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Una larga caminata

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de abril de 2017 a las 9:16

Hace unos días, mientras tomaba café en el bar del puerto, una señorita preguntó dónde se estaba la estación marítima de cruceros y cómo se llegaba a ella. Tras ser informada de su ubicación, varios de los que allí estábamos le comentamos que había un autobús que podía llevarla, una opción que, por un módico precio, le evitaría tener que andar por los muelles. Agradeciendo la información, la señorita, que era tripulante de unos de los barcos atracados en los muelles de Levante, decidió ir a pié, y tirando de una maleta con ruedas comenzó su larga caminata.

Y aunque esta situación que les cuento podría parecerles extraña (quizás algo menos si hablamos de un tripulante), existen muchos pasajeros que, desde el centro de la ciudad deciden llegar a sus barcos de destino caminando por los muelles.

Al hilo de esto, hoy les contaré una vivencia que compartí con dos malagueños que se embarcaron el Adventure of the Seas en junio de 2010. Aquella mañana de verano, mientras realizaba unas fotos en el muelle dos, una pareja con sus equipajes me abordó para preguntarme si el barco que estaba en la estación marítima de Levante era el de Royal Caribbean. Tras decirles que sí y entablar conversación, decidí acompañarles en una caminata amenizada por el soniquete de las ruedas de sus maletas girando sobre el pavimento de los muelles. Charlando con aquel matrimonio, les pregunté por qué  no habían cogido un autobús o un taxi para ir al barco. La respuesta fue inmediata: “Como somos de Málaga no hemos querido gastar en el transporte. Lo que nos ahorremos ya nos lo gastaremos en el viaje”.  Tras oír aquello les pedí permiso para fotografiarlos de espaldas caminando con sus maletas por el muelle.

Pasajeros andando Adventure of the Seas 26-VI-10 1ºVEZ10Cruceristas caminando con sus maletas por el muelle dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de abril de 2017.

Un atraque inesperado

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de marzo de 2016 a las 8:17

Aunque les parezca un tanto extraño, aún existen buques de carga que en sus rutas comerciales permiten el embarque de un reducido número de pasajeros. Esta circunstancia, que sustenta por todo el mundo a un considerable número de clubes de viajeros que, por ocio, navegan en cargueros, hasta no hace demasiados años constituía una forma muy habitual de viajar.

Al hilo de esto que les cuento, hoy les referiré la escala de un buque mixto que llegó al puerto malacitano en noviembre de 1964 cumplimentando una visita inesperada. Bajo la contraseña de la compañía noruega Wilhelmsen Line, el martes 24 de noviembre, atracaba en el muelle número uno la motonave Tourcoing. Construido en 1947 en los astilleros suecos Kockums M.V., este buque, que heredaba el nombre de un anterior barco de la misma naviera hundido en 1942 durante la Segunda Guerra Mundial, era un carguero de 152 metros de eslora y 6.780 toneladas de registro bruto que, con posibilidad de transportar carga refrigerada, también podía embarcar a un máximo de 12 pasajeros.

Realizando una larga ruta denominada Far East Service, el Tourcoing, que saliendo desde Oslo y tras efectuar 22 escalas, tenía como destino final la localidad japonesa de Yokohama, procedente de Lisboa y teniendo a Barcelona como próximo puerto de amarre, cumplimentó un atraque de algo menos de dos días en aguas malacitanas.

Y mientras el buque cargaba las mercancías que le esperaban en Málaga, los 9 pasajeros que viajaban a bordo salieron para realizar una rápida visita turística. Un recorrido que siempre estaba supeditado a las operaciones del buque que, una vez completada su carga, salía sin esperar a los viajeros que no hubieran regresado a tiempo.

Tourcoing-03Mercante noruego TOURCOING que atracó en noviembre de 1964.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 1 de marzo de 2016.

Cena navideña en tierra

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de diciembre de 2015 a las 8:19

En la tarde del 24 de diciembre de 1921, procedente de Buenos Aires y con destino a Barcelona, llegaba al puerto malacitano el vapor Catalina. Con 61 pasajeros de primera, 50 de segunda, 180 de tercera y 155 en acomodación emigrante, este buque entraba en Málaga trayendo en sus bodegas 505.000 kilos de maíz y 605 cueros secos de becerro.

