Archivos para el tag ‘buques de crucero’

¿Cruceros?

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de noviembre de 2011 a las 9:29

En determinadas ocasiones, el uso indebido de un término relacionado con el mundo marítimo puede llevar a confusiones. De una forma bastante generalizada, cuando se habla de buques de crucero, se suele emplear  sólo la palabra cruceros para designar a este tipo de barcos.  Siendo precisos con los términos y  según la Real Academia Española (RAE), en su decimosegunda acepción,  la palabra crucero hace referencia a un “buque o conjunto de buques destinados a cruzar”; una definición que podría asemejarse, aunque no demasiado, a lo que es un buque de turistas que realiza viajes con escalas.

Ante esto, y teniendo en cuenta que la decimocuarta acepción de la palabra crucero es la siguiente: “buque de guerra de gran velocidad y radio de acción, compatible con fuerte armamento”, queda claro que es mucho más lógico, y correcto, aplicar esta palabra a un buque de guerra que a un barco dedicado a realizar viajes turísticos por mar.

Y como estas consideraciones podrían parecer algo complicadas, el azar quiso que el pasado sábado coincidieran atracados en el puerto de Málaga el buque de crucero Costa Deliziosa y el crucero de la marina de guerra norteamericana Gettysburg; una magnífica ocasión para dejar claro que uno sí se puede denominar crucero (el barco de guerra) y otro no.

Y aunque el término crucero, referido a un barco de guerra, es algo que ya no se usa y que  sólo emplea casi en exclusividad la marina de guerra norteamericana, mientras existan buques denominados así, lo mejor, si queremos ser respetuosos con el idioma y no provocar confusiones, es llamar a los barcos que realizan viajes turísticos por mar, buques de crucero, o si lo prefieren (a mi me gusta más), barcos de turistas.

GETTYSBURG  CG 64.

COSTA DELIZIOSA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Noviembre de 2011).

La épica de los ‘turistas’

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de noviembre de 2011 a las 9:54

En las décadas de los años cincuenta y sesenta, la mayoría de las noticias que aparecían en los periódicos referidas a barcos de turistas (por entonces no se hablaba de buques de crucero), tenían un cierto toque épico. Esta circunstancia, por otra parte lógica, se debía a que un gran número de los buques que por entonces realizaban viajes de placer, habían tenido un pasado más o menos intenso navegando en líneas regulares trasatlánticas, amén de que muchos de ellos, habían participado de una u otra forma en la Segunda Guerra Mundial.

Y aunque hoy día esta épica ya ha desaparecido, aun existen compañías que mantienen e intentan potenciar determinados hechos referentes a su pasado.

Un claro ejemplo de lo que les hablo, es sin duda alguna la compañía Cunard Line, una naviera centenaria de origen británico que publicita de una forma muy acertada la tradición de su pasado reflejada en su actual flota de buques de crucero.

Con sólo tres barcos, las famosas reinas: Queen Elizabeth, Queen Mary 2 y Queen Victoria, esta compañía propiedad de un grupo dedicado al negocio crucerístico internacional, vende sobre todo su nombre y el de sus barcos; un hecho que por sí solo le permite competir contra las muchas excelencias, y si me lo permiten, excentricidades que ofertan otras compañías dedicadas a este mismo negocio.

Y aunque las reinas de Cunard Line no son ni los mejores, ni los más lujosos barcos, lo que sí está claro, es que cada vez que uno de estos buques toca puerto (sólo habría que recordar aquella primera escala malagueña del Queen Mary 2), la misteriosamente añeja épica de los barcos de turistas, suele regresar, como en el pasado, a los titulares de noticias de los periódicos.

QUEEN MARY 2 en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Noviembre de 2011).

Los barcos de la C

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de octubre de 2011 a las 8:28

Cuando lo que hoy conocemos como Costa Cruceros comenzaba su carrera marítima, allá por el año 1924, lo hacía bajo la denominación de Costa Line. Tras operar durante unos años con buques de segunda mano y dedicarse exclusivamente al transporte de mercancías, pocos años después de su fundación, la naviera italiana se diversificó, y algunos de sus barcos, comenzaron a navegar con pasaje y carga.

