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El ‘Remocionador’

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de abril de 2019 a las 9:28

Hoy les contaré una historia que está ocurriendo en las aguas del puerto; una  curiosa aventura que, aun sin final, cumplirá mañana tres meses. Pero antes de empezar con esta odisea, les recordaré un término que se usa mucho en el lenguaje marítimo; una palabra que, con una acepción terrestre, describe una maniobra portuaria.  Cuando por algún motivo un barco que se encuentra atracado en un muelle y debe cambiar su ubicación a otro, se dice que el buque ha sufrido una remoción.

Dicho esto, y con el recuerdo del carguero Otto Nübel que enero de 1965 realizó en aguas malacitanas cuatro remociones en dos días (aquella historia ya se las conté), me centraré en la aventura de un barco que hasta la fecha ya ha cambiado de atraque en seis ocasiones.

Convertida desde hace algunos años en una de las empresas más fieles a los astilleros malagueños, la compañía de origen holandés Iver Ships-Vroon traía el pasado 17 de enero a su buque Iver Courage. Procedente de Las Palmas, este asfaltero de 97,5 metros de eslora y 3.811 toneladas de registro bruto construido en China en 2015, llegaba para realizar unas reparaciones. Atracado en el muelle cuatro, este barco pasaba su primera noche en Málaga junto a uno de sus hermanos de flota, el Iver Ambassador  que en esa misma jornada había entrado en el dique flotante Andalucía.  Iniciada una reparación a flote y después de coincidir el 5 de marzo con Iver Action, otro de sus hermanos que amarraba en el muelle seis, nuestro protagonista de hoy, por necesidades de tráfico interno era posicionado en el muelle de levante el lunes 12 de marzo.  Estrenado el pantalán de levante en obras desde noviembre de 2018, el  Iver Courage quedaba allí amarrado en la jornada del 25 de marzo. Apenas unos días después, en concreto el viernes 5 de abril, el asfaltero recibía la orden de regresar al muelle de levante; una maniobra  que tras quedar ejecutada, obligaba a los remolcadores, presentes en todas estas operaciones, a posicionar al barco en el muelle seis debido al fuerte viento reinante. Realizado aquel cambio, el Iver Courage volvía este pasado domingo al pantalán de levante, una sexta remoción que con toda seguridad no será la última.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAIVER COURAGE en el muelle 4 antes de iniciar sus remociones.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de abril de 2019.

Otro bautizo

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de abril de 2019 a las 9:13

Hace unos días visité por tercera vez el buque de crucero Norwegian Spirit. Aprovechado que el recorrido fue muy diferente a los que había hecho con anterioridad, pude ver algunas cosas que aún no conocía de este barco. Justo detrás del puente de mando, me enseñaron una estancia donde se atesoraban los regalos que el barco había recibido. Esta sala, que en otros buques se reduce a una pared donde están colgadas  las metopas, mostraba, además de regalos, objetos relacionados con la biografía del barco; un historial que se remonta a 1998 cuando este buque  se botó y bautizó con el nombre SuperStar Leo. De entre todos estos objetos, el que más me sorprendió fue un trozo de botella de champán de la marca Möet & Chandon que, con un lazo dorado, estaba enmarcado recordando el bautizo de este buque.

Esta vivencia, me sirve para hablarles de la ceremonia de bautismo que hace unos días se realizó en el puerto al buque de crucero Marella Explorer 2. Siendo ortodoxo y aferrándome a la más rancia tradición marítima, les diré que los barcos sólo se bautizan una vez, y que los posteriores cambios de nombres podrían ser denominados como rebautizos o simplemente como cambios de nombre.

Dicho esto y volviendo al evento del Marella Explorer 2, el botellazo de champán que recibió en una oscura noche de marzo malagueña atracado en el muelle norte de la estación marítima de levante quedó pobre; una pobreza nada comparable a los bautizos de barcos que todos hemos visto alguna vez amadrinados por personalidades que, a plena luz del día, estrellan una botella contra el casco del barco bajo una lluvia de serpentinas y muchos aplausos.

