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El velero del Zar

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de octubre de 2015 a las 8:16

Compartiendo estancia con los veleros La Grace y Pogoria, este fin de semana atracó en aguas malacitanas la fragata de bandera rusa Shtandart. Construido entre los años 1994 y 2000 en los astilleros de la ciudad de Olonets, este barco, es una fiel réplica del buque insignia de la flota del zar Pedro I el Grande; un velero que navegó fundamentalmente por el mar Báltico entre los años 1703 y 1719.

Sin planos de construcción, y con la idea de aprovechar algunos retos originales que se encontraban en tierra de 1727, fecha en la que el velero fue desmantelado, en 1994, un grupo de entusiastas del mundo de la mar planificó su construcción tal y como, tras su desguace, había ordenado Catalina I, la sucesora del zar Pedro.

Sin poder aprovechar ninguno de los restos que quedaban, la réplica de la fragata, fabricada en su totalidad con maderas de roble y pino, se hacía a la mar en junio de 2000 bajo el control de la marina de guerra rusa y la gestión de un grupo de empresas privadas constituidas en una asociación.

Con 128 toneladas de registro bruto y 34,5 metros de eslora, la Shtandart, que en sus tres mástiles monta un total de 14 velas con 620 metros cuadrados de superficie, navega por el mundo participando en los más importantes eventos marítimos. Manteniendo una tripulación fija de 6 personas más 19 alumnos que embarcan y desembarcan en sus diversas travesías (este buque sigue la tradición de otros barcos que navegan con jóvenes para su instrucción náutica), la fragata del zar Pedro I el Grande está considerada como una verdadera joya de la navegación; un velero repleto de detalles de otra época que ha pasado por el puerto de Málaga, todo hay que decirlo, sin pena ni gloria.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFragata rusa SHTANDART atracada en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de octubre de 2015.

El mástil del bote salvavidas

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de agosto de 2015 a las 9:37

Este pasado fin de semana, procedente de la localidad búlgara de Varna y con destino a Estambul, llegaba al puerto malagueño el buque de bandera turca Nazlican. Construido en 1978 en los astilleros suecos Kalmar Fartygsreparationer, este mercante de 136 metros de eslora y 8.383 toneladas de registro bruto, atracaba en el muelle número siete para cumplimentar una descarga de cebada.

Con un interesante pasado que lo ha llevado a navegar con seis nombres diferentes, este granelero, llegaba a aguas malacitanas mostrando un curioso detalle muy raro de ver. Posicionados en sus pescantes, el barco turco lleva en cada una de sus bandas sus respectivos botes salvavidas; unas lanchas de 6,4 metros de eslora y capacidad para 24 personas, que nada se parecen a los actuales botes cubiertos de salvamento que lucen los modernos buques mercantes.

Pero con independencia del aspecto y la situación de estas lanchas, la curiosidad que hoy les reseño, se podía apreciar en el bote de babor, el cual, montado sobre su pescante, lucía un pequeño mástil para izar una vela.

Teniendo en cuenta los muchos años del Nazlican, y suponiendo que los botes salvavidas son los originales de cuando el buque comenzó su carrera allá por 1978, no resulta nada extraño ver este mástil; un elemento de los muchos que de forma obligatoria debe estar en esta veterana barca de salvamento.

Y si bien este palo para izar una vela debe ser algo que no puede faltar en el bote de un barco como este, el hecho de que esté montado cuando la barca de salvamento está posicionada en su pescante, resulta una imagen verdadera singular. Una estampa nada habitual que nos ha mostrado este veterano mercante turco matriculado en Estambul.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABote salvavidas con mástil.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24de agosto de 2015.

El último y el primero

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de julio de 2015 a las 8:39

Lo que hoy les contaré constituye una muy significativa coincidencia; un hecho que ya forma parte de la historia marítima malacitana y que durante algunos años nos permitió ver a una serie de barcos que habitualmente no operan en Málaga.

Aprovechando unas fechas muy concretas, la naviera italiana Grimaldi Lines, realizó entre 1995 y 2002 una serie de itinerarios crucerísticos con escala en aguas malagueñas. Usando algunos los roro pax que por entonces componían su muy amplia flota (grandes ferries con mucha capacidad de pasaje y carga rodada), los buques de esta compañía se estrenaron en Málaga con la llegada el 2 de enero de 1995 del Majestic, una atraque que se continuó con las respectivas visitas en años sucesivos del Fantastic, Splendid, Excelsior, Excellet y La Superba.

