Archivos para el tag ‘MÁLAGA HOY’

Veinte años

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de julio de 2016 a las 8:44

Permítanme que hoy les hable de un hecho muy significativo para mí. En este presente mes de julio, el que suscribe, cumple veinte años a pie de muelle. Con el añadido de estar inmerso en la información marítimo portuaria desde el nacimiento de este diario en 2004, mi relación con el mundo de la mar y los barcos, amén de estar marcada  profundamente en mis genes, comenzó a despuntar y hacerse patente en julio de 1996.

Con el apoyo de mi padre, un polifacético hombre que, entre otras muchas cosas, navegó durante quince años, mis primeros pasos en los muelles llegaron de la mano de mi querido amigo Bernardo Liñán, todo un caballero que me introdujo en el  puerto malacitano.

En unos años en los que los petroleros descargaban sus productos en la bahía y los mercantes abarrotaban las líneas de atraque, mis primeras indagaciones portuarias se centraron en los buques de crucero; un hecho que me hizo tomar la decisión de comenzar a fotografiarlos. Tras una primera instantánea tomada el 28 de julio de 1996, mi cámara y mi blog de notas comenzaron a formar parte de mí día a día, además de un libro de atraques que desde aquel momento no he dejado de escribir.

Integrado en la comunidad portuaria, y tras haber vivido infinidad de historias de todo tipo, los muelles malagueños constituyen para mí mi segunda casa; una circunstancia que me ha permitido reflejar en este diario y en otras publicaciones, lo más destacado de estas últimas dos décadas en las aguas del puerto.

Con la intención de seguir a pie de muelle al menos otros veinte años más, sirva esta columna como agradecimiento a todos los que una u otra forma me han permitido narrar una mínima parte de la reciente historia del puerto de Málaga.

Aida 1º vezBuque de crucero AIDA fotografiado en julio de 1996.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de julio de 2016.

Imprevistos

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de octubre de 2012 a las 12:28

HACE unos días, un buque de crucero adelantaba su llegada a Málaga tras cancelar una escala programada en otro puerto. Este tipo de circunstancia, ya sea referida a la cancelación o al adelanto del atraque, constituye un verdadero quebradero de cabeza para el personal portuario implicado en la atención de cualquier barco. Y aunque estos incidentes ocurren de una forma habitual, los medios técnicos existentes en la actualidad, en cierta medida, reducen considerablemente las complicaciones de estos imprevistos. Años atrás, sin las comunicaciones que hoy existen, las cancelaciones o adelantos de atraques constituían un verdadero problema en cualquier puerto del mundo.

Allá por finales del siglo XIX, la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur (SGTM) era la compañía que más buques en línea regular traía a Málaga en sus diferentes rutas con el nuevo mundo. Con una periodicidad quincenal o mensual, los vapores de esta naviera francesa embarcaban pasajeros y carga para diferentes puertos americanos apoyados en un curioso sistema publicitario que anunciaba, casi a diario, las entradas y salidas de estos barcos en los diferentes periódicos de la ciudad.

En unos anuncios tipo, donde sólo se cambiaba el nombre del buque y la fecha de llegada, los pasajeros que embarcaban en los vapores de la SGTM, debían estar muy atentos a la prensa local para verificar los datos que la agencia consignataria del barco les proporcionaba a la venta del pasaje. Habitualmente el consignatario solía ser el expendedor de los billetes. Cuando había retrasos, normalmente por mal tiempo o averías, la prensa reseñaba el imprevisto y el anuncio tipo se publicaba con la nueva fecha de la llegada del vapor.

Anuncio de la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Octubre de 2012).

Princesas

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de septiembre de 2012 a las 8:29

En el año 2003, el Comité Olímpico Internacional obligó a la compañía de origen griego Royal Olympic Cruises a cambiar su nombre y el de todos sus barcos. Rebautizada como Royal Olympia Cruises, los buques que componían la flota de esta naviera también remodelaron sus apellidos, y el histórico nombre Olympic tuvo que ser cambiado el de Olympia.

Esta singular circunstancia, única en la historia marítima internacional, me sirve para comentarles un curioso hecho al respecto de algunos nombres de barcos dedicados al turismo. Fundada en 1965, la compañía Princess Cruises, desde un principio, bautizó a todos sus barcos con el apellido Princess.

