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Investigadores norteamericanos

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de agosto de 2016 a las 17:56

Hoy les hablaré de la muy breve visita de un interesante barco que ha pasado por el puerto malacitano sin pena ni gloria. Considerado como uno de los más acreditados buques privados de investigación oceanográfica que existen en la actualidad, el bergantín goleta de dos mástiles norteamericano Corwith Cramer  atracaba el pasado día diez de agosto en el muelle número uno para realizar el desembarco a una serie de estudiantes.

Perteneciente a la asociación  SEA (Sea Education Association), una institución  fundada en 1971 en  Massachusetts vinculada muy estrechamente con la Universidad de Boston, este velero, que habitualmente opera por el  Océano Atlántico además de realizar estudios puntuales por el Mediterráneo, llegaba a aguas malacitanas procedente de Cádiz cumplimentando un viaje de seis meses denominado The Global Ocean iniciado en el puerto de Barcelona.

Con la posibilidad de albergar a un total de 25 estudiantes, la mayoría de ellos en fase de postgrado, el Corwith Cramer, que además embarca entre 10 y 14 profesores en cada una de las singladuras que realiza,  navega efectuando trabajos de oceanografía e impartiendo clases de concienciación medioambiental, historia, antropología y ciencias náuticas.

Bajo estas interesantes premisas, quizás, lo más curioso de este velero es que fue diseñado y construido específicamente para realizar trabajos de oceanografía; una manufactura que se ejecutaba en el año 1987 en los astilleros bilbaínos de Celaya. Un interesante barco de 270 toneladas de registro bruto y 29,8 metros de eslora que en sus dos mástiles apareja 697 metros cuadrados de superficie vélica dedicados en exclusividad a la investigación de las ciencias de la mar.

IMG_3017Bergantín goleta CORWITH CRAMER atracada el 10 de agosto en el muelle número uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de agosto de 2016.

Malos olores

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de agosto de 2016 a las 10:36

Los asiduos a esta columna, tal vez recordarán la historia que les narré hace varios años sobre el buque de crucero Astra II, que popularmente fue conocido en el ambiente portuario malacitano como el barco de los caballos. En esta ocasión, regreso sobre este buque para contarles una experiencia vivida en diciembre de 1999. Cumplimentando su último itinerario crucerístico antes de ser reconvertido en un casino flotante, el Astra II, que desde su construcción en 1974 había escalado en Málaga en 37 ocasiones, atracaba en el muelle dos procedente de Tánger y con destino a Motril.

Conociendo que se trataba de la última visita malagueña de este barco antes de iniciar su aventura asiática como casino, tras obtener un permiso facilitado por la agencia consignataria, pude visitar el barco.

Con la ilusión de ver un buque turístico cargado de historia, mis primeras impresiones al subir a bordo no fueron nada positivas. Manteniendo unas condiciones de limpieza muy al límite, lo que más me llamó la atención fue el desagradable olor que se podía percibir. Intentando disimular esta circunstancia ante el oficial que me acompañaba, la visita se convirtió en una dura prueba para mi olfato; un hecho que llegó a mis límites cuando entramos en el puente de mando.

Conservando una tradición que aún perdura en muchos buques de crucero, el Astra II, en una esquina cercana al alerón del puente en la banda de estribor, disponía de una pequeña alacena donde se almacenaban diferentes productos alimenticios. De aquél pequeño armario emanaba un desagradable olor difícilmente calificable; un aroma que competía, e incluso superaba a la atmósfera  general que se podía respirar en la totalidad de aquel coqueto barco.

Astra IIBuque de crucero ASTRA II atracado en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de agosto de 2016.

Un yate para reyes

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de mayo de 2016 a las 8:31

Hace unos días, atracaba en el muelle número dos el yate Leander g. Mostrando una imagen clásica nada parecida a la de los grandes barcos privados que estamos acostumbrados a ver, el Leander g., que navega bajo la bandera de Bermudas, esconde una historia estrechamente ligada con la realeza del Reino Unido.

Construido en los astilleros alemanes Peene Werf entre 1990 y 1992, y estructurados sus interiores por uno de los más reputados estudios de diseño dedicados a los grandes yates de lujo, este barco, antes de ser botado era adquirido por el vicealmirante inglés Donald Gosling; un millonario filántropo que decidía bautizarlo con el nombre del primer buque de guerra en el que había servido en 1944.

Con 75 metros de eslora y 1.930 toneladas de registro bruto, este yate que está tripulado por 24 personas y puede embarcar a un máximo de 22 pasajeros repartidos en 10 suites, además de ser usado por su propietario puede ser alquilado por 490.000 dólares semanales; una cantidad que convierte al Leander g. en uno de los más caros yates privados del mundo.

