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El primer temporal

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de febrero de 2017 a las 9:57

Desde que existe una conexión marítima con Melilla, las cancelaciones puntuales o los viajes en condiciones de navegabilidad casi imposibles, han sido una constante en esta ruta. Teniendo en cuenta las muy especiales condiciones meteorológicas del mar de Alborán, la historia náutica de Málaga y  Melilla está repleta de temporales y barcos  que se enfrentaron   en épicas batallas contra el viento y las olas.

El lunes 19 de diciembre de 2016, la naviera de origen valenciano-balear Baleària se posicionaba en el puerto malacitano para cubrir una línea con Melilla. En libre competencia con Trasmediterránea, que este año cumplirá los cien años en la ruta del mar de Alborán, Baleária comenzaba sus viajes con un ferry rápido; una singular circunstancia que se suma al histórico hecho de que dos compañías operen en esta línea.

Y como al final, más tarde o temprano tenía que llegar, hace unos días, Baleària se enfrentaba a su primer temporal. Con la imposibilidad de salir a la mar, el barco de esta naviera, al igual que el de la competencia, anulaba su entrada malagueña en la tarde del 20 de febrero. Tras esta decisión, y  aún con el mar de Alborán muy enfadado, al día siguiente,  mientras Trasmediterránea cancelaba, el ferry rápido de Baleària decidía salir, y el habitual viaje de cinco horas se convertía en una  larga odisea de ocho.

Y aunque esto que les he contado no es nada extraño, lo más curioso de esta historia es que una compañía decidiera navegar con mal tiempo y  la otra no; una circunstancia que evidencia una clara competencia y en la que los pasajeros de Baleària que vivieron esta experiencia, fueron testigos de cómo esta naviera se estrenaba en un temporal en la ruta de Alborán.

Nissos Chios BaleariaFerry rápido de Baleària que sufrió su primer temporal el 21 de febrero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de febrero de 2017.

El barco de 2016

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de enero de 2017 a las 10:02

Siguiendo lo que ya es una tradición en esta primera columna del año, hoy les comentaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado en el puerto en el recién finalizado 2016.

Y aunque las aguas malacitanas han recibido en los últimos doce meses a muchos y muy interesantes buques; sólo habría que recordar al  Harmony of the Seas, el nuevo  barco de turistas grande del mundo o al bulk carrier Nordic Odyssey, uno de los primeros cargueros en cumplimentar una navegación por el paso del Noroeste, 2016 se recordará en Málaga por la llegada del Nissos Chios, el ferry de Baleària que ha inaugurado una segunda línea regular con el puerto de Melilla.

Y si bien el protagonista de este hecho no destaca demasiado por sus características, quizás lo más novedoso de este barco es que se trata de un transbordador de alta velocidad que supera los cien metros de eslora (algo nunca visto hasta la fecha en un buque rápido en la línea regular del mar de Alborán), su posicionamiento lo convierte en mi opinión en el barco más significativo del año que acaba de terminar.

Construido en los astilleros griegos Elefsis entre 2005 y 2006, en junio de 2007 este fast ferry fue entregado a la compañía Hellenic Seaways Maritime para cubrir la ruta entre el Piero, la isla de Chios (que le da su nombre) y Mitilene; una navegación que se mantuvo hasta 2014 cuando Baleària lo fletó. Con 8.126 toneladas de registro bruto, 141 metros de eslora, capacidad para 1.400 personas, 402 vehículos y 1.000 metros lineales de carga, el Nissos Chios, llegado a aguas malagueñas en la segunda quincena de diciembre del pasado año, es, aunque ha habido otros muchos, el barco más destacado en el puerto de Málaga en 2016.

Nissos Chios 17-XII-169Ferry NISSOS CHIOS en su primer atraque en Málaga en diciembre de 2016.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de enero de 2017.

Cuatro cambios de imagen

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de abril de 2016 a las 8:26

Al hilo de la celebración de los 100 años de historia de Trasmediterránea (un significativo evento del que se hablará mucho en Málaga), hoy me gustaría contarles una curiosa circunstancia relacionada con el Fortuny, el  actual Melillero titular que cubre la ruta del mar de Alborán.

Tras el impacto que supuso el posicionamiento en aguas malagueñas del Juan J. Sister (si lo recuerdan aquí lo denominamos como el Trasatlántico de Melilla), y la posterior la llegada del Sorolla, en abril de 2015, el Fortuny atracaba en el puerto malacitano para recibir de su hermano gemelo la titularidad de la línea melillense.

Luciendo los colores blanco y rojo  que en la actualidad llevan todos los buques de esta compañía, el Fortuny llegaba a Málaga mostrando en sus costados la marca Trasmediterránea Acciona; una inscripción que en febrero de este año era modificada por el logotipo del centenario.