Pero con independencia de este hecho, y con el recuerdo de aquellos barcos que tanto llamaron la atención amarrados en el muelle de Cánovas (nunca se habían visto en Málaga ferries tan grandes), lo más destacado de aquellas escalas aconteció en los meses de diciembre de 2000 y enero de 2001. Realizando un crucero por aguas mediterráneas y atlánticas, el sábado 30 de diciembre de 2000, a una jornada de que finalizara el siglo XX, el Excelsior atracaba en el muelle 3-A1 en su primera visita malagueña. Cuatro días más tarde, estrenando la lista de buques turísticos del siglo XXI, el Excellent, que también tocaba por primera vez el puerto malacitano, cumplimentaba una prolongada escala de doce horas amarrado igualmente en el 3-A1.

Dos atraques verdaderamente significativos (el último del siglo XX y el primero del XXI), efectuados por dos ferries gemelos reconvertidos momentáneamente en buques de crucero.

escanear0001Ferry EXCELSIOR en su escala en Málaga del 30 de diciembre de 2000.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de julio de 2015.

Pasajeros repetidores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de junio de 2015 a las 8:30

Aquella mañana de abril de 1997, apostado en la escala real del muelle de Cánovas, el buque de crucero Stella Solaris me hizo esperar algo más de tres horas. Realizando un itinerario por el Mediterráneo, este barco llegaba por primera vez a aguas malacitanas bajo la contraseña de la compañía Royal Olympic Cruise Lines, un motivo más que suficiente para aguantar el plantón y ver cómo atracaba. Pero con independencia de esta circunstancia, y con el añadido de que este buque ya había escalado en Málaga en 18 ocasiones con los colores de la naviera Sun Lines, la historia que hoy les contaré sobre Stella Solaris está muy relacionada con un hecho muy potenciado y publicitado en la moderna industria crucerística.

Construido entre 1949 y 1953 en las astilleros franceses Societe des Ateliers & Chantiers por encargo de la compañía Messageries Maritimes, este buque, bautizado como Cambodge, comenzó su vida navegando con pasaje (en tres clases) y carga entre Marsella y Yokohama. Después de participar como transporte militar en la guerra de Argelia y ser un buque hospital en Vietnam, en 1970, una importante reforma lo convertía en un barco turístico bajo dirección de la compañía Sun Lines.

Realizando exitosas rutas por el Mar Egeo, el Caribe y América del Sur, en julio de 1989, una importante revista dedicada al mundo crucerístico lo calificó como el barco del mes, amén de reseñar que era el buque que, hasta la fecha, más pasajeros repetidores había tenido en toda la historia de los viajes turísticos por mar.

Hoy día, muchas navieras alardean de que sus barcos son los que más repetidores tienen; un galardón con trazas de ardid publicitario que ya ostentó hace muchos años el Stella Solaris.

escanear0003STELLA SOLARIS entrando en Málaga en abril de 1997.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de junio de 2015.

Demasiado ruido

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de junio de 2015 a las 17:51

Hoy les contaré algo que les sorprenderá tanto como a mí. Un hecho que no cuadra demasiado con la edad del barco del que les hablaré. Pero antes, permítanme que le recuerde una vieja historia que ya referí hace unos años en esta misma columna.

Entre marzo de 2006 y diciembre de 2009, el buque de crucero Coral visitó las aguas malacitanas de forma permanente. Bajo la contraseña de la compañía Louis Cruises Lines, este veterano construido en 1971 en Holanda, realizó durante todo este tiempo, una escala semanal dentro de unos itinerarios de bajo coste por el Mediterráneo.

Tras haber navegado con cinco nombres diferentes para cinco navieras distintas, los muchos años del Coral, que estaba en perfecto estado para realizar sus viajes, se podían apreciar a simple vista. Y aunque había muchos detalles, no demasiado significativos, que delataban su ancianidad, había uno que llamaba poderosamente la atención cada vez que atracaba en Málaga. Debido seguramente a unos no demasiado buenos ajustes en su sala de máquinas, los motores auxiliares del Coral emitían de forma permanente un desagradable ruido (me atrevo a denominarlo estruendo), que en sus horas de escala malagueña eran audibles en gran parte del recinto portuario.

Aquella escandalosa, o si lo prefieren, ruidosa historia, finalizó cuando el Coral dejó de venir a Málaga, aunque desde hace unos meses, la contaminación acústica ha regresado al puerto.

Con tan sólo 14 años de vida, el Fortuny, el actual Melillero titular de la línea del Mar de Alborán, una vez atracado en su muelle habitual, comienza un desagradable concierto que inunda por completo la atmósfera portuaria. Una historia muy parecida a la del ya desaparecido Coral.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl FORTUNY en su habitual muelle de atraque.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de junio de 2015.

