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Un mismo nombre

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2018 a las 8:51

AUNQUE en alguna otra ocasión ya he tratado el tema, hoy retomaré el asunto para hablarles de barcos que han llevado el mismo nombre. Centrándonos en el ámbito crucerístico y dejando para otra ocasión a los mercantes, comenzaré por mencionar a Holland America Line, una de las navieras de referencia en la industria de los viajes por mar. Convirtiendo este hecho en una tradición, esta centenaria compañía desde su creación hace décadas ha perpetuado los nombre de su barcos, unas denominaciones que se han ido repitiendo y que nos permitirían estudiar a la perfección la evolución de cómo han sido los buques de crucero desde 1895, fecha en la que esta naviera realizó su primera ruta comercial con turistas, hasta nuestro días.

Pero con independencia de esta circunstancia y sin olvidar a otras muchas compañías que, en menor medida han seguido la misma tradición de Holland America Line, hoy les hablaré de dos pequeños buques de navieras muy diferentes que han visitado el puerto malagueño luciendo un mismo nombre.

Corría el mes de marzo de 2003 cuando, cubriendo un largo itinerario por el Mediterráneo, el Corinthian amarraba por primera vez en la capital malagueña. Luciendo la contraseña de la naviera SunBay Cruises, este buque de 88 metros de eslora y una capacidad de hasta 48 pasajeros que ya había visitado los muelles malacitanos con otros nombres, repetía escala ese mismo mes antes de quedar convertido algunos años más tarde en un yate privado.

Una década después, en concreto en enero de 2013, un nuevo Corinthian convertido en un buque para realizar expediciones llegaba al puerto. Desde aquel atraque y con el añadido de haber cambiado de armador en una de sus escalas en aguas malacitanas y ser uno de los barcos turísticos que más veces a pernoctado en aguas de la capital, este buque de 88 metros de eslora y capacidad para albergar un máximo de 98 pasajeros nos ha visitado hasta la fecha en 14 ocasiones. Dos barcos muy similares que han pasado por Málaga luciendo un mismo nombre, añadiendo la coincidencia de llevar sus respectivos cascos pintados de azul. Una singular curiosidad poco frecuente de ver en los puertos en los que habitualmente atracan este tipo de buques.

Dos Corinthian

Los dos CORINTHIAN llegados al puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de abril de 2018.

El TOUBKAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de enero de 2018 a las 9:44

Hace unos días, recibía una foto de dos barcos varados en las playas turcas de Aliaga a la espera de ser desguazados. Pertenecientes ambos a la naviera marroquí International Maritime Transport Corporation, los buques de los que les hablo son el Meknes y el Toubkal.

Y aunque del primero, un buque de carga rodada, poco puedo decirles, del segundo sí que puedo contarles cosas, ya que el Toubkal, durante varios años fue un habitual del puerto malagueño.  Construido  en 1990 en los astilleros daneses Orskow, este portacontenedores de 133 metros y 8.908 toneladas de registro bruto que comenzó a navegar con el nombre Flemming SIF, después de tres bautismos más, en 2009 era acristianado como Toubkal, luciendo desde entonces bandera de Marruecos y matrícula de Casablanca.

Realizando rutas por el Mediterráneo, este buque, que lucía en su casco el mismo color azul que los portacontenedores de Maersk Line y que como curiosidad mostraba a popa su nombre y puerto de registro en árabe, llegaba por primera vez aguas malacitanas en octubre de 2004.

Asignado a una línea que por entonces enlazaba los puertos de Casablanca y Málaga, el Toubkal, que podía transportar un total de 976 TEUS, cubrió este itinerario hasta noviembre de 2006, fecha en la  que dejó de amarrar regularmente en el muelle nueve. Finalizadas aquellas navegaciones, y tras cumplimentar hasta septiembre de 2012 algunas escalas intermitentes, este portacontenedores que en 2005, sin contar a los buques de pasaje y carga rodada que cubren la línea con Melilla, ostentó el record de ser el mercante que más atraques realizó en Málaga,  espera ahora para ser desguazado. Un modesto barco que ya forma parte de la historia del puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA TOUBKAL en uno de sus atraques en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de enero de 2018

Cortesía y descortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de enero de 2018 a las 10:45

Cuando cualquier tipo de barco llega a un puerto español, en su mástil se iza la denominada bandera de cortesía. Sin existir un reglamento que los obligue, la tradición y las buenas maneras, llevan a que estos buques muestren durante su estancia el pabellón del país en el que se encuentran atracados.

