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Los remolcadores sí cumplieron

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de julio de 2015 a las 8:51

El pasado día 16, cumpliendo una tradición personal que ya se remonta a varias décadas, me paseé por los muelles para ver qué se cocía en la jornada que festeja a la patrona de las gentes de la mar. Sabiendo de antemano lo que me iba a encontrar, lo primero que me sorprendió fue la abundancia de buques de bandera española que se hallaban en la aguas del puerto. Varado en el dique, se encontraba el remolcador R. Mazagon. Amarrado en el muelle 3-A3, el mercante Barizo, y justo frente a él, el Fortuny estrenaba titularidad como Melillero en su primer día del Carmen en Málaga. Además de estos buques y sin contar a las golondrinas y otras lanchas auxiliares, también con matrícula española, el gánguil Ardenza arañaba arena en la dársena exterior, mientras la patrullera Tagomago compartía atraque en el muelle uno con los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve.

Con esta abundancia de barcos españoles, la segunda sorpresa del día me la proporcionó la nula participación de la gran mayoría de estos buques en el tradicional engalanado; una ancestral costumbre que los días de la Virgen del Carmen ha vestido a los barcos patrios con, al menos, una vistosa guirnalda de banderas.

Y aunque algunos de estos buques estaban en reparación o se encontraban trabajando, la gran sorpresa, la tercera del día, me la proporcionó el Melillero, que por primeras vez en muchos años no colgó las banderas para conmemoran el día de la patrona.

Al menos, y esta es la imagen más positiva que puede sacar de la jornada del pasado 16 de julio, los remolcadores Vehintiocho y Vehintinueve sí que cumplieron con la tradición, y como vienen haciendo desde siempre, se engalanaron para honrar a la Virgen del Carmen.

OLYMPUS DIGITAL CAMERARemolcadores VEHINTIOCHO y VEHINTINUEVE engalanados en la festividad de la Virgen del Carmen.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de julio de 2015.

 

Sin sus colores

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de octubre de 2013 a las 8:39

El actual negocio de los buques de crucero, cada vez, es más incompatible con las más rancias tradiciones de muchas de las navieras que durante décadas han efectuado viajes por mar. Teniendo en cuenta que muchos de los pequeños detalles que antes se cuidaban hasta extremos insospechables, hoy día, en aras de mantener el negocio a toda costa se descuidan, no resulta nada extraño que compañías sin demasiados años de experiencia, pasen por alto eso de la tradición.

Y aunque hay muchos ejemplos al respecto de lo que les hablo, les contaré un detalle muy significativo referido a la imagen exterior de un buque en concreto. Un barco con 21 años de vida que hasta la fecha ha pasado por las manos de dos compañías dedicadas al turismo por mar.

Construido entre 1991 y 1992 en los astilleros alemanes  Meyer Werft, el Zenith comenzaba su carrera por el Caribe y las Bermudas para la naviera Celebrity Cruises. Transferido en 2007 a Pullmantur, el barco cambiaba de imagen. Con su casco en blanco y su chimenea en rojo con una letra ñ como logotipo, el Zenith visitaba Málaga por primera vez en septiembre de 2009.

Tras efectuar varias escalas, en 2012 Pullmantur cambiaba su imagen corporativa, y los barcos de esta compañía dedicada al mercado crucerístico español, se pintaban de color azul luciendo un nuevo logotipo.

En este trámite, el Zenith llegaba a Málaga el 18 de marzo del presente año sin ningún tipo de señal que lo identificara como uno de los buques de esta naviera. Con un inmaculado casco blanco y una aséptica chimenea azul, el barco del Pullmantur navegaba sin sus colores. Un singular detalle que otras compañías más arraigadas a su historia y tradiciones tal vez nunca hubieran permitido.

Zenith 18-III-13 sin logos6El ZENITH atracado en Málaga sin los colores de su armador.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (8 de octubre de 2013).

