Archivos para el tag ‘Reparación’

Velas en el puerto

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de enero de 2017 a las 9:35

Cuando los barcos navegaban a vela, el mantenimiento en perfecto estado del denominado trapo era una de las más importantes actividades a bordo. Con una serie de marineros adiestrados al mando del llamado maestro de velas o velero, las reparaciones, que en la mayoría de los casos se hacían en la mar, siempre eran rematadas en puerto; una circunstancia que generaba una abundante mano de obra procedente de tierra. Así pues, la existencia de velerías o  talleres de fabricación y reparaciones de velas formaban parte de los más habituales negocios en cualquier puerto del mundo. En Málaga, además de haber varios de estos locales en las inmediaciones del recinto portuario, existían algunos tinglados a pie de muelle dedicados a estos menesteres; unos lugares en los que, fundamentalmente, se mejoraban los arreglos que la marinería ya había hecho mientras el barco estaba navegando.

Cuando la vela dio paso al vapor, las velerías dejaron de existir, y hoy día, salvo en contados lugares, los talleres que se mantienen activos se dedican fundamentalmente al mundo de la vela deportiva y de recreo.

En algunas ocasiones, los veleros que aún navegan por el mundo muestran parte de su trapo cuando están atracados en puerto; una tarea que casi siempre atiende a la necesidad de que el velamen se mantenga seco. Pero con independencia de esta circunstancia, algunas veces hay que afrontar reparaciones; un hecho que se pudo apreciar hace unos meses en el puerto malacitano cuando varios marineros del moderno velero turístico de cinco mástiles Wind Surf estuvieron trabajando durante varias horas sobre una de las cinco grandes velas de este buque mientras permanecía atracado  en el muelle número dos.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAReparación de una de las velas del WIND SURF en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de enero de 2017.

El retaso soviético

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de octubre de 2015 a las 7:46

El lunes 14 de agosto de 1978, procedente de Lisboa, atracaba en el muelle número cuatro el barco de bandera soviética Vladimir Favorskiy. Mostrando en su chimenea blanca la hoz y el martillo sobre una franja de color rojo, este buque de carga general llegaba a aguas malacitanas para efectuar una reparación de tres días.

Construido en los astilleros finlandeses Uusikaupunki entre los años 1972 y 1973, este barco de 3.184 toneladas de registro bruto y 79,2 metros de eslora, desde su entrega, navegaba bajo la gestión de una de las múltiples empresas que, por aquellos años, operaban adscritas al partido comunista de la URSS.

Pero con independencia de esta significativa circunstancia, lo más destacado de este mercante era su complejo sistema de carga y descarga; una evolución de los mecanismos que los constructores navales de Estados Unidos emplearon en los buques de las clases Liberty y Victory durante la segunda guerra mundial.

Sobre dos mástiles paralelos a popa y uno a proa, el Vladimir Favorskiy disponía de tres grandes puntales o brazos de grúa gestionados por un complejo entramado de cables y poleas que posibilitaban la carga y descarga en sus tres bodegas.

Con la intención de reponer algunos de estos cables, un grupo de operarios llegados ex profeso desde la Unión Soviética comenzaron a trabajar a bordo en la mañana del 15 de agosto. Tras aplazarse un día la salida, que inicialmente estaba prevista para el viernes 18, los trabajos se fueron retrasando hasta el día 27, jornada en la que el buque soviético salió a la bahía a esperar órdenes.

Una curiosa reparación la que trajo al mercante Vladimir Favorskiy a Málaga para tres días, y que finalmente, se prolongó mucho más de lo previsto.

583062Mercante soviético Vladimir Favorskiy con su aparatoso aparejo de cables.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de octubre de 2015.

La barcaza antillana

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de mayo de 2013 a las 9:03

El 27 de diciembre de 2012, procedente de la localidad mauritana de Nouadhidou, llegaba al puerto de Málaga el remolcador Felis. Con apenas 277 toneladas de registro bruto y 31 metros de eslora, este buque abanderado en San Vicente y las Granadinas construido en 1972, traía a remolque a la barcaza Ans, una plataforma flotante multipropósito de 677 toneladas que venía a reparar.

Tras quedar amarrados ambos en el muelle número seis, varios días después de su llegada, el remolcador  ponía rumbo a la ciudad portuaria holandesa de Ijmuiden, quedando la barcaza a la espera de entrar el en dique flotante de Mario López.

Matriculada en Basseterre, capital de la exótica isla antillana de San Cristóbal y Nieves, la barcaza Ans, propiedad de una empresa de origen holandés dedicada a suministrar embarcaciones para diversos trabajos marinos, llegaba a aguas malacitanas para realizar una serie de reparaciones en seco y a flote.

Tras permanecer varias semanas amarrada en el muelle seis, el 14 de enero, la barcaza, con la ayuda de los dos remolcadores malagueños de la Clase H,  finalmente entraba en el dique flotante. Cumplimentados todos sus trabajos en seco, el 11 de febrero, la plataforma regresaba al muelle seis donde se culminaba su reparación a flote.

Una vez lista y con la intención de navegar remolcada hasta Italia, la barcaza Ans, desde mediados de marzo permanece a la espera de dejar las aguas malagueñas; una circunstancia que se está retrasando y que ya ha motivado, en varias ocasiones, el tener que moverla para facilitar así el tráfico comercial de buques en el muelle seis.

Una historia aun sin final que podría mantener a esta plataforma de matrícula antillana muchos meses en el puerto de Málaga.

Barcaza ANS atracada en el muelle seis tras su reparación.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de mayo de 2013).