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¿Apostolado del Mar?

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de noviembre de 2011 a las 9:28

Hoy, dejaré las habituales historias que suelo escribir en esta columna para hacer una reflexión que considero  importante. Y aunque criticar a una institución que lleva funcionando más de un siglo en todo el mundo con unos resultados muy exitosos sería absurdo, no lo es, reseñar que esta institución, en Málaga, no termina de funcionar.

Tras llegar a España, en concreto a Barcelona, en el año 1927, El Apostolado del Mar (Stella Maris), poco a poco se fue difundiendo por diversos puertos de nuestro país. Dedicada a ayudar a las gentes de la mar, esta institución de carácter religioso, se posicionaba oficialmente en Málaga en 1995, aunque con anterioridad, en la década de los setenta, un sacerdote y una serie de seminaristas, realizaron  labores de ayuda humanitaria a pie de muelle.

Y aunque la delegación malagueña de Stella Maris sí ha hecho cosas, en los últimos años, esta organización dormita en sus instalaciones del puerto de Málaga casi sin ningún tipo de actividad.

Y como esto que expongo podría parecer una opinión muy  personal y  sin argumentos, les diré que El Apostolado del Mar malagueño, ante la dramática situación que desde diciembre de 2010 viven en el  puerto de Málaga los tripulantes de un barco griego, no ha hecho nada. Tras presentarse el día de su llegada, esta institución se ha olvidado de estos marinos abandonados, y sólo hace varias  semanas,  tomaba cartas en el asunto (tras muchos meses de olvido) sin solventar ninguno de los acuciantes problemas humanitarios que se están viviendo a bordo de este buque.

Un hecho verdaderamente sangrante que pone en evidencia a una centenaria institución que funciona muy bien en otros puertos del mundo y muy mal en Málaga.

Fachada del edificio donde está la organización en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de Noviembre de 2011).

Para completar el tema les dejo un enlace que clarifica mucho lo que expongo en esta columna.

LA ODISEA DEL CAPITÁN KONSTANTINOS

El Venizelos

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de noviembre de 2011 a las 10:06

Los asiduos a esta columna, seguramente recordarán cuando les hablé de las escalas malagueñas de algunos de los superferries de la compañía italiana Grimaldi Lines. Aquellos barcos que entre 1995 y  2002 realizaron visitas puntuales como buques de crucero, han sido los ferries más grandes que, hasta la fecha, han entrado en el puerto de Málaga.

Y aunque aquellos seis buques con sus grandilocuentes nombres: Majestic, Fantastic, Splendid, Excelsior, Excellent y La Superba, siguen conservando el record de ser los  ferries  de mayores dimensiones llegados ocasionalmente a Málaga como buques de crucero, éstos, no fueron los primeros en visitar en el puerto malagueño en similares circunstancias.

Procedente de Túnez y con destino a Cádiz, el 30 de octubre de 1994, atracaba en el muelle 3 A1 el buque de bandera griega El Venizelos. Realizando un viaje turístico con 956 pasajeros, este ferry  que habitualmente cubría líneas regulares en aguas helenas bajo la contraseña de la compañía Anek Lines, hacía su primera escala en Málaga como buque de crucero.

Años más tarde, en concreto el  11 de noviembre de 2006, El Venizelos regresaba al puerto de Málaga en otro viaje de placer. Procedente como en su anterior visita de La Goulette (el puerto de la ciudad de Túnez), este buque pernoctaba amarrado en el pantalán de Levante, saliendo al día siguiente con destino a Palma de Mallorca.

Y aunque antes, muchos otros ferries ya habían estado en Málaga realizando itinerarios crucerísticos,  El Venizelos con sus  175, 4 metros de eslora, 28,5 de manga y 38.261 toneladas de registro bruto, sin ser el superferry reconvertido ocasionalmente en buque de crucero más grande llegado a Málaga, sí fue el primero.

EL VENIZELOS

atracado en el pantalán de Levante en su última visita a Málaga.

Un parto a bordo

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de octubre de 2011 a las 8:54

Haciendo un guiño a un amigo que acaba de ser padre, hoy les contaré la historia de un parto a bordo de un barco atracado en Málaga. Durante muchos años; habría que remontarse a finales del siglo XIX y a las primeras décadas del XX, Málaga fue un importante puerto de emigrantes. Con muchos buques en línea regular de navieras nacionales y extranjeras, los muelles malagueños movilizaban a infinidad de personas que buscaban, fundamentalmente en América, una nueva oportunidad.

Perteneciente a la Compañía Trasatlántica Española, el domingo 5 de junio de  1927, atracaba a las siete de la mañana en el muelle de Cánovas el buque Montevideo. Procedente de Barcelona y Valencia, este barco, cubría con escala fija en Málaga, la línea regular denominada Mediterráneo-Cuba- Méjico.