Teniendo como principal reclamo al Pacific Princess, o si lo prefieren Princesa del Pacífico (protagonista de la afamada serie televisiva Vacaciones en el Mar), esta compañía se ha hecho con parte del pastel crucerístico internacional con un extensa flota de Princesas; unos buques modernos que como en el caso de otras navieras, pretenden vender un estilo o filosofía de vida propia a bordo de todos sus barcos.

Y aunque lo más normal debería ser, teniendo en cuenta diferentes asuntos legales referidos a registros de marcas o publicidad, que sólo existieran buques crucero nombrados como Princess a cargo de esta compañía naviera, resulta curioso que haya otros barcos de turistas que luzcan en su casco este mismo nombre.

Bajo la contraseña de Classic International Cruises, una compañía dedicada a la gestión de barcos de turistas clásicos, navegan por el mundo los buques Princess Danae y Princess Daphne. Unas princesas, tanto las de una compañía como las de otra, que, desde hace muchos años visitan con asiduidad los muelles del puerto de Málaga.

PRINCESS DAPHNE atracado en el muelle número 2 del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de Septiembre de 2012).

El repintador de barcos

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de septiembre de 2012 a las 9:56

LA historia de José Luque tal vez sea una de las más singulares que hasta la fecha he conocido de un portuario malagueño. Nacido a principios de los años veinte en el seno una familia humilde, José, de la mano de su hermano mayor, muy pronto comenzó a trabajar en los muelles. Carente de escolarización y de juegos infantiles, nuestro protagonista se iniciaba en la vida portuaria a bordo de un pequeño bote: el único patrimonio de la familia Luque. Realizando pequeños portes entre los buques fondeados en las dársenas y los muelles, José y su hermano trabajaban sin horarios y sin días de descanso.

Con apenas diez años, una reyerta acababa con la vida del hermano de José y éste, sin ninguna otra familia, se quedaba solo. Convertido en un niño portuario, José siguió patroneando su pequeño bote a remos hasta que un barco le cambió la vida. El lunes 19 de marzo del año 1934, procedente de Barcelona y en ruta hacia Nueva York, atracaba en el muelle de Cánovas el buque de la Compañía Trasatlántica Española Magallanes.

Ante la necesidad de tapar algunos desconchones en el casco de este trasatlántico, el consignatario del buque ofreció la faena a varios barqueros portuarios, siendo José uno de los seleccionados. Tras aquel trabajo, la barca del joven malagueño se convirtió en una habitual de estas labores y durante muchos años, sólo o acompañado de los marineros de los barcos en cuestión, José repintó las manchas de los cascos de infinidad de buques atracados en el puerto de Málaga.

Cuando los barcos dejaron de emplear a trabajadores externos para realizar estas labores, José Luque dejó de trabajar y con él se perdió una muy curiosa y antigua profesión portuaria.

Tareas de pintura en el caso de un buque de crucero en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (18 de Septiembre de 2012).

Un yate regio que nunca fue

Juan Carlos Cilveti Puche | 7 de septiembre de 2012 a las 10:34

Desde hace unos días, permanece atracado en el muelle número uno el velero de bandera inglesa ORION. Construido en 1910 en los astilleros británicos Camper & Nicholsons por encargo de la familia de real española, esta goleta de dos mástiles nunca llegó a navegar bajo pabellón regio. Adquirido por un militar inglés, el SYLVANIA (este fue su primer nombre), tras navegar tres años bajo el pabellón del Reino Unido, comenzó una errática carrera cargada de cambios de nombres y armadores. Con la peculiaridad de haber sido propiedad del periódico francés Le Matín, este velero que en 1922 fue adquirido por el astillero que lo había construido, en el año 1927, dejaba el Viejo Continente para posicionarse en Sudamérica rebautizado como VIRA.

Después de su aventura americana, en 1930, el naviero español Miguel Martínez de Pinillos se hizo cargo del barco rebautizándolo como ORION. Abanderado en España y matriculado en Cádiz, en 1949 la goleta marchó a Barcelona, donde en 1951 protagonizaba la película Pandora y el holandés errante. Se dice que durante el rodaje de esta cinta, Ava Gardner y el actor y torero catalán Mario Cabré vivieron a bordo del ORION un apasionado romance. Tras quedar desarbolado en 1967 debido a un fuerte temporal mientras navegaba entre Barcelona y Marsella, el velero fue reparado en el puerto italiano de La Spezia, desde donde realizó hasta 1970 diferentes cruceros turísticos con base en Montecarlo. Después permanecer varado en tierra casi 30 años, en 1999, el ORION volvió a navegar totalmente restaurado retomando su fisonomía original. Con 45,50 metros de eslora, 7,15 de manga y un desplazamiento de 254 toneladas, esta goleta de dos palos que gestiona 986 metros cuadrados de superficie vélica, navega la mayor parte del tiempo impulsada por el viento. Tripulada por 11 personas y con una capacidad máxima para 10 pasajeros, el ORION opera fundamentalmente por el Mediterráneo en régimen de alquiler. Una verdadera joya flotante.

