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Octubre crucerístico II

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2019 a las 10:10

Como lo prometido es deuda, hoy retomaré un tema del que ya escribí hace unas semanas; un asunto que en mi modesta opinión constituye lo más importante que, hablando de temas crucerísticos, ha vivido el puerto malagueño en toda su historia.

Contabilizados 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, octubre de 2018  pasará a los anales del puerto de Málaga como un mes redondo; cinco semanas en las que los muelles malagueños experimentaron unos  tráficos continuados que dibujan a la perfección lo que es un puerto crucerísico de primer nivel.

Frente a esta circunstancia y sin olvidar la nula repercusión institucional que se le dio a este mes, hoy les traigo otra de las muchas historias que se vivieron en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

Atendiendo a la infinidad de estadísticas que se pueden sacar de estas  escalas y de los  barcos que las cumplimentaron, creo que es interesante comentar cual fue el buque que más veces frecuentó las aguas malacitanas en este histórico mes.  Integrado en la flota de MSC Cruceros desde 2013, el MSC Preziosa realizó entre los día 1 y 31 de octubre un total de cinco atraques; unas visitas rodeadas de unas curiosas circunstancias.

Efectuando un itinerario Atlántico y Mediterráneo, el Preziosa estrenó el mes amarrando en el muelle sur de la estación marítima de levante. Llegado de Génova y saliendo para Casablanca, este buque de 333 metros de eslora y capacidad para 4.345 pasajeros repetiría estancia los días 10, 19 y 28, manteniendo en estas visitas el mismo atraque y los mismos puertos de origen y destino.

Pero con independencia de lo que les acabo de contar,  lo habitual de un barco que realiza una ruta fija durante un tiempo, el MSC Preziosa cumplimentó una quinta escala no prevista bajo unas muy especiales circunstancias.  El domingo 14 de octubre, minutos antes de las seis de la mañana nuestro protagonista atracaba en el muelle de levante tras cancelar una visita a Lisboa para evitar la tormenta-huracán Leslie; un hecho que lo trajo a Málaga para desembarcar a 282 pasajeros antes de seguir viaje con destino a Barcelona. Otra de curiosidad vivida en el histórico octubre crucerístico malagueño de 2018. Habrá más.

MSC Preziosa 10-X-181MSC PREZIOSA en una de sus escalas malagueñas de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de febrero de 2019.

Nuevo look

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2019 a las 10:28

En abril de 2016, en esta misma columna con el título “Cuatro cambios de imagen”, les contaba las transformaciones que hasta esa fecha había sufrido el ferry de Trasmediterránera Fortuny, el  actual Melillero titular de la línea del mar de Alborán.

Tomando como referencia aquel escrito, hoy retomo esta historia para hablarles de un nuevo cambio; una quinta transformación sufrida por este buque que viene con un misterio incluido. Integrado en el grupo de los denominados superferries, el Fortuny, construido entre los años 1999 y 2001 en los astilleros gaditanos del grupo Izar era entregado a Trasmediterránea en junio de 2001, fecha en la que empezaba a navegar  compartiendo con su hermano gemelo el Sorolla las rutas que enlazaban Barcelona y Valencia con Palma de Mallorca.

Luciendo hasta 2006 los colores azul y verde con los que se identificaba por entonces a esta naviera, el Fortuny cambiaba de imagen para mostrar en blanco y rojo marca Acciona Trasmediterránea en sus costados.  Modificado este nombre por el de Trasmediterránea Acciona en 2013,  el 28 de abril de 2015 nuestro protagonista de hoy llegaba a Málaga para hacerse cargo de la línea melillense.

Tras posicionarse como Melillero titular, en febrero de 2016 este ferry experimentaba su cuarto cambio; una transformación que, con un nuevo logotipo,  celebraba el centenario de esta compañía.

