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El nuevo ‘coloso’ de los mares

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de marzo de 2018 a las 9:03

A primeras horas de la mañana de hoy, el cuarto coloso crucerístico de los mares ha atracado en el puerto. Procedente de los astilleros galos STX France donde ha sido construido, el Symphony of the Seas, el nuevo megabuque de Royal Caribbean, llega a Málaga para realizar su presentación mundial; un acto que traerá a las instalaciones crucerísticas malacitanas a 1.800 invitados entre  periodistas de todo el mundo y ejecutivos de la naviera que, desde la capital de la Costa del Sol, viajarán hasta Barcelona para conocer cómo es la vida a bordo de esta ciudad flotante.

Perteneciente a la denominada Clase Oasis, el Symphony es el cuarto barco de esta serie; un cuarteto de gemelos que destaca por sus características técnicas y, sobre todo, por sus innovadoras instalaciones de ocio. Con cifras que superan a la gran mayoría de barcos que componen la flota crucerística internacional, la concepción de “buque total”, una expresión acuñada por un alto ejecutivo de Royal Caribbean cuando el Oasis of the Seas inició en 2009 su carrera de mar, se ha convertido en una realidad. Manteniendo unos muy elevados estándares comunes que pasan por 16 cubiertas para el pasaje, siete villas-vecindarios con todo tipo de actividades, un jardín con más de 12.000 plantas o las cerca de 7.000 obras de arte exclusivas que decoran sus infinitos espacios interiores, la llegada a Málaga del Symphony of the Seas trae algunas novedades al respecto de sus hermanos; una constante que se ha venido repitiendo cada vez que se ha construido un nuevo buque de esta clase. Disponiendo de algunos centímetros menos de eslora que su anterior gemelo (362,10 m. frente a los 362,12 m. del Harmony of the Seas), el Symphony es el barco de la serie con más registro bruto: 228.021 toneladas a las que hay que añadir su mayor número de camarotes: 2.774 en los que se pueden albergar un total de 6.700 pasajeros. Con renovaciones en  todo el ocio y  la restauración que se pueden encontrar a bordo (las mismas que disponen sus gemelos), una de las grandes novedades del Sympony la constituyen sus suites familiares; unos camarotes de dos niveles y 125 metros cuadrados donde las atracciones infantiles centran la decoración de estas cabinas.

Frente a todas estas novedades, la llegada de este coloso constituye un fuerte espaldarazo para la industria crucerística malacitana; un reconocimiento internacional que se verá reflejado en una serie de celebraciones organizadas por el Puerto, Turismo Costa del Sol y Ayuntamiento. Con diversos actos ciudadanos programados en la zona situada junto a las estaciones marítimas de Levante, la despedida del Sympnony of the Seas se cumplimentará a las 22:00 cuando este barco, en el inicio su presentación mundial, comience su viaje inaugural desde  aguas malagueñas agasajado por un castillo de fuegos artificiales.

Symphony of the Seas RCSYMPHONY OF THE SEAS.

Los cuatro gigantes en Málaga

Entre los acontecimientos más destacados en la larga e importante historia crucerística de Málaga, sin duda alguna, habría que destacar los atraques de los buques de la Clase Oasis.

Después de haber cumplimentado varias campañas caribeñas, el 11 de septiembre de 2014, el Oasis of The Seas, barco que da nombre a esta serie de ciudades flotantes, escalaba en  aguas malacitanas en un viaje de posicionamiento trasatlántico.  Ocho meses más tarde,  el 29 de abril de 2015, el Allure of the Seas atracaba en el puerto, convirtiendo a Málaga en la primera ciudad europea que tocaba este coloso de los mares. Realizando su viaje inaugural, el 3 de julio de 2016, el Harmony of the Seas visitaba las aguas malagueñas calificado como el buque de crucero más grande del mundo.  Ahora, realizando su presentación internacional, el  Symphony of the Seas, el cuarto gigante de Royal Caribbean está en Málaga; un muy significativo hecho que convertirá hoy al puerto malacitano en el epicentro de la industria crucerística del planeta.

Ante estas circunstancia y con el añadido de haber tenido ya a los cuatro colosos, sólo habría que pedir dos cosas: que las nuevas ciudades flotantes se sigan estrenando se en Málaga y que Royal Caribbean regrese al puerto con campañas de itinerarios redondos con embarques y desembarques completos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAHARMONY OF THE SEAS, el tercer gemelo de la Clase Oasis. 

