Archivos para el tag ‘puerto de Málaga’

‘Como el mar’

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de agosto de 2016 a las 9:32

En octubre de 2010 y posteriormente en marzo de 2011, en el blog “La mar de historias” les hablaba sobre un libro que venía acompañado de una curiosa historia que viví a bordo de unos de los remolcadores de Málaga.

Y aunque no soy demasiado partidario de las recomendaciones literarias; y mucho menos en los meses de verano (para leer no hace falta estar de vacaciones), hoy retomo esta historia para comentarles una interesante novela que, en mi modesta opinión, merece la pena ser leída.

Formando parte de la singular biblioteca de los remolcadores Diheciocho y Vehinte, Antonio Garrido, uno de los patrones de estos barcos, me comentaba la existencia de un libro titulado “Voraz como el mar”, una novela de aventuras marítimas en la que el protagonista principal era un buque de salvamento llamado Hechicero.

Sin tener conocimiento de la obra, muy amablemente Antonio me dejó el libro; un ejemplar que mostraba signos de haber pasado por las manos de la gran mayoría de los tripulantes de los remolcadores malagueños. Amarilleadas todas sus páginas y con manchas de moho, aquél ajado volumen que había perdido su portada, me enganchó desde el primer instante; y las aventuras del Hechicero me tuvieron ensimismado durante varios días.

Finalizada la lectura y con la intención de añadir este libro a mi biblioteca, me sorprendí al encontrarlo descatalogado; un hecho que atendía a que la novela escrita por Wilbur Smith había sido reeditada bajo el título “Como el mar”.

Tras releerlo hace unos meses, hoy, a pesar de ya haberles hablado de este libro en otras ocasiones, me permito la licencia de reseñarlo de nuevo; una interesante obra para leer en cualquier época del año con o sin vacaciones a la vista.

Portadas libroPortadas del mismo libro con sus dos diferentes títulos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de agosto de 2016.

Malos olores

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de agosto de 2016 a las 10:36

Los asiduos a esta columna, tal vez recordarán la historia que les narré hace varios años sobre el buque de crucero Astra II, que popularmente fue conocido en el ambiente portuario malacitano como el barco de los caballos. En esta ocasión, regreso sobre este buque para contarles una experiencia vivida en diciembre de 1999. Cumplimentando su último itinerario crucerístico antes de ser reconvertido en un casino flotante, el Astra II, que desde su construcción en 1974 había escalado en Málaga en 37 ocasiones, atracaba en el muelle dos procedente de Tánger y con destino a Motril.

Conociendo que se trataba de la última visita malagueña de este barco antes de iniciar su aventura asiática como casino, tras obtener un permiso facilitado por la agencia consignataria, pude visitar el barco.

Con la ilusión de ver un buque turístico cargado de historia, mis primeras impresiones al subir a bordo no fueron nada positivas. Manteniendo unas condiciones de limpieza muy al límite, lo que más me llamó la atención fue el desagradable olor que se podía percibir. Intentando disimular esta circunstancia ante el oficial que me acompañaba, la visita se convirtió en una dura prueba para mi olfato; un hecho que llegó a mis límites cuando entramos en el puente de mando.

Conservando una tradición que aún perdura en muchos buques de crucero, el Astra II, en una esquina cercana al alerón del puente en la banda de estribor, disponía de una pequeña alacena donde se almacenaban diferentes productos alimenticios. De aquél pequeño armario emanaba un desagradable olor difícilmente calificable; un aroma que competía, e incluso superaba a la atmósfera  general que se podía respirar en la totalidad de aquel coqueto barco.

Astra IIBuque de crucero ASTRA II atracado en el muelle número dos.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de agosto de 2016.

Coincidencias crucerísticas

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de julio de 2016 a las 8:50

Esta pasada semana, los buques de crucero Tui Discovery y Sirena realizaron sus primeras visitas al puerto malagueño. Contabilizadas como la séptima y octava en lo que llevamos de año, estas escalas, con independencia de haberse producido en días consecutivos, guardan una serie de curiosas coincidencias que hoy les contaré.

Y si bien ambos barcos no se parecen en nada; la primera de las similitudes que los relaciona, se encuentra en el astillero en el que fueron construidos. Con apenas cuatro años de diferencia, la factoría naval Chantiers de l’Atlantique situada en la localidad gala de Saint Nazaire, botaba a estos dos buque en 1995 y 1999 con los nombres Splendour of the Seas y R. Four.