Pero como todo lo que se mueve alrededor de los barcos de turistas es un negocio y un cambio de nombre genera mucha publicidad y muchos embarques, estas ceremonias, que son muy rentables para las compañías propietarias de los buques y para, en este caso, el puerto de Málaga (que se celebren aquí muchos más bautismos), se resumen en una gran fiesta a bordo en la que los invitados ven una pantalla gigante como un anónimo marinero acciona una palanca para que una botella de champán se estrelle contra el casco de un barco. Bautizo completado.

Norwegian Spirit 26-III-195Botella de champán del bautizo del SUPERSTAR LEO ahora NORWEGIAN SPIRIT.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de abril de 2019.

El ROZEL

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de marzo de 2019 a las 8:45

Con el recuerdo de Ángela, una ejecutiva de Trasmediterránea que hace unos días dejaba la compañía y su trabajo en el puerto, hoy les hablaré del Rozel, un barco con una apasionante historia que fugazmente navegó para Trasmediterránea. Atendiendo a su historial malagueño, les diré que este ferry operó en la ruta del mar de Alborán  entre los meses de abril y octubre de 1992. Sustituyendo al melillero titular, este buque llegaba en régimen de fletamento; un breve alquiler que Trasmediterránea negoció con la empresa de origen británico Cenargo International, propietaria de este ferry desde 1986.

Posicionado en aguas malagueñas el miércoles 15 de abril de 1992, el Rozel, luciendo en su chimenea los colores de Trasmediterránea y el nombre de la compañía en sus costados, en esa misma jornada comenzaba sus trabajos en línea. Mostrando la bandera de Bahamas y la matrícula de Nassau, este ferry,  desde su primer viaje marcó sustanciales diferencias con las operativas de los habituales melilleros. Embarcada una tripulación internacional en la que el  inglés era la lengua que se hablaba, el Rozel, que durante la gran parte de su estancia malagueña tuvo como viajera permanente a la esposa de su capitán, cumplió  a la perfección su contrato; un flete que finalizó el miércoles 14 de octubre tras haber realizado un total de 91 viajes a Melilla.

Pero con independencia de su breve estancia malacitana y dejándome en el tintero algunas curiosidades, lo que realmente resulta sorprendente es la  muy escasa información, por no decir ninguna, que se puede encontrar sobre este buque durante el periodo en el que navegó con los colores de Trasmediterránea. Dejando a un lado a los historiadores nacionales que de forma permanente escriben sobre los barcos de esta centenaria compañía; unos estudiosos que se han olvidado completamente del Rozel, la amplia plantilla de investigadores internacionales especializados en ferries que antes sembraban con sus publicaciones las librerías y ahora lo hacen en la red de redes, tampoco  han acertado demasiado al contar  la historia de este barco; un buque del que les volveré a hablar y  que durante unos meses navegó como uno de nuestros Melilleros.

ROZELROZEL antes de navegar para Trasmediterránea como Melillero.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de marzo de 2019.

Una nueva marca

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de marzo de 2019 a las 10:06

Los asiduos a esta columna, tal vez recuerden cuando les hablé de las marcas que se pueden leer en algunos de los muelles malagueños. Estas inscripciones, realizadas de una forma más o menos esmerada y que muestran el nombre de un barco o sus iniciales, se usan para fijar la posición del atraque; una señal en tierra que generalmente coincide con el puente de mando del buque y que facilita el amarre de este.

Existiendo marcas en los muelles del melillero y en una determinada zona del número cuatro (los espacios que usan los buques que navegan en línea regular), en el puerto malagueño, la mayor parte de estas inscripciones están situadas en los atraques crucerísticos; siendo el muelle de levante y sus tributarios norte y sur los que más marcas poseen.

Atendiendo a esta circunstancia que para algunas navieras es una tradición, hoy les contaré una de las últimas marcas, si no la última, que se ha pintado en el puerto; una inscripción que quedaba inmortalizada el 15 de enero de este mismo año.

