Archivos para el tag ‘buques de crucero’

Sin sus colores

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2013 a las 8:39

El actual negocio de los buques de crucero, cada vez, es más incompatible con las más rancias tradiciones de muchas de las navieras que durante décadas han efectuado viajes por mar. Teniendo en cuenta que muchos de los pequeños detalles que antes se cuidaban hasta extremos insospechables, hoy día, en aras de mantener el negocio a toda costa se descuidan, no resulta nada extraño que compañías sin demasiados años de experiencia, pasen por alto eso de la tradición.

Y aunque hay muchos ejemplos al respecto de lo que les hablo, les contaré un detalle muy significativo referido a la imagen exterior de un buque en concreto. Un barco con 21 años de vida que hasta la fecha ha pasado por las manos de dos compañías dedicadas al turismo por mar.

Construido entre 1991 y 1992 en los astilleros alemanes  Meyer Werft, el Zenith comenzaba su carrera por el Caribe y las Bermudas para la naviera Celebrity Cruises. Transferido en 2007 a Pullmantur, el barco cambiaba de imagen. Con su casco en blanco y su chimenea en rojo con una letra ñ como logotipo, el Zenith visitaba Málaga por primera vez en septiembre de 2009.

Tras efectuar varias escalas, en 2012 Pullmantur cambiaba su imagen corporativa, y los barcos de esta compañía dedicada al mercado crucerístico español, se pintaban de color azul luciendo un nuevo logotipo.

En este trámite, el Zenith llegaba a Málaga el 18 de marzo del presente año sin ningún tipo de señal que lo identificara como uno de los buques de esta naviera. Con un inmaculado casco blanco y una aséptica chimenea azul, el barco del Pullmantur navegaba sin sus colores. Un singular detalle que otras compañías más arraigadas a su historia y tradiciones tal vez nunca hubieran permitido.

Zenith 18-III-13 sin logos6El ZENITH atracado en Málaga sin los colores de su armador.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de octubre de 2013).

Cuatro años de retraso

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de septiembre de 2013 a las 12:37

Si hubiera que galardonar, por su fidelidad para con Málaga, a una compañía naviera dedicada a los viajes turísticos por mar, sin duda alguna, este premio recaería en Costa Cruceros. Con cientos de escalas realizadas en una historia que se remonta a 1956 (en ese año llegaba por primera vez a aguas malagueñas un buque de esta naviera), los barcos de la chimenea amarilla y la letra ‘C’, conforman una muy importante parte de los anales crucerísticos del puerto malacitano.

En la actualidad, de los 14 buques que componen la flota de esta naviera italiana, 13 ya han pasado por Málaga; y lo han hecho, en la mayoría de los casos, muy poco después de iniciar sus respectivas carreras. En su primer año de vida, seis han sido los barcos de Costa que han tocado las aguas malacitanas, mientras que el resto de esta flota transalpina, lo ha hecho sin superar nunca los tres años de retraso.

Esta circunstancia, que refleja muy a las claras la importancia que tiene Málaga para esta naviera, sólo ha tenido desde 1996 una excepción; la de un barco que tras ser construido en 2009 tocaba por primera vez las aguas malagueñas hace unos días.

Con la peculiaridad de haber sido construido en dos astilleros diferentes y con el añadido de ser uno de los gemelos del malogrado Costa Concordia (un estigma que siempre lo acompañará), el Costa Pacifica realizaba su primera escala en las instalaciones crucerísticas malagueñas la pasada semana.

Efectuando un viaje de 12 días por Alemania, Inglaterra, Portugal, España e Italia, el Costa Pacífica se inauguraba en aguas malacitanas cuatro años después de su bautismo; un retraso nada habitual que ya forma parte de la larga historia de los barcos de esta naviera en Málaga.

IMG_3864El COSTA PACIFICA en su primera escala en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de septiembre de 2013).

El VICTORIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de julio de 2013 a las 10:33

El domingo 6 de enero de 1974, visitaba por primera vez al puerto de  Málaga el buque Victoria. Tras una larga carrera efectuando viajes en línea regular (con pasaje y carga) entre diversos puertos italianos y Hong-Kong, el Victoria se estrenaba como buque de crucero.

Transferido por su propietario, la naviera Lloyd Triestino, a la compañía transalpina Adriática Line, el barco, sin sufrir ningún tipo de transformación, iniciaba una nueva vida turística presentando un ambicioso programa de viajes por Mediterráneo.

Sin perder sus dos clases originales (290 pasajeros en primera y 141 en clase turista), y manteniendo su rica decoración interior, el Victoria entre abril de 1974 y enero de 1975 efectuó cinco viajes. Con inicio y final en Génova, aquellos recorridos hicieron escala en los puertos de: Palma de Mallorca, Cádiz, Funchal, Las Palmas, Casablanca, Tánger y Málaga.

