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De Málaga a Egipto.

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de agosto de 2010 a las 9:19

Los remolcadores Dihecisiete y Vehintiuno cambian de nombre y bandera e inician un largo viaje desde Málaga al puerto egipcio de Sokhna donde operarán con todo tipo de buques.

La llegada del Honce en mayo de 2002 iniciaba una nueva etapa en la historia de los remolcadores de Málaga. Con infinidad de maniobras realizadas a todo tipo de barcos, amén de algunos salvamentos en alta mar, los viejos  Torre del Mar, Torre Vigia, Marbella y Fuengirola, culminaban apenas un par de años después, una muy prolongada vida de trabajo en el puerto de Málaga.

Tras el Honce, llegó el Quihnce, y posteriormente los Diheciseis, Dihecisiete, Diheciocho, Vehinte y Vehintiuno;  los modernos buques de “La clase H” (todos ellos con una peculiar particularidad ortográfica en su nombre), que desde entonces conforman la actual flota de remolcadores del puerto de nuestra ciudad.

Pero independientemente de esta especial característica,  los barcos del Grupo Remolques Unidos, además de ser una de las principales referencias en nuestro país al respecto de este tipo de buques tanto en su construcción como en su gestión, participan de una política muy singular e innovadora. Basados en Santander y Málaga, estos buques, tras operar un tiempo en alguno de estos puertos (habitualmente suelen trabajar en ellos no más de dos años), son vendidos a armadores que necesitan remolcadores nuevos capaces de realizar maniobras de puerto, remolques de altura, salvamentos, lucha anticontaminación u otras operaciones auxiliares dentro de este campo de actuaciones.

Y aunque hasta la fecha, estos barcos; en concreto los que aquí trabajaban, regresaban a Santander para ser vendidos, el pasado mes de julio, vio por primera vez cómo dos buques de “La clase H” eran cambiados de nombre y bandera en el puerto de nuestra ciudad.

Vendidos a P&O Maritime Services (Singapur) Pte. Ltd., un importante grupo internacional dedicado a la gestión portuaria, los remolcadores Dihecisiete y Vehintiuno, durante varias semanas se han preparado para realizar un largo viaje de posicionamiento que los llevará al puerto egipcio de Sokhna; un puerto de reciente construcción en el golfo de Suez donde realizarán sus servicios.

Y así, en la mañana del 22 de julio, los cascos de los dos remolcadores vendidos comenzaban a mostrar sus nuevas identidades. El Dihecisiete, que había operado en Málaga entre los años 2005 y 2008, y que regresaba al puerto malagueño el 19 de julio del presente, se renombraba como Ahmose; mientras que el Vehintiuno, que sin haber realizado ninguna maniobra en nuestras aguas permanecía atracado en el muelle número uno desde el seis de marzo de este  mismo año,  se rebautizaba como Ramses.

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Un marinero pinta en la popa del VEHINTIUNO su nuevo nombre.

Ya con sus nuevos nombres (ambos nombres de faraones egipcios), su nuevo puerto de registro: Kingstown (San Vicente y las Granadinas), y luciendo la contraseña de su nuevo armador, los dos remolcadores ultimaban los preparativos para acometer un largo viaje de posicionamiento.

Con la particularidad de que uno de estos buques remolcará al otro, el viernes 30 de julio, pasadas las once de la mañana, se iniciaba la maniobra de salida. Tras desatracar, ambos buques se situaban en la mediación de la dársena de Guadiaro; y allí, el Ramses, después de fijar la cadena de remolque, comenzaba a tirar de su hermano.

Un largo viaje que, tras escalar en Port Said, llevará a estos dos remolcadores, que durante un tiempo fueron malagueños, a un lejano puerto de Egipto.

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Los dos remolcadores salen del puerto de Málaga el 30 de julio con destino a Egipto.

Artículo “LA MAR DE HISTORIAS” publicado en la página Marítimas (17 de Agosto de 2010).

Nueve nombres

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de agosto de 2010 a las 18:12

En la jornada de ayer, el buque de crucero Ocean Countess realizaba su primera escala en el puerto de nuestra ciudad. Y aunque esto ya no es algo demasiado destacado (cada año nos visitan por primera vez un buen número de barcos dedicados al turismo por mar), lo que sí es realmente sorprendente, es la muy especial historia de visitas malagueñas que, este buque, ha tenido con algunos de sus anteriores nombres.

Construido entre los años 1975 y 1976 en los astilleros daneses A/S Burmeister & Wain’s Skibsbyggeri, este buque de 16.795 toneladas de registro bruto y 163 metros de eslora, iniciaba su vida de mar bajo la contraseña de Cunard Line con el nombre de Cunard Countess. Después navegar durante 20 años con los colores de esta afamada compañía británica (este fue uno de los barcos que esta naviera cedió para el transporte de tropas durante la guerra de las Malvinas), en 1996, este buque comenzó un curioso baile de nombres que lo sitúa entre los barcos turísticos más renombrados de la actual flota  crucerística internacional.