El primer encuentro

Juan Carlos Cilveti Puche | 13 de noviembre de 2012 a las 8:46

Cuando dos barcos de una misma compañía coinciden atracados en un puerto, normalmente, los capitanes y algunos miembros de las tripulaciones suelen visitarse. Esta norma de cortesía, o si lo prefieren, de camaradería, habitualmente suele tener su segundo acto cuando uno de los barcos deja el puerto y ambos se despiden haciendo sonar sus bocinas.

Hace unos días, dos buques de Costa Cruceros atracaban con unas horas de diferencia en las instalaciones cruceristicas del puerto, y la tradicional visita y despedida sonora volvía a repetirse.

El miércoles 26 de julio de 1972, los muelles uno y dos (los que por entonces albergaban a la gran mayoría de buques de turistas que llegaban a Málaga) vivieron una jornada repleta de barcos. Procedente de Nápoles y con destino a Vigo, el buque español Monte Umbe atracaba en el muelle de Cánovas dentro de un curioso itinerario en el que viajaba un nutrido grupo de turistas de diversas nacionalidades. En ese mismo muelle, el buque de la  por entonces denominada Costa Line Federico C.,  amarraba tras haber tocado con anterioridad el puerto francés de Cannes. Completando la lista de barcos turísticos de ese día, el Irpinia, llegado de Tánger y con destino a Palma de Mallorca atracaba en el muelle de Ricardo Gross.

A las ocho de la tarde, el Federico C. dejaba las aguas del puerto rumbo a Funchal, y mientras salía, se encontraba con su hermano de contraseña Enrico C. que llegaba a Málaga para pasar la noche.

Unos prolongados saludos sonoros por parte de ambos barcos sirvieron para festejar aquel momento. Un histórico encuentro que significó la primera vez que coincidían en aguas malagueñas dos buques de Costa Line, lo que hoy es Costa Cruceros.

Federico C. y Enrico C.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (13 de Noviembre de 2012).

Malagueña salerosa

Juan Carlos Cilveti Puche | 3 de julio de 2012 a las 19:22

La marina española, tanto la mercante como la de guerra, han tenido desde siempre una muy curiosa tradición musical que, hoy día, salvo en muy contadas ocasiones, se ha perdido.

Cuando un buque de bandera nacional llegaba a un puerto extranjero, como norma general y mientras se realizaba la maniobra de atraque (igualmente ocurría cuando el barco desatracaba), sonaba por megafonía algún tipo de alegre canción que indicaba que el buque que estaba maniobrando era de nacionalidad española.

Esta tradición que el tiempo fue relajando y que salvo determinados barcos con pasaje y buques de guerra siguieron escenificando, fue algo muy habitual, por ejemplo, en navieras tales como La Compañía Trasatlántica Española y Pinillos; las cuales,  durante  varias décadas (a finales del siglo XIX y principios del XX) mantuvieron viva con un variado repertorio de pasodobles  que sonaban en las escalas que sus barcos realizaban por todo el mundo.

Cuando las líneas regulares trasatlánticas patrias dejaron de existir, la tradición musical desapareció y sólo la Armada continuó haciendo sonar música en los atraques y desatraques.

Y aunque los habituales sones que nuestros barcos de guerra usan para mantener viva esta tradición son marchas militares, hace unos días, el puerto de Málaga pudo vivir una experiencia musical fuera de lo común.

Mientras el patrullero Tagomago P-22  realizaba su maniobra de atraque para establecer aquí, de forma permanente, su base de operaciones, por la megafonía del buque sonaba la conocida canción “Malagueña salerosa”. Sin duda alguna, un muy bonito detalle por parte del comandante del buque que quiso agasajar de una forma musical a la que desde ahora será su nueva casa.

TAGOMAGO P-22 atracando.

Les dejo un vídeo con la canción.

http://www.youtube.com/watch?v=kjw-I_pizp0

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (3 de Julio de 2012).

