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Una temporada clásica

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de mayo de 2016 a las 8:13

Hace un par de semanas, la naviera Thomson Cruises se posicionaba en el puerto para cumplimentar una larga temporada que la mantendrá en aguas malacitanas hasta finales del mes de octubre. Con un total de 26 escalas, el Thomson Spirit realizará varios itinerarios crucerísticos de siete noches por el Atlántico y el Mediterráneo teniendo a Málaga como cabecera y final de trayecto.

Pero con independencia de esta significativa circunstancia que incrementará mucho las cifras de atraques en los meses veraniegos, lo que hoy quiero comentarles es la importancia que en este caso tiene el barco que realizará esta temporada malacitana.

Teniendo en cuenta que Thomson Cruises es una compañía dedicada en exclusividad al mercado crucerístico británico, la posibilidad de viajar en un buque clásico, favorece mucho las expectativas a la hora de cumplimentar con éxito 26 escalas; un hecho que dibuja a las claras las preferencias de los potenciales clientes de esta naviera.

Construido en 1983 en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique, el Thomson Spirit, que con anterioridad llevó los nombres Nieuw Amsterdam y Patriot (curiosamente con ninguno de estos nombres había visitado Málaga), en nada se parece a los actuales hoteles flotantes. Manteniendo un razonable número de pasajeros (1.254 repartidos en 627 camarotes), los interiores y exteriores de este barco que fueron remozados en 2003, dibujan la atmósfera  propia de lo que hasta hace no demasiados años era un buque turístico. Una circunstancia muy apreciada por el mercado crucerístico británico que convierte al Thomson Spirit en uno de los más populares buques de la flota Thomson; algo que promete una más que exitosa campaña en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERATHOMSON SPIRIT que realizará 26 escalas en Málaga hasta octubre.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de mayo de 2016.

El KONINGSDAM

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de mayo de 2016 a las 9:18

En la industria crucerística,  siempre se ha dicho que los buques de Holland America Line han marcado la diferencia con respecto al resto de barcos turísticos. Y aunque este comentario tal vez sea un tanto categórico, lo que sí está claro, es que esta centenaria compañía destaca por mantener una atmósfera clásica donde los detalles y la tradición dibujan unos ambientes muy diferentes al resto de los buques de crucero que operan en la actualidad.

Con una historia malacitana que se remonta a 1927, la gran mayoría de los barcos turísticos de Holland America Line han pasado por las aguas del puerto, una circunstancia que nos ha permitido ver la evolución de los buques de esta naviera.

Hace unos días, con apenas un mes de vida, el Koningsdam visitaba por primera vez  Málaga convertido en el buque insignia de esta compañía. Bautizado con este nombre en honor al actual monarca holandés, y a la espera de que la reina de los países bajos lo amadrine, este barco llegaba luciendo la más típica imagen modernizada de los tradicionales barcos de Holland America Line. Con su casco de color azul y el inconfundible logotipo de su chimenea, el Koningsdam, además de presentar unos apabullantes números: dimensiones, capacidad de pasajeros, camarotes y demás estándares propios de un buque turístico del siglo XXI, mostraba la peculiaridad de su nombre.

Rompiendo la tradición de esta compañía que mantiene una serie de nombres fijos que se van repitiendo en diferentes barcos, la denominación Koningsdam es la primera vez que aparece en la historia de esta naviera fundada en 1871; un novedoso hecho donde se mantiene el habitual sufijo dam,  imprescindible en todos los buques de Holland America Line.

Koningsdam 1º VEZ 4-V-167KONINGSDAM en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de mayo de 2016.

Sólo dos escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de febrero de 2016 a las 9:53

Hoy les contaré la breve historia malagueña de un barco de pasaje muy famoso. Construido en los astilleros genoveses Ansaldo por encargo de la naviera Italian Line, el Leonardo da Vinci, en junio de 1960, iniciaba su vida de mar cubriendo la línea regular entre Génova y Nueva York. Sustituyendo al afamado Andrea Doria que se hundía tras un grave accidente en el año 1956, el Leonardo, manteniendo la tradición de los más reputados barcos de pasaje italianos, dejaba la ruta trasatlántica en 1965 para navegar como un buque de crucero.

