Cuatro patas para un banco

Jesús Ollero | 4 de septiembre de 2014 a las 12:49

Di María. Falcao. Xabi Alonso. Negredo. Cuatro patas para un banco. El de Florentino. Por encima de cuestionar decisiones deportivas, que también, cabe reflexionar algunos detalles. El pozo de Florentino no es eterno. Es un hombre de negocios y el fútbol, con su sentimiento y tal, forma parte de ese mundo.

Hagamos la siguiente ecuación con cuatro variables.

Un elemento discordante por protestón pero en la superélite del fútbol es arrinconado de manera inflexible para venderlo más o menos por lo que ha costado James (el capricho del presidente), que cobra un 50% más. Pedía un aumento, lógico viendo su trayectoria y las tablas salariales del Real Madrid. Pero lo que ganó Di María fue la puerta de salida, la de atrás concretamente. Cosas de negocios.

Dos años detrás de Falcao, el hombre ofreciéndose rebajando su ficha y nada. Extraño. Ni su rodilla lo explicaría. Hasta el último momento esperando a Florentino. Parece que 12 millones de penalización a pagar al Atlético (incluso cedido) tuvieron parte de culpa… Al final se fue con Louis van Gaal. Total, que Falcao cambia de equipo para seguir sin jugar la Champions. Y con una opción de compra de 55 millones de euros. Veremos.

Otra opción viendo que el colombiano y Benzema podían hacer mala pareja fue Negredo. Canterano del Madrid, estelar en el Sevilla y de más a menos en el Manchester City. Desde luego no estaba entre las incontestables estrellas del equipo pero apuntaba en buena dirección. Acaba en el Valencia con una opción de compra obligatoria si su nuevo equipo se clasifica para Europa de 27 millones, más de lo que pagó el club inglés. Seguramente ahí radica la explicación de por qué no volvió a Madrid.

En esto entra Xabi Alonso. Amortizado por completo por el Real Madrid (entiéndase bien, ha dado muchísimo y ha cubierto la inversión sobradamente), era otro del tramo salarial de Di María. Kroos cambia Múnich por Madrid y Xabi Alonso Madrid por Múnich. La temporada dirá si Guardiola le ha hecho un favor a Florentino o un estropicio, pero diez millones más su ficha (en bruto unos siete por año, que si algo hay que agradecerle a Lopera –quizás lo único– es aprender a mirar las operaciones en total y no sólo por cantidades de traspaso) no parecen poca cosa viendo su curva descendente. Pero subraya una situación evidente: El Madrid también necesita vender. Y amortizar. Y, por supuesto, Florentino hace números: el Mónaco pedía 55 por Falcao, el Manchester City espera 27 por Negredo. Di María + Xabi Alonso: 85 más hasta 15 por bonus. Y entre 12 y 14 millones de euros brutos en fichas al año. James y Kroos suman unos 18 brutos.

El Manchester United, el mismo que pagó lo inimaginable por Di María, encaja como suplente del renovado Benzema a Chicharito Hernández, un buen delantero que lleva dos años jugando minutitos. Raro. Incluso escaso. No es competencia para un delantero frío hasta el hartazgo. Aun siendo un futbolista descatable, el mexicano ahora mismo no es un fichaje para presumir. Y Florentino, tan dado a la exageración, lo presentó sin público, como de estrangis. Chicharito cedido en el Madrid. Cedido. El delantero que en teoría quería el Madrid se lo lleva un ManU en construcción para ocupar el hueco de un excedente de cupo que Van Gaal cede al Madrid… Vivir para ver.

PD: El fichaje de James habrá que valorarlo con el tiempo. Pinta de maravilla, pero Di María no es que pintara mucho o poco, es que era una realidad incontestable y el hombre encargado de cambiar el curso de un partido. Igual en dos años James es Maradona en fino… o igual no. ¿O es que hay algo más que explique la obsesión con traer a James, la estrella de Colombia? ¿Quizás que es el ídolo de un país que le ha dado la vuelta a la seguridad en sus calles como a un calcetín y que se ha convertido en una nación ideal para invertir en obra civil?

