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Un histórico barco muy vinculado a La Legión

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de abril de 2017 a las 9:05

El buque de transporte ligero  de la Armada ‘Contramaestre Casado A-01’ cumple 20 años trayendo a las tropas del tercio.

Este próximo jueves, el tradicional desembarco de la legión en el puerto estará rodeado de una circunstancia muy especial; un histórico hecho que tendrá como protagonista al buque de la Armada española Contramaestre Casado A-01 que, con su llegada, cumplimentará veinte años trayendo a estas tropas a la Semana Santa malagueña.

Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-123Imagen del veterano CONTRAMAESTRE CASADO A-01 en una de sus entradas al puerto de Málaga.

Luciendo el nombre del contramaestre José Casado Ferreiro,  un héroe de la guerra de Cuba, este buque, segundo en la historia de la Armada que navega bajo esta denominación, iniciaba su vida de mar en el año 1951. Construido en los astilleros suecos Eriksberg Mek Verkstads A/B, de Gotemburgo para la naviera Trelleborg Angfartygs, este barco diseñado para el transporte de mercancías refrigeradas fue bautizado como Leeward Islands. Tras cambiar varias veces de propietario y navegar con los nombres: Bajamar, Bonzo, Fortuna Reefer y Thanassis-K, en 1982, la corbeta Vencedora en colaboración con el Servicio de Vigilancia Fiscal y Aduanera lo apresaba en las costas gallegas en una operación  de lucha contra al contrabando por mar. Abandonado por sus armadores, el buque que salía a pública subasta en noviembre de aquel mismo año era adquirido por el Ministerio de Defensa que tras asignarlo a la Armada lo reformaba en los astillero vigueses Ascón y Vulcano.

Después de nueve meses de trabajos en los que surgieron algunos incidentes,  finalmente, el 23 de noviembre de 1983 reconvertido en un transporte ligero, este buque entró en servicio con su actual nombre.

Teniendo su base de operaciones en el arsenal de La Carraca en San Fernando, el Casado, como popularmente se le conoce, tras efectuar infinidad de misiones en su ya larga vida de mar, en 1991 se estrenó en el transporte de tropas legionarias con destino a la Semana Santa malagueña.

Desde aquella fecha y con muy pocas ausencias, el Contramaestre Casado A-01 ha cumplimentado (contabilizando la navegación que lo traerá al puerto en dos días), un total de veinte viajes; un número de desembarcos legionarios que lo ponen a la cabeza de los muchos y muy variados barcos que desde 1930 han movilizado a estos militares para su tradicional desfile procesional del Jueves Santo.

Contramaestre Casado A-01 legionarios 5-IV-1245Los legionarios preparados para realizar el desembarque.

Con este récord, este veterano barco de 104 metros de eslora, 5.000 toneladas de desplazamiento y  una  dotación 67 marinos, en sus dos décadas de visitas a Málaga ha tocado tres muelles diferentes: el número uno, el 3-A1 y el dos en sus  multitudinarios desembarcos; unos actos castrenses que año tras año congregan en el puerto a miles de malagueños. Y si bien las anécdotas vividas en estos atraques son muchas, quizás, la más significativa durante todo este tiempo, por lo que de especial tuvo,  fue la que ocurrió el  jueves 20 de marzo de 2008. Bajo una intensa tromba de agua, el Casado, que traía a su bordo a unidades del  4º Tercio Alejandro Farnesio, tras quedar atracado en el muelle 3-A1 vio como el tradicional desembarco fue cancelado. Con aquella  climatología  tan adversa, la bajada de los legionarios uno a uno y el posterior desfile por el muelle y las calles hasta la parroquia de Santo Domingo tuvo que ser sustituido por un nada marcial transporte en autobús.

Tras aquel incidente, el Contramaestre Casado repitió al año siguiente, y en 2012, tras su llegada del 5 de abril surgió la noticia de que el veterano buque ya no traería más legionarios a Málaga. Con la intención de ser retirado del servicio activo, la sorpresa surgió cuando el Casado regresó a su cita del legionaria en 2013, repitiendo de forma continuada sus desembarcos  en los tres años siguientes. Con la posibilidad de que 2017 marque el final de su carrera vinculada a la Legión, el Contramaestre Casado A-01 afronta este año su vigésima llegada; un atraque que podría ser el último tras haber inscrito su nombre en la historia del puerto y de la Semana Santa malacitana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de abril de 2017.

