Archivos para el tag ‘Buque de crucero’

El barco del Cisne

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de mayo de 2013 a las 9:00

Aunque la tendencia actual en la industria de los viajes turísticos por mar se centra fundamentalmente en los hoteles flotantes, afortunadamente, aun se mantienen activos muchos buques de crucero nada parecidos a los superbarcos que estamos acostumbrados a ver con miles de pasajeros y tripulantes a bordo.

Uno de estos buques, que muy bien podríamos denominar como clásicos, es el Minerva; un pequeño barco turístico al que le une una muy estrecha relación con el puerto de Málaga.

Construido a partir del casco de un buque de investigación que, la desaparición de la Unión Soviética dejó inacabado en un astillero Ucraniano, este barco, tras ser adquirido y reconvertido en un buque de crucero para la naviera Swan Hellenic, en junio de 1996 iniciaba su carrera con el nombre de Minerva.

Realizando uno de sus primeros viajes, en agosto de ese mismo año, el Minerva se estrenaba en Málaga. Con  12.449 toneladas de registro bruto, 133 metros de eslora y una capacidad  máxima para 350 pasajeros, este buque, completaba nueve escalas  malagueñas hasta mediados de 2003, año en el que era rebautizado como Saga Pearl.

Después de efectuar cuatro visitas bajo los colores de la compañía Saga  y cambiar su  nombre en varias ocasiones, en 2007, el buque volvía a navegar como Minerva, regresando a Málaga 2008.

Convertido en un habitual, y manteniendo varias escalas al año, en 2012, tras sufrir una millonaria reforma en la que se le añadieron balcones y se reestructuraron algunos de sus camarotes y lugares comunes, el Minerva volvía a los muelles malagueños.

Un verdadero clásico conocido internacionalmente por su elegante cisne blanco pintado en su chimenea que, desde que comenzó a navegar, ha sido un fiel visitante del puerto de Málaga.

MINERVA atracado en el muelle número dos del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de mayo de 2013).

Una extraña exigencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de mayo de 2013 a las 8:36

Al hilo de las respectivas visitas, este pasado fin de semana, de los buques turísticos SeaDream I y SeaDream II, hoy les contaré la singular historia que uno de ellos vivió en Málaga hace algunos años.

Tras iniciar su ya larga relación con el puerto malacitano con los nombres Sea Goddess I y II,  escalando bajo las contraseñas de las navieras Sea Goddess Cruises y Cunard Line, ambos barcos, cambiaban de armador siendo rebautizados como Seabourn Godess I y II.

Después de efectuar el Seabourn Goddess I su primera visita malagueña en abril de 2000, en octubre de aquel mismo año, llegaba su gemelo el Seabourn Goddess II. Procedente de Palma de Mallorca, a las ocho de la mañana el buque quedaba atracado en el muelle número dos. Engalanado con la típica guirnalda de bandera propia de las primeras escalas, a media mañana, a bordo del barco se iniciaban unos trabajos no demasiados frecuentes de ver en una escala al uso.

Empleando una grúa situada a pie de muelle, el radomo principal del buque (la bola de comunicaciones que llevaba situada junto al mástil), se abría para efectuar algún tipo de reparación.  Finalizados los trabajos y ya con el radomo cerrado, el Seabourn Goddess II dejaba el puerto a las seis de la tarde, quedando fondeado en la bahía hasta las nueve de la noche, momento en el que seguía su viaje con destino a Cádiz.

Con la peculiaridad de que el barco había sido alquilado por un misterioso jeque árabe para iniciar desde Málaga un viaje privado, los corrillos portuarios comenzaron a hablar de que aquella reparación y el posterior fondeo, atendían a una caprichosa exigencia del jeque que había exigido una serie de cambios en el sistema de comunicaciones del Seabourn Goddess II.

SEABOURN GODDESS II en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de mayo de 2013).