Les dejo algunos datos más del barco:

Sus nombres:

SYLVANA: 1910-1919.

PAYS DE FRANCE: 1919.

LE MATÍN: 1920-1922.

DIANE: 1923-1927.

VIRA: 1927-1930.

ORION: 1930.

Con todos estos nombres, el barco ha navegado bajo seis banderas diferentes.

Al respecto de sus armadores, hay que reseñar que el barco, hasta la fecha, ha tenido más de una docena de propietarios. Resulta curioso que el periódico francés Le Matín fuera dueño de la goleta durante dos años. También resulta llamativo que el astillero donde se construyó se hiciera cargo del barco como armador.

Sin perder su aparejo de goleta, el yate, durante algunos años, navegó con un aparejo de goleta modificado. Según he podido investigar, el aparejo que en la actualidad gestiona el ORION es igual al que originariamente tenía cuando fue construido.

Una última curiosidad. Si buscan datos del barco en internet lo encontrarán bajo el nombre ORION OF THE SEAS….

Algunas fotos:

ORION atracado en el muelle  número uno del puerto de Málaga . Fotos M.L ©

La empavesada

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de junio de 2012 a las 9:21

CUANDO a bordo de un barco (casi siempre atracado o fondeado en puerto) hay que conmemorar algo, el buque se engalana. Por norma general, los adornos que se colocan sobre el barco, suelen reducirse a las guirnaldas de banderas o luces que de una forma aérea recorren la eslora de proa a popa.

Pero con independencia de esta forma de adornar barcos, existe otra modalidad que bajo la denominación de empavesada, se usaba de una forma muy habitual en el pasado, algo que hoy día constituye toda una rareza de ver a bordo de un buque.

Usada especialmente en barcos de guerra, las empavesadas no eran otra cosa que una serie de lonas que, colocadas sobre la borda, adornaban de una forma muy vistosa a los buques que las llevaban.

Con la peculiaridad de que existían lonas de empavesada para invierno y verano (la marina española y especialmente la Armada, tenían unas lonas azules con una franja roja para la estación invernal y otras azules con una franja igualmente azul, de otra tonalidad, para los meses de verano), estas fajas que adornaban los barcos han caído en el olvido.

Y aunque en alguna ocasión determinados buques de guerra extranjeros han tendido a modo de empavesada alguna bandera española sobre su borda, la única oportunidad de ver algo que recuerde a este adorno del pasado se puede ver en el puerto de Málaga el día que se celebra la procesión marítima de la Virgen del Carmen.

El remolcador que se encarga de pasear a la patrona de las gentes de la mar, además de lucir una guirnalda de banderas, coloca en determinadas zonas de su borda largas piezas de tela con los colores de las banderas de España y Málaga, amén de los de la Virgen del Carmen. Una jornada festiva que recuerda una olvidada forma de adornar barcos.

El VEHINTE luciendo una empavesada en la procesión del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (19 de Junio de 2012).

Fotos curiosas: EL MEGAYATE EN UNA BOTELLA

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de febrero de 2012 a las 21:36

Retomo el tema de las fotos curiosas que tenía un tanto abandonado.

Si se dan un paseo por el muelle número dos del puerto de Málaga, podrán ver al impresionante yate TATOOSH que permanece amarrado en este lugar desde el 11 de enero.

Vista del TATOOSH atracado en el muelle dos del puerto de Málaga.

Tras una visión general, y después de verlo casi a diario, una observación mucho más detallada del superyate me llevó a encontrar este detalle. En uno de los portillos de babor encontré un modelo del barco dentro de una botella. Les dejo unas fotos.

El megayate dentro de una botella.

Los asiduos al blog recordarán una historia similar cuando les hablé del ARCTIC, otro superyate también atracado en el muelle dos. Aquel post se llamaba EL PORTILLO.

El TATOOSH, que según previsiones iniciales debía haber dejado Málaga una semana después de su llegada, aun permanece atracado en el muelle dos. Si  no han ido a verlo, no se lo pierdan, el sábado 11 de febrero cumple un mes en el puerto malagueño.

