Alameda: la involución del modelo

Carlos Mármol | 20 de abril de 2012 a las 6:05

La decisión de Zoido de levantar la Alameda de Hércules para sustituir este espacio ciudadano por un parking subterráneo eleva la intensidad de la política de corte revisionista que ha aplicado desde su llegada a la Alcaldía.

Para empezar, habría que preguntarse primero qué fue antes, si el huevo o la gallina. Es decir: la oferta de una empresa privada para convertir la Alameda de Hércules en un inmenso aparcamiento rotatorio –por tanto, un negocio– o la rotunda resolución del alcalde, Juan Ignacio Zoido, para arriesgarse por primera vez en los seis años que lleva en el Ayuntamiento –uno como candidato externo, cuatro en la oposición y ya prácticamente otro como regidor– a tomar una verdadera decisión de calado.

Me inclino por la primera opción: el PP, más que un modelo urbano para Sevilla, concibe la gestión municipal como una simple ventanilla para dar curso a proyectos externos, al estilo de la escuela marbellí. El Ayuntamiento está para el protocolo y poner las cosas fáciles. No para crear problemas.

El regidor parece con la toma de la Alameda querer marcar un hito después de consumido su primer año de mandato, caracterizado por la utilización del Ayuntamiento como plataforma política para allanar el camino del PP hacia la Junta de Andalucía, una estrategia que hizo que los primeros meses de gobierno, salvo ciertos episodios puntuales, se caracterizan por la falta de verdaderas decisiones, más allá de los habituales golpes de efecto.

Fracasado el asalto final a SanTelmo, un símbolo pero también la bolsa de oxígeno que requería Zoido para tener una gestión municipal presentable dentro de tres años, el PP ha optado por intensificar al máximo su política de revisionismo de la etapa municipal anterior, de la que ha dado abundantes muestras, aunque de inferior entidad, desde su acceso a la Alcaldía.

La derogación del Plan Centro fue el primer capítulo. La coartada de la herencia económica recibida, el segundo. Todos los abundantes escándalos previos –manipulados a capricho–, el tercero. Los cambios en el nomenclátor, el cuarto. Los sucesivos amagos de paralizar la Torre Pelli, a los que hasta ahora acompañan constantes marchas atrás, el quinto. El tono de la sinfonía era monocorde.

Hacía falta una disonancia, un paisaje abrupto. Y puesto que lo de Ikea sigue en barbecho y los plazos prometidos por Zoido –palabra de Dios, para algunos– se han ido incumpliendo de forma sistemática, no había más remedio que intentar elevar el listón de la deriva revisionista cuestionando por completo uno de los símbolos de la gestión política de la coalición PSOE-IU.

La Alameda es el terreno perfecto. Situada en el área Norte del Centro, segregada hasta hace una década del resto del casco histórico por una herencia de pobreza y marginalidad, su regeneración, impulsada por Izquierda Unida con el aval de los socialistas, que prefirieron erigir en la Encarnación el símbolo de la era Monteseirín, es el único espacio que quedaba ajeno al proceso de terciarización –transformación de zonas urbanas en meras plataformas comerciales– que en Sevilla comenzó en durante las décadas de los años 60 y 70, cuando en el centro de la capital de Andalucía la piqueta destruía el patrimonio para dejar paso libre a los coches y a los centros comerciales.

El asilvestramiento del antiguo arrabal diseñado por el Conde de Barajas –el paseo de damas de la Sevilla del siglo XVI– constituía toda una anomalía que, a lo largo de la historia reciente, siempre se intentó corregir, aunque con fórmulas distintas. Las más antiguas, en los años del tardofranquismo, pasaban por lo de siempre: convertir el bulevar en un gigantesco centro comercial. Arrasar con las sórdidas casas de meretrices, y de paso con buena parte del patrimonio de la Sevilla más contestataria, para dejar todo el espacio a las tiendas.

Aquella operación, recreada por Juan Sebastián Bollaín en sus películas underground sobre el urbanismo sevillano, quedó en nada gracias a la movilización de una parte de la ciudad ilustrada –inevitablemente roja, en algunos casos– que hizo bandera de la defensa de la población popular del único arrabal intramuros que ha tenido Sevilla en su historia. El movimiento detuvo la operación especulativa pero no frenó el intenso deterioro del barrio, que continuó durante años sumido en la carcoma. “Aquello es irrecuperable”, sostenía la Sevilla bienpensante, que se lamentaba pero no movía un dedo por sacar adelante un proceso de rehabilitación que no implicara la alteración del barrio histórico.