Hace unos días, abriendo la nómina de barcos de guerra que visitan Málaga en 2018, el destructor de la marina real inglesa Duncan amarraba en el muelle de Levante. Con el añadido de entrar en la historia portuaria malacitana por ser el primer buque militar que carga combustible desde un barco, este destructor, que llegaba antes de tomar el mando de una agrupación de la OTAN, amanecía al día siguiente de su atraque sin lucir la bandera española. Informados sobre el pabellón de cortesía por la Comandancia Naval de Málaga, el Duncan, cuatro jornadas después de su llegada, dejaba las aguas malacitanas sin haber querido izar esta bandera.

Un día después de esta salida, el buque cisterna norteamericano Leroy Grumman amarraba en el muelle de Levante. Integrado en la Military Sealift Command, una organización que  abastece a barcos de la marina de guerra de los Estados Unidos y a aliados, el Leroy Grumman quedaba atracado sin lucir el pabellón de cortesía. Informado horas después de su llegada de esta tradición por un responsable de la Comandancia, el buque al instante izó la bandera. Un pabellón que no tenían oficialmente a bordo y que tuvo que ser rescatado del camarote del primer oficial; un marino de ascendencia española que tras la autorización del capitán cedió su bandera. Dos actuaciones diferentes que explican a la perfección lo que significan las palabras cortesía y descortesía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque norteamericano LEROY GRUMMAN con la bandera española de cortesía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de enero de 2018

MATIAS F. BAYO

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de septiembre de 2017 a las 8:59

Hoy les contaré la historia de un buque que, en los primeros años del siglo XX,  fue muy popular en las aguas malacitanas. El Matias F. Bayo era un vapor de 1.358 toneladas de registro bruto y 70,1 metros de eslora. Construido en 1890 en los astilleros  S.P. Austin & Son Ltd. de la localidad inglesa de Sunderlan para la naviera austriaca Gerolimich & Co., este carguero  comenzaba su  vida de mar con el nombre Adriatico. Después de ser comprado en 1899 por  Óscar de Olavarría Lozano y Cía. y ser rebautizado como Matias F. Bayo, este vapor que también navegó bajo las contraseñas gijonesas de V. González y A. López de Haro & Cía., en 1911 era adquirido por la naviera Rodríguez y Cerra, una compañía muy asidua al puerto malagueño. Transportado carga general y con la posibilidad de embarcar a algunos pasajeros que sólo podían viajar en cortos trayectos por las precarias condiciones de habitabilidad del barco, hasta 1914, el Matias F. Bayo cubrió una línea que, con inicio en Barcelona, visitaba semanalmente las aguas malacitanas.

Vendido a la Compañía Gijonesa de Vapores, este buque que siguió manteniendo su nombre, continuó frecuentando Málaga. Ya sin la posibilidad de embarcar pasajeros y navegando en rutas más largas, el Matias F. Bayo pasaba a la Trasmediterránea en 1916, siendo rebautizado como Españoleto y  luciendo la matrícula de Valencia.

Transportando carbón fundamentalmente, los atraques en  los muelles malacitanos se fueron reduciendo, y este vapor, tras ser renombrado como  Maria Dolores era desguazado en Bilbao en 1937. Un muy interesante y a la vez desconocido buque que formó parte de los habituales tráficos en el puerto de Málaga en los primeros años del siglo XX.

Matias F BayoCartel de 1903 anunciando al vapor MATIAS F. BAYO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de septiembre de 2017.

Bautizado 13 veces

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de septiembre de 2017 a las 8:42

En menos de una semana, el buque de turistas más veterano de la flota crucerística internacional ha visitado dos veces el puerto malagueño. Y aunque quizás sería bueno realizar algún comentario sobre la nula repercusión  que estas escalas han tenido a nivel institucional, hoy volveré a hablarles de este barco; un buque del que ya he escrito en varias ocasiones en esta misma columna.

Construido en Suecia entre 1944 y 1946, este buque iniciaba su carrera de mar en 1948 con el nombre Stockholm. Cubriendo bajo la contraseña de la compañía Swedish America Line una ruta regular entre Gotemburgo y Nueva York, este barco, que estaba considerado como el más pequeño buque de pasaje construido tras la Segunda Guerra Mundial, entraba en el Olimpo de la historia marítima el 25 de julio de 1956 cuando colisionaba y hundía al trasatlántico italiano Andrea Doria.

Reconstruido tras aquel accidente, la carrera del Stockholm se centró en los viajes turísticos por mar. Después de navegar con diferentes nombres y banderas (con algunos visitó el puerto de Málaga), en 2016, este barco recibía su decimotercer  bautismo; una circunstancia única en la historia marítima de todos los tiempo.  Luciendo la bandera de Portugal, el Astoria, que así es como se llama este veterano en actualidad,  trabaja desde hace unos meses para la compañía francesa Rivages Du Monde, un operador dedicado a los viajes turísticos por mar en barcos clásicos.

