Artillería: factoría de ideas

Carlos Mármol | 4 de marzo de 2012 a las 6:05

El Ayuntamiento vuelve a equivocarse al plantear usos administrativos para recuperar el edificio de la Fábrica de Artillería de San Bernardo, una joya patrimonial cuya vocación, más que albergar oficinas, debería ser acoger el Museo de Sevilla.

Cada vez que un político plantea un debate sobre un edificio con cierto valor patrimonial, en Sevilla caemos en esa vieja costumbre, tan nuestra, de los opuestos; la tensión de los contrarios. No es una fórmula exacta, pero por lo general estas discusiones discurren por dos orillas: por un lado, aquellos que quisieran que los edificios históricos volvieran a sus primitivos usos; por otro, los que no tienen reparo alguno en reinventarlos por completo para acoger nuevas funciones que quizás no sean las más adecuadas para su verdadera supervivencia.

El primer planteamiento es estéril, porque el tiempo no suele detenerse, salvo en la literatura del idealismo sevillano o en libros como los que José Martínez Ruiz, Azorín, publicó sobre una España de imposible perpetuación más allá del papel. El segundo, en cambio, implica tener mucha imaginación. Reformular un edificio histórico sin faltarle al respeto no es cosa fácil: hay que conocer de primera mano su génesis y evolución para ser capaz de hacer algo que lo complete, sin violarlo. Y, obviamente, al menos en Sevilla, luchar con los muecines patrimoniales, que acostumbran a tratar de imponer su visión de Sevilla (la estampa) a los demás.

El Ayuntamiento de Sevilla ha propuesto esta semana trasladar la Gerencia de Urbanismo, el departamento más importante del Consistorio, a la Fábrica de Artillería. Ocupado durante años por el ejército, que lo cedió a la ciudad en contraprestación por las sucesivas recalificaciones urbanísticas negociadas con el anterior gobierno de PSOE e IU, bastante generosas para los militares, que no sólo patrimonializaron estas plusvalías urbanísticas en el punto alto de la burbuja inmobiliaria, sino que lograron cuadrar el círculo al venderle al Ayuntamiento unos terrenos que en su día fueron cedidos por éste al ejército de forma gratuita, como es el caso del cuartel de Monterrey, el edificio de Artillería pasó así a manos de un Consistorio que lo asumió sin haber cerrado previamente un acuerdo con los militares para abordar su rehabilitación ni tenía (ni tiene) un programa de usos adecuado a su historia.

En la fábrica de San Bernardo no puede hacerse cualquier cosa. Un tesoro (en este caso de la arquitectura industrial) no puede cobijarse en papel de estraza, sino que requiere un cofre acorde a su valor. La Artillería de San Bernardo es un edificio semilla: explica la historia completa de Sevilla en una única pieza, aunque algunos no sepan leerla. En su interior estuvo la fundición de Juan Morel, donde además de campanas y cañones, que eran la mayor parte de los encargos que recibía este artesano de San Lorenzo, su hijo (Bartolomé) fundiría unos años después el símbolo de Sevilla (el Giraldillo) y el tenebrario de la Catedral. Motivos suficientes para tener cierto respeto al solar primigenio a partir del cual se trazó (con la trama castellana propia de los campamentos militares) la primitiva planta de la Artillería, cuya importancia sólo es comparable al edificio de la antigua Fábrica de Tabacos del Prado.

Al contrario que éste, Artillería no tuvo nunca una función pública que garantizase su supervivencia a lo largo del tiempo. Cuando se transformó en la actual fábrica (época de Carlos III) vivió su etapa de mayor actividad, pero a medida que la industria bélica y religiosa se vinieron abajo, el inmueble quedó, como otros tantos en Sevilla, bajo la custodia de un ejército que igual lo utilizaba como aparcamiento que para acoger unas oficinas donde la actividad era bastante discreta.

El gobierno municipal quiere ahora readaptarlo para que acoja usos administrativos. También comerciales. No es la primera vez que lanza una idea similar, aunque casi siempre estos globos sonda no suelen ir acompañados ni de un plan específico de usos ni de un presupuesto, factores ambos que obligan a ponerlos en cuarentena. La nueva propuesta municipal para readaptar Artillería para acoger oficinas municipales parece pues ser fruto de una improvisación, más que una cuestión sopesada. Urbanismo, de hecho, ya tenía resuelta la construcción de su nueva sede en la Isla de la Cartuja pero la llegada del PP a la Alcaldía cambió estos planes cuando el nuevo gobierno descubrió que el anterior regidor, Alfredo Sánchez Monteseirín, había permutado (saltándose la ley) parte del patrimonio municipal a cambio de arrendar oficinas en la Torre Pelli. La anulación de dicho acuerdo era obligada, pero abría una nueva incógnita: ¿dónde reubicar a la Gerencia de Urbanismo?