El cuarto Nieuw Amsterdam

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de abril de 2012 a las 7:20

SI hubiera que hablar de la tradición marítima por excelencia, sin duda alguna, habría que mencionar a la compañía Holland America Line. Fundada en el año 1873, esta naviera de origen holandés, además de tener buques de carga al uso, fundamentalmente operó desde sus inicios con barcos de línea regular transportando emigrantes entre Europa y Estados Unidos. Tras imponer en 1883 a todos los nombres de sus barcos de pasaje el sufijo dam (en holandés dique o presa), esta compañía realizaba su primer viaje turístico en 1895 entre los puertos de Roterdam y Copenhague. Después de navegar muchos años en rutas trasatlánticas, cuando los buques de línea ya no eran rentables, Holland America Line que ya sólo operaba con pasajeros, reconvirtió a sus barcos en buques de crucero, manteniendo en todos ellos el sabor de aquellos viejos y lujosos trasatlánticos de otra época.

Con una flota donde la tradición mantiene permanentemente algunos nombres del pasado, el puerto de Málaga recibía por primera vez en la jornada de ayer al cuarto Nieuw Amsterdam, un superhotel flotante que perpetúa un nombre histórico en esta compañía. Tras un primer Nieuw Amsterdam que navegó entre 1906 y 1932, un segundo buque con este mismo nombre visitaba el puerto malagueño en cinco ocasiones entre los años 1953 y 1967 (curiosamente de todas estas visitas sólo en una ocasión, el barco atracó en el puerto). En el año 2000, el tercer Holland America Line también denominado así escalaba en Málaga. Procedente de Cádiz y con destino a Barcelona, ayer el cuarto Nieuw Amsterdam atracaba en el muelle norte de la estación marítima de Levante, y la tradición marítima por excelencia volvía a estar presente en el puerto de Málaga.

Cuarto NIEUW AMSTERDAM en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de Abril de 2012).

La procesión

Juan Carlos Cilveti Puche | 26 de julio de 2011 a las 8:28

Probablemente, esto que hoy les cuento, no gustará a muchos; aunque, dejando los tópicos a un lado, la cruda realidad, en la gran mayoría de las ocasiones, no agrada nunca a casi nadie.

La primera vez que vi, y de esto hace ya bastantes años, la procesión marítima de la Virgen del Carmen, me quedé totalmente sorprendido. A bordo de un pesquero y seguida por infinidad de embarcaciones de todo tipo, la Patrona de los hombre de la mar, tras visitar todas y cada una de las dársenas del puerto y recibir los sonoros saludos de los barcos que, engalanados, se encontraban atracados en los diferentes muelles malagueños, salía a mar abierto cumpliendo así una tradición que se remonta a 1915; año en el que la Virgen del Carmen realizaba por primera vez su procesión marítima.

Debido a diversas razones relacionadas con la seguridad  (al menos ese fue el argumento que se expuso), la Patrona pasó a ser procesionada por los remolcadores malagueños; y ahí, y esta es la cruda realidad, el desfile marítimo comenzó su declive.

Tras unos años en los que se mantuvo un multitudinario seguimiento, la procesión comenzó a perder acompañantes; y hoy día, la Virgen del Carmen es seguida desde la mar por un reducido grupo de yates y  muy poca cosa más.

Ante la dura competencia (y tal vez la palabra competencia no se la más acertada), de otras procesiones marítimas instituidas a lo largo del litoral malagueño, el cortejo oficial del puerto ha perdido enteros; y ya, no es, ni por asomo, lo que hace unos años era esta tradicional procesión en la mar.

Una muy triste, o más bien, dolorosa realidad, que, en nada se asemeja al multitudinario seguimiento que la Patrona de las gentes de la mar tiene sobre tierra firme.

Procesión de la Virgen del Carmen de este año.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de Julio de 2011).