Mantenida esta imagen, el Fortuny, tras realizar una última llegada malacitana el ocho de enero, salía con destino a Gibraltar para cumplimentar su revisión anual y cambiar otra vez de apariencia.

Luciendo la nueva imagen corporativa de Trasmediterránea; una vuelta al pasado que recupera el gallardete original con el que se fundó esta compañía en 1917, el Fortuny regresaba a Málaga este domingo mostrando su quinto look. Atracado en el muelle dos y estrenado un acento en la palabra Trasmediterránea que nunca se había visto en los barcos de esta compañía, el Melillero titular volverá a navegar hoy en su ruta habitual. Un regreso novedoso al que hay que añadir la misteriosa circunstancia de cuándo cambiará de nombre;  un hecho ya anunciado en la web de esta naviera que al parecer lo rebautizará como Ciudad de Melilla.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFORTUNY luciendo los nuevos colores de Trasmediterránea.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de febrero de 2019.

Extraña matrícula

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de enero de 2019 a las 10:16

Hoy les contaré una de esas raras curiosidades que de vez en cuando puedo ver a pie de muelle. Rodeada de un cierto misterio y sin una explicación, la historia a la que me referiré se produjo a finales de diciembre del pasado año en aguas malacitanas.

Con una importante carga de trabajo, como viene ocurriendo desde hace varios años, los astilleros de Mario López, combinando las varadas con las reparaciones a flote, recibían el miércoles 28 de noviembre al buque tanque Scot Bremen. Consignado por la agencia Condeminas, este barco que llegaba procedente de Gibraltar entraba en el dique Andalucía para realizar una serie de revisiones además de pintar su deteriorado casco.

Integrado en la flota de la compañía Scot Tanker, una naviera fundada en 2015 con sede en Estambul que opera en la actualidad con ocho tanques químicos gemelos, el protagonista de nuestra historia de hoy iniciaba su vida de mar en el año 2003. Construido en los astilleros Rumanos de Galati, este barco, bautizado con el nombre Wappen Von Bremen comenzaba a navegar bajo bandera de Liberia para la naviera alemana Poseidón.

Con 5.145 toneladas de registro bruto y 116,8 metros de eslora, en 2015, el buque era adquirido por la compañía Scot que lo registraba en Malta con matrícula de La Valeta. Tras sufrir unos extraños cambios de nombre, en concreto cuatro en los que siempre mantuvo la marca Scot, en 2018 el barco era rebautizado como Scot Bremen.

Llegados a este punto, les diré que este buque que entraba en el dique malagueño el 28 noviembre salía de él en la jornada del 17 de diciembre. Luciendo una pintura inmaculada, el barco quedaba atracado en el muelle seis a la espera de ultimar algunos detalles antes de salir con destino a Las Palmas de Gran Canaria. Al día siguiente de su puesta a flote, mientras lo fotografiaba, me sorprendí al ver un curioso detalle en su popa. Bajo el nombre Scot Bremen se mostraba con letras blancas recién puestas la palabra Vallet; una denominación que no se corresponde al nombre Valletta con el que llegó y que designa a este puerto de registro maltes en lengua inglesa. Una extraña matrícula con la que este buque, si no estoy equivocado, dejó las aguas malagueñas tras su varada.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASCOT BREMEN mostrando su extraña matrícula.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de enero de 2019.

Los gatos japoneses

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2019 a las 10:19

Con el título Ratas y rateras, el 3 de agosto de 2004 les hablé en esta misma columna de unos curiosos elementos que lucen la gran mayoría de los barcos cuando están atracados. Con la función de evitar que las ratas autóctonas de cada puerto puedan embarcarse, los buques, habitualmente colocan en sus cabos de amarre unos discos para impedir el acceso de nuevos roedores a bordo.

Fabricados en metal, aunque también los hay de plástico, la forma, la decoración y  sobre todo la colocación de las rateras, depende de cada barco; un hecho que permite ver una gran variedad de estos discos.

