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¿Un detalle?

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de diciembre de 2014 a las 9:01

El martes 11 de noviembre, atracaba en aguas malacitanas el buque de la compañía Trasmediterránea Sorolla. Convertido desde ese mismo momento en el melillero titular, este barco llegaba para sustituir definitivamente al Juan J. Sister, encargado desde 2006 de cubrir la ruta entre los puertos de Málaga y Melilla.

Disponiendo de una habilitación que le permite embarcar a 988 pasajeros repartidos en 182 camarotes y 340 butacas, este buque, además, puede transportar vehículos y carga rodada en sus 1.500 metros lineales de garaje; unas cifras que convierten al Sorolla en el ferry más grande que hasta la fecha ha navegado en la línea del mar de Alborán.

Con 26.916 toneladas de registro bruto, 172 metros de eslora y 26 de manga, este barco construido entre 2000 y 2001 en los astilleros vigueses Hijos de J. Barreras, ha navegado la mayor parte de su carrera en diversas líneas regulares entre la península y Baleares. Atendiendo a este hecho, y teniendo en cuenta que el Sorolla siempre ha cubierto rutas como correo marítimo, resulta verdaderamente extraño que desde su llegada al puerto de Málaga el barco no luzca en su popa la bandera española con las letras C M que lo califican como tal.

Y aunque esta circunstancia no deja de ser un simple detalle sin demasiada importancia, la llegada del Sorolla para hacerse cargo de la titularidad de una línea a punto de cumplir cien años, pasará a los anales de la historia marítima malagueña por dos hechos muy diferentes. Además de tratarse del ferry más grande que ha navegado en esta ruta, este barco se recordará como el que buque que inició sus navegaciones en línea regular sin lucir en su popa la bandera que lo identifica como correo marítimo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABandera del SOROLLA sin las siglas que lo identifican como Correo Marítimo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de diciembre de 2014.

La descortesía marroquí

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de septiembre de 2014 a las 8:27

Hoy les hablaré de algo que, si no  me falla memoria, ya les he contado en otras dos ocasiones. Y aunque el tema podría parecerles algo baladí, creo que merece la pena reflejar un hecho que en mi opinión dice mucho del protagonista de esta historia.

Hace unos días, llegaba al puerto malacitano el buque de la marina de guerra marroquí Sultan Moulay Ismail 614.  Formando parte de una flotilla multinacional integrada en una no demasiado conocida asociación de países denominada Iniciativa 5+5, este barco quedaba atracado en el muelle número dos.

Compartiendo estancia con dos buques españoles, uno portugués y otro argelino, la fragata marroquí, durante toda su estancia en Málaga permaneció amarrada sin mostrar en lo más alto de su mástil la bandera española; una acto de cortesía que sí cumplimentaron los dos barcos de guerra no españoles que junto a esta unidad de la real marina de guerra marroquí escalaron en el puerto.

Y aunque no existe ninguna obligación de izar la bandera del país donde se está atracado, la tradición, y si me permiten la expresión, las buenas maneras, convierten esta circunstancia en un simple gesto de cortesía que no cuesta ningún trabajo ejecutar.

Con el agravante de tratarse de un barco de guerra donde todo está perfectamente reglamentado, y con el añadido de que la Comandancia Naval de Málaga no hizo nada para enmendar lo que seguramente fue olvido (digo esto para suavizar algo el asunto), lo que sí está  muy claro, es que la fragata marroquí Sultan Moulay Ismail pasó por las aguas del puerto malagueño sin poner la bandera española.

Una descortesía que me trae a la memoria aquellos años en los que se calificaba a España y Marruecos como naciones hermanas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFragata marroquí SULTAN MOULAY ISMAIL 614 atracada en el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de septiembre de 2014.

La bandera de cortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de agosto de 2013 a las 9:16

Hace tiempo, bajo el titular “Vergonzosa ignorancia”, les contaba cómo un buque de guerra inglés atracado en Málaga, izaba una bandera española con el águila de San Juan. Poco tiempo después, otro barco militar, mostraba una peculiar interpretación de nuestra enseña nacional en la que las dos franjas de color rojo duplicaban el tamaño de la amarilla.

Estos imperdonables errores (al tratarse de buques de guerra, quizás habría que emplear un calificativo mucho más contundente), ocurrieron al llevar a cabo una tradición marítima muy antigua.

