Archivos para el tag ‘escala’

A la vela

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de diciembre de 2018 a las 10:04

En noviembre de 2005 (qué rápido pasa el tiempo), en esta misma columna les conté la historia del Gunilla, un velero sueco muy vinculado a Málaga al que hoy, muchos años más tarde, me volveré a referir.

Proyectado  originariamente como un gran yate privado, en 1940, los astilleros AB Oskarshamns comenzaron la construcción de este buque; una goleta de tres mástiles con velas bermudianas que finalmente fue botada en 1945 como un barco de carga. Luciendo su actual nombre y operando en los fríos mares del norte de Europa, el Gunilla, en 1954 sufría una significativa reforma en la que se le instalaba un motor. Aumentada su operatividad para el cabotaje y alargada su eslora en ocho metros, en 1961 este velero era rebautizado como Monica, un nombre con el que trabajó hasta 1965, momento en el que retomó su denominación original. Manteniendo una actividad muy mermada por la evidente competitividad frente a otros barcos mucho mas operativos, en enero de 1997 el Gunilla realizaba su último viaje comercial; una navegación en la que se despedía transportando un cargamento de grano.

Parado en aguas suecas teniendo el desguace como principal horizonte, una institución educativa con sede en la isla de Öckero, a las afueras de Gotemburgo, compraba el Gunilla para transformarlo en un ortodoxo bergantín-goleta e iniciar en agosto de 2002 una nueva vida como barco escuela. Con 49,6 metros de eslora y 405 toneladas de registro bruto, este velero tripulado por 10 marinos que puede embarcar además a 38 escolares, realiza desde entonces rutas educativas de tres meses con estudiantes suecos de bachillerato.

Teniendo a Málaga como un puerto de estala fija antes de iniciar una ruta trasatlántica que este año lo llevará a Miami, el pasado 24 de noviembre el Gunilla quedaba atracado en el muelle número dos. Aprovisionado y mientras se efectuaban algunas reparaciones, los nuevos estudiantes embarcados, además de conocer el barco tuvieron que realizar los denominados ejercicios de jarcia. Encaramados a los mástiles, los futuros bachilleres suecos aprendieron cómo hay que moverse y maniobrar para cuando el Gunilla, como se dice en el argot de este tipo de barcos, navegue a la vela.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGUNILLA atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de diciembre de 2018.

De reestreno

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de noviembre de 2018 a las 10:28

En alguna ocasión ya les he hablado de este barco; un veterano buque de crucero que durante su larga vida de mar se ha significado por una curiosa circunstancia. Me refiero al Saga Pearl II, que este pasado fin de semana visitó las aguas malacitanas de estreno.

Pero antes de comentarles este estreno, mejor sería decir reestreno, les esbozaré algunos datos sobre la biografía de este barco. Construido en 1980 en astilleros hamburgueses Howaldtswerke, este buque, que entraba en servicio un año más tarde, seis días después de comenzar su carrera con el nombre Astor llegaba al puerto malagueño en un su viaje  su inaugural.

Tras aquella escala, el Astor, que originariamente debía haber sido bautizado con el nombre de la diosa Hammonia, la protectora de la ciudad de Hamburgo, comenzaba una intensa vida de mar; una  trayectoria que, hasta la fecha, le ha llevado a navegar con cinco nombres diferentes y cinco banderas distintas. Asiduo de las aguas malacitanas con las denominaciones: Astor, Arkona, Astoria y Saga Pearl II (sólo con su nombre Question of Adventure no visitó Málaga), este veterano de 37 años, desde su construcción, ostentó junto a un gemelo el dudoso galardón de ser el buque de crucero con la chimenea más fea; una singularidad que constituye una de la principales curiosidades de este barco.

Con el añadido de haber navegado entre 1985 y 1990 bajo el pabellón de la República Democrática Alemana y ser uno de los últimos barcos que mostró esta bandera, en 2009, nuestro protagonista de hoy era comprado por el grupo Saga, una multinacional dedicada al mercado  turístico británico. Rebautizado como Saga Pearl II y dedicado a realizar viajes para mayores de 60 años, este barco, tras navegar varias temporadas con los colores de esta compañía: casco azul oscuro y chimenea amarilla, modificaba la pintura de su extraña chimenea; un novedoso y revolucionario diseño que sobre un degradado celeste mostraba diferentes logotipos a babor y estribor.

