Archivos para el tag ‘Autoridad Portuaria de Málaga’

Estadísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de enero de 2018 a las 10:06

Siempre se ha dicho, que las estadísticas son análisis matemáticos que pueden ofrecer datos positivos o negativos en función de cómo estén plateados. En base a esta aseveración, hoy les contaré una curiosidad ocurrida hace unos días en el puerto.

Cumpliendo con la tradición de convocar una rueda de prensa con desayuno en los últimos días del año, la Autoridad Portuaria reunía a los medios de comunicación el 26 de diciembre para presentar el cierre del tráfico de cruceros. Tras exponer una primera cifra: 510.682 pasajeros, el presidente de la Autoridad Portuaria refería los 299 atraques de 2017, un número que suponía un incremento del 18,2% con respecto a 2016.

Después de exponer muy diversos datos (sobre este tipo de barcos las estadísticas posibles son infinitas), y teniendo como principal objetivo para 2018 la consolidación de los buenos resultados obtenidos, el presidente del puerto habló de superar las 300 escalas crucerísticas; una muy significativa cifra que sólo se ha alcanzado en tres ocasiones.

Y aunque los números expuestos fueron totalmente rigurosos, el principal responsable del puerto, mucho antes de haber dicho esto, podría haber asegurado que en 2017 habían venido a Málaga 300 barcos de turistas; una circunstancia que sí ocurrió como ahora les cuento.

El 26 de septiembre, el buque de crucero Costa Favolosa llegaba a la bahía malacitana para desembarcar a un enfermo. Sin entrar en el puerto, este barco, siendo igualmente riguroso, sí que vino a Málaga, y como tal, muy bien podría haberse incluido en la nómina de los buques turísticos llegados en 2017. Un hecho que, sin faltar a la verdad, hubiera redondeado a 300 la estadística crucerística del pasado año.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA‘Costa Favolosa’ el buque de crucero que llegó a Málaga el 26 de septiembre de 2017 y no atracó.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de enero de 2018.

Una tradición perdida

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de diciembre de 2017 a las 11:16

Hoy, dejaré a un lado las historias de barcos para hablarles de una tradición que se ha perdido en el puerto de Málaga. Sin haber podido encontrar la fecha exacta en que se inició (con toda seguridad habría que remontarse varias décadas atrás), en el patio del edificio de la Autoridad Portuaria se instalaba un coqueto nacimiento cargado de simbología marítima. Sobre una barca, aunque lo más correcto sería denominarla buceta, se montaba un misterio navideño que  se acompañaba de un curioso aro salvavidas de color blanco; un elemento que siempre me llamó poderosamente la atención y sobre el que se podía leer la inscripción Puerto de Málaga. Esta tradicional decoración que se solía acompañar de  vistosas guirnaldas rojas en paredes y columnas, servía de escenario para acoger la recepción que se ofrecía a todos los trabajadores del puerto; un evento desaparecido al que habría que añadir la también extinta fiesta de reyes en la que los hijos de los empleados portuarios recibían obsequios de los magos de Oriente.

Aquel singular nacimiento que pude fotografiar por última vez en la Navidad de año 2007, nunca más se ha instalado, y las figuras que representan el misterio junto a los adornos marineros que las acompañaban, incluido aquel aro salvavidas, reposan embalados en alguno de los almacenes del puerto.

Y aunque en las fechas que vivimos gran parte de la parafernalia navideña tiene muy poco que ver con los hechos religiosos que se celebran entre finales de diciembre y principios de enero, reconocerán conmigo, que, con independencia de  todas y cada una de las creencias y convicciones, existen determinadas tradiciones, con más o menos años de antigüedad, que no deberían perderse.

OLYMPUS DIGITAL CAMERANacimiento de la Autoridad Portuaria del año 2007.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de diciembre de 2017.

El comic del Puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de mayo de 2016 a las 8:44

Con la feria del libro ubicada en el Palmeral de las Sorpresas, he pensado que no estaría nada mal dedicar de vez en cuando una de estas columnas al mundo literario.

Con un significativo número de volúmenes editados sobre la historia marítima de Málaga, y con una no demasiada abundante producción de creaciones de ficción relacionadas con el mundo de la mar y los barcos en esta ciudad, se me ocurre comentarles un libro que en formato de cómic editó la Autoridad Portuaria de Málaga en el año 1998.

Teniendo como única pretensión mostrar al público infantil los avatares de la  historia marítima malacitana, este ejemplar, ilustrado por Juan Álvarez y Jorge J. Gómez Cáceres y documentado por los académicos Francisco Cabrera y Manuel Olmedo, se ha convertido con el paso de los años en una de esas rarezas literarias no demasiado fáciles de encontrar.

‘Historia del Puerto de Málaga’, que así es como se llama este libro, está narrado por Tilu, un joven personaje que viñeta a viñeta y cambiando de atuendo según la época en la que se sumerge, muestra la evolución de los muelles, el puerto y la ciudad de Málaga.

Y si bien para algunos las aventuras de este cicerone tal vez no sean demasiado serias, la visión general de este cómic, en mi modesta opinión, dibuja (nunca mejor dicho), los más importantes hechos que conforman la historia del puerto malagueño.