Sin ser obligatorio, cualquier barco extranjero que atraca en puertos españoles, por cortesía, muestra en lo más alto de su mástil la bandera nacional. Este hecho, y vuelvo a repetir que no es de obligado cumplimiento, lo ejecutan la totalidad de los  buques que bajo cualquier pabellón llegan a aguas españolas; aunque siempre existen algunas excepciones.

Hace un mes, amarraba en el muelle dos el buque auxiliar de la marina de guerra inglesa Diligence A-132. Este barco que originariamente fue un buque de apoyo para plataformas petrolíferas y que participó como mercante en la guerra de las Malvinas, en 1983, era comprado por el Ministerio de Defensa Británico para trabajar como barco militar multipropósito.

Atracado a primeras horas de la mañana, el Diligence, que visitaba Málaga por primera vez, no puso la bandera de cortesía. Esa misma tarde, la Policía Portuaria y  la Comandancia Naval de Marina, informaban al buque de este hecho; una circunstancia que a la mañana siguiente se solucionaba con el izado de la bandera española. Un nimio detalle que, al tratarse de un buque de guerra, tal vez podría ser calificado con un adjetivo mucho más contundente.

Diligence A-132 13-VII-139Buque DILIGENCE A-132 atracado en Málaga sin la bandera de cortesía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de agosto de 2013).

De Moldavia

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de marzo de 2013 a las 17:11

Resulta verdaderamente curioso, que países que no están bañados por la mar, dispongan de una flota de barcos mercantes. Así ocurre con la República de Moldavia, un territorio proveniente de la desaparecida Unión Soviética que, desde hace unos años, está incrementando el número de buques que navegan luciendo sus colores. Si estar considerado de una forma oficial como un país de los denominados de bandera de conveniencia, Moldavia, que en 2008 sólo disponía de 8 mercantes registrados, hoy día, está a punto de alcanzar los 300 barcos abanderados; una sorprendente cifra para un país sin litoral.

Y como la presencia de un barco con esta bandera es, en un puerto como el de Málaga, algo bastante novedoso, les diré que hace unos días, atracaba en el muelle siete el Ilis, un buque con la posibilidad de navegar tanto en ríos como en mar abierto que amarraba para cargar dolomita.

Matriculado en la localidad de Giurgiulesti, un puerto franco de ese país, este buque construido en Alemania en 1985, tras navegar con tres nombres y banderas diferentes, desde 2012 luce el pabellón moldavo.

Propiedad de un armador turco y gestionado por una empresa griega, el Ilis, con 1.525 toneladas de registro bruto, 74 metros de eslora, 12 de manga y 3,6 de calado, constituye en la mayoría de los puertos que visita, al igual que sus casi 300 hermanos de bandera, toda una curiosidad.

ILIS atracado en el muelle número siete del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Marzo de 2013).

El símbolo de proa

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de julio de 2012 a las 8:30

HASTA que llegaron las medidas de seguridad que actualmente existen en los puertos, los muelles fueron unos lugares muy habituales para el ocio. En Málaga, durante muchas décadas, el paseo dominical para ver los barcos atracados constituyó una constante para muchas familias en unos años donde no existían las diversiones de hoy.

El sábado 25 de septiembre de 1962, entraba al puerto malagueño el buque de bandera hindú Jalavijaya. Realizando un viaje fuera de las habituales rutas en las que navegaba este carguero matriculado en Bombay, el buque traía a Málaga un cargamento de 733 toneladas de aceite de cacahuete. Tras quedar atracado a las 22:30 en el muelle de Cánovas, al día siguiente, aún siendo domingo, el barco iniciaba su operativa de descarga.

Perteneciente a la compañía india Scindia Line, este barco, al igual que todos los que componían la flota de buques de esta naviera, además de compartir en su nombre el prefijo jala (mar en lengua hindú), lucía en su proa una cruz esvástica, un emblema que reconocía internacionalmente a esta compañía de navegación.

Y aunque este símbolo también se podía ver en una bandera izada en uno de los mástiles del buque (sobre un fondo azul un círculo central blanco albergaba la cruz en rojo), el emblema de proa, fue el que llamó la atención a los muchos malagueños que paseaban a pie de muelle aquella mañana de domingo.