En 1942, esta compañía ordenaba su primera construcción (Caterina C.), y desde entonces, los buques de esta naviera, empezaron a lucir nombres donde la C de Costa siempre estaba presente. En la segunda mitad del siglo XX y trabajando ya sólo con pasajeros, los barcos de esta compañía se hacían famosos internacionalmente por publicitarse en sus viajes trasatlánticos con emigrantes como Línea C, amén de por la particularidad de sus nombres y por llevar una vistosa letra C de sus chimeneas amarillas.

Ya dedicados en exclusividad al tráfico crucerístico, y atendiendo fundamentalmente a razones de marketing, en las dos últimas décadas del siglo XX, la famosa C  en los nombres de los buques de Costa desapareció.

Mientras todo esto ocurría, en la Isla de Wight, durante los años sesenta, se fundaba la naviera Carisbrooke Shipping. Dedicada, en un principio al cabotaje, los buques de esta compañía empezaron a lucir en sus nombres la letra C; una peculiaridad que hoy día constituye una seña de identidad en los buques de esta naviera británica. Navegando ya en tráficos de altura, nombres tales como: Anja C, Karina C, o Victoria C, entre otros, visitan diferentes puertos de Europa, siendo Málaga un lugar muy frecuentado por estos barcos para realizar operaciones de carga y descarga de mercancías.

KARINA C atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Octubre de 2011).

Ni te cases ni te embarques

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de septiembre de 2011 a las 8:01

Resulta curioso, que una de las frases más conocidas en el universo de la gente supersticiosa, aluda directamente al mundo de la mar. Y aunque muchos marinos suelen ser altamente supersticiosos, paradójicamente, la famosa frase: ‘martes 13 ni te cases ni te embarques’ no suele estar entre las sentencias más temidas o respetadas por las gentes de la mar.

Teniendo esto en cuenta, hoy les contaré alguna curiosidad al respecto de los casamientos que se realizan a bordo de los barcos; una tradición que viene muy de antiguo, y que participa de unas muy singulares peculiaridades.

En la gran mayoría de buques de línea que en el siglo XIX realizaban viajes trasatlánticos, era habitual que, como parte de la tripulación, viajara un sacerdote. Vistos con no muy buenos ojos en barcos de determinadas nacionalidades (en los buques españoles el cura tenía vetada la entrada en ciertos sitios y se le consideraba como una fuente de mala suerte), los sacerdotes, se mantuvieron a bordo hasta que las líneas regulares trasatlánticas dejaron de funcionar.

Con la consolidación del mercado crucerístico, los pasajeros comenzaron a demandar servicios religiosos, y los capitanes, sustituyendo a los sacerdotes, retomaron unas atribuciones (especialmente las referidas a las bodas) que siempre habían tenido. Hoy día, con capillas a bordo, los buques de crucero (algunos de ellos sí llevan a un sacerdote) ofician actos religiosos semanales; y sobre todo, celebran muchas y muy diferentes tipos de bodas. Compañías tales como Costa Cruceros, MSC o Norwegian Cruise Lines, todas ellas asiduas al puerto malagueño, ofrecen todo tipos de servicios religiosos, aunque no sé, si una boda se podrá celebrar en un martes 13.

Capilla de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Septiembre de 2011).

Carpas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de agosto de 2011 a las 9:39

Sin entrar en la polémica de las carpas provisionales que, situadas frente a la estación marítima norte, se están empleando para recoger las maletas de los turistas que van a embarcar; hoy les hablaré de las más curiosas carpas que se han podido ver en el puerto de Málaga durante los últimos años.

Dejando a un lado las que algunos buques instalan a pie de muelle, o las que en el pasado los portuarios montaban para diversos usos (ya les hablé de estos tenderetes), quizás, la carpa más conocida en el puerto malagueño, sea la que año tras año se monta con motivo de la Operación paso del Estrecho. Y aunque esta instalación provisional sea el principal referente, la carpa por excelencia, fue la que en 1998 se montaba en el muelle número dos.

