cubriendo una línea regular entre diferentes puertos de las islas británicas y Australia, el Delphic, de 173 metros de eslora y 10.690 toneladas de registro, tras fondear su ancla de estribor, quedaba atracado en el muelle siete, teniendo reforzar su amarre mientras realizaba la carga.

Varias horas más tarde, y ya con un intenso temporal fuera de la bocana, el mercante inglés, que había intentado desatracar por sus propios medios, pedía ayuda al Tavira, el remolcador que por aquellos años operaba en el puerto malagueño.

Con el cabo de remolque hecho firme a popa, el Delphic empezó a cobrar el fondeo, y el ancla del buque comenzó a garrear; o lo que es lo mismo, a resbalar por el fondo donde debía estar fijada. Ante aquella situación, y mientras el Tavira tiraba del barco, la proa del mercante golpeó contra el cantil del muelle. Con el remolcador maniobrando para minimizar los daños, el Delphic, antes que quedar nuevamente atracado impactó quince veces contra el muelle número siete; una circunstancia le produjo una vía de agua.

A primeras hora de la tarde de ese mismo día, ya con el temporal amainado, el buque accidentado auxiliado por Tavira y el remolcador Dracante que se encontraba en el puerto, quedaba atracado en el muelle cuatro donde durante tres días estuvo reparando a flote la avería producida por los impactos.

Delphic-19Mercante DELPHIC accidentado en el puerto en enero de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2016.

El hijo del largo

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de septiembre de 2015 a las 8:09

Lo que hoy les contaré, visto con la perspectiva de los años, les parecerá algo fuera de lugar; una circunstancia impensable en nuestro días que en el pasado constituía algo muy frecuente de ver. Corría el año 1921, y el puerto malagueño recibía casi a diario a los múltiples buques que por entonces, navegando en diferentes líneas regulares, escalaban en Málaga para embarcar o desembarcar pasajeros o cumplimentar cargas y descargas.
El 28 de abril de aquel año, procedente de Valencia y con destino a Cádiz, Nueva York, La Habana y Veracruz, fondeaba en la dársena de Guadiaro el vapor de la Compañía Trasatlántica Española Antonio Lopez. Con 117 pasajeros a bordo, este buque que cubría la denominada línea Nueva York – Cuba – Méjico, llegaba a Málaga para cargar una ser de cajas con maquinaria facturadas para La Habana.
Con la necesidad de realizar esta operación desde una gabarra, la colla de “El Calvo” fue la encargada de acometer la tarea, y los diez estibadores que componían este grupo comenzaron el trabajo hasta que un accidente paralizó la carga. Mientras se izaba una de las cajas, ésta cayó sobre Manuel Romero, apodado “El hijo de el largo”. Tras ser evacuado a una casa de socorro primero, Manuel, terminó ingresado en el Hospital Noble donde el aplastamiento de su brazo derecho terminó con la amputación de éste.
Recuperado de su accidente y a pesar de su significativa minusvalía, “El hijo del largo”, durante muchos años siguió trabajando en los muelles en su habitual colla de estibadores. Una curiosa y a la vez muy dramática historia que nos revela la dureza de las condiciones laborales de los trabajadores portuarios malagueños de las primeras décadas del siglo XX.

Antonio Lopez 3Vapor ANTONIO LOPEZ donde se accidentó ‘El hijo del largo’

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de septiembre de 2015.

Un nuevo buque de Costa Cruceros accidentado

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de febrero de 2012 a las 21:10

Al parecer ayer domingo (26 de febrero) ocurrió el accidente.

Les dejo un primer enlace a la espera de más.

Accidente Costa Allegra

Accidente del catamarán rápido MILENIUM DOS

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de enero de 2012 a las 10:45

Le dejo un enlace hasta que pueda conseguir más información.

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=1066923

Ampliada la noticia con este enlace

http://www.europasur.es/article/maritimas/1158781/dos/heridos/tras/chocar/ferry/acciona/y/granelero/millas/ceuta.html

Añado unas fotos de agencia.

Fotos (Agencias)

Accidente del buque de crucero COSTA CONCORDIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de enero de 2012 a las 8:41

Les dejo un primer enlace. En el transcurso del  día indagaré sobre el tema.

http://www.rtve.es/noticias/20120114/menos-seis-muertos-30-heridos-encallar-crucero-italia/489397.shtml

Un nuevo enlace y fotos

http://www.malagahoy.es/article/sociedad/1159160/menos/tres/muertos/y/decenas/heridos/encallar/crucero/italia.html

FOTOS.

Aquí les dejo unas fotos de agencia que muestran el accidente.

Fotos (agencias).

Visto lo visto, una verdadera tragedia.

Si consigno más información iré actualizando el post.

Maniobra accidentada

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de diciembre de 2011 a las 13:35

Aprovechando que el fast ferry Alcantara se encuentra reparando a flote antes de ser vendido, hoy les contaré una historia que su gemelo, el Almudaina, vivió en el puerto de Málaga hace algunos años.

En la primera semana de mayo de 2005, antes de que comenzara la temporada veraniega de viajes rápidos que la Trasmediterránea había instaurado en 2002  en el Mar de Alborán, el titular de esta ruta, llegaba a Málaga para realizar una serie de reparaciones en seco. Después de pasar unos días en el dique flotante, el Almudaina, ya puesto a punto, estaba listo para iniciar su trabajo.

