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Final incierto

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de marzo de 2017 a las 8:51

A punto de cumplir dos meses de estancia sin ningún tipo de actividad,  atracado en el muelle de Levante se encuentra desde el pasado nueve de febrero el buque de bandera turca Efendi Baba. Llegado a remolque con  una importante avería en su máquina, este barco, que desde entonces ya ha sufrido una enmendada (una movilización en el mismo muelle en el que se encuentra amarrado), no parece que a corto o medio plazo tenga la intención de dejar las aguas malacitanas.

Perteneciente a una naviera con sede en Estambul que además de éste barco dispone de otro más, el Efendi Baba es un buque de carga general de 116 metros de eslora y 4.984 toneladas de registro bruto con posibilidad de transportar contenedores. Construido en 1994 en los astilleros alemanes Schiffswerft Wewelsfleth, este mercante, que ha navegado con cinco nombres diferentes, además de llegar a Málaga con una avería está a la venta; un hecho que podría alargar durante mucho tiempo su atraque malacitano.

Y aunque las circunstancias no son las mismas, en julio de 2015 llegó por sus propios medios  procedente de Algeciras el buque abanderado en las Islas Cook Ratibor. Con la intención de cumplimentar una breve escala técnica, la estancia malagueña de este barco se fue prolongando, y los problemas empezaron a aparecer. Tras multitud de cambios de muelle, finalmente el Ratibor, que también fue puesto en  venta, quedaba atracado en la desembocadura del río, un lugar en el que aún permanece ya sin tripulación y con una importante deuda acumulada.

Dos interesantes historias que presentan unas ciertas similitudes; la de un barco parado aún en activo y la de otro que, sin ningún tipo de futuro, apunta a un más que probable desguace.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEFENDI BABA atracado inactivo en el muelle de Levante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de marzo de 2017.

Jueves Santo y Viernes Santo sin carga

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de marzo de 2016 a las 8:18

SIGUIENDO lo que ya es una larga tradición en esta página marítima, hoy Martes Santo, les contaré un hecho ocurrido en el puerto malagueño durante la Semana de Pasión. Corría el año 1947, y en Málaga, como en el resto de España, la religión acaparaba todo lo que acontecía entre el Domingo de Ramos y el de Resurrección. Con un gran número de restricciones que hoy día entendemos que nada tienen que ver con el hecho de ser o no creyente, y por supuesto, con la práctica activa de los ritos religiosos, los Jueves y Viernes santos constituían unos días en los que casi todo estaba prohibido.

cartel SS 1947

Cartel de Semana Santa de 1947.

En el ámbito portuario, una de las cosas que, en parte, se veía más afectada por la Semana de Pasión, eran las operaciones de carga y descarga de barcos; un hecho que se hacía mucho más patente si nos referimos a las jornadas del Jueves y Viernes Santo. Con independencia de ser festivos (en el puerto esto nunca ha sido un inconveniente que paralizar totalmente los trabajos de estiba), en los dos días más significativos de esta semana, los trabajadores dedicados a estas labores, realizaban de una forma un tanto anárquica los embarques y desembarques de mercancías. Si existir ningún tipo de normativa fija, los buques de bandera española sí que podían cargar y descargar los Jueves y Viernes santos, mientras que los extranjeros, durante estas jornadas, se veían obligados a tener que paralizar por completo toda su actividad. Y si bien en los trabajos en barcos españoles, que sí se realizaban, siempre existían algunas gratificaciones especiales, en el caso de los buques no patrios, los habituales dineros bajo cuerda nunca llegaron a movilizar los estibadores de la época. Al respecto de esto que les cuento, en abril de 1947 se vivió en el puerto malacitano una desagradable experiencia que requirió la presencia de la policía municipal.

Procedente de Génova y con destino a Gibraltar, en la tarde del miércoles 2 de abril llegaba al puerto malagueño el buque de bandera británica Bassano. Atracado en el muelle cuatro, este barco de la compañía Ellermans Wilson Line, amarraba para cargar 500 sacos de sal y 180 cajas con mercancías variadas. Consignado por la agencia Cabeza, el capitán del mercante, nada más poner pie en tierra, fue informado por su agente de las circunstancias por las que el barco tenía que permanecer sin actividad hasta la mañana del sábado

Bassano-03BASSANO.

