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El EXTAVIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de marzo de 2014 a las 9:13

1948 fue un año complicado en el puerto de Málaga. Aunque las secuelas de la Segunda Guerra Mundial ya se habían superado, el movimiento de mercancías por mar aun se resentía algo tras el conflicto internacional.

Con los buques A. Lazaro y V. Puchol trabajando como melilleros, el cabotaje nacional cubría casi la totalidad del negocio portuario malacitano; un tráfico que se completaba con algunos barcos que navegaban en rutas, no regulares, a diferentes países del Norte de Europa.

En la segunda mitad de aquel año, una serie de buques de bandera norteamericana comenzaron a atracar en Málaga, y la vía trasatlántica, empezó a traer más barcos en tránsito para cargar y descargar mercancías.

La principal protagonista de aquel hecho, fue la compañía neoyorkina American Export Lines, una naviera que habiendo estado presente en Málaga muchos años antes, regresaba con su extensa flota de cargueros.

Uno de los primeros buques que retomó estas escalas comerciales fue el Extavia, un barco de 6.353 toneladas de registro bruto que atracaba en el muelle número dos el 23 de septiembre para efectuar una rápida descarga de óxido de hierro.

Perteneciente a un grupo de buques denominados C2 (unos cargueros armados construidos ex profeso para operar durante la Segunda Guerra Mundial), el Extavia, que también lució el nombre Empire Oriole, tras navegar durante el conflicto bélico con las banderas del Reino Unido y los Estados Unidos, en 1946 retomaba su actividad comercial bajo la contraseña de la American Export Lines.

Uno de los mercantes pioneros del recuperado tráfico trasatlántico de post guerra que tras una breve descarga que apenas duró 24 horas dejaba el puerto malacitano con destino a Nueva York.

Extavia-01Buque de la American Export Lines EXTAVIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de marzo de 2014).

Folklore

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de marzo de 2014 a las 12:58

El 28 de abril de 2006, visitaba por primera vez Málaga el buque de crucero Thomson Destiny. Procedente de Valencia y con destino a Tánger, quince minutos antes de las nueve de la mañana, el barco atracaba en el pantalán de Levante mientras una panda de verdiales amenizaba con su música y bailes la llegada y el desembarco de los turistas.

Aquella experiencia, al igual que otras muchas en las que el folklore ha estado implicado a lo largo de la historia crucerística malacitana, me sirve como excusa para contarles, algunas de las causas por las que este tipo de expresiones artísticas nunca han sido un hecho de referencia capital en las escalas de los buques turísticos.

Partiendo de la base de que el folklore patrio (permítanme que generalizando hable de flamenco), atrae e interesa mucho al foráneo, y que durante muchas décadas los turistas de barcos llegados a Málaga han tenido flamenco entre sus posibilidades de ocio, hoy día, muy pocos buques de crucero ofertan este tipo de actividad.

Tal vez por la saturación o porque los espectáculos ofrecidos han sido siempre representaciones para turistas, el tirón folklórico ha dejado de interesar a los visitantes que por mar llegan al puerto malagueño.

Y aunque en 2009, representantes de la política, el comercio y la industria crucerística malacitana se reunían en una mesa redonda para tratar el tema, el asunto de los espectáculos flamencos, ya sea a bordo de los barcos o en determinadas salas, a fecha de hoy sigue haciendo aguas.

Un asunto en el que también tienen mucho que ver las agencias que organizan los paquetes de actividades para navieras; unas empresas a las que no parece interesar demasiado ofertar los  cantes y bailes de la tierra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPanda de verdiales junto al buque de crucero THOMSON DESTINY.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de marzo de 2014).

Dos gemelos juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de enero de 2014 a las 8:58

Entre los años 2011 y 2013, los astilleros surcoreanos Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering construían por encargo de A. P. Moller-Maersk Group 16 buques portacontenedores. Formando parte de un grupo llamado Clase Lima (no está muy claro si esta denominación atiende a un especial homenaje a la capital del Perú o a que todos los barcos integrantes de esta serie llevan un nombre iniciado con la letra L), el primer buque de la serie, el Maersk Lima, comenzaba a trabajar en abril de 2011. Con 88.237 toneladas de registro bruto, 300 metros de eslora, 45 de manga y una capacidad de 8.700 Teus, los buques de esta clase operan por todo el mundo navegando en  diversas rutas comerciales.

Procedente de Miami y con destino al canal de Suez,  el 26 de junio de 2013 a las 13:00 horas, atracaba en la terminal de contenedores malagueña el buque Maersk Lamanai. Varias horas después, en concreto en la madrugada del día 27, el Maersk Lirquen, procedente del puerto brasileño de Santos y con destino a Algeciras, amarraba junto a su hermano de clase.