Luciendo esta peculiaridad en su escala malagueña  de septiembre de 2017, ahora, un año más tarde, Saga Peral II regresa reestrenando otra vez el amarillo en su chimenea; la más fea del mercado crucerístico internacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASAGA PEARL II luciendo su nueva chimenea amarilla tracado en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAChimenea amarilla del SAGA PEARL II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de noviembre de 2018.

El rescatador averiado

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de octubre de 2018 a las 10:15

En la última semana de abril de 2017, las malas condiciones climatológicas, trajeron al puerto de Málaga al buque de bandera holandesa Seefuchs. Con una biografía que se remonta a 1958, este barco de 26 metros de eslora que durante décadas trabajó como pesquero para posteriormente navegar como buque de investigación y barco  turístico, llegaba fugazmente a aguas malacitanas tras haber sido comprado por la organización humanitaria Sea-Eye; una entidad sin ánimo de lucro que, en algo menos de un mes tras su adquisición, lo posicionaba  en las aguas del Mediterráneo. Manteniendo un aspecto avejentado por sus muchos años de mar y mostrando el color rojo en su casco,  el Seefuchs rescata desde entonces a náufragos de pateras en las costas de Libia.

Hace apenas unas semanas, en concreto a principios de octubre, el puerto recibía la petición de atraque del buque Sea-Eye que, en calidad de embarcación turística, reclamaba un amarre en una de las zonas destinadas a este tipo de barcos. Sin posibilidad para atender esta propuesta y con la alternativa de quedar ubicado en el muelle de Heredia, el Sea-Eye entraba en aguas malacitanas mostrando su muy peculiar imagen y su matrícula de Ámsterdam. Pintado de verde y luciendo en sus costados la palabra rescate; un término que aparece escrito en inglés y árabe además del logotipo de la organización que lleva su mismo nombre,  este antiguo pesquero de 133 toneladas de registro bruto gemelo de Seefuchs e integrado en la flota de esta entidad desde 2016, llegaba al puerto malagueño con una avería en su máquina.

Con la previsión de realizar una reparación rápida, cuatro días después de su entrada, este rescatador que en los últimos meses ha trabajado en diversas localizaciones del Mediterráneo, dejaba el puerto para regresar horas después sin haber podido solventar su problema mecánico.

Desde entonces, el Sea-Eye permanece amarrado en el muelle cuatro a la espera de solucionar de una forma definitiva su avería; un arreglo complicado que lo mantiene apartado de sus misiones de salvamento y que desde Málaga, según las previsiones de la organización propietaria de este veterano barco lo llevará a algún puerto de Alemania.

Sea-Eye 14-X-181Buque de rescate SEA-EYE averiado en el muelle de Heredia.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de octubre de 2018.

Avalancha de cruceristas japoneses en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:23

Realizando una vuelta al mundo de 102 días ayer atracó el ‘Asuka II’, el mayor buque dedicado al mercado crucerístico nipón.

Finalizado abril con un total de 51 escalas crucerísticas realizadas por 40 buques diferentes, y a la espera de que en octubre se superen estos números, ayer se cerraba el que será uno de los mejores meses de 2018 con la llegada de un significativo barco de turistas. Compartiendo estancia con los buques Costa Pacifica y Arcadia, el Asuka II atracaba en el muelle de levante entre las ocho de la mañana y las nueve de la noche. Dedicado al mercado crucerístico japonés, este buque que ya visitó Málaga en mayo de 2008, llegó a aguas malacitanas cumplimentando una vuelta al mundo de 102 días de duración que se iniciaba el pasado 25 de marzo en el puerto nipón de Yokohama.

Con 708 pasajeros a bordo, la jornada crucerística de ayer se centró fundamentalmente en el exotismo de los turistas japoneses que desembarcaron del Asuka II para realizar diversas rutas. Cumplimentado un amplio programa de excursiones, los paseos por las calles del centro fueron los principales protagonistas de esta escala; una estancia que permitió ver en Málaga a unos cruceristas muy diferentes a los que habitualmente visitan la Capital de la Costa del Sol.