Construido en los astilleros escoceses Charles Connell & Co. en 1893 para Pinillos Sáenz y Compañía (posteriormente Pinillos Izquierdo y Compañía), este vapor de 5.291 toneladas de registro bruto y 122,5 metros de eslora, en el momento de su entrega, estuvo considerado como el barco de mayor tonelaje de la flota mercante española, amén de ser el que más capacidad de carga tenía.

Asiduo visitante de las aguas malacitana desde el comienzo de su vida de mar, tras cumplimentar una larga carrera en una ruta a La Habana, en 1916, el Catalina quedaba asignado a la línea Barcelona Buenos Aires, una singladura en la que Málaga estaba incluida tanto en los viajes de ida como en los de vuelta.

Pero retomando la escala del 24 de diciembre de 1921, debido a la fecha y con la necesidad de realizar una carga con destino a la Ciudad Condal, el vapor de Pinillos decidió quedar atracado hasta el día 25; un hecho que ya se había informado con anterioridad a la agencia Viuda de P . López Ortiz encargada del buque en Málaga.

Ante esta circunstancia, la empresa consignataria ofreció a los pasajeros del Catalina la posibilidad de celebrar una cena Nochebuena en el hotel Niza situado en la Calle del Marqués de Larios. Dos oficiales del vapor y 72 pasajeros desembarcaron para el evento, regresando a bordo del barco de Pinillos varias horas más tarde para seguir su viaje a Barcelona el día de Navidad.

114_Linea+Pinillos_1910Cartel anunciador de la línea Pinillos que operaba en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de diciembre de 2015.

Pasajeros repetidores

Juan Carlos Cilveti Puche | 30 de junio de 2015 a las 8:30

Aquella mañana de abril de 1997, apostado en la escala real del muelle de Cánovas, el buque de crucero Stella Solaris me hizo esperar algo más de tres horas. Realizando un itinerario por el Mediterráneo, este barco llegaba por primera vez a aguas malacitanas bajo la contraseña de la compañía Royal Olympic Cruise Lines, un motivo más que suficiente para aguantar el plantón y ver cómo atracaba. Pero con independencia de esta circunstancia, y con el añadido de que este buque ya había escalado en Málaga en 18 ocasiones con los colores de la naviera Sun Lines, la historia que hoy les contaré sobre Stella Solaris está muy relacionada con un hecho muy potenciado y publicitado en la moderna industria crucerística.

Construido entre 1949 y 1953 en las astilleros franceses Societe des Ateliers & Chantiers por encargo de la compañía Messageries Maritimes, este buque, bautizado como Cambodge, comenzó su vida navegando con pasaje (en tres clases) y carga entre Marsella y Yokohama. Después de participar como transporte militar en la guerra de Argelia y ser un buque hospital en Vietnam, en 1970, una importante reforma lo convertía en un barco turístico bajo dirección de la compañía Sun Lines.

Realizando exitosas rutas por el Mar Egeo, el Caribe y América del Sur, en julio de 1989, una importante revista dedicada al mundo crucerístico lo calificó como el barco del mes, amén de reseñar que era el buque que, hasta la fecha, más pasajeros repetidores había tenido en toda la historia de los viajes turísticos por mar.

Hoy día, muchas navieras alardean de que sus barcos son los que más repetidores tienen; un galardón con trazas de ardid publicitario que ya ostentó hace muchos años el Stella Solaris.

escanear0003STELLA SOLARIS entrando en Málaga en abril de 1997.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 30 de junio de 2015.

Ciento ocho horas

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de diciembre de 2014 a las 9:10

En los primeros años del siglo XX, además de los abundantes tráficos comerciales, el puerto disponía una muy variada nómina de navieras que, desde Málaga, cubrían líneas regulares con diferentes puertos del mundo. De entre todas estas, quizás, una de las más significativas fue la Compagnie de Navigation Mixte Compagnie Touache, una naviera fundada en 1850 que se inició realizando rutas con pasaje y carga entre Marsella y diferentes puertos del Norte de África. Tras expandir sus navegaciones a Sudamérica y fracasar en el intento, la Compagnie Touache, en 1894 centró sus viajes en el Mediterráneo y en la costa Oeste de África, un hecho que posicionó a Málaga como uno de los puertos de escala fija en una de las rutas ofertadas por esta naviera.