Con el principal inconveniente de su acomodación en tres clases, que fue reestructurada en una única modalidad de pasaje, el Leonardo da Vinci, comenzó su nueva vida de barco turístico realizando grandes viajes. Cumplimentando su primera gran ruta, y ya con su casco de color blanco (mientras navegó en línea regular lo llevaba pintado de negro), el 7 de abril de 1966, dentro de un crucero de 42 días con inicio y final en Nueva York, el barco de la Italian Line llegó a Málaga. Con 531 pasajeros a su bordo, el Leonardo da Vinci, realizó fondeado en la bahía su primera visita malagueña; una escala de siete horas que se prolongó entre las ocho de la mañana y las tres de la tarde.

Varios meses después, en concreto el 14 de octubre, el Leonardo volvió a Málaga. Cumplimentando una ruta denominada Crucero de Gran Gala, un viaje de 32 días con escalas en 17 puertos de ocho países diferentes, el buque italiano que traía 560 pasajeros, la gran mayoría de ellos de nacionalidad norteamericana, quedó fondeado en la bahía permaneciendo en aguas malacitanas durante once horas. Tras aquellas dos visitas, el afamado Leonardo da Vinci nunca más regresó a Málaga.

Leonardo da Vinci-08LEONARDO DA VINCI que sólo visitó Málaga en dos ocasiones.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de febrero de 2016.

El barco de 2015

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de enero de 2016 a las 9:15

Siguiendo con una tradición que ya ha superado la década, hoy, en esta primera columna del nuevo año, le hablaré del que en mi opinión ha sido el barco más destacado en 2015 las aguas del puerto Málaga.

Frente a determinadas operativas de carga y descarga, escalas de superyates o estancias de significativos veleros, 2015 pasará a la historia marítima malacitana como el año de la llegada del buque de crucero más grande del mundo.

Realizando un viaje de posicionamiento trasatlántico que lo traía por primera vez a Europa, el 29 de abril atracaba en el muelle Norte de la estación marítima de Levante el Allure of the Seas. Con un certificado oficial de la NASA que lo acredita como el mayor barco turístico construido hasta la fecha (su gemelo el Oasis of the Seas llegado en 2014 es cinco centímetros más pequeño), el buque de Royal Caribbean amarraba en Málaga mostrando unas apabullantes cifras. Unos números que pasan por sus 2.704 camarotes que pueden albergar a algo más de 6.000 pasajeros, 16 cubiertas, siete villas temáticas o sus 12.000 plantas y 7.000 obras de arte exclusivas; unos guarismos que convierten a este super barco en una verdadera revolución dentro de la industria crucerística internacional.

Pero con independencia de esto, y sin olvidar su segunda visita de octubre, lo más destacado de las dos escalas malacitanas del Allure of the Seas fue su enorme repercusión ciudadana. Superando con creces la expectación que el Queen Mary 2 provocó en su primera visita en junio de 2004, el buque de Royal Caribbean congregó en sus respectivas salidas a miles de malagueños; un hecho nada habitual que convierte al Allure of the Seas en buque más significativo llegado a Málaga en 2015.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAALLURE OF THE SEAS en su primera escala europea en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de enero de 2016.

Noventa y tres escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de diciembre de 2015 a las 9:58

Hace tan sólo unos días, en concreto el pasado 3 de diciembre, el Condado de los Ángeles y la ciudad de Santa Clarita proclamaron el Princess Cruises Day. Esta festividad que conmemoraba los 50 años de vida de compañía Princess Cruisess, tuvo como invitados de excepción a los actores de la serie televisiva Vacaciones en el Mar, una exitosa producción que se mantuvo en antena entre los años 1977 y 1986. Y aunque el principal protagonista de esta serie fue el afamado Pacific Princess, el barco donde se rodaron los primeros capítulos de la trama fue el Sun Princess, un buque muy relacionado con el puerto de Málaga.