Movilizados en autobuses desde el atraque de levante, los pasajeros de este barco, protegidos por sombrillas y cubiertos, un gran número de ellos, con sombreros, mascarillas y guantes, iniciaron sus itinerarios turísticos a pie desde las columnas del puerto situadas frente a la plaza de la Marina, lugar habitual para el desembarco de los autocares lanzadera que en esta ocasión estaba señalizado con una vistosa bandera escrita en japonés.

Y mientras estos pasajeros que han pagado 26.250 dólares (el precio base por 102 días de embarque para realizar esta vuelta al mundo) visitaban calles y monumentos, en el Asuka II, el mayor barco que hasta la fecha opera para el mercado crucerístico japonés, se podían ver algunos detalles propios de la ceremoniosa cultura nipona. Mostrando en su mástil la bandera marítima de Málaga, un detalle de cortesía que muy pocos buques de turistas cumplimentan, en tierra, dos marineros del barco pintaban en el pavimento del muelle de levante el logotipo de Asuka Cruises, una marca que, como otras, recordará la estancia de este buque en aguas malagueñas.

Una exótica escala que no se volverá a repetir hasta dentro de algunos años, cuando este mismo buque u otro similar regrese al puerto malagueño cumplimentando otra vuelta al mundo para japoneses.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAASUKA II atracado en el muelle de levante mostrando la bandera de Japón.

A medio pintar

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de mayo de 2018 a las 8:15

En los algo más de 21 años que llevo en los muelles malagueños, jamás había visto una cosa como la que hoy les contaré. Pero antes de narrarles esta historia, les pongo en antecedentes. Cuando un buque atraca en puerto, sea cual sea el tipo de barco, es bastante frecuente que la marinería realice labores de pintura sobre el casco. Con rodillos y largas pértigas desde tierra o con extraños esquifes desde la mar, estos trabajos de mantenimiento pretenden ocultar desconchones o manchas de óxido, unas acciones que son más habituales de ver en los buques de crucero.

Partiendo de este hecho, lo que no es nada frecuente es que un barco pinte todo su casco en una breve escala; una circunstancia que se pudo ver en aguas malagueñas hace apenas unos días.

A primeras horas de la mañana del 20 de abril,  a punto de finalizar una ruta crucerística, atracaba en el muelle de levante el buque Black Watch. Procedente del puerto italiano de Livorno, este barco integrado en la flota de la compañía Fred Olsen Cruise Lines, llegaba con la particularidad de traer pintado su casco con dos colores diferentes. En su banda de estribor, este veterano buque que en la década de 1970 fue uno de los más lujosos del mundo, lucía un flamante color azul, mientras que a babor, mostraba la tonalidad gris carbón con la que en 2016 se habían pintado todos los buques turísticos de esta naviera.

Mientras los pasajeros desembarcaban para realizaban diferentes actividades turísticas, la marinería del Black Watch comenzó a tapar el color gris del casco para sustituirlo por el que llevaba en su otra banda. A pié, con varias grúas y con una pequeña plataforma flotante, la tripulación del barco iniciaba unos trabajos contra reloj, ya que el costado de babor el Black Watch debía estar repintado antes de su horario de salida.

Finalmente, minutos antes de las seis de la tarde, momento en el que este veterano barco dejó las aguas malagueñas con destino a Southampton, el costado izquierdo del Black Watch estaba pintado, y buque dejaba el puerto mostrando el nuevo color azul de su casco.

IMG_4653Marineros del BLACK WATCH repintando el casco del barco.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de mayo de 2018.

Un ferry del norte

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de abril de 2018 a las 9:45

El pasado 19 de marzo llegó al puerto un ferry de Trasmediterránea que nunca había venido a Málaga. Procedente de Palma de Mallorca, el Almariya, una de las últimas adquisiciones de esta naviera centenaria, atracaba para descargar en el muelle número nueve una serie de coches de alquiler antes de reincorporarse a su ruta habitual ente Almería y Nador.

Y aunque será difícil ver a este buque otra vez por aguas malagueñas, su interesante trayectoria me sirve para contarles cómo este ferry pasó de las frías rutas del norte de Europa a las navegaciones por el Mediterráneo.