Con la denominación de servicio rápido quincenal entre Marsella y Málaga, los vapores de esta compañía, tras escalar en aguas malacitanas continuaban viaje con destino a Melilla, Nemours y Orán, pudiendo realizar antes de llegar a Marsella entradas en el puerto francés de Sete.

Admitiendo todo tipo de carga y ofreciendo pasajes en primera, segunda, tercera y cuarta, los vapores Emir y Touareg fueron los principales encargados de cubrir esta línea malagueña; una ruta que tuvo su máximo esplendor entre 1901 y 1904.

Representados estos buques por Pedro Gómez Gómez, uno de los más reputados consignatarios de la época, la publicidad de esta línea se convirtió una de las más asiduas en los periódicos malagueños. Además de asegurar un trato excelente en todas sus clases, los anuncios de la Compagnie Touache destacaban la rapidez de sus barcos, los cuales, cubrían la ruta entre Málaga y Marsella incluidas las escalas en tan sólo 108 horas.

TouaregVapor TOUAREG que cubría la línea regular entre Málaga y Marsella.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de diciembre de 2014.

‘Shopping Center’

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de junio de 2013 a las 12:26

Por mucho que se empeñen unos y otros, lo que ofrece el centro comercial Muelle Uno, ni por asomo  está ideado para los miles de turistas que llegan a Málaga en barco. Ofertar ropas de marca, artículos de regalo (que no souvenirs) o gastronomía no autóctona, resulta algo verdaderamente absurdo. Y lo es, por el simple hecho de que todo eso y mucho más, ya lo tienen los pasajeros en los buques en los que pasan sus vacaciones en el mar.

Y como esto que les digo podría parecer una opinión muy personal, les contaré una circunstancia muy esclarecedora que refleja el nulo interés que, para los turistas de barco, despierta este centro comercial.

Los pasajeros de cualquier buque de crucero que atraca en los muelles Norte o Sur de la estación marítima de Levante, necesitan de un autobús lanzadera, ya sea público o privado, para poder llegar al centro de la ciudad.  Los días en los que no hay barcos turísticos atracados en el muelle del Palmeral, estos autobuses circulan por el interior del puerto, y en las inmediaciones del centro comercial  Muelle Uno, realizan unas paradas obligatorias que oscilan entre 2 y 4 minutos.

Tras quedar estacionado el bus en alguna de estas paradas, su conductor, en un inglés más o menos ortodoxo y a la voz de “shopping center” (centro comercial), informa a los pasajeros que durante varios minutos hay que quedarse allí, y que el final del trayecto está en las columnas del puerto, o lo que es lo mismo, en el centro de la ciudad. Muy pocos turistas de barco, por no decir ninguno, desde que se han establecido estas paradas, han subido o bajado en ellas, un hecho muy significativo que demuestra un escaso interés por visitar algo que ya tienen en sus respectivos buques de crucero.

Parada de autobús cerca del centro comercial Muelle Uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de junio de 2013).

Imprevistos

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de octubre de 2012 a las 12:28

HACE unos días, un buque de crucero adelantaba su llegada a Málaga tras cancelar una escala programada en otro puerto. Este tipo de circunstancia, ya sea referida a la cancelación o al adelanto del atraque, constituye un verdadero quebradero de cabeza para el personal portuario implicado en la atención de cualquier barco. Y aunque estos incidentes ocurren de una forma habitual, los medios técnicos existentes en la actualidad, en cierta medida, reducen considerablemente las complicaciones de estos imprevistos. Años atrás, sin las comunicaciones que hoy existen, las cancelaciones o adelantos de atraques constituían un verdadero problema en cualquier puerto del mundo.