Dos escalas, una de ellas la primera con este nombre, que, empleando una expresión que ya he referido en otras ocasiones, pasaron sin pena ni gloria. Dos oportunidades que quizás sean las últimas para ver en Málaga al buque más veterano de la flota crucerística internacional.

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El ASTORIA en su primera visita a Málaga el 3 de septiembre.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de septiembre de 2017.

Críticas y éxitos

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de abril de 2017 a las 8:51

Resulta curioso, que los que de una forma sistemática se dedican a atacar al puerto de Málaga, no dejen su vehemencia acusadora para reconocer determinados éxitos que se pueden apreciar a simple vista con solo dar un paseo por los muelles.

Y aunque siempre ha existido y seguirá existiendo una corriente de críticos que no valoren el trabajo que se realiza en el recinto portuario malacitano (una opción por otra parte muy respetable), las opiniones y valoraciones cargadas de negatividad, fruto, todo sea dicho, de un alto grado de desconocimiento, en algunas ocasiones rozan la ridiculez en aras de buscar polémica donde no la hay.

Al hilo de esto que les he contado, hoy les pondré el ejemplo de un éxito que va mucho más allá del simple hecho de que uno o varios barcos visiten el puerto. Entre el pasado lunes 17 de abril y ayer, en los muelles malagueños se han cumplimentado un total de 17 amarres turísticos; una muy buena cifra enmarcada en la llamada primera parte de la temporada alta crucerística. Y si bien estos números ya son significativos de por sí, dando una giro de tuerca, les diré que en estos días han pasado por Málaga las cuatro más importante navieras dedicadas a los viajes en barcos de vela que existen en la actualidad.

Vendiendo una exclusividad diferente a la que ofrecen otros buques de crucero, los cinco veleros que han pasado por el puerto (una naviera trajo a dos de sus barcos), ratifican el interés que despierta Málaga para este tipo de compañías; unas navieras que tras muchos años de escalas siguen queriendo atracar en los muelles malacitanos. Un rotundo éxito que, a los ojos de los críticos del puerto malagueño, seguro que tendrá algún aspecto negativo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACLUB MED 2, uno de los veleros que visitó el puerto la semana pasada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 25 de abril de 2017.

Los ‘Sider’

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de enero de 2017 a las 19:44

Desde hace algo más de una década, la muy larga historia de los tráficos de cemento y clinker en el puerto malagueño está estrechamente ligada a un amplio grupo barcos que en sus nombres compuestos llevan siempre la denominación Sider.

Con la paradoja de que no todos estos buques pertenecen a un mismo armador, en los últimos años, los habituales muelles donde se opera con estas mercancías han visto a muchos Sider atracados; unos barcos que además de cemento y clinker también han cumplimentado  diferentes cargas y descargas de graneles agroalimentarios. Con todo esto, y teniendo como punto de partida el año 1993, fecha desde la que existen registros de atraques, a día de hoy, por el puerto malacitano han pasado un total de veinte barcos diferentes luciendo este nombre.

El 30 de agosto de 2003, procedente de Lisboa y con destino a Barcelona, el buque de carga general Sider Venture amarraba en el muelle número seis en una operativa que inauguraba las continuadas escalas de estos barcos en Málaga. Con la particularidad de ser el primero y tras la llegada de otros muchos que han compartido este nombre, en febrero de 2010, aquel primer Sider que atracaba en aguas malacitanas regresaba rebautizado como Arklow Venture en un viaje procedente de la localidad inglesa de Lowestoft.

Manteniendo su registro holandés y con su casco azul ahora pintado de verde, el Arklow Venture siguió escalando en Málaga realizando el mismo tipo de  operativas que había ejecutado con su anterior nombre. Tras cumplimentar diferentes visitas, en 2016, el primer Sider que llegaba a Málaga  era renombrado como SP Venture, una nueva denominación con la que por el momento aún no ha atracado en aguas malagueñas.

Arklow Venture 2-II-103ARKLOW VENTURE, antiguo SIDER VENTURE en su primer atraque en 2010.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de enero de 2017.

Treinta y un meses

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de enero de 2017 a las 9:27

El siete de noviembre del año pasado, el puerto vivió una jornada histórica. Aquel día en el que llegaron cinco barcos turísticos, tres de ellos pertenecían una misma naviera; una circunstancia  que hasta la fecha nunca se había dado en las aguas de Málaga. Integrados en la flota de la compañía Holland America Line, los buques Prinsendam, Oosterdam y Eurodam coincidieron en los atraques de Levante ratificando con esta triple visita el interés que el puerto malagueño sigue teniendo para esta naviera centenaria.

Y aunque la historia malacitana de Holland America Line se remonta a 1927, y las escalas de los barcos de esta compañía, salvo en los periodos bélicos del siglo XX,  han sido continuas desde aquella fecha, en 2004, esta naviera dejó de venir a Málaga.

