Archivos para el tag ‘“La mar de historias”’

1924

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de agosto de 2011 a las 9:19

Haciendo un guiño personal, hoy les contaré qué es lo que se cocía en el puerto de Málaga en el año 1924. Con una estructura, en lo que a los muelles se refiere, bastante diferente a la actual, y con la particularidad de que la forma de atraque de los barcos era otra (no demasiados buques se colocaban de costado al muelle, siendo lo habitual atracar de punta o fondear en las dársenas), la actividad marítima malagueña del año 24 fue muy intensa.

Sin haber cumplido aún los diez años de vida, la Compañía Trasmediterránea que por entonces no tenía instaurada la figura del Melillero titular, operó durante aquel año en la línea del Mar de Alborán con los buques: Barcelo, V. Puchol, A. Lazaro, Monte Toro y JJ Sister. Curiosamente, durante algunos meses de 1924, el Melillero realizó sus salidas desde Málaga a las ocho de la noche.

Siguiendo con las navieras que realizaban escalas fijas en el puerto malagueño dentro de sus recorridos en línea regular con pasaje y carga,  además de la Compañía Trasatlántica Española y Pinillos (ambas navegaban a Centro y Sudamérica), compañías italianas, francesas, holandesas y portuguesas traían sus buques a Málaga para cubrir itinerarios internacionales que llegaban incluso hasta Australia.

Pero con independencia de estos grandes tráficos, el puerto malagueño se nutría con un vastísimo movimiento de pequeños mercantes; un hecho que se mantuvo constante en toda la década de los años veinte, y que posicionó a Málaga como el segundo puerto comercial español de la época.

Un muy exitoso año 1924 que se completó con la visita de un buen número de buques con turistas (lo que hoy llamaríamos buques de crucero), aunque esa historia la dejaremos para otra ocasión.

JJ SISTER, uno de los Melilleros que operó en Málaga en 1924.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Agosto de 2011).

La procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de julio de 2011 a las 8:28

Probablemente, esto que hoy les cuento, no gustará a muchos; aunque, dejando los tópicos a un lado, la cruda realidad, en la gran mayoría de las ocasiones, no agrada nunca a casi nadie.

La primera vez que vi, y de esto hace ya bastantes años, la procesión marítima de la Virgen del Carmen, me quedé totalmente sorprendido. A bordo de un pesquero y seguida por infinidad de embarcaciones de todo tipo, la Patrona de los hombre de la mar, tras visitar todas y cada una de las dársenas del puerto y recibir los sonoros saludos de los barcos que, engalanados, se encontraban atracados en los diferentes muelles malagueños, salía a mar abierto cumpliendo así una tradición que se remonta a 1915; año en el que la Virgen del Carmen realizaba por primera vez su procesión marítima.

Debido a diversas razones relacionadas con la seguridad  (al menos ese fue el argumento que se expuso), la Patrona pasó a ser procesionada por los remolcadores malagueños; y ahí, y esta es la cruda realidad, el desfile marítimo comenzó su declive.

Tras unos años en los que se mantuvo un multitudinario seguimiento, la procesión comenzó a perder acompañantes; y hoy día, la Virgen del Carmen es seguida desde la mar por un reducido grupo de yates y  muy poca cosa más.

Ante la dura competencia (y tal vez la palabra competencia no se la más acertada), de otras procesiones marítimas instituidas a lo largo del litoral malagueño, el cortejo oficial del puerto ha perdido enteros; y ya, no es, ni por asomo, lo que hace unos años era esta tradicional procesión en la mar.

Una muy triste, o más bien, dolorosa realidad, que, en nada se asemeja al multitudinario seguimiento que la Patrona de las gentes de la mar tiene sobre tierra firme.

Procesión de la Virgen del Carmen de este año.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Julio de 2011).

Una promoción histórica

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de julio de 2011 a las 8:35

Cada cierto tiempo, las compañías navieras dedicadas al negocio crucerístico, invitan a bordo de sus barcos a agentes de viajes para dar a conocer sus productos. Esta forma de promoción, que normalmente va acompañada de otras muchas acciones, es algo que viene de antiguo; aunque en el pasado, la forma de vender los viajes por mar a las agencias dedicadas al turismo, se realizaba, permítanme la expresión, de una forma mucho más artesanal.

