Archivos para el tag ‘buques de crucero’

Un mal recuerdo

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de agosto de 2014 a las 11:25

Partiendo de la premisa que la Feria malacitana, al igual que la Semana Santa, no tienen demasiado atractivo para las navieras dedicadas a los viajes turísticos por mar, hoy les contaré un suceso crucerístico ocurrido en agosto de 2010.

Publicitado bajo el nombre “Joyas del Atlántico”, la compañía Pullmantur, posicionaba a su buque Pacific Dream para cumplimentar una temporada de once viajes teniendo a las instalaciones crucerísticas malacitanas como principio y final de trayecto con embarques y desembarques completos. Tocando los puertos de Casablanca, Agadir, Lanzarote, Lisboa (donde existía la posibilidad de comenzar y terminar la ruta) y Gibraltar, estos itinerarios, que además contaban con un día completo de navegación, se iniciaron el domingo cuatro de julio.

Ante el reclamo de su precio, los  seis primeros viajes del Pacific Dream se sucedieron al completo de pasaje. En su séptima ruta, el barco construido en 1989, llegaba a Málaga tras saltarse la escala gibraltareña con una importante avería en su máquina. A primeras horas de la mañana del domingo 15 de agosto, un día después de que se iniciara la Feria, el buque de  Pullmantur atracado en  el muelle Norte de la Estación Marítima de Levante, desembarcaba a sus 1.500 pasajeros y cancelaba su próxima salida.

La gran mayoría de los turistas (muchos de ellos de nacionalidad española), que ya se encontraban en Málaga para embarcar, vieron cómo se anulaba su viaje; y sus vacaciones, que se iban a iniciar con el sonido de fondo de la Feria malacitana, quedaron truncadas.

Una mala experiencia para aquellos pasajeros; los cuales, muy probablemente recordarán que su  crucero se canceló mientras en Málaga celebraba la Feria de agosto.

Pacific Dream 15-VIII-10 avería4PACIFIC DREAM averiado en Málaga el 15 de agosto de 2010.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de agosto de 2014.

Suciedad y coches de caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de mayo de 2014 a las 12:19

Los paseos turísticos en coches de caballos, desde siempre han tenido una muy estrecha relación con la industria crucerística. Y aunque en la actualidad, las posibilidades de ocio que se les ofertan a los pasajeros que llega al puerto en barco son muchas y muy variadas, los recorridos por la ciudad a bordo de estos peculiares carruajes siguen teniendo su encanto.

Con la curiosa circunstancia de que no existe una parada oficial dentro del recinto portuario (esto sería harina de otro costal), la industria malacitana de los coches de caballos, aun siendo un negocio con mucho tirón para los turistas de barcos, deja mucho que desear.

Y aunque en el centro  existen varias paradas, la situada en el Paseo de los Curas, quizás sea el más claro ejemplo de la dejadez con la que se gestiona esta atracción turística. Dejando a un lado la muy escasa uniformidad de los cocheros o el desconocimiento más básico de los idiomas, la primera impresión que se tiene al ver este estacionamiento no resulta demasiado agradable.  Un permanente charco de agua junto a los coches y una sempiterna bolsa de basura para depositar los excrementos de los equinos (curiosamente esta bolsa siempre está junto a una gran papelera móvil), constituyen, amén del inevitable olor que acompaña los caballos, una de las primeras imágenes que tienen de Málaga los turistas de barco que salen del recinto portuario para descubrir los encantos de la Capital de la Costa del Sol.

Y si un cierto grado de cutrez, podría incluso hasta dar tipismo a estos lugares, la suciedad en la que se venden los paseos en coches de caballos por el centro de Málaga, nada favorecen a una ciudad visitada por miles de turistas de buques de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAParada de coches de caballos en el Paseo de los Curas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de mayo de 2014).

Toboganes

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de abril de 2014 a las 13:04

Desde siempre, las piscinas han estado muy presentes en los buques de pasaje. Convertidas en exclusivos salones de lujo en los trasatlánticos del pasado o como lugar de divertimento en ferries y modernos buques de crucero, la posibilidad de darse un chapuzón a bordo de un barco  constituye una opción de ocio con varios siglos de antigüedad.

En la actualidad, en los modernos hoteles flotantes, las piscinas de toda la vida se han convertido en verdaderos parques acuáticos; otra circunstancia más por las que rivalizan las principales compañías del sector.

Y si hace algunos años, los tecnológicos techos rectráctiles en las cubiertas donde se situaban las piscinas y jacuzzies constituyeron una verdadera revolución, hoy día, los enormes toboganes conforman lo más novedoso en cuanto al ocio acuático-crucerístico se refiere.

