Archivos para el tag ‘Estiba’

La huelga

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de junio de 2017 a las 8:24

El martes 17 de enero de 2006, la página marítima de este diario abría con el siguiente titular: “La protesta de los estibadores paraliza el tráfico de mercancías en Málaga”.  Bajo este epígrafe, y con una foto de una serie de trabajadores portuarios en actitud de protesta junto a la popa del Ciudad de Valencia (el primer melillero que lució en aguas malagueñas el controvertido logotipo de Acciona Trasmediterránea), esta noticia reseñaba como los 155 estibadores que, por aquellos años componían la plantilla de trabajadores de la carga y descarga malacitana, protestaban junto al colectivo europeo frente a una directiva comunitaria que pretendía la privatización del sector.

En aquella ocasión, la huelga afectó considerablemente a la gran mayoría de las empresas portuarias malagueñas; un acción que inmovilizó por completo el activo tráfico de contenedores que existía por entonces, amén de frenar una serie de operativas de carga y descargas previstas  y paralizar por completo la línea regular que enlaza con Ceuta y Melilla.

Manteniéndose únicamente para Trasmediterránea unos servicios mínimos  que sólo se cubrieron en  un 60%, aquel paro europeo se diluyó,  y una serie de promesas políticas en cada uno de los países de la Unión facilitaron una serie de acuerdos más o menos satisfactorios para la gran mayoría del colectivo de estibadores del Viejo Continente.

Casi diez años después, y tras varios avisos de paros cancelados en el último momento, los trabajadores malacitanos de la estiba, al igual que el resto de sus  compañeros españoles, otra vez está en lucha. Una complicada huelga a la que muy bien se le podría aplicar aquel refrán que dice: “De aquellos polvos vienen estos lodos”.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPancarta de protesta de los estibadores malagueños.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de junio de 2017.

Cargado y descargado

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de enero de 2016 a las 8:31

Desde siempre, teóricamente, los estudios de estabilidad a la hora de realizar la cargar un barco, han conformado una de las inspecciones previas imprescindibles para poder salir a la mar. Con el fin de que la estiba de todas las mercancías sea la correcta, las autoridades de puerto certifican esta circunstancia; un hecho que en determinadas ocasiones puede complicar o retrasar los planes de navegación.

Tras este comentario, hoy les contaré qué le ocurrió al vapor de bandera francesa Anatolie en su escala malagueña de febrero de 1913. Integrado en la flota de la naviera gala Compagnie de Navigation Paquet, este buque construido en 1884, cubría por aquellos años una línea regular entre Marsella y diferentes puertos del Norte de África.

Después haber cumplimentado dos viajes redondos en el mes de enero, el Anatolie, que se encontraba en Orán, recibió la orden de atracar en Málaga para cargar 300 toneles de aceite con destino a Marsella.

Amarrado en el muelle número cuatro en la mañana del 20 de enero, ese mismo día se inicia el embarque de los toneles malagueños. Con parte de las bodegas ocupadas por otras mercancías, a mitad de la operación, el vapor francés empezó a mostrar una significativa escora hacia su banda de estribor. Paralizada la carga y con el buque inclinado hacia el lado donde se encontraba atracado, los toneles ya estibados tuvieron que ser desembarcados, y el Anatolie, además, tuvo que reestructurar parte de las mercancías que desde Orán venían posicionada en sus bodegas.

Aquella operativa, que proporcionó a los estibadores malagueños unos jugosos jornales, se prolongó durante una semana, momento en el que finalmente el Anatolie pudo seguir su viaje a Marsella.

AnatolieVapor de bandera francesa ANATOLIE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de enero de 2016.

Reyes ‘El Moreno’

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de junio de 2013 a las 18:07

Aunque a principios de 1940 el tráfico portuario malagueño estaba bastante restablecido, las duras condiciones vividas en los años de la Guerra Civil, aun eran patentes en el día a día del puerto. La estiba, quizás el colectivo más perjudicado por el conflicto, en aquel año 1940, experimentó un importante cambio. Con las collas de estibadores muy mermadas, los responsables de la carga y descarga de barcos iniciaron un reclutamiento general de trabajadores. Tras ser seleccionados los jornaleros portuarios más habituales (por aquellos años era frecuente contratar a braceros para una sola jornada), las collas  de estibadores se fueron completando, y éste colectivo volvió a trabajar en unas condiciones muy similares a las que existieron antes de la Guerra.

De entre todos los trabajadores contratados, uno de ellos, llegó al puerto sin ninguna experiencia y con una importante carta de recomendación bajo el brazo. Fruto del matrimonio de un militar destinado en Melilla y una joven marroquí, con apenas 17 años, Reyes Fernández se incorporaba a una de las collas de estibadores malagueños a finales de febrero de 1940.