Carne en conserva

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de mayo de 2015 a las 17:01

En los últimos meses de 1922, muchos malagueños comieron carne salada en conserva similar a las de las raciones de campaña usadas por los soldados norteamericanos durante la Primera Guerra Mundial. Procedente de Boston, en mayo de ese mismo año, el buque de bandera inglesa Lancastrian Prince llegaba al puerto malagueño cargado con 30.000 latas de Corned Beef, o lo que es lo mismo, carne de ternera tratada y envasada lista para ser consumida.

Navegando en línea regular entre puertos norteamericanos y del Reino Unido, el Lancastrian Prince, con algún tipo de avería, variaba su ruta para intentar solucionar su problema en aguas malacitanas. Construido entre los años 1920 y 1921 en los astilleros ingleses Furness Shipbuilding Company, este mercante de 3.478 toneladas de registro bruto y 110 metros de eslora, estaba integrado en la flota de compañía Prince Line Ltd., una naviera con sede en Liverpool dedicada a los tráficos de mercancías con inicio y final en las islas británicas.

Sin posibilidades de ser reparado definitivamente en Málaga, el Lancastrian Prince tuvo que descargar las 1.200 cajas de latas de conserva que venían a su bordo para que otro buque viniera a por ellas. Posicionadas en el muelle de Heredia, el sustituto que debería haber recogido la carga se fue retrasando, hasta que en septiembre de 1922, una nota procedente del Reino Unido ordenó a una agencia consignataria la venta de la totalidad de la mercancía.

Diversos comerciantes malacitanos se hicieron con las 30.000 latas del Corned Beef manufacturado en Chicago por la empresa Libby McNeill & Libby, y muchos malagueños compraron las inconfundibles latas trapezoidales que necesitan una llavecita para ser abiertas.

LANCASTRIANPRINCE1921HA

El LANCASTRIAN PRINCE trajo a Málaga 30.000 latas de conserva de carne.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de mayo de 2015.

Bautismo indonesio

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de abril de 2015 a las 11:42

En los últimos años, el puerto malacitano ha visto pasar por sus aguas a un considerable número de buques de la Fuerza Naval de Indonesia. Cargados para nosotros de un especial exotismo, algunos de estos barcos de guerra han atracado en los muelles malagueños dentro de sus primeras singladuras; un hecho que añade una importancia especial a la totalidad de estas visitas.
Hace unos días, procedente de los astilleros franceses Ocea ubicados en localidad de Les Sables d-Olonne, amarraba en el muelle 3 A-1 el buque multifuncional Kri Rigel 933. Realizando sus primeras jornadas de navegación oficial, este tecnológico barco de 60 metros de eslora, que puede ser usado como una patrullera o como un buque oceanográfico, apostaba por el puerto de Málaga como la primera escala de un largo viaje que lo llevará a una base militar en Yakarta.
Tras quedar impecablemente engalanado y empavesado para conmemorar su visita malagueña, un día después de su atraque, a bordo del Rigel se vivió una especial ceremonia propia de la marina de guerra de este país del Sudeste Asiático.
Con la presencia de personal civil y miembros del Cuerpo Consular Indonesio, varios marinos que habían sido ascendidos de rango, cumplimentaron con la tradición de ser bautizados por sus compañeros en las aguas en las que habían estrenado sus galones.
Vestidos con sus respectivos uniformes de faena, los protagonistas del acto fueron arrojados a las aguas del puerto desde la cubierta superior del Rigel, mientras el resto de los 40 miembros de la dotación del buque aplaudían, tomaba fotografías y vitoreaba el chapuzón.
Un muy curioso ceremonial de unos marinos que viven y trabajan a muchos miles de millas del puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMarinos indonesios tras su bautismo en las aguas del puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de abril de 2015.

Una agrupación de dos

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de marzo de 2015 a las 8:17

Hoy les mencionaré un curioso hecho que me llamó la atención no hace demasiado tiempo. En la última semana de enero, los corrillos portuarios comenzaron a anunciar la llegada de un grupo de buques de guerra. Tras celebrarse la pertinente reunión organizada por la Comandancia Naval de Málaga para tratar todos los aspectos relativos a la visita, un par de días antes de la entrada de los barcos, se anunció la identidad de éstos. Se trataba de la Standing Nato Mine Countermeasures Group 2 (SNMCMG2), o lo que es lo mismo, un grupo multinacional de cazaminas acompañados por una fragata que bajo el pabellón de la OTAN navegan permanentemente realizando todo tipo de ejercicios y maniobras navales. Pero dejando a un lado lo complicado de estas impronunciables siglas (en otra ocasión les hablaré de la infinidad de siglas que las marinas de guerra usan en nuestros días), la agrupación, que así es como se suelen denominar a estas reuniones de barcos, finalmente llegó a Málaga. Con algunas variaciones sobre los planes iniciales, el día 6 de febrero atracaba en el muelle número dos una fragata italiana, llegando dos días después un cazaminas de nacionalidad turca.

