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Críticas y éxitos

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de abril de 2017 a las 8:51

Resulta curioso, que los que de una forma sistemática se dedican a atacar al puerto de Málaga, no dejen su vehemencia acusadora para reconocer determinados éxitos que se pueden apreciar a simple vista con solo dar un paseo por los muelles.

Y aunque siempre ha existido y seguirá existiendo una corriente de críticos que no valoren el trabajo que se realiza en el recinto portuario malacitano (una opción por otra parte muy respetable), las opiniones y valoraciones cargadas de negatividad, fruto, todo sea dicho, de un alto grado de desconocimiento, en algunas ocasiones rozan la ridiculez en aras de buscar polémica donde no la hay.

Al hilo de esto que les he contado, hoy les pondré el ejemplo de un éxito que va mucho más allá del simple hecho de que uno o varios barcos visiten el puerto. Entre el pasado lunes 17 de abril y ayer, en los muelles malagueños se han cumplimentado un total de 17 amarres turísticos; una muy buena cifra enmarcada en la llamada primera parte de la temporada alta crucerística. Y si bien estos números ya son significativos de por sí, dando una giro de tuerca, les diré que en estos días han pasado por Málaga las cuatro más importante navieras dedicadas a los viajes en barcos de vela que existen en la actualidad.

Vendiendo una exclusividad diferente a la que ofrecen otros buques de crucero, los cinco veleros que han pasado por el puerto (una naviera trajo a dos de sus barcos), ratifican el interés que despierta Málaga para este tipo de compañías; unas navieras que tras muchos años de escalas siguen queriendo atracar en los muelles malacitanos. Un rotundo éxito que, a los ojos de los críticos del puerto malagueño, seguro que tendrá algún aspecto negativo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACLUB MED 2, uno de los veleros que visitó el puerto la semana pasada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de abril de 2017.

Una larga caminata

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de abril de 2017 a las 9:16

Hace unos días, mientras tomaba café en el bar del puerto, una señorita preguntó dónde se estaba la estación marítima de cruceros y cómo se llegaba a ella. Tras ser informada de su ubicación, varios de los que allí estábamos le comentamos que había un autobús que podía llevarla, una opción que, por un módico precio, le evitaría tener que andar por los muelles. Agradeciendo la información, la señorita, que era tripulante de unos de los barcos atracados en los muelles de Levante, decidió ir a pié, y tirando de una maleta con ruedas comenzó su larga caminata.

Y aunque esta situación que les cuento podría parecerles extraña (quizás algo menos si hablamos de un tripulante), existen muchos pasajeros que, desde el centro de la ciudad deciden llegar a sus barcos de destino caminando por los muelles.

Al hilo de esto, hoy les contaré una vivencia que compartí con dos malagueños que se embarcaron el Adventure of the Seas en junio de 2010. Aquella mañana de verano, mientras realizaba unas fotos en el muelle dos, una pareja con sus equipajes me abordó para preguntarme si el barco que estaba en la estación marítima de Levante era el de Royal Caribbean. Tras decirles que sí y entablar conversación, decidí acompañarles en una caminata amenizada por el soniquete de las ruedas de sus maletas girando sobre el pavimento de los muelles. Charlando con aquel matrimonio, les pregunté por qué  no habían cogido un autobús o un taxi para ir al barco. La respuesta fue inmediata: “Como somos de Málaga no hemos querido gastar en el transporte. Lo que nos ahorremos ya nos lo gastaremos en el viaje”.  Tras oír aquello les pedí permiso para fotografiarlos de espaldas caminando con sus maletas por el muelle.

Pasajeros andando Adventure of the Seas 26-VI-10 1ºVEZ10Cruceristas caminando con sus maletas por el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de abril de 2017.

Francisco Cara

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de marzo de 2017 a las 9:38

El pasado día 13, con noventa años de edad falleció Francisco Cara Fernández, uno de los más carismáticos personajes portuarios de las últimas décadas. Conocido por su labor como vendedor de souvenirs, Francisco, al que curiosamente le llamaban Flores, inició su vida en el puerto en el año 1935. Después trabajar en asuntos relacionados con la pesca, con tan solo quince años se subió por primera vez a un barco de turistas. Con dos cajas de cartón repletas de los más tópicos recuerdos que tanto gustan a los viajeros que nos visitan, Francisco, durante muchas décadas se embarcó en la gran mayoría de los buques de crucero que escalaban en Málaga. Teniendo como productos estrella los abanicos, las castañuelas y los toritos, los salones de los más significativos barcos turísticos se convirtieron en improvisados puntos de venta para este  malagueño nacido en Castillo de Sabinillas en 1927.