Final incierto

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de marzo de 2017 a las 8:51

A punto de cumplir dos meses de estancia sin ningún tipo de actividad,  atracado en el muelle de Levante se encuentra desde el pasado nueve de febrero el buque de bandera turca Efendi Baba. Llegado a remolque con  una importante avería en su máquina, este barco, que desde entonces ya ha sufrido una enmendada (una movilización en el mismo muelle en el que se encuentra amarrado), no parece que a corto o medio plazo tenga la intención de dejar las aguas malacitanas.

Perteneciente a una naviera con sede en Estambul que además de éste barco dispone de otro más, el Efendi Baba es un buque de carga general de 116 metros de eslora y 4.984 toneladas de registro bruto con posibilidad de transportar contenedores. Construido en 1994 en los astilleros alemanes Schiffswerft Wewelsfleth, este mercante, que ha navegado con cinco nombres diferentes, además de llegar a Málaga con una avería está a la venta; un hecho que podría alargar durante mucho tiempo su atraque malacitano.

Y aunque las circunstancias no son las mismas, en julio de 2015 llegó por sus propios medios  procedente de Algeciras el buque abanderado en las Islas Cook Ratibor. Con la intención de cumplimentar una breve escala técnica, la estancia malagueña de este barco se fue prolongando, y los problemas empezaron a aparecer. Tras multitud de cambios de muelle, finalmente el Ratibor, que también fue puesto en  venta, quedaba atracado en la desembocadura del río, un lugar en el que aún permanece ya sin tripulación y con una importante deuda acumulada.

Dos interesantes historias que presentan unas ciertas similitudes; la de un barco parado aún en activo y la de otro que, sin ningún tipo de futuro, apunta a un más que probable desguace.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEFENDI BABA atracado inactivo en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de marzo de 2017.

Expresión del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de marzo de 2017 a las 10:36

En más de una ocasión, los que son habituales lectores de esta página, habrán podido apreciar una curiosa expresión que, referida a los buques de guerra, aparece en la tabla que refleja los atraques  semanales de los barcos que han operado en el puerto malagueño.

Manteniendo un cierto aire romántico además de unas muy claras intenciones, la frase: De la mar a la mar, expresa la incógnita del origen y el destino de estos barcos; una misteriosa circunstancia que  pretende ocultar los lugares por los que se han movido en el pasado  y por los que se moverán un futuro.

Y si bien en nuestros días esta expresión carece de toda lógica (existen infinidad formas para saber de dónde procede y a dónde se dirige un barco de guerra), la tradición ha mantenido esta frase como un guiño al pasado; una forma de preservar un cierto halo de misterio que siempre ha acompañado a los buques militares.

Con todo esto, y con independencia de que los diferentes periódicos malagueños emplearan o no esta expresión cuando se quería informar de la llegada de un barco de guerra, hasta no hace demasiadas décadas (habría que remontarse a la primera mitad del siglo XX), los buques militares aparecían en los puertos de una forma casi sorpresiva; una circunstancia que convertía sus llegadas en todo un acontecimiento mediático.

En la actualidad, con el conocimiento por parte de las personas e instituciones que deben atender estos atraques confirmado con semanas o incluso meses de antelación, las llegadas de los buques militares a un puerto han dejado de ser una sorpresa; un hecho que no desvirtúa para nada lo que de tradicional tiene describir que estos barcos pintados de gris vienen De la mar y van A la mar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuques de guerra atracados en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de marzo de 2017.

Dos atraques

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de febrero de 2017 a las 10:01

Hoy les contaré un pequeño incidente sufrido por uno de los buques turísticos más significativos en la historia crucerística del puerto malagueño. Con la particularidad de haber sido originariamente un portacontenedores que se reconvirtió en un barco para turistas, el Costa Allegra, que internacionalmente fue publicitado como el ‘barco de la luz’ por su impresionante popa acristalada, en Málaga vivió una muy intensa historia de atraques que se saldó con un total de 100 escalas entre los años 1994 y 2005.