Pasajeros en tierra

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de septiembre de 2011 a las 16:18

Las 200 personas que debían embarcar en el GEMINI no lo hicieron finalmente por problemas económicos de la naviera.

Procedente de Lisboa, a las 14 horas de ayer, llegaba al puerto malagueño el buque de crucero Gemini. Sin estar incluida esta escala en las previsiones iniciales que el puerto dispone a principios de año, el buque, hace algo menos de un mes, anunciaba su llegada a Málaga para iniciar desde las instalaciones de la terminal de cruceros un viaje de siete días por el mar Mediterráneo.

GEMINI atracado ayer (domingo 25 de septiembre) en el muelle sur de

la estación marítimade Levante del puerto malagueño.

Perteneciente a la compañía Happy Cruises, englobada bajo la marca Quail Travel Group (un grupo empresarial español creado en 2008 y compuesto por una naviera y un touroperador), el Gemini, al igual que los dos otros buques que componen la flota de esta compañía, trabaja en exclusividad para el mercado español, ofreciendo viajes por mar de bajo coste donde todo va incluido.

Con serios problemas económicos -fuentes consultadas por Málaga Hoy ponen de manifiesto que Happy Cruises está preparando la venta de su flota-, el pasado día 23, diversos medios especializados en el mundo crucerístico hacían sonar las alarmas de que la naviera había quebrado; y ese mismo día, las páginas web de Happy Cruises y Quail Travel Group desaparecían.

Pese la incertidumbre por el futuro de esta compañía, ayer, desde el puerto de Málaga, debía haberse iniciado un crucero por el Mediterráneo Occidental (Málaga, día de navegación, Barcelona, Villefranche, Livorno, Ajaccio, Barcelona), que quedaba anulado. Aunque la gran mayoría de los casi  200 pasajeros que debían embarcar en Málaga ya habían sido informados por sus respectivas agencias de viajes, algunos turistas se personaban en las instalaciones de la terminal Sur tras llevarse la desagradable sorpresa y para pedir explicaciones a pie de muelle.

Desembarque de las maletas de los pasajeros llegados a Málaga a bordo del GEMINI.

Tras realizar la operativa de desembarque de los 600 cruceristas que rendían su viaje en Málaga, y sin la posibilidad de que ningún miembro de la tripulación pudiera ir a tierra como es habitual mientras se realizan estos trabajos, el buque que llegaba a Málaga consignado por Cabeza Marítima, una vez desembarcado todo el pasaje, a las 16: 15 horas soltaba amarras y salía con rumbo a Barcelona.

Abanderado en Bahamas y construido en el año 1992, el Gemini, al igual que los otros dos buques que componen la flota de Happy Cruises, afronta un futuro incierto, que podría pasar por quedar parado indefinidamente en algún puerto español.

Artículo publicado en el Diario Málaga Hoy (26 de septiembre de 2011).

Como el tema es interesante para comentar, les dejo el artículo, y si quieren, hablámos sobre del asunto.

Les dejo igualmente algunos de los anuncios que sobre este viaje cancelado se pueden encontrar en la red; anuncios publicados por agencias de viajes, ya que las páginas de Happy Cruises y Quail Travel  Gruop están desaparecidas.



Una MUY MALA noticia

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de junio de 2011 a las 19:57

Hoy se publicaba esto en el diario Málaga Hoy.

Aunque se podrían decir muchas cosas al respecto de esta catastrófica noticia, prefiero que la lean, y luego, si les apetece, se comente entre todos.

El mayor operador de contenedores del mundo deja el puerto como escala fija.

El acuerdo con Maersk, que fijaba una serie de movimientos mínimos, expiró el pasado 31 de marzo · Movía 320.000 unidades de veinte pies al año, la mitad del máximo que puede albergar el recinto.

Varapalo al tráfico de contenedores. Maersk Line, la principal naviera mundial de este sector y la compañía que ha tenido el monopolio del muelle 9, explotado por la empresa Terminales del Sudeste (TDS), deja el puerto de Málaga como escala habitual. El pasado 31 de marzo expiró el acuerdo suscrito entre la operadora y TDS que fijaba una serie de movimientos mínimos, una situación que abre ahora un nuevo escenario marcado por la incertidumbre.

De hecho, como se puede consultar en la propia página web de Maersk (www.maerskline.com), la operadora sólo tiene previsto de aquí a final de año la escala de un barco, el Irene, algo que se producirá en la jornada de hoy. No obstante, en función de las propias necesidades del gigante danés y de que los puertos de Algeciras o Tánger estuvieran llenos, sus contenedores podrían regresar a Málaga, que ya no figura en su hoja de ruta como escala habitual.

