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Mala suerte

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de mayo de 2011 a las 9:13

Los que crean en la mala suerte, sin duda alguna, verán un importante influjo de esta en lo que hoy les contaré.

El martes 29 de marzo, llegaba al puerto de Málaga el remolcador de bandera española Sertosa Dieciocho. Este viejo mercenario de la mar construido en el año 1977, al igual que otros buques similares, navega de puerto en puerto movilizando cualquier cosa susceptible de ser remolcada.

Contratado para llevarse con destino a Cartagena al pesquero ruso  Tralmeyster Mogutov, el Sertosa Dieciocho, atracaba a primeras horas de la mañana en el muelle número cuatro; y al instante, comenzaba con las tareas de preparación del remolque.  Ya con todo listo, unos problemas de última hora no contemplados por el armador del pesquero, cancelaban la salida, y el remolcador dejaba Málaga de vacío.

Diez días más tarde, en concreto el 8 de abril, el Sertosa Dieciocho regresaba al puerto malagueño. Aun con el pesquero ruso atracado en el muelle de Heredia, el remolcador entraba en Málaga para cumplir una nueva misión. Con el propósito de llevarse al Santisima Trinidad a Alicante, el buque de bandera española quedaba atracado en el muelle número dos.

Después de estar todo preparado y tras un primer intento fallido de salida, finalmente, el Sertosa Dieciocho maniobraba con el artefacto flotante, aunque la historia de este remolque terminaba metros antes de salir de la bocana malagueña.

Tras este segundo chasco (permítanme la expresión), el veterano remolcador, nuevamente, y otra vez sin el remolque por el cual había sido contratado, dejaba Málaga constituyendo un hecho verdaderamente singular.

Una muy curiosa historia cargada de  infinidad de detalles que muchos podrían achacar a la mala suerte.

SERTOSA DIECIOCHO atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de Mayo de 2011).

El barco de la Legión

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de abril de 2011 a las 8:41

Aunque poner apodos a los barcos es algo bastante tradicional; una costumbre que se remonta muchos siglos atrás, aquí en Málaga, con la muy especial peculiaridad de que un mismo apodo se ha usado, se usa y se usará para diferentes buques, el dar un nombre coloquial a un barco, constituye algo muy arraigado en la idiosincrasia del pueblo malagueño.

Con el ejemplo (el más significativo) de El Melillero; quizás, el segundo apodo o expresión más conocida y usada sea la de El barco de la Legión.

Así pues, y con independencia del buque del que se trate y de los méritos navales que le acompañen, año tras año, miles de malagueños abarrotan el puerto para ver como El barco de la Legión desembarca a las tropas más esperadas y queridas que puedan visitar esta ciudad.

De esta manera, el pasado Jueves Santo, una tradición que se remonta a 1930 volvía a repetirse, y los cánticos y desfiles de las tropas legionarias, volvían a eclipsar a un buque, al que quizás este año, habría que haber dado algo más de protagonismo.

Luciendo el nombre de un no demasiado conocido marino español, el Contramaestre Casado, además de cumplir su decimocuarto viaje trasportando legionarios para su desfile procesional (hasta la fecha es el buque que más veces ha realizado este trasporte), este año, si no hay cambios de última hora, será el último que venga a Málaga.

Con la previsión de dejar el servicio activo en enero de 2012, este viejo mercante de origen sueco reconvertido en buque de guerra, no volverá a compartir, siempre en un segundo plano, el protagonismo de una de las más populares tradiciones malagueña; aunque siempre, desde el recuerdo, quedará el hecho de haber sido el más famoso Barco de la legión.

CONTRAMAESTRE CASADO atracado en el muelle Nº 2 el pasado Jueves Santo.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Abril de 2011).

Como curiosidad, les dejo una foto del barco con su nombre original

Leeward Islands.

 

Un crucero de selectos turistas castellanos

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de abril de 2011 a las 8:43

El 17 de abril de 1930, Jueves Santo, quedaba atracado el INFANTE DON JAIME que coincidió en el puerto con el REINA VICTORIA donde llegaron los primeros legionarios para desfilar en la Semana Santa.

