Archivos para el tag ‘buques de crucero’

Alemanes

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2012 a las 8:48

DESDE principios del siglo XX, los buques de compañías alemanas con pasajeros alemanes, convirtieron al puerto de Málaga en un punto de escala fija para sus diferentes itinerarios turísticos por mar. Con esta premisa y con una habitualidad mantenida durante años, las navieras dedicadas en exclusividad al mercado germano, han seguido trayendo sus barcos a Málaga de una forma continuada y permanente.

Un claro ejemplo de lo que les digo, se pudo vivir en las instalaciones crucerísticas malagueñas tan solo hace unos días. El martes 29 de mayo, atracaba en el muelle Sur de la estación marítima de Levante el buque Hamburg y al día siguiente, en el mismo muelle, amarraba sus estachas el Columbus 2.

Dedicados ambos en exclusividad al turismo marítimo alemán, estos dos buques llegaban con una muy especial particularidad; un hecho verdaderamente significativo y curioso que potencia la tesis de que el puerto malagueño es un importante destino para este mercado turístico.

Fletado recientemente por un periodo de diez años a Hapag-Lloyd, la más importante compañía naviera alemana de la historia, el Hamburg que antes de ser alquilado se llamaba C. Columbus, visitaba por primera vez Málaga bajo la contraseña de Plantours & Partner, un significativo operador turístico germano. Sustituyendo al fletado C. Columbus, el día 30 de mayo y bajo los colores de Hapag-Lloyd, atracaba también por primera vez en Málaga el Columbus 2; un barco alquilado por esta compañía alemana a una naviera de origen norteamericano.

Un extraño y tal vez demasiado complicado baile de compañías, nombres y barcos, que deja muy a las claras la importancia que para el mercado crucerístico alemán tiene el puerto de Málaga.

HAMBURG y COLUMBUS 2.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Junio de 2012).

Con un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de marzo de 2012 a las 7:57

Resulta algo curioso que haya barcos que naveguen llevando el mismo nombre. Y aunque nunca ha existido una prohibición expresa para que dos o más buques compartan nombre, hasta no hace demasiados años, los armadores se afanaban en que sus buques lucieran un nombre único que no estuviera repetido. En el sector de los barcos de pasaje (de esto ya les hablé), es tradición que determinados nombres se perpetúen con los años; y así, sucesivos barcos de una misma compañía, mantengan pintado en sus cascos un nombre tradicional de forma permanente. Un claro ejemplo de esto, podría ser el caso del Caronia, un nombre que la afamada compañía británica Cunard Line, dedicada primero al transporte de pasajeros y posteriormente al de turistas, mantuvo durante muchas décadas con tres diferentes barcos que, en diferentes épocas, tocaron el puerto malagueño.

Pero independientemente de esta circunstancia, lo que hoy les quiero reseñar, es la curiosa coincidencia de algunos mercantes que han pasado por Málaga con un mismo nombre. En abril de 2004, llegaba a la terminal del muelle número 9 en un viaje entre Norfolk y Livorno el portacontenedores de bandera alemana Telamon. Hace apenas un par de días, en el muelle 6, atracaba para cargar dolomita un pequeño buque abanderado en Antigua y Barbuda llamado igualmente Telamon.

Y aunque estas coincidencias suelen darse en el transcurso de los años, lo que es verdaderamente singular, es que dos barcos con el mismo nombre coincidan atracados en un mismo puerto a la vez. En Málaga, hace algo menos de un mes, dos buques muy diferentes llamados respectivamente Herakles coincidían atracados casi frente a frente; uno en el muelle número 6 y otro en el 7.

Los dos HERAKLES atracados en Málaga hace unos días.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Marzo de 2012).

Las cenas de gala

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de febrero de 2012 a las 8:49

Si han viajado en un buque de crucero, habrán comprobado la excesiva decoración que  acompaña a los alimentos que se sirven en sus bufetes y restaurantes. Desde esculturas hechas con hielo, pasando por todo tipo de frutas talladas y terminando con infinidad de flores, la comida que se sirve en estos barcos, es, como se suele decir, algo que entra por los ojos.

Y aunque estos adornos suelen estar bastante estandarizados (por supuesto cada barco tiene su toque especial), en determinadas ocasiones, se encuentran detalles que marcan la diferencia por su originalidad.

