Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de agosto de 2012 a las 12:38
Hubo un señor muy relacionado con el mundo marítimo malagueño que, durante muchos años, mantuvo una lucha permanente con la compañía Trasmediterránea para que alguno de sus barcos luciera el nombre Ciudad de Málaga.
Esta peculiar batalla que se prolongó entre las décadas de los años sesenta y ochenta, finalmente (no sabría muy bien decir si debido a la persistencia de este señor o a los planes de la compañía), se saldó con puesta en marcha en 1998 de un ferry que lucía en su casco en nombre de la capital de la Costa del Sol.
Pero con independencia de que este barco aún sigue activo y con la peculiaridad de que nunca ha operado en el puerto que lleva su nombre, en los años treinta, sí que existió un buque llamado Ciudad de Málaga que con los colores de la Trasmediterránea trabajó en el puerto malagueño.
En noviembre de 1929, los astilleros gaditanos Echevarrieta y Larrínaga iniciaban la construcción de dos barcos que debían recibir los nombres de General Berenguer y General Jordana. Ya en el agua y aun en fase de armamento, la proclamación de la Segunda República española cambió estos planes y ambos buques comenzaron sus respectivas carreras de mar rebautizados como Ciudad de Mahón y Ciudad de Málaga.
Con 1.550 toneladas de registro bruto, 71 metros de eslora y una capacidad para 290 pasajeros, a finales de 1931, el Ciudad de Málaga comenzó a trabajar en la línea entre Málaga y Melilla junto a los buques A. Lázaro y J.J. Sister.
Dos años después y tras un corto espacio de tiempo en Baleares, el Ciudad de Málaga fue desplazado a Canarias al servicio entre islas. Saliendo de Las Palmas el 8 de enero de 1936, el barco se hundía tras ser abordado por el mercante de bandera inglesa Cape of Good Hope.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Agosto de 2012).
Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de agosto de 2012 a las 12:15
El 21 de abril de 1982, los astilleros polacos Warski, Szczecin entregaban a la compañía soviética Baltic Shipping Company el buque Konstantin Simonov. Integrado en una serie de siete ferries denominados clase Dmitriy Shostakovich, este buque iniciaba su vida de mar operando en una línea regular entre los puertos de Leningrado, Riga y Helsinki.
Realizando ocasionalmente recorridos crucerísticos, el Konstantin Simonov visitaba Málaga una vez en 1985 y dos en 1987 en unos viajes especiales para turistas bajo el pabellón de la hoz y el martillo.
Tras la desaparición de la URSS y la quiebra de la compañía estatal que lo gestionaba, el buque quedaba parado en Kiel, siendo vendido en 1996 para trabajar como ferry en Australia. Después de cuatro años con el nombre Francesca, en 2000, el barco otra vez cambiaba de propietario. Rebautizado como The Iris y tras sufrir una importante reforma, el viejo buque soviético comenzaba a navegar en exclusividad como barco para turistas realizando diferentes recorridos crucerísticos por el Mediterráneo.
Aún en buenas condiciones, en 2009 la naviera finlandesa Kristina Cruises compraba el barco. Renombrado como Kristina Katarina y convertido en el buque insignia de esta compañía en sustitución del Kristina Regina (un viejo conocido en el puerto malagueño), este barco, comenzaba en 2010 sus itinerarios turísticos por Europa Occidental y el Mediterráneo dedicado en exclusividad al mercado crucerístico finlandés.
Tras realizar su primera visita a Málaga el 14 de mayo de 2011, el Kristina Katarina, hace unos días completaba su tercera escala malagueña; una estancia que nuevamente permitió ver a un barco que muy bien podríamos calificar como de otra época.
KRISTINA KATARINA atracado en el puerto de Málaga.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de Agosto de 2012).
Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de febrero de 2012 a las 8:49
Si han viajado en un buque de crucero, habrán comprobado la excesiva decoración que acompaña a los alimentos que se sirven en sus bufetes y restaurantes. Desde esculturas hechas con hielo, pasando por todo tipo de frutas talladas y terminando con infinidad de flores, la comida que se sirve en estos barcos, es, como se suele decir, algo que entra por los ojos.
Y aunque estos adornos suelen estar bastante estandarizados (por supuesto cada barco tiene su toque especial), en determinadas ocasiones, se encuentran detalles que marcan la diferencia por su originalidad.
