Archivos para el tag ‘atraque’

Una extraña escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de diciembre de 2012 a las 13:17

El miércoles 6 de abril de 2011, el buque AidaBella llegaba a las instalaciones crucerísticas malagueñas para cumplimenta su séptima visita de aquel año. Procedente del puerto de Cádiz y con unas condiciones climatológicas muy desfavorables, el barco necesitaba del auxilio de los remolcadores Vehinte y Vehinticuatro para atracar en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Cumpliendo con una, permítanme la expresión, estricta puntualidad germánica, el AidaBella, a pesar de la mala mar que se había encontrado, amarraba a las 6:50, diez minutos antes de la hora en la que estaba previsto su atraque.

Azotado por unas muy fuertes rachas de viento, el buque de 69.203 toneladas de registro bruto y 252 metros de eslora quedaba atracado con un total de 21 cabos de amarres; un nada habitual número de estachas que pretendía mantener al barco fijado al muelle de una forma segura.  Ante la posibilidad de la rotura de alguno de estos cabos, el buque pidió al remolcador Vehinte que, posicionado a proa, le empujara de forma permanente para no despegarse del muelle. Quince minutos después, el remolcador Vehinticuatro era requerido para mantener la popa del “Bella” pegada al muelle Sur.

Ante aquella complicada situación, quince minutos antes de las diez de la mañana, el buque, que no había desembarcado a ninguno de sus pasajeros, decidía dejar el puerto. Ayudado por los dos remolcadores malagueños, el AidaBella salía a mar abierto para capear el temporal con la intención de regresar si las condiciones climatológicas se lo permitían. Tras varias horas de espera navegando frente a las costas de Málaga, finalmente, el “Bella” cancelaba oficialmente su escala y ponía rumbo al puerto de Tánger.

AIDABELLA saliendo del puerto de Málaga el 6 de abril de 2011.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Diciembre de 2012).

Regreso a Guadiaro

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de octubre de 2012 a las 13:27

El 15 de mayo de 2007, atracaban respectivamente en los muelles 3A-2 y 1 los buques de crucero Coral y Dalmacija. Tras aquel día y salvo en contadas ocasiones (siempre con escalas de un solo buque), los muelles tributarios de la dársena del Marqués de Guadiaro nunca más recibieron conjuntamente la visita de dos barcos de turistas.

Tras las interminables obras que durante años han tenido inutilizados a los muelles 1 y 2, ahora, con la recién inaugurada estación marítima del Palmeral de las Sorpresas (ha sido un feo detalle no haber bautizado a esta estación con el nombre del muelle en el que está situada), la dársena de Guadiaro ha vuelto a tener en sus aguas a buques de crucero.

Cumplimentadas de una forma exitosa las primeras escalas de este tipo de barcos, el pasado fin de semana, la estación marítima del muelle 2 afrontaba el reto de acoger en sus instalaciones a dos barcos turísticos a la vez. Un hecho verdaderamente complicado debido a las limitaciones físicas con la que se ha diseñado y construido esta estación marítima.

Compartiendo la pasarela para el pasaje instalada en esta terminal turística (esta pasarela dispone de dos brazos que pueden usarse por separado), los buques Kristina Katarina y SeaDream I atracados respectivamente en los muelles 2 y 3A-1, pudieron movilizar sin problemas a la totalidad de sus pasajeros por las dependencias de esta pequeña estación marítima.

Un verdadero éxito que abre la posibilidad de ver de una forma asidua a dos buques atracados en las aguas de la dársena de Marqués Guadiaro. Una realidad que recuerda a otra época en la que los muelles más cercanos al centro de la ciudad eran los más importantes y transitados del puerto de Málaga.

SEADREAM I y KRISTINA KATARINA atracados en los muelles 3A1 y 2 del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (30 de Octubre de 2012).

El Boudicca

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de octubre de 2012 a las 8:50

PERMÍTANME que hoy aluda a la épica de los buques de crucero del pasado para hablarles de un barco histórico aun en activo. Con 35 años de vida, el Boudicca, sin haber perdido ni un ápice de su encanto original, compite en igualdad de condiciones con los modernos hoteles flotantes que marcan la tendencia actual en cuanto al mercado crucerístico se refiere.

Construido en los astilleros finlandeses Oy Wärtsilä Ab en 1973, este buque, último de una serie de tres unidades encargadas por la compañía Royal Viking Line, iniciaba su vida de mar con el nombre Royal Viking Sky. Convertido junto a sus dos gemelos en los buques de crucero más famosos y lujosos de la década de los setenta, el Royal Viking Sky visitaba por primera vez Málaga en noviembre de 1977. Después de aquella primera escala en la que atracó en el muelle de Ricardo Gross, este buque, que en 1982 alargaba su eslora 27 metros, frecuentó las aguas malagueñas de forma continuada en sus muy exclusivos y caros itinerarios crucerísticos hasta 1989.