Asentado su modesto negocio, las medidas de seguridad impuestas en  los barcos y la imposibilidad de subirse a ellos le obligaron a tener que vender sus mercancías a pie de muelle; una circunstancia que tras más medidas de seguridad, le llevaron a tener que posicionar su pequeño puesto en la entrada del Palmeral de las Sorpresas, un lugar en el que se mantuvo fiel hasta  días antes de su muerte.

Con el conocimiento por sus muchos años de experiencia sobre qué turistas de barco eran los más  receptivos a sus souvenirs, y la pena de que nunca le permitieron ubicarse en un mejor sitio, Francisco, con sus dos modestas mesas plegables y su carrito para transportar sus mercancías ya no volverá a vender abanicos, y los que a diario lo veíamos y hablábamos con él,  sin duda alguna lo echaremos mucho de menos.

Abanicos 29-IV-091Francisco Cara Fernández con sus inseparables abanicos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de marzo de 2017.

Cascos blancos

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de marzo de 2017 a las 9:46

Hasta hace no demasiados años, los colores de los cascos de los barcos eran una clara identificación de su tipo. Si existir demasiadas estridencias cromáticas, las tonalidades oscuras definían fundamentalmente a la gran mayoría de  los buques de carga, mientras que el resto de barcos se repartían una paleta de colores bastante pobre.

Y aunque existen algunas excepciones (tal vez recuerden cuando les hablé de un buque que lucía una pintura tornasolada), desde hace  ya muchas décadas, el blanco se ha centrado casi en exclusividad en los buques de pasaje, una circunstancia que convierte  en extraño el que un barco  sin ser de pasajeros navegue luciendo este color.

Con el recuerdo de los portacontenedores de la compañía Safmarine, que con sus inmaculados cascos blancos (su principal seña de identidad) operaron  con cierta frecuencia en el pasado en la terminal de contenedores malacitana, hace unos días, atracaba en el muelle número cuatro un pequeño  buque tanque pintado de blanco.

Procedente de Sete y con destino a Monopoli, el Vinlandia amarraba para cumplimentar una carga de aceite y mostrar en aguas malagueñas el níveo color de su casco; una tonalidad que ha lucido con sus dos nombres anteriores aunque originariamente  en 1979 comenzara a  navegar  pintado de azul.

Frente a este atraque, lo más curioso de esta circunstancia radica en que en los últimos años han pasado por el puerto dos barcos muy similares al que les acabo de mencionar. También dedicados al transporte de líquidos, los buques Wine Trader y Old Wine, unos tanques químicos de similares características al Vinlandia han mostrado en los diversos muelles donde han operado sus nada habituales cascos de color blanco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque VINLANDIA mostrando su casco blanco en el muelle número cuatro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de marzo de 2017.

Dos atraques

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de febrero de 2017 a las 10:01

Hoy les contaré un pequeño incidente sufrido por uno de los buques turísticos más significativos en la historia crucerística del puerto malagueño. Con la particularidad de haber sido originariamente un portacontenedores que se reconvirtió en un barco para turistas, el Costa Allegra, que internacionalmente fue publicitado como el ‘barco de la luz’ por su impresionante popa acristalada, en Málaga vivió una muy intensa historia de atraques que se saldó con un total de 100 escalas entre los años 1994 y 2005.

Corría el mes de junio de 2002 cuando el barco de Costa Cruceros, cumplimentando un viaje por Atlántico y el Mediterráneo, llegaba al puerto malacitano procedente de Cádiz. A las siete de la mañana, el Costa Allegra, que iba al completo de pasaje, quedaba atracado en el Pantalán de Levante. Finalizadas las excursiones programadas y ya con todo los turistas a bordo, a las 12:30 el barco dejaba las aguas malagueñas con destino a Almería con un leve temporal de Levante.

Tres horas más tarde, el Costa Allegra regresaba sobre sus pasos y pedía atracar, ya que las malas condiciones de la mar le habían impedido entrar en el puerto almeriense. Auxiliado por el remolcador Honce (el primer de la Clase H que operó en Málaga), a las cuatro de la tarde, el barco de Costa Cruceros quedaba posicionado en el mismo muelle que lo había albergado varias horas antes.  Reforzados los amarres y con los pasajeros sin poder desembarcar, durante una hora el Costa Allegra permaneció atracado en el Pantalán de Levante. A las cinco de la tarde, ya con el temporal amainando, el buque de Costa tras cancelar definitivamente la fallida escala en Almería, salió a la mar para seguir su ruta por el Mediterráneo.

Costa Allegra 31-III-2001COSTA ALLEGRA atracando en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de febrero de 2017.