Allá por finales del siglo XIX, la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur (SGTM) era la compañía que más buques en línea regular traía a Málaga en sus diferentes rutas con el nuevo mundo. Con una periodicidad quincenal o mensual, los vapores de esta naviera francesa embarcaban pasajeros y carga para diferentes puertos americanos apoyados en un curioso sistema publicitario que anunciaba, casi a diario, las entradas y salidas de estos barcos en los diferentes periódicos de la ciudad.

En unos anuncios tipo, donde sólo se cambiaba el nombre del buque y la fecha de llegada, los pasajeros que embarcaban en los vapores de la SGTM, debían estar muy atentos a la prensa local para verificar los datos que la agencia consignataria del barco les proporcionaba a la venta del pasaje. Habitualmente el consignatario solía ser el expendedor de los billetes. Cuando había retrasos, normalmente por mal tiempo o averías, la prensa reseñaba el imprevisto y el anuncio tipo se publicaba con la nueva fecha de la llegada del vapor.

Anuncio de la Société Générale de Transports Maritimes à Vapeur.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (2 de Octubre de 2012).

Los barcos de la C

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de octubre de 2011 a las 8:28

Cuando lo que hoy conocemos como Costa Cruceros comenzaba su carrera marítima, allá por el año 1924, lo hacía bajo la denominación de Costa Line. Tras operar durante unos años con buques de segunda mano y dedicarse exclusivamente al transporte de mercancías, pocos años después de su fundación, la naviera italiana se diversificó, y algunos de sus barcos, comenzaron a navegar con pasaje y carga.

En 1942, esta compañía ordenaba su primera construcción (Caterina C.), y desde entonces, los buques de esta naviera, empezaron a lucir nombres donde la C de Costa siempre estaba presente. En la segunda mitad del siglo XX y trabajando ya sólo con pasajeros, los barcos de esta compañía se hacían famosos internacionalmente por publicitarse en sus viajes trasatlánticos con emigrantes como Línea C, amén de por la particularidad de sus nombres y por llevar una vistosa letra C de sus chimeneas amarillas.

Ya dedicados en exclusividad al tráfico crucerístico, y atendiendo fundamentalmente a razones de marketing, en las dos últimas décadas del siglo XX, la famosa C  en los nombres de los buques de Costa desapareció.

Mientras todo esto ocurría, en la Isla de Wight, durante los años sesenta, se fundaba la naviera Carisbrooke Shipping. Dedicada, en un principio al cabotaje, los buques de esta compañía empezaron a lucir en sus nombres la letra C; una peculiaridad que hoy día constituye una seña de identidad en los buques de esta naviera británica. Navegando ya en tráficos de altura, nombres tales como: Anja C, Karina C, o Victoria C, entre otros, visitan diferentes puertos de Europa, siendo Málaga un lugar muy frecuentado por estos barcos para realizar operaciones de carga y descarga de mercancías.

KARINA C atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Octubre de 2011).

El ‘Barco de los martes’

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de agosto de 2011 a las 17:43

Louis Cruises mantiene una apuesta que se iniciaba en el año 2005 por lo que traerá semanalmente a Málaga durante toda esta temporada a su buque Orient Queen.

Aunque cada vez quedan menos, aun existen compañías que ofrecen viajes turísticos por mar muy diferentes a las estandarizadas rutas crucerísticas que las grandes navieras venden a bordo de sus hoteles flotantes.

Posicionada en Málaga desde 2005, Louis Cruises, es una de estas compañías que, con una muy cuidada flota de buques de segunda mano, pretende dar a sus pasajeros una alternativa real a  lo que hoy día constituyen los viajes turísticos por mar.

Tras desembarcar en el puerto malagueño, allá por junio del año 2005 con el Aquamarine,  y continuar con el Coral (de 2006 a 2009) y el Louis Majesty, ahora, cumpliendo con lo que ya es la tradición de sus escalas semanales de todos los martes, Louis afronta su temporada 2011  trayendo a Málaga al histórico Orient Queen.

