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Adiós ‘Costa Classica’

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de octubre de 2014 a las 8:09

La pasada semana, el buque de Costa Cruceros Costa Classica realizó su última escala en Málaga. Efectuando un itinerario de nueves días con salida y llegada en Marsella, en diciembre de este año, este barco será remodelado y rebautizado, un hecho nada habitual si tenemos en cuenta que el buque seguirá navegando bajo los colores la misma naviera.

Siguiendo la política que Costa Cruceros iniciaba en 2012 al renombrar al Costa Romantica como Costa neoRomantica,  y  continuando con el cambio de nombre del Grand Mistral, que ahora navega como Costa neoRiviera, la iniciativa denominada NeoCollection de conferir a determinados barcos un nuevo nombre y una significativa reforma interior, se completa  con el Costa Classica, que en breve iniciará una nueva vida como Costa neoClassica.

Construido en 1991 en los astilleros italianos Fincantieri, el Costa Classica se estrenaba en aguas malacitanas en 16 de diciembre de 1993 atracando en el pantalán de Levante. Con 52.926 toneladas de registro bruto, 220 metros de eslora y 31 de manga, este buque, hasta su última escala de la semana pasada cumplimentaba un total de 39 visitas.

Manteniendo su propia crónica negra, la habitual en la gran mayoría de los buques turísticos (dos colisiones con barcos, una misteriosa desaparición de dos pasajeros y la extraña circunstancia en la que se prohibió desembarcar a 300 turistas en tierras de China), el Costa Classica, tras su reforma y cambio de nombre ofertará lo que Costa Cruceros a denominado como Slow Cruising, unos itinerarios más pausados donde se destacan, entre otras cosas, unas escalas en puerto mucho más largas. Una circunstancia que podremos comprobar cuando el Costa neoClassica regrese a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACOSTA CLASSICA atracado en su última visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de octubre de 2014.

Málaga y Omán

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de octubre de 2014 a las 8:52

La pasada semana, procedente del puerto británico de Portsmouth, llegaba a aguas malacitanas el buque escuela del sultanato de Omán Shabab Oman II. Efectuando su viaje inaugural, este velero de tres mástiles construido en las instalaciones que la factoría Damen tiene en Holanda y Rumanía, atracaba en el muelle número dos con apenas un mes de vida en la mar.

Con la particularidad de ser gemelo, con algunas pequeñas modificaciones, del buque escuela de la marina de guerra brasileña Cisne Branco y del  velero turístico Stad Amsterdam, el Shabab Oman II sustituye al bergantín goleta Shabab Oman, un buque que visitaba por primera vez Málaga en mayo de 2013.

Manteniendo una tripulación fija de 54 marinos más 36 cadetes que pueden embarcar en viajes de adiestramiento, el Shabab Oman II, aparejado como un clipper, monta en sus tres mástiles 28 velas que suman una superficie total de 2.700 metros cuadrados. Con 282 toneladas de registro bruto, 85 metros de eslora y 11 de manga, este velero, además de navegar como buque escuela, tiene previsto cumplimentar viajes por todo el mundo como un embajador itinerante del sultanato de Omán.

Pero con independencia de esta escala, quizás, lo más significativo de este hecho lo constituyan las recientes presencias en aguas malacitanas de los más importante barcos de este país. Además de las visitas de los buques escuela Shabab Oman y Shabab Oman II, en 2012 visitaba por segunda vez el puerto el Al Said, el fastuoso yate privado del sultán omaní que permaneció atracado en el muelle de Levante casi un mes.

Una  curiosa circunstancia que vincula, aunque sólo sea en el ámbito marítimo, a Málaga con este lejano país situado en la península arábiga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASHABAB OMAN II atracado en el muelle dos en su primera visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de octubre de 2014.

Una histórica coincidencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de octubre de 2014 a las 13:02

El pasado 15 de septiembre, las aguas malacitanas vivieron una jornada histórica. Atracados respectivamente en el muelle norte de la estación marítima de Levante y en el número dos, coincidían los gemelos Club Med 2 y Wind Surf. Considerados los veleros modernos más grandes del mundo, estos  buques que en la actualidad navegan con la contraseña de dos navieras diferentes, comparten una muy estrecha vinculación con el puerto malagueño.

Construido por encargo de la naviera francesa Club Med en los astilleros Société Nouvelle des Ateliers et Chantiers du Havre, el actual Wind Surf iniciaba su carrera en 1990 con el nombre Club Med 1. Tras cumplimentar ocho años de navegaciones para esta compañía y efectuar un total de 13 escalas en Málaga, en 1998, el velero era vendido a Windstar Cruises que lo rebautizaba con su actual nombre. Bajo esta denominación, el Wind Surf que en julio de 2012 inauguraba la estación marítima del muelle número dos,  ha ejecutado hasta la fecha 45 visitas a aguas malagueñas.