Churretes

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de abril de 2013 a las 9:09

Una de las cosas más habituales de ver cuando un buque de crucero está atracado, es como uno o varios marineros realizan labores de limpieza sobre el casco del barco. Ya sea a pie de muelle o sobre unas muy curiosas barquichuelas de las que ya les hablé hace tiempo, los trabajos por mantener inmaculados los cascos de estos buques constituyen una tarea permanente que se repite en la gran mayoría de los puertos de escala.

Hace unos días, procedente de Cádiz y con destino a Almería, atracaba en el muelle número dos el buque de crucero Wind Star. Este velero moderno de cuatro mástiles, un viejo conocido en las aguas malagueñas (su primera escala en Málaga se remonta a junio de 1989), llegaba dentro de un itinerario crucerístico de ocho días con salida en Lisboa y final en Barcelona.

Y aunque esta escala malacitana no destacó por nada en especial, lo que si llamó mucho la atención, fue la extrema suciedad que el Wind Star mostraba en su casco. La mayoría de los ojos de buey y portalones a lo largo de toda su eslora, se mostraban manchados con churretes de óxido, una circunstancia nada usual en este tipo de barcos.

Teniendo en cuenta que este buque está considerado y publicitado como un exclusivo yate donde la vida a bordo en nada se parece a la que se puede experimentar en un barco de turistas al uso, resulta verdaderamente paradójico ver esta suciedad. Una mugre, aunque sea exterior, totalmente incompatible con los dos mil dólares largos que por persona costaba este crucero de ocho días.

Pero lo más curioso de esta historia, radica en que el casco del Wind Star no se limpió en su escala malagueña, y el exclusivo velero continuó su viaje manchado con sus muchos churretes de óxido.

Churretes de óxido en el casco del WIND STAR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de abril de 2013).

Una extraña postal

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de abril de 2013 a las 9:09

En las décadas de los años sesenta y setenta, en el siglo pasado, las postales con imágenes portuarias estuvieron muy de moda. Reflejando cualquier tipo de escena relacionada con el mundo de la mar y los barcos, estas tarjetas, sirvieron en muchas ocasiones para mostrar de una manera más o menos artística cómo era el día a día en cualquier puerto de mundo.

Particularizando en Málaga, la colección de postales marítimas publicadas es bastante amplia, teniendo especial repercusión las editadas por la empresa catalana Fisa Escudo de Oro; unas inconfundibles tarjetas que durante muchos años constituyeron, permítanme la expresión, lo más florido en la industria de las postales ya fueran con motivos marítimos o no.

El 15 de marzo de 1972, procedente de Tenerife y con destino a La Valeta, atracaba en el muelle número dos el buque de crucero Angelina Lauro. Reconvertido ese mismo año en un barco para turistas, este buque construido en 1939 comenzaba una nueva carrera que hasta 1977 lo traería al puerto malagueño en 11 ocasiones.

El uno de agosto de 1972, en su tercera escala en Málaga, el Angelina Lauro coincidía con el también buque de crucero Northern Star. Mientras maniobraba en la dársena de Guadiaro para quedar atracado en el muelle uno, alguien fotografió aquella escena, y poco después, la instantánea era editada en forma de postal.

Y aunque aquella fotografía tiene mucho de testimonio (se aprecia muy bien cómo un buque turístico de aquellos años está maniobrando para quedar atracado), quizás, la composición no sea la más adecuada para constituir el motivo de una postal.

Una curiosa imagen que, como otras muchas, compone la rica colección de tarjetas postales malagueñas que existen relacionadas con el puerto.

Postal del ANGELINA LAURO atracando en Málaga en 1972.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de abril de 2013).

Reyerta portuaria un Martes Santo

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2013 a las 8:10

No todo ha sido siempre idílico con las escalas de los cruceros. En 1957, los marineros de un buque griego se lo pasaron mejor de la cuenta un Martes Santo y, borrachos, agredieron a un guardamuelles en el puerto.

El miércoles 17 de abril de 1957, bajo el titular “Batalla campal en el puerto”, un periódico malagueño publicaba una nota sobre un incidente protagonizado por los tripulantes de un buque turístico atracado en Málaga. Y aunque tal vez aquel titular fuera un tanto excesivo, lo que sí está claro, es que la noche del Martes Santo de aquel año en el puerto, no fue nada tranquila.