Atendiendo a una filosofía de mercado muy diferente, pero centrados fundamentalmente en el siempre rentable turismo norteamericano, ambos barcos, un hotel flotante en toda regla regentado por Royal Caribbean,  y un buque que pretendía ser la alternativa a los grandes cruceros bajo los colores de la ya desaparecida Renaissance Cruises, comenzaban unas carreras muy diferentes.

Vendidos los dos barcos en marzo de este año (uno de ellos después de haber mantenido su nombre original, mientras que el otro había navegado con tres diferentes), en el mes de abril, sufrían una importante reforma para comenzar una nueva andadura crucerística rebautizados como Tui Discovery y Sirena.

Cumplimentados estos cambios, ambos buques, que ya habían visitado las aguas malacitanas bajo las contraseñas de sus anteriores propietarios, regresaban mostrando sus recién estrenados  nombres. Dos barcos turísticos muy diferentes que llegaban a Málaga tras haber experimentado en sus últimos meses de vida unas muy parecidas vicisitudes.

Sirena y TUI DiscoverySIRENA y TUI DISCOVERY que visitaron por primera vez Málaga la semana pasada.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 26 de julio de 2016.

Una breve procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de julio de 2016 a las 9:07

Este año, el calendario ha favorecido que las fiestas en honor a la Virgen del Carmen pudieran agruparse en un fin de semana. Con la celebración oficial del día de la patrona de los hombres de la mar en sábado, el domingo 17 de julio, tocaba la procesión marítima que pasea a la imagen carmelita por las aguas del puerto y la bahía.

Cumplidas las habituales ceremonias que pasan por la Catedral y el atrio del edificio de la Autoridad Portuaria (este año la Capilla del Mar no ha estado presente en los actos),  el embarque de la patrona se realizaba como es ya tradicional en uno de los remolcadores. Engalanado y empavesado, el Vehintiocho, atracado en el muelle dos, era el encargado recibir a una imagen que llegaba portada por los hermanos de la cofradía del Carmen.

Con la particularidad, y esto es novedoso, de la reducción de invitados que pudieron subir a bordo del remolcador para seguir la procesión marítima, pasadas las seis de la tarde, el cortejo comenzó a navegar. Manteniéndose la tónica de los últimos años en la que cada vez participan menos embarcaciones, un muy reducido número de barquitos en el que sólo se veía a una lancha pesquera,  salieron a la bahía para homenajear a los fallecidos en la mar.

Y si bien la intención era la de todos los años, el magón (la resaca que sigue a unos días de mala mar), impidió que los participantes pudieran alejarse de la bocana del puerto. Cumplimentado el tradicional encuentro con la imagen submarina situada frente a las playas malagueñas, y con una flota zarandeada por el oleaje, la procesión marítima oficial de la Virgen del Carmen 2016 pasará a la historia por su brevedad, además de por varias colisiones entre barcos que ya les contaré.

IMG_2505VEHINTIOCHO llevando a la Virgen del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de julio de 2016.

Veinte años

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de julio de 2016 a las 8:44

Permítanme que hoy les hable de un hecho muy significativo para mí. En este presente mes de julio, el que suscribe, cumple veinte años a pie de muelle. Con el añadido de estar inmerso en la información marítimo portuaria desde el nacimiento de este diario en 2004, mi relación con el mundo de la mar y los barcos, amén de estar marcada  profundamente en mis genes, comenzó a despuntar y hacerse patente en julio de 1996.

Con el apoyo de mi padre, un polifacético hombre que, entre otras muchas cosas, navegó durante quince años, mis primeros pasos en los muelles llegaron de la mano de mi querido amigo Bernardo Liñán, todo un caballero que me introdujo en el  puerto malacitano.

En unos años en los que los petroleros descargaban sus productos en la bahía y los mercantes abarrotaban las líneas de atraque, mis primeras indagaciones portuarias se centraron en los buques de crucero; un hecho que me hizo tomar la decisión de comenzar a fotografiarlos. Tras una primera instantánea tomada el 28 de julio de 1996, mi cámara y mi blog de notas comenzaron a formar parte de mí día a día, además de un libro de atraques que desde aquel momento no he dejado de escribir.

Integrado en la comunidad portuaria, y tras haber vivido infinidad de historias de todo tipo, los muelles malagueños constituyen para mí mi segunda casa; una circunstancia que me ha permitido reflejar en este diario y en otras publicaciones, lo más destacado de estas últimas dos décadas en las aguas del puerto.

Con la intención de seguir a pie de muelle al menos otros veinte años más, sirva esta columna como agradecimiento a todos los que una u otra forma me han permitido narrar una mínima parte de la reciente historia del puerto de Málaga.

Aida 1º vezBuque de crucero AIDA fotografiado en julio de 1996.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de julio de 2016.