Compitiendo en sofisticación y anulando a las chimeneas que, desde siempre, han sido la principal seña de identidad de cualquier barco, estos coloristas toboganes serpentean por  las cubiertas de los principales buques que componen la flota crucerística internacional.

Y como para casi todo dentro de la industria de los viajes turísticos por mar hay clasificaciones, les diré, que existe un ranking especial que engloba a los diez mejores parques acuáticos a flote, toboganes incluidos.

Repartido este singular  ‘top ten’ entre cinco navieras diferentes, en Málaga, donde ya se han podido ver los vistosos toboganes de buques de Carnival, Norwegian, MSC y Royal Caribbean, ya sólo queda observar cómo serán, permítanme la expresión, las chorraeras acuáticas del barco de la compañía Disney Cruise Line que visitará por primera vez las aguas malacitanas en el mes de mayo.

Carnival Sunshine 1ª VEZ 4-XI-135Tobogán de un buque de Carnival Cruise Lines atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de abril de 2014).

Folklore

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de marzo de 2014 a las 12:58

El 28 de abril de 2006, visitaba por primera vez Málaga el buque de crucero Thomson Destiny. Procedente de Valencia y con destino a Tánger, quince minutos antes de las nueve de la mañana, el barco atracaba en el pantalán de Levante mientras una panda de verdiales amenizaba con su música y bailes la llegada y el desembarco de los turistas.

Aquella experiencia, al igual que otras muchas en las que el folklore ha estado implicado a lo largo de la historia crucerística malacitana, me sirve como excusa para contarles, algunas de las causas por las que este tipo de expresiones artísticas nunca han sido un hecho de referencia capital en las escalas de los buques turísticos.

Partiendo de la base de que el folklore patrio (permítanme que generalizando hable de flamenco), atrae e interesa mucho al foráneo, y que durante muchas décadas los turistas de barcos llegados a Málaga han tenido flamenco entre sus posibilidades de ocio, hoy día, muy pocos buques de crucero ofertan este tipo de actividad.

Tal vez por la saturación o porque los espectáculos ofrecidos han sido siempre representaciones para turistas, el tirón folklórico ha dejado de interesar a los visitantes que por mar llegan al puerto malagueño.

Y aunque en 2009, representantes de la política, el comercio y la industria crucerística malacitana se reunían en una mesa redonda para tratar el tema, el asunto de los espectáculos flamencos, ya sea a bordo de los barcos o en determinadas salas, a fecha de hoy sigue haciendo aguas.

Un asunto en el que también tienen mucho que ver las agencias que organizan los paquetes de actividades para navieras; unas empresas a las que no parece interesar demasiado ofertar los  cantes y bailes de la tierra.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPanda de verdiales junto al buque de crucero THOMSON DESTINY.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de marzo de 2014).

Atraques no habituales

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de febrero de 2014 a las 13:00

La especialización de los tráficos marítimos, ha repercutido de una forma muy considerable en la conformación de los puertos, y por ende, en el uso de los muelles. La postal de una gran línea de atraque donde se cargaban y descargaban todo tipo de mercancías, constituye ya, en nuestros días, una vieja imagen del pasado.

El puerto de Málaga, que aun dispone de algunos de estos muelles que podríamos calificar como multifuncionales (en ellos se puede operar con graneles sólidos y líquidos además de con casi tipo de cargas), cada vez, está tendiendo a que las mercancías se gestionen en los lugares más adecuados. Con diferentes atraques para unos tráficos muy determinados, de vez en cuando, necesidades portuarias internas, dejan curiosas estampas de barcos amarrados en lugares no habituales.

Corría 1997, cuando en el muelle número dos, una zona dedicada casi en exclusividad, por aquellos años, al tráfico crucerístico, atracaba un enorme cochero que efectuando una escala nocturna de unas cuantas horas, embarcaba algunos vehículos propiedad de un jeque árabe que había finalizado sus vacaciones en Marbella.

En mayo de 2009, debido a unas fuertes rachas de viento, el buque de crucero Arcadia se veía obligado a atracar en la terminal de contenedores. Una curiosa circunstancia que confiere a este barco la singularidad de ser el único buque turístico que hasta la fecha ha amarrado en un muelle dedicado a unos tráficos muy diferentes.

Hace unos días, ante la completa ocupación del muelle nueve, el cochero de bandera bahameña Opal Leader realizaba su operativa de descarga de coches en el muelle siete. Unas imágenes de barcos amarrados en lugares muy diferentes a donde habitualmente atracan.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACochero OPAL LEADER descargando coches en el muelle 7 la pasada semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de febrero de 2014).

