Archivos para el tag ‘turistas’

Los cruceros pasan de la Feria

Juan Carlos Cilveti Puche | 18 de agosto de 2015 a las 9:56

LOS CRUCEROS PASAN DE LA FERIA

La nula presencia de barcos turísticos durante los festejos de agosto revela el escaso interés de las navieras por visitar durante estos días la capital de la Costa del Sol.

Resulta verdaderamente curioso y muy triste que las dos celebraciones de mayor esplendor en la capital malacitana, la Semana Santa y la Feria de Agosto, nunca hayan tenido la más mínima repercusión para el sector de los buques turísticos. Teniendo en cuenta que las instalaciones crucerísticas malagueñas están consideradas como una de las mejores a nivel nacional, amén de formar parte del grupo de las más destacadas de toda la cuenca mediterránea, resulta paradójico que los buques de crucero que tantas escalas hacen a lo largo del año, no vengan expresamente a Málaga ni en la Semana de Pasión, ni en la de los festejos de agosto.

Pero centrándonos en los días de Feria (lo que ahora toca), desde siempre, el atractivo de esta fiesta ha pasado desapercibido para las navieras dedicadas al negocio crucerístico. Y aunque sí hay referencias históricas de buques que han atracado en aguas malacitanas durante estos días, muy pocas son las reseñas en las que realmente los barcos han llegado al reclamo directo de estos festejos veraniegos.

El 22 de agosto de 1932, bajo la contraseña de la compañía inglesa White Star Line, el Homeric, llegaba cumplimentando lo que sería su última gran ruta atlántica. Procedente de Tánger y con destino a Argel, este trasatlántico que aún mantenía su tres clases, fondeó en la bahía malagueña trayendo a su bordo a 750 pasajeros. Tras desembarcar en varios botes, los turistas, la mayor parte de ellos de nacionalidad británica, pudieron conocer la Feria acompañados por unos guías contratados por Mac Andrews y Cía., la empresa consignataria del Homeric en Málaga.

Homeric 1

El HOMERIC de White Star Line que llegó a Málaga en la Feria de 1932.

Muchos años más tarde, en concreto el 9 de agosto de 1955, realizando su primera escala malacitana, el buque de bandera francesa Foch, atracaba en el muelle de Cánovas coincidiendo con la Feria malagueña. Procedente de Casablanca y con destino a Marsella, el barco de la Compañía de Navegación Paquet, que traía 100 pasajeros en ruta por el Mediterráneo, permaneció amarrado casi dos jornadas, saliendo en la noche del día 10 mientras se ejecutaba desde el puerto un castillo de fuegos artificiales.

Y aunque existen muchas llegadas de barcos turísticos durante los días de Feria, quizás, estas dos referencias son las más claras al respecto de buques que sí escalaron en Málaga al reclamo de los festejos de agosto.

Con estos pobres antecedentes, la realidad que hoy les expongo sobre la nula repercusión que la Feria malagueña tiene sobre los barcos turísticos, muy bien se puede apreciar en las estadísticas de las escalas efectuadas en la última década. Teniendo en cuenta que entre los años 2008 y 2013 uno de los barcos atracados durante los jornadas de Feria (en cada uno de estos años), lo hizo el viernes de los fuegos y se marchó antes del inicio oficial de ésta, la mayor repercusión crucerística durante los festejos de agosto se produjo en 2012, año en el que siete buques cumplimentaron un total de ocho atraques.

Balance de una decada*Una escala se realiza el viernes de los fuegos y el barco se marcha antes del inicio de la Feria.

Frente a estas reveladoras cifras, y dejando a un lado la estacionalidad, lo que sí queda claro es que la calificada como Feria del Sur de Europa poco interesa a las navieras que durante el resto del año traen a sus barcos turísticos a Málaga.

Y aunque para estas compañías sería muy complejo desembarcar a cientos o miles de pasajeros ya sea en la Feria del Centro o en el Cortijo de Torres, lo que sí es una realidad, y aquí había que acordarse de qué tipo de promoción turística se hace desde las instituciones oficiales, es que cada vez hay menos buques de crucero que amarran en el puerto durante estos días. Por cierto, este año sólo vendrán tres en un mismo día; y el que más tiempo permanecerá atracado se marchará a las siete de la tarde.

“LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas  18 de agosto de 2015.

 

Antifaces y disfraces crucerísticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de febrero de 2015 a las 9:17

Durante muchos años, el carnaval en España fue una fiesta prohibida. Salvando algunos bailes de disfraces celebrados siempre bajo techo, la posibilidad de salir a la calle auspiciados por Don Carnal, constituyó durante muchas décadas una actividad no exenta de peligros.

En el mundo crucerístico, desde que éste existe como tal, los viajes realizados en febrero, siempre han incluido alguna que otra celebración carnavalesca; un hecho que en determinadas circunstancias, ha centrado la mayoría de las actividades a bordo.

Realizando una ruta por el Mediterráneo y el Atlántico, el 28 de febrero de 1965, el buque de crucero Agamemnon, procedente de Génova, atracaba en el muelle número dos.

Con la previsión de salir al día siguiente con destino a Las Palmas, las actividades de los 170 pasajeros que venían a bordo del barco de la compañía griega Dorian Cruises, sólo se limitaron a una serie de recorridos a pié por las calles de la ciudad.

Probablemente con el recuerdo de alguna fiesta celebrada a bordo, un grupo de turistas, la mayoría de ellos norteamericanos, desembarcaba del Agamemnon ataviados con antifaces y aderezos carnavalescos. Ante la atónita mirada de los guarda muelles que no supieron cómo reaccionar, los pasajeros del buque salieron del puerto buscando vino y tapas de la tierra. A pocos metros del recinto portuario, dos policías, paraban a los turistas para pedirles explicaciones sobre sus atuendos y antifaces.

Ante las dificultades para entenderse, los agentes de la autoridad acompañaron a los pasajeros al Agamemnon, donde un policía avisado ex profeso y que sabía inglés, explicó a los turistas que las salidas a la calle para celebrar el carnaval estaban prohibidas.

Agamemnon-23AGAMEMNON, el buque que trajo a los turistas norteamericanos que salieron a la calle disfrazados de carnaval.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 17 de febrero de 2015.

El pasado existe

Juan Carlos Cilveti Puche | 10 de febrero de 2015 a las 9:24

Aunque los acontecimientos del pasado no suelen interesar demasiado, quizás, un somero vistazo a lo que años atrás se vivió en las aguas malacitanas, evitaría alguna que otra metedura de pata si hablamos, por ejemplo, de escalas crucerísticas.

Sin olvidar; y por supuesto, valorando muy mucho las últimas visitas de los más importantes buques de turistas que navegan por el mundo, pensar que el éxito crucerístico malagueño tan sólo se remonta unos cuantos años atrás, es, por decirlo de alguna manera, un importante error que, en mi modesta opinión, debería ser subsanado por los que casi a diario nos venden las excelencias de los atraques de este tipo de barcos.

Y aunque existen infinidad de ejemplos (y no exagero), hoy les hablaré de una significativa visita acontecida en el año 1952. Realizando un viaje turístico de 60 días en los que se tocaban 17 países diferentes en 21 escalas, el 15 de febrero, llegaba procedente de Gibraltar el Britannic. Navegando bajo la contraseña de la compañía Cunard Line, este trasatlántico de 26.943 toneladas de registro bruto y 217 metros de eslora, construido por encargo de la naviera White Star line, la propietaria del afamado Titanic, realizaba uno de los pocos viajes turísticos que cumplimentó en su prolongada vida de mar.

Fondeado en la bahía y con 500 turistas norteamericanos, el Britannic, al que le esperaban 6 autobuses y un considerable número de taxis (algunos de ellos venidos de otras provincias andaluzas), tras desembarcar a la gran mayoría de sus pasajeros para que visitaran Granada, permaneció en aguas malacitanas durante dos días. Unas intensas jornadas de turistas de barco que nada tienen que envidiar a las que se viven en nuestros días.

Britannic-15Trasatlántico BRITANNIC que visitó Málaga con turistas en febrero de 1952.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 10 de febrero de 2015.

Suciedad y coches de caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de mayo de 2014 a las 12:19

Los paseos turísticos en coches de caballos, desde siempre han tenido una muy estrecha relación con la industria crucerística. Y aunque en la actualidad, las posibilidades de ocio que se les ofertan a los pasajeros que llega al puerto en barco son muchas y muy variadas, los recorridos por la ciudad a bordo de estos peculiares carruajes siguen teniendo su encanto.