Detalles Navideños

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de diciembre de 2010 a las 21:20

Por estas fechas, casi siempre he escrito alguna columna referida a aspectos marítimos-navideños.

Desde aquel arbolito de Navidad y aquella figura de un Papá Noel a bordo de la draga VOLVOX IBERIA (este buque dragó gran parte de los fondos del puerto de Málaga para la construcción del muelle de Levante en 1998), pasando por el otro árbol que lucía el buque de crucero MAXIM GORKIY en su mástil o por la estrella que mostraba en su exterior el ferry JUAN J. SISTER, en estos días, siempre he procurado hacer un guiño a lo que significa pasar unos días tan señalados trabajando a bordo de un barco.

Juan J Sister 30-XII-08 blog

Estrella del JUAN J. SISTER. Navidad 2008.

En esta ocasión, más que referir y mostrar signos navideños a bordo, he pensado mostrarles cómo se adorna la Navidad en tierra; en concreto en el puerto de Málaga.

Desgraciadamente, algunas de las imágenes que les mostraré, hoy día ya no son posibles de ver. Diferentes razones han llevado a la desaparición de algunos de estos signos o tradiciones tan especiales.

Edificio AP Málaga 11-XII-04 blog

Edificio de la Autoridad Portuaria de Málaga. Navidad 2004.

Nacimiento Puerto Navidad 2007-2008 blog

Parte del nacimiento en el patio del edificio de la Autoridad Portuaria de Málaga. Navidad 2008.

Navidad Estación Marítima 27-XII-08 blog

Árbol de Navidad en la Estación Marítima de Levante. Navidad 2008.

Nacimiento  Centro Control AP 12-XII-07 blog

Nacimiento en el Centro de Control del Puerto de Málaga. Navidad 2007.

Bar 30-XII-09 blog

Decoración exterior del Bar-Restaurante del Puerto de Málaga. Navidad 2009.

 

 

La “Arrimá”

Juan Carlos Cilveti Puche | 14 de diciembre de 2010 a las 9:45

Sin serlo realmente, lo que hoy les contaré,  muy bien podría englobarse en ese tipo de historias que,  repletas de generosidad y buenas intenciones,  aparecen todos los años en estas fechas navideñas.

Teniendo en cuenta que esta tradición perdida, afectaba al colectivo de estibadores portuarios (un grupo de trabajadores considerados desde siempre como muy especiales); quizás, la ternura de esta, alcance una significación muy particular.

En un viejo documento de finales del siglo XIX,  donde se referían diversos aspectos relativos al día a día en nuestro puerto, encontraba la curiosa expresión “arrimá”; una palabra que desconocía y que me dediqué a investigar.

Deduciendo que la palabra era una malagueñización del término arrimar, tras una búsqueda un tanto a ciegas, finalmente pude descubrir el significado exacto de esta curiosa expresión.

Cuando la esposa de un estibador daba a luz, a la semana (más o menos) del nacimiento, el  padre debía llevar a su nuevo hijo al puerto para cumplimentar la “arrimá”.

Con el recién nacido entre sus brazos (hay algunas referencias que describen que bebé siempre iba envuelto en una manta), el nuevo padre se paseaba por los muelles, y todos sus compañeros de estiba, se acercaban a él para formalizar esta tradición.

En la medida de las posibilidades de cada uno, los estibadores arrimaban algún dinero al bolsillo del nuevo padre; el cual, cuando terminaba su recorrido por los muelles, había recibido la ayuda económica de la totalidad de sus compañeros de trabajo.

Un tradición que como tal, hoy no existe (muy probablemente esta se perdiera en las primeras décadas del siglo XX,) y que tal vez, debería recuperarse aunque fuera de forma simbólica.

Vistas del Puerto de Málaga blog

El puerto de Málaga en los tiempos de la “arrimá”.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (14 de Diciembre de 2010).