Lo que hoy les contaré, además de ser una peculiar historia marítima,  enlaza a la perfección con mi muy personal teoría de que la Semana Santa malagueña; ni en el pasado ni en la actualidad, se ha promocionado con vistas al mercado de turistas que llegan a Málaga por mar.

A primeras horas de la mañana del jueves 17 de abril de 1930, quedaba atracado en el muelle de Guadiaro (el número dos), el buque de la compañía Trasmediterránea Infante Don Jaime.

Realizando un viaje turístico, este moderno buque de 3.946 toneladas de registro bruto y 101 metros de eslora, que había sido botado en los astilleros italianos Cantieri Navale Triestino de Monfalcone en junio de 1929, y entregado a la compañía Trasmediterránea en agosto de ese mismo año, llegaba por primera vez al puerto de Málaga.

Procedente de Alicante y con 195 turistas de nacionalidad española a  bordo (curiosamente el cronista de la época calificaba a estos como “un ramillete de distinguidas personalidades de los más ilustres apellidos castellanos”), el Infante Don Jaime, era recibido como  por entonces era costumbre recibir a los buques que con turistas visitaban por primera vez al puerto malagueño.

Infante Don Jaime blog

INFANTE DON JAIME

Mientras se realizaban las pertinentes formalidades tras finalizar la maniobra atraque, el señor don José Pérez Asensio, delegado de la compañía Trasmediterránea en Málaga, subía al barco para saludar al capitán. Una vez concluido el trámite, y después de ultimar algunos detalles de la recepción que horas más tarde se realizaría a bordo,  se iniciaba la carga de diversos suministros. Entre otras cosas, las plumas del Infante Don Jaime  embarcaban un variado cargamento de fruta fresca.

A las once de la mañana, coordinado por diversos empleados de la oficina malagueña de la Trasmediterránea, comenzaban a desembarcar los pasajeros; los cuales, repartidos en dos grupos: unos a pie y otros en coches de caballo, iniciaban un recorrido turístico. Tras conocer los lugares más típicos de la ciudad, los pasajeros del Infante Don Jaime, invitados por la delegación en Málaga de la compañía propietaria del barco, disfrutaban de un refrigerio en un “elegante salón de comidas del centro de la ciudad”.

Finalizado el almuerzo, la gran mayoría de los turistas castellanos asistían a los oficios religiosos; y ya de camino al puerto, realizaban las tradicionales estaciones de penitencia del Jueves Santo en diferentes iglesias malagueñas.  

A las cinco y media de la tarde, y mientras los pasajeros del  Infante Don Jaime  esperaban el embarque de diversas autoridades para celebrar una recepción a bordo, llegaba al puerto de Málaga el buque, también de la compañía Trasmediterránea, Reina Victoria; el cual, procedente de Ceuta, traía a las primeras tropas legionarias que desfilarían en la Semana Santa malagueña.

Con “bollería, pastas, sándwiches, café, chocolate y vino de Málaga” (así reza la crónica de la época), se agasajó  a las autoridades que asistieron a la merienda que conmemoraba la primera escala en Málaga del buque Infante Don Jaime.

Pasadas las ocho de la tarde, el  barco seguía su viaje turístico con destino a Sevilla; y curiosamente, el Infante Don Jaime nunca más regresaría al puerto de Málaga.

Una singular historia de la que se podría sacar una más que curiosa paradoja. Tras una muy completa jornada de Jueves Santo en Málaga, aquellos 195 selectos turistas castellanos, no pudieron disfrutar de ningún desfile procesional; algo que, salvando las distancias del tiempo y las circunstancias, enlaza a la perfección con lo que ocurre en la actualidad, cuando alguno de los buques de crucero que escalan en el puerto malagueño durante estos días ignoran la Semana Santa.

 “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (19 de Abril de 2011).

 

Golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de abril de 2011 a las 8:51

Si hubiera que hacer una clasificación de los muelles malagueños más golpeados por barcos durante maniobras de atraque o desatraque, sin duda alguna, el primero que encabezaría esta lista sería el muelle de Heredia; o si lo prefieren, el número cuatro.