Tras verse mermada su aceptación por parte del público (paradójicamente el alargamiento de los tres gemelos de la Royal Viking Line les hizo perder su exclusividad), el Royal Viking Sky iniciaba una carrera repleta de cambios de nombres. Entre 1991 y 2004 el buque navegó con siete nombres diferentes, trabajando durante muchos de estos años para el mercado asiático. En 2005, tras una brevísima aventura con los colores un operador español, el barco era comprado por la compañía Fred Olsen Cruises, siendo rebautizado como Boudicca.

El 13 de junio de 2006 el Boudicca se estrenaba en Málaga, y curiosamente, en su primera escala atracaba en el mismo muelle en el que se amarró en 1977.

El ‘Boudicca’, en su primer atraque en Málaga en 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de Octubre de 2012).

Cinco horas de niebla

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de julio de 2012 a las 8:46

SIN entrar en especificaciones técnicas al respecto de lo que es la bruma o la neblina (generalmente todos hablamos de niebla), en los puertos, a la hora de realizar algún tipo de maniobra, este fenómeno atmosférico constituye un verdadero problema.

En los primeros años de presencia de la Trasmediterránea en Málaga, la figura del melillero titular no existía y la línea del mar de Alborán estaba cubierta de una forma habitual por dos o tres barcos.

En mayo de 1927, los buques que navegaban entre Málaga y Melilla eran: el Vicente la Roda, el Vicente Puchol y el Reina Victoria. Éste último, que durante aquel mes sólo trabajó en línea dos semanas, vivió una curiosa experiencia en una de sus llegadas al puerto malagueño. El martes 10 de mayo, una persistente bruma cubría las inmediaciones del puerto. Tras algo más de una hora esperando en la bahía, el capitán del Reina Victoria, ya con el práctico a bordo, tomaba la decisión de entrar para no demorar más tiempo el atraque de su barco. Con una nula visibilidad (así reza una crónica de la época), el Reina Victoria, haciendo sonar sus señales de niebla, entraba muy lentamente por la bocana. Con la dificultad añadida de que había unos barcos fondeados en la dársena de Guadiaro, el vapor, inmerso en una densa bruma, no pudo maniobrar y, frente a su habitual muelle de atraque, el barco, tuvo que esperar tres horas para poder realizar su amarre. Cinco horas más tarde de su horario habitual y ya libre niebla, el Reina Victoria atracaba en el muelle de Cánovas y sus 97 pasajeros, finalmente podían desembarcar.

Una historia que se suma a las muchas ocurridas en el puerto malagueño cuando la bruma, la neblina, o si prefieren, la niebla aparece.

El REINA VICTORIA atracado en el muelle de Cánovas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Julio de 2012).

Unos barcos diferentes

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de marzo de 2012 a las 8:56

AUNQUE ya estamos acostumbrados a ver grandes buques portacontenedores atracados en el puerto de Málaga, todavía resulta impresionante la llegada de uno de estos superbarcos a la terminal del muelle número nueve. Sin tratarse de los portacontenedores más grandes del mundo, en apenas dos semanas, dos buques gemelos han pasado por las aguas malagueñas luciendo una muy especial imagen.

Procedente de Valencia, la pasada semana atracaba en la terminal de contenedores el Maersk Edison, y varios días más tarde, también llegado de la capital del Turia, el Maersk Edinburgh amarraba para realizar su correspondiente operativa de carga y descarga. Construidos ambos en los astilleros surcoreanos Hyundai Heavy Industries entre los años 2010 y 2011, estos buques conforman una serie de trece gemelos llamados inicialmente clase Pearl, aunque en la actualidad, debido a que gran parte de la serie navegan bajo la contraseña de Maersk Line, atienden a la denominación de buques de la clase Edinburgh. Con 366 metros de eslora, 48 de manga y un calado que supera los 14 metros, estos dos gigantes de algo más de 141.000 toneladas de registro bruto, pueden transportar un total de 13.092 TEUS, una cifra que los convierte en uno de los buques más capaces dentro de la flota internacional de portancontenedores.

Pero con independencia de estos astronómicos números, quizás, lo que convierte a estos barcos en especiales, es su muy particular diseño. Con su superestructura en el centro de la eslora (en la mitad del barco), la chimenea va situada a popa, una peculiaridad no demasiado habitual en este tipo de buques que los convierte en diferentes frente a los grandes superportacontenedores de su especie.

MAERSK EDINBURGH atracado en la terminal de contenedores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (27 de Marzo de 2012).