Primera visita a Málaga  en julio de 2016.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de marzo de 2018.

Al agua

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de marzo de 2018 a las 9:50

El viernes 2 de marzo de 2001, dos grúas del puerto se cayeron al agua. Este grave suceso que ya forma parte de la historia, hoy, muchos años después del incidente, aún sigue  generando algunas incógnitas.

Aquel día, una jornada ventosa con fuertes rachas de Poniente, las cuatro grúas que operaban en el muelle número siete se encontraban agrupadas en la confluencia de este atraque con el espigón pesquero Norte. A primeras horas de la tarde, las ráfagas de viento arreciaron, y las grúas comenzaron a moverse por sus raíles. Golpeándose las unas contra las otras, el efecto dominó desplazó a dos de ellas hasta el final del  muelle siete, lugar donde las grúas B1 y B2 cayeron al agua tras impactar contra el tope situado en el extremo de las vías.

Activadas todas las alertas, el lugar del accidente fue rápidamente acotado y balizado. Con uno de los brazos de las grúas sumergidas sobresaliendo sobre la superficie del agua, el muelle número siete se cerró al tráfico mientras diversos buzos comenzaron a inspeccionar la zona. Verificado el hecho de que el canal que da acceso a las dársenas interiores no estaba afectado por el hundimiento; una circunstancia que hubiera paralizado totalmente la navegación por el puerto, se iniciaron las labores para sacar las grúas. Ante la imposibilidad de que se pudieran elevar en su totalidad, la B1 y la B2 tuvieron que ser troceadas; unas labores que requirieron de  una serie de trabajos subacuáticos.

Izadas con la ayuda de dos potentes grúas móviles, la operativa se prolongó algo menos de dos semanas; tiempo tras el cual el muelle siete volvió a estar activo. Una historia portuaria que mantiene la incógnita de cómo la B1 y la B2 se fueron al agua.

Grúas caidas 6-III-2001 (2)Izado de parte de una de las grúas hundidas en marzo de 2001.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de marzo de 2018.

El yate Polar

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de marzo de 2018 a las 9:57

El mal tiempo de los últimos días ha traído a aguas malagueñas a un buque especialmente construido para navegar en condiciones climatológicas extremas. Y aunque la gran mayoría de barco privados de recreo están diseñados para surcar mares cálidos, el Noorderzon, atracado desde la semana pasada en el muelle número uno, constituye el más claro ejemplo de los denominados yates de expedición; unos buques ideados para realizar largos viajes en aguas poco frecuentadas.

Concebido originalmente como un remolcador de altura que nunca navegó como tal, este barco originariamente fue bautizado en 1995 como Zeemeeuw. A medio construir, en el año 2010, un armador privado decidió comprarlo y reconvertirlo en un yate privado; una remodelación  que se efectuó en los astilleros holandeses Balk.  Renombrado como Lars en honor al cachorro de oso protagonista de unos dibujos animados creados en los Países Bajos,  en abril de 2012, sin perder su aspecto exterior de remolcador, este yate se estrenaba realizando un crucero de seis meses por el Ártico.

Con una habilitación de cuatro camarotes con posibilidad para albergar hasta a ocho personas, este barco de 36 metros de eslora y 264 toneladas de registro bruto que está tripulado por cinco marinos, en 2017 cambiaba de propietario y se rebautizaba como Noorderzon, nombre con el que hace unos días llegaba por primera vez a aguas malagueñas.

Sin estar incluido en ninguna de las listas internacionales de los más grandes o lujos, lo que sí está claro es que este yate constituye toda una rareza; un buque de recreo privado nada parecido a los que estamos acostumbrados a ver donde la ostentación y los lujos compiten con excentricidades impropias de un barco.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate Polar NOORDERZON atracado en el muelle uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de marzo de 2018.

Vuelve el CASADO

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de febrero de 2018 a las 10:30

En la tarde del cinco de abril de 2012, pocas horas después de que desembarcaran las tropas legionarias que habían llegado a su bordo, visité atracado en el muelle número dos al buque Contramaestre Casado A-01. Y aunque con anterioridad ya había tenido posibilidades, una noticia que semanas antes había surgido sobre su retirada del servicio activo, me llevó a embarcarme para conocer en profundidad al barco que más veces ha traído a Málaga al Tercio para su desfile procesional.