Tuvieron que ser los andalucistas, que gobernaron Sevilla en los noventa con el apoyo del PP, quienes comenzaron un proceso de rehabilitación que le tocó culminar a la coalición PSOE e IU. Eligieron un frente de batalla lateral –convertir la Casa de las Sirenas en un centro cívico, recuperar el Palacio de los Marqueses de la Algaba, captar fondos europeos para programas sociales y de empleo– porque un ataque directo parecía condenado al fracaso. Tuvieron el mérito de ser los pioneros, pero también cometieron errores: la destrucción del corazón del barrio de San Luis o la falta de acción ante el inicio del proceso de expulsión de los habitantes tradicionales, entonces mayoritarios y ahora, veinte años después, reducidos tan sólo al Palacio del Pumarejo.

Los andalucistas fueron los primeros a los que los comerciantes –Aprocom– presionaron para hacer un parking. El lobby al que ahora Zoido parece haber vinculado su futuro político –cosa inaudita– ya actuaba entonces a través del PP. Rojas Marcos se lo pensó, pero dado el tormento que Aprocom le dio con la peatonalización de Tetuán –la asociación decía que el gremio no quería; los asociados de la calle respaldaron al final la iniciativa del alcalde andalucista– el PA optó por dejar la cuestión, que ya entonces amenazaba con provocar una movilización social en beneficio de IU y los socialistas, sobre la mesa. El aparcamiento no se construyó.

Monteseirín, que en su primer mandato no hizo nada por cambiar la situación, decidió en 2003 dar a Izquierda Unida su cuota de protagonismo en este enclave urbano –el mayor espacio libre de un casco histórico que los ha ido configurando a lo largo de la historia por azar o gracias a la desamortización– a cambio de que la federación de izquierdas le dejara hacerse un mausoleo –el Parasol– en la Encarnación. Dicho acuerdo cerró la puerta a la idea del parking, que obligaba a destruir no sólo el espacio público, sino todo el arbolado.

Apostaron por un modelo de plaza pública que, si bien desde el punto de vista arquitectónico es discutible, ha logrado no sólo normalizar la Alameda, sino potenciarla como un enclave metropolitano donde el precio del metro cuadrado se ha multiplicado –la crisis inmobiliaria es mucho menor porque se la considera un área singular–, la proliferación de negocios una constante y las familias cuentan con los mínimos equipamientos para poder ir con sus hijos. La Alameda actual no tiene ningún problema urbanístico y, sin embargo, el alcalde ha decidido crearlo, arriesgando a todo o nada no sólo su imagen, sino, a largo plazo, puede que hasta la mayoría política que tiene en el Pleno. ¿Merece la pena?

A diferencia de lo que ocurrió en la etapa del PA, la resurrección del aparcamiento no se enmarca en un proceso de regeneración urbana, sino de destrucción manifiesta. La reciente reforma integral costó siete millones de euros. Dinero público que ahora se tira a la basura para facilitar un negocio particular. Una apuesta en la que la idea de ciudad está clara: Sevilla debe ponerse al servicio de algunos comerciantes, no de todos los ciudadanos.

El aparcamiento, innecesario si se tiene en cuenta que la demanda de plazas está más cubierta con las bolsas menores de estacionamiento que existen en el entorno, algunos de cuyos adjudicatarios –caso de la calle Mendigorría– hasta han devuelto las plazas asignadas por no poder pagarlas, convertirá Calatrava en otra calle Baños –colapsada por los coches– y transformará un jardín urbano vivo en la cubierta de un aparcamiento. Basta observar la plaza de la Concordia para percibir la diferencia. La destrucción de la Alameda ha sido concebida por Zoido como una operación con aspiraciones simbólicas. Se trata de revertir el modelo urbano previo. Pura involución.