El 20 de agosto de 2006, atracaba en el muelle número uno el buque de crucero Van Gogh. Realizando un largo viaje con turistas alemanes, el barco llegaba a Málaga procedente de Gibraltar para efectuar una larga escala desde las seis de la mañana hasta las nueve de la noche. Al tratarse de un viejo buque de la clase Belorrusiya (una serie de ferries reconvertidos en buque de cruceros de los que ya les he hablado), semanas antes de su llegada pedí permiso para visitar el buque. Acompañado del jefe de relaciones públicas recorrí el barco, y me sorprendí, cuando sin pedirlo, pude acceder a lugares que normalmente no se suelen visitar. Tras conocer la cocina, mi anfitrión me mostró una pequeña estancia en la que se fabricaban unas esculturas que servían para decorar el comedor principal del barco en sus cenas de gala. Realizadas con corcho blanco pintado, un camarero singapurés copiaba de una foto algún monumento típico de la ciudad que se iba a visitar, y lo exponía en el restaurante junto a la comida la noche antes de que el buque llegara el puerto de esa ciudad.
Una muy especial e idealizada réplica de la catedral malagueña, tras haber presidido la cena la noche anterior, se encontraba en ese taller para ser reconvertida en la catedral de Cádiz, siguiente puerto de escala que debía tocar el Van Gogh.
La supuesta catedral de Málaga del VAN GOGH
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Febrero de 2012).
Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de enero de 2012 a las 20:42
Durante los últimos años que el ferry Ciudad de Sevilla cubrió la línea regular del mar de Alborán, una de las comidillas portuarias malagueñas más repetidas, fue la de la bicicleta estática que iba en el puente de mando de este buque.
Pero con independencia de este singular caso (quizás el puente de gobierno no fuera el lugar más indicado para un aparato como este), en la actualidad, no resulta nada extraño que la gran mayoría de buques dispongan de pequeños habitáculos donde sus tripulantes puedan hacen ejercicio con algunas máquinas de gimnasio.
Y aunque estos lugares suelen ser muy frecuentados, en muchos barcos, además, existen pequeñas zonas al aire libre dedicadas al deporte; unas áreas en las que siempre suele haber una canasta de baloncesto. Ubicadas en lugares verdaderamente inverosímiles y casi siempre rodeadas por una red, estas canchas se pueden ver en todo tipo de buques; ya sean pequeños barcos de carga general o grandes portacontenedores.
Pero dando una vuelta de tuerca más a estos aspectos, muchos buques, independientemente de su zona de deportes, llevan además, una pequeña piscina. Aprovechando igualmente espacios sin demasiada utilidad, estos barcos albergan pequeñas piletas que en días calurosos hacen las delicias de los hombres de la mar.
Y aunque les podría poner varios ejemplos, la piscina que más me ha llamado la atención hasta la fecha, fue del buque de investigación OHM Leader que invernó en Málaga en el año 2009. Aprovechando un hueco de su superestructura en la cubierta principal, este barco disponía de una minúscula piscina; un espacio de diversión rodeado de dos palmeras, una pintada en una de las paredes que la rodeaba y la otra en un tiesto.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Enero de 2012).
Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de noviembre de 2011 a las 10:06
Los asiduos a esta columna, seguramente recordarán cuando les hablé de las escalas malagueñas de algunos de los superferries de la compañía italiana Grimaldi Lines. Aquellos barcos que entre 1995 y 2002 realizaron visitas puntuales como buques de crucero, han sido los ferries más grandes que, hasta la fecha, han entrado en el puerto de Málaga.
Y aunque aquellos seis buques con sus grandilocuentes nombres: Majestic, Fantastic, Splendid, Excelsior, Excellent y La Superba, siguen conservando el record de ser los ferries de mayores dimensiones llegados ocasionalmente a Málaga como buques de crucero, éstos, no fueron los primeros en visitar en el puerto malagueño en similares circunstancias.
Procedente de Túnez y con destino a Cádiz, el 30 de octubre de 1994, atracaba en el muelle 3 A1 el buque de bandera griega El Venizelos. Realizando un viaje turístico con 956 pasajeros, este ferry que habitualmente cubría líneas regulares en aguas helenas bajo la contraseña de la compañía Anek Lines, hacía su primera escala en Málaga como buque de crucero.
Años más tarde, en concreto el 11 de noviembre de 2006, El Venizelos regresaba al puerto de Málaga en otro viaje de placer. Procedente como en su anterior visita de La Goulette (el puerto de la ciudad de Túnez), este buque pernoctaba amarrado en el pantalán de Levante, saliendo al día siguiente con destino a Palma de Mallorca.