Pero antes de hablarles de esta señal, les daré algunos datos del Aidamar, el buque que hace algo más de dos meses dejó su marca en Málaga.  Integrado en una serie de siete barcos  denominados Clase Sphinx (esfinge), nuestro protagonista de hoy, el sexto en la lista de estos gemelos, comenzaba a navegar en mayo de 2012. Construido en los astilleros alemanes Meyer Werft y bautizado en Hamburgo, el Aidamar, manteniendo la vistosa decoración de su casco que conforma la principal seña de identidad de los buques Aida, se estrenaba en aguas malacitanas el 4 de mayo de 2014. Tras aquel primer atraque en el muelle norte de la estación marítima de levante, este barco repetía visitas en febrero de 2015 y diciembre de 2018; unas escalas en la que siempre amarró en el mismo muelle.  Con este breve historial, quizás el más pobre de los buques Aida que tan habituales son en aguas malagueñas, el Aidamar cumplimentaba en enero y febrero de este año dos nuevos atraques. En su primera visita de 2019, marineros del buque pintaban en el muelle norte con una plantilla la marca del Aidamar; una colorista inscripción que ya forma parte de la  amplia colección que existe  los muelles malagueños.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPlantilla sobre la que se pintó la marca del AIDAMAR en el muelle nueve.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de marzo de 2019.

Secuestrado en Somalia

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de marzo de 2019 a las 10:04

Hoy les contaré una historia de piratas; toda una aventura que tiene como protagonista a un barco que en la actualidad  se encuentra en aguas malacitanas.  Pero antes de comenzar, me gustaría  recordarles qué  significa, en términos marítimos, la denominación  Supply; una referencia que  en nuestra lengua explicaría lo que es un  remolcador multipropósito de altura, un barco con muy diferentes posibilidades capaz de realizar, entre otros múltiples trabajos, remolques, salvamentos o tareas de apoyo a plataformas.

Aclarada la terminología, les diré  que la biografía de nuestro protagonista de hoy se iniciaba en los astilleros holandeses Tille Scheepsbouw en 1981, momento en el que este supply  comenzaba a trabajar bautizado como Smit Lloyd 72. Adquirido en 2009 por la compañía italiana Micoperi Marine Contractors, este remolcador de altura,  renombrado como Buccaneer, en ese mismo año sufría un  muy grave incidente. Navegando por el Golfo de Adén, un grupo de piratas somalíes secuestraba el barco en la jornada 11 de abril. Retenidos los 16 tripulantes que iban a bordo: 10 italianos, 5 rumanos y un croata, el buque era llevado a las costas del norte de Somalia para desde allí iniciar las negociaciones sobre su rescate. Tras cuatro meses de conversaciones,  finalmente,  en agosto de 2009  el gobierno italiano conseguía liberar al Buccaneer y a su tripulación; una acción en la que oficialmente no se realizó ningún desembolso económico.

Superado aquel hecho, este supply siguió trabajando, y a finales del año pasado, con una avería en su sistema de propulsión, el Buccaneer llegaba a Málaga. Procedente de Algeciras, este barco de 1.671 toneladas de registro bruto y 73 metros de eslora con matrícula de Rávena quedaba atracado en el muelle cuatro en la mañana del 11 de diciembre. Tras ocho  días de espera el buque entraba en dique y, sin haberse completado su reparación, el 3 de enero el  Buccaneer volvía a amarrar en el muelle de Heredia.

A la espera de que se remate el arreglo, una circunstancia que requerirá una nueva varada, el Buccaneer, el supply que durante cuatro meses estuvo secuestrado por piratas somalíes permanece en aguas malacitanas. Toda una historia.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAOLYMPUS DIGITAL CAMERABUCCANEER atracado en el muelle cuatro a la espera de finalizar su reparación.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de marzo de 2019.