La transformación mundial: Alemania-Brasil, Brasil-Alemania

Jesús Ollero | 15 de julio de 2014 a las 21:50

Es cuanto menos curiosa la transformación del fútbol mundial. Alemania, en cierto momento de su historia reciente (hace diez años), decidió jugar como el Brasil de antaño. Y Brasil, también en cierto momento no tan lejano, olvidó lo que le hizo grande para poder volver a ganar. Esos años oscuros del fútbol, en particular los primeros 90, de catenaccio exacerbado, provocaron que Brasil se convirtiera en uno de ellos. Lo que ganó Brasil en juego colectivo lo perdió en talento individual. Me resisto a creer que no fuera posible ganar una cosa sin perder la otra, la esencia.

Las cosas no pasan por casualidad y, en ese camino que emprendió, Alemania no iba sola. Sólo la coincidencia en el tiempo de la España imparable ha impedido que el nuevo estilo alemán triunfara antes. La Eurocopa de Portugal, como le ocurrió a la selección española, fue el punto de inflexión alemán. Empate ante Holanda y otro paupérrimo frente a Letonia, de manera que debía ganar a la República Checa, economía satélite del gigante germano. Derrota y derrumbe del modelo alemán. Venían de ser finalistas del Mundial 2002 y de ganar la Eurocopa de Inglaterra 96 entre sus dos únicos ‘fracasos’ recientes en la Copa del Mundo, si por fracaso se puede entender no llegar a semifinales (las dos únicas veces desde España 82 y cuatro en total en los últimos 60 años). Klinsmann y su entonces ayudante Löw le dieron un giro completo al modelo.

Alemania se había estrellado dos años antes de organizar el Mundial, en 2006. Papeleta tremenda para darle la vuelta al tradicional fútbol germano. Ocurre que ese Mundial queda huérfano de un incontestable campeón con el titubeante triunfo de Italia, también eliminada en la primera fase en Portugal (con gran polémica por un auténtico biscotto entre Dinamarca y Suecia).

La Eurocopa 2008 fue un aviso de lo que estaría por venir. Sin terminar de ser favorito (derrota en la primera fase ante Croacia), se plantó en la final con dos triunfos ante Portugal y Turquía jugando abierto. Torres burló a Lahm (el que levantó la Copa del Mundo en Maracaná) pero quedaba patente el error de dudar de la fiabilidad alemana.

Brasil ha experimentado el camino contrario. Seriamente golpeada la Seleçao por las decepciones de España 82, México 86 e Italia 90 (ese gol de Caniggia…), la evolución hacia un fútbol más europeo quedó patente en el Mundial 94, que ganó por penaltis a Italia después de imponer un centro del campo con Mazinho, Mauro Silva y Dunga. Con todo, finalista en 1998 y campeón en 2002 con el mejor Ronaldo. Ahí estriba la principal diferencia respecto al Brasil actual. El camino hacia el abismo de la verdeamarelha ha estado condicionado por la brutal ausencia de un goleador. De Romario en 1994 y Ronaldo en 2002 a Fred y Jo en 2014. Algo falla, es evidente. Dando una vuelta por el fútbol mundial la verdad es que no salen demasiados nueves brasileños de nivel. Luis Fabiano fue el titular en 2010; fue un gran delantero pero ya aparecía un poco de vuelta y siempre estuvo muy por detrás de lo que fueron Romario o Ronaldo. Era la alternativa a Fred…

Seguramente Neymar, con otro estilo, habría podido asumir el delicado rol de nueve brasileño. Junto a Thiago Silva, es el único jugador indemne del desastre local. Y ojo que Alemania tampoco iba sobrada. Klose se ha mantenido con 36 años (y jugando bastante). Era el único rematador puro de la Mannschaft. Lo permite tener medias puntas y centrocampistas con muchísima llegada y mucho gol. Tampoco olvidemos que Francia fue campeona en 1998 y su delantero titular, Guivarc’h, se marchó sin marcar.