Pero con independencia de esta circunstancia, y dejando a un lado que el estreno oficial de este emblema se realizó en aguas malagueñas, resultan curiosos los cambios de imagen que, hasta la fecha, ha mostrado el Fortuny en su casco.

Tras ser entregado a Trasmediterránea en 2001, este ferry recién construido comenzaba su vida de mar con los colores verde y azul que por entonces representaban a esta compañía. En 2006, ya pintado de blanco y rojo, los costados de este barco lucieron la marca Acciona Trasmediterránea; un logotipo que en 2013 fue modificado por la inscripción Trasmediterránea Acciona.

Cuatro cambios de imagen para un mismo barco; un ferry, el Fortuny, que si no hay cambios celebrará los 100 años la línea entre Málaga y Melilla, una de las más importantes rutas marítimas de esta compañía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFORTUNY mostrando en Málaga el logotipo del centenario de Trasmediterránea.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de abril de 2016.

Libre de impuestos

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de octubre de 2015 a las 8:19

Desde siempre, el tabaco libre de impuestos ha sido una mercancía muy valiosa a bordo de un barco. Destinado al consumo de las tripulaciones o como producto para ser vendido (en el caso de los buques con pasajeros), este tabaco, denominado de entrepot, en el pasado y por supuesto hoy día, constituye una moneda de cambio imprescindible en cualquier tipo de buque.

Y sin entrar en la picaresca, siendo amable con la expresión, de los contrabandos a mayor o menor escala (sobre esto hay más de una jugosa historia que ya les contaré), hoy les hablaré de un curioso hecho que viví hace unos años.

Con la misión de sustituir temporalmente al ferry Juan J. Sister, el por entonces titular de la línea entre Málaga y Melilla, el 30 de mayo de 2007, llegaba a aguas malacitanas el buque Las Palmas de Gran Canaria. Tras permanecer dos días en el muelle número cuatro, el viernes 1 de junio, después de que el Sister pasara al muelle dos, Las Palmas de Gran Canaria se posicionaba en el habitual amarre de los Melilleros. Mientras el ferry sustituto maniobraba para atracar, a pie de muelle, varios marineros y dos guardias civiles custodiaban una serie de cajas que momentos antes habían sido descargadas del Juan J. Sister.

Nada más quedar amarrado el barco, aquel cargamento donde fundamentalmente iba tabaco entraba por la proa del ferry. Tras quedar verificada que la cantidad de cajas procedentes del Sister eran las mismas que habían llegado a bordo de Las Palmas de Gran Canaria, los dos agentes de la autoridad desembarcaban, y la mercancía libre de impuestos quedaba a disposición para ser reubicada en la tienda del buque. Una curiosa historia que ilustra lo importante que es el tabaco a bordo de un barco.

Las palmas de Gran Canaria 10-V-096Proa del ferry LAS PALMAS DE GRAN CANARIA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de octubre de 2015.

El último y el primero

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de julio de 2015 a las 8:39

Lo que hoy les contaré constituye una muy significativa coincidencia; un hecho que ya forma parte de la historia marítima malacitana y que durante algunos años nos permitió ver a una serie de barcos que habitualmente no operan en Málaga.

Aprovechando unas fechas muy concretas, la naviera italiana Grimaldi Lines, realizó entre 1995 y 2002 una serie de itinerarios crucerísticos con escala en aguas malagueñas. Usando algunos los roro pax que por entonces componían su muy amplia flota (grandes ferries con mucha capacidad de pasaje y carga rodada), los buques de esta compañía se estrenaron en Málaga con la llegada el 2 de enero de 1995 del Majestic, una atraque que se continuó con las respectivas visitas en años sucesivos del Fantastic, Splendid, Excelsior, Excellet y La Superba.

Pero con independencia de este hecho, y con el recuerdo de aquellos barcos que tanto llamaron la atención amarrados en el muelle de Cánovas (nunca se habían visto en Málaga ferries tan grandes), lo más destacado de aquellas escalas aconteció en los meses de diciembre de 2000 y enero de 2001. Realizando un crucero por aguas mediterráneas y atlánticas, el sábado 30 de diciembre de 2000, a una jornada de que finalizara el siglo XX, el Excelsior atracaba en el muelle 3-A1 en su primera visita malagueña. Cuatro días más tarde, estrenando la lista de buques turísticos del siglo XXI, el Excellent, que también tocaba por primera vez el puerto malacitano, cumplimentaba una prolongada escala de doce horas amarrado igualmente en el 3-A1.

Dos atraques verdaderamente significativos (el último del siglo XX y el primero del XXI), efectuados por dos ferries gemelos reconvertidos momentáneamente en buques de crucero.

escanear0001Ferry EXCELSIOR en su escala en Málaga del 30 de diciembre de 2000.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de julio de 2015.

