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Expresión del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de marzo de 2017 a las 10:36

En más de una ocasión, los que son habituales lectores de esta página, habrán podido apreciar una curiosa expresión que, referida a los buques de guerra, aparece en la tabla que refleja los atraques  semanales de los barcos que han operado en el puerto malagueño.

Manteniendo un cierto aire romántico además de unas muy claras intenciones, la frase: De la mar a la mar, expresa la incógnita del origen y el destino de estos barcos; una misteriosa circunstancia que  pretende ocultar los lugares por los que se han movido en el pasado  y por los que se moverán un futuro.

Y si bien en nuestros días esta expresión carece de toda lógica (existen infinidad formas para saber de dónde procede y a dónde se dirige un barco de guerra), la tradición ha mantenido esta frase como un guiño al pasado; una forma de preservar un cierto halo de misterio que siempre ha acompañado a los buques militares.

Con todo esto, y con independencia de que los diferentes periódicos malagueños emplearan o no esta expresión cuando se quería informar de la llegada de un barco de guerra, hasta no hace demasiadas décadas (habría que remontarse a la primera mitad del siglo XX), los buques militares aparecían en los puertos de una forma casi sorpresiva; una circunstancia que convertía sus llegadas en todo un acontecimiento mediático.

En la actualidad, con el conocimiento por parte de las personas e instituciones que deben atender estos atraques confirmado con semanas o incluso meses de antelación, las llegadas de los buques militares a un puerto han dejado de ser una sorpresa; un hecho que no desvirtúa para nada lo que de tradicional tiene describir que estos barcos pintados de gris vienen De la mar y van A la mar.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuques de guerra atracados en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de marzo de 2017.

Rentabilidad

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de julio de 2014 a las 18:21

Los que realizan las estadísticas que reflejan lo que gastan los turistas de los buques de crucero en Málaga, tal vez, deberían ampliar estos estudios a otros grupos de población íntimamente relacionados con el mundo marítimo. Y aunque las tripulaciones de estos barcos muy bien podrían ser el referente fundamental para cuantificar estos ingresos, los marinos de otros buques atracados en las aguas malacitanas, también deberían ser tenidos en cuenta a la hora de valorar los dineros que se gastan en la ciudad.

Pero dejando a un lado a los tripulantes de los mercantes que durante las  jornadas que permanecen en puerto salen a gastar un dinero no contabilizado en ninguna estadística, existe un muy significativo grupo de gentes de la mar que, al llegar a cualquier puerto del mundo, invaden las calles para emplear sus horas de ocio consumiendo. Me refiero, a los marinos de guerra en sus escalas de descanso.

Y para que esto no les parezca algo baladí, una mínima aproximación con cifras concretas, tal vez sirva para ratificar y tener en cuenta lo que estas poblaciones eventuales, no turísticas, dejan en las arcas de muchas y muy variadas empresas malagueñas.

Según estadísticas, un pasajero de un buque de crucero gastaría entre 30 y 60 euros en una escala de menos de ocho horas. Teniendo en cuenta que las estancias de descanso de los buques de guerra suelen tener una media de tres días de duración, ¿Cuánto dinero gastaría un marino que se ha pasado varias semanas en la mar en estos días? En comparación, dejando a un lado que las visitas de los buques de turistas son muchas y la de los barcos de guerra pocas, la rentabilidad de estos ingresos merecerían algo más de atención, ¿no les parece?

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuques de guerra atracados en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de julio de 2014.

El Camino Español

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de abril de 2010 a las 7:23

Dejando a un lado la absurda polémica que ha suscitado este buque en los últimos días, y sólo aclarando que los barcos de guerra operan bajo unas condiciones especiales no comparables a la de los buques civiles, hoy les hablaré de El Camino Español.

Construido en 1984 en los astilleros brasileños CCN Maua Shipyard, en la localidad de Niteroi, este barco iniciaba su vida en la mar como buque de carga rodada con el nombre de Araguary.

Tras ser rebautizado en dos ocasiones (en 1988 se renombra como Mercantil Mage y en 1995 como Cyndia), en el año 1998, por mediación de la Empresa Nacional Bazán, lo adquiere el Ejército de Tierra para ser usado como buque de transporte.

Después de una importante reforma; en esta se mejoró su propulsión y su capacidad de carga, el barco, ya con el nombre El Camino Español, se entregaba a su nuevo propietario en 1999.

Con la particularidad de estar gestionado por el Ejército de Tierra, y tripulado por miembros de la Armada, este buque de 1.329 toneladas de registro bruto, 93,5 metros de eslora y 1.620 metros cuadrados de capacidad de carga rodada repartida en tres cubiertas, presta servicio habitualmente en el litoral peninsular Mediterráneo; aunque en algunas ocasiones, ha dado apoyo a unidades desplegadas fuera de nuestro país.

Y aunque El Camino Español frecuenta con asiduidad el puerto de nuestra ciudad, la visita del pasado Jueves Santo constituyó un hecho muy relevante. Por primera vez, este buque traía a su bordo a las tropas legionarias que debían desfilar esa misma tarde por las calles de Málaga.

Una histórica circunstancia empañada por una desatinada controversia que cuestionaba la idoneidad de este buque para el transporte de tropas.

El Camino Español 1-IV-10

El Camino Español entrando en Málaga el pasado Jueves Santo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (6 de Abril de 2010)