Construido en 1968 en los astilleros alemanes AG Weser, Werk Seebeck de Bremerhaven, tras navegar como Starward (este fue su nombre original), en 1995, se rebautizaba como Bolero, iniciando con este nombre una muy estrecha relación con el puerto malagueño. Bajo tres contraseñas diferentes: Festival Cruceros, First Choice y Spanish Cruise Line, este buque frecuentó las aguas de Málaga entre los años 1996 y 2001, regresando nuevamente a las instalaciones del puerto el pasado 12 de abril como Orient Queen bajo los colores de Louis Cruises.

ORIENT QUEEN atracado en el muelle sur del puerto malagueño.

Realizando una atractiva ruta mediterránea (Génova, Marsella, Palma, Almería, Málaga, Tánger, Ibiza, Barcelona y Génova), este buque, escala todos los martes en el puerto, una circunstancia que se viene repitiendo en temporada alta (de abril-mayo hasta finales de año) desde el año 2005, fecha en la que esta compañía apostó por visitar regularmente el puerto malagueño.

Con 358 camarotes que permiten acomodar un total de 958 pasajeros, el Orient Queen, sin las estridencias y los grandes volúmenes de los modernos buques de crucero, ofrece, en un ambiente muy propicio para realizar viajes familiares, el encanto de los barcos turísticos de otra época. Con ocho cubiertas para el pasaje, y manteniendo todos los estándares crucerísticos adaptados a un pequeño buque de 15.781 toneladas de registro bruto y 160 metros de eslora, este barco, se convierte en una muy buena alternativa para los que busquen viajar en algo diferente a un hotel flotante.

Con muchos detalles propios de un barco clásico, sus dos chimeneas paralelas o sus cubiertas de botes serían un claro ejemplo de esto, quizás, lo más destacado de este buque, su centro neurálgico, lo constituya una estructura exterior que, ocupando dos niveles, ofrece un área protegida a modo de mirador  donde se encuentran el coqueto bar Venus acompañado de una piscina.

Mirador en la estructura cubierta con bar y piscina.

Un elegante barco al que le sientan muy bien sus muchos años, que escalará en Málaga, tan sólo con algunas ausencias semanales hasta noviembre, y que como sus anteriores hermanos de contraseña, ya es conocido  por estos lares como el barco de turistas de los martes.

 “LA MAR DE HISTORIAS” publicad0 en la página Marítimas (9 de Agosto de 2011).



Robos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de julio de 2011 a las 8:59

Las ciudades con puertos donde se mueven pasajeros, siempre han sido, son y serán, unos lugares muy apetecibles para los delincuentes especializados en turistas. Y aunque los robos a pasajeros y tripulantes de barcos, en la actualidad, están circunscritos casi en su totalidad a los alrededores de los recintos portuarios, hasta no hace demasiado tiempo, estos  actos delictivos se realizaban de forma habitual en el interior de los puertos.

El 19 de mayo del año 2005, llegaba al puerto de Málaga el buque de crucero Mona Lisa. Al completo de pasaje alemán, el buque, que procedía de Alicante, quedaba atracado en el Pantalán de Levante a las diez  en punto de la mañana.

Ya con los turistas en tierra, y  al tratarse de una escala larga,  el capitán, una vez realizados todos los trámites que requerían de su presencia, salió a dar un paseo.

Tras unas horas callejeando por la ciudad, el capitán del Mona Lisa regresó a su barco, y cuando ya estaba a bordo, descubrió que le habían robado la cartera. Sin recordar cómo o dónde podía haber sido el hurto, lo único destacable que refirió al hacer la pertinente denuncia, fue cuando una señora se le acercó para intentar venderle una joya envuelta en un historiado papel de seda.

Con el enfado por el robo y un informe desfavorable por aquel hecho (todos los capitanes escriben un informe sobre los incidentes que se han producido durante su escala en puerto), el Mona Lisa salía de Málaga con destino a Almería a las diez de la noche.

Una historia, la de los robos a pasajeros o tripulantes de barcos, que hoy día se sigue dando; y que, de una u otra forma y con mayor o menor éxito, nunca desaparecerá de Málaga ni de los puertos con tráfico de turistas.

MONA LISA atracado en Málaga el día en el que robaron a su capitán.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Julio de 2011).