Atrapado en el hielo

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de diciembre de 2013 a las 13:32

Hoy, el buque dedicado a las expediciones polares Akademik Shokalskiy cumplirá una semana atrapado en la Antártida. Tras iniciar en Nueva Zelanda el pasado 28 de noviembre un viaje turístico para conmemorar el 100 aniversario de la expedición antártica del explorador australiano Douglas Mawson, este barco, inmovilizado sobre un mar de hielo, se mantiene a la espera de ser rescatado.

Con 74 pasajeros, entre turistas y científicos a bordo, y 22 tripulantes, el  Akademik Shokalskiy, que se encuentra a 185 kilómetros de la base de investigación francesa de Dumont D´urville y a 2.800 kilómetros de Hobart (la capital de Tasmania), aguarda a que unos de los tres rompehielos que trabajan para salvarlo, pueda acercarse a él y abrirle una vía de escape.

Y aunque esta aventura está ocurriendo a muchas miles de millas de las cálidas aguas malacitanas, les diré, que el Akademik Shokalskiy ostenta un significativo record relacionado con el puerto de Málaga.

Construido en Finlandia en 1982 como buque oceanográfico por encargo del gobierno de la URSS, en 1998, gestionado por una agencia norteamericana, el Akademik se transformaba en un barco turístico dedicado a las expediciones polares.

Trabajando sólo los meses más propicios para navegar por las aguas más frías del planeta, el 22 de septiembre de 2009, el Akademik Shokalskiy llegaba al puerto malacitano para efectuar una invernada. Después de nueve meses de estancia atracado en el muelle dos, entre septiembre de 2010 y julio de 2011, este buque ruso matriculado en Vladivostok repetía estancia, convirtiéndose desde entonces y hasta la fecha, en el barco activo de bandera extranjera que más tiempo ha estado parado en las aguas del puerto de Málaga.

Akademik Shokalskiy 28-V-103El Akademik Shokalskiy atracado en Málaga en una de sus dos invernadas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (31 de diciembre de 2013).

¿Barcos o yates?

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de diciembre de 2013 a las 9:35

El 30 de octubre de 2001, la dársena de Guadiaro vivió  un día grande. Repartidos entre los muelles uno, dos y 3-A2, cuatros buques de crucero y un velero dedicado a expediciones turísticas, escalaban en Málaga entre las siete de la mañana y las ocho de la tarde.

El afamado Seabourn Sun (uno de los más lujosos barcos turísticos de aquellos años), junto al Arkona, dedicado en exclusividad al mercado crucerístico alemán, amarraban en el muelle dos. Frente a ellos, en el muelle uno,  se situaban el buque de la compañía MSC Rhapsody y el velero Alexander von Humboldt. Cerrando el quinteto, en el habitual atraque del Melillero se posicionaba el Flamenco luciendo los colores de Festival Cruceros.

Aquel día, varios miles de turistas recorrieron la ciudad, y los muelles que conforman la dársena del Marqués de Guadiaro, demostraron lo que de atractivo tiene atracar en el centro de Málaga.

Aquella histórica jornada, constituyó la última vez en la que las aguas tributarias de los muelles uno, dos y tres, experimentaron una ocupación casi al completo de barcos turísticos. Una circunstancia que, con la puesta en marcha de las instalaciones crucerísticas de Levante, ha reducido mucho la entrada de este tipo de buques en esta dársena.

Y aunque los usos de esta gran lámina de agua en la actualidad, a pesar de determinadas limitaciones, dan juego para el atraque de  muchos y muy variados tipos de buques, la idea de convertir esta dársena en un gran puerto deportivo parece que podría ser una opción de futuro.

Una complicada situación de la que habría que hablar mucho, y que cambiaría el uso comercial de estas aguas por la presencia en ellas de un puñado de yates amarrados en pantalanes flotantes.

Seabourn Sun Arkona y Rhapsody 30-X-2001Buques turísticos atracados en la dársena de Guadiaro en octubre de 2001.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de diciembre de 2013).

Sin sus colores

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2013 a las 8:39

El actual negocio de los buques de crucero, cada vez, es más incompatible con las más rancias tradiciones de muchas de las navieras que durante décadas han efectuado viajes por mar. Teniendo en cuenta que muchos de los pequeños detalles que antes se cuidaban hasta extremos insospechables, hoy día, en aras de mantener el negocio a toda costa se descuidan, no resulta nada extraño que compañías sin demasiados años de experiencia, pasen por alto eso de la tradición.

Y aunque hay muchos ejemplos al respecto de lo que les hablo, les contaré un detalle muy significativo referido a la imagen exterior de un buque en concreto. Un barco con 21 años de vida que hasta la fecha ha pasado por las manos de dos compañías dedicadas al turismo por mar.

Construido entre 1991 y 1992 en los astilleros alemanes  Meyer Werft, el Zenith comenzaba su carrera por el Caribe y las Bermudas para la naviera Celebrity Cruises. Transferido en 2007 a Pullmantur, el barco cambiaba de imagen. Con su casco en blanco y su chimenea en rojo con una letra ñ como logotipo, el Zenith visitaba Málaga por primera vez en septiembre de 2009.