Después de repetir en 2013 y seguir viniendo, el año pasado, el veterano Contramaestre cumplió dos décadas de llegadas, y otra vez saltó la posibilidad de que aquel fuera su último transporte legionario.

A menos de un mes para que se estrene la Semana de Pasión, el tradicional acto que congrega todos los Jueves Santos a miles de malagueños en los muelles, otra vez tendrá como protagonista al Contramaestre Casado; un barco  que iniciaba su relación con Málaga en 1991.

Apodado como el abuelo gris y calificado como el buque melillero en la Semana Santa de Málaga, dos alusiones, una más afortunada que otra, que se puede leer en la página web de la Armada, el transporte ligero Contramaestre Casado A-01 cumplimentará en 2018 su vigésimo primer desembarque; todo un record que ya forma parte de la historia cofrade y marítima de Málaga.

Y aunque el final ya está muy cerca, la edad no perdonan tras 67 años de vida de mar, este próximo Jueves Santo el Contramaestre volverá a estar puerto, y sobre su cubierta, los legionarios formados volverán a cantar mientras este veterano barco rodeado de pequeñas embarcaciones  y observado por miles de malagueños atraca en lo que muy bien podría ser su última escala en Málaga.

Desembarco legión 13-IV-201732CONTRAMAESTRE CASADO entrando en el puerto con la Legión en 2017.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de febrero de 2018.

ELISABETH MAERSK

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de febrero de 2018 a las 10:10

En diciembre de 2017, el Grupo Maersk publicaba en sus redes sociales la foto de uno de sus barcos en Málaga. En concreto, la instantánea mostraba en aguas malagueñas al carguero Elisabeth Maersk en junio de 1916.

Luciendo en sus costados los signos que lo identificaban como un barco neutral en tiempos de guerra, el  Elisabeth Maersk, con toda probabilidad, escalaría en Málaga cubriendo alguna ruta entre puertos de países no beligerantes entre el Mediterráneo y el Norte de Europa. Y aunque no ha referencias concretas de esta llegada,  al menos yo no he podido encontrarlas,  lo que sí puedo contarles es la biografía de este buque, uno de los primeros barcos que navegó luciendo en su chimenea la estrella blanca de siete puntas, el inconfundible logotipo de la centenaria naviera danesas Maersk  A.P. Moller.

Construido en 1890 los astilleros ingleses Laing James & Sons Ltd., este carguero de 1.806 toneladas de registro bruto y 80 metros de eslora iniciaba su vida bajo bandera inglesa con el nombre Aros. Tras navegar matriculado en Copenhague para tres compañías diferentes con tres nombres distintos (uno de ellos fue Elisabeth Maersk para A.P. Moller), en 1920, este vapor comenzó a trabajar con pabellón sueco; un registro que mantendría hasta 1934, momento en el que rebautizado como Begonia pasaría a operar con bandera de Estonia.

Formando parte de un convoy en ruta desde Rotterdam a Murmansk, este buque, atacado por la aviación alemana fue hundido el 25 de abril de 1940 en un fiordo noruego. Tras aquella acción en la que no hubo muertos, el Begonia, que pasó por Málaga con el nombre de Elisabeth Maersk reposa en las frías aguas escandinavas convertido en un santuario para buceadores.

DQRXdDLW0AAwI5k.jpg largeELISABETH MAERSK en Málaga en junio de 1916.  Maersk Group©

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de febrero de 2018.

Puerto

 

Fragatas

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de febrero de 2018 a las 10:01

Febrero de 2018 pasará a la historia marítima del puerto por ser el mes en que, con tan sólo cuatro días de diferencia, visitaron las aguas malacitanas cuatro fragatas de la Armada española. Y aunque los barcos de guerra, ya sean nacionales o extranjeros, suelen frecuentar bastante los muelles malagueños, las escalas de estos buques constituyen todo un record digno de ser reseñado.

Con una excepcional respuesta ciudadana que pacientemente guardó cola para poder visitar  estos barcos, el viernes 2 de febrero atracaron en el muelle número dos las fragatas Canarias F-86 y Reina Sofía F-84. Formando parte de la 41ª Escuadrilla de Escoltas, un grupo de seis unidades gemelas con base en Rota, estos buques de construcción española y patente norteamericana, constituyen uno de los principales grupos de acción naval que posee la Armada; una flotilla de fragatas que, pese a su edad, se ha ido reformando en función de las necesidades actuales de los barcos de guerra.