Y aunque la historia de los impactos sobre este muelle podría remontarse al  mismo día en  que se inauguraba (por otra parte es lógico al tratarse de una de las línea de atraque que más tráfico soporta), hoy les contaré uno de los más significativos incidentes ocurridos  en este muelle en los últimos años.

A punto de ser sustituido en la titularidad de su línea, el ferry Ciudad de Sevilla, sufría una importante avería de máquina en septiembre de 2006. Tras llegar renqueante a nuestro puerto el sábado día dos (este sería el último viaje que realizaría en la ruta Málaga-Melilla), este veterano buque, pasaba de su habitual muelle de atraque al número seis. Después de efectuar varios cambios de muelle en días sucesivos, finalmente, el  Ciudad de Sevilla quedaba amarrado en el muelle de Heredia.

Una vez reparada la avería, el 16 de septiembre, el aun Melillero titular, salía  para hacer  pruebas de mar. Cuatro días más tarde, nuevamente repetía las pruebas; aunque en esta ocasión, regresaba auxiliado por el remolcador Diheciseis. En aquella maniobra, el Ciudad de Sevilla golpeaba  levemente contra el cantil del muelle de Heredia, y tres norayes se veían dañados por el impacto.

El 23 de septiembre de 2006, tras ser relevado oficialmente en la  titularidad de la línea Málaga-Melilla, el Ciudad de Sevilla dejaba nuestro puerto para siempre; y en el muelle número cuatro,  se reparaban los desperfectos producidos por  aquel incidente.

Ciudad de Sevilla blog

CIUDAD DE SEVILLA saliendo de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (12 de Abril de 2011).

La semana de España

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de abril de 2011 a las 8:19

En junio de 2006, al hilo de la coincidencia en el puerto de Málaga de dos buques de bandera española, les comentaba el oscuro panorama que por entonces presentaba la flota mercante nacional. Hoy día, varios años más tarde, la historia no ha cambiado mucho, y la cifra de buques que navegan luciendo nuestro pabellón patrio, sigue siendo paupérrima.

Por este triste motivo; y al menos en Málaga debería ser así,  la llegada a nuestro puerto de un buque con bandera española, tendría que convertirse en una noticia digna de ser destacada.

Independientemente de los buques de línea regular que permanentemente surcan nuestras aguas, y de los remolcadores que prestan los servicios portuarios (todos ellos lucen por el momento pabellón español), en los últimos días, el puerto malagueño se ha visto inusualmente visitado por varios buques abanderados en nuestro país.

Como aperitivo a lo que sería una muy buena semana de barcos españoles en Málaga, el pasado domingo 27, llegaba a nuestro puerto de buque de carga general Anzoras. Al día siguiente, la Nao Victoria, cumplimentando una campaña de carácter medioambiental, atracaba en el muelle número dos para permanecer en nuestras aguas durante una semana. Un día después, el remolcador Sertosa Dieciocho quedaba amarrado en el muelle cuatro; y finalmente, el jueves 31, en una muy rápida escala, el buque de carga general Thuro nos visitaba para cargar dolomita.

Cuatro barcos de bandera española en apenas ocho días. Una gran noticia que podríamos magnificar aun más, diciendo que dos de ellos; en concreto los buques de carga general Anzoras y Thuro nos visitaban por primera vez. Sin duda alguna; esta ha sido la semana de España en el puerto de Málaga.

Anzoras blog

El buque de bandera española ANZORAS descarga en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Abril de 2011).

Emergencias fisiológicas

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de marzo de 2011 a las 8:18

Cuando los vi por primera vez, me llamaron poderosamente la atención; y ahora, cada vez que paso junto a ellos, vuelvo a pensar que en los muchos años que llevo pateándome los muelles del puerto de Málaga, nunca me había encontrado con algo así.

Me refiero a los dos sanitarios (WC) móviles que situados en el muelle número cuatro, justo en la popa del pesquero ruso Tralmeyster Mogutov, se han habilitado para  el uso de  los muchos trabajadores que hay a bordo de este buque.