Tras unas horas de carga, a media mañana del domingo se iniciaba el embarque. En aquella ocasión, subían a bordo del Montevideo 41 pasajeros de primera, 14 de segunda y 512 de tercera clase.  En el parte de embarque (este documento aun se conserva), se reseñaba que entre los pasajeros de tercera, embarcaban “4 mujeres en cinta”.

Y aunque las reglas de la Trasatlántica para las embarazadas eran muy claras (no se recomendaba el embarque de mujeres con más de ocho meses de gestación), estas normas, que siempre provocaban más de un incidente, no terminaban nunca de ser cumplidas.

A última hora de la tarde del domingo (el buque debía zarpar en la madrugada del lunes), y ya con la mayor parte del pasaje a bordo, una de las cuatro embarazadas se puso de parto. Con la ayuda del médico del barco, a las 21:45 horas nacía una niña. Un feliz acontecimiento que dio al traste con el  esperanzador viaje de estos nuevos padres.

MONTEVIDEO

El remolcador remolcado

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de octubre de 2011 a las 9:46

En lo que llevamos del presente año, el remolcador de bandera española Sertosa Dieciocho, ha visitado el puerto Málaga en cuatro ocasiones para, desde aquí, iniciar diferentes remolques de altura. Tras quedar abortadas dos de estas maniobras; las correspondientes a la primera salida del Santísima Trinidad, así como la del pesquero ruso Tralnmeyster Mogutov, este buque de 32 metros de eslora construido en el año 1977 en los astilleros vigueses de Enrique Lorenzo y Cía.  S.A., regresaba hace unos días a Málaga para trasladar al dique flotante. Ya con todo preparado, y como ocurría en sus anteriores actuaciones, el Sertosa Dieciocho, necesitaba de la ayuda de los remolcadores malagueños de puerto para sacar a mar abierto a su remolque.

Y aunque los remolcadores de puerto están para eso; para tirar o empujar en las maniobras en las que sea necesaria su colaboración, lo que no termina de encajar demasiado, es que un buque especializado,  que en la mar debe impulsar de forma autónoma a un barco o  a un artefacto flotante, necesite de otro buque similar él para que lo remolque en una maniobra.

Ante esta paradójica situación, que por otra parte, tiene varias explicaciones muy simples (se podría hablar de  carencia de medios técnicos, de edad, y sobre todo de dinero), el Sertosa Dieciocho maniobraba de salida con el dique flotante Andalucía conectado a uno de los remolcadores de la ‘clase H’.  Unidos proa con proa por medio de un cabo de maniobra, el remolcador malagueño Vehinte tiraba del Sertosa Dieciocho para separarlo del muelle, y una vez libre, seguir remolcándolo hasta salir del puerto. Una curiosa maniobra que, salvo con este barco, nunca se había visto en  las aguas de Málaga.

VEHINTE tirando del SERTOSA DIECIOCHO

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Octubre de 2011).

El POGORIA

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de octubre de 2011 a las 7:52

Con independencia de algunos buques de vela (podríamos recordar al Amorina o incluso al Peace),  que  durante más o menos tiempo han tenido en Málaga su base, sin duda alguna, el velero que más ha frecuentado el puerto malagueño en la últimas décadas, ha sido el bergantín goleta de bandera polaca Pogoria.

Construido en el año 1980 en los astilleros Lenin de Gdansk, este airoso buque de tres mástiles, 48 metros de eslora y 295 toneladas de registro bruto,  comenzaba su carrera de la mano un muy interesante proyecto fundando en Polonia en 1971; una experiencia muy habitual en algunos países del norte de Europa, en los cuales, la educación de los jóvenes se complementa con diferentes periodos de vida en la mar.

Perteneciente a la Sail Training Association Poland, una delegación integrada en una  organización británica de carácter marítimo educacional, el Pogoria, además de realizar sus viajes con estudiantes, participa por todo el mundo en las más importantes regatas de grandes veleros, así como en viajes de placer donde todos sus pasajeros  se convierten en tripulantes ocasionales del barco.

Pero retomando la historia malagueña de este buque, quizás, su más recordada estancia, fue la que en julio de 2002, con motivo de la celebración de la regata Cutty Sark, mantuvo a este velero atracado durante varios días en el muelle número uno. Realizando de forma habitual varias visitas al año, es muy frecuente que en sus escalas en el puerto de Málaga, el Pogoria embarque a pasajeros, un hecho que permite ver cómo los tripulantes del barco, antes de salir a la mar, instruyen a los pasajeros, convertidos en marineros ocasionales, sobre las más básicas actividades que se realizan a bordo.