 

Una tradición que perdura

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de julio de 2010 a las 8:29

Una de las escasas tradiciones que aun se mantiene viva el día en el que se procesiona a la Virgen del Carmen por las aguas de nuestro puerto, es la que realizan los remolcadores. Independientemente de que estos buques se engalanen el 16 de Julio, amén de hacerlo igualmente en la jornada en la se celebra la procesión, los remolcadores de Málaga, año tras año, participan de una muy entrañable fiesta con familiares y amigos en honor de su patrona.

Con todo esto; y teniendo en cuenta que los remolcadores están operativos las 24 horas del día los 365 días del año, y que el tráfico no suele respetar fiestas o celebraciones, en más de una ocasión, estos barcos han tenido que atender alguna maniobra momentos antes o después de la procesión marítima.

El 17 de julio de 2005, el remolcador Diheciseis fue el encargado de pasear a la patrona por las aguas malagueñas. Acompañado de su gemelo el Quihnce y de multitud de pequeñas embarcaciones, pasadas las seis y media de la tarde se iniciaba la procesión. Dos horas más tarde, justo después de desembarcar a la Virgen en el muelle número dos, los remolcadores recibían el aviso de una maniobra. El portacontenedores Maersk Missoui, que había llegado de madrugada, adelantaba su salida.

A toda prisa; y ya en su atraque habitual, las tripulaciones de los remolcadores, mientras los invitados bajaban a tierra, comenzaban a desmantelar todos y cada uno de los adornos con los que estos dos buques habían sido engalanados para la procesión.  

Una vez finalizada la maniobra, a bordo del Diheciseis se volvía a repetir la tradición; una de las pocas tradiciones que perduran el día en que se procesiona la Virgen del Carmen en el puerto de nuestra ciudad.

Maersk Missouri 17-VII-05 blog

Remolcadores maniobrando con el Maersk Missouri el 17 de julio de 2005.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (20 de Julio de 2010).

Los tres EUROPA.

Juan Carlos Cilveti Puche | 1 de junio de 2010 a las 7:27

 

Determinadas navieras; las que aun conservan ciertas tradiciones quizás no demasiado compatibles con lo que hoy en día es el mercado crucerístico, participan de la idea de perpetuar el nombre de uno de los barcos de su flota.

Y aunque destacan fundamentalmente, por esta circunstancia, dos importantes navieras: Holland America Line y Hapag-Lloyd, hoy les contaré una curiosa historia referida a la segunda compañía que les menciono; algo que durante años se ha podido ver, y si no cambian las cosas, seguiremos viendo en el puerto de nuestra ciudad.

Fundada en 1970 como resultado de la fusión de las dos más importantes navieras alemanas de la historia, la Hapag-Lloyd nacía con el firme propósito de convertirse en la compañía crucerística de elección para el mercado alemán.

Retomando el nombre de un barco de una de las dos navieras de la cual había surgido, en 1970, la Hapag adquiría un histórico buque de línea que rebautizaba como Europa. Después de exprimir literalmente la vida útil de este buque y venderlo, esta empresa alemana construía un nuevo Europa en 1981; un barco que hasta 1999 se convertiría en el buque insignia de esta compañía alemana.

Pero como la tradición debía continuar, en agosto del año 1999, Hapag-Lloyd botaba su tercer Europa; un exclusivo barco, incluido en el “top ten” de los buques más lujosos del mundo, que aun navega bajo la contraseña de esta naviera.

Y ante esta interesante historia, sólo me queda decirles que el puerto de Málaga, en los últimos 29 años, ha sido testigo en múltiples ocasiones de las reiteradas visitas de estos tres buques. Una historia que retomaré próximamente cuando les hable del capitán de los tres Europa y sus escalas malagueñas.

 

Europa 7-X-1999 blog

                                                                                                                                                    Tercer Europa en su primera escala en Málaga en octubre de 1999.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (1 de Junio de 2010)