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MATIAS F. BAYO

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de septiembre de 2017 a las 8:59

Hoy les contaré la historia de un buque que, en los primeros años del siglo XX,  fue muy popular en las aguas malacitanas. El Matias F. Bayo era un vapor de 1.358 toneladas de registro bruto y 70,1 metros de eslora. Construido en 1890 en los astilleros  S.P. Austin & Son Ltd. de la localidad inglesa de Sunderlan para la naviera austriaca Gerolimich & Co., este carguero  comenzaba su  vida de mar con el nombre Adriatico. Después de ser comprado en 1899 por  Óscar de Olavarría Lozano y Cía. y ser rebautizado como Matias F. Bayo, este vapor que también navegó bajo las contraseñas gijonesas de V. González y A. López de Haro & Cía., en 1911 era adquirido por la naviera Rodríguez y Cerra, una compañía muy asidua al puerto malagueño. Transportado carga general y con la posibilidad de embarcar a algunos pasajeros que sólo podían viajar en cortos trayectos por las precarias condiciones de habitabilidad del barco, hasta 1914, el Matias F. Bayo cubrió una línea que, con inicio en Barcelona, visitaba semanalmente las aguas malacitanas.

Vendido a la Compañía Gijonesa de Vapores, este buque que siguió manteniendo su nombre, continuó frecuentando Málaga. Ya sin la posibilidad de embarcar pasajeros y navegando en rutas más largas, el Matias F. Bayo pasaba a la Trasmediterránea en 1916, siendo rebautizado como Españoleto y  luciendo la matrícula de Valencia.

Transportando carbón fundamentalmente, los atraques en  los muelles malacitanos se fueron reduciendo, y este vapor, tras ser renombrado como  Maria Dolores era desguazado en Bilbao en 1937. Un muy interesante y a la vez desconocido buque que formó parte de los habituales tráficos en el puerto de Málaga en los primeros años del siglo XX.

Matias F BayoCartel de 1903 anunciando al vapor MATIAS F. BAYO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de septiembre de 2017.

Chocolate berlinés

Juan Carlos Cilveti Puche | 21 de junio de 2016 a las 9:12

En las primeras décadas del siglo XX, el robo de mercancías en el puerto constituía un hecho muy habitual. Asumidas unas mínimas pérdidas durante las labores de carga y descarga, los tiempos de espera para el embarque o el transporte fuera del recinto portuario, eran los momentos ideales para que los amigos de lo ajeno pudieran hacerse con algunos de los productos llegados a los muelles malacitanos.

En diciembre de 1930 atracaba en el puerto el vapor de bandera alemana Wachtfels. Integrado en la flota de la compañía germana Hansa Line de Bremen, este buque de 115 metros de eslora y 8.467 toneladas de registro bruto que podía embarcar a ocho pasajeros, llegaba cubriendo una línea que desde Hamburgo tocaba diferentes  puertos de España y Portugal. Transportando carga general, el Wachtfels, que procedente de Lisboa tenía como próximo destino el puerto de Valencia, amarraba en aguas malagueñas para desembarcar un cargamento de chocolate de la marca berlinesa Rausck.

Destinada esta carga a los comerciantes que suministraban a la amplia colonia alemana que residía en Málaga, las 300 cajas con tabletas de chocolate transportadas por el vapor fueron descargadas en el muelle número cuatro. Ante la necesidad de emplear más de un día para su almacenaje fuera del recinto portuario, los propietarios de la mercancía, aconsejados por el consignatario encargado del buque en Málaga, decidieron pagar a unos vigilantes que salvaguardaran su producto.

Después de una noche de estancia en los muelles, las cajas que contenían el chocolate berlinés finalmente salieron del puerto. Además de dos pérdidas ocasionadas en la descarga, cuatro cajas más fueron abiertas y vaciadas casi en su totalidad.

Wachtfels 1928Vapor WACHTFELS que desembarcó en diciembre de 1930 chocolate berlinés.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 21 de junio de 2016.

Cargado y descargado

Juan Carlos Cilveti Puche | 19 de enero de 2016 a las 8:31

Desde siempre, teóricamente, los estudios de estabilidad a la hora de realizar la cargar un barco, han conformado una de las inspecciones previas imprescindibles para poder salir a la mar. Con el fin de que la estiba de todas las mercancías sea la correcta, las autoridades de puerto certifican esta circunstancia; un hecho que en determinadas ocasiones puede complicar o retrasar los planes de navegación.