El domingo 17 de enero de 1965, la compañía Italian Line en conjunción con otras navieras transalpinas, realizaba en Málaga una muy importante y ambiciosa promoción de sus barcos.

Invitadas todas las agencias turísticas de Andalucía, y con la presencia de diferentes ejecutivos italianos en representación de sus respectivas compañías, se realizaba un evento en el cine Victoria. Ante la gran expectación popular que había generado el acto, una vez con todos los agentes turísticos ya presentes, los organizadores del evento permitieron la libre entrada al numeroso público que se encontraba en las afueras del cine.

Ya con el aforo de la sala al completo de curiosos, se proyectaron cuatro documentales, de los cuales, uno de ellos,  había sido premiado en la sección de películas publicitarias en el Festival de cine  Venecia. Una vez  finalizadas las proyecciones (según una crónica de la época  éstas fueron extensamente aplaudidas), los agentes turísticos se desplazaron al puerto, donde a bordo de las embarcaciones Ciudad de Malaga y Ciudad de San Sebastian realizaron un recorrido por las dársenas del puerto. Una muy interesante promoción que publicitó, entre otros muchos buques, al afamado Cristoforo Colombo, el cual, un año después de este evento realizaba su primera escala en el puerto de Málaga.

CRISTOFORO COLOMBO, uno de los buques promocionados en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Julio de 2011).

El barco de los tiñosos

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de julio de 2011 a las 13:00

A raíz de una sorprendente noticia aparecida hace unos días en un gran número de diarios locales y nacionales (se detectaba un brote de tiña en un colegio madrileño),  hoy les contaré un hecho que, con el paso de los años, se ha convertido en una de esas muchas historias, mitad realidad mitad ficción, que inundan el mundillo portuario malagueño.

A principios del siglo XX, el puerto de Málaga, además de contar con un muy abundante tráfico comercial, contaba también, con una muy importante flota autóctona de pequeñas embarcaciones dedicadas fundamentalmente a la pesca y al transporte de mercancías. Uno de estos barcos era el Josefa, un modesto y heterodoxo velero construido en la playa que realizaba portes menores entre el puerto y diversas localidades de la costa malagueña.

Debido a las nulas condiciones higiénicas que debían existir a bordo de esta embarcación, toda su tripulación (el Josefa iba tripulado por un padre, sus dos hijos y tres marineros más), sufría reiteradas lesiones de tiña; una patología que potenciada por el calor y  la humedad del clima malagueño,  seguramente estaría cronificada y complementada con alguna que otra enfermedad dermatológica más.

Apodado como el barco de los tiñosos, y dedicado a transportar las mercancías que otras muchas embarcaciones similares no querían cargar, el Josefa, al parecer, trabajó durante varias décadas en el puerto de Málaga; y sólo cesó su actividad, cuando un temporal lo dejó varado en una playa del litoral malagueño.

Ya con el Josefa desaparecido y desguazado en la misma playa donde sufrió el accidente, uno de sus tripulantes, que heredaba el apodo de el tiñoso, se hizo muy famoso como barquero en el puerto de Málaga.

Embarcación similar al Josefa.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Julio de 2011).

Robos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de julio de 2011 a las 8:59

Las ciudades con puertos donde se mueven pasajeros, siempre han sido, son y serán, unos lugares muy apetecibles para los delincuentes especializados en turistas. Y aunque los robos a pasajeros y tripulantes de barcos, en la actualidad, están circunscritos casi en su totalidad a los alrededores de los recintos portuarios, hasta no hace demasiado tiempo, estos  actos delictivos se realizaban de forma habitual en el interior de los puertos.

El 19 de mayo del año 2005, llegaba al puerto de Málaga el buque de crucero Mona Lisa. Al completo de pasaje alemán, el buque, que procedía de Alicante, quedaba atracado en el Pantalán de Levante a las diez  en punto de la mañana.

Ya con los turistas en tierra, y  al tratarse de una escala larga,  el capitán, una vez realizados todos los trámites que requerían de su presencia, salió a dar un paseo.

