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Si casino

Juan Carlos Cilveti Puche | 24 de mayo de 2016 a las 9:28

Aunque con anterioridad ya había estado a bordo de un buen número de buques de crucero, el 28 de abril de 1999 constituyó para mi una fecha muy significativa. Aquél día, me enfrentaba en solitario a la visita de un barco muy diferente a los que hasta aquel momento había visto.

Con la inestimable ayuda de mi buen amigo Bernardo Liñán que había gestionado el embarque, minutos después de las doce de la mañana subí al Hanseatic que se encontraba compartiendo atraque en el muelle número dos con el también buque de crucero Astra II.

Acompañado por el primer oficial comencé la visita. Tras ser prevenido por éste de que el Hanseatic era un buque turístico muy diferente, pronto descubrí el encanto de lo que hoy conocemos como un barco de expediciones.

Con la particularidad de ser el cuarto buque de crucero que llevaba este nombre, el Hanseatic, que había sido construido en Finlandia en 1991 y que realizaba su segunda escala en Málaga, mostraba unos estándares nada parecidos a los de los barcos turísticos de aquellos años. Después de visitar el puente de mando y la sala de máquinas, me enfrenté a las zonas comunes dedicadas a los 194 pasajeros que podían navegar en este barco de 122 metros de eslora. Justo después de conocer la biblioteca, el primer oficial me comentó que aquél buque no tenía casino; una circunstancia propia de los barcos que realizaban viajes turísticos alternativos.

Muchos años más tarde, en concreto en octubre de 2012, volví a visitar el Hanseatic. Luciendo los colores de la compañía alemana Hapag Lloyd y tras haber sufrido una significativa reforma, este barco que está considerado como uno de los mejores buques turísticos de expedición seguía sin tener un casino a bordo.

escanear0002HANSEATIC atracado en Málaga en abril de 1999.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 24 de mayo de 2016.

Un guiño al pasado

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de marzo de 2016 a las 9:02

Aunque las visitas oficiales de escolares al puerto están temporalmente paralizadas, la pasada semana, un grupo de alumnos del instituto Vicente Espinel (más conocido popularmente como Gaona), cumplimentaron un muy especial recorrido por el recinto portuario malacitano. Tras descubrir el edificio de la Autoridad Portuaria, un gran desconocido para muchos malagueños, algo más de cuarenta escolares de 3º y 4º de la ESO se embarcaron en la golondrina Joven María Segundo para efectuar una travesía que les permitió, además de ver los muelles desde la mar, salir a navegar por la bahía.

Organizada esta actividad como un premio para significar a los más destacados alumnos en la elaboración de una serie de trabajos con motivo del día de Andalucía, el instituto de la calle Gaona, además, ha querido realizar un significativo guiño a su pasado marítimo. Heredero de lo que fue el Real Colegio Náutico de San Telmo, este centro educativo, entre los años 1847 y 1924 impartió enseñanzas náuticas; un hecho que muchos malagueños pudieron descubrir hace no demasiados meses cuando el instituto Vicente Espinel organizó una exposición denominada Gaona y el mar.

Con estos antecedentes, y con la más que probable posibilidad de retomar en breve la actividad docente en temas relacionados con el mundo de la mar y los barcos, los alumnos que hace unos días visitaron el puerto y salieron a navegar, constituyen un vínculo entre el pasado y el presente de este centro educativo.

Y aunque muy probablemente ninguno de los estudiantes que participaron en esta actividad desarrolle una vocación marítima, lo que sí está claro, es que el instituto Vicente Espinel, o si lo prefieren, Gaona, vuelve a mirar a la mar.

IMG_0761Alumnos de Gaona desembarcando de la golondrina JOVEN MARIA SEGUNDO.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de marzo de 2016.

Noventa y tres escalas

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de diciembre de 2015 a las 9:58

Hace tan sólo unos días, en concreto el pasado 3 de diciembre, el Condado de los Ángeles y la ciudad de Santa Clarita proclamaron el Princess Cruises Day. Esta festividad que conmemoraba los 50 años de vida de compañía Princess Cruisess, tuvo como invitados de excepción a los actores de la serie televisiva Vacaciones en el Mar, una exitosa producción que se mantuvo en antena entre los años 1977 y 1986. Y aunque el principal protagonista de esta serie fue el afamado Pacific Princess, el barco donde se rodaron los primeros capítulos de la trama fue el Sun Princess, un buque muy relacionado con el puerto de Málaga.