Atendiendo al gran éxito que tuvo el Club Med 1, la compañía propietaria del barco construía en 1996 el Club Med 2, un segundo velero de cinco mástiles que siguió la triunfal carrera de su gemelo, y que en la actualidad, se mantiene activo con los colores de la naviera con la que inició su vida de mar.

Después de efectuar un breve fondeo en la bahía malacitana en marzo de 1996 mientras realizaba su viaje inaugural, el Club Med 2, hasta su escala del pasado 15 de septiembre ha visitado los muelles malagueños en 30 ocasiones.

Una coincidencia, la de los gemelos Club Med 2 y Wind Surf que muy bien podría constituir una de las más significativas imágenes crucerísticas en Málaga en 2014.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos veleros WIND SURF y CLUB MED 2 el pasado 15 de septiembre en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de octubre de 2014.

La descortesía marroquí

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de septiembre de 2014 a las 8:27

Hoy les hablaré de algo que, si no  me falla memoria, ya les he contado en otras dos ocasiones. Y aunque el tema podría parecerles algo baladí, creo que merece la pena reflejar un hecho que en mi opinión dice mucho del protagonista de esta historia.

Hace unos días, llegaba al puerto malacitano el buque de la marina de guerra marroquí Sultan Moulay Ismail 614.  Formando parte de una flotilla multinacional integrada en una no demasiado conocida asociación de países denominada Iniciativa 5+5, este barco quedaba atracado en el muelle número dos.

Compartiendo estancia con dos buques españoles, uno portugués y otro argelino, la fragata marroquí, durante toda su estancia en Málaga permaneció amarrada sin mostrar en lo más alto de su mástil la bandera española; una acto de cortesía que sí cumplimentaron los dos barcos de guerra no españoles que junto a esta unidad de la real marina de guerra marroquí escalaron en el puerto.

Y aunque no existe ninguna obligación de izar la bandera del país donde se está atracado, la tradición, y si me permiten la expresión, las buenas maneras, convierten esta circunstancia en un simple gesto de cortesía que no cuesta ningún trabajo ejecutar.

Con el agravante de tratarse de un barco de guerra donde todo está perfectamente reglamentado, y con el añadido de que la Comandancia Naval de Málaga no hizo nada para enmendar lo que seguramente fue olvido (digo esto para suavizar algo el asunto), lo que sí está  muy claro, es que la fragata marroquí Sultan Moulay Ismail pasó por las aguas del puerto malagueño sin poner la bandera española.

Una descortesía que me trae a la memoria aquellos años en los que se calificaba a España y Marruecos como naciones hermanas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFragata marroquí SULTAN MOULAY ISMAIL 614 atracada en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de septiembre de 2014.

La huelga de agosto de 1919

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de agosto de 2014 a las 7:55

A principios de agosto de 1919, la Sociedad de Capitanes y Pilotos de la Marina Mercante,  desde Barcelona, convocaba una huelga general. Con el objetivo de conseguir mejoras salariales y una más clara notificación de las planificaciones de los horarios de trabajo, el paro laboral, muy pronto se extendió a la totalidad de los puertos españoles.

Procedente de Barcelona y con destino a Sevilla, el vapor de la Compañía Trasmediterránea Ausias March, llegaba a aguas malacitanas días después de haberse convocado la huelga.  Durante su  maniobra de atraque, los buques de bandera española que se encontraban amarrados en los muelles malagueños, en muestra de desaprobación, comenzaron a hacer sonar sus sirenas y campanas. Mientras esto ocurría, desde tierra, muchos marineros que estaban secundando la huelga se acercaron al barco para increpar a la tripulación del Ausias March.

Tomada la decisión de expulsar al capitán del vapor de la Sociedad de Capitanes y Pilotos, a bordo del buque de la Trasmediterránea, que no continuó su viaje previsto, se vivieron algunos enfrentamientos. Tras sumarse a la huelga parte de los tripulantes, algunos oficiales y marineros que no secundaron el paro, intentaron seguir sin éxito la rutina habitual del vapor. A estos trabajadores, el colectivo huelguista los denominó con el singular calificativo de  pistoleros contra sindicales.

El  sábado 30 de agosto, la tripulación del  buque J.J. Sister que sí estaba autorizado para navegar, recibió la orden de embarcar en el Ausias March; y este vapor, en el cual permanecieron los marinos que no decidieron secundar la huelga, comenzó a cubrir ese mismo día la línea regular entre los puertos de Málaga y Melilla.