Tras su construcción en 1972 en los astilleros italianos Cantieri Navale Del Tirreno & Riuniti por encargo de la naviera P&O Cruises, el Sprit of London, que así es como fue bautizado, pasaba dos años después a la compañía Princess Cruises que lo renombraba como Sun Princess. Completada una larga carrera luciendo el logotipo de la doncella con los cabellos al viento, y tras navegar durante seis temporadas como StarShip Majesty, en 1988 el barco pasaba a la compañía CTC que lo rebautizaba como Southern Cross. Mostrando un vistoso casco de color rojo, el 30 de agosto de 1995 visitaba por primera vez las aguas malacitanas. Cumplimentadas dos escalas más con la misma contraseña, el 5 de diciembre de 1997, el buque regresaba al puerto malagueño con el nombre Flamenco bajo el logotipo de Festival Cruceros. Desde aquella visita y hasta el 23 de diciembre de 2003, este barco cumplimentó un total de 93 atraques; un hecho que lo convierte, al buque donde se inicio la serie Vacaciones en el Mar, en uno de los barcos turísticos que más veces ha visitado Málaga hasta la fecha.

Flamenco 25-V-2001FLAMENCO en una de sus múltiples visitas a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de diciembre de 2015.

Los cruceros pasan de la Feria

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de agosto de 2015 a las 9:56

LOS CRUCEROS PASAN DE LA FERIA

La nula presencia de barcos turísticos durante los festejos de agosto revela el escaso interés de las navieras por visitar durante estos días la capital de la Costa del Sol.

Resulta verdaderamente curioso y muy triste que las dos celebraciones de mayor esplendor en la capital malacitana, la Semana Santa y la Feria de Agosto, nunca hayan tenido la más mínima repercusión para el sector de los buques turísticos. Teniendo en cuenta que las instalaciones crucerísticas malagueñas están consideradas como una de las mejores a nivel nacional, amén de formar parte del grupo de las más destacadas de toda la cuenca mediterránea, resulta paradójico que los buques de crucero que tantas escalas hacen a lo largo del año, no vengan expresamente a Málaga ni en la Semana de Pasión, ni en la de los festejos de agosto.

Pero centrándonos en los días de Feria (lo que ahora toca), desde siempre, el atractivo de esta fiesta ha pasado desapercibido para las navieras dedicadas al negocio crucerístico. Y aunque sí hay referencias históricas de buques que han atracado en aguas malacitanas durante estos días, muy pocas son las reseñas en las que realmente los barcos han llegado al reclamo directo de estos festejos veraniegos.

El 22 de agosto de 1932, bajo la contraseña de la compañía inglesa White Star Line, el Homeric, llegaba cumplimentando lo que sería su última gran ruta atlántica. Procedente de Tánger y con destino a Argel, este trasatlántico que aún mantenía su tres clases, fondeó en la bahía malagueña trayendo a su bordo a 750 pasajeros. Tras desembarcar en varios botes, los turistas, la mayor parte de ellos de nacionalidad británica, pudieron conocer la Feria acompañados por unos guías contratados por Mac Andrews y Cía., la empresa consignataria del Homeric en Málaga.

Homeric 1

El HOMERIC de White Star Line que llegó a Málaga en la Feria de 1932.

Muchos años más tarde, en concreto el 9 de agosto de 1955, realizando su primera escala malacitana, el buque de bandera francesa Foch, atracaba en el muelle de Cánovas coincidiendo con la Feria malagueña. Procedente de Casablanca y con destino a Marsella, el barco de la Compañía de Navegación Paquet, que traía 100 pasajeros en ruta por el Mediterráneo, permaneció amarrado casi dos jornadas, saliendo en la noche del día 10 mientras se ejecutaba desde el puerto un castillo de fuegos artificiales.

Y aunque existen muchas llegadas de barcos turísticos durante los días de Feria, quizás, estas dos referencias son las más claras al respecto de buques que sí escalaron en Málaga al reclamo de los festejos de agosto.

Con estos pobres antecedentes, la realidad que hoy les expongo sobre la nula repercusión que la Feria malagueña tiene sobre los barcos turísticos, muy bien se puede apreciar en las estadísticas de las escalas efectuadas en la última década. Teniendo en cuenta que entre los años 2008 y 2013 uno de los barcos atracados durante los jornadas de Feria (en cada uno de estos años), lo hizo el viernes de los fuegos y se marchó antes del inicio oficial de ésta, la mayor repercusión crucerística durante los festejos de agosto se produjo en 2012, año en el que siete buques cumplimentaron un total de ocho atraques.