El ejecutivo de Zoido propone ahora que sea en la Artillería de San Bernardo, aunque no haya resuelto dos cuestiones básicas. Primera: ¿Cómo piensa financiar dicho traslado? Segunda: ¿Cómo será la futura Gerencia de Urbanismo? El plan del anterior gobierno local, desbaratado ya, al menos tenía cierta lógica: se vendían al mejor postor las Caracolas y el edificio de Emvisesa en la calle Bilbao y con los beneficios (unos 90 millones de euros, se calculó en su momento) se construía una nueva sede, diseñada por el arquitecto José Antonio Carbajal, en la Cartuja. El estallido de la burbuja inmobiliaria frustó estos planes. El problema ahora es de dinero: ¿De dónde sacarlo? Y de destino: ¿Es mejor usarlo para hacer el edificio de nueva planta en la Cartuja, valorado en 70 millones de euros, o destinarlo a adaptar la Fábrica de Artillería?

Hay quien piensa que esta segunda opción es la más inteligente. Aunque la cuestión no es tan simple. Primero porque el suelo que dejaría de usarse en Puerto Triana (la parcela dotacional donde iba el edificio de Carbajal) no puede contribuir, dada su calificación urbanística, a financiar la rehabilitación de Artillería. Y segundo porque, antes que cualquier otra cosa, el gobierno del PP tendrá que decidir qué Gerencia de Urbanismo quiere tener durante los próximos años. Algo de esto ya se explicaba en la hoja de ruta secreta que un alto cargo de Urbanismo elaboró para el equipo de Zoido. Hasta ahora sólo se ha aplicado en cuestiones superficiales. Pero tras los comicios autonómicos, la operación de ajuste llegará. E implicará reducción de personal y la salida de bastantes trabajadores. La caída de los ingresos del mercado inmobiliario han dejado a Urbanismo al borde del crack. Si el Consistorio no sale en su rescate, el pago de los sueldos no podrá garantizarse más allá del mes de septiembre. ¿Tiene sentido trasladar a un edificio tan inmenso a un departamento cuyo tamaño se va a reducir a medio plazo? No lo parece. Incluso la fórmula de acumular en Artillería otras oficinas municipales distintas (el ICAS) parece insistir en una vía que concibe a este edificio más como un contenedor de diversos usos, incluyendo incluso los comerciales privados, que como un monumento único.

Parece defenderse así que lo que se haga en la Artillería dependa sólo del interés que su rehabilitación despierte en los posibles inversores privados. Lo inteligente, sin embargo, no es abrir el edificio a una amalgama de usos divergentes. Este tipo de fórmula no funciona. Basta ver la Cartuja, donde se abogó por mezclar un parque temático con un recinto empresarial y con oficinas. Si este modelo no funcionó en el antiguo recinto de la Expo 92, difícilmente lo hará en un único edificio. Artillería debería ser objeto de un proyecto único de usos. Acaso la sede del  Museo de la Ciudad que Sevilla lleva dos décadas intentando poner en pie sin éxito. Una factoría de ideas sobre la propia ciudad abierta a todos los ciudadanos, no limitada a los funcionarios. Un proyecto público que busque la colaboración privada, pero que no se limite sólo a cumplir sus deseos.

  • rafael

    Una pregunta ¿donde van a aparcar las personas que acudan a la Gerencia?
    Porque no solo van allí los que trabajan sino los que van hacer gestiones.

  • Preguntemos a quien sabe

    Sinceramente no entiendo como no se cuenta con los expertos para orientar estos temas.
    El mayor experto mundial en Fabrica de Artillería es Julián Sobrino (catedrático de la Universidad). A el debería encargar un informe el Ayuntamiento que estableciera posibles usos del edificio.
    Lo contrario seria algo hecho por aficionados.

  • manuel

    sería una decisión acertada establecer en este edificio emblematico la gerencia de urbanismo, pero ademas se debería incluir la agencia tributaria.y si sobra espacio algún otro organismo municipal que en la fecha está ubicado en inmuebles alquilados.

    por la ubicación en la ciudad y la proximidad de transporte público la accesibilidad de los ciudadanos está garantizada.
    convertirlo en un edificio inteligente sería un plus al propio inmueble.

    el mantenimiento de estos organismos adminitrativos públicos municipales estarían garantizados de por vida; en cambio, someterlo a actividades privadas estaría sometido a las incertidumbres económicas, convirtiéndose en un vulgar centro comercial mas.

  • ricardo

    Creo que el mejor proyecto que se le puede dar a la fábrica es ubicar en ella la biblioteca general que pretende construir la universidad de Sevilla, además de darle un uso abierto al público, se encuentra dentro de la zona del campus de Ramón y Cajal, lugar donde busca un solar la US para construir su universidad.
    Al ser un espacio tan grande puede acoger otros usos. Museo de Sevilla, Conserjerías, Archivo General de Andalucía, un Centro cívico para el barrio de San Bernardo, etc.

  • Manuel

    Hola, pienso que el museo de bellas artes de Sevilla donde tendria que transladarse es a la antigua fabrica de tabacos o incluso al palacio de San Telmo, el ayuntamiento de Sevilla(sea del color que sea) debe apostar alto con la cultura ya que es un patrimonio que tenemos muy valioso, otras cuidades con mucho menos patrimonio cultural que el que tiene Sevilla son punteras en ofertas culturale…Sevilla necesita un museo a lo grande tipo louwre y materia prima tenemos , entonces??