Ausias MarchVapor AUSIAS MARCH atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de agosto de 2014.

El BELEM

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de agosto de 2014 a las 8:49

Existe una espectacular foto (seguramente muchos de ustedes la habrán visto), que muestra como un velero navegando a medio trapo, corre un fuerte temporal engullido por las olas. El protagonista de esta instantánea, es la bricbarca de tres mástiles Belem, un barco que hace unos días visitó Málaga.

Gestionado por una fundación, y con el añadido de estar considerado como un monumento nacional en Francia, el Belem, navega entre marzo y octubre realizando viajes para amantes de los barcos de vela.  Con 17 tripulantes y capacidad para 48 pasajeros, este velero, calificado como “Training Ship”, permite que los que se embarquen en él, participen de todas y cada una de las maniobras que se realizan a bordo de este buque matriculado en Nantes.

Construido en 1896 por encargo de una familia de comerciantes galos, este barco, bautizado con su actual nombre, iniciaba su carrera navegando como carguero entre Francia y Brasil. Dedicado casi en exclusividad al transporte de cacao, el Belem, después de cumplimentar 33 viajes trasatlánticos, en 1914 dejaba las rutas comerciales para iniciar, tras una importante reforma,  una nueva vida como yate privado.

Rebautizado primero como Fantome II,  y  posteriormente como Giorgio Cini (durante todos estos años navegó con bandera inglesa e italiana), en 1979, recuperaba su nacionalidad francesa y su nombre original.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABELEM atracado en Málaga tras algo más de diez años de ausencia.

Innova-Belem-Tall-Ship-by-Philip-Plisson-Wall-ArtBELEM navegando con mal tiempo. FOTO: Philip Pisson ©.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de agosto de 2014.

Mala reputación

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de julio de 2014 a las 9:41

Tras ser reflotado como nunca hasta la fecha se había hecho emerger a un buque semihundido, el pasado 23 de julio, el Costa Concordia iniciaba su lento viaje a Génova para ser desguazado.

Además de los dos grandes remolcadores de altura que guiaban al buque siniestrado, una variada flotilla de doce barcos, acompañaba la última singladura de este buque de Costa Cruceros. Entre estos barcos, se encontraba el  Cdt Fourcault, un curioso buque que vivió una extraña historia en Málaga.

De apariencia militar sin serlo, y registrado como un barco de investigación y rescate, el Cdt Fourcault, que por entonces lucía bandera panameña y matrícula de Amberes (una muy significativa irregularidad), fondeaba en la bahía malacitana el 20 de enero de 2011. Sin anunciar su estancia en la rada, y vigilado por las autoridades marítimas nacionales bajo la sospecha de haber llegado para indagar el hundimiento del submarino C3, dos días más tarde, el barco amarraba en el muelle dos.

Construido en Bélgica en 1968, tras desempeñar las labores de estación flotante para prácticos y navegar como buque de instrucción,  en 2007, un armador privado se hacía cargo del barco.  Dedicado a realizar extraños viajes teniendo el submarinismo como principal objetivo, el Cdt Fourcault, muy pronto fue catalogado oficialmente como  un buque cazatesoros.

Después de varios días atracado, el 26 de enero, el barco salía con destino a Gibraltar. Vigilado en todo momento, a principios del mes de febrero, el buque escalaba en Vigo antes de viajar al puerto de Amberes.

Un barco con una muy mala reputación internacional que, curiosamente, ha formado parte del histórico convoy que han escoltado al desguace al Costa Concordia.

Cdt Fourcault 22-I-1111El CDT FOURCAULT atracado en Málaga en enero de 2011.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de julio de 2014.

El FLYING CLIPPER

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de julio de 2014 a las 9:28

El siete de julio de 1959, procedente de Gibraltar, atracaba en el muelle uno el velero de bandera sueca Flying Clipper. Realizando un viaje por el Mediterráneo, a bordo de este barco, considerado en aquellos años uno de los yates privados más grandes del mundo, viajaba el político norteamericano Aldai Stevenson; un importante representante del partido demócrata que en dos ocasiones fue candidato a la presidencia de los Estados Unidos.