A las 11 de la mañana del 16 de abril de 1957, el buque de pasaje Adriatiki atracaba en el muelle número tres. Procedente de Palma de Mallorca realizando un itinerario crucerístico de ocho días, este buque, escalaba por primera vez en aguas malagueñas.

Construido entre 1942 y 1943 en los astilleros Canadian Vickers Ltd. de Montreal por encargo de la marina de guerra norteamericana, este barco (una fragata ligera perteneciente a una clase  denominada ‘River’), nada más ser botado, fue transferido a la  marina real británica con el nombre HMS Lossie.  Finalizada la Segunda Guerra Mundial, el buque era vendido para su uso civil. Tras navegar varios años bajo el nombre Teti, en 1955, la naviera griega Typaldos Brothers lo compraba rebautizándolo como Adriatiki.  Remodelado para navegar con pasajeros y realizando uno de sus primeros cruceros turísticos, el buque llegaba a Málaga en abril de 1957 al completo de pasaje.

ADRIATIKI.

Con una muy cuidada organización (similar a la que hoy día ejecutan los buques de crucero), los turistas que venían a bordo del Adriatiki, divididos en dos grandes grupos, salían del recinto portuario para cumplimentar una excursión a Granada y varios recorridos monumentales por la ciudad.

Teniendo en cuenta que la escala malagueña iba a ser larga (la previsión de salida era para las once de la noche) y que en el barco no se había quedado ningún pasajero, los tripulantes que no estaban de guardia obtuvieron un par de horas extras de permiso para bajar a tierra.

A media tarde, dos policías municipales escoltaron a bordo del buque a tres marineros griegos borrachos que habían provocado un incidente en una taberna malagueña. Minutos antes de las ocho, hora en la que todo el personal del Adriatiki debía estar a bordo, un grupo de tripulantes, algunos de ellos bebidos, fueron llamados al orden por un guardamuelles justo cuando entraban al recinto portuario.

Aquel aviso, fue el desencadenante de una agresión al guardamuelles y el inicio de una reyerta a la altura de las columnas que dan acceso al puerto. En auxilio de su compañero, otros guardamuelles, algunos trabajadores del puerto, e incluso varios viandantes, se enzarzaron en una pelea con los marineros griegos.

Solventado el incidente por varios carabineros que acudieron para poner orden, aquella reyerta portuaria del Martes Santo de 1957 se saldó con varios heridos leves y con la detención de cinco tripulantes del buque turístico.

Tras tener que retrasar su salida para liberar a los marineros arrestados, el Adriatiki, finalmente dejó las aguas malagueñas con destino Tánger a las dos de la madrugada del Miércoles Santo.

Cartel de Typaldos, compañía propietaria del ADRIATIKI.

 “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Marzo de 2013).

Las dos escalas del ‘Destiny’

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de febrero de 2013 a las 12:33

El martes 29 de octubre del año 1996, el buque de crucero Carnival Destiny fondeaba durante unas horas en la bahía de Málaga. Sin pasajeros y aún con personal técnico del astillero italiano Fincantieri Cantieri Navali a bordo, este buque, efectuaba un viaje de posicionamiento con destino a Miami para, desde allí, realizar su crucero inaugural a finales de noviembre.

Considerado en los inicios de su  carrera como el buque de crucero más grande del mundo, el Carnival Destiny con 272 metros de eslora, 35 de manga y una capacidad para 2.640 pasajeros, fue el primer barco turístico que superó las 100.000 toneladas de registro bruto; un muy significativo hecho que lo mantuvo en lo más alto del ranking crucerístico internacional durante varios años.

Tras completar una larga y exitosa vida de viajes y ser la inspiración para la construcción de cuatro buques similares (sobre su diseño original, con algunas modificaciones, existen dos barcos que navegan para Carnival Cruise Lines y otros dos que lo hacen bajo la contraseña de Costa Cruceros), el Carnival Destiny, afrontará entre los meses de febrero y abril de este año una importante remodelación. Una reforma que costará 155 millones de dólares y que culminará con su cambio de nombre. El barco será rebautizado como  Carnival Sunshine.