El 20 de agosto de 2006, atracaba en el muelle  número uno el buque de crucero Van Gogh. Realizando un  largo  viaje con turistas alemanes, el barco llegaba a Málaga procedente de Gibraltar para efectuar una larga escala desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche. Al tratarse de un viejo buque de la clase Belorrusiya (una serie de ferries reconvertidos en buque de cruceros de los que ya les he hablado), semanas antes de su llegada pedí permiso para  visitar el buque.  Acompañado del jefe de relaciones públicas recorrí el barco, y me sorprendí, cuando sin pedirlo, pude acceder a lugares que normalmente no se suelen visitar. Tras conocer la cocina, mi anfitrión me mostró una pequeña estancia en la que se fabricaban unas esculturas que servían para decorar el comedor principal del barco en sus cenas de gala. Realizadas con corcho blanco pintado, un camarero singapurés copiaba  de una foto algún monumento típico de la ciudad que se iba a visitar, y lo exponía en el restaurante  junto a la comida la noche  antes de que el buque llegara el puerto de esa ciudad.

Una muy especial  e idealizada réplica de la catedral malagueña, tras haber presidido la cena la noche anterior, se encontraba en ese taller para ser reconvertida en la catedral de Cádiz,  siguiente puerto de escala que debía tocar el Van Gogh.

La supuesta catedral de Málaga del VAN GOGH

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Febrero de 2012).

El primer barco

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de febrero de 2012 a las 9:37

APROVECHANDO estas fechas, hoy les hablaré de Carnival, el mayor operador de buques de crucero del mundo, de su compañía, la Carnival Cruise Lines, y de su relación con Málaga.

En 1972, en Estados Unidos, nacía la compañía de buques Carnival Cruise Lines. Tras la adquisición de un barco de segunda mano, esta naviera comenzaba a dar sus primeros pasos en la industria de los buques de turistas. Con una exitosa visión comercial, la flota de esta empresa creció, y en menos de 20 años, además de barcos, la compañía se quedaba con muchas de las navieras que por entonces navegaban realizando viajes turísticos. Carnival Corporation, manteniendo las marcas (muchas de ellas centenarias) de todas las compañías absorbidas, en la actualidad, controla casi sin competencia el mercado crucerístico internacional.

Y aunque el primer buque con los colores de Carnival Cruise Lines visitaba Málaga no hace demasiados años; en concreto el Carnival Destiny fondeaba en la bahía el 29 de octubre de 1996, el primer barco que tuvo esta compañía, sí que atracó en los muelle malagueños en varias ocasiones.

Construido en los astilleros ingleses Vickers-Armstrongs en 1961 con el nombre Empress of Canada, este buque de línea, tras completar 121 viajes trasatlánticos redondos con la contraseña de Canadian Pacific Steamship Company, era comprado en 1972 por Carnival Cruise Lines. Tras una revolucionaria carrera de 21 años con los colores de esta naviera, el buque fue pasando de mano en mano, y en agosto de 1998, atracaba en Málaga como Apollon siendo propiedad de Royal Olympic Cruises. Un histórico barco con el que se inició la más importante compañía dedicada al negocio turístico por mar que existe en la actualidad.

APOLLON en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de Febrero de 2012).

¿Cruceros?

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de noviembre de 2011 a las 9:29

En determinadas ocasiones, el uso indebido de un término relacionado con el mundo marítimo puede llevar a confusiones. De una forma bastante generalizada, cuando se habla de buques de crucero, se suele emplear  sólo la palabra cruceros para designar a este tipo de barcos.  Siendo precisos con los términos y  según la Real Academia Española (RAE), en su decimosegunda acepción,  la palabra crucero hace referencia a un “buque o conjunto de buques destinados a cruzar”; una definición que podría asemejarse, aunque no demasiado, a lo que es un buque de turistas que realiza viajes con escalas.

Ante esto, y teniendo en cuenta que la decimocuarta acepción de la palabra crucero es la siguiente: “buque de guerra de gran velocidad y radio de acción, compatible con fuerte armamento”, queda claro que es mucho más lógico, y correcto, aplicar esta palabra a un buque de guerra que a un barco dedicado a realizar viajes turísticos por mar.

Y como estas consideraciones podrían parecer algo complicadas, el azar quiso que el pasado sábado coincidieran atracados en el puerto de Málaga el buque de crucero Costa Deliziosa y el crucero de la marina de guerra norteamericana Gettysburg; una magnífica ocasión para dejar claro que uno sí se puede denominar crucero (el barco de guerra) y otro no.

Y aunque el término crucero, referido a un barco de guerra, es algo que ya no se usa y que  sólo emplea casi en exclusividad la marina de guerra norteamericana, mientras existan buques denominados así, lo mejor, si queremos ser respetuosos con el idioma y no provocar confusiones, es llamar a los barcos que realizan viajes turísticos por mar, buques de crucero, o si lo prefieren (a mi me gusta más), barcos de turistas.

GETTYSBURG  CG 64.

COSTA DELIZIOSA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Noviembre de 2011).