Tras este comentario, hoy les contaré qué le ocurrió al vapor de bandera francesa Anatolie en su escala malagueña de febrero de 1913. Integrado en la flota de la naviera gala Compagnie de Navigation Paquet, este buque construido en 1884, cubría por aquellos años una línea regular entre Marsella y diferentes puertos del Norte de África.

Después haber cumplimentado dos viajes redondos en el mes de enero, el Anatolie, que se encontraba en Orán, recibió la orden de atracar en Málaga para cargar 300 toneles de aceite con destino a Marsella.

Amarrado en el muelle número cuatro en la mañana del 20 de enero, ese mismo día se inicia el embarque de los toneles malagueños. Con parte de las bodegas ocupadas por otras mercancías, a mitad de la operación, el vapor francés empezó a mostrar una significativa escora hacia su banda de estribor. Paralizada la carga y con el buque inclinado hacia el lado donde se encontraba atracado, los toneles ya estibados tuvieron que ser desembarcados, y el Anatolie, además, tuvo que reestructurar parte de las mercancías que desde Orán venían posicionada en sus bodegas.

Aquella operativa, que proporcionó a los estibadores malagueños unos jugosos jornales, se prolongó durante una semana, momento en el que finalmente el Anatolie pudo seguir su viaje a Marsella.

AnatolieVapor de bandera francesa ANATOLIE.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 19 de enero de 2016.

Cena navideña en tierra

Juan Carlos Cilveti Puche | 22 de diciembre de 2015 a las 8:19

En la tarde del 24 de diciembre de 1921, procedente de Buenos Aires y con destino a Barcelona, llegaba al puerto malacitano el vapor Catalina. Con 61 pasajeros de primera, 50 de segunda, 180 de tercera y 155 en acomodación emigrante, este buque entraba en Málaga trayendo en sus bodegas 505.000 kilos de maíz y 605 cueros secos de becerro.

Construido en los astilleros escoceses Charles Connell & Co. en 1893 para Pinillos Sáenz y Compañía (posteriormente Pinillos Izquierdo y Compañía), este vapor de 5.291 toneladas de registro bruto y 122,5 metros de eslora, en el momento de su entrega, estuvo considerado como el barco de mayor tonelaje de la flota mercante española, amén de ser el que más capacidad de carga tenía.

Asiduo visitante de las aguas malacitana desde el comienzo de su vida de mar, tras cumplimentar una larga carrera en una ruta a La Habana, en 1916, el Catalina quedaba asignado a la línea Barcelona Buenos Aires, una singladura en la que Málaga estaba incluida tanto en los viajes de ida como en los de vuelta.

Pero retomando la escala del 24 de diciembre de 1921, debido a la fecha y con la necesidad de realizar una carga con destino a la Ciudad Condal, el vapor de Pinillos decidió quedar atracado hasta el día 25; un hecho que ya se había informado con anterioridad a la agencia Viuda de P . López Ortiz encargada del buque en Málaga.

Ante esta circunstancia, la empresa consignataria ofreció a los pasajeros del Catalina la posibilidad de celebrar una cena Nochebuena en el hotel Niza situado en la Calle del Marqués de Larios. Dos oficiales del vapor y 72 pasajeros desembarcaron para el evento, regresando a bordo del barco de Pinillos varias horas más tarde para seguir su viaje a Barcelona el día de Navidad.

114_Linea+Pinillos_1910Cartel anunciador de la línea Pinillos que operaba en el puerto.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 22 de diciembre de 2015.

Balcones de primera en la Semana Santa de 1925

Juan Carlos Cilveti Puche | 31 de marzo de 2015 a las 8:44

La Semana Santa de 1925, se estrenó con la primera salida a la calle de la por entonces denominada cofradía de la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo. Este hecho, junto con el aumento de los precios de los alquileres de los balcones que ya por entonces se rentaban para ver los desfiles procesionales en la calle Larios, se vio reflejado en una curiosa circunstancia marítima.

A la cuatro de la tarde del 5 de abril (Domingo de Ramos), el buque de la Compañía Trasatlántica Española Infanta Isabel de Borbon fondeaba en la dársena de Guadiaro. Realizando su habitual escala mensual en aguas malacitanas, este vapor, que llegaba procedente de Almería, cubría la llamada Línea de Buenos Aires o del Plata; una ruta regular que saliendo de Barcelona paraba en los puertos de Almería, Málaga, Cádiz, Tenerife-Las Palmas, Río de Janeiro, Montevideo y Buenos Aires.