Abanderados ambos en Hong-Kong y efectuando sus respectivas primeras visitas a aguas malacitanas, la imagen  más destacada del jueves 27 de junio de 2013 en el puerto de Málaga se centró en estos dos gemelos realizando sus respectivas operativas de carga y descarga.

Y aunque en más de una ocasión, tanto en la terminal de contenedores como en el resto de los muelles malagueños, se han visto amarrados juntos a algunos buques de idéntica construcción, quizás, la coincidencia por unas horas de estos dos barcos de la Clase Lima de Maersk Line constituya una de las más significativas estancias de buques gemelos en aguas malacitanas en los últimos años.

Maersk Linquen y Maersk Lamanai 27-VI-134MAERSK LAMANAI y MAERSK LIRQUEN en la terminal de contenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de enero de 2014).

Otra barcaza antillana

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de enero de 2014 a las 9:39

En mayo del año pasado,  bajo el título “La barcaza antillana”,  les narraba cómo  en diciembre de 2012 llegaba remolcada a aguas malacitanas la plataforma Ans. Tras pasar por el dique flotante para realizar una puesta a punto, esta barcaza, comenzaba un baile de atraques por distintos muelles. Unos movimientos que en función de las necesidades operativas de los buques que amarran en el puerto, mantiene a esta pontona en la actualidad  aun en  danza.

 El martes 2 de julio de 2013, procedente de Tánger,  llegaba remolcada por el  Sertosa Dieciocho la TB-01, otra plataforma flotante multipropósito abanderada en San Vicente y las Granadinas propiedad de una multinacional dedicada a los trabajos marítimos de origen belga. Después de quedar atracada en el muelle número cuatro, la barcaza de 50 metros de eslora, 14 de manga y 544 toneladas de registro bruto, auxiliada por uno de los remolcadores malagueños de la Clase H, entraba en dique el 8 de julio. Once días más tarde, reparada y pintada,  la TB-01, volvía a quedar amarrada en el muelle de Heredia.

Compartiendo el mismo desino que la Ans, la TB-01,  construida en un astillero ruso en 2003, a la espera de que su propietario le encuentre un lugar de destino para trabajar,  comenzó su particular periplo por los muelles puerto. Después de efectuar un primer movimiento en solitario, las dos barcazas juntas, siguieron cambiado de atraque a expensas de las necesidades del tráfico portuario. Tras rodar por todos los muelles sucios, desde hace unos días, ambas plataformas se encuentran amarradas en el muelle dos, justo delante de la  pasarela de pasaje que emplean los  exclusivos buques de crucero que atracan junto al Palmeral de las Sorpresas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABarcazas ANS y TB-01 en el muelle dos junto a la estación marítima del Palmeral.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de enero de 2014).

Atrapado en el hielo

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de diciembre de 2013 a las 13:32

Hoy, el buque dedicado a las expediciones polares Akademik Shokalskiy cumplirá una semana atrapado en la Antártida. Tras iniciar en Nueva Zelanda el pasado 28 de noviembre un viaje turístico para conmemorar el 100 aniversario de la expedición antártica del explorador australiano Douglas Mawson, este barco, inmovilizado sobre un mar de hielo, se mantiene a la espera de ser rescatado.

Con 74 pasajeros, entre turistas y científicos a bordo, y 22 tripulantes, el  Akademik Shokalskiy, que se encuentra a 185 kilómetros de la base de investigación francesa de Dumont D´urville y a 2.800 kilómetros de Hobart (la capital de Tasmania), aguarda a que unos de los tres rompehielos que trabajan para salvarlo, pueda acercarse a él y abrirle una vía de escape.

Y aunque esta aventura está ocurriendo a muchas miles de millas de las cálidas aguas malacitanas, les diré, que el Akademik Shokalskiy ostenta un significativo record relacionado con el puerto de Málaga.

Construido en Finlandia en 1982 como buque oceanográfico por encargo del gobierno de la URSS, en 1998, gestionado por una agencia norteamericana, el Akademik se transformaba en un barco turístico dedicado a las expediciones polares.

Trabajando sólo los meses más propicios para navegar por las aguas más frías del planeta, el 22 de septiembre de 2009, el Akademik Shokalskiy llegaba al puerto malacitano para efectuar una invernada. Después de nueve meses de estancia atracado en el muelle dos, entre septiembre de 2010 y julio de 2011, este buque ruso matriculado en Vladivostok repetía estancia, convirtiéndose desde entonces y hasta la fecha, en el barco activo de bandera extranjera que más tiempo ha estado parado en las aguas del puerto de Málaga.

Akademik Shokalskiy 28-V-103El Akademik Shokalskiy atracado en Málaga en una de sus dos invernadas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (31 de diciembre de 2013).