Con la curiosa circunstancia de que no existe una parada oficial dentro del recinto portuario (esto sería harina de otro costal), la industria malacitana de los coches de caballos, aun siendo un negocio con mucho tirón para los turistas de barcos, deja mucho que desear.

Y aunque en el centro  existen varias paradas, la situada en el Paseo de los Curas, quizás sea el más claro ejemplo de la dejadez con la que se gestiona esta atracción turística. Dejando a un lado la muy escasa uniformidad de los cocheros o el desconocimiento más básico de los idiomas, la primera impresión que se tiene al ver este estacionamiento no resulta demasiado agradable.  Un permanente charco de agua junto a los coches y una sempiterna bolsa de basura para depositar los excrementos de los equinos (curiosamente esta bolsa siempre está junto a una gran papelera móvil), constituyen, amén del inevitable olor que acompaña los caballos, una de las primeras imágenes que tienen de Málaga los turistas de barco que salen del recinto portuario para descubrir los encantos de la Capital de la Costa del Sol.

Y si un cierto grado de cutrez, podría incluso hasta dar tipismo a estos lugares, la suciedad en la que se venden los paseos en coches de caballos por el centro de Málaga, nada favorecen a una ciudad visitada por miles de turistas de buques de crucero.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAParada de coches de caballos en el Paseo de los Curas.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 6 de mayo de 2014).

‘Shopping Center’

Juan Carlos Cilveti Puche | 25 de junio de 2013 a las 12:26

Por mucho que se empeñen unos y otros, lo que ofrece el centro comercial Muelle Uno, ni por asomo  está ideado para los miles de turistas que llegan a Málaga en barco. Ofertar ropas de marca, artículos de regalo (que no souvenirs) o gastronomía no autóctona, resulta algo verdaderamente absurdo. Y lo es, por el simple hecho de que todo eso y mucho más, ya lo tienen los pasajeros en los buques en los que pasan sus vacaciones en el mar.

Y como esto que les digo podría parecer una opinión muy personal, les contaré una circunstancia muy esclarecedora que refleja el nulo interés que, para los turistas de barco, despierta este centro comercial.

Los pasajeros de cualquier buque de crucero que atraca en los muelles Norte o Sur de la estación marítima de Levante, necesitan de un autobús lanzadera, ya sea público o privado, para poder llegar al centro de la ciudad.  Los días en los que no hay barcos turísticos atracados en el muelle del Palmeral, estos autobuses circulan por el interior del puerto, y en las inmediaciones del centro comercial  Muelle Uno, realizan unas paradas obligatorias que oscilan entre 2 y 4 minutos.

Tras quedar estacionado el bus en alguna de estas paradas, su conductor, en un inglés más o menos ortodoxo y a la voz de “shopping center” (centro comercial), informa a los pasajeros que durante varios minutos hay que quedarse allí, y que el final del trayecto está en las columnas del puerto, o lo que es lo mismo, en el centro de la ciudad. Muy pocos turistas de barco, por no decir ninguno, desde que se han establecido estas paradas, han subido o bajado en ellas, un hecho muy significativo que demuestra un escaso interés por visitar algo que ya tienen en sus respectivos buques de crucero.

Parada de autobús cerca del centro comercial Muelle Uno.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (25 de junio de 2013).

Paseos en coche de caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 4 de septiembre de 2012 a las 10:22

El  martes cuatro de septiembre de 1934, fondeaba en la bahía malagueña el buque de bandera inglesa Atlantis. Procedente de Southampton y con destino a Nápoles, este barco que realizaba un exclusivo itinerario crucerístico por el Mediterráneo, llegaba a Málaga con 450 pasajeros (su ocupación máxima). Organizado el desembarco en diferentes botes salvavidas del buque, la mayoría de los turistas británicos que bajaron a tierra, durante varias horas, visitaron la ciudad y sus alrededores subidos en coches de caballos.

Aquella escala turística, tan organizada como las que en la actualidad efectúan los muchos buques de crucero que llegan al puerto malagueño, fue la última de este barco en Málaga. Una visita que como las anteriores 14, realizadas desde 1930, se caracterizó por una curiosa circunstancia.