Pero independientemente de la paradójica circunstancia de que un barco necesite de unos servicios situados en tierra (esto me hace pensar que todos los retretes que hay a bordo no funcionan), lo más llamativo de este curioso hecho, lo constituye la ubicación tan visible de estos sanitarios móviles.

Y aunque estas cabinas estén situadas en el muelle número cuatro (uno de nuestros muelles sucios), y el barco que las está usando tenga el aspecto de un buque fantasma; tal vez, se debería haber cuidado algo más la colocación de estos dos retretes. Unos elementos que muy bien, y no hubieran desentonado demasiado, podrían haberse situado a bordo de este barco.

En definitiva, una simple curiosidad sin demasiada importancia, que me lleva a preguntarme si estos sanitarios, una vez que dejen de ser empleados por los tripulantes y trabajadores del destartalado pesquero ruso, serán reubicados en alguna otra instalación portuaria. Y digo esto, porque en nuestro magnifico y recién inaugurado Palmeral de la Sorpresas no hay servicios; y tal vez estos sanitarios móviles, de una forma provisional, claro está, podrían subsanar muy bien  las emergencias fisiológicas de los muchos malagueños que ya disfrutan de este espléndido recinto.

retretes móviles blog

Sanitarios (WC) móviles en la popa del pesquero ruso.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de Marzo de 2011).

Sólo tres escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de marzo de 2011 a las 9:15

Hace unos días, un amigo me remitía la foto de un buque de crucero que  llegaba remolcado a las aguas turcas de Aliaga. Varios días después, una nueva foto enviada, me mostraba cómo este buque había sido varado en las playas de esta localidad a la espera de que se iniciara su desguace.

El barco en cuestión era el Hermes; un pequeño buque de 90 metros de eslora, 13 de manga y 2.174 toneladas de registro bruto de construcción yugoslava que, tras navegar algunos años como ‘General cargo/Passenger ship’ (nosotros lo denominaríamos buque mixto o ferry), se reconvertía en sus últimos años de vida en un barco para turistas.

Con la historia del final de la vida activa de este barco como pretexto; por cierto, este buque nunca visitó nuestro puerto, hoy les contaré una muy singular curiosidad sobre las escalas malagueñas que realizó su antecesor.

Manteniendo la tradición de perpetuar los nombres de determinados barcos de su flota, la compañía griega Epirotiki, tras comprar un buque construido en 1930 en Escocia y reacondicionarlo, lo rebautizaba en el año 1960 como Hermes (anteriormente esta compañía ya había tenido otro barco con este mismo nombre). Tras navegar durante un tiempo como ferry realizando itinerarios entre puertos de Italia, Grecia, Chipre e Israel, la naviera griega lo reconvertía en buque de crucero; y en abril de 1966, el segundo Hermes atracaba por primera vez en Málaga dentro de un viaje cultural en el cual iban embarcados 337 turistas de nacionalidad alemana. En octubre de aquel mismo año, el Hermes repetía escala; y en abril de 1971, en otro crucero cultural, volvía a visitar nuestro puerto.

Tras esta tercera escala, el segundo Hermes nunca más volvió; pero sí dejó en la historia marítima malagueña un record aun no superado. Con tan sólo tres vistitas, este, ha sido el único buque que hasta la fecha, sólo y exclusivamente nos ha llegado realizando cruceros culturales.

Hermes MH

Imagen del HERMES.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Marzo de 2011).

200 gracias

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de marzo de 2011 a las 19:03

Con la intención de hablarles  de otro asunto, me doy cuenta que este es el post número 200 del blog. Así que posponiendo temporalmente el asunto que les iba a contar, aprovecharé esta cifra redonda para darles, como lo hice cuando se cumplieron las 100 primeras entradas, mis más sinceras gracias por está ahí.

Y ahora, a por los 300.

Lo dicho; muy agradecido.

Cabuyería

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de marzo de 2011 a las 9:30

Hace unos días, me sorprendía al ver algo verdaderamente curioso; un detalle que, salvo en determinados buques (me refiero a los de vela), es muy raro de encontrar a bordo de cualquier tipo de barco en la actualidad.