Tras celebrarse una reunión con un representante de los estibadores para negociar la posibilidad de que se comenzara la carga, finalmente, el Bassano pasó la noche del Miércoles Santo sin ningún tipo de actividad. A la mañana siguiente, las plumas de popa del mercante británico comenzaron a moverse. Desaconsejado por el consignatario, el capitán del barco había dado la orden de que los 26 tripulantes del buque comenzaran, por su cuenta y riesgo, el embarque de las mercancías que se encontraban depositadas en el muelle cuatro. Sin ningún representante de la Autoridad Portuaria al que se le pudiera informar, el guardamuelles que se encontraba vigilando en la escala del buque, dio aviso a su superior de que el barco inglés estaba trabajando; una circunstancia que ya habían detectado los pocos estibadores que se encontraban en los muelles.

Movilizados los trabajadores malagueños de la carga, en muy pocos minutos, y sin que el barco hubiera podido embarcar nada, comenzaron los problemas que se saldaron con algún que otro golpe y muchos insultos. Paralizada la actividad, al barco acudieron policías municipales además de un representante del Consulado Inglés que intentó mediar en el conflicto.

Calmados los unos y los otros, el Bassano, custodiado por un guaradamuelles y un policía, pasó el Jueves y el Viernes Santo sin actividad, comenzando su carga a primeras horas del sábado 5 de abril.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de marzo de 2016.

Quince golpes

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de enero de 2016 a las 9:06

En la madrugada del 17 de enero de 1963, con un moderado temporal de Levante, atracaba en el muelle número siete el mercante de bandera inglesa Delphic. Luciendo la contraseña de la compañía británica Shaw Savill and Albion, este mercante con posibilidad de transportar mercancía refrigerada, llegaba al puerto malacitano para embarcar 24 toneladas de carga general.

Cubriendo una línea regular entre diferentes puertos de las islas británicas y Australia, el Delphic, de 173 metros de eslora y 10.690 toneladas de registro, tras fondear su ancla de estribor, quedaba atracado en el muelle siete, teniendo reforzar su amarre mientras realizaba la carga.

Varias horas más tarde, y ya con un intenso temporal fuera de la bocana, el mercante inglés, que había intentado desatracar por sus propios medios, pedía ayuda al Tavira, el remolcador que por aquellos años operaba en el puerto malagueño.

Con el cabo de remolque hecho firme a popa, el Delphic empezó a cobrar el fondeo, y el ancla del buque comenzó a garrear; o lo que es lo mismo, a resbalar por el fondo donde debía estar fijada. Ante aquella situación, y mientras el Tavira tiraba del barco, la proa del mercante golpeó contra el cantil del muelle. Con el remolcador maniobrando para minimizar los daños, el Delphic, antes que quedar nuevamente atracado impactó quince veces contra el muelle número siete; una circunstancia le produjo una vía de agua.

A primeras hora de la tarde de ese mismo día, ya con el temporal amainado, el buque accidentado auxiliado por Tavira y el remolcador Dracante que se encontraba en el puerto, quedaba atracado en el muelle cuatro donde durante tres días estuvo reparando a flote la avería producida por los impactos.

Delphic-19Mercante DELPHIC accidentado en el puerto en enero de 1963.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de enero de 2016.

Otro barco parado

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de noviembre de 2015 a las 8:06

La presencia de buques parados o inactivos constituye una constante en cualquier puerto del mundo. Ya sea por invernada, avería, reparación, detención o cualquier otra causa, la estancia prolongada de un mayor o menor número de barcos amarrados sin actividad podría incluso hasta determinar la importancia del puerto en el que se encuentran.

Particularizando en Málaga, desde hace muchas décadas, los muelles malacitanos no se han visto privados de algún que otro buque parado en diferentes circunstancias. Con el recuerdo de lo que los portuarios bautizaron irónicamente como la Armada Invencible (aquellas dos golondrinas que junto a otras embarcaciones menores estuvieron durante años pudriéndose en la ochava), y sin olvidar a los Blue Wave, Eid Travel, Arhon o Mayak, que tras cambiar de nombre se escapaba una noche de diciembre de 2014, desde hace unos meses, el puerto alberga a un nuevo barco que podría alargar mucho tiempo su estancia malagueña.