El trasatlántico de Melilla

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de febrero de 2015 a las 8:37

El 23 de septiembre de 2006, el ferry Juan J. Sister llegaba a aguas malacitanas para hacerse cargo de la titularidad de línea del mar de Alborán. Sustituyendo al Ciudad de Valencia, este buque, comenzaba una larga historia de navegaciones diarias que los ha mantenido unido a Málaga hasta noviembre de 2014.

Construido entre los años 1992 y 1993 en los astilleros finlandeses Kvaerner Masa-Yards Inc., este ferry, era entregado oficialmente a Trasmediterránea el 12 de mayo de 1993, comenzando desde aquel instante una carrera que, hasta la fecha, lo ha vinculado fundamentalmente a Canarias y al puerto de Málaga.

Bautizado en esta columna como el Trastlántico de Melilla, el Juan J. Sister, tercero de una saga de barcos con el nombre de uno de los cofundadores de la Compañía Valenciana de Navegación (embrión de la Trasmediterránea), desde su llegada a aguas malagueñas revolucionó la historia de los Melilleros con un aspecto muy diferente al de los anteriores barcos que habían navegado en esta línea y unas muy superiores capacidades.

Con las incidencias propias de un buque que a diario cubre una ruta fija, quizás, y dejando un a lado el accidente que hace unos días lo llevó a todas las portadas de los periódicos malagueños, el más significativo hecho vivido por este ferry durante sus años como Melillero ocurría en 6 de marzo de 2010, cuando un fuerte temporal lo mantuvo cerca de ocho horas en la bahía malacitana a la espera de poder entrar en puerto.

Una intachable carrera repleta de normalidad y buen hacer, que quedará sumida en el olvido cuando se hable del Trasatlántico de Melilla, y sólo se recuerde a este barco como el que chocó contra el muelle uno y hundió un velero en febrero de 2015.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEl JUAN J. SISTER entrando en Málaga el 23 de septiembre de 2006.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de febrero de 2015.

El barco de 2013

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de enero de 2014 a las 9:23

Siguiendo la tradición de la primera columna del año, hoy les referiré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado en el puerto de Málaga durante 2013. Frente a los muchos y muy significativos buques que durante los últimos doce meses han pasado por aguas malacitanas, quizás, y  debido a sus muy especiales circunstancias, el desaparecido Atlantiss debería ostentar el título del más notable barco en Málaga en el recién finalizado año.

Construido en Cádiz en 1934 con el nombre Aline,  este buque de 40 metros de eslora, comenzaba su vida navegando como  ferry entre Algeciras, Gibraltar, Ceuta y Tánger. Tras ser rebautizado en 1947 como Aline II, en 1995, el barco se posicionaba en Canarias para efectuar excursiones de pesca deportiva. Renombrado Atlantiss en 2005, dos años más tarde, el buque llegaba a Málaga con el proyecto de realizar recorridos turísticos por la Costa del Sol.

Gestionado de una forma desastrosa y cargado de deudas, en muy pocos meses, el Atlantiss, que era abandonado por su armador, quedaba en manos de la Autoridad Portuaria.  Deteriorado y convertido en una chatarra flotante, a finales de 2012, una empresa malagueña dedicada a los desguaces conseguía los permisos para desmantelar a este veterano barco. Atracado en el espigón pesquero norte, en junio del pasado año, la destrucción organizada del Atlantiss se hacía realidad. Primero a flote y luego sobre el muelle siete, la larga trayectoria de mar  de este barco quedaba convertida en 70 toneladas de escombros, una de bronce y 250 de acero. Un histórico buque que finalizaba su vida en las aguas del puerto; un motivo más que suficiente para ser considerado como el más significativo barco en Málaga en 2013.

Atlantiss antes de iniciar el desguace14-III-135El ATLANTISS antes de iniciarse su desguace.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de enero de 2014).

Sólo dos años en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de agosto de 2012 a las 12:38

Hubo un señor muy relacionado con el mundo marítimo malagueño que,  durante muchos años, mantuvo una lucha permanente con la compañía Trasmediterránea para que alguno de sus barcos luciera el nombre Ciudad de Málaga.

Esta peculiar batalla que se prolongó entre las décadas de los años sesenta y ochenta, finalmente (no sabría muy bien decir si debido a la persistencia de este señor o a los planes de la compañía), se saldó con puesta en marcha en 1998 de un ferry  que lucía en su casco en nombre de la capital de la Costa del Sol.

Pero con independencia de que este barco aún sigue activo y con la peculiaridad de que nunca ha operado en el puerto que lleva su nombre, en los años treinta, sí que existió un buque llamado Ciudad de Málaga que con los colores de la Trasmediterránea trabajó en el puerto malagueño.