¿Barcos o yates?

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de diciembre de 2013 a las 9:35

El 30 de octubre de 2001, la dársena de Guadiaro vivió  un día grande. Repartidos entre los muelles uno, dos y 3-A2, cuatros buques de crucero y un velero dedicado a expediciones turísticas, escalaban en Málaga entre las siete de la mañana y las ocho de la tarde.

El afamado Seabourn Sun (uno de los más lujosos barcos turísticos de aquellos años), junto al Arkona, dedicado en exclusividad al mercado crucerístico alemán, amarraban en el muelle dos. Frente a ellos, en el muelle uno,  se situaban el buque de la compañía MSC Rhapsody y el velero Alexander von Humboldt. Cerrando el quinteto, en el habitual atraque del Melillero se posicionaba el Flamenco luciendo los colores de Festival Cruceros.

Aquel día, varios miles de turistas recorrieron la ciudad, y los muelles que conforman la dársena del Marqués de Guadiaro, demostraron lo que de atractivo tiene atracar en el centro de Málaga.

Aquella histórica jornada, constituyó la última vez en la que las aguas tributarias de los muelles uno, dos y tres, experimentaron una ocupación casi al completo de barcos turísticos. Una circunstancia que, con la puesta en marcha de las instalaciones crucerísticas de Levante, ha reducido mucho la entrada de este tipo de buques en esta dársena.

Y aunque los usos de esta gran lámina de agua en la actualidad, a pesar de determinadas limitaciones, dan juego para el atraque de  muchos y muy variados tipos de buques, la idea de convertir esta dársena en un gran puerto deportivo parece que podría ser una opción de futuro.

Una complicada situación de la que habría que hablar mucho, y que cambiaría el uso comercial de estas aguas por la presencia en ellas de un puñado de yates amarrados en pantalanes flotantes.

Seabourn Sun Arkona y Rhapsody 30-X-2001Buques turísticos atracados en la dársena de Guadiaro en octubre de 2001.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de diciembre de 2013).

Adiós GRAND MISTRAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de noviembre de 2013 a las 9:17

Este pasado fin de semana, el buque de crucero Grand Mistral se despedía definitivamente de Málaga. Tras haber desembarcado al último contingente de pasajeros que han navegado a su bordo con los colores de Iberocruceros, el buque, salía con destino a Génova donde Costa Cruceros se hará cargo de él rebautizándolo como Costa neoRiviera.

Y aunque en no demasiado tiempo, tras cumplimentar su campaña inaugural por los Emiratos Árabes Unidos, el Costa neoRiviera seguro que pasará por Málaga,  este significativo cambio de armador me sirve como excusa para contarles la historia malacitana de este barco.

Construido en 1999 en los astilleros franceses Chantiers de l´Atlantique para la compañía Festival Cruceros (este fue el primer buque encargado por esta naviera), el Mistral, que así es como fue bautizado, realizaba su viaje inaugural en julio de aquel mismo año entre Venecia y las islas griegas.

Procedente de Almería y con destino a Funchal, el 8 de noviembre de 1999, el Mistral visitaba por primera vez Málaga quedando atracado en el pantalán de Levante. Después de cumplimentar un total de 11 escalas hasta 2003 y debido a la bancarrota de Festival Cruceros, el barco pasaba a las manos de Iberojet Cruceros que lo rebautizaba como Grand Mistral. Tras cambiar de identidad corporativa en 2007 (la antigua Iberojet se convertía en Iberocruceros),  el Gran Mistral, que mantenía su nombre, modificaba el logo de su chimenea además de añadir unos coloridos dibujos en su casco. Con esta nueva identidad y dedicado en exclusividad al mercado crucerístico español, el Grand Mistral regresaba a Málaga en noviembre de 2008, convirtiéndose desde entonces en un asiduo visitante de los muelles malagueños.

IMG_4589El GRAND MISTRAL maniobrando en el puerto por última vez.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de noviembre de 2013).

Un Festival Marítimo

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de octubre de 2013 a las 9:22

En los últimos años, el tráfico de veleros llegados al puerto malagueño se ha visto incrementado de una manera muy significativa. Con la posibilidad de atracar en los muelles uno y dos (a muy poca distancia del centro de la ciudad), las escalas de buques de vela de pequeño y mediano porte, están convirtiendo a Málaga en un puerto de primera elección para este tipo de barcos.

Gestionados de una forma muy diferente a  los grandes veleros turísticos, y sin nada que ver con los pequeños yatecitos a vela tributarios de los clubes náuticos, estos barcos, deberían constituir en no demasiado tiempo una muy interesante y continuada fuente de ingresos.