Pero antes de que esto ocurra y realizando un viaje de posicionamiento similar al que efectuó en octubre de 1996, el Carnival Destiny, en esta ocasión casi al completo de pasaje, atracaba hace unos días por primera vez en el puerto de Málaga.

Dos escalas muy diferentes que, separadas por muchos años, convierten la historia malagueña del Carnival Destiny, más aún si jugamos con las palabras, en una muy caprichosa y singular jugada del destino.

CARNIVAL DESTINY atracado la pasada semana en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Febrero de 2013).

158 escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2013 a las 11:18

Hoy les contaré la historia de un significativo barco que visitó Málaga de una forma continuada durante algo menos de 40 años.

Navegando primero en línea regular con pasajeros y posteriormente realizando cruceros turísticos, este buque, saldó su paso por el puerto malagueño contabilizando un total de 158 escalas; un número verdaderamente sorprendente sólo superado por los melilleros que han cubierto la ruta del mar de Alborán.

El 13 de julio de 1968, atracaba por primera vez en el puerto de Málaga el buque de bandera italiana Guglielmo Marconi. Bajo la contraseña de la compañía Lloyd Triestino, este barco de 27.905 toneladas de registro bruto con capacidad para 1.750 pasajeros (156 en primera y 1.594 en clase turista), llegaba cumplimentando una línea regular entre Génova y diferentes puertos australianos. Después de aquella primera visita, entre los años 1968 y 1975, el Guglielmo Marconi completó un total de 75 escalas en Málaga, navegando siempre como buque de pasaje.

Tras cubrir durante unos años una ruta con Sudamérica, en 1979, el barco comenzó a ser usado en exclusividad para recorridos turísticos. Transferido en 1983 a Costa  Line (lo que hoy es Costa Cruceros), el buque, tras dos años de reformas, iniciaba una nueva vida rebautizado como Costa Riviera.

Con el atractivo reclamo de su pasado, durante diez años, este barco realizó exitosos recorridos por el Caribe y Alaska. Tras un fallido cambio de nombre en 1993, al año siguiente, ya posicionado en el Mediterráneo, el Costa Riviera visitaba por primera vez Málaga el 28 de octubre de 1994. Tras aquel primer atraque y hasta abril de 2001 (año en que sería desguazado), el Costa Riviera visitó el puerto malagueño en 83 ocasiones.

Imagen del COSTA RIVIERA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Febrero de 2013).

Clases o acomodaciones

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de octubre de 2012 a las 19:00

Cuando las líneas regulares trasatlánticas desaparecieron y los barcos que realizaban estas travesías se reconvirtieron en buques de crucero, las clases a bordo, supuestamente, dejaron de existir. Esta idea de estandarizar los viajes por mar y que todos los pasajeros embarcados fueran iguales, desde el primer buque para turistas que empezó a navegar como tal, fue una verdadera falacia. Y aunque la mayoría de las actividades y servicios de estos barcos son  de uso comunitario, las diversas categorías a la hora de la acomodación, constituyen una clara separación por clases.

Este hecho, que simple y llanamente significa poder viajar en un camarote más o menos grande o con vistas al exterior, desde siempre, ha sido una sutil diferenciación de clases en todos los buques de crucero.

En la actualidad, esta circunstancia constituye uno de los mayores reclamos de las compañías dedicadas al turismo por mar; un hecho que se aprecia nada más ver alguno de los  atractivos catálogos de los barcos de estas navieras.

Pero como si esta  gran variedad de camarotes con infinidad de denominaciones no fuera suficiente, algunas compañías, dando una nueva vuelta de tuerca al tema de la acomodación, desde hace algunos años, ofertan exclusivas áreas para los pasajeros que compran sus más selectas cabinas.

