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Anclas y cadenas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de julio de 2014 a las 8:49

Hace un tiempo, les contaba como en el año 2002, el buque de crucero Odysseus atracaba en los muelles tributarios de la dársena de Guadiaro usando el ancla. Este tipo de maniobra, antes de que los buques tuvieran hélices laterales, modernos timones y los remolcadores portuarios fueran imprescindibles, constituía el día a día en las aguas de cualquier puerto del mundo.

Cuando los barcos dejaron de fondear en las dársenas, abandonaron los atraques de punta y comenzaron a posicionar toda su eslora en  los muelles, el uso del ancla para estas maniobras se convirtió en algo imprescindible.

Colocados frente al muelle en el que debían atracar, los barcos, a una determinada distancia, fondeaban unas de sus anclas y, sobre esta, girando muy lentamente y con la ayuda de estachas tiradas a tierra, se acercaban al muelle para quedar amarrados.  Con la cadena sin tensión acostada sobre el fondo a  varias decenas de metros del buques, a la hora del desatraque, mientras se aflojaban los cabos de tierra, el ancla servía para separar al barco del muelle.

Y aunque estas maniobras estaban muy controladas por los prácticos, que sabían casi  al milímetro dónde estaban situados todos los fondeos, en algunas ocasiones, las cadenas posadas sobre los fondos portuarios se trababan, y los desatraques se convertían en un verdadero problema cuando un barco al intentar recoger su ancla tiraba o se enganchaba de otra cadena.

En el puerto de Málaga, durante los últimos años del siglo XIX y las primeras décadas del XX, existieron unas lanchas especiales que se dedicaban, entre otras cosas, a tirar de las cadenas que se quedaban enganchadas. Un muy curioso y complejo trabajo del que les hablaré en otra ocasión.

Cadenas dique 4-XI-112Cadenas de un buque sobre en muelle de Heredia,

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de julio de 2014.

Rentabilidad

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de julio de 2014 a las 18:21

Los que realizan las estadísticas que reflejan lo que gastan los turistas de los buques de crucero en Málaga, tal vez, deberían ampliar estos estudios a otros grupos de población íntimamente relacionados con el mundo marítimo. Y aunque las tripulaciones de estos barcos muy bien podrían ser el referente fundamental para cuantificar estos ingresos, los marinos de otros buques atracados en las aguas malacitanas, también deberían ser tenidos en cuenta a la hora de valorar los dineros que se gastan en la ciudad.

Pero dejando a un lado a los tripulantes de los mercantes que durante las  jornadas que permanecen en puerto salen a gastar un dinero no contabilizado en ninguna estadística, existe un muy significativo grupo de gentes de la mar que, al llegar a cualquier puerto del mundo, invaden las calles para emplear sus horas de ocio consumiendo. Me refiero, a los marinos de guerra en sus escalas de descanso.

Y para que esto no les parezca algo baladí, una mínima aproximación con cifras concretas, tal vez sirva para ratificar y tener en cuenta lo que estas poblaciones eventuales, no turísticas, dejan en las arcas de muchas y muy variadas empresas malagueñas.

Según estadísticas, un pasajero de un buque de crucero gastaría entre 30 y 60 euros en una escala de menos de ocho horas. Teniendo en cuenta que las estancias de descanso de los buques de guerra suelen tener una media de tres días de duración, ¿Cuánto dinero gastaría un marino que se ha pasado varias semanas en la mar en estos días? En comparación, dejando a un lado que las visitas de los buques de turistas son muchas y la de los barcos de guerra pocas, la rentabilidad de estos ingresos merecerían algo más de atención, ¿no les parece?

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuques de guerra atracados en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de julio de 2014.

Parado en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de junio de 2014 a las 9:15

Convertido el puerto malacitano en un punto de atraque de primera elección para los grandes yates que navegan por el Mediterráneo, la estancia de estos barcos de recreo, en algunas ocasiones, genera singulares circunstancias dignas de ser destacadas.

Pero antes de contarles lo que desde hace algo más de un mes le está ocurriendo a unos de estos superyates amarrado en Málaga, les hablaré de un curioso hecho del que participan muchos de estos barcos.  A excepción de los yates institucionales, la gran mayoría de los grandes buques de recreo privados, durante unos meses al año pueden ser alquilados.

Gestionados estos alquileres por empresas fundamentalmente norteamericanas, muchos de los yates propiedad de afamados hombres de negocios o celebridades, están a disposición de todo aquel que disponga de las, permítanme la expresión, indecentes cantidades de dinero en las que está valorado pasar unos días a bordo de estos barcos de lujo.