‘Luna’ y sus cachorros

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de febrero de 2019 a las 10:47

Hoy no les hablaré de barcos, les contaré una historia cargada de humanidad ocurrida en el puerto hace tan sólo unos días. Pero antes de entrar en materia, les haré una breve referencia sobre la amplia fauna que de forma habitual e itinerante vive alrededor de los muelles. Aunque siempre se ha dicho que las ratas constituyen la población  portuaria más abundante, se sorprenderán al saber que compartiendo hábitat con estos redores, cohabitan una gran cantidad de animales; una muy marga lista de especies que por tierra mar y aire tienen como principal  zona de actuación el recinto portuario malacitano.

Pero dejando a un lado a las ratas y sin entrar en los animales que nadan o vuelan,  les diré que los gatos constituyen un muy alto porcentaje de la fauna que de forma habitual  vive en el puerto malagueño; un hecho  nada extraño teniendo en cuenta que Málaga es una ciudad de gatos callejeros.

Teniendo esto en cuenta y dejando para otra ocasión las aventuras de un trabajador portuario que a diario alimenta a estos felinos, la historia que hoy quiero contarles se centrará en perros; una especie que desconocía que viviera en los muelles malacitanos.

Controlada la población canina por la policía portuaria, hace unos días, uno de los agentes que patrulla los muelles y al que llamaremos Paco,  detectaba a una perra preñada; un animal  conocido en el puerto que, con entradas y salidas, se movía por los márgenes del río. Bautizada en la distancia como Luna, este animal, tras perderse durante un tiempo reaparecía cerca de la Federación de Vela en la zona de San Andrés. Atento a sus movimientos y viendo que la perra que ya había parido no se movía de las rocas que conforman la escollera de esta zona, Paco, junto a sus compañeros de guardia, avisaba a la Protectora de Animales. Personada una responsable de esta institución acompañada de Paco y una voluntaria, la primera medida pasó por atrapar a Luna; una acción que se realizó con una  jaula cebada con trozos de pollo.  Capturada la madre, cinco cachorros fueron sacados sanos y salvos de las rocas. Una aventura con final feliz que mantiene a Luna y a sus retoños portuarios en una casa de acogida a la espera de ser adoptados.

Luna y cachorros

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IMG-20190219-WA0015LUNA y sus cachorros portuarios.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de febrero de 2019.

Octubre crucerístico II

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de febrero de 2019 a las 10:10

Como lo prometido es deuda, hoy retomaré un tema del que ya escribí hace unas semanas; un asunto que en mi modesta opinión constituye lo más importante que, hablando de temas crucerísticos, ha vivido el puerto malagueño en toda su historia.

Contabilizados 60 atraques realizados por 41 buques diferentes, octubre de 2018  pasará a los anales del puerto de Málaga como un mes redondo; cinco semanas en las que los muelles malagueños experimentaron unos  tráficos continuados que dibujan a la perfección lo que es un puerto crucerísico de primer nivel.

Frente a esta circunstancia y sin olvidar la nula repercusión institucional que se le dio a este mes, hoy les traigo otra de las muchas historias que se vivieron en el octubre crucerístico malagueño de 2018.

Atendiendo a la infinidad de estadísticas que se pueden sacar de estas  escalas y de los  barcos que las cumplimentaron, creo que es interesante comentar cual fue el buque que más veces frecuentó las aguas malacitanas en este histórico mes.  Integrado en la flota de MSC Cruceros desde 2013, el MSC Preziosa realizó entre los día 1 y 31 de octubre un total de cinco atraques; unas visitas rodeadas de unas curiosas circunstancias.

Efectuando un itinerario Atlántico y Mediterráneo, el Preziosa estrenó el mes amarrando en el muelle sur de la estación marítima de levante. Llegado de Génova y saliendo para Casablanca, este buque de 333 metros de eslora y capacidad para 4.345 pasajeros repetiría estancia los días 10, 19 y 28, manteniendo en estas visitas el mismo atraque y los mismos puertos de origen y destino.