Compañías tales como MSC Cruceros o  Celebrity Cruises, ambas, viejas conocedoras del puerto de Málaga, disponen de camarotes especiales con  instalaciones privadas adyacentes. Una  singular circunstancia que directamente nos llevaría a  recordar las  diferentes clases, o si lo prefieren, acomodaciones, que existieron a bordo de los barcos que, hace décadas, trasportaron pasajeros por todo el mundo.

Suite-camarote de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de Octubre de 2012).

El Boudicca

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de octubre de 2012 a las 8:50

PERMÍTANME que hoy aluda a la épica de los buques de crucero del pasado para hablarles de un barco histórico aun en activo. Con 35 años de vida, el Boudicca, sin haber perdido ni un ápice de su encanto original, compite en igualdad de condiciones con los modernos hoteles flotantes que marcan la tendencia actual en cuanto al mercado crucerístico se refiere.

Construido en los astilleros finlandeses Oy Wärtsilä Ab en 1973, este buque, último de una serie de tres unidades encargadas por la compañía Royal Viking Line, iniciaba su vida de mar con el nombre Royal Viking Sky. Convertido junto a sus dos gemelos en los buques de crucero más famosos y lujosos de la década de los setenta, el Royal Viking Sky visitaba por primera vez Málaga en noviembre de 1977. Después de aquella primera escala en la que atracó en el muelle de Ricardo Gross, este buque, que en 1982 alargaba su eslora 27 metros, frecuentó las aguas malagueñas de forma continuada en sus muy exclusivos y caros itinerarios crucerísticos hasta 1989.

Tras verse mermada su aceptación por parte del público (paradójicamente el alargamiento de los tres gemelos de la Royal Viking Line les hizo perder su exclusividad), el Royal Viking Sky iniciaba una carrera repleta de cambios de nombres. Entre 1991 y 2004 el buque navegó con siete nombres diferentes, trabajando durante muchos de estos años para el mercado asiático. En 2005, tras una brevísima aventura con los colores un operador español, el barco era comprado por la compañía Fred Olsen Cruises, siendo rebautizado como Boudicca.

El 13 de junio de 2006 el Boudicca se estrenaba en Málaga, y curiosamente, en su primera escala atracaba en el mismo muelle en el que se amarró en 1977.

El ‘Boudicca’, en su primer atraque en Málaga en 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de Octubre de 2012).

Paseos en coche de caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2012 a las 10:22

El  martes cuatro de septiembre de 1934, fondeaba en la bahía malagueña el buque de bandera inglesa Atlantis. Procedente de Southampton y con destino a Nápoles, este barco que realizaba un exclusivo itinerario crucerístico por el Mediterráneo, llegaba a Málaga con 450 pasajeros (su ocupación máxima). Organizado el desembarco en diferentes botes salvavidas del buque, la mayoría de los turistas británicos que bajaron a tierra, durante varias horas, visitaron la ciudad y sus alrededores subidos en coches de caballos.

Aquella escala turística, tan organizada como las que en la actualidad efectúan los muchos buques de crucero que llegan al puerto malagueño, fue la última de este barco en Málaga. Una visita que como las anteriores 14, realizadas desde 1930, se caracterizó por una curiosa circunstancia.

Construido en 1913 en los astilleros norirlandeses Harland & Wolf (los mismos que dos años antes habían botado al Titanic), este buque, comenzaba a navegar con el nombre Andes bajo la contraseña de la compañía británica Royal Mail Lines. Tras realizar viajes en línea regular con Sudamérica y participar como mercante artillado en la Primera Guerra Mundial, en 1930, rebautizado como Atlantis, comenzaba a navegar como buque de crucero. Ese mismo año, en uno de sus primeros itinerarios turísticos por mar, el barco visitaba el puerto de Málaga. Atracado en el muelle de Cánovas, la agencia encargada de consignar a este buque ofreció, de forma gratuita, a todos los pasajeros del Atlantis un paseo en coche de caballos. Aquel recorrido turístico por las calles malagueñas fue todo un éxito y el Atlantis, en sus siguientes 14 escalas en Málaga, siempre ofertó a sus pasajeros esta singular actividad.

Buque de crucero ATLANTIS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Septiembre de 2012).