Treinta y un meses

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de enero de 2017 a las 9:27

El siete de noviembre del año pasado, el puerto vivió una jornada histórica. Aquel día en el que llegaron cinco barcos turísticos, tres de ellos pertenecían una misma naviera; una circunstancia  que hasta la fecha nunca se había dado en las aguas de Málaga. Integrados en la flota de la compañía Holland America Line, los buques Prinsendam, Oosterdam y Eurodam coincidieron en los atraques de Levante ratificando con esta triple visita el interés que el puerto malagueño sigue teniendo para esta naviera centenaria.

Y aunque la historia malacitana de Holland America Line se remonta a 1927, y las escalas de los barcos de esta compañía, salvo en los periodos bélicos del siglo XX,  han sido continuas desde aquella fecha, en 2004, esta naviera dejó de venir a Málaga.

Tras realizar el Westerdam su primera visita al puerto el seis de agosto de aquel año, Holland America Line se olvidó de Málaga durante 31 meses; un largo periodo de tiempo en el que ninguno de los característicos barcos de casco azul y terminación dam en su nombre escalaron en los muelles malacitanos.

Finalizado aquel periodo de sequía que se debió a una serie de reestructuraciones estratégicas en sus barcos y rutas, el 17 de abril de 2007, el Amsterdam, que por entonces era el buque insignia de la flota de esta naviera de origen holandés, regresó al puerto de Málaga atracando en el muelle de Levante.

Desde entonces, los barcos de Holland America Line no han dejado de venir, y la presencia año tras año de estos buques se ha perpetuado como antes de aquellos 31 meses en  los que esta de naviera, una de las más importantes del panorama crucerístico de todos los tiempos, permaneció sin atracar en los muelles malagueños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAMSTERDAM que recuperó las escalas de Holland America Line en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de enero de 2017.

Lamentable inmersión

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de enero de 2017 a las 9:14

Afortunadamente,  en muy pocas ocasiones ocurren sucesos como el que hoy les narraré; un hecho que podría haber dado al traste con el trabajo que realizan muchas personas para fomentar el tráfico de buques de crucero en el puerto de Málaga.

Corría agosto de 2009, y el día 24, atracaban los barcos turísticos Silver Whisper y Arcadia. Procedente de Alicante y con destino a Mónaco, el buque de  Silversea Cruises  Silver Whisper amarraba a las 07:15 en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Al medio día, cuando la mayoría de los pasajeros estaban en tierra realizando diferentes excursiones, una lancha neumática con tres personas entraba por la bocana del puerto y se posicionaba junto al  buque. A proa, uno de los tripulantes del bote se lanzaba al agua, una circunstancia que detectó el oficial de seguridad del barco.  Alertada la policía portuaria, y mientras la lancha se daba a la fuga, el submarinista era retenido. Después de infinidad de explicaciones por parte de aquel inconsciente que alegaba haberse lanzado al agua para pescar, el capitán del Silver Whisper decidió activar un protocolo seguridad que requería la inspección del barco. Cancelada la salida prevista para las siete de la tarde, los buzos de la Guardia Civil que habían sido avisados, revisaron con todo detenimiento los 186 metros de casco; una tarea que se prolongó durante varias horas. Verificados los bajos y con la certificación que todo estaba normal, el Silver Whisper dejaba las aguas malacitanas a las 21:30.

Una lamentable aventura protagonizada por unos, si me permiten la expresión, descerebrados, que podía haber provocado la cancelación de las escalas de los barcos de esta lujosa naviera en Málaga.

Silver Whisper 24-VIII-091SILVER WHISPER atracado en Málaga el 24 de agosto de 2009.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de enero de 2017.

Dos escalas similares

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de noviembre de 2016 a las 9:25

Hace no demasiados meses, les hablé de las coincidencias de dos buques de crucero que realizaron sus primeras escalas en Málaga en jornadas consecutivas. Hoy, retomando el tema de las coincidencias les contaré unas curiosas circunstancias, también referidas a barcos de turistas, ocurridas hace varios días en las aguas del puerto.

El pasado sábado, los buques de crucero Zenith y Rhapsody of the Seas compartieron atraque en los muelles Norte y Sur de la estación marítima de Levante. Con una primera peculiaridad que relaciona a las compañías de ambos buques (Royal Caribbean que es la propietaria del Rhapsody of the Seas posee el 49% de Pullmantur que es la naviera que gestiona el Zenith), estas escalas malagueñas coincidieron además en dos aspectos muy concretos. En el caso del Rhapsody of the Seas, su llegada vacío al puerto se realizaba para embarcar a la totalidad de pasajeros, en concreto 1.947 turistas que iniciaron desde las instalaciones crucerísticas malacitanas un viaje de posicionamiento trasatlántico con destino a Miami. En unas circunstancias similares, el Zenith también realizaba un embarque completo con el que cerraba su temporada crucerística malacitana en el presente año.