Construido en 1913 en los astilleros norirlandeses Harland & Wolf (los mismos que dos años antes habían botado al Titanic), este buque, comenzaba a navegar con el nombre Andes bajo la contraseña de la compañía británica Royal Mail Lines. Tras realizar viajes en línea regular con Sudamérica y participar como mercante artillado en la Primera Guerra Mundial, en 1930, rebautizado como Atlantis, comenzaba a navegar como buque de crucero. Ese mismo año, en uno de sus primeros itinerarios turísticos por mar, el barco visitaba el puerto de Málaga. Atracado en el muelle de Cánovas, la agencia encargada de consignar a este buque ofreció, de forma gratuita, a todos los pasajeros del Atlantis un paseo en coche de caballos. Aquel recorrido turístico por las calles malagueñas fue todo un éxito y el Atlantis, en sus siguientes 14 escalas en Málaga, siempre ofertó a sus pasajeros esta singular actividad.

Buque de crucero ATLANTIS.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (4 de Septiembre de 2012).

Alemanes

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de junio de 2012 a las 8:48

DESDE principios del siglo XX, los buques de compañías alemanas con pasajeros alemanes, convirtieron al puerto de Málaga en un punto de escala fija para sus diferentes itinerarios turísticos por mar. Con esta premisa y con una habitualidad mantenida durante años, las navieras dedicadas en exclusividad al mercado germano, han seguido trayendo sus barcos a Málaga de una forma continuada y permanente.

Un claro ejemplo de lo que les digo, se pudo vivir en las instalaciones crucerísticas malagueñas tan solo hace unos días. El martes 29 de mayo, atracaba en el muelle Sur de la estación marítima de Levante el buque Hamburg y al día siguiente, en el mismo muelle, amarraba sus estachas el Columbus 2.

Dedicados ambos en exclusividad al turismo marítimo alemán, estos dos buques llegaban con una muy especial particularidad; un hecho verdaderamente significativo y curioso que potencia la tesis de que el puerto malagueño es un importante destino para este mercado turístico.

Fletado recientemente por un periodo de diez años a Hapag-Lloyd, la más importante compañía naviera alemana de la historia, el Hamburg que antes de ser alquilado se llamaba C. Columbus, visitaba por primera vez Málaga bajo la contraseña de Plantours & Partner, un significativo operador turístico germano. Sustituyendo al fletado C. Columbus, el día 30 de mayo y bajo los colores de Hapag-Lloyd, atracaba también por primera vez en Málaga el Columbus 2; un barco alquilado por esta compañía alemana a una naviera de origen norteamericano.

Un extraño y tal vez demasiado complicado baile de compañías, nombres y barcos, que deja muy a las claras la importancia que para el mercado crucerístico alemán tiene el puerto de Málaga.

HAMBURG y COLUMBUS 2.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Junio de 2012).

La épica de los ‘turistas’

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de noviembre de 2011 a las 9:54

En las décadas de los años cincuenta y sesenta, la mayoría de las noticias que aparecían en los periódicos referidas a barcos de turistas (por entonces no se hablaba de buques de crucero), tenían un cierto toque épico. Esta circunstancia, por otra parte lógica, se debía a que un gran número de los buques que por entonces realizaban viajes de placer, habían tenido un pasado más o menos intenso navegando en líneas regulares trasatlánticas, amén de que muchos de ellos, habían participado de una u otra forma en la Segunda Guerra Mundial.

Y aunque hoy día esta épica ya ha desaparecido, aun existen compañías que mantienen e intentan potenciar determinados hechos referentes a su pasado.

Un claro ejemplo de lo que les hablo, es sin duda alguna la compañía Cunard Line, una naviera centenaria de origen británico que publicita de una forma muy acertada la tradición de su pasado reflejada en su actual flota de buques de crucero.

Con sólo tres barcos, las famosas reinas: Queen Elizabeth, Queen Mary 2 y Queen Victoria, esta compañía propiedad de un grupo dedicado al negocio crucerístico internacional, vende sobre todo su nombre y el de sus barcos; un hecho que por sí solo le permite competir contra las muchas excelencias, y si me lo permiten, excentricidades que ofertan otras compañías dedicadas a este mismo negocio.