Con el imborrable recuerdo de los maceteros de plástico que usó durante su estancia malagueña el Santisima Trinidad, hoy, retomo este tema para hablarles de unas rateras que me llamaron mucho la atención.

Realizando una vuelta al mundo de 102 días, el 30 de abril del año pasado llegó a aguas malacitanas el buque de bandera japonesa Asuka II. Atracado en el muelle de levante, una avalancha de turistas nipones protegidos con sombrillas y ataviados con guantes, gafas y máscaras desembarcaban para visitar la ciudad, mientras el barco, atendiendo a una cortesía que muy pocos buques de crucero cumplimentan, mostraba izada en su mástil la bandera marítima de Málaga. Ante aquel hecho, y con el añadido de que unos marineros estaban pintando sobre el pavimento del muelle, justo a la altura del puente de mando, la marca de Asuka Cruises, pude apreciar con sorpresa las curiosas rateras que se habían colocado tras el atraque este barco matriculado en Yokohama.

Colgados sobre los cabos de amarre se podían apreciar unos discos metálicos de los que pendían en su parte inferior dos cuerdecitas; un par cabitos amarrados a unos pequeños sacos que, probablemente cargados de arena o un material similar, tenían la misión de mantener la verticalidad de este disco. Pero con independencia del sistema y teniendo en cuenta que algunos de estos elementos no estaban bien encajados en los cabos de amarre,  lo más curioso de las rateras del Asuka II era su decoración. Pintados sobre estas estructuras aparecían unos gatos; unos felinos que allí posicionados debían impedir que las ratas pudieran acceder a bordo.

IMG_20180430_113340Una de las rateras del ASUKA II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de enero de 2019.

Octubre crucerístico I

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2019 a las 10:30

El recién finalizado 2018 pasará a la historia portuaria malacitana por varios hechos muy significativos. Entre ellos, quizás uno de los más destacados, debería haber sido el exitoso mes de octubre crucerístico; cinco semanas en las que el puerto alcanzó unas cifras de barcos y escalas que nunca se habían dado en los muelles malagueños.

Con unos históricos datos que se saldaron con 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, el octubre crucerístico de 2018 pasó institucionalmente muy de puntillas; un hecho inexplicable que también forma ya parte de estos intensos 31 días de barcos.

Sabedor de esta significación; ya conocen el refrán: “Más sabe el diablo por viejo que por diablo”, me propuse recopilar datos y fotografiar todas estas escalas; una circunstancia que me permitiera tener constancia de este  importante acontecimiento.

Y aunque uno está acostumbrado a fotografiar barcos a diario, ya son más de 20 años a pie de muelle, la necesidad de captar todas las escalas del octubre crucerístico de 2018 casi me superó; aunque finalmente, mi excesivo apasionamiento y el reto que me había propuesto venció la apatía de algunas jornadas en las que el objeto a captar era un buque que ya había retratado en otras ocasiones.

Con la intención de ir contándoles algunas de las anécdotas vividas en este octubre crucerístico de 2018, hoy comenzaré por hablarles de unas fotos tomadas el domingo 28 octubre. Tras captar sus tres anteriores atraques del mes, en esta jornada acudí al muelle norte de la estación marítima de levante para fotografiar al buque Marella Spirit.  Con la peculiaridad de haber sido días antes el protagonista de unos polémicos fuegos artificiales, este buque, además de finalizar una campaña de escalas semanales iniciada en mayo, salía de aguas malacitanas sin pasaje y con el logotipo de su chimenea borrado; una acción que la marinería del Marella Spitit realizó durante su última estancia malagueña.

Unas fotos que se podrían complementar con una noticia que un día después daban los medios internacionales; una información que anunciaba el desguace del Marella Spirit. Pronto les contaré más cosas ocurridas en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA SPIRIT dejando Málaga tras su última escala de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 15 de enero de 2019.