Ya con el León de San Marcos en su chimenea (el logotipo de la compañía Adriática), en 1975, el Victoria efectuó seis itinerarios de 13 días en los que Málaga estaba incluida. Un número de escalas que al año siguiente ascendió a 19.

Tras aquellas tres exitosas temporadas, para 1977, Adriática Line programó 17 viajes turísticos por mar, aunque finalmente, el Victoria sólo efectuó cinco cruceros.

Teniendo como destino el desguace, aquel buque construido en 1953 en los astilleros Cantieri Riuniti dell’Adriatico, fue comprado por la organización cristiana Youth With A Mission que lo reconvirtió en un buque hospital. Asignado a una división de esta organización denominada Mercy Ship y rebautizado como Anastasis, el antiguo Victoria, en uno de sus múltiples viajes solidarios regresaba al puerto malagueño en octubre de 2003.

Cartel anunciador del VICTORIA como buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de julio de 2013).

‘Shopping Center’

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de junio de 2013 a las 12:26

Por mucho que se empeñen unos y otros, lo que ofrece el centro comercial Muelle Uno, ni por asomo  está ideado para los miles de turistas que llegan a Málaga en barco. Ofertar ropas de marca, artículos de regalo (que no souvenirs) o gastronomía no autóctona, resulta algo verdaderamente absurdo. Y lo es, por el simple hecho de que todo eso y mucho más, ya lo tienen los pasajeros en los buques en los que pasan sus vacaciones en el mar.

Y como esto que les digo podría parecer una opinión muy personal, les contaré una circunstancia muy esclarecedora que refleja el nulo interés que, para los turistas de barco, despierta este centro comercial.

Los pasajeros de cualquier buque de crucero que atraca en los muelles Norte o Sur de la estación marítima de Levante, necesitan de un autobús lanzadera, ya sea público o privado, para poder llegar al centro de la ciudad.  Los días en los que no hay barcos turísticos atracados en el muelle del Palmeral, estos autobuses circulan por el interior del puerto, y en las inmediaciones del centro comercial  Muelle Uno, realizan unas paradas obligatorias que oscilan entre 2 y 4 minutos.

Tras quedar estacionado el bus en alguna de estas paradas, su conductor, en un inglés más o menos ortodoxo y a la voz de “shopping center” (centro comercial), informa a los pasajeros que durante varios minutos hay que quedarse allí, y que el final del trayecto está en las columnas del puerto, o lo que es lo mismo, en el centro de la ciudad. Muy pocos turistas de barco, por no decir ninguno, desde que se han establecido estas paradas, han subido o bajado en ellas, un hecho muy significativo que demuestra un escaso interés por visitar algo que ya tienen en sus respectivos buques de crucero.

Parada de autobús cerca del centro comercial Muelle Uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de junio de 2013).

La leyenda negra del ‘Legend’

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de abril de 2013 a las 8:33

Desde siempre, en mayor o menor medida, los barcos de pasajeros y muy especialmente los de crucero, han tenido sus particulares leyendas negras. Difundidas fundamentalmente por los pasajeros y ocultadas por sus propietarios, la lista de incidentes ocurridos a bordo de estos barcos, constituye un preciado objetivo para  investigadores y biógrafos marítimos.

Hace unos días, visitaba por primera vez el puerto malagueño el buque de crucero Carnival Legend. Construido  en 2001 en los astilleros finlandeses Kvaerner Masa-Yards, este buque, cuarto de una serie de seis barcos, iniciaba su vida de mar en el año 2002.

Tras un curioso incidente el día de su botadura (su madrina, la actriz británica Judi Dench necesitaba de tres intentos para romper la botella de champán sobre el casco del barco), el Carnival Legend comenzaba a operar realizando cruceros por el Caribe. En ese momento, se iniciaba la leyenda negra de este buque.

En julio de 2005, viajando hacia Nueva York, el barco sufría momentáneamente una escora de 14 grados a babor. Un mes más tarde, una densa humareda procedente de la sala de máquinas inundaba la totalidad del buque. En 2006, un pasajero se suicidaba saltando por la borda, y al año siguiente, en plena navegación, el Carnival Legend sufría una pérdida total de energía de casi una hora de duración.

Después de dos años sin incidentes, en septiembre de 2009, nuestro protagonista, saliendo de Cozumel, se aconchaba contra un buque de Royal Caribbean. Tras aquel leve roce, la lista de percances de este barco se completa con dos problemas mecánicos que en 2010 y hace pocas semanas obligaban al buque a  navegar a menor velocidad y a modificar algunos de sus itinerarios crucerísticos.