Abanderado en la República Democrática del Congo, el Just Reema, un buque de carga general de 92 metros de eslora y 1.934 toneladas de registro bruto construido en Alemania en 1978, llegaba a aguas malacitanas en junio de este año tras ser detenido en alta mar con 15.000 kilos de hachís.

Ejecutadas las pertinentes actuaciones en las que se descargó la droga y se detuvieron a sus nueve tripulantes, el buque pasaba del muelle número siete al espigón pesquero Norte, lugar donde desde entonces permanece atracado.

Pendiente de los dictámenes judiciales, el Just Reema, acumulando roña espera ver cual será su futuro; un futuro que apunta a una prolongada estancia que lo convertiría en otro de los muchos barcos parados en la historia portuaria malacitana.

IMG_0019Buque JUST REEMA atracado sin actividad en el Espigón Pesquero Norte.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 3 de noviembre de 2015.

El tesoro de 1954

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de octubre de 2015 a las 8:25

A principios del verano de 1954, en los corrillos portuarios malagueños se comenzó a hablar de que un tesoro llegaría al puerto. Sin más datos sobre el asunto, las elucubraciones se dispararon, y en los muelles malacitanos se comenzó a hablar de un descomunal cargamento de oro, plata e incluso piedras preciosas.

Y aunque el paso de los meses calmó mucho aquella expectación, en septiembre, la agencia consignataria Cabo Hermanos anunció la llegada de un buque inglés que procedente de Asia realizaría un descarga especial. Con aquella información regresaron los comentarios, y el tesoro esperado volvió a ser el centro de todas las charlas en el puerto.

Habiendo iniciado su viaje en Ceilán y teniendo como final de trayecto la localidad inglesa de Liverpool, el mercante de la compañía Harrison Line Factor, tras realizar una escala previa en Orán, atracaba en el muelle número dos el miércoles 13 octubre.

Completado el amarre, de la bodega de proa de este barco de 141 metros de eslora construido en 1948, se descargaron 15 misteriosas cajas que fueron subidas a dos camiones que esperaban a pié de muelle. Cumplimentados todos los trámites pertinentes y mientras el Factor cargaba algunos suministros, los camiones dejaron el recinto portuario malacitano con destino a Madrid.

Ejecutada la operativa, finalmente los curiosos portuarios malagueños pudieron saber cual era el tesoro que se había desembarcado. Aquellas 15 misteriosas cajas albergaban una serie de colmillos de elefante. Una muy especial mercancía procedente de la lejana y exótica tierra de los elefantes que nada tenía que ver con los cargamentos de oro, plata y piedras preciosas que habían imaginado los trabajadores del puerto.

Factor-02Mercante FACTOR que trajo a Málaga un cargamento de colmillos de elefante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de octubre de 2015.

Remociones

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de septiembre de 2015 a las 9:29

Este pasado domingo, el ferry Sorolla, que por motivos técnicos está sustituyendo temporalmente al Fortuny, el melillero titular, realizaba una serie de cambios de atraque para revisar sus sistemas de evacuación de pasajeros. Tras cumplimentar el desembarco del pasaje en su habitual lugar de amarre, el barco pasaba al muelle número dos; un cambio de ubicación que se repetiría hasta dos veces en el transcurso de esa misma jornada.

Estos cambios de muelle, atendiendo a la más rancia terminología portuaria, son las denominadas remociones, algo que no suele ser habitual cuando un barco atraca para cumplimentar una operativa ya sea de carga o descarga.

Pero como siempre hay excepciones, lo que hoy les contaré, muy bien podría ser una de las remociones más curiosas vividas en los muelles malacitanos en las últimas décadas.

El 5 de enero de 1965, procedente de Cádiz y con destino a Tánger, llegaba al puerto de Málaga el mercante de bandera alemana Otto Nübel. Con 825 toneladas de registro bruto y 70 metros de eslora, este carguero adscrito a la compañía Emder Dampfer que además podía embarcar a cuatro pasajeros, realizaba navegaciones de cabotaje por gran parte del litoral Mediterráneo.