El paradigma de todo es la comparación Luiz Gustavo-Schweinsteiger. Alemania apostó por un mediocentro ofensivo como pivote. Y Löw puso a su lado a Kroos, cuya pareja con Lahm no terminaba de convencer. Para tener el balón hacen falta jugadores que sepan qué hacer con él y sobre ellos construir el equilibrio defensa-ataque. Scolari se entregó a centrocampistas muy defensivos. Paulinho y Fernandinho han naufragado claramente en este Mundial. Oscar, el único ofensivo de los centrocampistas habituales, se ha mantenido de forma asombrosa en el equipo con un nivel muy bajo. Scolari tampoco ha resuelto eso: confeccionó una lista tan cerrada, con un once tan definido y recambios que no dieran problemas en el vestuario que no ha habido soluciones en el banquillo. Los centrocampistas algo distintos que había junto a él, Willian y Hernanes, son los que menos han jugado. Poco más que añadir.

 

El Mundial de los dientes de sierra

Jesús Ollero | 14 de julio de 2014 a las 15:09

Alemania campeona del mundo. ¿Sorprendente? Poco. Vayamos por partes.

A decir verdad, la mayoría de las dudas se empezaron a despejar en la primera fase. La segunda, en la que se ha decidido todo lo bueno y lo malo de Brasil 2014, lo que hizo es descubrirlas definitivamente. Con estruendo en el caso de Brasil pero con pocas (o ninguna) sorpresas. No pintaba este Mundial para vivir nada menos que ocho prórrogas. Contando con que la segunda fase la componen 16 partidos, la mitad es mucho. Iguala el récord de Italia 90, aquel Mundial en el que Argentina llegó a la final eliminando contra pronóstico a Brasil en octavos para sobrevivir a dos tandas de penaltis ante Yugoslavia e Italia. Como ahora, la albiceleste contaba con el mejor jugador del mundo (entonces Maradona), sólo marcó dos goles en la segunda fase y uno desde cuartos. Y, como ahora, perdió la final ante Alemania. Italia 90 fue el último Mundial en el que las semifinales las disputaron cuatro campeones del mundo.

En Brasil ha sido donde más campeones del mundo han caído en primera ronda. España, Inglaterra e Italia. Iguala al Mundial 2002 (Francia, Uruguay y Argentina). Una barbaridad teniendo en cuenta que sólo hay ocho. En Suráfrica pasaron todos (entonces había siete). De los otros cinco, tres llegaron a semifinales acompañados de Holanda, la eterna aspirante. En octavos de final pasaron los ocho campeones de grupo. Desde entonces las estrellas más esperadas se fueron apagando en favor de los colectivos. James Rodríguez y Keylor Navas han sido de lo más destacable del Mundial pero se quedaron en cuartos (las selecciones de Colombia y Costa Rica jugaban esa ronda por primera vez). Messi no marcó en la segunda fase, Müller apenas un gol en el revolcón a Brasil, Neymar tampoco marcó, ni Benzema. Y así… Klose, con su gol a Brasil (el segundo del 1-7) superó a Ronaldo como el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo: 16 tantos. La elección de Messi como mejor jugador del torneo dice bien poco del galardón y del propio torneo. Kahn, Zidane, Forlán y Messi han sido los cuatro últimos elegidos. El uruguayo ni siquiera jugó la final (aunque hizo un magnífico torneo). Los otros tres salieron derrotados del partido decisivo. Los cuatro estaban en nómina de Adidas. Glups…

Octavos de prórroga; cuartos de confirmación

El torneo empezó a torcerse para Brasil desde su debut. La mano que echó Nishimura con aquel vergonzoso penalti a Fred que permitió (junto a dos regalos del meta Pletikosa) la remontada ante Croacia no se repitió en adelante. El comodín del público hay que jugarlo en otro momento… Si México acrecentó las dudas Chile tuvo en su mano reventar el Mundial. Pinilla reventó el larguero en la última jugada de la prórroga y Brasil lloró de sufrimiento pasando por penaltis. Colombia, su rival en cuartos, despachó a Uruguay (sin Luis Suárez, sancionado por su mordisco a Chiellini en la fase de grupos) con un colosal James Rodríguez, autor del mejor gol del torneo con bastante diferencia. En mi humildísima opinión, el jugador más destacado de un Mundial sin estrellas evidentes. En cuartos, a los cafeteros les pudo la presión y Brasil puso el partido imposible por puro aplastamiento. Cuando Colombia reaccionó y James Rodríguez encontró a Bacca para superar en paredes a la nerviosísima defensa local, ya era tarde.