Quizás por esta circunstancia, y con el añadido de que el yate real Britannia dejaba de ser usado por los miembros de la casa real inglesa en 1997, el  Leander g. se convirtió en una alternativa para estos viajes regios. Tras ser usado por la duquesa de Cornualles en unas vacaciones por el Mediterráneo en 2007, al año siguiente, Carlos de Inglaterra realizaba en este yate un viaje oficial por el Caribe.

Después de estos dos embarques, el propietario del Leander g. ofrecía de forma gratuita su barco a las reina Isabel II para que durante cinco meses navegara alrededor de las islas británicas para celebrar los sesenta años de su coronación.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALEANDER g atracado en el muelle dos este pasado fin de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de mayo de 2016.

Si casino

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de mayo de 2016 a las 9:28

Aunque con anterioridad ya había estado a bordo de un buen número de buques de crucero, el 28 de abril de 1999 constituyó para mi una fecha muy significativa. Aquél día, me enfrentaba en solitario a la visita de un barco muy diferente a los que hasta aquel momento había visto.

Con la inestimable ayuda de mi buen amigo Bernardo Liñán que había gestionado el embarque, minutos después de las doce de la mañana subí al Hanseatic que se encontraba compartiendo atraque en el muelle número dos con el también buque de crucero Astra II.

Acompañado por el primer oficial comencé la visita. Tras ser prevenido por éste de que el Hanseatic era un buque turístico muy diferente, pronto descubrí el encanto de lo que hoy conocemos como un barco de expediciones.

Con la particularidad de ser el cuarto buque de crucero que llevaba este nombre, el Hanseatic, que había sido construido en Finlandia en 1991 y que realizaba su segunda escala en Málaga, mostraba unos estándares nada parecidos a los de los barcos turísticos de aquellos años. Después de visitar el puente de mando y la sala de máquinas, me enfrenté a las zonas comunes dedicadas a los 194 pasajeros que podían navegar en este barco de 122 metros de eslora. Justo después de conocer la biblioteca, el primer oficial me comentó que aquél buque no tenía casino; una circunstancia propia de los barcos que realizaban viajes turísticos alternativos.

Muchos años más tarde, en concreto en octubre de 2012, volví a visitar el Hanseatic. Luciendo los colores de la compañía alemana Hapag Lloyd y tras haber sufrido una significativa reforma, este barco que está considerado como uno de los mejores buques turísticos de expedición seguía sin tener un casino a bordo.

escanear0002HANSEATIC atracado en Málaga en abril de 1999.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de mayo de 2016.

Dos días de lluvia

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de marzo de 2016 a las 9:40

Superada la Semana Santa y los sempiternos problemas meteorológicos, hoy les comentaré dos sucesos portuarios relacionados con la lluvia. Y si bien muchas de las operaciones  habituales que se realizan a pie de muelle se ven afectadas cuando las nubes deciden descargar, en algunas ocasiones, el agua caída del cielo ha tomado un protagonismo especial que ha afeado determinados actos más o menos solemnes realizados en los muelles malagueños.

Con motivo de la inauguración del Museo Picasso, el 27 de octubre de 2003, a bordo del buque escuela Juan Sebastian de Elcano, llegaban a Málaga los reyes de España para sellar con su presencia la apertura de esta pinacoteca. Bajo una intensa lluvia, el velero de la Armada española atracaba en el muelle número dos, y la recepción programada en los adoquines portuarios, quedaba cancelada por fuerza mayor.

Varios años más tarde, otro barco de la Armada afrontaba una circunstancia similar. El  20 de marzo de 2008, el transporte de tropas Contramaestre Casado A-01 llegaba a aguas malacitanas para desembarcar a los legionarios del 4º tercio Alejandro Farnesio que, cumpliendo su tradicional cita anual, debían desfilar por las calles en un cortejo procesional. Tras quedar atracado en el muelle 3-A1, el buque, que había cumplimentado toda su maniobra sin la habitual presencia de las tropas cantando en cubierta, debido a una intensa tromba de agua, anulaban la ceremonia de desembarco, y los legionarios, sin poder desfilar tras poner pie en tierra, se subían a unos autobuses para desplazarse a la iglesia de Santo Domingo.

Dos jornadas que ya forman parte de la reciente historia portuaria malacitana y en que la lluvia tomó un muy especial protagonismo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATransporte de tropas CONTRAMAESTRE CASADO atracando bajo la lluvia.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de marzo de 2016.