Hasta tal punto llegó a ser la curiosidad de los paseantes que quisieron acercarse al barco para ver aquel símbolo que, un agente de la autoridad, tuvo que ser colocado junto al buque, a petición del consignatario, para evitar que se produjera algún tipo de accidente mientras el barco realizaba su operativa de descarga.

Símbolo de proa de un buque similar al llegado a Málaga en 1962.

Bandera de la compañía Scindia Line.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (31 de Julio de 2012).

El buzón de correos

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de abril de 2012 a las 8:45

En más de una ocasión, les he hablado de determinadas fotos portuarias que me hubiera gustado tomar y que por múltiples motivos no pude hacer. Una de estas instantáneas, quizás de las más deseadas por el hecho de no tenerla, es la del singular buzón de correos ambulante que a diario se colocaba en la escala de los melilleros.

Desde el año 1920, todos los buques de la Compañía Trasmediterránea que han cubierto la línea regular entre los puertos de Málaga y Melilla, han lucido una muy especial bandera nacional con las iniciales C M (Correo Marítimo), indicativas de ser buques subvencionados estatalmente y encargados de transportar oficialmente el correo. Hoy día, la correspondencia que se embarca en los buques de línea regular, llega a bordo de un camión, y el encanto de aquel buzón de correos de quita y pon ya no existe.

Construido con una simple tabla con su correspondiente ranura bajo la cual colgaba una saca de correos, este singular artilugio se situaba junto a la escala del barco nada más llegar a puerto, y unos minutos antes de salir (era lo último que se hacía antes de soltar las estachas), un marinero quitaba el improvisado receptáculo que era entregado a un funcionario de Correos, el ambulante, que durante el transcurso de la travesía clasificaba toda esta correspondencia.

Aquel tan especial buzón que tantos malagueños y melillenses usaron a diario para depositar sus cartas de última hora, se mantuvo activo durante muchos años, hasta que un día, allá por la década de los años setenta desapareció.

Una imagen de otra época que muchos recordarán, y que forma parte de las múltiples fotos portuarias que, desafortunadamente, no pude tomar y que no están en mi archivo.

Camión de Correos entrando en el Melillero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Abril de 2012).

Un barco sospechoso…

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de enero de 2011 a las 20:23

Estos barcos, generalmente suelen levantar sospechas, amén de provocar más de una animadversión. Les hablo de extraño CDT. FOURCAULT; un barco que según los “papeles” se dedica a la investigación (Search & Rescue Vessel), aunque en realidad, no es otra cosa que un  buscador de pecios y… ¿tesoros?

Antes de decirles más, le recomendaría que visitaran la web del barco: www.fourcault.be así se podrán hacer una idea de las múltiples actividades a las que se dedica.

La pasada semana fondeaba en la bahía de Málaga (en un lugar no permitido), el barco en cuestión; y las alarmas, comenzaron a sonar. Alertadas todas las autoridades que deben alertarse por la presencia de un barco como este, comenzaron las elucubraciones. La primera de ellas, hacía referencia a que el buque venía tras la pista del submarino C3; uno de los más famosos y apreciados pecios del litoral malagueño.

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CDT. FOURCAULT fondeado frente a las costas de Málaga.

Con esta y otras elucubraciones sobre la mesa, el pasado sábado día 22, el barco entraba en el puerto de Málaga quedando atracado en el muelle Nº 2.

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Atracado en el muelle Nº 2.

Y aunque ya lo había fotografiado desde la mar, me fui a verlo de cerca. Lo que había visto desde lejos me sorprendió aun más en la corta distancia. Sin ser un buque militar, su color gris naval fue lo que primero que me llamó la atención. También me sorprendió la gran cantidad de medios auxiliares que se podían ver a bordo: lanchas planeadoras, lanchas semirígidas,  zodiacs, motos de agua; y por supuesto, su helicóptero.

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Pero sin duda alguna, lo que más me llamó la atención fue su popa. Bajo el mástil popel que lucía la bandera de Panamá se podía leer la matrícula de Amberes (Antwerpen). Verdaderamente sorprendente. Bandera panameña y puerto de registro belga; todo un reto geográfico.

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Detalle de la popa: bandera de Panamá y matrícula (sin pintar) de Antwerpen.

Si se fijan los aros salvavidas también reseñan Antwerpen (Amberes).

Ante esta irregularidad, creo que sobran mayores comentarios. Tras esto y tras ver los dos dobermans que vigilaban la escala de acceso al buque, hice mutis por el foro.