Pero con independencia de lo que les acabo de contar,  lo habitual de un barco que realiza una ruta fija durante un tiempo, el MSC Preziosa cumplimentó una quinta escala no prevista bajo unas muy especiales circunstancias.  El domingo 14 de octubre, minutos antes de las seis de la mañana nuestro protagonista atracaba en el muelle de levante tras cancelar una visita a Lisboa para evitar la tormenta-huracán Leslie; un hecho que lo trajo a Málaga para desembarcar a 282 pasajeros antes de seguir viaje con destino a Barcelona. Otra de curiosidad vivida en el histórico octubre crucerístico malagueño de 2018. Habrá más.

MSC Preziosa 10-X-181MSC PREZIOSA en una de sus escalas malagueñas de octubre de 2018.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de febrero de 2019.

Nuevo look

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de febrero de 2019 a las 10:28

En abril de 2016, en esta misma columna con el título “Cuatro cambios de imagen”, les contaba las transformaciones que hasta esa fecha había sufrido el ferry de Trasmediterránera Fortuny, el  actual Melillero titular de la línea del mar de Alborán.

Tomando como referencia aquel escrito, hoy retomo esta historia para hablarles de un nuevo cambio; una quinta transformación sufrida por este buque que viene con un misterio incluido. Integrado en el grupo de los denominados superferries, el Fortuny, construido entre los años 1999 y 2001 en los astilleros gaditanos del grupo Izar era entregado a Trasmediterránea en junio de 2001, fecha en la que empezaba a navegar  compartiendo con su hermano gemelo el Sorolla las rutas que enlazaban Barcelona y Valencia con Palma de Mallorca.

Luciendo hasta 2006 los colores azul y verde con los que se identificaba por entonces a esta naviera, el Fortuny cambiaba de imagen para mostrar en blanco y rojo marca Acciona Trasmediterránea en sus costados.  Modificado este nombre por el de Trasmediterránea Acciona en 2013,  el 28 de abril de 2015 nuestro protagonista de hoy llegaba a Málaga para hacerse cargo de la línea melillense.

Tras posicionarse como Melillero titular, en febrero de 2016 este ferry experimentaba su cuarto cambio; una transformación que, con un nuevo logotipo,  celebraba el centenario de esta compañía.

Mantenida esta imagen, el Fortuny, tras realizar una última llegada malacitana el ocho de enero, salía con destino a Gibraltar para cumplimentar su revisión anual y cambiar otra vez de apariencia.

Luciendo la nueva imagen corporativa de Trasmediterránea; una vuelta al pasado que recupera el gallardete original con el que se fundó esta compañía en 1917, el Fortuny regresaba a Málaga este domingo mostrando su quinto look. Atracado en el muelle dos y estrenado un acento en la palabra Trasmediterránea que nunca se había visto en los barcos de esta compañía, el Melillero titular volverá a navegar hoy en su ruta habitual. Un regreso novedoso al que hay que añadir la misteriosa circunstancia de cuándo cambiará de nombre;  un hecho ya anunciado en la web de esta naviera que al parecer lo rebautizará como Ciudad de Melilla.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAFORTUNY luciendo los nuevos colores de Trasmediterránea.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de febrero de 2019.

Extraña matrícula

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de enero de 2019 a las 10:16

Hoy les contaré una de esas raras curiosidades que de vez en cuando puedo ver a pie de muelle. Rodeada de un cierto misterio y sin una explicación, la historia a la que me referiré se produjo a finales de diciembre del pasado año en aguas malacitanas.

Con una importante carga de trabajo, como viene ocurriendo desde hace varios años, los astilleros de Mario López, combinando las varadas con las reparaciones a flote, recibían el miércoles 28 de noviembre al buque tanque Scot Bremen. Consignado por la agencia Condeminas, este barco que llegaba procedente de Gibraltar entraba en el dique Andalucía para realizar una serie de revisiones además de pintar su deteriorado casco.