Construido entre 1980 y 1981 en los astilleros A.G. Weser en la localidad alemana de Bremerhaven, este buque iniciaba su vida de mar con el nombre Olau Hollandia para la naviera danesa Olau Line. Con 22.152 toneladas de registro bruto y 153 metros de eslora, este ferry se estrenaba en una ruta mixta (embarcando pasajeros y transportando vehículos y carga rodada) entre el Reino Unido y Holanda. Bajo las contraseñas de dos nuevos armadores que lo rebautizaron como Nord Gotlandia y Nordlandia, este barco cubrió entre los años 1989 y 2013 una  línea regular  que enlazaba los puertos de Helsinki y Tallín. Después de sufrir algunos accidentes y quedarse atrapado en dos ocasiones en las aguas heladas de Helsinki, en junio de 2013 el barco era comprado por la naviera Isabella Cruise que lo registraba en Belice con el nombre Isabella I. Fletado en 2013 y 2015 por Trasmediterránea, finalmente, esta compañía lo compraba en 2016. Después de sufrir algunas reformas en los astilleros de Gibraltar, este veterano ferry era matriculado en Chipre y renombrado como Almariya para navegar en la línea regular entre Almería y Nador.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFerry ALMARIYA saliendo del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de abril de 2018.

ELISABETH MAERSK

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de febrero de 2018 a las 10:10

En diciembre de 2017, el Grupo Maersk publicaba en sus redes sociales la foto de uno de sus barcos en Málaga. En concreto, la instantánea mostraba en aguas malagueñas al carguero Elisabeth Maersk en junio de 1916.

Luciendo en sus costados los signos que lo identificaban como un barco neutral en tiempos de guerra, el  Elisabeth Maersk, con toda probabilidad, escalaría en Málaga cubriendo alguna ruta entre puertos de países no beligerantes entre el Mediterráneo y el Norte de Europa. Y aunque no ha referencias concretas de esta llegada,  al menos yo no he podido encontrarlas,  lo que sí puedo contarles es la biografía de este buque, uno de los primeros barcos que navegó luciendo en su chimenea la estrella blanca de siete puntas, el inconfundible logotipo de la centenaria naviera danesas Maersk  A.P. Moller.

Construido en 1890 los astilleros ingleses Laing James & Sons Ltd., este carguero de 1.806 toneladas de registro bruto y 80 metros de eslora iniciaba su vida bajo bandera inglesa con el nombre Aros. Tras navegar matriculado en Copenhague para tres compañías diferentes con tres nombres distintos (uno de ellos fue Elisabeth Maersk para A.P. Moller), en 1920, este vapor comenzó a trabajar con pabellón sueco; un registro que mantendría hasta 1934, momento en el que rebautizado como Begonia pasaría a operar con bandera de Estonia.

Formando parte de un convoy en ruta desde Rotterdam a Murmansk, este buque, atacado por la aviación alemana fue hundido el 25 de abril de 1940 en un fiordo noruego. Tras aquella acción en la que no hubo muertos, el Begonia, que pasó por Málaga con el nombre de Elisabeth Maersk reposa en las frías aguas escandinavas convertido en un santuario para buceadores.

DQRXdDLW0AAwI5k.jpg largeELISABETH MAERSK en Málaga en junio de 1916.  Maersk Group©

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de febrero de 2018.

Puerto

 

El más resistente

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de octubre de 2017 a las 9:00

Hace unos días, llegaba al puerto uno de esos super yates que no pasan desapercibidos y que nos hacen pensar en las listas o clasificaciones de los barcos privados de recreo más grandes y lujosos del mundo. El yate del que les hablo se llama Ulysses, y fue construido entre los  años 2014 y  2015 los astilleros noruegos Kleven Marine por encargo de un empresario neozelandés de que pagó por él 200 millones de dólares.

Manteniendo la habitual nómina de los más reputados ingenieros, arquitectos y diseñadores internaciones de yates, el Ulysses de 107 metros de eslora y 5.937 toneladas de registro bruto, participa de todos y cada uno de los estándares de los grandes buques privados; unas especificaciones que, sin olvidar el helipuerto, contabilizan salones, piscinas, salas de ocio, deportes acuáticos, además de 15 selectos camarotes que permiten albergar a un total de 30 pasajeros.

Y si bien estas características, en mayor o menor medida, resultan comunes a los grandes yates, les diré que el Ulysses, que hace varios de meses fue reformado para incrementar sus especificaciones, participa de una peculiaridad que lo hace destacar del resto de los más exclusivos barcos privados de recreo.

