Archivos para el tag ‘muelle número dos’

El TURAMA

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de junio de 2017 a las 8:40

En 1990, los astilleros finlandeses Rauma Yards entregaban a la compañía Delphin Cruises un pequeño buque de crucero bautizado como Delphin Caravelle. Con 116 metros de eslora y una capacidad máxima para 303 pasajeros en 178 camarotes, este barco, tras fracasar en su planificación de viajes pasaba en 1991 a las manos de la naviera Sally Line que lo  renombraba como Sally Caravelle. Sin demasiado éxito, un año después, el buque era rebautizado como Columbus Caravelle bajo la gestión de la operadora alemana Transocean Tours. Manteniendo oficialmente este nombre pero navegando bajo las denominaciones Lido Star y Ernest Hemingway (toda una rareza), en 1998 se convertía en un casino flotante operando en aguas asiáticas como HongKong Dragon Star y Captain Omar.

Tras esta errática vida de mar, un grupo multinacional compraba el barco para reconvertirlo en un mega yate; una significativa obra que se ejecutaba entre agosto de 2003 y julio de 2004. Rebautizado como Turama, este barco de recreo comenzaba a navegar pudiendo albergar  a 71 pasajeros en una remodelada y lujosa habilitación con 43 camarotes e infinidad de estancias.

Manteniendo parte de su estructura de buque de crucero y con todos los más sofisticados estándares propios de un barco de estas características, el Turama, clasificado en el número 15 de la lista de los más grandes yates del mundo, la pasada semana atracaba en el puerto de Málaga.

Luciendo la bandera de Arabia Saudí, este mega yate matriculado en el puerto de Jeddah, navega por el mundo en régimen de alquiler; una posibilidad para particulares y empresas que dispongan de los 94.000 euros necesarios para embarcarse durante una semana en este viejo buque de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMegayate TURAMA atracado la pasada semana en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de junio de 2017.

Fugaz primera escala

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de septiembre de 2016 a las 9:44

Si existiera un ranking de las primeras escalas crucerísticas más breves en la historia del puerto malagueño, el primer puesto lo ocuparía la visita que realizó hace unos días el buque Serenissima; una escala de menos de dos horas que incluso pasó desapercibida para la Autoridad Portuaria.

Pero dejando a un lado esta última circunstancia, hoy les narraré algunas curiosidades de este pequeño buque que con otro nombre ya visitó Málaga en 2005.

Construido en los astilleros noruegos de Trondheim entre los años 1959 y 1960 para la compañía Hurtigruten, este barco, que fue bautizado como Harald Jarl, comenzaba su vida marítima realizando viajes costeros con pasaje y carga.

Tras sufrir una reforma en 1983 y realizar algunos cruceros por aguas escandinavas, este buque, que también fue usado como hotel flotante, se ponía a la venta en 1989; un hecho que llevó a la creación de un grupo amantes de los barcos que pretendió sin éxito que el Harald Jarl se vendiera aun propietario que no fuera noruego.

Adquirido en 2002 por la compañía Elegant Cruises y rebautizado como Andrea, este veterano, reconvertido  en Suecia en un buque de crucero y expediciones comenzó  a navegar en rutas turísticas  centradas fundamentalmente en el Norte de Europa y el Mediterráneo.

Tras ser detenido en 2009 en el puerto croata de Split por la quiebra de su armador, en 2012, un grupo empresarial ruso compraba el buque para restaurarlo con su forma original. Rebautizado como Serenissima y bajo la gestión de una compañía denominada Serenissima Cruises, este clásico tiene previsto regresar a Málaga en octubre de este año. Una magnífica oportunidad para ver un barco que muy podríamos calificar como de otra época.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque de crucero ANDREA, ahora SERENISSIMA en su visita a Málaga en 2005.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de septiembre de 2016.

El yate de los portalones ocultos

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de agosto de 2016 a las 10:46

La carrera por tener el yate más grande y lujoso del mundo, está llevando a los propietarios de estos barcos a ordenar construcciones cada vez más suntuosas y, en algunos casos, absurdas. Hace unos días, realizando una breve escala técnica para cambiar de tripulación, atracaba  en el muelle dos el yate Vava II.

Ocupando el lugar 38 en la lista de los 100 yates más ostentosos del mundo, este barco de 96,8 metros de eslora y 3.933  toneladas de registro bruto (unas cifras que superan a muchos de los pequeños mercantes que atracan en Málaga), amarrado junto al Palmeral de las Sorpresas, mostró unas líneas muy raras de ver en este tipo de buques de recreo.