CARNIVAL LEGEND en su primera visita a Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de abril de 2013).

Billar a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2013 a las 17:40

Aunque existen infinidad de fotografías que desvelan cómo era el ocio a bordo de los  viejos trasatlánticos, tal vez, una de las instantáneas más repetidas, es la que muestra a varios pasajeros jugando al tejo en la cubierta de alguno estos barcos del pasado.

Y aunque el tejo, ya saben, el juego de colocar usando una especie de remo un pequeño disco dentro de un casillero numerado pintado en el suelo, es hoy día un divertimento que sigue estando presente en los barcos turísticos, el ocio a bordo de estos buques ha cambiado mucho.

Tras la moda del tiro al plato, algo que divirtió mucho a los pasajeros de los buques de crucero en los años sesenta y setenta, la tecnología se ha ido apoderando de las actividades lúdicas en los barcos de turistas. En nuestros días, la gran mayoría de los super hoteles flotantes ofertan simuladores de fórmula uno, cines Imax con asientos móviles o piscinas con olas para practicar surf entre otras muchas cosas.

Pero lo que sin duda alguna raya lo verdaderamente absurdo y ésta es una opinión muy personal, es que a bordo de estos barcos existan mesas de billar.

Uno de los primeros buques que llegó a Málaga con una de estas mesas situada uno de sus múltiples salones fue el barco de P&O Cruises Azura en mayo de 2010. Un hecho que desde entonces se ha repetido en diferentes ocasiones con otros hoteles flotantes atracados en aguas malagueñas.

Pero como la sofisticación referida al ocio en estos barcos es cada día más inverosímil, les comento que ya existen buques que disponen de mesas de billar americano en las que un complicado sistema giroscópico nivelante (sí lo denominan), mantiene las bolas inmóviles incluso cuando, con mala mar, el barco se mueve más de lo habitual.

Mesa de billar americano a bordo del buque AZURA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Febrero de 2013).

Una extraña escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de diciembre de 2012 a las 13:17

El miércoles 6 de abril de 2011, el buque AidaBella llegaba a las instalaciones crucerísticas malagueñas para cumplimenta su séptima visita de aquel año. Procedente del puerto de Cádiz y con unas condiciones climatológicas muy desfavorables, el barco necesitaba del auxilio de los remolcadores Vehinte y Vehinticuatro para atracar en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Cumpliendo con una, permítanme la expresión, estricta puntualidad germánica, el AidaBella, a pesar de la mala mar que se había encontrado, amarraba a las 6:50, diez minutos antes de la hora en la que estaba previsto su atraque.

Azotado por unas muy fuertes rachas de viento, el buque de 69.203 toneladas de registro bruto y 252 metros de eslora quedaba atracado con un total de 21 cabos de amarres; un nada habitual número de estachas que pretendía mantener al barco fijado al muelle de una forma segura.  Ante la posibilidad de la rotura de alguno de estos cabos, el buque pidió al remolcador Vehinte que, posicionado a proa, le empujara de forma permanente para no despegarse del muelle. Quince minutos después, el remolcador Vehinticuatro era requerido para mantener la popa del “Bella” pegada al muelle Sur.

Ante aquella complicada situación, quince minutos antes de las diez de la mañana, el buque, que no había desembarcado a ninguno de sus pasajeros, decidía dejar el puerto. Ayudado por los dos remolcadores malagueños, el AidaBella salía a mar abierto para capear el temporal con la intención de regresar si las condiciones climatológicas se lo permitían. Tras varias horas de espera navegando frente a las costas de Málaga, finalmente, el “Bella” cancelaba oficialmente su escala y ponía rumbo al puerto de Tánger.

AIDABELLA saliendo del puerto de Málaga el 6 de abril de 2011.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Diciembre de 2012).

Sólo tres visitas

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de diciembre de 2012 a las 18:55

Hoy les contaré la trayectoria de un histórico buque de crucero que sólo ha visitado el puerto de Málaga en tres ocasiones. Construido en los astilleros daneses Aalborg Vaerft en 1981 y bautizado como Tropicale, éste fue el primer barco encargado por la compañía Carnival Cruise Lines (desde su fundación en 1972, esta naviera norteamericana sólo había navegado con buques de segunda mano).

Después de dos exitosas décadas crucerísticas, en 2001 el barco era transferido a Costa Cruceros que, tras una reforma, lo rebautizaba como Costa Tropicale. En 2005, después de otro cambio de apariencia, el buque pasaba a manos de la naviera P&O Australia, operando durante tres años con el nombre Pacific Star.  Tras ser posicionado en Singapur, en 2008, el barco era vendido a Royal Caribbean, que lo integraba en la flota de su compañía filiar Pullmantur bajo el nombre Ocean Dream.