Clasificado como un yate de expedición, una novedosa modalidad donde priman diseños que permitan realizar largas navegaciones en climas extremos teniendo como prioridad la reducción del consumo de combustible, en 2016, el Ulysses, que está en el cuarto lugar de la lista internacional de este tipo de buques, fue considerado como el yate con el casco más resistente y mejor construido de toda la flota de barcos de recreo del mundo; un consideración que nada tiene que ver con los lujos que se lleven a bordo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate ULYSSES atracado ayer en el pantalán de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de octubre de 2017.

El TURAMA

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de junio de 2017 a las 8:40

En 1990, los astilleros finlandeses Rauma Yards entregaban a la compañía Delphin Cruises un pequeño buque de crucero bautizado como Delphin Caravelle. Con 116 metros de eslora y una capacidad máxima para 303 pasajeros en 178 camarotes, este barco, tras fracasar en su planificación de viajes pasaba en 1991 a las manos de la naviera Sally Line que lo  renombraba como Sally Caravelle. Sin demasiado éxito, un año después, el buque era rebautizado como Columbus Caravelle bajo la gestión de la operadora alemana Transocean Tours. Manteniendo oficialmente este nombre pero navegando bajo las denominaciones Lido Star y Ernest Hemingway (toda una rareza), en 1998 se convertía en un casino flotante operando en aguas asiáticas como HongKong Dragon Star y Captain Omar.

Tras esta errática vida de mar, un grupo multinacional compraba el barco para reconvertirlo en un mega yate; una significativa obra que se ejecutaba entre agosto de 2003 y julio de 2004. Rebautizado como Turama, este barco de recreo comenzaba a navegar pudiendo albergar  a 71 pasajeros en una remodelada y lujosa habilitación con 43 camarotes e infinidad de estancias.

Manteniendo parte de su estructura de buque de crucero y con todos los más sofisticados estándares propios de un barco de estas características, el Turama, clasificado en el número 15 de la lista de los más grandes yates del mundo, la pasada semana atracaba en el puerto de Málaga.

Luciendo la bandera de Arabia Saudí, este mega yate matriculado en el puerto de Jeddah, navega por el mundo en régimen de alquiler; una posibilidad para particulares y empresas que dispongan de los 94.000 euros necesarios para embarcarse durante una semana en este viejo buque de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMegayate TURAMA atracado la pasada semana en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de junio de 2017.

Lamentable inmersión

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de enero de 2017 a las 9:14

Afortunadamente,  en muy pocas ocasiones ocurren sucesos como el que hoy les narraré; un hecho que podría haber dado al traste con el trabajo que realizan muchas personas para fomentar el tráfico de buques de crucero en el puerto de Málaga.

Corría agosto de 2009, y el día 24, atracaban los barcos turísticos Silver Whisper y Arcadia. Procedente de Alicante y con destino a Mónaco, el buque de  Silversea Cruises  Silver Whisper amarraba a las 07:15 en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Al medio día, cuando la mayoría de los pasajeros estaban en tierra realizando diferentes excursiones, una lancha neumática con tres personas entraba por la bocana del puerto y se posicionaba junto al  buque. A proa, uno de los tripulantes del bote se lanzaba al agua, una circunstancia que detectó el oficial de seguridad del barco.  Alertada la policía portuaria, y mientras la lancha se daba a la fuga, el submarinista era retenido. Después de infinidad de explicaciones por parte de aquel inconsciente que alegaba haberse lanzado al agua para pescar, el capitán del Silver Whisper decidió activar un protocolo seguridad que requería la inspección del barco. Cancelada la salida prevista para las siete de la tarde, los buzos de la Guardia Civil que habían sido avisados, revisaron con todo detenimiento los 186 metros de casco; una tarea que se prolongó durante varias horas. Verificados los bajos y con la certificación que todo estaba normal, el Silver Whisper dejaba las aguas malacitanas a las 21:30.

Una lamentable aventura protagonizada por unos, si me permiten la expresión, descerebrados, que podía haber provocado la cancelación de las escalas de los barcos de esta lujosa naviera en Málaga.

Silver Whisper 24-VIII-091SILVER WHISPER atracado en Málaga el 24 de agosto de 2009.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de enero de 2017.