  • Mirada Revoltosa

    Muy lúcido. Brillante. El asunto va a dar para mucho. Vas a tener que hacer una serie. Por ejemplo, el error de cálculo de utilizar este tema como un elemento de confrontación con la nueva Junta de Andalucía. A diferencia de otras materias: ciudad de la justicia, metro, etc… en este caso el pulso se va a salir de la tensión entre distintos despachos institucionales, o del fuego cruzado de titulares en prensa ya que hay un tercer protagonista: la reacción contundente y organizada de un amplio sector de la ciudadanía que demostrará músculo y talento. El Zoidodisparate activará a un amplio sector de la ciudadanía que tu llamas ilustrada. En estos años Zoido no ha tenido que hacer política contando con este factor, y los escasas y tímidas escaramuzas ponen de manifiesto que torpea mucho. Bastante.

  • opb

    OK. Primero la Alameda, despues Levantemos la Avd.de la constitucion y por ultimo el carril Bici y habremos destrozado lo único bueno que hizo el anterior alcalde.Que decepcion mas grande el Sr. Zoido, al cual voté.No esperaba esto de el,ni de su equipoPensaba que eran gente con sentido comun.

  • Tato

    Magnífico, como siempre, Carlos Mármol. Comparto totalmente la idea de “terciarización” del casco histórico. Y es una verdadera pena no poder conforntar qué modelo de ciudad quiere este gobierno municipal porque no lo tiene. Sólo sabe vestirse de gala para presentar los proyectos de iluminados que quieren ganar dinero a costa del patrimonio público.

  • Juan

    ¡NO AL PARKING EN LA ALAMEDA DE HÉRCULES!Ya ha perdido su esencia y ese encanto especial que tanto tenía.Por favor, no la destruyamos más.

  • Suter

    Resulta que la mayoria de los que hemos votado a Zoido lo hemos hecho para que REVISE toda la terrorifica gestion del anterior gobierno. Lo que se ha hecho en la Alamdeda es el crimen arquitectonico mas aberrante y la catetada mas absurda que la ciudad ha sufrido en su historia. Por otro lado no se si va mucho por el centro pero NO SE PUEDE APARCAR. Un aparcamiento debajo de la Alameda es un crimen?? una actitud capilatista sin sentido? Usted escribe alarmado como si fuera a tirar la catedral para hacer un corte ingles.. La ciudad necesita proyectos que creen empleo y riqueza. Por su puesto que el ayuntamiento lo que tiene que hacer es cotrolar, gestionar y fomentar estas actividades. Para eso le voto yo, para que gestione y no para que me imponga una ideologia.

    Adelante Zoido!!

  • Sergio

    Estar de acuerdo o no con el parking es casi lo de menos… Levantar nuevamente todo, volver a llenar el enclave de zanjas y vallas de obras ni se sabe por cuanto tiempo, y todo por revancheo político, significa pasarse al ciudadano por el arco del triunfo. ¡Que hartura!

  • Fran

    Si no me equivoco, el parquing será soterrado. ¿En qué afecta ésto a lo que arriba se haga? Mientras dure la obra, es posible, poro ¿luego?.

    No sé, los “rancios” defensores del pasado de Sevilla parecen haber encontrado sucesores de nueva generación con el pasado mas inmediato. Una ciudad sin obras, es una ciudad muerta.

    Ruego que si se me contesta, no se haga con ataques ni palabras hirientes. Hablo desde el respeto mas absoluto.

  • Alberti

    Sin acritud: En lo personal, este Zoido es una bellísima persona, pero como alcalde es un fiasco en toda regla.

  • Antonio

    Existen al menos dos formas de entender la política urbanística del centro de Sevilla:
    La primera es convertir el centro de Sevilla en un espacio donde se beneficia la interelación de personas, donde se limita el uso del coche y se fomenta el transporte público (peatonalización de las calles, uso de bus, taxi, sevici, o bicicleta, patines,etc…)

    La segunda es convertir el centro de Sevilla en un espacio comercial donde se beneficia el lucro empresarial en perjuicio de los espacios habitables por los ciudadanos. Esto se traduce en más coches, menos peatonalización, más contaminación acustica y ambiental, coches abarrotando el centro, coches aparcados en las aceras, más coches, más coches….

    El Plan Centro fue una iniciativa para limitar el (ab)uso del transporte privado, porque al conductor suele gustarle conducir hasta la propia puerta de su tienda, restaurante o centro comercial favorito, sin importarle el perjuicio o la molestia que causa al resto de ciudadanos.