Pero además, y quizás esto sea lo más curioso de lo que les estoy contando hoy, el atraque del pasado sábado del Rhapsody of the Seas se realizaba después de haber estado varado efectuando una serie de reparaciones en los astilleros gaditanos de Navantia, una circunstancia que en menos de una semana cumplimentará también el Zenith antes de que, pasando nuevamente por el puerto malagueño a principios de diciembre, cruce el Atlántico para iniciar en aguas caribeñas su campaña de invierno.

Zenith y Rhapsody of the Seas 19-XI-2016Rhapsody of the Seas y Zenith el pasado sábado en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de noviembre de 2016.

Confusión

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de octubre de 2016 a las 8:30

Durante algo más de dos meses, cada sábado veremos atracado en las instalaciones crucerísticas malacitanas al buque de crucero Zenith. Bajo la contraseña de Pullmantur, este barco cumplimentará un total de siete viajes redondos; un hecho que nos permitirá apreciar  con todo lujo de detalles una curiosa peculiaridad que hoy les comentaré.

Siguiendo una moda que iniciaron los ferries, desde hace algunos años, los buques de crucero han ido decorando sus inmaculados cascos con todo tipo de motivos. Y aunque inicialmente fueron dibujos, en la actualidad, muchos barcos turísticos, además de publicitar su marca añaden su dirección de internet; una circunstancia que en mi modesta opinión convierte a estos buques en unos singulares anuncios flotantes.

En el caso del Zenith, un barco que nunca visitó Málaga con la contraseña de la naviera Celebrity Cruises que encargó su construcción en 1992, la curiosidad que les reseño se remonta a hace un par de años, cuando Pullmantur, propietaria del buque desde 2007, decidió cambiar su logotipo y sus colores corporativos. Tras navegar durante siete años de blanco y luciendo una letra eñe en su chimenea, la naviera renovó su imagen  pintado a sus barcos de azul y mostrando como emblema cuatro líneas ondulantes.

Llegados a este momento, el Zenith, que ya había estado en aguas malacitanas con los antiguos colores de esta compañía, regresa pintado de azul y mostrando en sus costados y chimenea una marca que publicita a la empresa Croisieres de France, una filial del grupo Pullmantur. Una curiosa circunstancia que en más de un caso confundirá a algún que otro pasajero que embarque, ya sea en Málaga o en otro lugar para realizar un crucero en este buque.

Zenith 8-X-2016 nuevos colores Pullmantur22ZENITH mostrando en su costado la marca Croisieres de France.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de octubre de 2016.

El Explorador Elegante

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de septiembre de 2016 a las 8:30

A estas alturas, sería absurdo hablarles de las excelencias de los buques turísticos que componen la flota crucerística internacional. Y digo que sería absurdo por el hecho de que las mismas compañías propietarias de estos barcos se preocupan, y muy mucho, de vender todas y cada una de las peculiaridades de sus buques; unas excelencias que en determinados casos pasan por nimiedades engrandecidas por campañas publicitarias.

Y aunque hay muchos ejemplos de lo que les digo -sólo había que pensar en el nuevo barco de turistas más grande del mundo, tan sólo 33 centímetros más largo que su gemelo, que en su momento ya fue calificado como el más grande- hoy les referiré una curiosidad sobre un buque que desde su nacimiento ha llevado la etiqueta del más elegante y lujoso.

Construido entre 1988 y 1989 en los astilleros finlandeses Wartsila, este barco que costó 125 millones de dólares y fue apadrinado por el actor James Steward, iniciaba su carrera con el nombre Royal Viking Sun bajo la contraseña de la compañía Royal Viking Line. Tras ser transferido Cunard Line en 1994 y posteriormente pasar en 1998 a Seabourn con el nombre Seabourn Sun, el buque siguió incrementando su fama; un titulo que revalidó en 2002 cuando Holland America Line  se hacía cargo de él rebautizándolo como Prinsendam.

Manteniendo la filosofía de los buques de esta naviera en la que sus interiores están cargados de referencias marítimas, la decoración del Prinsendam ganó enteros, y su  reputación, acompañada de mucha publicidad, lo llevó a ser apodado como El Explorador Elegante. Un barco centrado en  largas navegaciones que hasta la fecha, y con todos sus nombres, ha lucido sus excelencias en las aguas malacitanas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPRINSENDAM apodado El Explorador Elegante saliendo del puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de septiembre de 2016.