Balance de una decada*Una escala se realiza el viernes de los fuegos y el barco se marcha antes del inicio de la Feria.

Frente a estas reveladoras cifras, y dejando a un lado la estacionalidad, lo que sí queda claro es que la calificada como Feria del Sur de Europa poco interesa a las navieras que durante el resto del año traen a sus barcos turísticos a Málaga.

Y aunque para estas compañías sería muy complejo desembarcar a cientos o miles de pasajeros ya sea en la Feria del Centro o en el Cortijo de Torres, lo que sí es una realidad, y aquí había que acordarse de qué tipo de promoción turística se hace desde las instituciones oficiales, es que cada vez hay menos buques de crucero que amarran en el puerto durante estos días. Por cierto, este año sólo vendrán tres en un mismo día; y el que más tiempo permanecerá atracado se marchará a las siete de la tarde.

“LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas  18 de agosto de 2015.

 

Tópicos crucerísticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de junio de 2015 a las 17:31

Hace unos días, en un blog que nada tiene que ver con el mundo de la mar y los barcos, leía las impresiones de una periodista que por primera vez se había embarcado en un buque de crucero. Reconociendo de antemano su desconocimiento sobre la industria de los viajes por mar, esta escritora, que al final refería haber quedado encantada con la experiencia, dibujaba de una forma humorística los más habituales tópicos que cualquier pasajero encuentra cuando se estrena en una ruta crucerística.

Este artículo, me sirve de excusa para contarles una historia relacionada con las habituales visitas que los agentes de viajes efectúan a este tipo de buques; unos recorridos en puerto, casi todos con comida incluida, que usan los comerciales para conocer lo que tendrán que vender a sus potenciales clientes.

Corría noviembre de 1996 y el Costa Romantica realizaba su última escala malacitana de aquel año. Atracando en el Pantalán de Levante, tras desembarcar los turistas, un grupo de agentes de viajes subía a bordo. Y aunque la visita que tenía concertada era muy diferente, finalmente, integrado en uno de estos grupos recorrí el barco.

Acompañados por un tripulante, una joven de un pueblo del interior que se estrenaba en esto de las visitas y que se había estudiado muy bien el tema, se convirtió en la líder del grupo explicando con pelos y señales cada uno de los detalles del buque. Cargadas sus explicaciones de los más típicos tópicos crucerísticos en los que no podían faltar el Titanic y Vacaciones en el Mar, esta docta charla terminó cuando en el restaurante, frente a un esmerado plato de risotto, un inoportuno mareo de barco la obligó a finalizar su primera visita profesional a un buque de turistas.

Costa Romantica 1996COSTA ROMANTICA en su escala de noviembre de 1996.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de junio de 2015.

¿Balcones?

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de abril de 2015 a las 13:02

En abril de 2005, escalaba por primera vez en Málaga el buque crucero Island Escape. Bajo la contraseña de la compañía Island Cruises, una subsidiaria de la por entonces llamada Royal Caribbean Cruise Lines, este barco, atracaba en el muelle número dos procedente de Alicante para seguir viaje con destino a Cádiz.

Construido entre 1981 y 1982 en los astilleros franceses Dubigeon-Normandie S.A. por encargo de la Scandinavian World Cruises, filial turística de la naviera danesa DFDS, este buque iniciaba su carrera de mar bautizado como Scandinavia, siendo considerado por entonces como el cruiseferry más grande del mundo.

Tras navegar entre los años 1985 y 1990 con el nombre Stardancer para tres compañías diferentes, a principios de 1991, Royal Caribbean, que meses antes había comprado el barco, lo transformaba en unos astilleros californianos rebautizándolo como Viking Serenade. Reestructurado completamente su habilitación (en estas obras desaparecieron su garaje y sus dos enormes portalones de popa), el Viking Serenade comenzó una serie de exitosos itinerarios crucerístricos publicitando el encanto de su anterior vida como transbordador.

Transferido en 2002 a Island Cruises con el nombre Island Escape, el barco regresaba a Málaga en junio de 2006, y lo hacía con una muy curiosa modificación.