Después de quedar atracado en el muelle número tres, el buque que llegaba para cargar varios tipos de mercancías, comenzaba ese mismo día un baile de muelles que en tan sólo dos jornadas lo posicionó en cuatro lugares diferentes. Tras efectuar una primera operación en el muelle tres, un cargamento de sacos de grano lo esperaba en el muelle número seis, para embarcar luego barriles con aceite de maquinaria en el muelle cuatro y finalizar su operativa cargando unas cajas con muebles en el muelle dos.

Otto NubelMercante ‘Otto Nübel’ que realizó cuatro remociones en enero de 1965.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de septiembre de 2015.

Un final previsible

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de septiembre de 2015 a las 10:20

La pasada semana, la guardia costera griega interceptaba al sureste de Creta al buque de bandera boliviana Haddad 1. Con destino a localidad libanesa de Misrata, este barco transportaba oculto en diferentes contenedores con muebles un copioso cargamento de armas donde, entre otras cosas, ya se han encontrado 500.000 cartuchos de munición y 5.000 fusiles de asalto. Detenido en el puerto griego de Heraklion y con sus siete tripulantes encarcelados, el gobierno heleno, que está investigando el caso, no descarta que la totalidad de las armas tuvieran como último destino al Estado Islámico.

Y aunque este suceso que les cuento ha ocurrido muy lejos de Málaga, el protagonista del hecho, el barco interceptado con todo este armamento, sí que forma parte de la más reciente historia del puerto malagueño. El Haddad 1, no es otro que el Arhon, aquel buque griego que tras ser detenido por Capitanía Marítima a finales de 2010 era abandonado por su armador en aguas malacitanas. Después de una rocambolesca estancia de cuatro años teñida de dramatismo (a bordo de este barco sobrevivió en unas condiciones infrahumanas el capitán Kostas, todo un personaje que ya forma parte de la historia marítima malagueña), el mercante, tras ser subastado por la Autoridad Portuaria, era adquirido por un armador libanés que, tras un lavado de cara, lo rebautizaba con en el nombre Mamo y lo abanderaba en Camboya.

Con la prohibición expresa de tocar cualquier puerto europeo, el 19 de diciembre de 2014 el buque dejaba las aguas malacitanas, y en febrero de este año, el mercante era renombrado como Haddad 1 con bandera de Bolivia. Una intrigante historia con un muy feo final; algo que por otra parte se veía venir.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMAMO el día que dejó el puerto de Málaga en 2014.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de septiembre de 2015.

El mástil del bote salvavidas

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de agosto de 2015 a las 9:37

Este pasado fin de semana, procedente de la localidad búlgara de Varna y con destino a Estambul, llegaba al puerto malagueño el buque de bandera turca Nazlican. Construido en 1978 en los astilleros suecos Kalmar Fartygsreparationer, este mercante de 136 metros de eslora y 8.383 toneladas de registro bruto, atracaba en el muelle número siete para cumplimentar una descarga de cebada.

Con un interesante pasado que lo ha llevado a navegar con seis nombres diferentes, este granelero, llegaba a aguas malacitanas mostrando un curioso detalle muy raro de ver. Posicionados en sus pescantes, el barco turco lleva en cada una de sus bandas sus respectivos botes salvavidas; unas lanchas de 6,4 metros de eslora y capacidad para 24 personas, que nada se parecen a los actuales botes cubiertos de salvamento que lucen los modernos buques mercantes.

Pero con independencia del aspecto y la situación de estas lanchas, la curiosidad que hoy les reseño, se podía apreciar en el bote de babor, el cual, montado sobre su pescante, lucía un pequeño mástil para izar una vela.

Teniendo en cuenta los muchos años del Nazlican, y suponiendo que los botes salvavidas son los originales de cuando el buque comenzó su carrera allá por 1978, no resulta nada extraño ver este mástil; un elemento de los muchos que de forma obligatoria debe estar en esta veterana barca de salvamento.

Y si bien este palo para izar una vela debe ser algo que no puede faltar en el bote de un barco como este, el hecho de que esté montado cuando la barca de salvamento está posicionada en su pescante, resulta una imagen verdadera singular. Una estampa nada habitual que nos ha mostrado este veterano mercante turco matriculado en Estambul.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABote salvavidas con mástil.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24de agosto de 2015.