POGORIA saliendo del puerto de Málaga

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (11 de Octubre de 2011).

Los barcos de la C

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de octubre de 2011 a las 8:28

Cuando lo que hoy conocemos como Costa Cruceros comenzaba su carrera marítima, allá por el año 1924, lo hacía bajo la denominación de Costa Line. Tras operar durante unos años con buques de segunda mano y dedicarse exclusivamente al transporte de mercancías, pocos años después de su fundación, la naviera italiana se diversificó, y algunos de sus barcos, comenzaron a navegar con pasaje y carga.

En 1942, esta compañía ordenaba su primera construcción (Caterina C.), y desde entonces, los buques de esta naviera, empezaron a lucir nombres donde la C de Costa siempre estaba presente. En la segunda mitad del siglo XX y trabajando ya sólo con pasajeros, los barcos de esta compañía se hacían famosos internacionalmente por publicitarse en sus viajes trasatlánticos con emigrantes como Línea C, amén de por la particularidad de sus nombres y por llevar una vistosa letra C de sus chimeneas amarillas.

Ya dedicados en exclusividad al tráfico crucerístico, y atendiendo fundamentalmente a razones de marketing, en las dos últimas décadas del siglo XX, la famosa C  en los nombres de los buques de Costa desapareció.

Mientras todo esto ocurría, en la Isla de Wight, durante los años sesenta, se fundaba la naviera Carisbrooke Shipping. Dedicada, en un principio al cabotaje, los buques de esta compañía empezaron a lucir en sus nombres la letra C; una peculiaridad que hoy día constituye una seña de identidad en los buques de esta naviera británica. Navegando ya en tráficos de altura, nombres tales como: Anja C, Karina C, o Victoria C, entre otros, visitan diferentes puertos de Europa, siendo Málaga un lugar muy frecuentado por estos barcos para realizar operaciones de carga y descarga de mercancías.

KARINA C atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Octubre de 2011).

El cuarto HANSEATIC

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de septiembre de 2011 a las 8:24

El nombre Hanseatic, constituye para la marina mercante alemana, un nombre de culto. Desde hace siglos, muchos barcos germanos han lucido en sus cascos esta denominación; un nombre que hoy día sigue presente en buques de origen alemán aunque estos naveguen bajo pabellones de conveniencia.

Si nos centramos en los barcos de pasaje, tanto los de línea como los de crucero, desde principios del siglo XX, cuatro barcos han llevado este nombre; y tres de ellos, en el transcurso de sus vidas, han pasado por el puerto de Málaga.

Y aunque las historias de estos barcos son, a cual más apasionante, hoy les hablaré del cuarto Hanseatic; un buque que habiendo visitado Málaga en bastantes ocasiones, en su última escala, hace apenas unos días,  llegaba con una interesante novedad.

Tras  finalizar su construcción en 1991 en los astilleros finlandeses de Rauma, este buque que originalmente se llamó Society Adventurer, comenzaba su carrera de mar en 1992 como Hanseatic, bajo la contraseña de la compañía alemana Hanseatic Tours. Dedicado casi en exclusividad a los cruceros expedición, el 25 de abril de 1994, el Hanseatic visitaba por primera vez Málaga; y desde entonces, sus escalas se han mantenido al menos una vez al año.

Después de todos estos años de visitas, el pasado día 14, el Hanseatic atracaba en el muelle Sur de la estación marítima de Levante luciendo un nuevo aspecto. Recién pintado con los inconfundibles colores naranja y azul de la compañía alemana Hapag-Lloyd, este buque, regresaba al puerto Málaga tras una importante reforma de interiores y un pintado exterior que, durante 13 días, entre los meses de mayo y junio, realizaban los afamados astilleros hamburgueses de Blohm + Voss.

HANSEATIC atracado en Málaga con sus nuevos colores.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (27 de Septiembre de 2011).

El cañonero ruso

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de septiembre de 2011 a las 8:30

Lo que hoy les contaré, quizás sea una de las historias personales, referidas a barcos, que más me han intrigado en los muchos años que llevo investigando asuntos marítimos malagueños. Un amigo portuario, me contaba hace unos años, la historia de un buque de guerra ruso que, en la primera década del siglo XX, llegaba a Málaga para cargar unas cajas de vino y pasas de la tierra. Aquel hecho, nada anormal por otra parte (durante siglos se exportó a Rusia mucho vino y muchas pasas malagueñas), me resultó algo extraño, ya que protagonista de este transporte, en vez de ser un mercante al uso, era un buque de guerra de la marina zarista.