Rechazado por sus compañeros desde su primer día de trabajo, Reyes fue asignado al grupo de ‘El mellao’ (éste era el apodo del capataz del la colla), comenzando así una muy breve y accidentada vida portuaria.

Tras ser rebautizado como ‘El moreno’, debido sin duda al tono oscuro de su piel, Reyes, después de unos días en los muelles, iniciaba su segunda semana laboral con dos dedos de su mano derecha rotos. Trabajando a duras penas, un desafortunado accidente lo mandaba al hospital contusionado y con varias costillas fracturadas. Una vez recuperado, ‘El moreno’ nunca más volvió al puerto.

Estibadores cargando un barco en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de junio de 2013).

Banastas malagueñas

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de noviembre de 2012 a las 12:38

HASTA hace no demasiados años, la estandarización y las muy estrictas normas que rigen el transporte de mercancías por mar no existían. De esta forma, cualquier recipiente más o menos grande susceptible de ser usado para albergar carga, podía ser estibado sin ningún tipo de problema a bordo de un barco.

A finales del siglo XIX, el puerto de Málaga, inmerso en un rico y variado tráfico comercial, era un claro ejemplo de los muy diferentes tipos de recipientes y embalajes que, por aquellos años, se movían en cualquier puerto del mundo. Cargas sólidas o líquidas almacenadas en balas, fardos, sacos, toneles o barricas, constituían una imagen habitual en cualquiera de los muelles malagueños.

Pero además de esta variedad de grandes envases, y quizás, con una cierta exclusividad, el puerto de Málaga, durante muchas décadas movilizó diferentes cargas almacenadas en unos recipientes, permítanme la expresión, muy propios de la tierra. Las banastas, que no son otra cosa que grandes cestos hechos de mimbre o de finos listones de madera entretejidos, sirvieron durante años para transportar casi cualquier tipo mercancía manufacturada en tierras malagueñas.

Y aunque al parecer estos recipientes tienen su origen en el sector pesquero (la agricultura también podría haber sido la fuente de estos), lo que sí está claro, es que en la Málaga de los siglos XVIII y XIX, existieron diferentes talleres artesanales donde se fabricaron banastas especialmente destinadas a albergar productos exportados por vía marítima en rutas fundamentalmente de cabotaje.

Unos recipientes muy significativos del pasado portuario malagueño que hoy día no tendrían cabida en el transporte de mercancías por mar.

Descarga de un barco a finales del siglo XIX en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (6 de Noviembre de 2012).

Cargadores de tronos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de abril de 2012 a las 17:57

Cargadores de tronos

José ‘El Caimán’ vivió la época en la que los trabajadores del puerto eran fundamentales para la Semana Santa · Estuvo más de 30 años sacando tronos.

LOS hechos más significativos acontecidos en la historia de Málaga, han tenido siempre, de una u otra forma, una muy estrecha relación con el puerto. Y aunque ahora, tal vez esos recuerdos no sean demasiado gratos para algunos, durante muchos años, la Semana Santa (un claro ejemplo de acontecimiento de relevancia para la ciudad), se nutrió de portuarios para salir a la calle.

Finalizada la Guerra Civil, la Málaga portuaria, con una población activa que superaba los mil trabajadores a pie de muelle, constituyó un muy importante pilar en la Semana de Pasión. Convertidos en unas piezas fundamentales, los hombres que día a día cargaban y descargaban barcos echándose todo a sus espaldas, portaron, durante muchos años, la gran mayoría de los tronos que salían en procesión.

Con 67 años, José Guerrero Triano, apodado El Caimán, es uno de los supervivientes de aquella época; una época en la que los cargadores del puerto, por una semana, se convertían también en cargadores de tronos. Hijo y nieto de portuarios, a los 16 años, José comenzó a trabajar en los muelles, y ese mismo año, se estrenaba sacando la Virgen de La Sentencia. Tras aquella primera experiencia que le aportó 35 pesetas, amén de un paquete de tabaco y un bocadillo (estos eran los honorarios de la época para un cargador portuario por sacar un trono), el hijo de El Caimán padre siguió la tradición familiar, y año tras año, simultaneó el trabajo en los muelles con el del varal.

José ‘El Caimán’, la semana pasada en el puerto de Málaga.

Trabajando a dos hombros (cada día con uno diferente), José recuerda su primera Semana Santa completa; una semana en la que de domingo a domingo sacó, junto a otros cargadores portuarios: La Cena, las vírgenes de El Cautivo, El Rocío, La Paloma, Mena, La Expiración, El Sepulcro, y finalmente, el trono del Resucitado.