Tras realizar el Westerdam su primera visita al puerto el seis de agosto de aquel año, Holland America Line se olvidó de Málaga durante 31 meses; un largo periodo de tiempo en el que ninguno de los característicos barcos de casco azul y terminación dam en su nombre escalaron en los muelles malacitanos.

Finalizado aquel periodo de sequía que se debió a una serie de reestructuraciones estratégicas en sus barcos y rutas, el 17 de abril de 2007, el Amsterdam, que por entonces era el buque insignia de la flota de esta naviera de origen holandés, regresó al puerto de Málaga atracando en el muelle de Levante.

Desde entonces, los barcos de Holland America Line no han dejado de venir, y la presencia año tras año de estos buques se ha perpetuado como antes de aquellos 31 meses en  los que esta de naviera, una de las más importantes del panorama crucerístico de todos los tiempos, permaneció sin atracar en los muelles malagueños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAMSTERDAM que recuperó las escalas de Holland America Line en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de enero de 2017.

Confusión

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de octubre de 2016 a las 8:30

Durante algo más de dos meses, cada sábado veremos atracado en las instalaciones crucerísticas malacitanas al buque de crucero Zenith. Bajo la contraseña de Pullmantur, este barco cumplimentará un total de siete viajes redondos; un hecho que nos permitirá apreciar  con todo lujo de detalles una curiosa peculiaridad que hoy les comentaré.

Siguiendo una moda que iniciaron los ferries, desde hace algunos años, los buques de crucero han ido decorando sus inmaculados cascos con todo tipo de motivos. Y aunque inicialmente fueron dibujos, en la actualidad, muchos barcos turísticos, además de publicitar su marca añaden su dirección de internet; una circunstancia que en mi modesta opinión convierte a estos buques en unos singulares anuncios flotantes.

En el caso del Zenith, un barco que nunca visitó Málaga con la contraseña de la naviera Celebrity Cruises que encargó su construcción en 1992, la curiosidad que les reseño se remonta a hace un par de años, cuando Pullmantur, propietaria del buque desde 2007, decidió cambiar su logotipo y sus colores corporativos. Tras navegar durante siete años de blanco y luciendo una letra eñe en su chimenea, la naviera renovó su imagen  pintado a sus barcos de azul y mostrando como emblema cuatro líneas ondulantes.

Llegados a este momento, el Zenith, que ya había estado en aguas malacitanas con los antiguos colores de esta compañía, regresa pintado de azul y mostrando en sus costados y chimenea una marca que publicita a la empresa Croisieres de France, una filial del grupo Pullmantur. Una curiosa circunstancia que en más de un caso confundirá a algún que otro pasajero que embarque, ya sea en Málaga o en otro lugar para realizar un crucero en este buque.

Zenith 8-X-2016 nuevos colores Pullmantur22ZENITH mostrando en su costado la marca Croisieres de France.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de octubre de 2016.

El Explorador Elegante

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de septiembre de 2016 a las 8:30

A estas alturas, sería absurdo hablarles de las excelencias de los buques turísticos que componen la flota crucerística internacional. Y digo que sería absurdo por el hecho de que las mismas compañías propietarias de estos barcos se preocupan, y muy mucho, de vender todas y cada una de las peculiaridades de sus buques; unas excelencias que en determinados casos pasan por nimiedades engrandecidas por campañas publicitarias.

Y aunque hay muchos ejemplos de lo que les digo -sólo había que pensar en el nuevo barco de turistas más grande del mundo, tan sólo 33 centímetros más largo que su gemelo, que en su momento ya fue calificado como el más grande- hoy les referiré una curiosidad sobre un buque que desde su nacimiento ha llevado la etiqueta del más elegante y lujoso.

Construido entre 1988 y 1989 en los astilleros finlandeses Wartsila, este barco que costó 125 millones de dólares y fue apadrinado por el actor James Steward, iniciaba su carrera con el nombre Royal Viking Sun bajo la contraseña de la compañía Royal Viking Line. Tras ser transferido Cunard Line en 1994 y posteriormente pasar en 1998 a Seabourn con el nombre Seabourn Sun, el buque siguió incrementando su fama; un titulo que revalidó en 2002 cuando Holland America Line  se hacía cargo de él rebautizándolo como Prinsendam.

Manteniendo la filosofía de los buques de esta naviera en la que sus interiores están cargados de referencias marítimas, la decoración del Prinsendam ganó enteros, y su  reputación, acompañada de mucha publicidad, lo llevó a ser apodado como El Explorador Elegante. Un barco centrado en  largas navegaciones que hasta la fecha, y con todos sus nombres, ha lucido sus excelencias en las aguas malacitanas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPRINSENDAM apodado El Explorador Elegante saliendo del puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de septiembre de 2016.