La épica de los ‘turistas’

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de noviembre de 2011 a las 9:54

En las décadas de los años cincuenta y sesenta, la mayoría de las noticias que aparecían en los periódicos referidas a barcos de turistas (por entonces no se hablaba de buques de crucero), tenían un cierto toque épico. Esta circunstancia, por otra parte lógica, se debía a que un gran número de los buques que por entonces realizaban viajes de placer, habían tenido un pasado más o menos intenso navegando en líneas regulares trasatlánticas, amén de que muchos de ellos, habían participado de una u otra forma en la Segunda Guerra Mundial.

Y aunque hoy día esta épica ya ha desaparecido, aun existen compañías que mantienen e intentan potenciar determinados hechos referentes a su pasado.

Un claro ejemplo de lo que les hablo, es sin duda alguna la compañía Cunard Line, una naviera centenaria de origen británico que publicita de una forma muy acertada la tradición de su pasado reflejada en su actual flota de buques de crucero.

Con sólo tres barcos, las famosas reinas: Queen Elizabeth, Queen Mary 2 y Queen Victoria, esta compañía propiedad de un grupo dedicado al negocio crucerístico internacional, vende sobre todo su nombre y el de sus barcos; un hecho que por sí solo le permite competir contra las muchas excelencias, y si me lo permiten, excentricidades que ofertan otras compañías dedicadas a este mismo negocio.

Y aunque las reinas de Cunard Line no son ni los mejores, ni los más lujosos barcos, lo que sí está claro, es que cada vez que uno de estos buques toca puerto (sólo habría que recordar aquella primera escala malagueña del Queen Mary 2), la misteriosamente añeja épica de los barcos de turistas, suele regresar, como en el pasado, a los titulares de noticias de los periódicos.

QUEEN MARY 2 en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Noviembre de 2011).

Los barcos de la C

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de octubre de 2011 a las 8:28

Cuando lo que hoy conocemos como Costa Cruceros comenzaba su carrera marítima, allá por el año 1924, lo hacía bajo la denominación de Costa Line. Tras operar durante unos años con buques de segunda mano y dedicarse exclusivamente al transporte de mercancías, pocos años después de su fundación, la naviera italiana se diversificó, y algunos de sus barcos, comenzaron a navegar con pasaje y carga.

En 1942, esta compañía ordenaba su primera construcción (Caterina C.), y desde entonces, los buques de esta naviera, empezaron a lucir nombres donde la C de Costa siempre estaba presente. En la segunda mitad del siglo XX y trabajando ya sólo con pasajeros, los barcos de esta compañía se hacían famosos internacionalmente por publicitarse en sus viajes trasatlánticos con emigrantes como Línea C, amén de por la particularidad de sus nombres y por llevar una vistosa letra C de sus chimeneas amarillas.

Ya dedicados en exclusividad al tráfico crucerístico, y atendiendo fundamentalmente a razones de marketing, en las dos últimas décadas del siglo XX, la famosa C  en los nombres de los buques de Costa desapareció.

Mientras todo esto ocurría, en la Isla de Wight, durante los años sesenta, se fundaba la naviera Carisbrooke Shipping. Dedicada, en un principio al cabotaje, los buques de esta compañía empezaron a lucir en sus nombres la letra C; una peculiaridad que hoy día constituye una seña de identidad en los buques de esta naviera británica. Navegando ya en tráficos de altura, nombres tales como: Anja C, Karina C, o Victoria C, entre otros, visitan diferentes puertos de Europa, siendo Málaga un lugar muy frecuentado por estos barcos para realizar operaciones de carga y descarga de mercancías.

KARINA C atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Octubre de 2011).

Ni te cases ni te embarques

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de septiembre de 2011 a las 8:01

Resulta curioso, que una de las frases más conocidas en el universo de la gente supersticiosa, aluda directamente al mundo de la mar. Y aunque muchos marinos suelen ser altamente supersticiosos, paradójicamente, la famosa frase: ‘martes 13 ni te cases ni te embarques’ no suele estar entre las sentencias más temidas o respetadas por las gentes de la mar.

Teniendo esto en cuenta, hoy les contaré alguna curiosidad al respecto de los casamientos que se realizan a bordo de los barcos; una tradición que viene muy de antiguo, y que participa de unas muy singulares peculiaridades.

En la gran mayoría de buques de línea que en el siglo XIX realizaban viajes trasatlánticos, era habitual que, como parte de la tripulación, viajara un sacerdote. Vistos con no muy buenos ojos en barcos de determinadas nacionalidades (en los buques españoles el cura tenía vetada la entrada en ciertos sitios y se le consideraba como una fuente de mala suerte), los sacerdotes, se mantuvieron a bordo hasta que las líneas regulares trasatlánticas dejaron de funcionar.