Construido en los astilleros William Denny & Bros. en la localidad escocesa de Dumbarton, el Infanta Isabel de Borbon fue entregado a la Trasatlántica a principios de 1913, siendo en aquellos momentos junto a su gemelo el Reina Victoria Eugenia, el buque de pasaje más moderno y equipado de toda la flota española. Con 10.348 toneladas de registro bruto y 145 metros de eslora, este vapor propulsado por tres hélices fue calificado por los cronistas de la época como “un canto de cisne”; un apelativo que hacía referencia a sus lujosos interiores donde se combinaban los estilos Imperio y Luis XVI con suntuosas telas de la Real Fábrica de Tapices de Madrid.

Dedicado en exclusividad a la ruta sudamericana, el Infanta Isabel de Borbon, tras haber navegado con cuatro clases diferentes: primera, segunda, tercera preferente y emigrante, a principios de los años veinte redujo su acomodación a tres categorías, pudiendo embarcar a un total de 1.008 pasajeros.

35-IIB-lipct19-jpegVapor de la Compañía Trasatlántica Española INFANTA ISABEL DE BORBON.

Pero regresando a la escala malacitana de este buque en abril de 1925, momentos después de finalizar el fondeo en la dársena de Guadiaro, unas barcazas iniciaban la carga de unas mercancías que debían viajar a Argentina. Mientras esto ocurría, José Luís Duarte, el consignatario de la Compañía Trasatlántica en Málaga se reunía con el capitán del vapor para ultimar los detalles de una actividad que se había preparado para los pasajeros de primera.

Teniendo en cuenta que las paradas de los buques de esta naviera en el puerto malacitano duraban habitualmente ocho horas, el señor Duarte, tras telegrafiar días antes a las oficinas centrales de la compañía, ofreció la posibilidad de que los 53 viajeros que ocupaban los camarotes más pudientes del Infanta Isabel de Borbon pudieran ver el desfile procesional de la Sagrada Cena desde varios balcones de calle Larios.

Tras celebrarse a las seis de la tarde una merienda especial a bordo (de ésta también participaron en sus respectivos comedores los 94 pasajeros de segunda y los 374 que navegaban en tercera), los viajeros de primera clase acompañados de varios oficiales del buque y el consignatario desembarcaron para ver la procesión.

Y aunque la hora límite para regresar al barco eran las 23:00 (el Infanta Isabel de Borbon debía salir a las doce de la noche), el selecto grupo de viajeros no llegó a bordo hasta las 00:30, una circunstancia que motivo por el que el vapor de la Compañía Trasatlántica Española saliera de Málaga a las dos de la mañana, hora en la que según las crónicas de la época se encerró en la iglesia de la Victoria el cortejo procesional de la Sagrada Cena Sacramental de Nuestro Señor Jesucristo.

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Cartel de la Semana Santa de 1925.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” 31 de marzo de 2015.

Una escala fallida

Juan Carlos Cilveti Puche | 20 de enero de 2015 a las 12:42

El 18 de septiembre de 1905, el vapor Florida realizaba su viaje inaugural entre Génova y Buenos Aires. Construido en los astilleros Societá Esercizio Bacini por encargo de la compañía Lloyd Italiano, este buque de dos chimeneas, 5.018 toneladas de registro bruto y 116 metros de eslora, meses después de su puesta de largo, ampliaba sus navegaciones finalizando su ruta en Nueva York. Con una acomodación de 25 pasajeros en primera y 1.600 en tercera, el Florida, en junio de 1909 colisionaba y hundía al buque de la compañía White Star Line Republic. Años más tarde, en concreto en 1911, el vapor era vendido a la naviera Ligure Brasiliana, siendo rebautizado como Cavour. Continuando sus viajes entre Italia y diversos puertos sudamericanos (la finalización de viaje en Nueva York desapareció), el barco pasaba a manos de la compañía Transtlantica Italiana en 1914.

Convertida su primera clase en segunda, el Cavour, tras sus salidas desde Génova y antes de efectuar el salto trasatlántico, realizaba una escala en Gibraltar; un hecho que se publicitaba en la mayoría de los periódicos españoles.

