Tácticas de solapamiento

Carlos Mármol | 8 de septiembre de 2010 a las 13:06

En teoría era una reunión secreta. Interna. Debía por tanto manejarse de forma discreta. No fue así del todo: como suele acontecer en el caso de los dos invitados en cuestión, uno de ellos se fue (parcialmente) de la lengua y dijo el cuándo, aunque todavía, que se sepa, del qué no ha trascendido demasiado. Parece mala señal. Si hubiera buenas noticias, aunque éste es un concepto subjetivo, las habrían voceado a los cuatro vientos. Todavía no. Monteseirín y el secretario provincial del PSOE, José Antonio Viera, mantuvieron el martes –el mismo día de la reunión de Espadas con los secretarios locales del partido– un encuentro bien pasado el mediodía. Fue breve. La agenda: tácticas y acuerdos para evitar el solapamiento.

monty

El líder del PSOE de Sevilla, que hace unos días ya le dijo en público a Monteseirín que ha llegado la hora de ir dando pasos atrás, debió reiterarle el mensaje en privado. La reacción del afectado es un misterio, salvo para sus íntimos. Se irá viendo en los próximos días. También si en dicho encuentro se habló algo más de la salida. Parece improbable: en media hora no se resuelve la vaina. Lo que no quiere decir que no se dieran algunas pistas. O que se testase la disposición a colaborar con la nueva causa.

En la dirección provincial del PSOE de Sevilla preocupa la singular cohabitación que van a vivir Espadas y Monteseirín. Uno está en la recta final de su carrera política. El otro todavía no ha llegado. Pueden hacerse daño mutuamente. La lógica aconseja colaborar. Pero en política, en ocasiones, el carácter –como dijera el clásico– es el destino. Claro que eso no explica los errores escénicos. Ejemplo: ¿Por qué los secretarios locales no se hicieron la foto de familia con el candidato, que aparecía solo (con el cartel del PSOE detrás), o sentado a la derecha de una mesa presidida (en el centro) por Viera. Espadas necesita hacerse ver. Tener su propio espacio. Autonomía. No sólo ante los ciudadanos, sino en relación al aparato de la organización. La cuestión es si ésta piensa realmente lo mismo. De momento, no lo parece.

  • JOSE A. VAZQUEZ

    Cuando las cosas vienen mal, lo primero es reconocerlo; lo segundo, analizar las posibles soluciones; y tercero, buscar la colaboración máxima de todos con el fin de que la salida de la crisis, sea cual sea ésta, sirva para sacar adelante proyectos generales, y no para seguir manteniendo el sillón a costa de los ciudadanos.


Comentar


Nombre (Obligatorio)

Correo electrónico (Obligatorio)

Página web (Opcional)

Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico. Tambien puedes suscribirte sin comentar.

El autor, en este espacio, se limita a recoger la opinión y contenidos de los lectores, por lo que no se hace responsable de los mismos. Si encuentra algún texto ofensivo, erróneo o alguna opinión que no sea respetuosa, le rogamos que nos lo haga saber