Con la consolidación del mercado crucerístico, los pasajeros comenzaron a demandar servicios religiosos, y los capitanes, sustituyendo a los sacerdotes, retomaron unas atribuciones (especialmente las referidas a las bodas) que siempre habían tenido. Hoy día, con capillas a bordo, los buques de crucero (algunos de ellos sí llevan a un sacerdote) ofician actos religiosos semanales; y sobre todo, celebran muchas y muy diferentes tipos de bodas. Compañías tales como Costa Cruceros, MSC o Norwegian Cruise Lines, todas ellas asiduas al puerto malagueño, ofrecen todo tipos de servicios religiosos, aunque no sé, si una boda se podrá celebrar en un martes 13.

Capilla de un buque de crucero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Septiembre de 2011).

Carpas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de agosto de 2011 a las 9:39

Sin entrar en la polémica de las carpas provisionales que, situadas frente a la estación marítima norte, se están empleando para recoger las maletas de los turistas que van a embarcar; hoy les hablaré de las más curiosas carpas que se han podido ver en el puerto de Málaga durante los últimos años.

Dejando a un lado las que algunos buques instalan a pie de muelle, o las que en el pasado los portuarios montaban para diversos usos (ya les hablé de estos tenderetes), quizás, la carpa más conocida en el puerto malagueño, sea la que año tras año se monta con motivo de la Operación paso del Estrecho. Y aunque esta instalación provisional sea el principal referente, la carpa por excelencia, fue la que en 1998 se montaba en el muelle número dos.

Teniendo en cuenta que el muelle de Guadiaro (el nº 2) era, en la década de los noventa, el más transitado por la gran mayoría de los buques de crucero que venían a Málaga; y teniendo en cuenta también, que por aquellos años, muchos barcos realizaron frecuentes embarques y desembarques parciales, los responsables del puerto, decidieron instalar un par de carpas situadas al principio y en la medianía de este muelle. Aquellas estructuras que, curiosamente, carecían de la calidad de provisionalidad que habitualmente tienen las carpas, fueron usadas para casi todo. Después de unos años de mucha actividad, se podría destacar el uso que en 1999 se les dio durante las 27 semanas que el buque de crucero Sapphire escaló con embarques y desembarques completos, las  dos carpas, de las cuales, una se reconvirtió en un conjunto de pequeñas casetas, se mantuvieron activas hasta el año 2004, fecha en la que la demolición del silo llevó a su desmantelamiento.

Vista parcial de las carpas instaladas en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de Agosto de 2011).

Contenedores…sí

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de junio de 2011 a las 8:48

Sin entrar en consideraciones al respecto de si la gestión ha sido o no la correcta, y dejando a un lado determinadas actitudes de euforia e incluso altanería que la terminal de contenedores tenía cuando todo iba bien, lo que sí está claro, y esta es la triste realidad, es que la marcha de Maersk Line constituye una verdadera catástrofe para el puerto de Málaga.

Con el tráfico de graneles sumido en un profundísimo coma del que será muy complicado salir; y  ahora, sin contenedores, el puerto malagueño se queda sólo con el exitoso movimiento de buques de crucero, amén de algún que otro goteo vario y las líneas regulares de pasaje y carga que enlazan  Málaga con Ceuta y Melilla.

Y aunque los que trabajan y conocen el sector marítimo-portuario lo saben (y lo saben muy bien), hoy, desde esta columna, me permito recordar; especialmente a todos aquellos que de una u otra forma han criticado, desde el más absoluto desconocimiento, que las grúas de contenedores afeaban el Skyline malagueño o que los polvos de los graneles ensuciaban sus ventanas y balcones, que Málaga, es lo que es gracias al puerto.

Parcelar en exclusividad el negocio marítimo malagueño a los buques de crucero, sería, sin lugar a dudas, un  grandísimo error.  Y aunque esto lo saben muy bien los gestores del puerto, y el hecho de que ahora sólo nos queden los turistas, únicamente atiende a que los graneles no levantan cabeza y los contenedores se han marchado, Málaga, cuanto antes, debe recuperar y consolidar alguno de estos dos tráficos, si no lo dos.

Teniendo esto en cuenta; y teniendo en cuenta también que el movimiento de contenedores constituye la base fundamental del transporte moderno de mercancías por mar, Málaga, si quiere mantenerse medianamente a flote y subsistir como puerto, tiene la imperiosa necesidad que volver a traer containeros.

Dejándonos de tonterías y hablando de forma clara, lo que deja dinero, dar de comer a muchas familias y genera negocio, son los barcos que cargan y descargan; y si además, hay buques de crucero (tenemos ya el mercado hecho y unas instalaciones inmejorables), mucho mejor.

Con la esperanza de ver muy pronto el muelle número nueve otra vez repleto de buques portacontenedores, y la bahía malagueña con barcos a la espera de operar bajo esas cinco grandes grúas que tanto afean el panorama pero que significan trabajo, permítanme que desde esta columna diga: contenedores sí; y cuantos más, mejor.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Junio de 2011).