Corría el mes de junio de 2002 cuando el barco de Costa Cruceros, cumplimentando un viaje por Atlántico y el Mediterráneo, llegaba al puerto malacitano procedente de Cádiz. A las siete de la mañana, el Costa Allegra, que iba al completo de pasaje, quedaba atracado en el Pantalán de Levante. Finalizadas las excursiones programadas y ya con todo los turistas a bordo, a las 12:30 el barco dejaba las aguas malagueñas con destino a Almería con un leve temporal de Levante.

Tres horas más tarde, el Costa Allegra regresaba sobre sus pasos y pedía atracar, ya que las malas condiciones de la mar le habían impedido entrar en el puerto almeriense. Auxiliado por el remolcador Honce (el primer de la Clase H que operó en Málaga), a las cuatro de la tarde, el barco de Costa Cruceros quedaba posicionado en el mismo muelle que lo había albergado varias horas antes.  Reforzados los amarres y con los pasajeros sin poder desembarcar, durante una hora el Costa Allegra permaneció atracado en el Pantalán de Levante. A las cinco de la tarde, ya con el temporal amainando, el buque de Costa tras cancelar definitivamente la fallida escala en Almería, salió a la mar para seguir su ruta por el Mediterráneo.

Costa Allegra 31-III-2001COSTA ALLEGRA atracando en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de febrero de 2017.

Lamentable inmersión

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de enero de 2017 a las 9:14

Afortunadamente,  en muy pocas ocasiones ocurren sucesos como el que hoy les narraré; un hecho que podría haber dado al traste con el trabajo que realizan muchas personas para fomentar el tráfico de buques de crucero en el puerto de Málaga.

Corría agosto de 2009, y el día 24, atracaban los barcos turísticos Silver Whisper y Arcadia. Procedente de Alicante y con destino a Mónaco, el buque de  Silversea Cruises  Silver Whisper amarraba a las 07:15 en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Al medio día, cuando la mayoría de los pasajeros estaban en tierra realizando diferentes excursiones, una lancha neumática con tres personas entraba por la bocana del puerto y se posicionaba junto al  buque. A proa, uno de los tripulantes del bote se lanzaba al agua, una circunstancia que detectó el oficial de seguridad del barco.  Alertada la policía portuaria, y mientras la lancha se daba a la fuga, el submarinista era retenido. Después de infinidad de explicaciones por parte de aquel inconsciente que alegaba haberse lanzado al agua para pescar, el capitán del Silver Whisper decidió activar un protocolo seguridad que requería la inspección del barco. Cancelada la salida prevista para las siete de la tarde, los buzos de la Guardia Civil que habían sido avisados, revisaron con todo detenimiento los 186 metros de casco; una tarea que se prolongó durante varias horas. Verificados los bajos y con la certificación que todo estaba normal, el Silver Whisper dejaba las aguas malacitanas a las 21:30.

Una lamentable aventura protagonizada por unos, si me permiten la expresión, descerebrados, que podía haber provocado la cancelación de las escalas de los barcos de esta lujosa naviera en Málaga.

Silver Whisper 24-VIII-091SILVER WHISPER atracado en Málaga el 24 de agosto de 2009.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de enero de 2017.

El ALVA

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de noviembre de 2016 a las 9:20

Esta pasada semana, los muelles malagueños han tenido una muy significativa presencia de barcos de vela. Compartiendo protagonismo, los veleros crucerísticos  Wind Surf, Sea Cloud y Sea Cloud II ha lucido sus aparejos frente a tres verdaderos clásicos; tres históricos buques con muchas décadas de vida en la mar.  Y como en su momento ya les hablé del Christian Radich y del Gunilla, hoy,  el protagonista será el Alva, el  tercero de los veteranos que estos días ha estado presente en las aguas malacitanas.

Construido en los astilleros suecos Lodose en 1939, esta goleta de tres mástiles iniciaba su biografía como un carguero navegando por el Báltico. Tras sufrir en 1951 un alargamiento de casco en la localidad alemana de Bremerhaven y cambiar su sistema de velas (originalmente llevaba velas tipo Bermuda), el Alva continuó transportando mercancías hasta la década de 1980, momento en la que una institución de Estocolmo dedicada a la enseñanza se hizo cargo de él.

