Archivos para el tag ‘“La mar de historias”’

Dos atraques

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de febrero de 2017 a las 10:01

Hoy les contaré un pequeño incidente sufrido por uno de los buques turísticos más significativos en la historia crucerística del puerto malagueño. Con la particularidad de haber sido originariamente un portacontenedores que se reconvirtió en un barco para turistas, el Costa Allegra, que internacionalmente fue publicitado como el ‘barco de la luz’ por su impresionante popa acristalada, en Málaga vivió una muy intensa historia de atraques que se saldó con un total de 100 escalas entre los años 1994 y 2005.

Corría el mes de junio de 2002 cuando el barco de Costa Cruceros, cumplimentando un viaje por Atlántico y el Mediterráneo, llegaba al puerto malacitano procedente de Cádiz. A las siete de la mañana, el Costa Allegra, que iba al completo de pasaje, quedaba atracado en el Pantalán de Levante. Finalizadas las excursiones programadas y ya con todo los turistas a bordo, a las 12:30 el barco dejaba las aguas malagueñas con destino a Almería con un leve temporal de Levante.

Tres horas más tarde, el Costa Allegra regresaba sobre sus pasos y pedía atracar, ya que las malas condiciones de la mar le habían impedido entrar en el puerto almeriense. Auxiliado por el remolcador Honce (el primer de la Clase H que operó en Málaga), a las cuatro de la tarde, el barco de Costa Cruceros quedaba posicionado en el mismo muelle que lo había albergado varias horas antes.  Reforzados los amarres y con los pasajeros sin poder desembarcar, durante una hora el Costa Allegra permaneció atracado en el Pantalán de Levante. A las cinco de la tarde, ya con el temporal amainando, el buque de Costa tras cancelar definitivamente la fallida escala en Almería, salió a la mar para seguir su ruta por el Mediterráneo.

Costa Allegra 31-III-2001COSTA ALLEGRA atracando en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de febrero de 2017.

Portuarios

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de febrero de 2017 a las 10:30

Hace unas cuantas semanas, entrevistando a un trabajador del puerto prejubilado le pregunté si podía calificarlo como portuario. Rotundamente me contestó que no, ya que esa denominación, a su entender, simplificaba y rebajaba su vida laboral. Hace ya de esto algunos años, uno de los principales responsables del puerto malacitano me recriminaba, medio en broma medio en serio, que empleara en mis escritos la palabra portuario para referirme a los trabajadores del puerto, ya que en su opinión, este vocablo esta marcado de unas connotaciones no demasiado positivas. Cuando para un reportaje, hace también de esto algunos años, entrevisté a tres mujeres implicadas en muy diferentes puestos de trabajo en el puerto, ninguna de ellas se negó a que las denominara como portuarias, e incluso, el trío se sintió muy halagado cuando titulé aquel artículo como “Orgullosas de ser portuarias”.

Frente a estas disquisiciones semánticas donde siempre habrá opiniones para todos los gustos, lo que sí está claro, es que el término portuario en la mayoría de las ocasiones se ha empleado con un cierto tono peyorativo; un sesgo del pasado que rememora malas condiciones laborales y unas formas de trabajar, que en muchos casos, han estado al borde de la ilegalidad.

Sea como sea, y dejando aparte susceptibilidades más propias de otros colectivos, lo que no deja de ser verdad es que siendo estrictos con nuestra lengua, las personas que desempeñan algún tipo de labor relacionada con un puerto de mar, así lo refiere la Real Academia de la Lengua, han sido, son y serán portuarios; una muy especial denominación que dependiendo a quién y cómo se diga siempre podrá ser vista y entendida como un halago o un insulto.

1967Vieja postal “portuaria” de la década de 1960.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de febrero de 2017.

Sucesos Marítimos

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de febrero de 2017 a las 10:22

Hoy les hablaré de un libro bastante desconocido escrito por un ilustre malagueño que, al menos aquí en su tierra, aun no ha sido suficientemente distinguido. Me refiero a la obra titulada: Sucesos marítimos ocurridos en la costa de la provincia de Málaga; un pequeño volumen de algo menos de cincuenta páginas donde Guillermo Rittwagen desgrana diferentes acontecimientos históricos relacionados con el mundo de la mar y los barcos.

Editado en Madrid en 1915 por la imprenta del Ministerio de Marina, este libro que se subtitula como una colección de efemérides navales, de una forma indirecta y con la particularidad de tratar asuntos malacitanos, muestra unas muy claras influencias de dos de los más significativos tratados publicados sobre la historia marítima española; dos voluminosas obras: Disquisiciones Náuticas y Armada Española desde los reinos de Castilla y Aragón escritas por el capitán de navío Cesáreo Fernández Duro entre los años 1874 y 1903.