Con aquella historia y con el reto de investigar sobre ella, a los pocos días de nuestra charla, mi amigo me enseñaba una foto; una instantánea que mostraba un barco de guerra atracado de punta en lo que él afirmaba que era el puerto de Málaga.

Con mis dudas al respecto, inicié la investigación; y la comencé, intentando identificar al buque en cuestión. No sin alguna dificultad, y con la ayuda de un estudioso británico especializado en barcos de guerra rusos, finalmente, pude conseguir el nombre del barco. Construido en San Petesburgo entre los años 1906 y 1907, el buque, era el cañonero Korietz, un barco de 960 toneladas de desplazamiento perteneciente a un grupo de cuatro gemelos denominados clase  Giliak. Tras indagar con ahínco, no encontré ninguna referencia de la llegada de este buque a Málaga, aunque sí, algunas notas sobre barcos de guerra zaristas que realizaban cargamentos especiales de vino de la tierra.

Con la certeza de que sí hubo barcos de guerra rusos que se llevaron vino, hoy aun me queda la duda de si el Korietz estuvo realmente en Málaga.

Cañonero ruso KORIETZ atracado supuestamente en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Septiembre de 2011).

Un pasado principesco

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de septiembre de 2011 a las 8:28

Cuando hablamos de grandes yates, casi siempre nos viene a la mente la imagen de alguno de esos modernos barcos que, en la mayoría de las ocasiones, van acompañados del nombre y apellidos de un personaje de relevancia internacional.

El miércoles 16 de mayo de 1956, llegaba al puerto de Málaga el yate Deo Juvante II. A su bordo, venían los recién casados príncipes de Mónaco Grace Kelly y Rainiero, realizando una parte de lo que constituyó su viaje de luna de miel.

Y aunque sobre esta historia se podrían contar muchas curiosidades, quizás, una de las más destacadas es la que hace referencia al yate; un barco que en la actualidad sigue operativo manteniendo el recuerdo de aquel principesco viaje de recién casados.

Construido en el Reino Unido en 1928 por encargo de un aristócrata británico, este barco de recreo comenzaba su vida de mar bautizado como  Monica. Durante la Segunda Guerra Mundial, la marina de guerra inglesa, tras armarlo y renombrarlo como HMS Noir,  lo usó  como buque de patrulla antisubmarina, realizando varias exitosas acciones bélicas contra  sumergibles alemanes en las costas de las islas británicas.

Tras ser devuelto en 1947 a su original propietario, el yate, convenientemente restaurado, pasó a manos de Aristóteles Onassis, el cual, entregaba a los Príncipes de Mónaco el barco como regalo de bodas. Después de pasar varios años como yate real con el nombre Deo Juvante II, este buque  iniciaba una errática carrera con diferentes propietarios y nombres. En el año 2006, una empresa dedicada a los cruceros por las islas Galápagos se hacía cargo del barco. Desde entonces y bajo el nombre de Grace, este yate ofrece exclusivos cruceros publicitando su pasado principesco.

El GRACE en una imagen reciente.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (6 de Septiembre de 2011).

Carpas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de agosto de 2011 a las 9:39

Sin entrar en la polémica de las carpas provisionales que, situadas frente a la estación marítima norte, se están empleando para recoger las maletas de los turistas que van a embarcar; hoy les hablaré de las más curiosas carpas que se han podido ver en el puerto de Málaga durante los últimos años.

Dejando a un lado las que algunos buques instalan a pie de muelle, o las que en el pasado los portuarios montaban para diversos usos (ya les hablé de estos tenderetes), quizás, la carpa más conocida en el puerto malagueño, sea la que año tras año se monta con motivo de la Operación paso del Estrecho. Y aunque esta instalación provisional sea el principal referente, la carpa por excelencia, fue la que en 1998 se montaba en el muelle número dos.

Teniendo en cuenta que el muelle de Guadiaro (el nº 2) era, en la década de los noventa, el más transitado por la gran mayoría de los buques de crucero que venían a Málaga; y teniendo en cuenta también, que por aquellos años, muchos barcos realizaron frecuentes embarques y desembarques parciales, los responsables del puerto, decidieron instalar un par de carpas situadas al principio y en la medianía de este muelle. Aquellas estructuras que, curiosamente, carecían de la calidad de provisionalidad que habitualmente tienen las carpas, fueron usadas para casi todo. Después de unos años de mucha actividad, se podría destacar el uso que en 1999 se les dio durante las 27 semanas que el buque de crucero Sapphire escaló con embarques y desembarques completos, las  dos carpas, de las cuales, una se reconvirtió en un conjunto de pequeñas casetas, se mantuvieron activas hasta el año 2004, fecha en la que la demolición del silo llevó a su desmantelamiento.

Vista parcial de las carpas instaladas en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (16 de Agosto de 2011).