Atendiendo a la moda de que todos los buques turísticos deben ofertar a sus pasajeros camarotes con balcón, en el antiguo ferry, se habían instalado unos extraños cajones que añadían un mínimo espacio exterior a 20 cabinas situadas en la cubierta superior del barco a popa. Unos frágiles miradores nada parecidos a los muchos y muy diferentes balcones que ofrecen los modernos buques de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABalcones del buque de crucero ISLAND ESCAPE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de abril de 2015.

Otro conocido al desguace

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de febrero de 2015 a las 17:32

Hace unos días, un amigo me enviaba una foto tomada en el estrecho de Singapur. En la instantánea, se veía a un buque de crucero que, según me informaba, navegaba con destino a la India para ser desguazado. Rebautizado para su último viaje como Pacifc, que no Pacific, este barco, en su larga vida crucerística visitó el puerto malagueño con diversos nombres y bajo diferentes contraseñas.

Construido en 1971 en los astilleros finlandeses Wartsila por encargo de Royal Caribbean, el Nordic Prince, que así es como fue bautizado, navegó durante algo más de dos décadas con los colores de esta compañía. Después de sufrir en 1980 un alargamiento de 26 metros en su eslora, en 1994 Sun Cruises se hizo cargo del barco, y dos años más tarde, con el nombre Carousel cumplimentó su primera escala malagueña. Tras realizar múltiples visitas hasta 2004 con las contraseñas de Airtours y My Travel, el barco pasó a manos de Louis Cruise Lines. Rebautizado con Aquamarine, entre junio y octubre de 2005, este buque efectuó una serie de escalas semanales en Málaga dentro de unos itinerarios crucerísticos iniciados en Génova.

Con la intención de rentabilizar sus exitosas campañas, la naviera dedicada al mercado crucerístico alemán Transocean Tours alquiló el barco en 2006 renombrándolo como Arielle. Sin cumplir la expectativas y tras dos nuevas visitas a aguas malacitanas, en 2008 el buque volvía a navegar para Louis Cruise Lines como Aquamarine. Vendido en 2010 a la compañía mejicana Ocean Star Cruises y bajo el nombre Ocean Star Pacific, el barco, con múltiples problemas sólo pudo cumplimentar un año de viajes. Parado desde 2011, este veterano buque de crucero navega ahora para ser desguazado.

AQUAMARINE070605BAQUAMARINE en una de sus escalas malagueñas de 2005.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de febrero de 2015.

Una exitosa escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de noviembre de 2014 a las 12:16

La pasada semana, el buque de crucero Corinthian llegaba a aguas malacitanas para efectuar una escala especial. Tras desembarcar a los pasajeros que venían a bordo, el barco quedaba atracado para cambiar de armador. Su antiguo propietario, la compañía Travel Dynamic cedía la gestión del buque a la empresa Grand Circle Cruise Line, una compañía de origen norteamericano que opera por todo el mundo con pequeños barcos turísticos.

Construido en 1990 en los astilleros italianos Cantieri Navale Ferrari, este buque de 4.077 toneladas de registro bruto, iniciaba su carrera con el nombre Renaissance Four. Formando parte de una exclusiva flota de ocho buques similares que entre 1989 y 1992 gestionó la naviera Renaissance Cruises, este barco de 88 metros de eslora y capacidad para 100 pasajeros, durante unos años, fue uno de los principales exponentes de los denominados Yacht Cruises, una alternativa que aún hoy día se mantiene frente a los grandes buques de crucero al uso.

Tras cumplimentar dos escalas en Málaga en 1995 y 1996, dos años después y rebautizado como Clelia II, el buque comenzó a efectuar exclusivos itinerarios por la Antártida. Después de ejecutar cinco visitas al puerto malagueño en sus itinerarios por el Mediterráneo, en 2011 el barco navegó como Orion II, siendo renombrado en 2012 como Corinthian.

Con 50 suites repartidas en las cinco cubiertas que este buque dispone para pasaje, este cambio de armador refleja un curioso hecho. Cuando el Corinthian deje las aguas malacitanas con un nuevo logotipo en sus  dos chimeneas,  más del 90% de la ocupación para la totalidad de los viajes del próximo año ya estará vendida. Una exitosa circunstancia iniciada en el puerto malagueño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACORINTHIAN atracado en Málaga realizando su cambio de propietario.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de noviembre de 2014.