Y aunque las reinas de Cunard Line no son ni los mejores, ni los más lujosos barcos, lo que sí está claro, es que cada vez que uno de estos buques toca puerto (sólo habría que recordar aquella primera escala malagueña del Queen Mary 2), la misteriosamente añeja épica de los barcos de turistas, suele regresar, como en el pasado, a los titulares de noticias de los periódicos.

QUEEN MARY 2 en su primera escala en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (15 de Noviembre de 2011).

Robos

Juan Carlos Cilveti Puche | 5 de julio de 2011 a las 8:59

Las ciudades con puertos donde se mueven pasajeros, siempre han sido, son y serán, unos lugares muy apetecibles para los delincuentes especializados en turistas. Y aunque los robos a pasajeros y tripulantes de barcos, en la actualidad, están circunscritos casi en su totalidad a los alrededores de los recintos portuarios, hasta no hace demasiado tiempo, estos  actos delictivos se realizaban de forma habitual en el interior de los puertos.

El 19 de mayo del año 2005, llegaba al puerto de Málaga el buque de crucero Mona Lisa. Al completo de pasaje alemán, el buque, que procedía de Alicante, quedaba atracado en el Pantalán de Levante a las diez  en punto de la mañana.

Ya con los turistas en tierra, y  al tratarse de una escala larga,  el capitán, una vez realizados todos los trámites que requerían de su presencia, salió a dar un paseo.

Tras unas horas callejeando por la ciudad, el capitán del Mona Lisa regresó a su barco, y cuando ya estaba a bordo, descubrió que le habían robado la cartera. Sin recordar cómo o dónde podía haber sido el hurto, lo único destacable que refirió al hacer la pertinente denuncia, fue cuando una señora se le acercó para intentar venderle una joya envuelta en un historiado papel de seda.

Con el enfado por el robo y un informe desfavorable por aquel hecho (todos los capitanes escriben un informe sobre los incidentes que se han producido durante su escala en puerto), el Mona Lisa salía de Málaga con destino a Almería a las diez de la noche.

Una historia, la de los robos a pasajeros o tripulantes de barcos, que hoy día se sigue dando; y que, de una u otra forma y con mayor o menor éxito, nunca desaparecerá de Málaga ni de los puertos con tráfico de turistas.

MONA LISA atracado en Málaga el día en el que robaron a su capitán.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (5 de Julio de 2011).

El segundo Oriana

Juan Carlos Cilveti Puche | 28 de junio de 2011 a las 8:20

Hace algún tiempo, les contaba la historia de un barco de crucero (un buque de pasaje reconvertido en barco turístico) que causó  una muy especial expectación la primera vez que atracó en el puerto de  Málaga. Tras haber fondeado en la bahía el 13 de junio de 1973, el Oriana, regresaba siete días después, amarrando en el muelle número dos.  Perteneciente a la compañía P&O (la naviera por excelencia del Imperio Británico), este buque visitó Málaga en 16 ocasiones, realizando su última escala el 17 de agosto de 1981.

Catorce años después; en concreto el lunes 8 de mayo de 1995, atracaba en el Pantalán de Levante el nuevo Oriana, un barco construido en los astilleros alemanes Jos. L. Meyer que se entregaba a sus armadores ese mismo año,  y que  heredaba el nombre de aquel histórico buque de línea reconvertido en barco de turistas.

Diseñado y destinado en exclusividad para el mercado británico (en este buque embarcan, por norma general, personas que superan los sesenta años muy apegadas al estilo de vida inglés), el segundo Oriana, sin ser un buque de líneas clásicas, se aleja bastante de la imagen  prototípica de los actuales hoteles flotantes.

Con 69.153 toneladas de registro bruto, 260 metros de eslora y 32,2 de manga, este buque, que puede alojar en sus 991 camarotes a 1.928 pasajeros, desde su primer año de vida en la mar, se mantiene fiel a las escalas malagueñas, realizando como promedio, al menos, dos visitas al año.

Un verdadero clásico a flote que, cuando deje de navegar, seguro que cede su nombre y su muy especial filosofía a un nuevo buque; un tercer Oriana que, sin duda alguna, traerá a al puerto de Málaga a nuevos turistas aficionados a tomar el té de las cinco.

ORIANA atracado en Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (28 de Junio de 2011).