Pero con independencia de su muy peculiar biografía,  la breve historia malagueña de este buque se iniciaba en la primavera de 2002. Realizando un crucero de siete noches por el Mediterráneo, el Costa Tropicale visitaba por primera vez Málaga el 12 de abril. Procedente de Tánger y con destino Marsella, el barco que viajaba al completo de pasaje, atracaba en el pantalán de Levante. Cuatro días después, el buque de repetía escala y muelle, aunque en aquella ocasión su procedencia era Marsella y su puerto de destino Tánger.

Tras aquellos dos atraques, el 25 de noviembre de ese mismo año, el Costa Tropicale cumplimentaba su última escala malagueña, quedando amarrado en aquella ocasión en el muelle de Ricardo Gross. Un muy significativo barco en la moderna historia crucerística que sólo visitó Málaga en tres ocasiones.

Costa Tropicale en su primera visita a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Diciembre de 2012).

Azul oscuro

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de noviembre de 2012 a las 12:34

En 1989 se creaba la compañía Renaissance Cruises. Con unas muy buenas expectativas de futuro, entre el año de su fundación y 1992, esta naviera encargaba la construcción de ocho pequeños buques de crucero. Tras el éxito de aquellos barcos (por entonces estaban muy de moda los denominados yacht cruises, pequeños y exclusivos buques que no solían superar el centenar de pasajeros), Renaissance Cruises ordenaba ocho nuevas unidades de mayor porte. Con un innovador diseño y con la seña de identidad de su casco pintado en azul oscuro, entre 1998 y 2001, esta compañía lanzaba al mercado crucerístico a sus ochos gemelos de 30.277 toneladas de registro bruto y 180 metros de eslora. Bautizados como R. One, R. Two y así, hasta R. Eight,  los buques de la denominada Clase R., durante un breve espacio de tiempo y fundamentalmente por el Mediterráneo, coparon gran parte del negocio de los viajes turísticos por mar.

Tras la bancarrota de Renaissance Cruises en 2001, los buques de la Clase R. comenzaron a ser vendidos y rebautizados; y la gran mayoría de ellos, con sus nuevos nombres, perdieron el color azul de sus cascos.

Los barcos de esta clase que visitaron Málaga bajo la contraseña de esta desaparecida naviera (R. One, R. Two, R. Five, R. Six y R. Seven), todos ellos, años después, regresaron al puerto malagueño con sus nuevas identidades, y en la mayoría de los casos, con sus cascos pintados de un blanco inmaculado.

Hace unos días, uno de estos barcos, en concreto el Azamara Quest (antiguo R. Seven), atracaba en Málaga pintado de blanco. Días después de esta visita, el barco regresaba con su casco pintado de color azul oscuro, retomando así la imagen original de los buques de la Clase R.

AZAMARA QUEST con su casco azul oscuro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Noviembre de 2012).

El primer encuentro

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de noviembre de 2012 a las 8:46

Cuando dos barcos de una misma compañía coinciden atracados en un puerto, normalmente, los capitanes y algunos miembros de las tripulaciones suelen visitarse. Esta norma de cortesía, o si lo prefieren, de camaradería, habitualmente suele tener su segundo acto cuando uno de los barcos deja el puerto y ambos se despiden haciendo sonar sus bocinas.

Hace unos días, dos buques de Costa Cruceros atracaban con unas horas de diferencia en las instalaciones cruceristicas del puerto, y la tradicional visita y despedida sonora volvía a repetirse.

El miércoles 26 de julio de 1972, los muelles uno y dos (los que por entonces albergaban a la gran mayoría de buques de turistas que llegaban a Málaga) vivieron una jornada repleta de barcos. Procedente de Nápoles y con destino a Vigo, el buque español Monte Umbe atracaba en el muelle de Cánovas dentro de un curioso itinerario en el que viajaba un nutrido grupo de turistas de diversas nacionalidades. En ese mismo muelle, el buque de la  por entonces denominada Costa Line Federico C.,  amarraba tras haber tocado con anterioridad el puerto francés de Cannes. Completando la lista de barcos turísticos de ese día, el Irpinia, llegado de Tánger y con destino a Palma de Mallorca atracaba en el muelle de Ricardo Gross.

A las ocho de la tarde, el Federico C. dejaba las aguas del puerto rumbo a Funchal, y mientras salía, se encontraba con su hermano de contraseña Enrico C. que llegaba a Málaga para pasar la noche.

Unos prolongados saludos sonoros por parte de ambos barcos sirvieron para festejar aquel momento. Un histórico encuentro que significó la primera vez que coincidían en aguas malagueñas dos buques de Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros.

Federico C. y Enrico C.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Noviembre de 2012).