Y aunque éstos eran los buques anunciados, amarrada en las aguas malacitanas, la agrupación SNMCMG2, cuando menos, y siendo generoso con las palabras, se mostraba algo escasa. Teniendo en cuenta que en otras ocasiones esta misma escuadra ha visitado Málaga con muchos más barcos, el hecho de que ahora sólo esté compuesta por una fragata y un cazaminas, resulta algo verdaderamente curioso. Una circunstancia momentánea que llama la poderosamente atención cuando a dos únicos buques de guerra se les denomina como agrupación.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFragata y cazaminas que forman la agrupación SNMCMG2 en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de marzo de 2015.

El barco de 2014

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de enero de 2015 a las 10:11

Continuando con una tradición que ya se remonta a una década, hoy les contaré el que en mi opinión ha sido el buque más destacado en las aguas del puerto de Málaga en 2014.

En un año donde las clamorosas escalas de los buques turísticos Oasis of the Seas y Disney Magic han compartido protagonismo con los atraques de grandes portacontenedores accidentados, un barco apresado con droga, un buque tanque que provocaba un vertido, amén de muchas reparaciones, la estancia durante 17 días de una draga de bandera chipriota, ha constituido la operativa más curiosa y significativa vivida en las aguas malacitanas en el recién finalizado año.

Procedente de Génova, el 21 de octubre atracaba en el muelle número cuatro el buque Waterway, una draga de succión que llegaba para instalar a su bordo un sistema antipiratería. Construido en Holanda en 2001, este barco de 5.395 toneladas de registro bruto, 98 metros de eslora y 23 de manga, perteneciente a la compañía holandesa Royal Boskalis Westminster, elegía el puerto de Málaga para blindarse antes de navegar con destino a Nigeria.

Tras instalarse rejas, reforzarse los todos cierres y colocarse unos portillos anti disparos, tres kilómetros de alambre de cuchillas (las famosas concertinas), dispuestos a lo largo de su eslora, completaban el dispositivo anti abordaje.

Y aunque 2014 también podría recordarse por la estancia del incendiado Repubblica Di Roma, que llegó para una gran reparación y varios meses después se marchó prácticamente como vino, la operativa nunca vista de acondicionar un buque contra posibles ataques de piratas, confiere al Waterway el galardón del más significativo barco que ha pasado por Málaga en el año que acaba de finalizar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADraga WATERWAY atracada en el muelle cuatro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de enero de 2015.

Decoraciones navideñas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de diciembre de 2014 a las 12:20

Con independencia de la complejidad que supone la construcción de un buque de crucero, la decoración posterior de todos sus espacios, necesita de un muy complicado ejercicio nada fácil de ejecutar. Rellenar de muy diferentes contenidos y estilos los miles de metros cuadrados en cualquier barco turístico, requiere de un meticuloso estudio donde está pensado hasta el más mínimo detalle.

Teniendo esto en cuenta, cuando llegan las fiestas navideñas, a bordo de este tipo de barcos la muy pensada y estructurada decoración se reinventa, y en cada uno de los infinitos rincones de estos buques, florecen de un día para otro los adornos propios de la Navidad.

A primeras horas del lunes tres de enero del año 2000, atracaba en el muelle número dos procedente de Gibraltar el buque de bandera bahameña Maxim Gorkiy. Luciendo los colores de su antigua patria rusa y manteniendo determinados guiños de su pasado soviético, este histórico barco llegaba gestionado por una empresa de viajes alemana que en 1988 lo había alquilado por veinte años.

Después de haber conseguido los permisos, pude visitarlo, disfrutando de un amplio recorrido acompañado de una de las relaciones públicas del barco. Tras conocer los espacios comunes, algunos camarotes y su puente de mando, la placa del astillero (el barco se construyó en Hamburgo entre 1968 y 1969) constituía la culminación de aquella visita. De camino para la ver la placa, pasamos por una gran estancia ocupada por varios cientos de cajas de cartón. Mientras cruzábamos aquel espacio, la relaciones públicas me contó que en aquellas cajas se estaban guardando los cerca de 2.000 arbolitos de navidad que habían formado parte de la decoración navideña del barco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMAXI GORKIY dejando el puerto de Málaga en una de sus escalas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de diciembre de 2014.