En definitiva; un barco sospechoso, y mucho…

Por cierto, hoy miércoles día 26,  sobre las tres de la tarde, el barco dejaba el puerto de Málaga. A estas horas anda camino del Estrecho.

Una aclaración más:

Si el buque estuviera en trámites de cambio de bandera (pudiera ser), lo normal hubiera sido esperar a tener todos los papeles referidos al cambio y entonces, pintar popa y aros. No es nada lógico que si está tramitando el abanderamiento en Panamá, lleve la bandera y lo demás no.

 Esto huele mal.

El Único

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de enero de 2011 a las 10:15

Este pasado sábado, atracaba en Málaga el buque de crucero Vistamar. Realizando lo que muy bien se podría denominar como una escala de larga duración; este barco, que nos llegaba con sólo una tripulación mínima, permanecerá en  nuestro puerto realizando diferentes tareas de mantenimiento hasta mediados del mes de febrero, momento en la cual, tras viajar a Santa Cruz de Tenerife, comenzará una campaña de itinerarios crucerísticos.

Pero independientemente de este significativo hecho (muy pocos buques turísticos se han preparado para una temporada crucerística en nuestro puerto), hoy les hablaré de una notable y muy especial peculiaridad del Vistamar.

Construido en los astilleros valencianos de La Unión Naval de Levante en 1989, este buque, que iniciaba su vida de mar bajo bandera panameña, ese mismo año visitaba Málaga por primera vez. Procedente de Melilla y con destino a Gibraltar, el Vistamar se estrenaba en nuestro puerto atracando en el muelle número dos. Desde entonces, este coqueto buque con capacidad para algo más de 300 pasajeros nos ha visitado en multitud de ocasiones.

Con la especial condición de ser un barco que nunca ha realizado cruceros estandarizados (no suele  repetir itinerarios de forma continuada), este buque, en el año 2000 se abanderaba en España, convirtiéndose desde aquel mismo instante, y hasta la fecha, en el único buque de crucero que como tal, ha navegado luciendo el pabellón de nuestro país.

Después de seis años ondeando nuestra bandera, y tras de varios posteriores cambios de nacionalidad, en la actualidad y bajo pabellón italiano, el Vistamar resiste como puede el feroz envite del exitoso mercado crucerístico de los superhoteles flotantes.

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VISTAMAR saliendo de Málaga con bandera española en el año 2005.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de Enero de 2011).

Adiós IZARO

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de octubre de 2010 a las 9:29

Aunque en más de una ocasión les he hablado hechos históricos de importancia, lo que hoy les contaré, constituye un acontecimiento marítimo verdaderamente relevante.

El pasado jueves 30 de septiembre, con la puesta de sol, se arriaba por última vez la bandera del patrullero de la Armada Española Izaro P-27. Después  haber tenido su base de operaciones en Málaga durante cerca de una década, este buque, nos dejaba definitivamente para posicionarse en Cádiz, donde, aun sin una fecha concreta, será desguazado.

Perteneciente a la clase Anaga (una clase compuesta por diez unidades), el Izaro, construido entre los años 1979 y 1980 en los astilleros Bazán de Cádiz, tras ser botado en diciembre de 1980, era dado de alta en nuestra Armada el 12 se septiembre de siguiente año.

Con 350 toneladas de desplazamiento a plena carga y 44,4 metros de eslora, este patrullero llegaba por primera vez a Málaga el dos de julio de 2002; día en el que se cumplimentaba el relevo de la añorada Conejera P-31, buque que hasta esa fecha, había tenido su base en el puerto de nuestra ciudad.

Tras realizar infinidad de misiones de todo tipo; quizás la más conocida haya sido la de los relevos de las tropas destacadas en la isla de Alborán, el Izaro, de una forma silenciosa y eficaz, siempre ha estado dispuesto para lo que pudiera hacer falta en la mar.

Y aunque ya nunca más volveremos a tener un barco de guerra atracado permanentemente en Málaga; ahora un buque más grande y mucho más dotado nos visitará periódicamente, el recuerdo de nuestra última patrullera siempre estará presente.

Un barco, que como otros muchos, ya forma parte de la historia, la más relevante, del puerto de nuestra ciudad. Adiós Izaro.

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Patrullero Izaro P-27 en una de sus salidas desde Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (12 de Octubre de 2010).