Con un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de marzo de 2012 a las 7:57

Resulta algo curioso que haya barcos que naveguen llevando el mismo nombre. Y aunque nunca ha existido una prohibición expresa para que dos o más buques compartan nombre, hasta no hace demasiados años, los armadores se afanaban en que sus buques lucieran un nombre único que no estuviera repetido. En el sector de los barcos de pasaje (de esto ya les hablé), es tradición que determinados nombres se perpetúen con los años; y así, sucesivos barcos de una misma compañía, mantengan pintado en sus cascos un nombre tradicional de forma permanente. Un claro ejemplo de esto, podría ser el caso del Caronia, un nombre que la afamada compañía británica Cunard Line, dedicada primero al transporte de pasajeros y posteriormente al de turistas, mantuvo durante muchas décadas con tres diferentes barcos que, en diferentes épocas, tocaron el puerto malagueño.

Pero independientemente de esta circunstancia, lo que hoy les quiero reseñar, es la curiosa coincidencia de algunos mercantes que han pasado por Málaga con un mismo nombre. En abril de 2004, llegaba a la terminal del muelle número 9 en un viaje entre Norfolk y Livorno el portacontenedores de bandera alemana Telamon. Hace apenas un par de días, en el muelle 6, atracaba para cargar dolomita un pequeño buque abanderado en Antigua y Barbuda llamado igualmente Telamon.

Y aunque estas coincidencias suelen darse en el transcurso de los años, lo que es verdaderamente singular, es que dos barcos con el mismo nombre coincidan atracados en un mismo puerto a la vez. En Málaga, hace algo menos de un mes, dos buques muy diferentes llamados respectivamente Herakles coincidían atracados casi frente a frente; uno en el muelle número 6 y otro en el 7.

Los dos HERAKLES atracados en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Marzo de 2012).

Un pasado principesco

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de septiembre de 2011 a las 8:28

Cuando hablamos de grandes yates, casi siempre nos viene a la mente la imagen de alguno de esos modernos barcos que, en la mayoría de las ocasiones, van acompañados del nombre y apellidos de un personaje de relevancia internacional.

El miércoles 16 de mayo de 1956, llegaba al puerto de Málaga el yate Deo Juvante II. A su bordo, venían los recién casados príncipes de Mónaco Grace Kelly y Rainiero, realizando una parte de lo que constituyó su viaje de luna de miel.

Y aunque sobre esta historia se podrían contar muchas curiosidades, quizás, una de las más destacadas es la que hace referencia al yate; un barco que en la actualidad sigue operativo manteniendo el recuerdo de aquel principesco viaje de recién casados.

Construido en el Reino Unido en 1928 por encargo de un aristócrata británico, este barco de recreo comenzaba su vida de mar bautizado como  Monica. Durante la Segunda Guerra Mundial, la marina de guerra inglesa, tras armarlo y renombrarlo como HMS Noir,  lo usó  como buque de patrulla antisubmarina, realizando varias exitosas acciones bélicas contra  sumergibles alemanes en las costas de las islas británicas.

Tras ser devuelto en 1947 a su original propietario, el yate, convenientemente restaurado, pasó a manos de Aristóteles Onassis, el cual, entregaba a los Príncipes de Mónaco el barco como regalo de bodas. Después de pasar varios años como yate real con el nombre Deo Juvante II, este buque  iniciaba una errática carrera con diferentes propietarios y nombres. En el año 2006, una empresa dedicada a los cruceros por las islas Galápagos se hacía cargo del barco. Desde entonces y bajo el nombre de Grace, este yate ofrece exclusivos cruceros publicitando su pasado principesco.

El GRACE en una imagen reciente.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (6 de Septiembre de 2011).

El segundo Oriana

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de junio de 2011 a las 8:20

Hace algún tiempo, les contaba la historia de un barco de crucero (un buque de pasaje reconvertido en barco turístico) que causó  una muy especial expectación la primera vez que atracó en el puerto de  Málaga. Tras haber fondeado en la bahía el 13 de junio de 1973, el Oriana, regresaba siete días después, amarrando en el muelle número dos.  Perteneciente a la compañía P&O (la naviera por excelencia del Imperio Británico), este buque visitó Málaga en 16 ocasiones, realizando su última escala el 17 de agosto de 1981.

Catorce años después; en concreto el lunes 8 de mayo de 1995, atracaba en el Pantalán de Levante el nuevo Oriana, un barco construido en los astilleros alemanes Jos. L. Meyer que se entregaba a sus armadores ese mismo año,  y que  heredaba el nombre de aquel histórico buque de línea reconvertido en barco de turistas.