Tras efectuar varias escalas, en 2012 Pullmantur cambiaba su imagen corporativa, y los barcos de esta compañía dedicada al mercado crucerístico español, se pintaban de color azul luciendo un nuevo logotipo.

En este trámite, el Zenith llegaba a Málaga el 18 de marzo del presente año sin ningún tipo de señal que lo identificara como uno de los buques de esta naviera. Con un inmaculado casco blanco y una aséptica chimenea azul, el barco del Pullmantur navegaba sin sus colores. Un singular detalle que otras compañías más arraigadas a su historia y tradiciones tal vez nunca hubieran permitido.

Zenith 18-III-13 sin logos6El ZENITH atracado en Málaga sin los colores de su armador.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de octubre de 2013).

Cuatro años de retraso

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de septiembre de 2013 a las 12:37

Si hubiera que galardonar, por su fidelidad para con Málaga, a una compañía naviera dedicada a los viajes turísticos por mar, sin duda alguna, este premio recaería en Costa Cruceros. Con cientos de escalas realizadas en una historia que se remonta a 1956 (en ese año llegaba por primera vez a aguas malagueñas un buque de esta naviera), los barcos de la chimenea amarilla y la letra ‘C’, conforman una muy importante parte de los anales crucerísticos del puerto malacitano.

En la actualidad, de los 14 buques que componen la flota de esta naviera italiana, 13 ya han pasado por Málaga; y lo han hecho, en la mayoría de los casos, muy poco después de iniciar sus respectivas carreras. En su primer año de vida, seis han sido los barcos de Costa que han tocado las aguas malacitanas, mientras que el resto de esta flota transalpina, lo ha hecho sin superar nunca los tres años de retraso.

Esta circunstancia, que refleja muy a las claras la importancia que tiene Málaga para esta naviera, sólo ha tenido desde 1996 una excepción; la de un barco que tras ser construido en 2009 tocaba por primera vez las aguas malagueñas hace unos días.

Con la peculiaridad de haber sido construido en dos astilleros diferentes y con el añadido de ser uno de los gemelos del malogrado Costa Concordia (un estigma que siempre lo acompañará), el Costa Pacifica realizaba su primera escala en las instalaciones crucerísticas malagueñas la pasada semana.

Efectuando un viaje de 12 días por Alemania, Inglaterra, Portugal, España e Italia, el Costa Pacífica se inauguraba en aguas malacitanas cuatro años después de su bautismo; un retraso nada habitual que ya forma parte de la larga historia de los barcos de esta naviera en Málaga.

IMG_3864El COSTA PACIFICA en su primera escala en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de septiembre de 2013).

El VICTORIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de julio de 2013 a las 10:33

El domingo 6 de enero de 1974, visitaba por primera vez al puerto de  Málaga el buque Victoria. Tras una larga carrera efectuando viajes en línea regular (con pasaje y carga) entre diversos puertos italianos y Hong-Kong, el Victoria se estrenaba como buque de crucero.

Transferido por su propietario, la naviera Lloyd Triestino, a la compañía transalpina Adriática Line, el barco, sin sufrir ningún tipo de transformación, iniciaba una nueva vida turística presentando un ambicioso programa de viajes por Mediterráneo.

Sin perder sus dos clases originales (290 pasajeros en primera y 141 en clase turista), y manteniendo su rica decoración interior, el Victoria entre abril de 1974 y enero de 1975 efectuó cinco viajes. Con inicio y final en Génova, aquellos recorridos hicieron escala en los puertos de: Palma de Mallorca, Cádiz, Funchal, Las Palmas, Casablanca, Tánger y Málaga.

Ya con el León de San Marcos en su chimenea (el logotipo de la compañía Adriática), en 1975, el Victoria efectuó seis itinerarios de 13 días en los que Málaga estaba incluida. Un número de escalas que al año siguiente ascendió a 19.

Tras aquellas tres exitosas temporadas, para 1977, Adriática Line programó 17 viajes turísticos por mar, aunque finalmente, el Victoria sólo efectuó cinco cruceros.

Teniendo como destino el desguace, aquel buque construido en 1953 en los astilleros Cantieri Riuniti dell’Adriatico, fue comprado por la organización cristiana Youth With A Mission que lo reconvirtió en un buque hospital. Asignado a una división de esta organización denominada Mercy Ship y rebautizado como Anastasis, el antiguo Victoria, en uno de sus múltiples viajes solidarios regresaba al puerto malagueño en octubre de 2003.

Cartel anunciador del VICTORIA como buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (23 de julio de 2013).