Después de efectuar una escala en enero, el 17 de mayo, atracaba en el muelle número dos el Tatoosh, el yate del cofundador de Microsoft Paul G. Allen.  Construido en Alemania en el año 2000 por encargo del magnate de los teléfonos móviles Craig MacCaw, en 2001 el barco pasaba a manos de Allen, que lo compraba por 100 millones de dólares. Tras varios años de uso personal y exclusivos alquileres, en 2011 se ponía a la venta. A la espera de encontrar un nuevo armador que pague por el Tatoosh 160 millones de dólares,  o que alguien se interese por  rentar este superyate de 92 metros de eslora y 27 tripulantes, el buque navega por diversos puertos del mundo, circunstancia por la que desde hace algo más de un mes, el Tatoosh permanece parado en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASuperyate TATOOSH amarrado en el muelle 2 un día después de su llegada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de junio de 2014.

El Barco Blanco

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de junio de 2014 a las 9:09

El pasado martes, la Comandancia Naval de Málaga presentaba en el cine Albéniz el documental El Barco Blanco. Esta cinta de 69 minutos, refleja cómo  transcurre la vida a bordo de este buque escuela en uno de sus cruceros de instrucción.

Teniendo como escusa esta película, hoy les contaré la muy estrecha relación que existe entre Málaga  y este airoso bergantín goleta de cuatro mástiles. Construido en los astilleros gaditanos Echevarrieta y Larrinaga entre los años 1925 y 1927, el buque, que inicialmente estaba pensado que se llamara Minerva, se botaba  como Juan Sebastián de Elcano el 5 de marzo de 1927. Finalizado su armamento, entre abril y  julio de 1928, el barco realizaba una serie de navegaciones; unas largas pruebas de mar donde se valoraron las condiciones de este buque de 113,1 metros de eslora. El 20 de abril de aquel año, el Juan Sebastián de Elcano con el rey Alfonso XIII a bordo, llegaba a aguas malacitanas, convirtiéndose Málaga en el primer puerto que tocaba este recién estrenado barco. Muchos años más tarde, y después de haber cumplimentado un buen número de visitas, el 27 de octubre de 2003, el buque nuevamente llegaba con pasajeros regios. El rey Juan Carlos I y la reina Sofía, desembarcaban del bergantín goleta en el muelle número dos para inaugurar el museo Picasso.

Ante este importante historial, y sin olvidar que el mascarón de proa con el que navega en la actualidad el barco fue restaurado hace unos años por unas manos malagueñas, resulta extraño y triste (permítanme que emplee esta palabra), que la ciudad de Málaga no tenga de una forma oficial una mucha más estrecha relación con el Juan Sebastián de Elcano,  o si lo prefieren, con El Barco Blanco.

Juan Sebastián de Elcano en MálagaEl JUAN SEBASTIAN DE ELCANO en una de sus visitas a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de junio de 2014).

El OJO DEL VIENTO

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de abril de 2014 a las 8:03

Cuando un velero llega a puerto, normalmente, a pie de muelle su tripulación coloca algún tipo de cartel con información sobre la biografía y las características técnicas del buque.

Hace unos días, el bergantín de bandera británica Eye of the Wind regresaba a aguas malacitanas tras haber cumplimentado su primera visita en septiembre del pasado año.

Integrado en el reducido grupo internacional de veleros centenarios aun en activo,  este buque, aparejado como una goleta, iniciaba su carrera en Alemania en 1911 con el nombre Friedrich. Trabajando en el Báltico y en el Mar del Norte como carguero y pesquero, primero a vela y posteriormente a motor, y tras lucir los nombres Sam y Merry, en otoño de 1955  el barco encallaba en la costa Oeste de Suecia. Rescatado y ya sólo operando como pesquero, el velero que en la década de los sesenta navegó con los nombres Rose Marie y Merry, sufría un importante incendio en enero de 1970. Salvado del desguace por un armador británico y  reconvertido en bergantín, en el año 1978, bautizado como Eye of the Wind, el barco cumplimentaba su primera vuelta al mundo.

Tras efectuar infinidad de viajes y participar de la filmación de varias películas, en 2009, la filial de una multinacional alemana se hacía cargo del velero para gestionarlo como buque turístico.

Pero volviendo a su estancia en aguas malagueñas, el Eye of the Wind, que curiosamente no muestra a pie de muelle ningún cartel con información, ofrece en un expositor junto a su escala uno pequeños catálogos. En estos  cuidados trípticos, además de diversas reseñas sobre el barco, aparece un cupón para participar en un sorteo online y conseguir un viaje a bordo de este centenario buque de vela.

Eye of the Wind 16-IX-137El EYE OF THE WIND en su primera escala en Málaga en septiembre de 2013

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de abril de 2014).