Adscritos a empresas, escuelas, universidades o asociaciones, veleros centenarios o de nueva construcción, atracan de forma habitual en las aguas malagueñas; una circunstancia que habría que empezar a pensar en cómo rentabilizar de una forma mucho más adecuada.

Con independencia del abundante goteo de entradas y salidas que existe en la actualidad, quizás, la  creación de un festival marítimo que reuniera a este tipo de buques, podría ser una muy buena idea que posicionara a Málaga en el mapa de los puertos del mundo que celebran este tipo de eventos.

Teniendo como antecedente la regata Cutty Sark que, en julio de 2002 recaló en aguas malacitanas, la posibilidad de incluir un festival de estas características en el calendario internacional de encuentros de buques de vela, no parece a priori, algo demasiado descabellado.

Unas instalaciones inmejorables y una base turística plenamente capaz de afrontar un evento de estas características, serían unos avales más que suficientes para  que Málaga pudiera poner en marcha su  propio festival marítimo.

La Recouvrance 20-X-2013 MálagaVelero de corte clásico atracado en el muelle uno del puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (22 de octubre de 2013).

Vallas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de octubre de 2013 a las 9:52

Si me permiten la expresión, hablar de vallas en el puerto de Málaga, sería lo mismo que mentar la soga en la casa del ahorcado. Y aunque las polémicas de no hace demasiados años  por no poder pasear por los muelles junto a los barcos, o  por qué la totalidad del recinto portuario (un espacio aduanero), debía estar acotado por una verja ya no suscitan tanto revuelo, lo que sí está claro, es que la colocación y la no eliminación de estos elementos, constituye una significativa página en la historia moderna del puerto malacitano.

Con 2,5 metros de altura y situadas a 20 metros desde los cantiles de los muelles, las vallas que protegen la actividad de los buques atracados, existen en Málaga desde 1 de julio de 2004, fecha en la que una normativa internacional obligaba  a tener instalados estos elementos en todos los puertos del mundo.

El 17 de mayo de 2004, procedente de Almería y con destino a Cádiz, amarraba en el muelle número dos el buque de crucero Albatros. Retomando el nombre de un viejo conocido en Málaga que ese mismo año  había sido desguazado, el nuevo Albatros efectuaba  su primera escala en aguas malacitanas. Al completo de pasajeros alemanes, los turistas de este barco, pudieron apreciar como el perímetro del buque estaba rodeado de vallas; unas vallas provisionales que dibujaban lo que en muy poco tiempo debía ser la zona de seguridad del muelle del Marqués de Guadiaro.

Varios meses más tarde, en concreto el 22 de noviembre de aquel 2004, el Albatros regresaba a Málaga, y se encontraba con un muelle dos circundado por unas vallas, ya no provisionales, que cumplimentaban  una normativa internacional que otros muchos puertos, nacionales o no, aún no habían ejecutado.

AlbatrosALBATROS en su primera escala en 2004 rodeado de vallas provisionales.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de octubre de 2013).

Una visita fugaz

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de agosto de 2013 a las 12:16

Hace algo más de dos semanas, en concreto el domingo 11 de agosto, el bergantín de dos mástiles La Grace, atracaba a última hora de la tarde en el muelle número uno.

Adscrito a una asociación cívica de nacionalidad checa que lleva el mismo nombre del barco, este velero de 23 metros de eslora, desde 2010, realiza viajes educacionales y turísticos fundamentalmente por el Mediterráneo.

Construido a finales de 2008 en un astillero egipcio especializado en la fabricación artesanal de buques de madera, esta réplica de un bergantín del siglo XVII, luce igual nombre que el barco que capitaneó el marino checo Augustin Herman; un afamado aventurero que además de trabajar para la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales, fue un renombrado bucanero por las aguas del Caribe.

Navegando bajo pabellón checo, y enarbolando en lo más alto de su palo mayor una bandera pirata, La Grace, adquirió fama internacional en la madrugada del 25 al 26 de octubre de 2012, cuando en la playa de El Cable, frente al puerto marbellí de La Bajandilla, el velero quedaba  encallado.  Tras ser reflotado dos semanas después de su accidente, el bergantín fue llevado al puerto de Sotogrande, donde se iniciaba una reconstrucción que finalizaba a principios del presente mes cuando el barco era oficialmente entregado en Gibraltar a su armador.

Realizando muy probablemente unas pruebas de mar, La Grace, sin previo aviso, entraba por la bocana del puerto malagueño y atracaba en el muelle número uno en la tarde noche del domingo 11 de agosto. Después de ser informado por la policía portuaria de la tarifa que debía cumplimentar por el amarre, el bergantín, que no llevaba izada su bandera pirata, dejaba las aguas malacitanas.

IMG_3292LA GRACE atracando en Málaga el domingo 11 de agosto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (27 de agosto de 2013).