    Existe mucho aparcamiento en la periferia del centro, que combinado con un saludable paseo a pie, o el uso de transporte público, sevici, etc…. hace totalmente viable el proyecto de habitabilidad sostenible del centro de Sevilla. Los comercios ganan porque el espacio en el que se encuentran resulta más agradable para el viandante. Más gente paseando tranquilamente por las calles se traduce en más clientes.

    Hacer un parking privado bajo la Alameda supone un retroceso en las políticas medioambientales, sociales y del bien común. El mensaje de Zoido es claro: me importa un bledo el viandante, el ciclista, el patinador y el usuario de tussam. Lo importante es que el engominado con patillas y BMW pueda meterse hasta la cocina de Sevilla porque él pagará por ello y ya meteré yo la mano en la empresa que gestione el aparcamiento.

  • Alejandro

    Impecable!!! Yo era de los que criticaba a IU por haber eliminado el parking, pero no se puede intentar corregir un error cometiendo otro aún mayor. Levantar ahora la la Alameda supondrá privarnos de ella durante mucho tiempo y colapsar de por vida Calatrava (a no ser que se lleve a cabo lo del tunel desde Barqueta, que no creo). Hay enclaves que urbanísticamente son más adecuados, como todo el parque junto a la torre de los perdigones, ¡¡que está al lado de la Alameda!! Aunque evidentemente, también sería deshacer lo que se hizo hace poco.

  • KATAKROKER

    Suter: SI NO TE GUSTA NO VAYAS!!!!!!, es más, NI SIQUIERA PASES POR ALLÍ!!!, mira te digo parking para que no te sangren los ojos: El Corte Ingles, Arenal, Roma, Pta. Jerez, Sor Angela, Plaza de Armas, ..Y no te preocupes que nunca estan llenos!!!. Tu dejanos a las personas normales disfrutar, y tu dedicate a meterte en el coche y aguantar atascos, OK??.

    ESTO NO PUEDE SALIR ADELANTE…….ESPERO UNA “FOTITO” DEL PERSONAJE DICIENDO QUE EL PROYECTO NO SIGUE!!

  • geryon

    Dentro de 3 años pasearemos por la Alameda y veremos bares a los lados, arboles en el paseo y en los extremos las dos parejas de columnas.
    Eso sí, debajo estará el parking y las estatuas que ahora tienen arrinconadas como si fuera un museo de los horrores, volverán a tomar la plaza. Y los niños volverán a jugar en ella, y la gente a pasear.
    La calle Calatrava no tiene ningun riesgo de convertirse en la calle Baños porque YA ES una calle Baños. Y por favor, señor Marmol, no compare proyectos urbanisticos de 40 años atrás. Hoy en día se hacen parkings cuyas torretas de ventilación están integradas en el mobiliario, y la superficie que se pone encima es la que se decida. ¡Anda que no hay parkings cuya superficie es una verde pradera con plantas de verdad!

  • as

    Estoy totalmente de acuerdo con que se necesitan más bolsas de aparcamiento en sevilla urgentemente, pero siempre tangentes al centro, con buenos accesos de entrada y salida, para que no se produzca el efecto cuello de botella, si no, es peor el remedio que la enfermedad. Eso es de 1º de urbanismo y de sentido común. No hay técnicos cualficados en este ayuntamiento?? van a tener que volver a la universidad a aprender un poquito, bueno, si pueden pagarse las matrículas claro!

  • Alamedero

    Está claro que el error es tener que levantar la Alameda una vez reformada, pero no es mayor error el no haber incluido el parking en el proyecto original?

    En esta ciudad hasta los que se la dan de progresistas están en contra del avance y del desarrollo? Si lo hace el ayuntamiento, malo porque es con dinero publico, si lo hace una empresa, malo porque es capitalismo puro.

    Y Ud. que propone? Que sigamos en el S. XIX? De qué sirve un plan CENTRO como el que hizo el PSOE (que me parece cojonudo) si no hay parkings disuasorios? Si no hay mas que una simple linea de metro?