Con la promesa de que este recorrido tendrá continuidad (así lo refiere Tilu en la penúltima página del libro), ‘Historia del Puerto de Málaga’, además de ser un ejercicio didáctico para niños, constituye una rápida iniciación para esos adultos que, sin ser amantes de los libros, quieran adentrarse en el apasionante mundo marítimo malacitano.

escanear0001Portada del libro ‘Historia del puerto de Málaga’.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de mayo de 2016.

Los libros de vapores

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de junio de 2014 a las 7:59

La gestión portuaria, desde siempre, ha generado montañas de papeles. Y aunque la informática ha aliviado bastante la ingente cantidad de documentos que mueve un barco atracado en puerto, aun, los escritos relativos a casi todo lo que ocurre a bordo, inundan las mesas de los que tienen que despachar un buque.

Dejando para otra ocasión las voluminosas carpetas de documentos con las que trabajan los consignatarios, hoy les hablaré de unos registros históricos. Manteniendo su tradicional nombre; una denominación que nos retrotrae al pasado, los libros de vapores se han mantenido hasta no hace demasiados años.

Estos libros, encargados ex profeso a diferentes imprentas, reflejaban en forma de interminables tablas todo lo concerniente a la llegada y estancia de un buque en puerto. Con diversos formatos, según las necesidades, los libros de vapores formaban parte del día a día en los despachos de  las autoridades portuarias, agencias de consignación y comandancias de marina.

En Málaga (aún hoy día en la oficina de prácticos se usa), los libros de vapores que se empleaban en la autoridad portuaria recibían el nombre de sábanas; una simpática denominación que aludía a lo grande de las hojas donde todo quedaba registrado. Con un formato algo  menor, los consignatarios también reflejaban sus movimientos de buques en estos libros; unos libros que desgraciadamente, en la mayoría de los casos, ya no existen.

Y aunque los libros de vapores dejaron de utilizarse aproximadamente a finales de la década de 1970, un empleado de Trasmediterránea en Málaga, aferrado a una costumbre de toda la vida, mantuvo el libro de vapores de esta compañía al día hasta que se jubiló hace un par de años.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHoja de uno de los libros de vapores de Trasmediterránea del año 1987.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de junio de 2014).

La fuente de doña Juana

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de marzo de 2013 a las 8:07

Sería muy pretencioso por mi parte, pensar que las columnas escritas en la página marítima de este diario en julio de 2010 y diciembre de 2011, han sido el desencadenante para que la Autoridad Portuaria recupere una pequeña pieza ornamental que durante varios años ha permanecido olvidada en uno de los almacenes del puerto.

Les hablo de la fuente que doña Juana MacCulloch, viuda de don Juan Clemens Ramírez (un importante comerciante exportador de vino y frutos secos), donaba a la comunidad portuaria malagueña en el año 1903.

Tras ser retirada en mayo de 2007 junto a otra fuente  ubicada en unos pequeños jardines que existían  en la cara Oeste del edificio de la Autoridad Portuaria, esta histórica pieza, sustituida por unas plazas de aparcamiento, quedaba mal protegida (cubierta sólo con varios neumáticos) en el exterior de unos almacenes cerca de pescadería a la espera de ver cual sería su futuro.

Tras dormir el sueño de los justos durante algo más de cinco años, finalmente, hace un par de  semanas, la fuente de doña Juana MacCulloch era colocaba en los jardines del Instituto de Estudios Portuarios.

Con la alegría de ver  cómo se ha recuperado una de las más antiguas piezas ornamentales que existen en el puerto de Málaga, sólo habría que referir, a modo de curiosidad, que la leyenda que ordenó grabar doña Juana en esta fuente: “He hecho construir esta fuente para uso de los marineros y trabajadores del muelle”, contrasta y mucho, con el cartel que anuncia que el agua que brota por los dos surtidores de ésta no es potable.

Una simple anécdota que no empaña para nada el significativo hecho de haber liberado de un castigo de años a una histórica pieza del patrimonio portuario malagueño.

Fuente en el jardín del Instituto de Estudios Portuarios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Marzo de 2013).

Segunda oportunidad

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de diciembre de 2011 a las 9:58

Hace algo más de un año, les contaba cómo en mayo de 2007, dos fuentes situadas en un jardín adyacente al edificio de la Autoridad Portuaria, eran quitadas y transportadas al  patio exterior de un almacén del puerto. A fecha de hoy, estas dos fuentes escasamente protegidas por apenas unos neumáticos viejos, siguen olvidadas, o si lo prefieren, castigadas, deteriorándose día a día durmiendo el sueño de los justos.

Y sin entrar en valoraciones de si son realmente o no de interés artístico, lo que sí es una realidad, es que ambas piezas ornamentales forman parte de la historia del puerto de Málaga; un hecho que debería haber sido un argumento más que suficiente para haberlas reubicado ya en algún sitio.