Construido en 2012 en los astilleros ingleses Devonport Yachts  por encargo de un importante hombre de negocios italiano, este barco, que como la mayoría de yates privados lleva la firma de un diseñador de interior y otro de exteriores, supuso para su dueño una factura de 100 millones de libras esterlinas; un exorbitado precio para un buque muy alejado de los primeros puestos del ranking de los yates más significativos del mundo.

Pero dejando los aspectos monetarios, y sin entrar en cómo es por dentro el Vava II, lo más curioso de este yate son los múltiples portalones retráctiles que se esconden a lo largo de sus casco.  Comenzando por una plataforma a popa, amén de dos grandes puertas en  cada una de sus bandas, el Vava II muestra los alerones del puente de mando móviles,  al igual que los dos balcones de maniobra que se sitúan a proa. Pero si todo esto no fuera suficiente, los escobenes (el lugar donde están situadas las anclas) también están cubiertos, toda una curiosidad nada frecuente de ver incluso en este tipo de barcos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAYate VAVA II en su breve escala de la pasada semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de agosto de 2016.

Malos olores

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de agosto de 2016 a las 10:36

Los asiduos a esta columna, tal vez recordarán la historia que les narré hace varios años sobre el buque de crucero Astra II, que popularmente fue conocido en el ambiente portuario malacitano como el barco de los caballos. En esta ocasión, regreso sobre este buque para contarles una experiencia vivida en diciembre de 1999. Cumplimentando su último itinerario crucerístico antes de ser reconvertido en un casino flotante, el Astra II, que desde su construcción en 1974 había escalado en Málaga en 37 ocasiones, atracaba en el muelle dos procedente de Tánger y con destino a Motril.

Conociendo que se trataba de la última visita malagueña de este barco antes de iniciar su aventura asiática como casino, tras obtener un permiso facilitado por la agencia consignataria, pude visitar el barco.

Con la ilusión de ver un buque turístico cargado de historia, mis primeras impresiones al subir a bordo no fueron nada positivas. Manteniendo unas condiciones de limpieza muy al límite, lo que más me llamó la atención fue el desagradable olor que se podía percibir. Intentando disimular esta circunstancia ante el oficial que me acompañaba, la visita se convirtió en una dura prueba para mi olfato; un hecho que llegó a mis límites cuando entramos en el puente de mando.

Conservando una tradición que aún perdura en muchos buques de crucero, el Astra II, en una esquina cercana al alerón del puente en la banda de estribor, disponía de una pequeña alacena donde se almacenaban diferentes productos alimenticios. De aquél pequeño armario emanaba un desagradable olor difícilmente calificable; un aroma que competía, e incluso superaba a la atmósfera  general que se podía respirar en la totalidad de aquel coqueto barco.

Astra IIBuque de crucero ASTRA II atracado en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de agosto de 2016.

El tesoro de 1954

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de octubre de 2015 a las 8:25

A principios del verano de 1954, en los corrillos portuarios malagueños se comenzó a hablar de que un tesoro llegaría al puerto. Sin más datos sobre el asunto, las elucubraciones se dispararon, y en los muelles malacitanos se comenzó a hablar de un descomunal cargamento de oro, plata e incluso piedras preciosas.

Y aunque el paso de los meses calmó mucho aquella expectación, en septiembre, la agencia consignataria Cabo Hermanos anunció la llegada de un buque inglés que procedente de Asia realizaría un descarga especial. Con aquella información regresaron los comentarios, y el tesoro esperado volvió a ser el centro de todas las charlas en el puerto.

Habiendo iniciado su viaje en Ceilán y teniendo como final de trayecto la localidad inglesa de Liverpool, el mercante de la compañía Harrison Line Factor, tras realizar una escala previa en Orán, atracaba en el muelle número dos el miércoles 13 octubre.

Completado el amarre, de la bodega de proa de este barco de 141 metros de eslora construido en 1948, se descargaron 15 misteriosas cajas que fueron subidas a dos camiones que esperaban a pié de muelle. Cumplimentados todos los trámites pertinentes y mientras el Factor cargaba algunos suministros, los camiones dejaron el recinto portuario malacitano con destino a Madrid.

Ejecutada la operativa, finalmente los curiosos portuarios malagueños pudieron saber cual era el tesoro que se había desembarcado. Aquellas 15 misteriosas cajas albergaban una serie de colmillos de elefante. Una muy especial mercancía procedente de la lejana y exótica tierra de los elefantes que nada tenía que ver con los cargamentos de oro, plata y piedras preciosas que habían imaginado los trabajadores del puerto.

Factor-02Mercante FACTOR que trajo a Málaga un cargamento de colmillos de elefante.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 13 de octubre de 2015.