Iniciada esta apasionante sucesión de hechos con la descripción de un combate naval ocurrido en 1279, Guillermo Rittwagen, que curiosamente se estrenó en la escritura  como redactor en el diario malagueño El Último publicando noticias sobre los barcos y los pasajeros que llegaban al puerto, dibuja en sus notas una larga e intensa historia marítima que culmina con una pequeña referencia a la marina mercante malagueña en los primeros años del siglo XX.

Un excelente libro que sin haber sido reeditado desde su primera publicación hace ya algo más de cien años, merecería poder volver a estar entre las manos de los malagueños; una circunstancia que serviría para acercarnos más a nuestra importante y muy desconocida historia marítima.

escanear0001Portada del libro SUCESOS MARÍTIMOS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 7 de febrero de 2017.

Los ‘Sider’

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de enero de 2017 a las 19:44

Desde hace algo más de una década, la muy larga historia de los tráficos de cemento y clinker en el puerto malagueño está estrechamente ligada a un amplio grupo barcos que en sus nombres compuestos llevan siempre la denominación Sider.

Con la paradoja de que no todos estos buques pertenecen a un mismo armador, en los últimos años, los habituales muelles donde se opera con estas mercancías han visto a muchos Sider atracados; unos barcos que además de cemento y clinker también han cumplimentado  diferentes cargas y descargas de graneles agroalimentarios. Con todo esto, y teniendo como punto de partida el año 1993, fecha desde la que existen registros de atraques, a día de hoy, por el puerto malacitano han pasado un total de veinte barcos diferentes luciendo este nombre.

El 30 de agosto de 2003, procedente de Lisboa y con destino a Barcelona, el buque de carga general Sider Venture amarraba en el muelle número seis en una operativa que inauguraba las continuadas escalas de estos barcos en Málaga. Con la particularidad de ser el primero y tras la llegada de otros muchos que han compartido este nombre, en febrero de 2010, aquel primer Sider que atracaba en aguas malacitanas regresaba rebautizado como Arklow Venture en un viaje procedente de la localidad inglesa de Lowestoft.

Manteniendo su registro holandés y con su casco azul ahora pintado de verde, el Arklow Venture siguió escalando en Málaga realizando el mismo tipo de  operativas que había ejecutado con su anterior nombre. Tras cumplimentar diferentes visitas, en 2016, el primer Sider que llegaba a Málaga  era renombrado como SP Venture, una nueva denominación con la que por el momento aún no ha atracado en aguas malagueñas.

Arklow Venture 2-II-103ARKLOW VENTURE, antiguo SIDER VENTURE en su primer atraque en 2010.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de enero de 2017.

Treinta y un meses

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de enero de 2017 a las 9:27

El siete de noviembre del año pasado, el puerto vivió una jornada histórica. Aquel día en el que llegaron cinco barcos turísticos, tres de ellos pertenecían una misma naviera; una circunstancia  que hasta la fecha nunca se había dado en las aguas de Málaga. Integrados en la flota de la compañía Holland America Line, los buques Prinsendam, Oosterdam y Eurodam coincidieron en los atraques de Levante ratificando con esta triple visita el interés que el puerto malagueño sigue teniendo para esta naviera centenaria.

Y aunque la historia malacitana de Holland America Line se remonta a 1927, y las escalas de los barcos de esta compañía, salvo en los periodos bélicos del siglo XX,  han sido continuas desde aquella fecha, en 2004, esta naviera dejó de venir a Málaga.

Tras realizar el Westerdam su primera visita al puerto el seis de agosto de aquel año, Holland America Line se olvidó de Málaga durante 31 meses; un largo periodo de tiempo en el que ninguno de los característicos barcos de casco azul y terminación dam en su nombre escalaron en los muelles malacitanos.

Finalizado aquel periodo de sequía que se debió a una serie de reestructuraciones estratégicas en sus barcos y rutas, el 17 de abril de 2007, el Amsterdam, que por entonces era el buque insignia de la flota de esta naviera de origen holandés, regresó al puerto de Málaga atracando en el muelle de Levante.

Desde entonces, los barcos de Holland America Line no han dejado de venir, y la presencia año tras año de estos buques se ha perpetuado como antes de aquellos 31 meses en  los que esta de naviera, una de las más importantes del panorama crucerístico de todos los tiempos, permaneció sin atracar en los muelles malagueños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAAMSTERDAM que recuperó las escalas de Holland America Line en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de enero de 2017.