Una de ellas, quizás la más destacada, data del año 1903, siendo una regalo que doña Juana MacCulloch, viuda de Juan Clemens Ramírez (un destacado comerciante exportador de vino y frutos secos) hacía al puerto en recuerdo de la actividad  mercantil que su esposo realizó durante toda su vida, y en la que reza la siguiente leyenda: “He hecho construir esta fuente para uso de los marineros y trabajadores del muelle”.

Y aunque estas dos fuentes no encajen demasiado en ninguno de los grandes espacios libres que en la actualidad se pueden encontrar en el  puerto, seguro que siempre hay alguna esquinita, aunque sea de forma provisional,  donde estas dos piezas del patrimonio portuario malagueño luzcan mucho mejor que en el sitio donde ahora se encuentran.

Hoy, por segunda vez lanzo el guante. Espero que en esta ocasión, alguien lo recoja y le levante el castigo a estas fuentes. Dos piezas que se merecen una segunda oportunidad para volver a estar a la vista de portuarios y no portuarios.

Fuente regalada al puerto por Juana MacCulloch en 1903.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (27 de Diciembre de 2011).

Muelles sin nombres

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de octubre de 2010 a las 8:40

Esta pasada semana, en la inauguración de mi nuevo blog  dedicado a temas marítimo malagueños, retomaba un asunto que, hace ya mucho tiempo,  les expuse en esta misma  columna. Recordando los nombres propios que tienen algunos de nuestros muelles, me volvía a preguntar por qué los atraques de nueva construcción aun no han sido bautizados con ilustres apellidos.

Teniendo en cuenta, por otra parte, la muy razonable posición que la Autoridad Portuaria  tiene al respecto (no dar a un muelle un nombre propio que pudiera tener alguna implicación política), sin tener que pensar mucho, a bote pronto, se me ocurren unos cuantos apellidos de notables malagueños “limpios” de este tipo de connotaciones.

Pero como esto de las ocurrencias o las implicaciones, sin duda alguna, son valoraciones demasiado personales, dando una nueva vuelta de tuerca al tema, tal vez, la solución de los posibles nuevos nombres de los muelles, podría pasar por que estos no aludiera a personas físicas; algo que en gran medida, paliaría cualquier tipo de connotación  que oliera  a política.

Si el muelle número dos, bautizado en su día como  Marqués de Guadiaro, se conoce hoy como el muelle del palmeral de las sorpresas, ¿por qué no se podrían poner nombres a los atraques que aun no lo tienen?

Atendiendo al tema crucerístico, ¿sería tan descabellado bautizar a uno de los nuevos muelles con el nombre de la compañía  con más historia  y que más barcos de turistas ha traído a nuestro puerto?

Lo mismo que algunos destacados malagueños se han preocupado, e incluso, se han agrupado para protestar por determinados asuntos portuarios, ¿no merecería la pena hacerlo para bautizar a nuestros nuevos muelles? Yo creo que sí.

Muelle del Marqués de Guadiaro blog

Muelle del Marqués de Guadiaro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Octubre de 2010).

Un error

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de junio de 2010 a las 21:27

Ayer (martes 1 de Junio de 2010), llegaba por primera vez al puerto de Málaga el buque de crucero CELEBRITY CENTURY.

Procedente de Cádiz, a las 07:00 horas quedaba atracado en el muelle Norte de la Estación Marítima de Levante, saliendo con destino a Barcelona a las 19:00 horas.

Celebrity Century blog

Celebrity Century

Pero lo curioso de esta visita, es que para la Autoridad Portuaria de Málaga, esta no fue la primera escala de este buque en Málaga; y eso, verdaderamente es sorprendente.

Yo que llevo muchos años en estas lides, tenía entendido que un barco al que se le había cambiado el nombre, la primera vez que llegaba a un puerto con este nuevo nombre, se le consideraba como su primera vez.

Y como no sé si me termino de explicar, les doy los datos concretos de este caso, y así, seguro que me entienden mucho mejor.

12 de junio de 1999. El buque de crucero CENTURY llega por primera vez al puerto de Málaga.

 

Century blog

Century

Tras esta primera escala, este buque, perteneciente a la compañía Celebrity Cruises, realiza en sucesivos años 10 escalas más (1999: dos escalas, 2005: dos escalas, 2006: tres escalas, 2007: cuatro escalas), completando entre 1999 y 2007 un total de once visitas al puerto de Málaga.

En 2008, la compañía Celebrity Cruises decide rebautizar a todos sus barcos; y así, añade al originario nombre del buque la marca de la compañía. Para que me entiendan, al CENTURY, en 2008 lo renombran como CELEBRITY CENTURY.

1 de junio de 2010. El buque de crucero CELEBRITY CENTURY llega por primera vez al puerto de Málaga.

CC blog detalle

Ante esto, y sin entrar en otras disquisiciones, creo que la AP malagueña cometió un error al no considerar la visita del CELEBRITY CENTURY como una primera escala; algo que se repitió el once  de septiembre de 2008 con otro de los buques de esta compañía, en concreto el CELEBRITY  CONSTELLATION.

Les dejo una réplica parcial de la hoja del historial del buque según el Lloyd´s Register.

Datos lloyds

Cortesia: Sea-Web. Lloyd´s Register of Ships