Tras su construcción en 1972 en los astilleros italianos Cantieri Navale Del Tirreno & Riuniti por encargo de la naviera P&O Cruises, el Sprit of London, que así es como fue bautizado, pasaba dos años después a la compañía Princess Cruises que lo renombraba como Sun Princess. Completada una larga carrera luciendo el logotipo de la doncella con los cabellos al viento, y tras navegar durante seis temporadas como StarShip Majesty, en 1988 el barco pasaba a la compañía CTC que lo rebautizaba como Southern Cross. Mostrando un vistoso casco de color rojo, el 30 de agosto de 1995 visitaba por primera vez las aguas malacitanas. Cumplimentadas dos escalas más con la misma contraseña, el 5 de diciembre de 1997, el buque regresaba al puerto malagueño con el nombre Flamenco bajo el logotipo de Festival Cruceros. Desde aquella visita y hasta el 23 de diciembre de 2003, este barco cumplimentó un total de 93 atraques; un hecho que lo convierte, al buque donde se inicio la serie Vacaciones en el Mar, en uno de los barcos turísticos que más veces ha visitado Málaga hasta la fecha.

Flamenco 25-V-2001FLAMENCO en una de sus múltiples visitas a Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de diciembre de 2015.

Tópicos crucerísticos

Juan Carlos Cilveti Puche | 2 de junio de 2015 a las 17:31

Hace unos días, en un blog que nada tiene que ver con el mundo de la mar y los barcos, leía las impresiones de una periodista que por primera vez se había embarcado en un buque de crucero. Reconociendo de antemano su desconocimiento sobre la industria de los viajes por mar, esta escritora, que al final refería haber quedado encantada con la experiencia, dibujaba de una forma humorística los más habituales tópicos que cualquier pasajero encuentra cuando se estrena en una ruta crucerística.

Este artículo, me sirve de excusa para contarles una historia relacionada con las habituales visitas que los agentes de viajes efectúan a este tipo de buques; unos recorridos en puerto, casi todos con comida incluida, que usan los comerciales para conocer lo que tendrán que vender a sus potenciales clientes.

Corría noviembre de 1996 y el Costa Romantica realizaba su última escala malacitana de aquel año. Atracando en el Pantalán de Levante, tras desembarcar los turistas, un grupo de agentes de viajes subía a bordo. Y aunque la visita que tenía concertada era muy diferente, finalmente, integrado en uno de estos grupos recorrí el barco.

Acompañados por un tripulante, una joven de un pueblo del interior que se estrenaba en esto de las visitas y que se había estudiado muy bien el tema, se convirtió en la líder del grupo explicando con pelos y señales cada uno de los detalles del buque. Cargadas sus explicaciones de los más típicos tópicos crucerísticos en los que no podían faltar el Titanic y Vacaciones en el Mar, esta docta charla terminó cuando en el restaurante, frente a un esmerado plato de risotto, un inoportuno mareo de barco la obligó a finalizar su primera visita profesional a un buque de turistas.

Costa Romantica 1996COSTA ROMANTICA en su escala de noviembre de 1996.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 2 de junio de 2015.

Rentabilidad

Juan Carlos Cilveti Puche | 8 de julio de 2014 a las 18:21

Los que realizan las estadísticas que reflejan lo que gastan los turistas de los buques de crucero en Málaga, tal vez, deberían ampliar estos estudios a otros grupos de población íntimamente relacionados con el mundo marítimo. Y aunque las tripulaciones de estos barcos muy bien podrían ser el referente fundamental para cuantificar estos ingresos, los marinos de otros buques atracados en las aguas malacitanas, también deberían ser tenidos en cuenta a la hora de valorar los dineros que se gastan en la ciudad.

Pero dejando a un lado a los tripulantes de los mercantes que durante las  jornadas que permanecen en puerto salen a gastar un dinero no contabilizado en ninguna estadística, existe un muy significativo grupo de gentes de la mar que, al llegar a cualquier puerto del mundo, invaden las calles para emplear sus horas de ocio consumiendo. Me refiero, a los marinos de guerra en sus escalas de descanso.

Y para que esto no les parezca algo baladí, una mínima aproximación con cifras concretas, tal vez sirva para ratificar y tener en cuenta lo que estas poblaciones eventuales, no turísticas, dejan en las arcas de muchas y muy variadas empresas malagueñas.