Y aunque antes, muchos otros ferries ya habían estado en Málaga realizando itinerarios crucerísticos, El Venizelos con sus 175, 4 metros de eslora, 28,5 de manga y 38.261 toneladas de registro bruto, sin ser el superferry reconvertido ocasionalmente en buque de crucero más grande llegado a Málaga, sí fue el primero.
EL VENIZELOS
atracado en el pantalán de Levante en su última visita a Málaga.
Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de mayo de 2011 a las 8:58
El 19 de marzo de 1985, visitaba por primera vez el puerto de Málaga el buque de bandera soviética Konstantin Simonov. Realizando un crucero por el Mediterráneo con pasajeros de la URSS, este buque, que procedía de Génova, tras quedar atracado a primeras horas de la mañana en el muelle 3A 1, dejaba el puerto malagueño con destino a Cádiz a las 21:00 horas.
Dos años más tarde; en concreto en los meses de febrero y mayo de 1987, el buque repetía escalas turísticas, y ya no vendría más al puerto de Málaga hasta hace unos días.
Construido en los astilleros polacos Stocznia Szczecinska en 1982, este buque, quinto de una serie de siete barcos denominada clase Dmitriy Shostakovich, iniciaba su vida de mar navegando como ferry entre los puertos de Leningrado, Riga y Helsinki; amén de compartir esta actividad con la realización de algunos itinerarios crucerísticos.
Tras la desaparición de la Unión Soviética, el Konstantin Simonov, ya bajo bandera rusa, siguió navegando en línea regular, hasta que en 1996, rebautizado como Francesca y con bandera chipriota, se posicionaba en Australia para trabajar como cruise-ferry. Después de un rotundo fracaso en su aventura australiana, el buque regresaba a Europa, y en el año 2000, tras un tiempo parado en diferentes puertos alemanes, intentaba retomar su actividad crucerística con el nombre The Iris.
Sin mucho éxito, y abocado a un desguace seguro, en el año 2010, la compañía finlandesa Kristina Cruises se hacía cargo del buque. Tras una limpieza de cara, y después se ser rebautizado como Kristina Katerina, el viejo barco soviético se reincorpora al mercado crucerístico, y el pasado sábado 14, regresaba a Málaga tras muchos años de ausencia.
KONSTANTIN SIMONOV bajo bandera soviética.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de Mayo de 2011).
Les dejo una galería de fotos con los diferentes nombre de este barco.
Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de abril de 2011 a las 8:51
Si hubiera que hacer una clasificación de los muelles malagueños más golpeados por barcos durante maniobras de atraque o desatraque, sin duda alguna, el primero que encabezaría esta lista sería el muelle de Heredia; o si lo prefieren, el número cuatro.
Y aunque la historia de los impactos sobre este muelle podría remontarse al mismo día en que se inauguraba (por otra parte es lógico al tratarse de una de las línea de atraque que más tráfico soporta), hoy les contaré uno de los más significativos incidentes ocurridos en este muelle en los últimos años.
A punto de ser sustituido en la titularidad de su línea, el ferry Ciudad de Sevilla, sufría una importante avería de máquina en septiembre de 2006. Tras llegar renqueante a nuestro puerto el sábado día dos (este sería el último viaje que realizaría en la ruta Málaga-Melilla), este veterano buque, pasaba de su habitual muelle de atraque al número seis. Después de efectuar varios cambios de muelle en días sucesivos, finalmente, el Ciudad de Sevilla quedaba amarrado en el muelle de Heredia.
Una vez reparada la avería, el 16 de septiembre, el aun Melillero titular, salía para hacer pruebas de mar. Cuatro días más tarde, nuevamente repetía las pruebas; aunque en esta ocasión, regresaba auxiliado por el remolcador Diheciseis. En aquella maniobra, el Ciudad de Sevilla golpeaba levemente contra el cantil del muelle de Heredia, y tres norayes se veían dañados por el impacto.
El 23 de septiembre de 2006, tras ser relevado oficialmente en la titularidad de la línea Málaga-Melilla, el Ciudad de Sevilla dejaba nuestro puerto para siempre; y en el muelle número cuatro, se reparaban los desperfectos producidos por aquel incidente.

CIUDAD DE SEVILLA saliendo de Málaga.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Abril de 2011).
Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de marzo de 2011 a las 9:15
Hace unos días, un amigo me remitía la foto de un buque de crucero que llegaba remolcado a las aguas turcas de Aliaga. Varios días después, una nueva foto enviada, me mostraba cómo este buque había sido varado en las playas de esta localidad a la espera de que se iniciara su desguace.
El barco en cuestión era el Hermes; un pequeño buque de 90 metros de eslora, 13 de manga y 2.174 toneladas de registro bruto de construcción yugoslava que, tras navegar algunos años como ‘General cargo/Passenger ship’ (nosotros lo denominaríamos buque mixto o ferry), se reconvertía en sus últimos años de vida en un barco para turistas.
Con la historia del final de la vida activa de este barco como pretexto; por cierto, este buque nunca visitó nuestro puerto, hoy les contaré una muy singular curiosidad sobre las escalas malagueñas que realizó su antecesor.
Manteniendo la tradición de perpetuar los nombres de determinados barcos de su flota, la compañía griega Epirotiki, tras comprar un buque construido en 1930 en Escocia y reacondicionarlo, lo rebautizaba en el año 1960 como Hermes (anteriormente esta compañía ya había tenido otro barco con este mismo nombre). Tras navegar durante un tiempo como ferry realizando itinerarios entre puertos de Italia, Grecia, Chipre e Israel, la naviera griega lo reconvertía en buque de crucero; y en abril de 1966, el segundo Hermes atracaba por primera vez en Málaga dentro de un viaje cultural en el cual iban embarcados 337 turistas de nacionalidad alemana. En octubre de aquel mismo año, el Hermes repetía escala; y en abril de 1971, en otro crucero cultural, volvía a visitar nuestro puerto.
Tras esta tercera escala, el segundo Hermes nunca más volvió; pero sí dejó en la historia marítima malagueña un record aun no superado. Con tan sólo tres vistitas, este, ha sido el único buque que hasta la fecha, sólo y exclusivamente nos ha llegado realizando cruceros culturales.

Imagen del HERMES.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Marzo de 2011).
Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de febrero de 2011 a las 10:22
Aunque la historia portuaria malagueña está repleta de operaciones de todo tipo; quizás, la realizada este pasado fin de semana (tal vez por tratarse de la primera vez que se hace), constituya una de las más significativas de los últimos años.
Tras permanecer parado en Málaga desde el 14 de mayo de 2008, el catamarán rápido Eid Travel, nos dejaba finalmente este pasado sábado; pero lo hacía de una forma muy particular. En vez de marcharse navegando, este pequeño ferry que nos llegaba con nacionalidad egipcia y que aquí se abanderaba con los colores de Malta, salía del puerto malagueño a bordo de un buque de carga general.
Después se pasar una muy particular odisea (esta historia ya se las conté), el propietario de este buque, tras varios intentos fallidos de venta, decidía volver a posicionar a su barco en aguas egipcia. Con esta firme decisión, y ante la dificultar de que un ferry de estas características cruzara navegando todo el Mediterráneo, la opción de ser transportado a bordo de otro buque se convirtió en la alternativa ideal.
Así pues, y ya con todo preparado, el pasado viernes 28 llegaba a Málaga el Da Qiang; un buque panameño que, al día siguiente, tras cargar a su bordo al Eid Travel debía transportarlo al puerto egipcio de Damietta.
Después de una muy lenta y minuciosa maniobra (se emplearon tres horas para izarlo y siete para que quedara perfectamente estibado sobre la cubierta del buque panameño), el Eid Travel nos dejaba en la noche del pasado sábado.
Una importante operación, nunca vista hasta la fecha en Málaga, y que constituye el final de la larga estancia malagueña del Eid Travel; un modesto ferry que ya forma parte de la historia de nuestro puerto.

Maniobra de izado del ferry Eid Travel a bordo del Da Qiang.
Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de Febrero de 2011).
Si desean ampliar la información sobre el tema pueden visitar:
Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de octubre de 2010 a las 18:11
El pasado viernes día ocho, se incendiaba en aguas del Mar Báltico el ferry de bandera lituana LISCO GLORIA.
Este buque, operado por la compañía DFDS Seaways, navegaba entre Kiel y Klaipeda, cuando por motivos aún desconocidos se producía una explosión (al parecer en uno de los camiones que transportaba) que produjo un importante incendio.
Tras ser evacuados los pasajeros y la tripulación, se comenzaron las tareas de extinción del fuego.
Aquí les dejo un video en la que se aprecia cómo varios buques luchan contra el incendio del ferry.