Tras unas horas callejeando por la ciudad, el capitán del Mona Lisa regresó a su barco, y cuando ya estaba a bordo, descubrió que le habían robado la cartera. Sin recordar cómo o dónde podía haber sido el hurto, lo único destacable que refirió al hacer la pertinente denuncia, fue cuando una señora se le acercó para intentar venderle una joya envuelta en un historiado papel de seda.

Con el enfado por el robo y un informe desfavorable por aquel hecho (todos los capitanes escriben un informe sobre los incidentes que se han producido durante su escala en puerto), el Mona Lisa salía de Málaga con destino a Almería a las diez de la noche.

Una historia, la de los robos a pasajeros o tripulantes de barcos, que hoy día se sigue dando; y que, de una u otra forma y con mayor o menor éxito, nunca desaparecerá de Málaga ni de los puertos con tráfico de turistas.

MONA LISA atracado en Málaga el día en el que robaron a su capitán.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Julio de 2011).

El segundo Oriana

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de junio de 2011 a las 8:20

Hace algún tiempo, les contaba la historia de un barco de crucero (un buque de pasaje reconvertido en barco turístico) que causó  una muy especial expectación la primera vez que atracó en el puerto de  Málaga. Tras haber fondeado en la bahía el 13 de junio de 1973, el Oriana, regresaba siete días después, amarrando en el muelle número dos.  Perteneciente a la compañía P&O (la naviera por excelencia del Imperio Británico), este buque visitó Málaga en 16 ocasiones, realizando su última escala el 17 de agosto de 1981.

Catorce años después; en concreto el lunes 8 de mayo de 1995, atracaba en el Pantalán de Levante el nuevo Oriana, un barco construido en los astilleros alemanes Jos. L. Meyer que se entregaba a sus armadores ese mismo año,  y que  heredaba el nombre de aquel histórico buque de línea reconvertido en barco de turistas.

Diseñado y destinado en exclusividad para el mercado británico (en este buque embarcan, por norma general, personas que superan los sesenta años muy apegadas al estilo de vida inglés), el segundo Oriana, sin ser un buque de líneas clásicas, se aleja bastante de la imagen  prototípica de los actuales hoteles flotantes.

Con 69.153 toneladas de registro bruto, 260 metros de eslora y 32,2 de manga, este buque, que puede alojar en sus 991 camarotes a 1.928 pasajeros, desde su primer año de vida en la mar, se mantiene fiel a las escalas malagueñas, realizando como promedio, al menos, dos visitas al año.

Un verdadero clásico a flote que, cuando deje de navegar, seguro que cede su nombre y su muy especial filosofía a un nuevo buque; un tercer Oriana que, sin duda alguna, traerá a al puerto de Málaga a nuevos turistas aficionados a tomar el té de las cinco.

ORIANA atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Junio de 2011).

Los gemelos franceses

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de junio de 2011 a las 8:40

Si están medianamente al tanto del tráfico de barcos que llegan al puerto de Málaga, sabrán que de vez en cuando, aparecen por aquí algunos buques de guerra. Ya sea de forma individual o en agrupaciones, estas unidades, en la mayoría de las ocasiones atracan en el puerto malagueño en lo que podríamos denominar escalas de descanso.

El pasado 10 de junio, y después de haber anunciado su visita con un mes de antelación, entraban en  Málaga cinco buques pertenecientes a la marina de guerra francesa.

Tras cumplir la habitual parafernalia propia de este tipo de barcos (deben entrar y atracar en un determinado orden), en menos de una hora, los buques quedaban amarrados en el muelle número dos.

Y aunque el que lleguen a  puerto varios barcos de guerra no es nada excepcional, es este caso, la singularidad de estos buques sí  que constituyó un hecho relevante. Pertenecientes todos a una misma clase; y por consiguiente, gemelos, los cinco barcos de guerra franceses, todos ellos con nombres de felino, además, visitaban Málaga por primera vez.

Leopard, Tigre, Jaguar, Panthere y Lion, que así es como se llamaban estos  pequeños barcos de guerra (43 metros de eslora, 8,3 de manga y un desplazamiento de 470 toneladas a plena carga), pertenecen a un grupo de ocho unidades gemelas destinadas a servir de buques escuela para oficiales y suboficiales  de la marina gala, amén de trabajar, fundamentalmente en aguas atlánticas, como barcos de vigilancia marítima controlando especialmente la polución marina.