En enero de 1915, los diarios malagueños comenzaron a informar de que el barco, además de su parada gibraltareña haría una en Málaga. Gestionado el atraque por la agencia consignataria de Gibraltar Juan Carrera e Hijos, los anuncios de esta escala prevista para febrero, publicitaron al Cavour con el siguiente texto: “Trato inmejorable, alumbrado eléctrico, pan y carne fresca y vino todo el viaje, comida abundantísima, médico, medicinas y enfermeras gratis. Telégrafo Marconi para comunicar desde alta mar con otros vapores y con la tierra”. Finalmente, el Cavor pasó de largo y no escaló en Málaga.

Cavour mhPostal del vapor CAVOUR.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 20 de enero de 2015.

Ciento ocho horas

Juan Carlos Cilveti Puche | 9 de diciembre de 2014 a las 9:10

En los primeros años del siglo XX, además de los abundantes tráficos comerciales, el puerto disponía una muy variada nómina de navieras que, desde Málaga, cubrían líneas regulares con diferentes puertos del mundo. De entre todas estas, quizás, una de las más significativas fue la Compagnie de Navigation Mixte Compagnie Touache, una naviera fundada en 1850 que se inició realizando rutas con pasaje y carga entre Marsella y diferentes puertos del Norte de África. Tras expandir sus navegaciones a Sudamérica y fracasar en el intento, la Compagnie Touache, en 1894 centró sus viajes en el Mediterráneo y en la costa Oeste de África, un hecho que posicionó a Málaga como uno de los puertos de escala fija en una de las rutas ofertadas por esta naviera.

Con la denominación de servicio rápido quincenal entre Marsella y Málaga, los vapores de esta compañía, tras escalar en aguas malacitanas continuaban viaje con destino a Melilla, Nemours y Orán, pudiendo realizar antes de llegar a Marsella entradas en el puerto francés de Sete.

Admitiendo todo tipo de carga y ofreciendo pasajes en primera, segunda, tercera y cuarta, los vapores Emir y Touareg fueron los principales encargados de cubrir esta línea malagueña; una ruta que tuvo su máximo esplendor entre 1901 y 1904.

Representados estos buques por Pedro Gómez Gómez, uno de los más reputados consignatarios de la época, la publicidad de esta línea se convirtió una de las más asiduas en los periódicos malagueños. Además de asegurar un trato excelente en todas sus clases, los anuncios de la Compagnie Touache destacaban la rapidez de sus barcos, los cuales, cubrían la ruta entre Málaga y Marsella incluidas las escalas en tan sólo 108 horas.

TouaregVapor TOUAREG que cubría la línea regular entre Málaga y Marsella.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 9 de diciembre de 2014.

La huelga de agosto de 1919

Juan Carlos Cilveti Puche | 12 de agosto de 2014 a las 7:55

A principios de agosto de 1919, la Sociedad de Capitanes y Pilotos de la Marina Mercante,  desde Barcelona, convocaba una huelga general. Con el objetivo de conseguir mejoras salariales y una más clara notificación de las planificaciones de los horarios de trabajo, el paro laboral, muy pronto se extendió a la totalidad de los puertos españoles.

Procedente de Barcelona y con destino a Sevilla, el vapor de la Compañía Trasmediterránea Ausias March, llegaba a aguas malacitanas días después de haberse convocado la huelga.  Durante su  maniobra de atraque, los buques de bandera española que se encontraban amarrados en los muelles malagueños, en muestra de desaprobación, comenzaron a hacer sonar sus sirenas y campanas. Mientras esto ocurría, desde tierra, muchos marineros que estaban secundando la huelga se acercaron al barco para increpar a la tripulación del Ausias March.

Tomada la decisión de expulsar al capitán del vapor de la Sociedad de Capitanes y Pilotos, a bordo del buque de la Trasmediterránea, que no continuó su viaje previsto, se vivieron algunos enfrentamientos. Tras sumarse a la huelga parte de los tripulantes, algunos oficiales y marineros que no secundaron el paro, intentaron seguir sin éxito la rutina habitual del vapor. A estos trabajadores, el colectivo huelguista los denominó con el singular calificativo de  pistoleros contra sindicales.