Tres días de espera

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2016 a las 8:30

Procedente de Marsella y con destino a Londres, el siete de noviembre de 1935 atracaba en el puerto de Málaga el mercante de bandera inglesa City of Lancaster. Transportando diversas mercancías, este buque de la compañía Ellerman Lines Ltd. de Liverpool, llegaba de arribaba con un cadáver a bordo. Tras quedar amarrado en el muelle número cuatro a media mañana, el consignatario del barco comenzaba una serie de gestiones encaminadas al desembarco del fallecido; unos complejos trámites que se prolongaron más de lo deseado.

Varios días después de haber salido de Marsella, el ayudante de cocina, un marinero de 38 años de origen australiano, aparecía sin vida en su camarote. Tras comprobarse el deceso, el buque ponía rumbo a Málaga, lugar designado por naviera propietaria del barco para gestionar los trámites de la muerte y el desembarco del fallecido.

Con la presencia a bordo de dos funcionarios sanitarios, amén del consignatario y un representante del gobierno británico que, además de cumplir su misión diplomática sirvió como intérprete, la policía, que también acudió al City of Lancaster, decidió tomar una declaración a todos los tripulantes del buque; unas entrevistas que se realizaron al día siguiente de la llegada del barco a puerto.

Formalizado aquel trámite no demasiado habitual, las gestiones para desembarcar al cadáver se fueron alargando, y el buque, dos días después de su atraque aún mantenía a su tripulante muerto a bordo. Finalmente, en la mañana del domingo 10 de noviembre, el marinero fallecido fue desembarcado del City of Lancaster para, por carretera, ser llevado a Gibraltar. Mientras esto ocurría, el buque de la Ellerman Lines dejaba Málaga con destino a Londres.

City_of_Lancaster-1924CITY OF LANCASTER que trajo al puerto a un tripulante muerto de 1935.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de febrero de 2016.

El barco de 2015

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2016 a las 9:15

Siguiendo con una tradición que ya ha superado la década, hoy, en esta primera columna del nuevo año, le hablaré del que en mi opinión ha sido el barco más destacado en 2015 las aguas del puerto Málaga.

Frente a determinadas operativas de carga y descarga, escalas de superyates o estancias de significativos veleros, 2015 pasará a la historia marítima malacitana como el año de la llegada del buque de crucero más grande del mundo.

Realizando un viaje de posicionamiento trasatlántico que lo traía por primera vez a Europa, el 29 de abril atracaba en el muelle Norte de la estación marítima de Levante el Allure of the Seas. Con un certificado oficial de la NASA que lo acredita como el mayor barco turístico construido hasta la fecha (su gemelo el Oasis of the Seas llegado en 2014 es cinco centímetros más pequeño), el buque de Royal Caribbean amarraba en Málaga mostrando unas apabullantes cifras. Unos números que pasan por sus 2.704 camarotes que pueden albergar a algo más de 6.000 pasajeros, 16 cubiertas, siete villas temáticas o sus 12.000 plantas y 7.000 obras de arte exclusivas; unos guarismos que convierten a este super barco en una verdadera revolución dentro de la industria crucerística internacional.

Pero con independencia de esto, y sin olvidar su segunda visita de octubre, lo más destacado de las dos escalas malacitanas del Allure of the Seas fue su enorme repercusión ciudadana. Superando con creces la expectación que el Queen Mary 2 provocó en su primera visita en junio de 2004, el buque de Royal Caribbean congregó en sus respectivas salidas a miles de malagueños; un hecho nada habitual que convierte al Allure of the Seas en buque más significativo llegado a Málaga en 2015.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAALLURE OF THE SEAS en su primera escala europea en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2016.

El superyate YAS

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de diciembre de 2015 a las 8:37

Aunque la nómina de los yates que han pasado por el puerto en los últimos doce meses ha sido bastante larga y muy significativa, probablemente, la más destacada escala de 2015 al respecto de este tipo de barcos, fue la que trajo durante dos noches en agosto al yate Yas. Considerado como el octavo buque de recreo privado más grande del mundo, este barco, destaca entre sus similares por una serie características que los especialistas de sector, en su momento, calificaron como revolucionarias.

Reconstruido en 2011 en los astilleros ADM shipyards de Abu Dabi sobre el casco de la fragata de la marina de guerra holandesa Piet Hein, el Yas, encargado por el emir de la segunda ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos, fue diseñado interior y exteriormente por el estudio parisino Pierrejean Designer; una empresa dedicada a las reformas de aviones y yates privados.