Construida en 1929 en los astilleros escoceses William Denny & Brothers con el nombre de Sunbeam II, esta  goleta de tres mástiles, navegó durante una década como el yate privado de un importante miembro de la nobleza inglesa. Después de pasar  la Segunda Guerra Mundial como base de un grupo naval al Sur de las Islas Británicas, en 1945, el velero se convertía en un buque escuela y se abanderaba en Suecia. Renombrado como Flying Clipper en 1954, en los dos años siguientes, este buque de 59,40 metros de eslora tomaba parte en las dos primeras regatas internacionales que se organizaron para grandes veleros.  Tras volver a navegar como un yate privado, en 1965m, el Ministerio de la Marina de Grecia lo adquiría rebautizándolo como Eugenios Eugenides, nombre que aun mantiene convertido en museo en una localidad cercana a Atenas.

Pero regresando a la historia malacitana de esta escala, tras su llegada con tan importante visitante a bordo, se sucedieron diversos actos. Además del correspondiente protocolo y una cena de gala en el yate, el político norteamericano fue agasajado con una visita a Torremolinos para degustar una típica fritura malagueña. Finalizada su estancia, el nueve de julio, el Flying Clipper siguió su viaje con destino a Valencia.

Flying ClipperGoleta de tres mástiles FLYING CLIPPER.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de julio de 2014.

Anclas y cadenas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de julio de 2014 a las 8:49

Hace un tiempo, les contaba como en el año 2002, el buque de crucero Odysseus atracaba en los muelles tributarios de la dársena de Guadiaro usando el ancla. Este tipo de maniobra, antes de que los buques tuvieran hélices laterales, modernos timones y los remolcadores portuarios fueran imprescindibles, constituía el día a día en las aguas de cualquier puerto del mundo.

Cuando los barcos dejaron de fondear en las dársenas, abandonaron los atraques de punta y comenzaron a posicionar toda su eslora en  los muelles, el uso del ancla para estas maniobras se convirtió en algo imprescindible.

Colocados frente al muelle en el que debían atracar, los barcos, a una determinada distancia, fondeaban unas de sus anclas y, sobre esta, girando muy lentamente y con la ayuda de estachas tiradas a tierra, se acercaban al muelle para quedar amarrados.  Con la cadena sin tensión acostada sobre el fondo a  varias decenas de metros del buques, a la hora del desatraque, mientras se aflojaban los cabos de tierra, el ancla servía para separar al barco del muelle.

Y aunque estas maniobras estaban muy controladas por los prácticos, que sabían casi  al milímetro dónde estaban situados todos los fondeos, en algunas ocasiones, las cadenas posadas sobre los fondos portuarios se trababan, y los desatraques se convertían en un verdadero problema cuando un barco al intentar recoger su ancla tiraba o se enganchaba de otra cadena.

En el puerto de Málaga, durante los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del XX, existieron unas lanchas especiales que se dedicaban, entre otras cosas, a tirar de las cadenas que se quedaban enganchadas. Un muy curioso y complejo trabajo del que les hablaré en otra ocasión.

Cadenas dique 4-XI-112Cadenas de un buque sobre en muelle de Heredia,

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de julio de 2014.

Rentabilidad

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de julio de 2014 a las 18:21

Los que realizan las estadísticas que reflejan lo que gastan los turistas de los buques de crucero en Málaga, tal vez, deberían ampliar estos estudios a otros grupos de población íntimamente relacionados con el mundo marítimo. Y aunque las tripulaciones de estos barcos muy bien podrían ser el referente fundamental para cuantificar estos ingresos, los marinos de otros buques atracados en las aguas malacitanas, también deberían ser tenidos en cuenta a la hora de valorar los dineros que se gastan en la ciudad.

Pero dejando a un lado a los tripulantes de los mercantes que durante las  jornadas que permanecen en puerto salen a gastar un dinero no contabilizado en ninguna estadística, existe un muy significativo grupo de gentes de la mar que, al llegar a cualquier puerto del mundo, invaden las calles para emplear sus horas de ocio consumiendo. Me refiero, a los marinos de guerra en sus escalas de descanso.

Y para que esto no les parezca algo baladí, una mínima aproximación con cifras concretas, tal vez sirva para ratificar y tener en cuenta lo que estas poblaciones eventuales, no turísticas, dejan en las arcas de muchas y muy variadas empresas malagueñas.

Según estadísticas, un pasajero de un buque de crucero gastaría entre 30 y 60 euros en una escala de menos de ocho horas. Teniendo en cuenta que las estancias de descanso de los buques de guerra suelen tener una media de tres días de duración, ¿Cuánto dinero gastaría un marino que se ha pasado varias semanas en la mar en estos días? En comparación, dejando a un lado que las visitas de los buques de turistas son muchas y la de los barcos de guerra pocas, la rentabilidad de estos ingresos merecerían algo más de atención, ¿no les parece?

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuques de guerra atracados en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de julio de 2014.