El  sábado 30 de agosto, la tripulación del  buque J.J. Sister que sí estaba autorizado para navegar, recibió la orden de embarcar en el Ausias March; y este vapor, en el cual permanecieron los marinos que no decidieron secundar la huelga, comenzó a cubrir ese mismo día la línea regular entre los puertos de Málaga y Melilla.

Ausias MarchVapor AUSIAS MARCH atracado en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 12 de agosto de 2014.

El barco del arroz

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de diciembre de 2013 a las 12:00

Seguramente, muchos de ustedes habrán escuchado o usado la frase: “estás más perdido que el barco del arroz”. Esta popular expresión, que parece podría tener su origen en un accidente marítimo, se nutre de varias acciones reales de buques perdidos en diferentes puntos de la costa andaluza.

Partiendo de la base que, quizás, la más fidedigna historia sea la del vapor Alcatraz hundido frente a Cádiz a finales de los años cincuenta, la tradición marítima malagueña, alude el protagonismo de esta frase al Delfin, un barco de la Trasmediterránea perdido frente a la localidad de Torrox.

Construido en Belfast entre 1885 y 1886 para la compañía Belfast Steamship Corporation Ltd., este vapor mixto que originariamente se llamó Optic, en 1907 pasaba a manos de la naviera barcelonesa  Sociedad Anónima Navegación e Industria que lo rebautizaba como Delfin. Tras quedar integrado en 1918 en la flota de Trasmediterránea, este buque de 1.254 toneladas de registro bruto y 80 metros de eslora, navegó cubriendo diferentes líneas regulares por el Mediterráneo.

Atracado en Málaga el 18 de julio de 1936, el Delfin, fue usado como buque prisión hasta el 31 de julio, fecha en la que inició una ruta regular entre los puertos de Málaga, Almería, Cartagena y Alicante. Cargado al parecer con harina, aceite y bacalao, el 30 de enero de 1937 navegando entre Almería y el puerto malacitano, el Delfin fue bombardeado sin éxito por varios aviones alemanes. Tras un segundo ataque fallido, al día siguiente, un submarino italiano torpedeaba y hundía al barco que queda con su superestructura fuera del agua. El 2 de febrero de 1938, una escuadrilla bombardeaba los restos del Delfin, el supuesto barco del arroz malagueño.

DelfinDELFIN, el supuesto barco del arroz malagueño.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (24 de diciembre de 2013).

El CASTILLA

Juan Carlos Cilveti Puche | 27 de noviembre de 2013 a las 13:49

El sábado uno de agosto de 1914, cuatro días después que estallara la Primera Guerra Mundial, atracaba en el puerto de Málaga el vapor Castilla. Bajo la contraseña de la naviera sevillana Compañía Anónima Vapores Vinuesa, este buque, que, por aquellos años, frecuentaba las aguas malacitanas en  diferentes rutas de cabotaje,  llegaba  con carga general procedente de Valencia con destino a Cádiz.

Esta circunstancia que, al igual que el resto de los movimientos de buques que se sucedieron en aquellos primeros días del conflicto bélico mundial merecieron una especial atención por parte de la prensa de la época, en caso del Castilla, constituyó una verdadera premonición de lo que este vapor de 82 metros de eslora y 1.905 toneladas de registro bruto viviría no muchos años después.

Construido en 1900 en los astilleros británicos R. Thompson & Sons,  tras navegar como buque de carga con los colores de la Compañía Vinuesa, en 1917, la recién creada Trasmediterránea lo compraba para ampliar su flota. Destinado al transporte de carbón y mercancías a granel, entre mayo de 1920 y enero de 1921, el Castilla sufría una importante reforma que lo transformaría en un buque hospital.

Durante los años 1921 y 1922, este vapor, frecuentó en muchas ocasiones el puerto de Málaga repatriando a los múltiples heridos que llegaba desde Melilla fruto de la Guerra de África. Después de tomar parte en el desembarco de Alhucemas en septiembre de 1925, y quedar adscrito a la flotilla número cuatro de la Fuerza de Transporte, el Castilla que desde su transformación siempre estuvo considerado como un muy singular buque hospital, finalizaba sus días al hundirse atracado en el puerto de Melilla en abril de 1927.

CastillaVapor CASTILLA en su faceta de buque hospital.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (26 de noviembre de 2013).

Por motivos personales, ayer martes 26 no pude subir al blog, como es habitual, esta columna, Hoy, con un día de retarso y pidiendo disculpas la publico.