“La situación que se abre ahora es compleja y estamos preocupados”, admitía ayer el presidente de la Autoridad Portuaria, Enrique Linde, quien en los dos últimos años ha llamado sin éxito a la puerta de las principales operadoras europeos para que trabajen en Málaga. “Sabemos que los dos próximos años van a ser complejos y que hasta 2013 el tráfico de contenedores no se recuperará”, reconoció Linde. No obstante, el presidente de la Autoridad Portuaria recordó que en el puerto de Málaga también está operando MSC con un barco a la semana.

La salida de Maersk se produce justo dos años después de que la Autoridad Portuaria optara por bajar los precios y equipararlos con los de la terminal de Tánger para intentar reflotar el tráfico de contenedores. Todos los sectores portuarios acordaron apretarse el cinturón con el objetivo de que regresaran los contenedores y Maersk se comprometió a mover 320.000 teus anuales (unidad de medición equivalente a contenedores de veinte pies), la mitad del máximo que puede albergar la terminal. Gracias a esa entente, Maersk incluyó a Málaga dentro de sus líneas de tráfico internacional merced a las nuevas tasas que ofrecía. En aquel momento, el negocio de la principal naviera del mundo fue redondo. Durante unos meses borró a Málaga de sus rutas pese a la millonaria inversión realizada y un año después regresaba con tasas muy inferiores. La terminal de contenedores del puerto de Málaga cambió de manos en agosto del año pasado. La empresa Terminales del Sudeste, como parte de Dragados SPL (Servicios Portuarios y Logísticos), fue objeto de una importante operación de venta por parte de ACS, firma matriz, que se desprendió de esta parte de la compañía en favor del fondo de infraestructuras de JP Morgan por unos 720 millones de euros.

La fuerte caída de los tráficos portuarios en Málaga desde el año 2008, además del desvío continuado de contenedores por parte de Maersk, llevó a la Sociedad de Estiba del puerto de Málaga a reducir finalmente su plantilla en un 25%, lo que supuso pasar de 163 estibadores a 120.

LA PINTA, volvió la golondrina.

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de octubre de 2010 a las 18:54

Hace unos días, en concreto el pasado domingo día 10, en compañía de unos amigos redactores del diario Málaga Hoy, me di un paseo en LA PINTA.

LA PINTA, es una pequeña embarcación que, desde hace muy pocas semanas, trabaja como  golondrina de Málaga.

Para el que no lo sepa, las golondrinas son unos barquitos que se dedican a dar paseos por las dársenas de los muelles; algo muy tradicional en nuestro país y que desde hace unas cuantas semanas, ha retomado el puerto malagueño.

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LA PINTA.

Con antecedentes históricos que se remontan muchas décadas a tras; podríamos recordar nombres tales como el BAHIA DE LA CONCHA o el más reciente ANDALUCIA CAT, estas embarcaciones forman parte de la idiosincrasia propia de cada puerto.

Construida en el año 1957 en los astilleros cartageneros de Gabriel Ballester, LA PINTA, que desplaza 18,13 toneladas de registro bruto; tras operar en Palma de Mallorca durante mucho tiempo, en mayo de este año, llegaba a Málaga para cumplir dos misiones. Además de realizar el servicio de barqueo a los buques norteamericanos que fondean en la rada, esta embarcación, retoma la tradición de los paseos por el puerto y la bahía.

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LA PINTA atracando en el muelle número dos.

Con el encanto de estar navegando en un barco de madera de 15,47 metros de eslora y 4,28 de manga, propulsado por dos motores Barreiros con una potencia máxima de 458 C.V., el salir a bordo de esta golondrina constituye un verdadero placer.

Y aunque LA PINTA cumple con creces todos los requisitos propios y necesarios de una embarcación moderna, el disfrute de darse un paseo en un barco como este (un barco de madera del año 1957), sin duda alguna, es una verdadera gozada.

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Vista desde la proa del puente de mando.

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Puente de mando.

Si les gusta hacer fotos a los barcos, no conocen el puerto de Málaga desde la mar, o simplemente desean pasarse (solos o en buena compañía) durante una hora por la bahía, yo de ustedes no me lo pensaría. Una experiencia muy agradable que les recomiendo.

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Vistas interiores.

Por cierto, LA PINTA tiene una capacidad máxima para 50 personas y la podrán encontrar a diario en el muelle número dos.