  • Julio

    NO, Y NO AL APARCAMIENTO DE LA ALAMEDA Y A LA IDEA MERCANTILISTA DE MI CIUDAD. No hay derecho que vuelvan otra vez a este tema. Convertir Calatrava en Baños. Por fin habíamos recuperado la Alameda para la gente. Antes no se podía estar, los niños no tenían sitio donde jugar; nos moríamos cuando se levantaba el albero y entraba hasta todos los rincones. Era un horror. DEJEN LA ALAMEDA EN PAZ Y LLÉVENSE SU APARCAMIENTO FUERA DEL CENTRO.

  • Juan

    En cualquier ciudad con casco histórico se sabe perfectamente y así lo hacen en Europa, que los aparcamientos DEBEN ESTAR SITUADOS FUERA DEL CASCO, es decir, para disuadir a los coches a penetrar en las zonas históricas y limitar el tráfico. Eso es de libro. Quien no lo comprenda, no se le puede explicar. La saturación del centro de Sevilla ya es un hecho. La eliminación del Plan Centro fue un serio aviso de lo que venía y así ha sido. La ejecución del aparcamiento en la Alameda es la peor política urbanística y de tráfico que puede hacerse en Sevilla. Se carga nuevamente un espacio recuperado para el ciudadano. ¿Qué hay detrás del aparcamiento? ¿Si no favorece al ciudadano, a quien favorece?

  • Antonio

    La ocupación de los aparcamientos privados del centro no es nunca el 100 %, ¿por qué levantar de nuevo este enclave? Los vecinos de La Alameda tenemos menos derechos que el resto de los sevillanos, puedo explicarlo, nos falta uno que es primordial: el derecho al descanso. Podría referirme a bares y pubs diversos pero entraría en temas de licencias y de horarios y no quiero aburrir demasiado, es más sencillo aún. Los vecinos de La Alameda tenemos que aguantar a personas cantando, gritando, tocando timbales o lo que se tenga a mano hasta altas horas de la madrugada. En otras plazas he sido testigo de cómo se pide silencio y la policía advierte, en la Alameda no (aún estando la nueva comisaría a 100 metros). Cuando estas personas se cansan o empiezan a tener frío y se marchan, a los vecinos aún nos queda un poco más; los servicios de limpieza municipales que empiezan su ronda en esta querida plaza aproximadamente a las 3 de la madrugada. ¿Vienen con escobas? No. Vienen con unos camiones escoba que no deben ser muy nuevos y cuyo ruido hace que deseemos que vuelvan los compañeros de las guitarras y los timbales, y así al menos poder estar más entretenidos. Al día siguiente vemos a nuestros niños dormidos en el coche cuando los llevamos al colegio y los adultos con un extraño dolor de cabeza durante todo el día. Esa es la realidad de La Alameda, ¿quieren levantarla? Ojalá sea así, no podrán ir ni músicos nocturnos ni camiones antiguos. Por favor, mejoren la calidad de vida de TODOS los sevillanos, están ahí para eso. Gracias.

  • Milagros

    Zoido, se equivoca usted. Va a tener en contra a todos los vecinos de la Alameda. Ya lo estamos con la eliminación del Plan Centro. Ya lo estamos y se lo hemos demostrado en las urnas. Ha perdido votos y va a volver a perder. Debe usted cuidar más a las personas que a los coches. Eso es lo que tiene que hacer. Me gusta mi Alameda así, para pasear. Quizás algunas cosas no me gusten como las farolas, pero paso de farolas si me puedo sentar a tomar un café o llevar a mi hijo a los columpios. Zoido, se equivoca usted. El aparcamiento le hará impopular, más aún, en nuestra Alameda.

  • Miguel

    NO LEVANTE LA ALAMEDA. NO AL PARKING. SI LO HACE, NO LE VOTARÉ NUNCA MÁS

  • Na Madeja Do

    Estimado Sr. Mármol:
    Creo que es uno de los mejores posts que le he leído. Muy acertado.
    Lo de este alcalde es incomprensible. Parece preocupado de acometer esa involución y postergar el avance de la ciudad para lanzar proyectos de dudoso interés público y mucho interés privado. No entiendo como alguien con tan pocas luces puede llegar a la Alcaldía. O viendo Sevilla, sí lo entiendo.
    Gracias. Un saludo.

  • Ex votante del PP

    Zoido te va a votar la próxima vez Rita la cantaora

  • Ex votante del PP

    Que yo me tenga que tragar mis palabras por haber defendido a Zoido, tiene gracia, las veces que he discutido con mis amigos que el modelo de ciudad, o al menos del centro, no lo tocaría el PP.