Teniendo en cuenta que el muelle de Guadiaro (el nº 2) era, en la década de los noventa, el más transitado por la gran mayoría de los buques de crucero que venían a Málaga; y teniendo en cuenta también, que por aquellos años, muchos barcos realizaron frecuentes embarques y desembarques parciales, los responsables del puerto, decidieron instalar un par de carpas situadas al principio y en la medianía de este muelle. Aquellas estructuras que, curiosamente, carecían de la calidad de provisionalidad que habitualmente tienen las carpas, fueron usadas para casi todo. Después de unos años de mucha actividad, se podría destacar el uso que en 1999 se les dio durante las 27 semanas que el buque de crucero Sapphire escaló con embarques y desembarques completos, las  dos carpas, de las cuales, una se reconvirtió en un conjunto de pequeñas casetas, se mantuvieron activas hasta el año 2004, fecha en la que la demolición del silo llevó a su desmantelamiento.

Vista parcial de las carpas instaladas en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de Agosto de 2011).

Contenedores…sí

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de junio de 2011 a las 8:48

Sin entrar en consideraciones al respecto de si la gestión ha sido o no la correcta, y dejando a un lado determinadas actitudes de euforia e incluso altanería que la terminal de contenedores tenía cuando todo iba bien, lo que sí está claro, y esta es la triste realidad, es que la marcha de Maersk Line constituye una verdadera catástrofe para el puerto de Málaga.

Con el tráfico de graneles sumido en un profundísimo coma del que será muy complicado salir; y  ahora, sin contenedores, el puerto malagueño se queda sólo con el exitoso movimiento de buques de crucero, amén de algún que otro goteo vario y las líneas regulares de pasaje y carga que enlazan  Málaga con Ceuta y Melilla.

Y aunque los que trabajan y conocen el sector marítimo-portuario lo saben (y lo saben muy bien), hoy, desde esta columna, me permito recordar; especialmente a todos aquellos que de una u otra forma han criticado, desde el más absoluto desconocimiento, que las grúas de contenedores afeaban el Skyline malagueño o que los polvos de los graneles ensuciaban sus ventanas y balcones, que Málaga, es lo que es gracias al puerto.

Parcelar en exclusividad el negocio marítimo malagueño a los buques de crucero, sería, sin lugar a dudas, un  grandísimo error.  Y aunque esto lo saben muy bien los gestores del puerto, y el hecho de que ahora sólo nos queden los turistas, únicamente atiende a que los graneles no levantan cabeza y los contenedores se han marchado, Málaga, cuanto antes, debe recuperar y consolidar alguno de estos dos tráficos, si no lo dos.

Teniendo esto en cuenta; y teniendo en cuenta también que el movimiento de contenedores constituye la base fundamental del transporte moderno de mercancías por mar, Málaga, si quiere mantenerse medianamente a flote y subsistir como puerto, tiene la imperiosa necesidad que volver a traer containeros.

Dejándonos de tonterías y hablando de forma clara, lo que deja dinero, dar de comer a muchas familias y genera negocio, son los barcos que cargan y descargan; y si además, hay buques de crucero (tenemos ya el mercado hecho y unas instalaciones inmejorables), mucho mejor.

Con la esperanza de ver muy pronto el muelle número nueve otra vez repleto de buques portacontenedores, y la bahía malagueña con barcos a la espera de operar bajo esas cinco grandes grúas que tanto afean el panorama pero que significan trabajo, permítanme que desde esta columna diga: contenedores sí; y cuantos más, mejor.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Junio de 2011).

¿Demasiados buques de crucero?

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de marzo de 2011 a las 19:25

Hace unos días, leía un interesante artículo escrito por una de las más reputadas periodistas especializadas en el mundo de los viajes por mar.

Esta señora, ponía sobre la mesa una serie de cuestiones que, sin duda alguna, serán los pilares fundamentales sobre los que se basará el futuro (más o menos exitoso) del mercado y la industria crucerística internacional.