El 18 de diciembre de 1999, como Olympic Countess (su tercer nombre), el casco de este barco surcaba por primera vez las aguas del puerto malagueño. Tras repetir una escala más varias semanas después, este buque volvía a visitarnos enero de 2006; aunque en esa ocasión, lo hacía como Lili Marleen (con su sexto nombre).

Ahora, con su noveno y por el momento último nombre, el Ocean Countess, dedicado en exclusividad al mercado británico de amantes de los buques clásicos, atraca por primera vez en nuestro puerto. Y como dicen que no hay dos sin tres, lo mismo, en no demasiado tiempo,  volvemos a ver por aquí  a este buque de crucero con su décimo nombre.

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OCEAN COUNTESS en su primera visita al puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (10 de Agosto de 2010).

Respetuosa consideración

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de agosto de 2010 a las 7:45

Aunque el uso de las sirenas en los barcos está específicamente reglamentado, en algunas ocasiones y bajo determinadas circunstancias, el que un buque “pite”, depende en gran medida del criterio de su capitán.

En ferries y buques de crucero, es bastante habitual que cuando el barco deja su atraque, el capitán ordene dar tres pitadas; algo tradicional en la mayoría de puertos del mundo y que podría entenderse como un saludo de despedida.

En el año 2002, en concreto entre los meses de julio y octubre, el buque de crucero Odysseus realizó una serie de escalas semanales en Málaga. Dentro de un itinerario crucerístico por el mediterráneo, cada martes, este viejo barco construido en 1962 por la Sociedad Española de Construcción Naval de Bilbao, atracaba a media tarde en nuestro puerto. Procedente de Motril, el Odysseus, que durante las 14 escalas que realizó simultaneó los muelles número dos y 3 A-2, tras unas horas en Málaga, a las doce de la noche continuaba su viaje con destino a Tánger.

Tras visitar el barco (no podía dejar pasar la oportunidad de conocer un buque de construcción española del año 62), conocí a su capitán, un joven marino griego con el que muy pronto, martes a martes, entablé una buena amistad.

Entre las muchas conversaciones que tuvimos (unas veces frente a algunas tapas en algún típico local malagueño y otras ante alguna especialidad griega a bordo de su barco), un día le pregunte el motivo por el cual no pitaba al dejar el puerto. Y aunque este capitán era partidario de este tipo de saludos, al salir a las doce de la noche, no consideraba adecuado hacer sonar su sirena estando atracado tan cerca de la ciudad. Sin duda alguna, una respetuosa consideración.

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El Odysseus maniobrando en la dársena de Guadiaro.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de Agosto de 2010).

Dos sorpresas

Juan Carlos Cilveti Puche | 16 de febrero de 2010 a las 8:17

El pasado sábado, puerto de la ciudad de Málaga, se despertaba con una muy grata sorpresa (la primera). Atracado en el muelle Ricardo Gross; o lo que es lo mismo, el muelle número uno, se encontraba el buque de bandera francesa Alcyone.

Perteneciente a la Sociedad Cousteau; este barco construido en 1.985, y que sustituye al afamado y ya desaparecido Calypso, además de haber tomado el relevo de las expediciones e investigaciones marinas realizadas por esta Sociedad, participa de una peculiaridad que lo hace único en el mundo. Sobre un muy tecnológico casco de aluminio, similar a los de los grandes veleros transoceánicos, este buque lleva instaladas dos innovadoras turbovelas; dos cilindros que, inspirados en un efecto físico denominado Magnus, permiten impulsar al barco con la fuerza del viento de una forma mucho más eficiente que la que le proporcionaría un sistema de velas tradicionales (velas del siglo XXI).

Y aunque esta visita del Alcyone, ha sido ya de por sí, una sorpresa más que suficiente; quizás, esta se podría magnificar aun más, si recordamos (esta historia ya se las conté hace mucho tiempo) la escala que hacía en el puerto de Málaga, en febrero del año 1.927, el Barbara, el primer y único buque mercante que ha existido hasta la fecha con rotores de viento; y sobre el cual, está basado el sistema de propulsión de nuestro protagonista de hoy.  

La otra sorpresa (la segunda), la constituyó la rápida marcha del Alcyone; el cual, en la tarde noche del mismo día en que llegaba, dejaba el puerto malagueño.  Una corta e inesperada visita que no dejó tiempo para notas oficiales o recepciones. Al menos, “La mar de historias” estuvo allí; y por ende, ustedes también.

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Imagen del ALCYONE en el muelle Nº 1 del puerto de Málaga.

 

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Maritimas (16 de Febrero de 2010)