Diseñado y destinado en exclusividad para el mercado británico (en este buque embarcan, por norma general, personas que superan los sesenta años muy apegadas al estilo de vida inglés), el segundo Oriana, sin ser un buque de líneas clásicas, se aleja bastante de la imagen  prototípica de los actuales hoteles flotantes.

Con 69.153 toneladas de registro bruto, 260 metros de eslora y 32,2 de manga, este buque, que puede alojar en sus 991 camarotes a 1.928 pasajeros, desde su primer año de vida en la mar, se mantiene fiel a las escalas malagueñas, realizando como promedio, al menos, dos visitas al año.

Un verdadero clásico a flote que, cuando deje de navegar, seguro que cede su nombre y su muy especial filosofía a un nuevo buque; un tercer Oriana que, sin duda alguna, traerá a al puerto de Málaga a nuevos turistas aficionados a tomar el té de las cinco.

ORIANA atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Junio de 2011).

Golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de abril de 2011 a las 8:51

Si hubiera que hacer una clasificación de los muelles malagueños más golpeados por barcos durante maniobras de atraque o desatraque, sin duda alguna, el primero que encabezaría esta lista sería el muelle de Heredia; o si lo prefieren, el número cuatro.

Y aunque la historia de los impactos sobre este muelle podría remontarse al  mismo día en  que se inauguraba (por otra parte es lógico al tratarse de una de las línea de atraque que más tráfico soporta), hoy les contaré uno de los más significativos incidentes ocurridos  en este muelle en los últimos años.

A punto de ser sustituido en la titularidad de su línea, el ferry Ciudad de Sevilla, sufría una importante avería de máquina en septiembre de 2006. Tras llegar renqueante a nuestro puerto el sábado día dos (este sería el último viaje que realizaría en la ruta Málaga-Melilla), este veterano buque, pasaba de su habitual muelle de atraque al número seis. Después de efectuar varios cambios de muelle en días sucesivos, finalmente, el  Ciudad de Sevilla quedaba amarrado en el muelle de Heredia.

Una vez reparada la avería, el 16 de septiembre, el aun Melillero titular, salía  para hacer  pruebas de mar. Cuatro días más tarde, nuevamente repetía las pruebas; aunque en esta ocasión, regresaba auxiliado por el remolcador Diheciseis. En aquella maniobra, el Ciudad de Sevilla golpeaba  levemente contra el cantil del muelle de Heredia, y tres norayes se veían dañados por el impacto.

El 23 de septiembre de 2006, tras ser relevado oficialmente en la  titularidad de la línea Málaga-Melilla, el Ciudad de Sevilla dejaba nuestro puerto para siempre; y en el muelle número cuatro,  se reparaban los desperfectos producidos por  aquel incidente.

Ciudad de Sevilla blog

CIUDAD DE SEVILLA saliendo de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Abril de 2011).

Atracado ‘de punta’

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de diciembre de 2010 a las 10:43

Desde hace varios días, en el puerto de nuestra ciudad, se puede ver una estampa muy curiosa. Una imagen que nos recuerda al pasado, y que desde hace muchas décadas no se había vuelto a repetir en nuestras aguas.

El vistoso yate Nero; ese bonito buque de líneas clásicas que desde el sábado 4 de diciembre permanece amarrado en Málaga, tras haber pasado respectivamente por el  Pantalán de Levante y el  muelle 3A-1, ahora, lo podemos encontrar atracado, de punta, en la ochava.

Y aunque en más de una ocasión ya les he comentado qué es eso de atracar de punta; hoy, para recalcar lo que de especial tiene la manera con la que está amarrado este lujoso yate  abanderado en las exóticas Islas Caimán, les volveré a hablar de esta forma de atraque.

Hasta que no se generalizó, en las primeras décadas del siglo XX, la actual forma de atracar  los barcos (posicionados paralelos al muelle), lo habitual en la mayoría de las ocasiones, era amarrar a estos de punta. Fijando normalmente la popa al muelle, y dejando libre la proa (siempre con uno o los dos anclas a fondo), los buques quedaban colocados perpendiculares al muelle; una forma de atracar que se ha perdido casi por completo en los puertos comerciales, y que, hoy día, ya sólo es factible ver en los muelles destinados a las embarcaciones de recreo.

Esta desaparecida forma de amarrar a los barcos, tan profusamente repetida en infinidad de viejas fotos y postales portuarias malagueñas; ahora, nuevamente se ha hecho realidad. Después de muchas décadas sin ver en nuestro puerto a un buque atracado de punta, un vistoso y moderno yate que parece haber salido de otra época, nos ha vuelto a mostrar esta nostálgica estampa marítima del pasado.

Nero MH blog

NERO atracado de punta en la ochava.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Diciembre de 2010).