El 13 de mayo, día en el que el ferry rápido debía salir del dique, amanecía nublado y ventoso. Con el  práctico a bordo y el remolcador Fuengirola situado a proa con un cabo de remolque, el dique comenzaba a hundirse y se iniciaba la maniobra.

Ya a flote y  muy lentamente, el Almudaina empezaba a moverse, mientras, el remolcador vigilaba que el buque saliera del dique sin tocar sus paredes. Varias rachas de viento que el Fuengirola no pudo controlar con su tiro, llevaron al fast  ferry a apoyar su banda de babor contra uno de los laterales del dique.  Ya con media eslora fuera, el Almudaina salió rozando su casco mientras el remolcador tiraba intentando minimizar los daños.

Finalizada la accidentada maniobra, el ferry quedaba atracado en el muelle 3 A3, y allí, se pudieron ver los desperfectos que el buque había sufrido. El roce con la pared del dique, además de haber hecho desaparecer la pintura a popa, había dañado una de las planchas del casco.

El Almudaina fue reparado a flote, y tras dos salidas para hacer pruebas de mar, finalmente iniciaba su trabajo en  la línea rápida entre Málaga y Melilla.

ALMUDAINA en el momento del accidente.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Diciembre de 2011).

Una curiosa coincidencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de enero de 2011 a las 14:22

Hoy les hablaré de sobre curiosa coincidencia. Esta pasada semana (muy probablemente habrán leído la noticia o habrán visto las imágenes por televisión), una gabarra cisterna de 86,5 metros de eslora cargada con 2.400 toneladas de ácido sulfúrico, zozobraba mientras navegaba por las aguas del río Rhin. Sin conocerse aun las causas del accidente, el Waldhof, que así es como se llama este barco, literalmente se daba la vuelta para quedar (afortunadamente sin verter el ácido que transportaba), tumbado a flote sobre su costado de babor.

Con la noticia de este accidente como trasfondo, les diré que desde el pasado sábado 18 de diciembre, el puerto de nuestra ciudad, alberga a dos gabarras muy parecidas a la que hace unos días se accidentaba en aguas alemanas.

Denominados técnicamente como ‘Chemical/Products Tanker, Inland Waterways’ (cisterna para vías navegables interiores o aguas costeras), estos barcos, a los que más bien habría que llamar gabarras cisterna autopropulsadas, navegan por ríos y aguas cercanas a la costa transportando todo tipo de sustancias químicas.

Pero volviendo a las dos gabarras que se encuentran atracadas en nuestro puerto, les diré que la Energy y la Transport (estos son sus respectivos nombres), tras ser vendidas por sus antiguos armadores a un nuevo propietario, llegaban remolcadas a Málaga, en tránsito, procedentes de Rotterdam. Abarloadas la una a la otra en el muelle número cuatro, y ya con el remolcador que se las llevará, listo para iniciar su nuevo viaje; estas gabarras cisternas, a la espera de formalizar algunos inesperados trámites de última hora, aguardan el momento para salir remolcadas  con destino al puerto fluvial nigeriano de Warri.

Transport y Energy blog

Gabarras cisterna TRANSPORT y ENERGY atracadas en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Enero de 2011).

Como complemento a esta columna les dejo unas fotos del accidente del WALDHOF en el  Rhin.

barc04 blog

 

barco3 blog

 

barco6 blog

Fotos: Agencias (EFE, REUTERS y AFP)

Barcos amarillos

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de noviembre de 2010 a las 9:54

Dentro del amplio catálogo de “cosas” susceptibles de generar algún tipo de superstición, el color amarillo, ocupa un lugar destacado. Teniendo esto en cuenta; y teniendo en cuenta también, que dentro del ámbito marítimo las supersticiones son algo muy habitual, a bordo de un barco, este color,  no suele despertar, por norma general, demasiadas pasiones.

Con todo esto, y por encima de estas extrañas creencias (creencias que aun siendo muy personales se han ido generalizando e incluso internacionalizando), existen algunas compañías navieras que llevan los cascos de sus barcos pintados de amarillo.

De entre todas estas compañías que podíamos calificar como no supersticiosas; quizás, las dos que más destaquen sean Biglift, dedicada a las cargas especiales, y Stolt Tankers, la cual, transporta cualquier tipo de líquido susceptible de poder ser llevado a bordo de un buque tanque.

Y aunque como les he dicho, existen otras muchas navieras con barcos pintados de color amarillo, las dos que les he mencionado, amén de ser unas compañías muy reconocidas internacionalmente, de vez en cuando, se dejan ver por el puerto de Málaga.

Pero aun con la imagen fresca del Happy Ranger, uno de los buques amarillos de BigLift llevándose hace algo más de una semana una de nuestras grandes grúas móviles; sin duda alguna, el recuerdo más impactante de un barco pintado de amarillo en Málaga, tiene nombre propio. El buque tanque Stolt Capability, maniobrando de entrada para amarrar en el muelle de Levante, el miércoles 13 de febrero de 2008, colisionaba levemente contra el atraque Sur de la Estación Marítima de Cruceros. Un incidente que muchos supersticiosos achacarían al color amarillo de este barco.

Stolt Capability blog

STOLT CAPABILITY días antes de su accidente en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de Noviembre de 2010).