Una  breve escala de descanso de sólo tres días que permitió ver  atracados en el puerto de Málaga  a cinco buques de guerra gemelos; algo  verdaderamente excepcional  no demasiado frecuente de ver.

Los cinco gemelos atracados en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (21 de Junio de 2011).

Contenedores…sí

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de junio de 2011 a las 8:48

Sin entrar en consideraciones al respecto de si la gestión ha sido o no la correcta, y dejando a un lado determinadas actitudes de euforia e incluso altanería que la terminal de contenedores tenía cuando todo iba bien, lo que sí está claro, y esta es la triste realidad, es que la marcha de Maersk Line constituye una verdadera catástrofe para el puerto de Málaga.

Con el tráfico de graneles sumido en un profundísimo coma del que será muy complicado salir; y  ahora, sin contenedores, el puerto malagueño se queda sólo con el exitoso movimiento de buques de crucero, amén de algún que otro goteo vario y las líneas regulares de pasaje y carga que enlazan  Málaga con Ceuta y Melilla.

Y aunque los que trabajan y conocen el sector marítimo-portuario lo saben (y lo saben muy bien), hoy, desde esta columna, me permito recordar; especialmente a todos aquellos que de una u otra forma han criticado, desde el más absoluto desconocimiento, que las grúas de contenedores afeaban el Skyline malagueño o que los polvos de los graneles ensuciaban sus ventanas y balcones, que Málaga, es lo que es gracias al puerto.

Parcelar en exclusividad el negocio marítimo malagueño a los buques de crucero, sería, sin lugar a dudas, un  grandísimo error.  Y aunque esto lo saben muy bien los gestores del puerto, y el hecho de que ahora sólo nos queden los turistas, únicamente atiende a que los graneles no levantan cabeza y los contenedores se han marchado, Málaga, cuanto antes, debe recuperar y consolidar alguno de estos dos tráficos, si no lo dos.

Teniendo esto en cuenta; y teniendo en cuenta también que el movimiento de contenedores constituye la base fundamental del transporte moderno de mercancías por mar, Málaga, si quiere mantenerse medianamente a flote y subsistir como puerto, tiene la imperiosa necesidad que volver a traer containeros.

Dejándonos de tonterías y hablando de forma clara, lo que deja dinero, dar de comer a muchas familias y genera negocio, son los barcos que cargan y descargan; y si además, hay buques de crucero (tenemos ya el mercado hecho y unas instalaciones inmejorables), mucho mejor.

Con la esperanza de ver muy pronto el muelle número nueve otra vez repleto de buques portacontenedores, y la bahía malagueña con barcos a la espera de operar bajo esas cinco grandes grúas que tanto afean el panorama pero que significan trabajo, permítanme que desde esta columna diga: contenedores sí; y cuantos más, mejor.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Junio de 2011).

Aún a flote

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de junio de 2011 a las 8:51

Aunque todos los melilleros que han pasado por Málaga desde el año 1917 tienen su mucho de historia; algunos de ellos, permanecen mucho más presentes que otros en la memoria marítima malagueña.

Uno de estos casos, sin duda alguna sería el  del segundo Vicente Puchol; un barco que durante mucho tiempo cubrió la línea del mar de Alborán, y que en la actualidad, tras una historia repleta de nombres y banderas diferentes aún sigue a flote.

Construido en los astilleros valencianos de la Unión Naval de Levante en 1968, este buque, del cual  se habían proyectado cuatro gemelos (Clase Cormorán) de los que finalmente sólo se hicieron dos, fue diseñado especialmente para trabajar en línea regular entre los puertos de Málaga y Melilla.

Después de algo más de diez años cubriendo este trayecto,  y tras haber dejado sus trabajos en línea en 1983, el 19 de julio de 1986, el Vicente Puchol visitaba por última vez Málaga. Tras quedar parado durante un tiempo, el buque era vendido a un armador griego, el cual, lo reconvertía en buque de crucero.