Velas en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de enero de 2017 a las 9:35

Cuando los barcos navegaban a vela, el mantenimiento en perfecto estado del denominado trapo era una de las más importantes actividades a bordo. Con una serie de marineros adiestrados al mando del llamado maestro de velas o velero, las reparaciones, que en la mayoría de los casos se hacían en la mar, siempre eran rematadas en puerto; una circunstancia que generaba una abundante mano de obra procedente de tierra. Así pues, la existencia de velerías o  talleres de fabricación y reparaciones de velas formaban parte de los más habituales negocios en cualquier puerto del mundo. En Málaga, además de haber varios de estos locales en las inmediaciones del recinto portuario, existían algunos tinglados a pie de muelle dedicados a estos menesteres; unos lugares en los que, fundamentalmente, se mejoraban los arreglos que la marinería ya había hecho mientras el barco estaba navegando.

Cuando la vela dio paso al vapor, las velerías dejaron de existir, y hoy día, salvo en contados lugares, los talleres que se mantienen activos se dedican fundamentalmente al mundo de la vela deportiva y de recreo.

En algunas ocasiones, los veleros que aún navegan por el mundo muestran parte de su trapo cuando están atracados en puerto; una tarea que casi siempre atiende a la necesidad de que el velamen se mantenga seco. Pero con independencia de esta circunstancia, algunas veces hay que afrontar reparaciones; un hecho que se pudo apreciar hace unos meses en el puerto malacitano cuando varios marineros del moderno velero turístico de cinco mástiles Wind Surf estuvieron trabajando durante varias horas sobre una de las cinco grandes velas de este buque mientras permanecía atracado  en el muelle número dos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAReparación de una de las velas del WIND SURF en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de enero de 2017.

Lamentable inmersión

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de enero de 2017 a las 9:14

Afortunadamente,  en muy pocas ocasiones ocurren sucesos como el que hoy les narraré; un hecho que podría haber dado al traste con el trabajo que realizan muchas personas para fomentar el tráfico de buques de crucero en el puerto de Málaga.

Corría agosto de 2009, y el día 24, atracaban los barcos turísticos Silver Whisper y Arcadia. Procedente de Alicante y con destino a Mónaco, el buque de  Silversea Cruises  Silver Whisper amarraba a las 07:15 en el muelle Sur de la estación marítima de Levante. Al medio día, cuando la mayoría de los pasajeros estaban en tierra realizando diferentes excursiones, una lancha neumática con tres personas entraba por la bocana del puerto y se posicionaba junto al  buque. A proa, uno de los tripulantes del bote se lanzaba al agua, una circunstancia que detectó el oficial de seguridad del barco.  Alertada la policía portuaria, y mientras la lancha se daba a la fuga, el submarinista era retenido. Después de infinidad de explicaciones por parte de aquel inconsciente que alegaba haberse lanzado al agua para pescar, el capitán del Silver Whisper decidió activar un protocolo seguridad que requería la inspección del barco. Cancelada la salida prevista para las siete de la tarde, los buzos de la Guardia Civil que habían sido avisados, revisaron con todo detenimiento los 186 metros de casco; una tarea que se prolongó durante varias horas. Verificados los bajos y con la certificación que todo estaba normal, el Silver Whisper dejaba las aguas malacitanas a las 21:30.

Una lamentable aventura protagonizada por unos, si me permiten la expresión, descerebrados, que podía haber provocado la cancelación de las escalas de los barcos de esta lujosa naviera en Málaga.

Silver Whisper 24-VIII-091SILVER WHISPER atracado en Málaga el 24 de agosto de 2009.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de enero de 2017.

El barco de 2016

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de enero de 2017 a las 10:02

Siguiendo lo que ya es una tradición en esta primera columna del año, hoy les comentaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado en el puerto en el recién finalizado 2016.

Y aunque las aguas malacitanas han recibido en los últimos doce meses a muchos y muy interesantes buques; sólo habría que recordar al  Harmony of the Seas, el nuevo  barco de turistas grande del mundo o al bulk carrier Nordic Odyssey, uno de los primeros cargueros en cumplimentar una navegación por el paso del Noroeste, 2016 se recordará en Málaga por la llegada del Nissos Chios, el ferry de Baleària que ha inaugurado una segunda línea regular con el puerto de Melilla.

Y si bien el protagonista de este hecho no destaca demasiado por sus características, quizás lo más novedoso de este barco es que se trata de un transbordador de alta velocidad que supera los cien metros de eslora (algo nunca visto hasta la fecha en un buque rápido en la línea regular del mar de Alborán), su posicionamiento lo convierte en mi opinión en el barco más significativo del año que acaba de terminar.

