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Tópicos crucerísticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de junio de 2015 a las 17:31

Hace unos días, en un blog que nada tiene que ver con el mundo de la mar y los barcos, leía las impresiones de una periodista que por primera vez se había embarcado en un buque de crucero. Reconociendo de antemano su desconocimiento sobre la industria de los viajes por mar, esta escritora, que al final refería haber quedado encantada con la experiencia, dibujaba de una forma humorística los más habituales tópicos que cualquier pasajero encuentra cuando se estrena en una ruta crucerística.

Este artículo, me sirve de excusa para contarles una historia relacionada con las habituales visitas que los agentes de viajes efectúan a este tipo de buques; unos recorridos en puerto, casi todos con comida incluida, que usan los comerciales para conocer lo que tendrán que vender a sus potenciales clientes.

Corría noviembre de 1996 y el Costa Romantica realizaba su última escala malacitana de aquel año. Atracando en el Pantalán de Levante, tras desembarcar los turistas, un grupo de agentes de viajes subía a bordo. Y aunque la visita que tenía concertada era muy diferente, finalmente, integrado en uno de estos grupos recorrí el barco.

Acompañados por un tripulante, una joven de un pueblo del interior que se estrenaba en esto de las visitas y que se había estudiado muy bien el tema, se convirtió en la líder del grupo explicando con pelos y señales cada uno de los detalles del buque. Cargadas sus explicaciones de los más típicos tópicos crucerísticos en los que no podían faltar el Titanic y Vacaciones en el Mar, esta docta charla terminó cuando en el restaurante, frente a un esmerado plato de risotto, un inoportuno mareo de barco la obligó a finalizar su primera visita profesional a un buque de turistas.

Costa Romantica 1996COSTA ROMANTICA en su escala de noviembre de 1996.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de junio de 2015.

¿Balcones?

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de abril de 2015 a las 13:02

En abril de 2005, escalaba por primera vez en Málaga el buque crucero Island Escape. Bajo la contraseña de la compañía Island Cruises, una subsidiaria de la por entonces llamada Royal Caribbean Cruise Lines, este barco, atracaba en el muelle número dos procedente de Alicante para seguir viaje con destino a Cádiz.

Construido entre 1981 y 1982 en los astilleros franceses Dubigeon-Normandie S.A. por encargo de la Scandinavian World Cruises, filial turística de la naviera danesa DFDS, este buque iniciaba su carrera de mar bautizado como Scandinavia, siendo considerado por entonces como el cruiseferry más grande del mundo.

Tras navegar entre los años 1985 y 1990 con el nombre Stardancer para tres compañías diferentes, a principios de 1991, Royal Caribbean, que meses antes había comprado el barco, lo transformaba en unos astilleros californianos rebautizándolo como Viking Serenade. Reestructurado completamente su habilitación (en estas obras desaparecieron su garaje y sus dos enormes portalones de popa), el Viking Serenade comenzó una serie de exitosos itinerarios crucerístricos publicitando el encanto de su anterior vida como transbordador.

Transferido en 2002 a Island Cruises con el nombre Island Escape, el barco regresaba a Málaga en junio de 2006, y lo hacía con una muy curiosa modificación.

Atendiendo a la moda de que todos los buques turísticos deben ofertar a sus pasajeros camarotes con balcón, en el antiguo ferry, se habían instalado unos extraños cajones que añadían un mínimo espacio exterior a 20 cabinas situadas en la cubierta superior del barco a popa. Unos frágiles miradores nada parecidos a los muchos y muy diferentes balcones que ofrecen los modernos buques de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABalcones del buque de crucero ISLAND ESCAPE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de abril de 2015.

Otro conocido al desguace

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de febrero de 2015 a las 17:32

Hace unos días, un amigo me enviaba una foto tomada en el estrecho de Singapur. En la instantánea, se veía a un buque de crucero que, según me informaba, navegaba con destino a la India para ser desguazado. Rebautizado para su último viaje como Pacifc, que no Pacific, este barco, en su larga vida crucerística visitó el puerto malagueño con diversos nombres y bajo diferentes contraseñas.

Construido en 1971 en los astilleros finlandeses Wartsila por encargo de Royal Caribbean, el Nordic Prince, que así es como fue bautizado, navegó durante algo más de dos décadas con los colores de esta compañía. Después de sufrir en 1980 un alargamiento de 26 metros en su eslora, en 1994 Sun Cruises se hizo cargo del barco, y dos años más tarde, con el nombre Carousel cumplimentó su primera escala malagueña. Tras realizar múltiples visitas hasta 2004 con las contraseñas de Airtours y My Travel, el barco pasó a manos de Louis Cruise Lines. Rebautizado con Aquamarine, entre junio y octubre de 2005, este buque efectuó una serie de escalas semanales en Málaga dentro de unos itinerarios crucerísticos iniciados en Génova.