Con una muy irregular carrera  crucerística en la que ha navegado bajo seis nombres distintos: Arcadia (en dos ocasiones diferentes), Angelina Lauro, Caribic Star, Coco Explorer 2 y 7107 Islands Cruise; en la actualidad, este antiguo melillero, permanece parado en el muelle número seis del puerto de Manila.

Arrestado desde junio de 2009 por el impago de diversas tasas, y con  una peculiaridad prácticamente única en el mundo de los buques de crucero (el barco lleva pintado su costado de estribor de color blanco y el de babor en azul), el 7107 Islands Cruise  se mantiene a la espera de ver cual será su futuro. Un futuro que muy probablemente signifique el desguace.

VICENTE PUCHOL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de Junio de 2011).

Como complemento les dejo la ficha del buque y unas fotos del barco con sus diversos nombres.

7107 ISLANDS CRUISE

AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 1968.

ASTILLERO: Unión Naval de Levante S.A. (UNL). Valencia, España.

BANDERA: Filipinas.

PUERTO DE REGISTRO: Manila.

Nº DE CASCO: 101.  Nº IMO: 6816970.

ARMADOR: 7107 Islands Cruise Corp. (Filipinas).

SHIPMANAGER y OPERADOR: 7107 Islands Cruise Corp. (Filipinas).

REGISTRO BRUTO: 5.113 TRB.

ESLORA: 106,910 m.

MANGA: 16,310 m.

CALADO: 4,974 m.

TRIPULACIÓN: 99.

ACOMODACIÓN:

PASAJEROS (Capacidad máxima): 342

CAMAROTES: 137

MÁQUINA:

2 oil engines driving 2 CP propellers.

Total Power: Mcr 4,590kW (6,240hp).

Service Speed: 17.50kts.

HISTORIAL (RENOMBRES): VICENTE PUCHOL (1968), ARCADIA (1987), ANGELINA LAURO (1990), ARCADIA (1991), CARIBIC STAR (2002), COCO EXPLORER 2 (2005), 7107 ISLANDS CRUISE (2009).

INDICATIVO DE LLAMADA: 4DEE2.

VICENTE PUCHOL

ARCADIA.

ANGELINA LAURO.

ARCADIA.

CARIBIC STAR.

COCO EXPLORER 2.

7107 ISLANDS CRUISE.

44 días de fondeo

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de mayo de 2011 a las 9:12

En más de una ocasión, al ver a uno o varios barcos parados en la bahía, se habrán preguntado qué es lo hacen esos buques ahí. Básicamente, esos barcos fondeados, lo único que hacen es esperar; ya sea para entrar en puerto o para recibir órdenes y dirigirse a un nuevo lugar de destino.

Y aunque la bahía de Málaga es un muy buen fondeadero, lo habitual es que un barco a la espera, no pase demasiado tiempo parado aguardando trabajo; aunque siempre, hay algunas excepciones.

El 8 de septiembre de 1923, llegaba a la bahía malagueña el buque de bandera holandesa Ursula. Procedente de Lisboa, este pequeño vapor, fondeaba a la espera de poder atracar en Málaga, lugar donde debía embarcar un cargamento de toneles con destino a Marsella.

Después de que su capitán y armador (la figura del capitán propietario era por aquellos años muy frecuente de ver en estos pequeños mercantes), desembarcara y ultimara los detalles de la carga, el buque quedaba a la espera de recibir la orden para entrar en puerto. Tras una primera semana de fondeo, al Ursula llegaban noticias de que su cargamento se retrasaría unos días; un hecho que dejaba al buque ante la disyuntiva de buscar un nuevo trabajo o seguir esperando. Después de apostar por la espera, el barco cumplía una segunda semana de fondeo, y tras tener que aprovisionarse, la espera se prolongaba durante siete días más. Cumplidas ya las tres semanas, un temporal de levante obligaba al Ursula a levantar el fondeo; circunstancia que mantuvo al buque tres días alejado de la costa. Ya con la mar en calma, el barco volvió a la bahía, y después de unos días más de espera, finalmente, tras 44 jornadas de fondeo, el 21 de octubre el Ursula entraba en Málaga.

Buques fondeados en la bahía de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de Mayo de 2011).