En novedoso ‘rápido’ de 2016

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de julio de 2016 a las 17:38

El pasado viernes, Trasmediterránea comenzó en el puerto su temporada de alta velocidad; una campaña veraniega  que se inicia repleta de novedades. Ofreciendo hasta el 31 de agosto una llegada y una salida a la semana, y manteniendo unos precios muy similares a los de 2015, el gran cambio de este año en la línea rápida del mar de Alborán lo constituye el buque que cubrirá la navegación; un fast  ferry que nunca había estado en aguas malagueñas pero que recuerda con su nombre a uno de los pioneros de esta ruta iniciada en 2002.

Con la particularidad de tratarse de un monocasco, el Almudaina Dos, con 100,3 metros de eslora, 4.662 toneladas de registro bruto y unas capacidades que le permiten embarcar a 714 pasajeros en dos clases y 140 vehículos,  fue construido en los astilleros italianos Fincantieri en 1996. Bautizado como SuperSeaCat One, este buque, después de navegar para cuatro navieras diferentes manteniendo su nombre original, en 2006 pasaba a manos de Trasmediterránea que lo rebautizaba como Almudaina Dos  en recuerdo del segundo fast ferry con el que esta compañía se iniciaba en la alta velocidad.

Tras haber cubierto durante todos estos años diferentes rutas, ahora, el Almudaina Dos, rompiendo la supremacía que durante cerca de una década han tenido los catamaranes rápidos en la línea veraniega del mar de Alborán, afronta su primera temporada compartiendo viajes hacia Melilla desde los puertos de Málaga y Almería.

Pero además de todo esto, otras de las novedades que presenta este ferry es que está matriculado en Chipre; una circunstancia a la que habría que añadir que gran parte de su tripulación, en concreto dos tercios de ella, está compuesta por marinos no españoles.

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuque rápido ALMUDAINA DOS en su primer atraque en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 5 de julio de 2016.

La ‘Sirenita’

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de junio de 2016 a las 7:39

Hoy, dejaré las habituales historias de barcos para comentarles algo de lo que se está hablando mucho en el puerto en las últimas semanas. Situada en la vertiente Oeste del edificio de la Autoridad Portuaria, se encuentra una pequeña escultura integrada en una fuente conocida popularmente como la Sirenita.  Y aunque la imagen representada en nada se parece al mitológico ser mitad mujer mitad pez con la que está apodada, la lánguida doncella del puerto malagueño ha tomado un muy especial protagonismo al no existir por el momento datos al respecto de su autoría y fecha de nacimiento.

Después de permanecer durante décadas presidiendo el salón principal de la estación marítima del muelle tres, tras ser ésta demolida, la Sirenita fue trasladada a unos pequeños jardines que existían en la misma ubicación en la que ahora se encuentra. Desmantelada en 2007 aquella  bucólica zona verde, la fuente, desde aquel momento comparte su vida decorando una zona de aparcamientos de coches y bicicletas situados junto al caserón de la Autoridad Portuaria.

Sin nariz, con la mano diestra mutilada e importantes desperfectos en su hombro y pecho derechos, la Sirenita del puerto malacitano, que también ha perdido varios dedos de sus pies y muestra significativos desconchones en sus rodillas, espera, además de una más que merecida restauración, que finalmente alguien encuentre la totalidad de los datos sobre su paternidad y  fecha de fabricación.

Una figura que algunos expertos han dado en calificar como una escultura de carácter industrial que, con mayor o menor valor, ya ha movilizado a más de un investigador sobre temas portuarios malagueños en busca de algún tipo de documento sobre su biografía.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALa ‘Sirenita’ del puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 28 de junio de 2016.

Chocolate berlinés

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de junio de 2016 a las 9:12

En las primeras décadas del siglo XX, el robo de mercancías en el puerto constituía un hecho muy habitual. Asumidas unas mínimas pérdidas durante las labores de carga y descarga, los tiempos de espera para el embarque o el transporte fuera del recinto portuario, eran los momentos ideales para que los amigos de lo ajeno pudieran hacerse con algunos de los productos llegados a los muelles malacitanos.

En diciembre de 1930 atracaba en el puerto el vapor de bandera alemana Wachtfels. Integrado en la flota de la compañía germana Hansa Line de Bremen, este buque de 115 metros de eslora y 8.467 toneladas de registro bruto que podía embarcar a ocho pasajeros, llegaba cubriendo una línea que desde Hamburgo tocaba diferentes  puertos de España y Portugal. Transportando carga general, el Wachtfels, que procedente de Lisboa tenía como próximo destino el puerto de Valencia, amarraba en aguas malagueñas para desembarcar un cargamento de chocolate de la marca berlinesa Rausck.