La primera de estas consideraciones, hacía referencia a que en la actualidad, la flota mundial de buques de crucero está alcanzando unas cotas límite. Con serios problemas para vender barcos relativamente jóvenes (y eso que el mercado de segunda mano siempre ha sido un buen negocio), y con un plantel de nuevas construcciones bastante fluido (a pesar de la crisis internacional), el número de buques turísticos que surca los mares está alcanzando cifras excesivas.

Ante esta situación; y ya atendiendo a una segunda consideración, se plantean dos importantes problemas:

1º Llenar los barcos.

2º  Coordinar itinerarios atractivos.

Al respecto del primer problema, y aunque la política general de las compañías dedicadas a este sector, es la de apostar  los por grandes hoteles flotantes, el tener que ocupar barcos con cifras que superan los dos mil pasajeros, supone una seria complicación.

Y aunque a barco más grande más posibilidades de negocio (más bares, más restaurantes, y más lugares de ocio tarifables), la rentabilidad de demasiados mega buques comienza a generar determinadas dudas (muchos gastos directos o indirecto de personal, mantenimiento, etc.).

Ante eso, y con opciones para llenar barcos a base de reducir tarifas, las cuentas, algunas de ellas, empiezan a no salir.

Y con el problema de no ocupar los barcos con unas cifras de pasajeros rentables, se plantea un segundo problema; el de ofrecer itinerarios y puertos atractivos que permitan albergar buques de gran porte.

Con una saturación importante en la gran mayoría de los más significativos puertos dedicados casi en exclusividad a este tipo de tráficos; puertos pequeños que podrían ser una alternativa, se ven obligados a tener que rechazar escalas o a planificar obras que permitan el acceso de grandes barcos y grandes cantidades de pasajeros.

Con este panorama; el sector crucerístico, según la opinión de esta considerada periodista, podría comenzar a modificar un tanto su filosofía.

Sólo tres escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de marzo de 2011 a las 9:15

Hace unos días, un amigo me remitía la foto de un buque de crucero que  llegaba remolcado a las aguas turcas de Aliaga. Varios días después, una nueva foto enviada, me mostraba cómo este buque había sido varado en las playas de esta localidad a la espera de que se iniciara su desguace.

El barco en cuestión era el Hermes; un pequeño buque de 90 metros de eslora, 13 de manga y 2.174 toneladas de registro bruto de construcción yugoslava que, tras navegar algunos años como ‘General cargo/Passenger ship’ (nosotros lo denominaríamos buque mixto o ferry), se reconvertía en sus últimos años de vida en un barco para turistas.

Con la historia del final de la vida activa de este barco como pretexto; por cierto, este buque nunca visitó nuestro puerto, hoy les contaré una muy singular curiosidad sobre las escalas malagueñas que realizó su antecesor.

Manteniendo la tradición de perpetuar los nombres de determinados barcos de su flota, la compañía griega Epirotiki, tras comprar un buque construido en 1930 en Escocia y reacondicionarlo, lo rebautizaba en el año 1960 como Hermes (anteriormente esta compañía ya había tenido otro barco con este mismo nombre). Tras navegar durante un tiempo como ferry realizando itinerarios entre puertos de Italia, Grecia, Chipre e Israel, la naviera griega lo reconvertía en buque de crucero; y en abril de 1966, el segundo Hermes atracaba por primera vez en Málaga dentro de un viaje cultural en el cual iban embarcados 337 turistas de nacionalidad alemana. En octubre de aquel mismo año, el Hermes repetía escala; y en abril de 1971, en otro crucero cultural, volvía a visitar nuestro puerto.

Tras esta tercera escala, el segundo Hermes nunca más volvió; pero sí dejó en la historia marítima malagueña un record aun no superado. Con tan sólo tres vistitas, este, ha sido el único buque que hasta la fecha, sólo y exclusivamente nos ha llegado realizando cruceros culturales.