El barco de 2018

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de enero de 2019 a las 10:20

Cumpliendo una tradición iniciada el 4 de enero de 2005, hoy, en mi primera columna del año, les contaré el que en mi opinión ha sido el barco más destacado que ha pasado por el puerto de Málaga en el recién finalizado 2018.

Sin olvidar nombres tales como el del Symphony of the Seas, el sucesivo tercer buque de crucero más grande del mundo que fue presentado en aguas malagueñas, el barco de cargas especiales Bigroll Bering que trajo tres grúas de Egipto, el portaaeronaves norteamericano Iwo Jima, las réplicas de las naves de los descubrimientos que celebraron en el muelle dos un festival marítimo o los mercantes: Mississauga Express que inició una ruta de contenedores con Canadá o Great Hope que cumplimentó la mayor descarga de granel de 2018, el buque más significativo  que ha pasado por las aguas malacitanas en el año que acaba de finalizar sería, en mi modesta opinión, el submarino de la Armada española Mistral S-73.

Dejando a un lado las consideraciones lingüísticas sobre si un submarino puede o no estar considerado como un barco, la Real Academia Española sí me permite la similitud, les diré que la llegada del Mistral constituyó todo un acontecimiento.

Procedente de Cartagena, a primeras horas de la mañana del miércoles 31 de octubre, este submarino quedaba amarrado en el muelle número dos. Afrontando su primera visita a Málaga, el S-73, llegaba para realizar en una escala de descanso y abrir sus escotillas a todos los que quisieran conocerlo.

Cumplimentado el atraque y después de que la dotación del Mistral desembarcara para alojarse en un hotel, a las cuatro de la tarde, el submarino iniciaba sus jornadas de puertas abiertas. Bajo un continuo y por momentos intenso chaparrón, muchos malagueños aguardaron pacientemente paraguas en mano para visitar el submarino en la tarde del miércoles, una circunstancia que se volvió a repetir con largas colas en la soleada jornada del jueves 1 de noviembre.

Una escala de tres días en la que algo más de 3.000 malagueños conocieron el Mistral; una circunstancia que convierte a este submarino en el buque más visitado en la historia del puerto. Un motivo más que suficiente para otorgarle el galardón del barco del 2018.

OLYMPUS DIGITAL CAMERACola en el muelle dos para visitar el submarino MISTRAL.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de enero de 2019.

Sorgo

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de diciembre de 2018 a las 10:02

Aprovechando estas fechas navideñas y tras desearles todo lo mejor, hoy comenzaré haciendo una mención al Baijiu. Para el que no sepa de lo que estoy hablando, les diré que el Baijiu es un licor chino; un destilado que puede alcanzar hasta un 60% de graduación alcohólica y que según los expertos constituye la bebida comercializada más fuerte y que más se consume el todo mundo. Conocido también como alcohol blanco, el Baijiu es un destilado producido con cinco diferentes cereales, siendo el sorgo el principal componente de este espirituoso.

Dicho esto, y con la curiosa anécdota de que siglos atrás, los colonizadores de tierras chinas usaban de forma habitual  este licor como desinfectante, les diré que hace unos días el puerto de Málaga recibió a un barco cargado con sorgo.

Procedente de la localidad estadounidense de Corpus Christi, el bulk carrier de bandera maltesa Ellirea, un mercante de 198 metros de eslora construido en Japón en 2017,  tras una parada en Gibraltar, atracaba en el muelle número siete para  cumplimentar una descarga de 20.000 toneladas de sorgo, una cantidad que, sin nada que ver con su uso vinícola, llegaba a aguas malacitanas para ser almacenada y posteriormente distribuida como alimento para el ganado.

Gestionada la totalidad de esta operativa por la agencia consignataria Condeminas, una grúa móvil y una tolva doble comenzaban a trabajar la pasada semana en jornadas de doce horas para vaciar una bodega y media de este cereal; una no demasiado importante parte de las cinco bodegas completas de sorgo que transportaba el Ellirea que, tras pasar por Málaga, debían finalizar viaje en el puerto de Cartagena.