Con 141 metros de eslora y una capacidad para 60 invitados, este buque, manteniendo su original casco militar de acero, tiene construida toda su superestructura en una aleación de plástico y fibra de vidrio; un material muy ligero y resistente que le permite mostrar una serie de estructuras curvas entre las que destaca una enorme cúpula que se ha convertido en la seña de identidad de este yate.

Montando además un innovador sistema en sus máquinas que pretende reducir al mínimo la contaminación, el Yas, con 53 tripulantes y bandera de las Islas Caimán, llegó a Málaga procedente de Tánger el 29 de agosto, dejando dos días más tarde su atraque en el Pantalán de Levante para seguir viaje con destino a Barcelona.

Una estancia, la del octavo yate más grande del mundo, que pasó por las aguas malacitanas sin pena ni gloria.

YAS in Málaga 30-VIII-2015 (2)Yate YAS atracado en el pantalán de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de diciembre de 2015.

Un largo viaje

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de noviembre de 2015 a las 8:13

Muchos de los barcos turísticos que han visitado las aguas malacitanas en las últimas semanas, lo han hecho dentro de viajes trasatlánticos de posicionamiento en los que, en busca de más atemperados climas, dejaban el viejo continente para navegar en las cálidas rutas caribeñas.
En noviembre de 2013, cumplimentando su primera escala en Málaga, el buque Tere Moana atracaba en el muelle dos para iniciar uno de estos viajes. Construido en los astilleros franceses Alstom Leroux entre 1998 y 1999 por encargo de la naviera Compagnie du Ponant, este barco, bautizado como Le Levant, iniciaba una carrera de mar como uno de los más significativos yacht-cruises de aquellos años. Con 3.500 toneladas de registro bruto, 100 metros de eslora, 14 de manga y un calado de 3,5 metros, este buque que también fue clasificado como barco turístico fluvial, podía embarcar a un total de 88 pasajeros en sus 44 camarotes, todos con ventanas exteriores salvo ocho que disponían de un pequeño balcón.
Después de ser reformado y transferido en 2012 a la compañía Paul Gauguin Cruises que lo rebautizó como Tere Moana, este buque ha seguido navegando entre Europa, el Caribe y América del Sur.
Sin haber regresado a Málaga desde su primera visita, hace unos días, con muchas horas de retraso debido al mal tiempo, el Tere Moana atracaba en el muelle norte de la estación marítima de Levante en un viaje con destino a Lisboa, lugar desde donde a finales de este mes comenzará una ruta oceánica hacia la isla caribeña de San Martin, donde iniciará su temporada invernal. Una muy larga travesía para un barco nada parecido a los hoteles flotantes que por estas fechas realizan sus viajes trasatlánticos de posicionamiento.

Tere Moana 16-XI-13 1ª VEZ40TERE MOANA en su primera visita a Málaga en noviembre de 2013.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de noviembre de 2015.

Libre de impuestos

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de octubre de 2015 a las 8:19

Desde siempre, el tabaco libre de impuestos ha sido una mercancía muy valiosa a bordo de un barco. Destinado al consumo de las tripulaciones o como producto para ser vendido (en el caso de los buques con pasajeros), este tabaco, denominado de entrepot, en el pasado y por supuesto hoy día, constituye una moneda de cambio imprescindible en cualquier tipo de buque.

Y sin entrar en la picaresca, siendo amable con la expresión, de los contrabandos a mayor o menor escala (sobre esto hay más de una jugosa historia que ya les contaré), hoy les hablaré de un curioso hecho que viví hace unos años.

Con la misión de sustituir temporalmente al ferry Juan J. Sister, el por entonces titular de la línea entre Málaga y Melilla, el 30 de mayo de 2007, llegaba a aguas malacitanas el buque Las Palmas de Gran Canaria. Tras permanecer dos días en el muelle número cuatro, el viernes 1 de junio, después de que el Sister pasara al muelle dos, Las Palmas de Gran Canaria se posicionaba en el habitual amarre de los Melilleros. Mientras el ferry sustituto maniobraba para atracar, a pie de muelle, varios marineros y dos guardias civiles custodiaban una serie de cajas que momentos antes habían sido descargadas del Juan J. Sister.

Nada más quedar amarrado el barco, aquel cargamento donde fundamentalmente iba tabaco entraba por la proa del ferry. Tras quedar verificada que la cantidad de cajas procedentes del Sister eran las mismas que habían llegado a bordo de Las Palmas de Gran Canaria, los dos agentes de la autoridad desembarcaban, y la mercancía libre de impuestos quedaba a disposición para ser reubicada en la tienda del buque. Una curiosa historia que ilustra lo importante que es el tabaco a bordo de un barco.

Las palmas de Gran Canaria 10-V-096Proa del ferry LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de octubre de 2015.