Hermes MH

Imagen del HERMES.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Marzo de 2011).

Éxito agridulce

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de noviembre de 2010 a las 9:03

Si cualquier empleado del puerto (con mayor o menor responsabilidad), tuviera una varita mágica con la que pudiera modificar los tráficos que llegan a Málaga, sin duda alguna, cambiaría algunos de los 300 buques de crucero que hasta la fecha han llegado este año, por un buen puñado de “mercantes” con  cualquier tipo de carga.

Con los muelles vacíos de barcos, y con el tráfico de mercancías; ya sean carga general, graneles, o carga en contenedores en un estado de coma profundísimo, el éxito crucerístico de este año, se torna en un éxito, cuando menos agridulce.

Con esta triste realidad, y con el agravante de que las previsiones para el próximo año apuntan a mayores éxitos crucerísticos y bastante menos movimiento de carga, nuestro puerto triunfa con los turistas y se hunde en lo demás.

Y aunque la apuesta por los buques de crucero es una apuesta muy meditada y muy bien trabajada (ahora se empiezan a recoger los exitosos frutos de esta labor), la asignatura pendiente para los responsables de nuestro puerto, sigue siendo el tráfico de mercancías.

Un puerto como el de Málaga, no puede ni debe vivir en exclusividad de los barcos de turistas; un mercado, o mejor dicho, un negocio muy voluble y caprichoso que hoy está aquí y mañana tal vez no.

Con la alegría de haber alcanzado las 300 escalas crucerísticas,  y mi más sincera felicitación a todos los que han trabajado para conseguir este record, me quedo con la espinita de la carga. Una agridulce sensación, por otra parte, muy portuaria.

Columna publicada en  el diario de hoy 25 de Noviembre de 2010.

Ayudas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de noviembre de 2010 a las 9:19

Las enormes dimensiones de los modernos buques de crucero, han llevado a que estos, tengan la  necesidad de instalar una serie de ayudas que les faciliten las maniobras de atraque y desatraque en puerto. Y aunque estas ayudas también se pueden ver en otro tipo de buques (los grandes portacontenedores suelen llevarlas), son los barcos turísticos, los que más han sofisticado estos elementos.

A proa y popa, la gran mayoría de superhoteles flotantes, llevan un pequeño radar; el cual, acompañado de una cámara y un foco de luz, facilita mucho las maniobras de estos enormes barcos.

Pero además de estas ayudas que podríamos calificar como electrónicas, los grandes buques de crucero, han generalizado una plataforma abatible que, situada a proa del barco, en cada uno de sus costados, ayuda al oficial encargado de la maniobra a controlar las distancias a la hora de atracar y desatracar. Curiosamente, esta estructura, que tanta utilidad tiene a proa, a popa no suele existir.

Pero como siempre hay algunas excepciones, les diré que los grandes buques de Royal Caribbean, sí disponen a popa de una estructura similar a las plataformas abatibles que la mayoría de los buques de crucero modernos llevan instaladas a proa.

Las buques de la Clase Voyager de esta compañía (el Adventure of the Seas que está realizando este año cruceros con salidas y llegadas desde Málaga es uno de ellos), presentan un curioso  balconcillo semicircular a modo de púlpito que, debido a la muy especial forma de la popa de estos barcos, facilita las maniobras de atraque y desatraque.

En definitiva; unos elementos de ayuda que, independientemente de su estética, son de mucha utilidad para este tipo de grandes buques.

Adventure of the Seas 28-VIII-103 blog

Popa del Adventure of the Seas con su púlpito para maniobras.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de Noviembre de 2010).

Para completar este tema les dejo un par de fotos de las plataformas abatibles, para maniobras, que estos barcos llevan a proa.

MSC Fantasia 17-II-102 blog

Plataformas abatibles para maniobras  del buque de crucero MSC Fantasia.

Como se puede apreciar, ambas plataformas, a cada banda, están abiertas.

Grand Princess 8-VI-1023 blog

Detalle de una de estas plataformas en el buque de crucero Grand Princess.