Según estadísticas, un pasajero de un buque de crucero gastaría entre 30 y 60 euros en una escala de menos de ocho horas. Teniendo en cuenta que las estancias de descanso de los buques de guerra suelen tener una media de tres días de duración, ¿Cuánto dinero gastaría un marino que se ha pasado varias semanas en la mar en estos días? En comparación, dejando a un lado que las visitas de los buques de turistas son muchas y la de los barcos de guerra pocas, la rentabilidad de estos ingresos merecerían algo más de atención, ¿no les parece?

OLYMPUS DIGITAL CAMERABuques de guerra atracados en el puerto de Málaga.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas 8 de julio de 2014.

El barco de los caballos

Juan Carlos Cilveti Puche | 17 de diciembre de 2013 a las 9:16

Propiedad de una multinacional asiática dedicada al turismo relacionado con el juego, el buque Macau Success, opera desde 2004 como un casino flotante con base en Hong-Kong.  Reacondicionado para albergar en sus nueve cubiertas todo tipo de juegos de azar (sin olvidar diversas salas de karaoke tan importantes para el ocio asiático), este buque, con una capacidad máxima para 500 pasajeros repartidos en 231 camarotes, realiza pequeños viajes por aguas internacionales.

Construido en 1974 en Dinamarca por encargo de la compañía Royal Cruise Lines, nuestro protagonista de hoy, iniciaba su vida de mar con el nombre Golden Odyssey. Pocas semanas después de su entrega, en noviembre de 1974, el buque visitaba por primera Málaga. Tras efectuar un total de 26 escalas hasta 1992, en  septiembre de 1996, regresaría a aguas malacitanas rebautizado como Astra II para cumplimentar 11 atraques hasta el 2000; año en el que renombrado como Omar II se convertía en un barco casino.

Pero con independencia de su largo historial, este buque de 130 metros de eslora, participó de una singular peculiaridad al respecto de sus múltiples escalas malagueñas. Especialmente con el nombre Golden Odyssey, aunque también, en menor medida, como Astra II, este barco, siempre que visitó el puerto malacitano realizó la gran mayoría de las excursiones de sus pasajeros en coches de caballos.

Esta circunstancia, repetida ya en 1930 con otro barco turístico muy diferente al que de hoy les hablo, llevó a la comunidad portuaria malagueña a denominar a este buque como el barco de los caballos. Un apodo que, aun con dos nombres diferentes, marcó las escalas malagueñas de este buque convertido en la actualidad en un casino flotante.

Astra IICoches de caballos junto al buque de crucero ASTRA II.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (17 de diciembre de 2013).

Dos visitas muy breves

Juan Carlos Cilveti Puche | 29 de octubre de 2013 a las 9:47

Durante cerca de dos décadas, los buques de crucero de la Unión Soviética tuvieron en Málaga un puerto de escala fijo. Luciendo en sus chimeneas la hoz y el martillo enmarcada en una franja de color rojo, la gran mayoría de la flota soviética dedicada a los viajes turísticos por mar, pasó, en más o menos ocasiones, por las aguas malacitanas.

Y aunque existen muchas curiosidades respecto a las visitas de estos barcos, tal vez, una de las más significativas, fue la que hace referencia a las dos breves escalas que el buque Adzhariya efectuó en los muelles malagueños.

Con la particularidad de ser el último de una serie de 19 barcos (serie Mikhail Kalinin)   construidos entre 1958 y 1964 en los astilleros de la República Democrática Alemana Mathias Thesen, el Adzhariya, comenzó su carrera en julio de 1964 realizando diversas rutas en línea regular. Combinando sus viajes como ferry (además de navegar por el Mar Negro, este barco enlazó las ciudades de Leningrado y Londres), el  Adzhariya, efectuó durante años recorridos turísticos por el Mediterráneo.

Con 5.261 toneladas de registro bruto, 122 metros de eslora y una capacidad para 315 pasajeros, en marzo de 1972, el Adzhariya visitaba Málaga por primera vez. Procedente de Motril y con destino a Cádiz, durante siete horas permaneció atracado en el muelle número dos; una estancia bastante breve para las que habitualmente efectuaban este tipo de barcos por aquellos años. En abril de 1973, el Adzhariya regresó a Málaga, y durante sólo cuatro horas, permaneció amarrado en el muelle número cuatro.

Dos muy breves escalas para uno de los muchos buques turísticos soviéticos que durante años visitaron las aguas malacitanas de forma habitual.

27-10-2013 10.10.53 1Buque de turismo soviético ADZHARIYA

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (29 de octubre de 2013).