Integrado en la flota de la compañía Scot Tanker, una naviera fundada en 2015 con sede en Estambul que opera en la actualidad con ocho tanques químicos gemelos, el protagonista de nuestra historia de hoy iniciaba su vida de mar en el año 2003. Construido en los astilleros Rumanos de Galati, este barco, bautizado con el nombre Wappen Von Bremen comenzaba a navegar bajo bandera de Liberia para la naviera alemana Poseidón.

Con 5.145 toneladas de registro bruto y 116,8 metros de eslora, en 2015, el buque era adquirido por la compañía Scot que lo registraba en Malta con matrícula de La Valeta. Tras sufrir unos extraños cambios de nombre, en concreto cuatro en los que siempre mantuvo la marca Scot, en 2018 el barco era rebautizado como Scot Bremen.

Llegados a este punto, les diré que este buque que entraba en el dique malagueño el 28 noviembre salía de él en la jornada del 17 de diciembre. Luciendo una pintura inmaculada, el barco quedaba atracado en el muelle seis a la espera de ultimar algunos detalles antes de salir con destino a Las Palmas de Gran Canaria. Al día siguiente de su puesta a flote, mientras lo fotografiaba, me sorprendí al ver un curioso detalle en su popa. Bajo el nombre Scot Bremen se mostraba con letras blancas recién puestas la palabra Vallet; una denominación que no se corresponde al nombre Valletta con el que llegó y que designa a este puerto de registro maltes en lengua inglesa. Una extraña matrícula con la que este buque, si no estoy equivocado, dejó las aguas malagueñas tras su varada.

OLYMPUS DIGITAL CAMERASCOT BREMEN mostrando su extraña matrícula.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 29 de enero de 2019.

Los gatos japoneses

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de enero de 2019 a las 10:19

Con el título Ratas y rateras, el 3 de agosto de 2004 les hablé en esta misma columna de unos curiosos elementos que lucen la gran mayoría de los barcos cuando están atracados. Con la función de evitar que las ratas autóctonas de cada puerto puedan embarcarse, los buques, habitualmente colocan en sus cabos de amarre unos discos para impedir el acceso de nuevos roedores a bordo.

Fabricados en metal, aunque también los hay de plástico, la forma, la decoración y  sobre todo la colocación de las rateras, depende de cada barco; un hecho que permite ver una gran variedad de estos discos.

Con el imborrable recuerdo de los maceteros de plástico que usó durante su estancia malagueña el Santisima Trinidad, hoy, retomo este tema para hablarles de unas rateras que me llamaron mucho la atención.

Realizando una vuelta al mundo de 102 días, el 30 de abril del año pasado llegó a aguas malacitanas el buque de bandera japonesa Asuka II. Atracado en el muelle de levante, una avalancha de turistas nipones protegidos con sombrillas y ataviados con guantes, gafas y máscaras desembarcaban para visitar la ciudad, mientras el barco, atendiendo a una cortesía que muy pocos buques de crucero cumplimentan, mostraba izada en su mástil la bandera marítima de Málaga. Ante aquel hecho, y con el añadido de que unos marineros estaban pintando sobre el pavimento del muelle, justo a la altura del puente de mando, la marca de Asuka Cruises, pude apreciar con sorpresa las curiosas rateras que se habían colocado tras el atraque este barco matriculado en Yokohama.

Colgados sobre los cabos de amarre se podían apreciar unos discos metálicos de los que pendían en su parte inferior dos cuerdecitas; un par cabitos amarrados a unos pequeños sacos que, probablemente cargados de arena o un material similar, tenían la misión de mantener la verticalidad de este disco. Pero con independencia del sistema y teniendo en cuenta que algunos de estos elementos no estaban bien encajados en los cabos de amarre,  lo más curioso de las rateras del Asuka II era su decoración. Pintados sobre estas estructuras aparecían unos gatos; unos felinos que allí posicionados debían impedir que las ratas pudieran acceder a bordo.

IMG_20180430_113340Una de las rateras del ASUKA II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de enero de 2019.