Después de una reestructuración de un año que lo habilitó para llevar pasajeros, el Alva, con sus 286 toneladas de registro bruto y sus 55 metros de eslora, comenzó a navegar con estudiantes suecos de secundaria. Con la posibilidad de embarcar a un total de 42 alumnos repartidos en sus 15 camarotes, esta goleta que monta ocho velas y suma 600 metros cuadrados de superficie vélica, realiza viajes educacionales por todo el mundo bajo unas muy curiosas condiciones. Además de trabajar como tripulantes, los alumnos suecos deben instruirse a bordo del Alva en materias tales como: biología  e ingeniería marina y liderazgo y comunicación; unas enseñanzas de dos meses de duración  en las que sólo hay que pagar por la alimentación.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGoleta de tres mástiles ALVA atracada en el muelle número uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de noviembre de 2016.

Fugaz primera escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de septiembre de 2016 a las 9:44

Si existiera un ranking de las primeras escalas crucerísticas más breves en la historia del puerto malagueño, el primer puesto lo ocuparía la visita que realizó hace unos días el buque Serenissima; una escala de menos de dos horas que incluso pasó desapercibida para la Autoridad Portuaria.

Pero dejando a un lado esta última circunstancia, hoy les narraré algunas curiosidades de este pequeño buque que con otro nombre ya visitó Málaga en 2005.

Construido en los astilleros noruegos de Trondheim entre los años 1959 y 1960 para la compañía Hurtigruten, este barco, que fue bautizado como Harald Jarl, comenzaba su vida marítima realizando viajes costeros con pasaje y carga.

Tras sufrir una reforma en 1983 y realizar algunos cruceros por aguas escandinavas, este buque, que también fue usado como hotel flotante, se ponía a la venta en 1989; un hecho que llevó a la creación de un grupo amantes de los barcos que pretendió sin éxito que el Harald Jarl se vendiera aun propietario que no fuera noruego.

Adquirido en 2002 por la compañía Elegant Cruises y rebautizado como Andrea, este veterano, reconvertido  en Suecia en un buque de crucero y expediciones comenzó  a navegar en rutas turísticas  centradas fundamentalmente en el Norte de Europa y el Mediterráneo.

Tras ser detenido en 2009 en el puerto croata de Split por la quiebra de su armador, en 2012, un grupo empresarial ruso compraba el buque para restaurarlo con su forma original. Rebautizado como Serenissima y bajo la gestión de una compañía denominada Serenissima Cruises, este clásico tiene previsto regresar a Málaga en octubre de este año. Una magnífica oportunidad para ver un barco que muy podríamos calificar como de otra época.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de crucero ANDREA, ahora SERENISSIMA en su visita a Málaga en 2005.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de septiembre de 2016.

El yate de los portalones ocultos

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de agosto de 2016 a las 10:46

La carrera por tener el yate más grande y lujoso del mundo, está llevando a los propietarios de estos barcos a ordenar construcciones cada vez más suntuosas y, en algunos casos, absurdas. Hace unos días, realizando una breve escala técnica para cambiar de tripulación, atracaba  en el muelle dos el yate Vava II.

Ocupando el lugar 38 en la lista de los 100 yates más ostentosos del mundo, este barco de 96,8 metros de eslora y 3.933  toneladas de registro bruto (unas cifras que superan a muchos de los pequeños mercantes que atracan en Málaga), amarrado junto al Palmeral de las Sorpresas, mostró unas líneas muy raras de ver en este tipo de buques de recreo.

Construido en 2012 en los astilleros ingleses Devonport Yachts  por encargo de un importante hombre de negocios italiano, este barco, que como la mayoría de yates privados lleva la firma de un diseñador de interior y otro de exteriores, supuso para su dueño una factura de 100 millones de libras esterlinas; un exorbitado precio para un buque muy alejado de los primeros puestos del ranking de los yates más significativos del mundo.