Entregado en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 6 de marzo de 2012 a las 8:46

Teniendo en cuenta que los atraques de los buques de crucero, por el momento, están circunscritos en exclusividad a los muelles norte, sur y de Levante, ver a un barco turístico amarrado en otro lugar del puerto, constituye toda una novedad.

Hace unos días, el muelle 3 A3 (uno de las tres líneas de atraque que constituyen el muelle de Cánovas), albergó durante dos jornadas a un buque de crucero que visitaba Málaga bajo unas muy peculiares circunstancias.

El Vistamar, un viejo conocido de las aguas malagueñas y al que le cabe el honor de haber sido el único buque de crucero que ha navegado bajo bandera española en las últimas décadas, llegaba al puerto para ser entregado oficialmente a su armador.

Tras muchos años operando bajo la contraseña de Plantours & Partner, una compañía alemana con la que este buque, dedicado en exclusividad al mercado germano, ha viajado por todo el mundo, el Vistamar era entregado en Málaga a su propietario, la empresa de origen italiano Ellevi shipping.

Procedente de Santa Cruz de Tenerife, este buque construido en los astilleros de la Unión Naval de Levante en el año 1989, tras adelantar unas horas su previsión de entrada, comenzaba con los trámites administrativos que debían devolver el barco a su armador.

Con una tripulación reducida y por supuesto, sin ningún pasajero a bordo, la chimenea sin logotipo del Vistamar era el más claro ejemplo de este  trámite tan especial.

Después de retrasar su previsión de salida unas horas, este buque matriculado en Venecia dejaba Málaga con destino al puerto italiano de Crotona, un lugar donde este veterano de los viajes turísticos por mar quedará a la espera de ver cual será su futuro a corto y medio plazo.

VISTAMAR atracado en el muelle 3A3.

Columna “LA MAR DE HISTORIAS” publicada en la página Marítimas (6 de Marzo de 2012).

Trece escalas en Málaga

Juan Carlos Cilveti Puche | 15 de enero de 2012 a las 10:20

Trece escalas en Málaga

El año pasado el barco tuvo que entrar en el puerto auxiliado por dos remolcadores.

Para ser un barco de Costa Cruceros, la más fiel y asidua compañía dedicada a los viajes turísticos por mar en la historia crucerística de Málaga, el curriculum malagueño del Costa Concordia se resume en tan sólo trece escalas. Tras su primera visita el 21 de julio de 2006 (atracado en el muelle de Levante llegaba procedente de Cádiz y salía con destino a Civitavecchia), los números de este buque en Málaga se resumen con una escala en 2007, tres en 2010 y ocho el pasado año; un año donde en su última visita debía entrar auxiliado por los dos remolcadores malagueños por venir con una avería menor.
Ante este historial no apto para supersticiosos (por eso de las 13 escalas), y dejando como curiosidad que tanto en su primera como en su última visita a Málaga el puerto de destino fuera Civitavecchia, lo más destacado de este barco son, sin duda alguna, sus espectaculares cifras.

Dando nombre a una clase (Clase Concordia), este buque del que existen cinco gemelos (los dos últimos con ciertas modificaciones y mejoras), se construía entre los años 2004 y 2005 en los astilleros genoveses Sestri Cant. Nav. SpA., participando de la peculiaridad de ser, durante el tiempo que duró su construcción, el barco más grande jamás fabricado en unos astilleros italianos. Con 114.147 toneladas de registro bruto, el Costa Concordia que costaba algo más de 450 millones de euros, tras ser botado el 2 de septiembre de 2005 y bautizado el 7 de julio de 2006, era entregado a su armador y operador Costa Cruceros en ese mismo mes.

En sus 290 metros de eslora y 35 de manga, este hotel flotante dispone de 1.500 camarotes (550 con balcón privado y 12 con vistas al spa más grande que existe en la actual flota internacional de buques de crucero), en los que se pueden acomodar 3.800 pasajeros, a los que hay que añadir los 1.100 tripulantes albergados en las cubiertas inferiores del barco.
Con cinco restaurantes, diversos bares monográficos e infinidad de amenidades que pasan por un teatro de tres niveles, una discoteca, varias piscinas, e incluso un simulador de Fórmula 1, entre otras muchas cosas, el Costa Concordia constituye un lugar de diversión a flote (un barco) donde casi todo es posible.

Málaga Hoy (15 de Enero de 2012).