Colgando de la borda, a proa, de un cementero atracado en el muelle número siete, se podía apreciar un grueso trozo de estacha doble, cosida entre sí, que servía para proteger de posibles roces uno de los cabos con los que este barco estaba amarrado a tierra.

Estos apaños tan usados en el pasado, hoy día, no son nada frecuentes de ver, y la cabuyería  (el arte o la habilidad de hacer con unos trozos de cuerda-cabo casi cualquier tipo de cosa), en la actualidad, solamente se reduce a tres o cuatro nudos y poca cosa más.

Así pues, y atendiendo a estos pequeños detalles que de vez en cuando se pueden observar en los barcos; quizás, el más curioso trabajo de cabuyería que se ha podido ver en los últimos años  en un buque atracado en Málaga, fue el del yate de bandera holandesa Aris-Tima, el cual, nos visitaba en agosto de 2010.

Aris-Tima blog1

ARIS-TIMA atracado en el muelle Nº 2.

Este barco de recreo, que antes de ser transformado había navegado como buque de pesca, protegía  sus 40 metros de eslora en el muelle número dos usando como defensas unos gruesos cabos trenzados; algo muy diferente a las habituales protecciones colgantes de caucho que determinados buques suelen usar en la actualidad.  

Y aunque tal vez no se tratara de un trabajo de cabuyería fina, lo que sí está claro es que las defensas del Aris-Tima cumplían a la perfección su cometido; un hecho que podría llevarnos a pensar las muchas cosas que, hoy día, a bordo de un barco se podrían solucionar con un puñado de  cabos (decir cuerdas en un barco es pecado).

Aris-Tima blog2

Una de las defensas del ARIS-TIMA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (7 de Marzo de 2011).

La historia de otro pirata malagueño

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de marzo de 2011 a las 9:43

Al hilo de un asunto personal (un desaprensivo que, abusando de mi confianza, se está dedicando a copiar burdamente y de una forma nada elegante muchas de las cosas que escribo sobre los barcos que llegan a nuestra ciudad), hoy les contaré; y el tema viene muy a propósito, la biografía de otro pirata malagueño.

Nacido, cuentan las crónicas, en las inmediaciones de Nerja en la última década del siglo XVI, Francisco Cruz, que así es como se llamaba nuestro protagonista de hoy, siendo apenas un niño y sin pasar por la escuela, comenzó a trabajar con su padre en la pesca.

Después de unos años faenando por las costas de nuestro litoral, Francisco, aun adolescente, inició su carrera delictiva. Al mando de un grupo de pollastres, y ya con el apodo de  ‘El Pescador’, las hazañas en tierra de este sinvergüenza empezaron a ser reconocidas.

Tras heredar, al fallecer su padre, la barca familiar con todas sus artes, Francisco cambiaba estas posesiones por un pequeño falucho y se hacía a la mar.

Además de contrabandear con cualquier cosa, nuestro protagonista, sabedor de cómo operaban los pescadores del litoral, decidió dedicarse a robarles. Frente a las lentas barcas de pesca, el rápido falucho de Francisco con dos falconetes pedreros a bordo, se convirtió en el azote de estos trabajadores de la mar. Actuando fundamentalmente en las costas almerienses granadinas y malagueñas; y ya con algún delito de sangre a sus espaldas, ‘El Pescador’, comenzó a ser acosado por la ley. Tras diversas persecuciones, y después de salir indemne de un encuentro con una galeaza muy superior a su falucho, nuestro protagonista se vio obligado a refugiarse en la costa africana, desde donde realizó todo tipo de actos de piratería.

Ante la dura competencia que encontró en las aguas norteafricanas y el peligro que suponía volver al litoral andaluz, Francisco se unió a la flota del afamado corsario ‘Blanquillo’; con el cual continuó su carrera delictiva.

En 1623, fuerzas de tierra y mar de la corona capturaban a las huestes del corsario morisco, y la pista de Francisco Cruz ‘El Pescador’ se perdía para siempre.

La historia de un desconocido pirata malagueño que me sirve para recordar que, hoy día, sin necesidad de salir de casa y sin faluchos, abordajes o falconetes pedreros, existen piratas tan desalmados como los que surcaban los mares siglos atrás.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de Marzo de 2011).