En noviembre de 1929, los astilleros gaditanos Echevarrieta y Larrínaga iniciaban la construcción de dos barcos que debían recibir los nombres de General Berenguer y General Jordana. Ya en el agua y aun en fase de armamento, la proclamación de la Segunda República española cambió estos planes y ambos buques comenzaron sus respectivas carreras de mar rebautizados como Ciudad de Mahón y Ciudad de Málaga.

Con 1.550 toneladas de registro bruto, 71 metros de eslora y una capacidad para 290 pasajeros, a finales de 1931, el Ciudad de Málaga comenzó a trabajar en la línea entre Málaga y Melilla junto a los buques A. Lázaro y J.J. Sister.

Dos años después y tras un corto espacio de tiempo en Baleares, el Ciudad de Málaga fue desplazado a Canarias al servicio entre islas. Saliendo de Las Palmas el 8 de enero de 1936, el barco se hundía tras ser abordado por el mercante de bandera inglesa Cape of Good Hope.

CIUDAD DE MALAGA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Agosto de 2012).

Un barco de otra época

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de agosto de 2012 a las 12:15

El 21 de abril de 1982, los astilleros polacos Warski, Szczecin entregaban a la compañía soviética Baltic Shipping Company el buque Konstantin Simonov. Integrado en una serie de siete ferries denominados clase Dmitriy Shostakovich, este buque iniciaba su vida de mar operando en una línea regular entre los puertos de Leningrado, Riga y Helsinki.

Realizando ocasionalmente recorridos crucerísticos, el Konstantin Simonov visitaba Málaga una vez en 1985 y dos en 1987 en unos viajes especiales para turistas bajo el pabellón de la hoz y el martillo.

Tras la desaparición de la URSS y la quiebra de la compañía estatal que lo gestionaba, el buque quedaba parado en Kiel, siendo vendido en 1996 para trabajar como ferry en Australia. Después de cuatro años con el nombre Francesca, en 2000, el barco otra vez cambiaba de propietario. Rebautizado como The Iris y tras sufrir una importante reforma, el viejo buque soviético comenzaba a navegar en exclusividad como barco para turistas realizando diferentes recorridos crucerísticos por el Mediterráneo.

Aún en buenas condiciones, en 2009 la naviera finlandesa Kristina Cruises compraba el barco. Renombrado como Kristina Katarina  y convertido en el buque insignia de esta compañía en sustitución del Kristina Regina (un viejo conocido en el puerto malagueño), este barco, comenzaba en 2010 sus itinerarios turísticos por Europa Occidental y el Mediterráneo dedicado en exclusividad al mercado crucerístico finlandés.

Tras realizar su primera visita a Málaga el 14 de mayo de 2011, el Kristina Katarina, hace unos días completaba su tercera escala malagueña; una estancia que nuevamente permitió ver a un barco que muy bien podríamos calificar como de otra época.

KRISTINA KATARINA atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de Agosto de 2012).

Las cenas de gala

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de febrero de 2012 a las 8:49

Si han viajado en un buque de crucero, habrán comprobado la excesiva decoración que  acompaña a los alimentos que se sirven en sus bufetes y restaurantes. Desde esculturas hechas con hielo, pasando por todo tipo de frutas talladas y terminando con infinidad de flores, la comida que se sirve en estos barcos, es, como se suele decir, algo que entra por los ojos.

Y aunque estos adornos suelen estar bastante estandarizados (por supuesto cada barco tiene su toque especial), en determinadas ocasiones, se encuentran detalles que marcan la diferencia por su originalidad.

El 20 de agosto de 2006, atracaba en el muelle  número uno el buque de crucero Van Gogh. Realizando un  largo  viaje con turistas alemanes, el barco llegaba a Málaga procedente de Gibraltar para efectuar una larga escala desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche. Al tratarse de un viejo buque de la clase Belorrusiya (una serie de ferries reconvertidos en buque de cruceros de los que ya les he hablado), semanas antes de su llegada pedí permiso para  visitar el buque.  Acompañado del jefe de relaciones públicas recorrí el barco, y me sorprendí, cuando sin pedirlo, pude acceder a lugares que normalmente no se suelen visitar. Tras conocer la cocina, mi anfitrión me mostró una pequeña estancia en la que se fabricaban unas esculturas que servían para decorar el comedor principal del barco en sus cenas de gala. Realizadas con corcho blanco pintado, un camarero singapurés copiaba  de una foto algún monumento típico de la ciudad que se iba a visitar, y lo exponía en el restaurante  junto a la comida la noche  antes de que el buque llegara el puerto de esa ciudad.

Una muy especial  e idealizada réplica de la catedral malagueña, tras haber presidido la cena la noche anterior, se encontraba en ese taller para ser reconvertida en la catedral de Cádiz,  siguiente puerto de escala que debía tocar el Van Gogh.

La supuesta catedral de Málaga del VAN GOGH

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Febrero de 2012).