Completando este cuarteto del que les hablo, el pasado día nueve, las fragatas Méndez Núñez F-104 y Cristóbal Colón F-105 amarraban frente al Palmeral de las Sorpresas. Con base en El Ferrol, estos buques que, junto a tres más conforman la Escuadrilla de Escoltas 31, constituyen lo más tecnológico y moderno que la Armada española. Con la particularidad de que nunca se habían visto juntos en Málaga a dos de estos barcos, y con el añadido de que la Méndez Núñez visitaba las aguas malacitanas por primera vez, las escalas de estas cuatro fragatas ya forman parte de la historia del puerto; una crónica que reflejará el hecho de que en menos de una semana cuatro de las once fragatas que defienden nuestras aguas pasaron por Málaga.

IMG_4079Fragatas MENDEZ NUÑEZ y CRISTOBAL COLON  atracadas en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de febrero de 2018.

Un mal día

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de febrero de 2018 a las 11:05

La épica de la mar y los barcos siempre ha estado inexorablemente vinculada a historias de peligros y mal tiempo. Con el recuerdo de aquel apasionante libro titulado ‘Tempestades y Naufragios’, todo un clásico que me permito recomendarles, hoy les contaré un hecho ocurrido en el puerto el pasado domingo 28 de enero.

Con un aviso de malas condiciones meteorológicas, la muy especial climatología de nuestra costa mostró su peor cara en la tarde de aquel día. En pocos minutos, el viento de Levante se convirtió en el protagonista de la jornada, y la mar, comenzó a agitarse.

Manteniéndose los tráficos previstos, aunque un barco que se encontraba fondeado en la bahía levantó su ancla y salió a capear el temporal, el buque panameño de transporte de ganado  Zein I recibió la orden de entrar para amarrar en el muelle número seis. Auxiliado por los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve, el intenso viento complicó una maniobra que finalmente fue cancelada por el práctico ante el peligro que suponía este atraque. Varias horas más tarde, procedente de Melilla, llegaba a la bahía malacitana el ferry Dénia Ciutat Creativa. Después de haber realizado una travesía muy movida, el barco de Baleària  se encontraba frente al puerto con olas de cuatro metros y rachas de viento cercanas a los  ochenta kilómetros por hora. Con la necesidad de desembarcar al pasaje, este buque afrontó la bocana malagueña a sabiendas de lo que le esperaba. Atravesado durante unos interminables segundos a la mar de Levante, el ferry sufrió varios bandazos que lo zarandearon bruscamente de babor y estribor. Superada la bocana, finalmente el Dénia pudo atracar ayudado por los remolcadores. Un mal día de tempestad.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADÉNIA CIUTAT CREATIVA entrando por la bocana del puerto el 28 de enero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de febrero de 2018.

El TOUBKAL

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de enero de 2018 a las 9:44

Hace unos días, recibía una foto de dos barcos varados en las playas turcas de Aliaga a la espera de ser desguazados. Pertenecientes ambos a la naviera marroquí International Maritime Transport Corporation, los buques de los que les hablo son el Meknes y el Toubkal.

Y aunque del primero, un buque de carga rodada, poco puedo decirles, del segundo sí que puedo contarles cosas, ya que el Toubkal, durante varios años fue un habitual del puerto malagueño.  Construido  en 1990 en los astilleros daneses Orskow, este portacontenedores de 133 metros y 8.908 toneladas de registro bruto que comenzó a navegar con el nombre Flemming SIF, después de tres bautismos más, en 2009 era acristianado como Toubkal, luciendo desde entonces bandera de Marruecos y matrícula de Casablanca.

Realizando rutas por el Mediterráneo, este buque, que lucía en su casco el mismo color azul que los portacontenedores de Maersk Line y que como curiosidad mostraba a popa su nombre y puerto de registro en árabe, llegaba por primera vez aguas malacitanas en octubre de 2004.