Carne en conserva

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de mayo de 2015 a las 17:01

En los últimos meses de 1922, muchos malagueños comieron carne salada en conserva similar a las de las raciones de campaña usadas por los soldados norteamericanos durante la Primera Guerra Mundial. Procedente de Boston, en mayo de ese mismo año, el buque de bandera inglesa Lancastrian Prince llegaba al puerto malagueño cargado con 30.000 latas de Corned Beef, o lo que es lo mismo, carne de ternera tratada y envasada lista para ser consumida.

Navegando en línea regular entre puertos norteamericanos y del Reino Unido, el Lancastrian Prince, con algún tipo de avería, variaba su ruta para intentar solucionar su problema en aguas malacitanas. Construido entre los años 1920 y 1921 en los astilleros ingleses Furness Shipbuilding Company, este mercante de 3.478 toneladas de registro bruto y 110 metros de eslora, estaba integrado en la flota de compañía Prince Line Ltd., una naviera con sede en Liverpool dedicada a los tráficos de mercancías con inicio y final en las islas británicas.

Sin posibilidades de ser reparado definitivamente en Málaga, el Lancastrian Prince tuvo que descargar las 1.200 cajas de latas de conserva que venían a su bordo para que otro buque viniera a por ellas. Posicionadas en el muelle de Heredia, el sustituto que debería haber recogido la carga se fue retrasando, hasta que en septiembre de 1922, una nota procedente del Reino Unido ordenó a una agencia consignataria la venta de la totalidad de la mercancía.

Diversos comerciantes malacitanos se hicieron con las 30.000 latas del Corned Beef manufacturado en Chicago por la empresa Libby McNeill & Libby, y muchos malagueños compraron las inconfundibles latas trapezoidales que necesitan una llavecita para ser abiertas.

LANCASTRIANPRINCE1921HA

El LANCASTRIAN PRINCE trajo a Málaga 30.000 latas de conserva de carne.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de mayo de 2015.

De gris…

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de noviembre de 2011 a las 21:04

Hace unas semanas, un asiduo seguidor del blog me remitía unas muy interesantes fotos (muchas gracias).  Antonio, que suele practicar el piragüismo, en octubre de este año, desde su embarcación, tomaba estas instantáneas en  el arsenal de la Carraca.

Se trata del remolcador de la Armada española Y-144, integrado en el tren naval del arsenal.

Lo curioso de estas fotos, está en que se puede apreciar a la perfección el anterior nombre de este buque; un buque que antes de ser pintado de gris, lució los colores de los remolcadores del grupo Boluda bajo el nombre de SERTOSA VEINTIUNO.

Este buque, tras finalizar su vida como mercante, pasaba a la Armada, entrando en servicio “de gris” el 10 de noviembre de 2009 (según datos del Estadio Mayor de la Armada).

Les dejo la ficha técnica del remolcador. Los datos son del Lloyd´s Register que deja de dar reseñas del buque en Junio de 2008. En la ficha del barco el último puerto de registro que refiere Lloyd´s es Algeciras, aunque como se puede ver, posteriormente llevó la matrícula de Cádiz.

SERTOSA VEINTIUNO

AÑO DE CONSTRUCCIÓN: 1977.

ASTILLERO: Balenciaga S.A. Zumaia (España).

BANDERA: España.

PUERTO DE REGISTRO: Cádiz.

Nº DE CASCO: 288    Nº IMO: 7703704

ARMADOR: Boat Service S.A. (España).

GRUPO: Boluda (España).

SHIPMANAGER: Sertosa (España).

OPERADOR: Boat Service S.A. (España).

REGISTRO BRUTO: 164 TRB.

ESLORA: 26,830 m.

MANGA: 7, 900 m.

CALADO: 3,950 m.

MÁQUINA:

1 oil engine reverse reduction geared to screw shaft driving 1 FP propeller. Total Power: Mcr 1,493kW (2,030hp). Service Speed: 12.00kts.

HISTORIAL (RENOMBRES): POLARIS (1977), SERTOSA VEINTIUNO (2002), Y-144 (2009).

INDICATIVO DE LLAMADA: EHMN.