Y si bien esta descarga que les acabo de reseñar no destacará por ser la más abundante que se ha realizado en 2018, la llegada de este sorgo norteamericano sí que ha significado la reentrada de un cereal que desde hacía muchos años no se movilizaba en los muelles malagueños. Un granel agroalimentario que llega para un uso forrajero (por el momento no creo que nadie esté interesado en importar sorgo para elaborar por estos lares el exótico y poderoso Baijiu) y del que muy probablemente volveremos a tener noticias en el transcurso de 2019.

OLYMPUS DIGITAL CAMERADescarga de sorgo en el muelle siete la pasada semana.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAELLIREA.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 18 de diciembre de 2018.

Una imagen del pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 11 de diciembre de 2018 a las 10:44

Hace unos días, el puerto fue testigo de una maniobra nada habitual de ver en nuestros días.  Procedente de Cádiz, el pasado jueves día 6 llegaba a aguas malacitanas el buque de crucero Marella Celebration. Finalizando su temporada europea, este veterano barco de turistas con bandera maltesa quedaba atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante; una ubicación donde pasaría la noche antes de comenzar, en la jornada siguiente, una larga navegación trasatlántica que lo posicionará en el Caribe hasta abril de 2019.

Atracado de una forma muy especial que ahora les referiré, el Marella Celebration, mientras se aprovisionaba por tierra y recibía combustible por mar, se preparaba para recibir a los pasajeros que, desde Málaga, realizarían una ruta de 13 noches con final en la localidad de Bridgetown, la capital de la isla de Barbados.

Con este interesante programa y antes de detallarles cómo se realizó el atraque de nuestro protagonista de hoy, les reseñaré algunos datos sobre su biografía y la muy especial relación que este buque tiene con el puerto malagueño.

Construido en los astilleros franceses Chantiers de l’Atlantique por encargo de la compañía Holland America Line, este barco, bautizado como Noordam iniciaba su carrera en abril de 1984. Posicionado durante años en el Caribe, en mayo de 2000 realizaba su primera y única escala malacitana; una singular circunstancia que no lo privaría de seguir visitando las aguas malagueñas. Rebautizado  en 2005 como Thomson Celebration, en 2016 este buque regresaba a Málaga y un año más tarde, entre los meses de octubre y noviembre recibía su tercer y actual nombre atracado en el muelle de levante.

Vistos estos antecedentes, ahora sí que les describiré cómo fue el inusual atraque que este barco de 214 metros efectuó hace unos días en el puerto. En su maniobra de entrada y con la intención que posicionar su costado de babor sobre el muelle norte, el Marella Celebration  fondeó su ancla de estribor; una acción que rememoró cómo atracaban la mayoría de los barcos hace décadas. Una maniobra que no he podido saber porqué motivo se hizo y que no se realizaba en las aguas malacitanas desde el año 2002.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAMARELLA CELEBRATION atracado con el ancla fondeado.

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Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 11 de diciembre de 2018.

A la vela

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de diciembre de 2018 a las 10:04

En noviembre de 2005 (qué rápido pasa el tiempo), en esta misma columna les conté la historia del Gunilla, un velero sueco muy vinculado a Málaga al que hoy, muchos años más tarde, me volveré a referir.

Proyectado  originariamente como un gran yate privado, en 1940, los astilleros AB Oskarshamns comenzaron la construcción de este buque; una goleta de tres mástiles con velas bermudianas que finalmente fue botada en 1945 como un barco de carga. Luciendo su actual nombre y operando en los fríos mares del norte de Europa, el Gunilla, en 1954 sufría una significativa reforma en la que se le instalaba un motor. Aumentada su operatividad para el cabotaje y alargada su eslora en ocho metros, en 1961 este velero era rebautizado como Monica, un nombre con el que trabajó hasta 1965, momento en el que retomó su denominación original. Manteniendo una actividad muy mermada por la evidente competitividad frente a otros barcos mucho mas operativos, en enero de 1997 el Gunilla realizaba su último viaje comercial; una navegación en la que se despedía transportando un cargamento de grano.