Construido en los astilleros griegos Elefsis entre 2005 y 2006, en junio de 2007 este fast ferry fue entregado a la compañía Hellenic Seaways Maritime para cubrir la ruta entre el Piero, la isla de Chios (que le da su nombre) y Mitilene; una navegación que se mantuvo hasta 2014 cuando Baleària lo fletó. Con 8.126 toneladas de registro bruto, 141 metros de eslora, capacidad para 1.400 personas, 402 vehículos y 1.000 metros lineales de carga, el Nissos Chios, llegado a aguas malagueñas en la segunda quincena de diciembre del pasado año, es, aunque ha habido otros muchos, el barco más destacado en el puerto de Málaga en 2016.

Nissos Chios 17-XII-169Ferry NISSOS CHIOS en su primer atraque en Málaga en diciembre de 2016.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de enero de 2017.

Triste estadística

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de diciembre de 2016 a las 18:08

Hoy les hablaré de una dramática estadística; unos datos nada parecidos a los que por estas fechas se pueden encontrar sobre las actividades que se realizan en puerto. Con la esperanza de que los números que les refiero sean los últimos de 2016, en el presente año, los muelles malacitanos han recibido 15 contingentes de migrantes rescatados en la mar; un total de 735 personas que a bordo de frágiles esquifes han salvado sus vidas de una larga y peligrosa navegación en la que muchos encuentran la muerte.

Teniendo paradójicamente a enero y diciembre como los  meses en los que los grupos llegados han sido más numerosos, las diferentes jornadas en las que se anunciaban los desembarcos de náufragos han constituido unos días tristes para el puerto; unas horas en la que la mayor parte de la actividad de los muelles quedaba paralizada por estos dramáticos atraques.

Y aunque estas entradas han sido las que más repercusión han tenido, las aguas malacitanas también han recibido en 2016 a otros  muchos inmigrantes que no han llegado rescatados de lanchas neumáticas o pateras. Con el espeluznante recuerdo de los cinco jóvenes que viajaron desde Melilla  sobre los propulsores un ferry de alta velocidad, la figura de los polizones embarcados en los buques que cubren la ruta del mar de Alboran se está convirtiendo en una alternativa cada vez más frecuente. Un hecho que se hizo patente hace unas semanas cuando una docena de ilegales salían en desbandada del garaje de uno de los barcos que enlaza el puerto con Ceuta y Melilla.

Una triste estadística (la peor de los últimos años) que seguirá en 2017, y que nada tiene que ver con las que en unos días empezarán a contabilizar barcos, cargas o turistas.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARestos de una patera en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de diciembre de 2016

Una cena navideña

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de diciembre de 2016 a las 10:21

Aprovechando estas fechas en las que la gastronomía se convierte en algo fundamental, hoy les contaré una historia ocurrida en el puerto en la Navidad de 2003. Tras llegar en noviembre de 1999 y comenzar una serie de actividades marítimas teniendo a Málaga como  principal puerto de operaciones, el bergantín goleta de bandera sueca Amorina decidía compaginar sus múltiples salidas a la mar con la restauración; una circunstancia que, sobre el papel, apuntaba a  convertirse en una exitosa aventura.

Solucionados los complejos trámites para que un barco en activo pudiera ser además un restaurante ocasional, tras una serie de pruebas, en diciembre de 2003 el velero realizó su primera cena con público. Con el encanto navideño que caracteriza a los países nórdicos, el Amorina, engalanado con toda la parafernalia propia de estas fechas recibía a sus primeros invitados; unos comensales que tras una copa de bienvenida en el coqueto bar de popa, pasaban al comedor para degustar un típico menú sueco.

Servida la cena por los mismos marineros (todos ellos estudiantes), que trabajaban en el barco, las tostadas calientes con crema de gambas, el salmón con salsa de jengibre, el queso horneado con miel, el arenque, los dulces y por supuesto, el pan negro y el vino caliente, convirtieron aquella primera prueba gastronómica en todo un éxito.

Y aunque la cálida atmósfera y la muy cuidada cocina del Amorina hubieran dado para mucho más, aquella cena navideña fue la primera y la última; un sorprendente hecho que dio al traste con la aventura gastronómica de aquel velero. Un barco que tras pasar página siguió navegando por las costas malagueñas hasta 2007, fecha en la que dejaba el puerto con un nuevo nombre.

Amorina RestauranteSalón que se usó como restaurante en el AMORINA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de diciembre de 2016