Asignado a una línea que por entonces enlazaba los puertos de Casablanca y Málaga, el Toubkal, que podía transportar un total de 976 TEUS, cubrió este itinerario hasta noviembre de 2006, fecha en la  que dejó de amarrar regularmente en el muelle nueve. Finalizadas aquellas navegaciones, y tras cumplimentar hasta septiembre de 2012 algunas escalas intermitentes, este portacontenedores que en 2005, sin contar a los buques de pasaje y carga rodada que cubren la línea con Melilla, ostentó el record de ser el mercante que más atraques realizó en Málaga,  espera ahora para ser desguazado. Un modesto barco que ya forma parte de la historia del puerto.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA TOUBKAL en uno de sus atraques en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de enero de 2018

Cortesía y descortesía

Juan Carlos Cilveti Puche | 23 de enero de 2018 a las 10:45

Cuando cualquier tipo de barco llega a un puerto español, en su mástil se iza la denominada bandera de cortesía. Sin existir un reglamento que los obligue, la tradición y las buenas maneras, llevan a que estos buques muestren durante su estancia el pabellón del país en el que se encuentran atracados.

Hace unos días, abriendo la nómina de barcos de guerra que visitan Málaga en 2018, el destructor de la marina real inglesa Duncan amarraba en el muelle de Levante. Con el añadido de entrar en la historia portuaria malacitana por ser el primer buque militar que carga combustible desde un barco, este destructor, que llegaba antes de tomar el mando de una agrupación de la OTAN, amanecía al día siguiente de su atraque sin lucir la bandera española. Informados sobre el pabellón de cortesía por la Comandancia Naval de Málaga, el Duncan, cuatro jornadas después de su llegada, dejaba las aguas malacitanas sin haber querido izar esta bandera.

Un día después de esta salida, el buque cisterna norteamericano Leroy Grumman amarraba en el muelle de Levante. Integrado en la Military Sealift Command, una organización que  abastece a barcos de la marina de guerra de los Estados Unidos y a aliados, el Leroy Grumman quedaba atracado sin lucir el pabellón de cortesía. Informado horas después de su llegada de esta tradición por un responsable de la Comandancia, el buque al instante izó la bandera. Un pabellón que no tenían oficialmente a bordo y que tuvo que ser rescatado del camarote del primer oficial; un marino de ascendencia española que tras la autorización del capitán cedió su bandera. Dos actuaciones diferentes que explican a la perfección lo que significan las palabras cortesía y descortesía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque norteamericano LEROY GRUMMAN con la bandera española de cortesía.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 23 de enero de 2018

Estadísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de enero de 2018 a las 10:06

Siempre se ha dicho, que las estadísticas son análisis matemáticos que pueden ofrecer datos positivos o negativos en función de cómo estén plateados. En base a esta aseveración, hoy les contaré una curiosidad ocurrida hace unos días en el puerto.

Cumpliendo con la tradición de convocar una rueda de prensa con desayuno en los últimos días del año, la Autoridad Portuaria reunía a los medios de comunicación el 26 de diciembre para presentar el cierre del tráfico de cruceros. Tras exponer una primera cifra: 510.682 pasajeros, el presidente de la Autoridad Portuaria refería los 299 atraques de 2017, un número que suponía un incremento del 18,2% con respecto a 2016.

Después de exponer muy diversos datos (sobre este tipo de barcos las estadísticas posibles son infinitas), y teniendo como principal objetivo para 2018 la consolidación de los buenos resultados obtenidos, el presidente del puerto habló de superar las 300 escalas crucerísticas; una muy significativa cifra que sólo se ha alcanzado en tres ocasiones.

Y aunque los números expuestos fueron totalmente rigurosos, el principal responsable del puerto, mucho antes de haber dicho esto, podría haber asegurado que en 2017 habían venido a Málaga 300 barcos de turistas; una circunstancia que sí ocurrió como ahora les cuento.

El 26 de septiembre, el buque de crucero Costa Favolosa llegaba a la bahía malacitana para desembarcar a un enfermo. Sin entrar en el puerto, este barco, siendo igualmente riguroso, sí que vino a Málaga, y como tal, muy bien podría haberse incluido en la nómina de los buques turísticos llegados en 2017. Un hecho que, sin faltar a la verdad, hubiera redondeado a 300 la estadística crucerística del pasado año.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA‘Costa Favolosa’ el buque de crucero que llegó a Málaga el 26 de septiembre de 2017 y no atracó.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 16 de enero de 2018.