Pero dejando los aspectos monetarios, y sin entrar en cómo es por dentro el Vava II, lo más curioso de este yate son los múltiples portalones retráctiles que se esconden a lo largo de sus casco.  Comenzando por una plataforma a popa, amén de dos grandes puertas en  cada una de sus bandas, el Vava II muestra los alerones del puente de mando móviles,  al igual que los dos balcones de maniobra que se sitúan a proa. Pero si todo esto no fuera suficiente, los escobenes (el lugar donde están situadas las anclas) también están cubiertos, toda una curiosidad nada frecuente de ver incluso en este tipo de barcos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate VAVA II en su breve escala de la pasada semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de agosto de 2016.

Investigadores norteamericanos

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de agosto de 2016 a las 17:56

Hoy les hablaré de la muy breve visita de un interesante barco que ha pasado por el puerto malacitano sin pena ni gloria. Considerado como uno de los más acreditados buques privados de investigación oceanográfica que existen en la actualidad, el bergantín goleta de dos mástiles norteamericano Corwith Cramer  atracaba el pasado día diez de agosto en el muelle número uno para realizar el desembarco a una serie de estudiantes.

Perteneciente a la asociación  SEA (Sea Education Association), una institución  fundada en 1971 en  Massachusetts vinculada muy estrechamente con la Universidad de Boston, este velero, que habitualmente opera por el  Océano Atlántico además de realizar estudios puntuales por el Mediterráneo, llegaba a aguas malacitanas procedente de Cádiz cumplimentando un viaje de seis meses denominado The Global Ocean iniciado en el puerto de Barcelona.

Con la posibilidad de albergar a un total de 25 estudiantes, la mayoría de ellos en fase de postgrado, el Corwith Cramer, que además embarca entre 10 y 14 profesores en cada una de las singladuras que realiza,  navega efectuando trabajos de oceanografía e impartiendo clases de concienciación medioambiental, historia, antropología y ciencias náuticas.

Bajo estas interesantes premisas, quizás, lo más curioso de este velero es que fue diseñado y construido específicamente para realizar trabajos de oceanografía; una manufactura que se ejecutaba en el año 1987 en los astilleros bilbaínos de Celaya. Un interesante barco de 270 toneladas de registro bruto y 29,8 metros de eslora que en sus dos mástiles apareja 697 metros cuadrados de superficie vélica dedicados en exclusividad a la investigación de las ciencias de la mar.

IMG_3017Bergantín goleta CORWITH CRAMER atracada el 10 de agosto en el muelle número uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de agosto de 2016.

Malos olores

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de agosto de 2016 a las 10:36

Los asiduos a esta columna, tal vez recordarán la historia que les narré hace varios años sobre el buque de crucero Astra II, que popularmente fue conocido en el ambiente portuario malacitano como el barco de los caballos. En esta ocasión, regreso sobre este buque para contarles una experiencia vivida en diciembre de 1999. Cumplimentando su último itinerario crucerístico antes de ser reconvertido en un casino flotante, el Astra II, que desde su construcción en 1974 había escalado en Málaga en 37 ocasiones, atracaba en el muelle dos procedente de Tánger y con destino a Motril.

Conociendo que se trataba de la última visita malagueña de este barco antes de iniciar su aventura asiática como casino, tras obtener un permiso facilitado por la agencia consignataria, pude visitar el barco.

Con la ilusión de ver un buque turístico cargado de historia, mis primeras impresiones al subir a bordo no fueron nada positivas. Manteniendo unas condiciones de limpieza muy al límite, lo que más me llamó la atención fue el desagradable olor que se podía percibir. Intentando disimular esta circunstancia ante el oficial que me acompañaba, la visita se convirtió en una dura prueba para mi olfato; un hecho que llegó a mis límites cuando entramos en el puente de mando.

Conservando una tradición que aún perdura en muchos buques de crucero, el Astra II, en una esquina cercana al alerón del puente en la banda de estribor, disponía de una pequeña alacena donde se almacenaban diferentes productos alimenticios. De aquél pequeño armario emanaba un desagradable olor difícilmente calificable; un aroma que competía, e incluso superaba a la atmósfera  general que se podía respirar en la totalidad de aquel coqueto barco.

Astra IIBuque de crucero ASTRA II atracado en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de agosto de 2016.