Con la intención de rentabilizar sus exitosas campañas, la naviera dedicada al mercado crucerístico alemán Transocean Tours alquiló el barco en 2006 renombrándolo como Arielle. Sin cumplir la expectativas y tras dos nuevas visitas a aguas malacitanas, en 2008 el buque volvía a navegar para Louis Cruise Lines como Aquamarine. Vendido en 2010 a la compañía mejicana Ocean Star Cruises y bajo el nombre Ocean Star Pacific, el barco, con múltiples problemas sólo pudo cumplimentar un año de viajes. Parado desde 2011, este veterano buque de crucero navega ahora para ser desguazado.

AQUAMARINE070605BAQUAMARINE en una de sus escalas malagueñas de 2005.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de febrero de 2015.

Una exitosa escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de noviembre de 2014 a las 12:16

La pasada semana, el buque de crucero Corinthian llegaba a aguas malacitanas para efectuar una escala especial. Tras desembarcar a los pasajeros que venían a bordo, el barco quedaba atracado para cambiar de armador. Su antiguo propietario, la compañía Travel Dynamic cedía la gestión del buque a la empresa Grand Circle Cruise Line, una compañía de origen norteamericano que opera por todo el mundo con pequeños barcos turísticos.

Construido en 1990 en los astilleros italianos Cantieri Navale Ferrari, este buque de 4.077 toneladas de registro bruto, iniciaba su carrera con el nombre Renaissance Four. Formando parte de una exclusiva flota de ocho buques similares que entre 1989 y 1992 gestionó la naviera Renaissance Cruises, este barco de 88 metros de eslora y capacidad para 100 pasajeros, durante unos años, fue uno de los principales exponentes de los denominados Yacht Cruises, una alternativa que aún hoy día se mantiene frente a los grandes buques de crucero al uso.

Tras cumplimentar dos escalas en Málaga en 1995 y 1996, dos años después y rebautizado como Clelia II, el buque comenzó a efectuar exclusivos itinerarios por la Antártida. Después de ejecutar cinco visitas al puerto malagueño en sus itinerarios por el Mediterráneo, en 2011 el barco navegó como Orion II, siendo renombrado en 2012 como Corinthian.

Con 50 suites repartidas en las cinco cubiertas que este buque dispone para pasaje, este cambio de armador refleja un curioso hecho. Cuando el Corinthian deje las aguas malacitanas con un nuevo logotipo en sus  dos chimeneas,  más del 90% de la ocupación para la totalidad de los viajes del próximo año ya estará vendida. Una exitosa circunstancia iniciada en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACORINTHIAN atracado en Málaga realizando su cambio de propietario.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de noviembre de 2014.

Adiós ‘Costa Classica’

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de octubre de 2014 a las 8:09

La pasada semana, el buque de Costa Cruceros Costa Classica realizó su última escala en Málaga. Efectuando un itinerario de nueves días con salida y llegada en Marsella, en diciembre de este año, este barco será remodelado y rebautizado, un hecho nada habitual si tenemos en cuenta que el buque seguirá navegando bajo los colores la misma naviera.

Siguiendo la política que Costa Cruceros iniciaba en 2012 al renombrar al Costa Romantica como Costa neoRomantica,  y  continuando con el cambio de nombre del Grand Mistral, que ahora navega como Costa neoRiviera, la iniciativa denominada NeoCollection de conferir a determinados barcos un nuevo nombre y una significativa reforma interior, se completa  con el Costa Classica, que en breve iniciará una nueva vida como Costa neoClassica.

Construido en 1991 en los astilleros italianos Fincantieri, el Costa Classica se estrenaba en aguas malacitanas en 16 de diciembre de 1993 atracando en el pantalán de Levante. Con 52.926 toneladas de registro bruto, 220 metros de eslora y 31 de manga, este buque, hasta su última escala de la semana pasada cumplimentaba un total de 39 visitas.

Manteniendo su propia crónica negra, la habitual en la gran mayoría de los buques turísticos (dos colisiones con barcos, una misteriosa desaparición de dos pasajeros y la extraña circunstancia en la que se prohibió desembarcar a 300 turistas en tierras de China), el Costa Classica, tras su reforma y cambio de nombre ofertará lo que Costa Cruceros a denominado como Slow Cruising, unos itinerarios más pausados donde se destacan, entre otras cosas, unas escalas en puerto mucho más largas. Una circunstancia que podremos comprobar cuando el Costa neoClassica regrese a Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACOSTA CLASSICA atracado en su última visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de octubre de 2014.