  • pepe pinto

    Otro nombre más que añadir a la ya larga lista de ‘alcaldes’ asesinos de,la historia de Sevilla. Enhorabuena a los que votaron a este pesetero.

  • pepe pinto

    Para este tipejo son más importantes los catetos de los barrios o de los pueblos que vienen vasilando con su bmw del año de María castaña a comprarse los burberry al Cortingle que los verdaderos sevillanos. Va a dejar en pañales al destructor García de Vinuesa.

  • zoindignado

    Magnífico como siempre Carlos. Esto es un sin sentido que no tiene otras justificaciones que: un golpe de fecto que necesita Zoido para salir de la “ninguneidad” en que se mueve su mandato y un “peaje ” a estos personajes casposos (APROCOM)que al parecer le ayudaron a auparse al poder. No tiene justificación ni urbanística, los centros históricos no pueden soportar el tráfico de vehículos en libertad de acceso, así lo comparten todas las ciudades incluidas las gobernadas por el PP como Granada, ni eonómica de acuerdo con la ocupación siempre baja de los aparcamientos existentes dentro del casco antiguo, ni de oportunidad teniendo en cuenta la inversión realizada y el “tirar por la borda” en un momento que sus correligionarios nos aprietan las costuras desde el gobierno central. Pero sobre todo, y tu lo avanzas, que modelo de ciudad hay detrás de estas decisiones? el que marcan los poderes económicos o mejor el que se acerque a Zoido para hacer negocios?. ¡¡LAMENTABLE!! Los ciudadanos, los vecinos,el futuro de sevilla no se lo mereces así que ánimo !TODOS UNIDOS CONTRA LAS “OCURRENCIAS” DE ZOIDO¡

  • Juanma

    ¡¡¡NO al parking!!!

    Si van a hacerlo que lo paguen las empresas y lo hagan bajo torneo, quitando ademas todos los coches aparcados que hay por esa zona y peatonalizando el rio y el centro!

  • Alam

    Es justo reconocer que la Alameda ha mejorado considerablemente. En mi opinión, a pesar de la mala situación económica actual, no deberíamos renunciar indefinidamente a una línea de metro que permitiría la accesibilidad desde cualquier punto del área metropolitana y su disfrute como gran bulevar cultural en pleno casco histórico (es un despropósito que la estación construida en los ochenta esté enterrada e infrautilizada como deposito de agua).

  • Eduardo

    En el centro de Sevilla tenemos aparcamientos rotatorios con plazas libres habitualmente y su entorno lleno de coches invadiendo la acera o zonas peatonales: Magdalena, Escuelas Pías, Plazas de Armas, Arjona, Arenal, Avenida de Roma, Paseo de Colón, José Laguillo, Cano y Cueto, Imagen….

    Aparte del disparate urbanístico, el modelo del parking DE PAGO parece que no funciona en Sevilla ¡¡¡

    Enhorabuena por el artículo, magnífico.

  • Antonio

    Yo creo que más que enfadarme por la actuación en este caso y otros del Aproalcalde lo que siento es impotencia.
    SE siente impotencia al ver que durante los últimos años hemos estado en todos los periodicos de España y el mundo hablando de nuestro tardio giro a la sotenibilidad y vienen de nuevos estos que dicen que son Sevilla a tirarlo todo por la borda y hacernos diferentes otra vez, al pasado.
    Se aprovechan de la situación economica y lo mal que lo está pasando la gente para ir metiendo todas estas barbaridades on cuña. Supongo que con ir a buscar lo maravillosos abogados que defendieron a los vecinos del Prado será suficiente para tumbar esta nueva infamia antes de empezarla. Si necesitan más parkings para llevar gente al centro tienen más de dos kilometros de carretera en la calle Torneo para hacerlo. Otra opción es poner un helipuerto encima de cada negocio de sus amigos de APROCOM. Pagado por todos, no se preocupen.

  • Kiko

    Carlos ha resumido muy bien la historia contemporánea de la Alameda, del lumpen al “terracing”. Pero los catetos dicen que el montón de vecinos que usamos la Alameda somos unos infiltrados, mientras que un lobby de comerciantes son “la mayoría”. Los paramos en 1998 y los pararemos ahora.