El cine en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de marzo de 2014 a las 7:42

Aprovechando la celebración de la decimoséptima edición del Festival de cine español de Málaga, hoy les contaré la historia de un rodaje efectuado en el puerto en el año 1951.

Procedente de Alicante, el domingo 17 de junio a las cinco de la tarde, atracaba en el muelle número dos el buque de la naviera Aznar Monte Albertia. A su bordo, un nutrido grupo de actores, técnicos y figurantes capitaneados por el director húngaro Ladslao Vajda rodaban la película ‘Ronda Española’.

Rememorando los viajes que los coros y danzas de la sección femenina realizaban a diferentes puertos sudamericanos para vender las excelencias de la España de postguerra, la película, narraba las peripecias que las 300 señoritas del grupo folclórico vivían a bordo del barco y en los diferentes lugares de escala.

Simulando que el muelle malacitano era uno de los muelles de un puerto de Perú, en algunas de las cubiertas exteriores del Monte Albertia totalmente engalanado, se rodaron diferentes escenas de señoritas ataviadas con diversos trajes regionales. Además, en los interiores del barco, también se realizaron algunas filmaciones.

Pero quizás, lo más curioso de esta historia, radica en el anuncio que los periódicos de la época publicaron pidiendo a malagueños que acudieran a la llegada y salida del barco. Tras repartir banderitas españolas y peruanas, los que asistieron al puerto participaron como extras en el grabación de lo que representaba un caluroso y multitudinario recibimiento y despedida del buque en tierras sudamericanas.

Una aventura que finalizaba a las 15:30 horas del martes 19 de junio cuando el Monte Albertia, siguiendo su ruta cinematográfica, dejaba las aguas del puerto con destino a Cádiz.

24-3-2014 12.3.2 3Uno de los carteles anunciadores de la película RONDA ESPAÑOLA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de marzo de 2014).

El EXTAVIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de marzo de 2014 a las 9:13

1948 fue un año complicado en el puerto de Málaga. Aunque las secuelas de la Segunda Guerra Mundial ya se habían superado, el movimiento de mercancías por mar aun se resentía algo tras el conflicto internacional.

Con los buques A. Lazaro y V. Puchol trabajando como melilleros, el cabotaje nacional cubría casi la totalidad del negocio portuario malacitano; un tráfico que se completaba con algunos barcos que navegaban en rutas, no regulares, a diferentes países del Norte de Europa.

En la segunda mitad de aquel año, una serie de buques de bandera norteamericana comenzaron a atracar en Málaga, y la vía trasatlántica, empezó a traer más barcos en tránsito para cargar y descargar mercancías.

La principal protagonista de aquel hecho, fue la compañía neoyorkina American Export Lines, una naviera que habiendo estado presente en Málaga muchos años antes, regresaba con su extensa flota de cargueros.

Uno de los primeros buques que retomó estas escalas comerciales fue el Extavia, un barco de 6.353 toneladas de registro bruto que atracaba en el muelle número dos el 23 de septiembre para efectuar una rápida descarga de óxido de hierro.

Perteneciente a un grupo de buques denominados C2 (unos cargueros armados construidos ex profeso para operar durante la Segunda Guerra Mundial), el Extavia, que también lució el nombre Empire Oriole, tras navegar durante el conflicto bélico con las banderas del Reino Unido y los Estados Unidos, en 1946 retomaba su actividad comercial bajo la contraseña de la American Export Lines.

Uno de los mercantes pioneros del recuperado tráfico trasatlántico de post guerra que tras una breve descarga que apenas duró 24 horas dejaba el puerto malacitano con destino a Nueva York.

Extavia-01Buque de la American Export Lines EXTAVIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de marzo de 2014).

Folklore

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de marzo de 2014 a las 12:58

El 28 de abril de 2006, visitaba por primera vez Málaga el buque de crucero Thomson Destiny. Procedente de Valencia y con destino a Tánger, quince minutos antes de las nueve de la mañana, el barco atracaba en el pantalán de Levante mientras una panda de verdiales amenizaba con su música y bailes la llegada y el desembarco de los turistas.

Aquella experiencia, al igual que otras muchas en las que el folklore ha estado implicado a lo largo de la historia crucerística malacitana, me sirve como excusa para contarles, algunas de las causas por las que este tipo de expresiones artísticas nunca han sido un hecho de referencia capital en las escalas de los buques turísticos.

Partiendo de la base de que el folklore patrio (permítanme que generalizando hable de flamenco), atrae e interesa mucho al foráneo, y que durante muchas décadas los turistas de barcos llegados a Málaga han tenido flamenco entre sus posibilidades de ocio, hoy día, muy pocos buques de crucero ofertan este tipo de actividad.