Una histórica coincidencia

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de octubre de 2014 a las 13:02

El pasado 15 de septiembre, las aguas malacitanas vivieron una jornada histórica. Atracados respectivamente en el muelle norte de la estación marítima de Levante y en el número dos, coincidían los gemelos Club Med 2 y Wind Surf. Considerados los veleros modernos más grandes del mundo, estos  buques que en la actualidad navegan con la contraseña de dos navieras diferentes, comparten una muy estrecha vinculación con el puerto malagueño.

Construido por encargo de la naviera francesa Club Med en los astilleros Société Nouvelle des Ateliers et Chantiers du Havre, el actual Wind Surf iniciaba su carrera en 1990 con el nombre Club Med 1. Tras cumplimentar ocho años de navegaciones para esta compañía y efectuar un total de 13 escalas en Málaga, en 1998, el velero era vendido a Windstar Cruises que lo rebautizaba con su actual nombre. Bajo esta denominación, el Wind Surf que en julio de 2012 inauguraba la estación marítima del muelle número dos,  ha ejecutado hasta la fecha 45 visitas a aguas malagueñas.

Atendiendo al gran éxito que tuvo el Club Med 1, la compañía propietaria del barco construía en 1996 el Club Med 2, un segundo velero de cinco mástiles que siguió la triunfal carrera de su gemelo, y que en la actualidad, se mantiene activo con los colores de la naviera con la que inició su vida de mar.

Después de efectuar un breve fondeo en la bahía malacitana en marzo de 1996 mientras realizaba su viaje inaugural, el Club Med 2, hasta su escala del pasado 15 de septiembre ha visitado los muelles malagueños en 30 ocasiones.

Una coincidencia, la de los gemelos Club Med 2 y Wind Surf que muy bien podría constituir una de las más significativas imágenes crucerísticas en Málaga en 2014.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALos veleros WIND SURF y CLUB MED 2 el pasado 15 de septiembre en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de octubre de 2014.

Un mal recuerdo

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de agosto de 2014 a las 11:25

Partiendo de la premisa que la Feria malacitana, al igual que la Semana Santa, no tienen demasiado atractivo para las navieras dedicadas a los viajes turísticos por mar, hoy les contaré un suceso crucerístico ocurrido en agosto de 2010.

Publicitado bajo el nombre “Joyas del Atlántico”, la compañía Pullmantur, posicionaba a su buque Pacific Dream para cumplimentar una temporada de once viajes teniendo a las instalaciones crucerísticas malacitanas como principio y final de trayecto con embarques y desembarques completos. Tocando los puertos de Casablanca, Agadir, Lanzarote, Lisboa (donde existía la posibilidad de comenzar y terminar la ruta) y Gibraltar, estos itinerarios, que además contaban con un día completo de navegación, se iniciaron el domingo cuatro de julio.

Ante el reclamo de su precio, los  seis primeros viajes del Pacific Dream se sucedieron al completo de pasaje. En su séptima ruta, el barco construido en 1989, llegaba a Málaga tras saltarse la escala gibraltareña con una importante avería en su máquina. A primeras horas de la mañana del domingo 15 de agosto, un día después de que se iniciara la Feria, el buque de  Pullmantur atracado en  el muelle Norte de la Estación Marítima de Levante, desembarcaba a sus 1.500 pasajeros y cancelaba su próxima salida.

La gran mayoría de los turistas (muchos de ellos de nacionalidad española), que ya se encontraban en Málaga para embarcar, vieron cómo se anulaba su viaje; y sus vacaciones, que se iban a iniciar con el sonido de fondo de la Feria malacitana, quedaron truncadas.

Una mala experiencia para aquellos pasajeros; los cuales, muy probablemente recordarán que su  crucero se canceló mientras en Málaga celebraba la Feria de agosto.

Pacific Dream 15-VIII-10 avería4PACIFIC DREAM averiado en Málaga el 15 de agosto de 2010.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de agosto de 2014.

Suciedad y coches de caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de mayo de 2014 a las 12:19

Los paseos turísticos en coches de caballos, desde siempre han tenido una muy estrecha relación con la industria crucerística. Y aunque en la actualidad, las posibilidades de ocio que se les ofertan a los pasajeros que llega al puerto en barco son muchas y muy variadas, los recorridos por la ciudad a bordo de estos peculiares carruajes siguen teniendo su encanto.

Con la curiosa circunstancia de que no existe una parada oficial dentro del recinto portuario (esto sería harina de otro costal), la industria malacitana de los coches de caballos, aun siendo un negocio con mucho tirón para los turistas de barcos, deja mucho que desear.