“Los capataces nos tallaban un rato antes de salir, y tras darnos la ropa el tabaco y el bocadillo, comenzábamos el trabajo sabiendo que si se hacía bien, casi siempre había algún dinerillo más de lo inicialmente se había contratado” comenta José. Con un ticket en el bolsillo que era picado a mitad del recorrido (así se verificaba que el trabajo bajo el varal se realizaba), al final del desfile, los cargadores portuarios recibían su paga; un dinero que en la mayoría de los casos se gastaban minutos después de la procesión compartiendo vino en alguna taberna.

Con algunos incidentes modificados y magnificados por el paso de los años, la presencia de los portuarios en los tronos de Málaga fue decayendo a finales de los años sesenta, siendo sustituidos éstos por otro tipo de portadores pagados que precedieron de los actuales hombres de trono.

Jubilado en 2004 tras 44 años de vida portuaria y cerca de 30 bajo un trono, El Caimán resume su paso por la Semana Santa como “una época feliz y gloriosa”. Emocionado al recordar a los compañeros que se fueron, José sonríe recordando aquel cartucho de pescado frito que, un año, el mayordomo de La Estrella les dio a los portuarios tras su desfile, o aquellas zapatillas de tela blanca marca La Rueda que todos los cargadores de los muelles lucieron bajo la virgen de Zamarrilla y que no aguantaron el recorrido. Una verdadera institución de una Semana Santa muy diferente a la de hoy día.

El Caimán, derecha, y su padre, agachado, con la Cena en los 60.

Especial “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (3 de Abril de 2012).

Carga general

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de noviembre de 2010 a las 9:20

Si tuvieran entre sus manos un viejo parte de carga, o una de aquellas tan peculiares notas de atraques que, hace unas cuantas décadas,  aparecían a diario en los periódicos malagueños, repararían al instante en que la expresión “carga general”, aparecía con mucha frecuencia. Esta frase, que hoy día  ha sido sustituida, al menos en nuestro puerto, por la de “mercancía genérica”,  hace referencia a un hecho que es parte de la historia de la navegación.

Cuando el transporte de mercancías por mar no estaba tan especializado como lo está hoy, gran parte de la totalidad de los barcos mercantes de carga, navegaban de puerto en puerto con sus bodegas repletas de mercancías de todo tipo.

A bordo de estos barcos, denominados de carga general, se podían transportar a la vez cajas, sacos, barriles o cualquier otra cosa susceptible de ser embarcada; algo que constituía un  verdadero ejercicio de pericia para los oficiales de estos buques, los cuales, además de tener que estibar lo máximo posible, debían de tener en cuenta lo que había que cargar o descargar en los diferentes puertos en los que atracaban.

Con todo esto, les diré que Málaga, hasta no hace demasiados años, era un puerto de mucha carga general; una carga muy variada que se podía ver apilada en cualquiera de los muelles de nuestro puerto.

Pero con la llegada de la carga rodada y fundamentalmente, con la aparición de los contenedores, la carga general entendida como la que trae un barco que transporta diferentes  tipos de mercancías, ha desaparecido casi por completo.

Hoy día, encontrar un barco que llegue a Málaga con la etiqueta “transporta mercancía genérica” (carga general), es algo, cuando menos, digno de ser reseñado.

carga general blog Carga general en uno de nuestros muelles a principios del siglo XX.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (9 de Noviembre de 2010).

Fotos curiosas: BARCOS DESNUDOS

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de marzo de 2010 a las 20:29

Aunque esto que digo podría parecer una perogrullada (lo mismo lo es), la idea que la mayoría de nosotros tenemos de cualquier buque portacontenedores, lleva implícita la  imagen de una serie de contenedores estibados sobre su cubierta.

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Sofie Maersk

Al ser unos barcos que aprovechan al máximo sus capacidades; estos buques estiban una grandísima cantidad de contenedores “al aire”, la imagen de uno de estos barcos con su cubierta “pelada”, resulta verdaderamente curiosa.

Para los CAZADORES  DE BARCOS (los que son capaces de estar horas a la espera de poder pillar unas buenas fotos), una instantánea de uno de estos buques “desnudos” es todo un trofeo.

Les  dejo unos  cuantos ejemplos de mis trofeos (perdón por la inmodestia).

Jervis Bay
Jervis Bay
Sea-Land Developer
Sea-Land Developer
Sea-Land Eagle
Sea-Land Eagle
Cornelia Maersk

Cornelia Maersk