Parado en aguas suecas teniendo el desguace como principal horizonte, una institución educativa con sede en la isla de Öckero, a las afueras de Gotemburgo, compraba el Gunilla para transformarlo en un ortodoxo bergantín-goleta e iniciar en agosto de 2002 una nueva vida como barco escuela. Con 49,6 metros de eslora y 405 toneladas de registro bruto, este velero tripulado por 10 marinos que puede embarcar además a 38 escolares, realiza desde entonces rutas educativas de tres meses con estudiantes suecos de bachillerato.

Teniendo a Málaga como un puerto de estala fija antes de iniciar una ruta trasatlántica que este año lo llevará a Miami, el pasado 24 de noviembre el Gunilla quedaba atracado en el muelle número dos. Aprovisionado y mientras se efectuaban algunas reparaciones, los nuevos estudiantes embarcados, además de conocer el barco tuvieron que realizar los denominados ejercicios de jarcia. Encaramados a los mástiles, los futuros bachilleres suecos aprendieron cómo hay que moverse y maniobrar para cuando el Gunilla, como se dice en el argot de este tipo de barcos, navegue a la vela.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAGUNILLA atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 4 de diciembre de 2018.

De reestreno

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de noviembre de 2018 a las 10:28

En alguna ocasión ya les he hablado de este barco; un veterano buque de crucero que durante su larga vida de mar se ha significado por una curiosa circunstancia. Me refiero al Saga Pearl II, que este pasado fin de semana visitó las aguas malacitanas de estreno.

Pero antes de comentarles este estreno, mejor sería decir reestreno, les esbozaré algunos datos sobre la biografía de este barco. Construido en 1980 en astilleros hamburgueses Howaldtswerke, este buque, que entraba en servicio un año más tarde, seis días después de comenzar su carrera con el nombre Astor llegaba al puerto malagueño en un su viaje  su inaugural.

Tras aquella escala, el Astor, que originariamente debía haber sido bautizado con el nombre de la diosa Hammonia, la protectora de la ciudad de Hamburgo, comenzaba una intensa vida de mar; una  trayectoria que, hasta la fecha, le ha llevado a navegar con cinco nombres diferentes y cinco banderas distintas. Asiduo de las aguas malacitanas con las denominaciones: Astor, Arkona, Astoria y Saga Pearl II (sólo con su nombre Question of Adventure no visitó Málaga), este veterano de 37 años, desde su construcción, ostentó junto a un gemelo el dudoso galardón de ser el buque de crucero con la chimenea más fea; una singularidad que constituye una de la principales curiosidades de este barco.

Con el añadido de haber navegado entre 1985 y 1990 bajo el pabellón de la República Democrática Alemana y ser uno de los últimos barcos que mostró esta bandera, en 2009, nuestro protagonista de hoy era comprado por el grupo Saga, una multinacional dedicada al mercado  turístico británico. Rebautizado como Saga Pearl II y dedicado a realizar viajes para mayores de 60 años, este barco, tras navegar varias temporadas con los colores de esta compañía: casco azul oscuro y chimenea amarilla, modificaba la pintura de su extraña chimenea; un novedoso y revolucionario diseño que sobre un degradado celeste mostraba diferentes logotipos a babor y estribor.

Luciendo esta peculiaridad en su escala malagueña  de septiembre de 2017, ahora, un año más tarde, Saga Peral II regresa reestrenando otra vez el amarillo en su chimenea; la más fea del mercado crucerístico internacional.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASAGA PEARL II luciendo su nueva chimenea amarilla tracado en Málaga.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAChimenea amarilla del SAGA PEARL II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 27 de noviembre de 2018.