Y aunque en el centro  existen varias paradas, la situada en el Paseo de los Curas, quizás sea el más claro ejemplo de la dejadez con la que se gestiona esta atracción turística. Dejando a un lado la muy escasa uniformidad de los cocheros o el desconocimiento más básico de los idiomas, la primera impresión que se tiene al ver este estacionamiento no resulta demasiado agradable.  Un permanente charco de agua junto a los coches y una sempiterna bolsa de basura para depositar los excrementos de los equinos (curiosamente esta bolsa siempre está junto a una gran papelera móvil), constituyen, amén del inevitable olor que acompaña los caballos, una de las primeras imágenes que tienen de Málaga los turistas de barco que salen del recinto portuario para descubrir los encantos de la Capital de la Costa del Sol.

Y si un cierto grado de cutrez, podría incluso hasta dar tipismo a estos lugares, la suciedad en la que se venden los paseos en coches de caballos por el centro de Málaga, nada favorecen a una ciudad visitada por miles de turistas de buques de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAParada de coches de caballos en el Paseo de los Curas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de mayo de 2014).

Toboganes

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de abril de 2014 a las 13:04

Desde siempre, las piscinas han estado muy presentes en los buques de pasaje. Convertidas en exclusivos salones de lujo en los trasatlánticos del pasado o como lugar de divertimento en ferries y modernos buques de crucero, la posibilidad de darse un chapuzón a bordo de un barco  constituye una opción de ocio con varios siglos de antigüedad.

En la actualidad, en los modernos hoteles flotantes, las piscinas de toda la vida se han convertido en verdaderos parques acuáticos; otra circunstancia más por las que rivalizan las principales compañías del sector.

Y si hace algunos años, los tecnológicos techos rectráctiles en las cubiertas donde se situaban las piscinas y jacuzzies constituyeron una verdadera revolución, hoy día, los enormes toboganes conforman lo más novedoso en cuanto al ocio acuático-crucerístico se refiere.

Compitiendo en sofisticación y anulando a las chimeneas que, desde siempre, han sido la principal seña de identidad de cualquier barco, estos coloristas toboganes serpentean por  las cubiertas de los principales buques que componen la flota crucerística internacional.

Y como para casi todo dentro de la industria de los viajes turísticos por mar hay clasificaciones, les diré, que existe un ranking especial que engloba a los diez mejores parques acuáticos a flote, toboganes incluidos.

Repartido este singular  ‘top ten’ entre cinco navieras diferentes, en Málaga, donde ya se han podido ver los vistosos toboganes de buques de Carnival, Norwegian, MSC y Royal Caribbean, ya sólo queda observar cómo serán, permítanme la expresión, las chorraeras acuáticas del barco de la compañía Disney Cruise Line que visitará por primera vez las aguas malacitanas en el mes de mayo.

Carnival Sunshine 1ª VEZ 4-XI-135Tobogán de un buque de Carnival Cruise Lines atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de abril de 2014).

Folklore

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de marzo de 2014 a las 12:58

El 28 de abril de 2006, visitaba por primera vez Málaga el buque de crucero Thomson Destiny. Procedente de Valencia y con destino a Tánger, quince minutos antes de las nueve de la mañana, el barco atracaba en el pantalán de Levante mientras una panda de verdiales amenizaba con su música y bailes la llegada y el desembarco de los turistas.

Aquella experiencia, al igual que otras muchas en las que el folklore ha estado implicado a lo largo de la historia crucerística malacitana, me sirve como excusa para contarles, algunas de las causas por las que este tipo de expresiones artísticas nunca han sido un hecho de referencia capital en las escalas de los buques turísticos.

Partiendo de la base de que el folklore patrio (permítanme que generalizando hable de flamenco), atrae e interesa mucho al foráneo, y que durante muchas décadas los turistas de barcos llegados a Málaga han tenido flamenco entre sus posibilidades de ocio, hoy día, muy pocos buques de crucero ofertan este tipo de actividad.

Tal vez por la saturación o porque los espectáculos ofrecidos han sido siempre representaciones para turistas, el tirón folklórico ha dejado de interesar a los visitantes que por mar llegan al puerto malagueño.

Y aunque en 2009, representantes de la política, el comercio y la industria crucerística malacitana se reunían en una mesa redonda para tratar el tema, el asunto de los espectáculos flamencos, ya sea a bordo de los barcos o en determinadas salas, a fecha de hoy sigue haciendo aguas.

Un asunto en el que también tienen mucho que ver las agencias que organizan los paquetes de actividades para navieras; unas empresas a las que no parece interesar demasiado ofertar los  cantes y bailes de la tierra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPanda de verdiales junto al buque de crucero THOMSON DESTINY.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de marzo de 2014).