Destinada esta carga a los comerciantes que suministraban a la amplia colonia alemana que residía en Málaga, las 300 cajas con tabletas de chocolate transportadas por el vapor fueron descargadas en el muelle número cuatro. Ante la necesidad de emplear más de un día para su almacenaje fuera del recinto portuario, los propietarios de la mercancía, aconsejados por el consignatario encargado del buque en Málaga, decidieron pagar a unos vigilantes que salvaguardaran su producto.

Después de una noche de estancia en los muelles, las cajas que contenían el chocolate berlinés finalmente salieron del puerto. Además de dos pérdidas ocasionadas en la descarga, cuatro cajas más fueron abiertas y vaciadas casi en su totalidad.

Wachtfels 1928Vapor WACHTFELS que desembarcó en diciembre de 1930 chocolate berlinés.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de junio de 2016.

Veinte años de escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de junio de 2016 a las 9:22

Aunque ya les he hablado en algunas ocasiones de la naviera Aida Cruises, hoy, retomo el tema para comentarles un significativo hecho vivido a bordo de uno de los barcos de esta compañía en Málaga. Procedente de Valencia y con destino a Cádiz, la pasada semana llegaba a aguas malacitanas el buque AidaCara celebrando el vigésimo aniversario de la creación de la marca crucerística Aida.

Y aunque el origen de esta naviera dedicada exclusivamente al mercado turístico alemán se remonta al año 1960, fue entre 1994 y 1996 cuando se diseñó y se dio el pistoletazo de salida al primer barco de los labios rojos a proa. Con el nombre Aida, los astilleros finlandeses Kvaerner Masa Yards construían un buque que revolucionó el mercado crucerístico internacional. Con unas muy modernas líneas para su época, y todos los estándares propios de un barco turístico de mediano porte, el Aida puso de moda los inmaculados cascos blancos decorados con coloridos diseños. Teniendo como seña de identidad dos ojos rasgados que nos recuerdan a los de nuestras barcas de jábega, amén del los ya mencionados labios, este barco recién salido del astillero, visitó por primera vez el puerto malacitano el 19 de julio de 1996.

Tras aquella escala, los barcos de Aida Cruises se han convertido en unos asiduos visitantes de Málaga; un hecho que ha traído al puerto a diez de los once barcos que componen la actual flota de esta compañía.

Pero con independencia de todo esto, lo más curioso de lo que les cuento es que el AidaCara, que celebró en aguas malagueñas el vigésimo aniversario de la naviera a la que pertenece, no es otro que el original Aida que lanzó esta marca y que se estrenó en Málaga en el verano de 1996.

Aida 1º vezAIDA en su primera escala en Málaga en 1996.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 14 de junio de 2016.

Un yate para reyes

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de mayo de 2016 a las 8:31

Hace unos días, atracaba en el muelle número dos el yate Leander g. Mostrando una imagen clásica nada parecida a la de los grandes barcos privados que estamos acostumbrados a ver, el Leander g., que navega bajo la bandera de Bermudas, esconde una historia estrechamente ligada con la realeza del Reino Unido.

Construido en los astilleros alemanes Peene Werf entre 1990 y 1992, y estructurados sus interiores por uno de los más reputados estudios de diseño dedicados a los grandes yates de lujo, este barco, antes de ser botado era adquirido por el vicealmirante inglés Donald Gosling; un millonario filántropo que decidía bautizarlo con el nombre del primer buque de guerra en el que había servido en 1944.

Con 75 metros de eslora y 1.930 toneladas de registro bruto, este yate que está tripulado por 24 personas y puede embarcar a un máximo de 22 pasajeros repartidos en 10 suites, además de ser usado por su propietario puede ser alquilado por 490.000 dólares semanales; una cantidad que convierte al Leander g. en uno de los más caros yates privados del mundo.

Quizás por esta circunstancia, y con el añadido de que el yate real Britannia dejaba de ser usado por los miembros de la casa real inglesa en 1997, el  Leander g. se convirtió en una alternativa para estos viajes regios. Tras ser usado por la duquesa de Cornualles en unas vacaciones por el Mediterráneo en 2007, al año siguiente, Carlos de Inglaterra realizaba en este yate un viaje oficial por el Caribe.

Después de estos dos embarques, el propietario del Leander g. ofrecía de forma gratuita su barco a las reina Isabel II para que durante cinco meses navegara alrededor de las islas británicas para celebrar los sesenta años de su coronación.

OLYMPUS DIGITAL CAMERALEANDER g atracado en el muelle dos este pasado fin de semana.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 31 de mayo de 2016.