Tal vez por la saturación o porque los espectáculos ofrecidos han sido siempre representaciones para turistas, el tirón folklórico ha dejado de interesar a los visitantes que por mar llegan al puerto malagueño.

Y aunque en 2009, representantes de la política, el comercio y la industria crucerística malacitana se reunían en una mesa redonda para tratar el tema, el asunto de los espectáculos flamencos, ya sea a bordo de los barcos o en determinadas salas, a fecha de hoy sigue haciendo aguas.

Un asunto en el que también tienen mucho que ver las agencias que organizan los paquetes de actividades para navieras; unas empresas a las que no parece interesar demasiado ofertar los  cantes y bailes de la tierra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPanda de verdiales junto al buque de crucero THOMSON DESTINY.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de marzo de 2014).

Dos gemelos juntos

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de enero de 2014 a las 8:58

Entre los años 2011 y 2013, los astilleros surcoreanos Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering construían por encargo de A. P. Moller-Maersk Group 16 buques portacontenedores. Formando parte de un grupo llamado Clase Lima (no está muy claro si esta denominación atiende a un especial homenaje a la capital del Perú o a que todos los barcos integrantes de esta serie llevan un nombre iniciado con la letra L), el primer buque de la serie, el Maersk Lima, comenzaba a trabajar en abril de 2011. Con 88.237 toneladas de registro bruto, 300 metros de eslora, 45 de manga y una capacidad de 8.700 Teus, los buques de esta clase operan por todo el mundo navegando en  diversas rutas comerciales.

Procedente de Miami y con destino al canal de Suez,  el 26 de junio de 2013 a las 13:00 horas, atracaba en la terminal de contenedores malagueña el buque Maersk Lamanai. Varias horas después, en concreto en la madrugada del día 27, el Maersk Lirquen, procedente del puerto brasileño de Santos y con destino a Algeciras, amarraba junto a su hermano de clase.

Abanderados ambos en Hong-Kong y efectuando sus respectivas primeras visitas a aguas malacitanas, la imagen  más destacada del jueves 27 de junio de 2013 en el puerto de Málaga se centró en estos dos gemelos realizando sus respectivas operativas de carga y descarga.

Y aunque en más de una ocasión, tanto en la terminal de contenedores como en el resto de los muelles malagueños, se han visto amarrados juntos a algunos buques de idéntica construcción, quizás, la coincidencia por unas horas de estos dos barcos de la Clase Lima de Maersk Line constituya una de las más significativas estancias de buques gemelos en aguas malacitanas en los últimos años.

Maersk Linquen y Maersk Lamanai 27-VI-134MAERSK LAMANAI y MAERSK LIRQUEN en la terminal de contenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de enero de 2014).

Otra barcaza antillana

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de enero de 2014 a las 9:39

En mayo del año pasado,  bajo el título “La barcaza antillana”,  les narraba cómo  en diciembre de 2012 llegaba remolcada a aguas malacitanas la plataforma Ans. Tras pasar por el dique flotante para realizar una puesta a punto, esta barcaza, comenzaba un baile de atraques por distintos muelles. Unos movimientos que en función de las necesidades operativas de los buques que amarran en el puerto, mantiene a esta pontona en la actualidad  aun en  danza.

 El martes 2 de julio de 2013, procedente de Tánger,  llegaba remolcada por el  Sertosa Dieciocho la TB-01, otra plataforma flotante multipropósito abanderada en San Vicente y las Granadinas propiedad de una multinacional dedicada a los trabajos marítimos de origen belga. Después de quedar atracada en el muelle número cuatro, la barcaza de 50 metros de eslora, 14 de manga y 544 toneladas de registro bruto, auxiliada por uno de los remolcadores malagueños de la Clase H, entraba en dique el 8 de julio. Once días más tarde, reparada y pintada,  la TB-01, volvía a quedar amarrada en el muelle de Heredia.

Compartiendo el mismo desino que la Ans, la TB-01,  construida en un astillero ruso en 2003, a la espera de que su propietario le encuentre un lugar de destino para trabajar,  comenzó su particular periplo por los muelles puerto. Después de efectuar un primer movimiento en solitario, las dos barcazas juntas, siguieron cambiado de atraque a expensas de las necesidades del tráfico portuario. Tras rodar por todos los muelles sucios, desde hace unos días, ambas plataformas se encuentran amarradas en el muelle dos, justo delante de la  pasarela de pasaje que emplean los  exclusivos buques de crucero que atracan junto al Palmeral de las Sorpresas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABarcazas ANS y TB-01 en el muelle dos junto a la estación marítima del Palmeral.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de enero de 2014).