Francia mantuvo su notable solvencia ante Nigeria, rota en cuanto los galos subieron un grado la exigencia en el tramo final del encuentro. Deschamps deshizo su plan de situar a Giroud en punta y a Benzema en la izquierda, y en cuanto apareció Griezmann se evaporaron las opciones africanas. Alemania, ante el otro equipo africano aún en liza, pasó serios apuros y tuvo que esperar a la prórroga para superar a Argelia, que ni con 2-0 se rindió para apurar a los germanos con un tanto a un minuto del final (cuatro con el alargue para sufrimiento de Löw). Los dos equipos africanos que jugaron contra Alemania son los que más dificultades crearon a los después campeones: Ghana empató (el resto de encuentros los ganó Alemania) y Argelia cedió 2-1. Tres goles entre ambos de los cuatro recibidos en todo el torneo por la Mannschaft (el cuarto fue el de Oscar en el 1-7 a Brasil). Primer gran choque de trenes en la segunda fase con dos campeones del mundo: Francia-Alemania. Hummels marcó pronto a balón parado y a decir verdad Francia no fue capaz de hacer daño a su rival. Alemania no sentenció pero nunca dio la sensación de dejar escapar la clasificación.

Por el otro lado, Holanda protagonizó la única remontada de toda la segunda fase. Dos goles en cinco minutos para despedir a México, que había mostrado una buenísima cara en el torneo. Un córner horriblemente defendido dio en bandeja el empate a Sneijder y un penalti inconcebible a Robben (no por si era o no penalti sino por la facilidad con la que se metió hasta la cocina) evitaba la prórroga en el descuento. Costa Rica había asombrado en un grupo con tres campeones del mundo, Uruguay, Italia e Inglaterra, en el que acabó primero con un único gol en contra. Ahí acabó su capacidad de sorpresa, pues Grecia es defensiva por definición. La suerte parecía dar la espalda a los ticos con el empate heleno en el descuento, pero Keylor Navas metió a su selección por primera vez en cuartos parando dos penaltis. En esa ronda, Holanda dominó de principio a fin, con varios tiros a los palos y con Costa Rica encerrada por necesidad. Incapaz de meter una dentro a pesar de acumular una ocasión tras otra, Van Gaal realizó el cambio más comentado del Mundial: metió a Krul cambiando de portero en el minuto 121 y adivinó todos los tiros del rival deteniendo dos. La oranje, que nunca había ganado una tanda de penaltis en un Mundial, estaba en semifinales.

Argentina disputó tres prórrogas en cuatro encuentros para el total de ocho prórrogas del torneo. La primera fue ante Suiza, que después de inquietar se encerró lamentablemente hasta que Messi encontró a Di María y el Fideo desbarató el plan helvético. Bélgica y Estados Unidos lo guardaron todo para la prórroga, eléctrica a más no poder. Un espectacular Tim Howard había evitado el triunfo belga con un repertorio de paradas tremendo. Entró Lukaku y Bélgica encontró los espacios para dar por terminada la presencia de Klinsmann y su tropa. En cuartos, Bélgica le duró a Argentina 8 minutos, los que tardó Higuaín en enganchar un tiro cruzado que sorprendió a Courtois. Argentina fue mejorando, sobre todo en firmeza. Pocas alegrías pero cada vez menos dudas atrás. Viendo su arsenal ofensivo, parecía bien resuelta la ecuación a pesar de apuestas como Gago, lento hasta el hartazgo. La lesión de Di María se unía a la de Agüero. Malas noticias para la albiceleste, con Messi lejos de su mejor momento físico.

Semifinales: Adiós humillante a Brasil

Cuatro superpotencias en la fase decisiva del torneo: Brasil-Alemania por un lado y Holanda-Argentina por otro. Con Thiago Silva sancionado y Neymar lesionado (tremendo rodillazo del colombiano Zúñiga), Brasil terminó de cavar su tumba sin referencias y sin un esquema adecuado para hacer frente a la ambiciosa propuesta de Joachim Löw. La primera media hora pasará a la historia de las historias del fútbol mundial, con una avalancha germana impropia de un país futbolísticamente de referencia como Brasil. De entrada, Müller abrió el marcador rematando un córner con el interior del pie a un metro del área pequeña. Garrafal error defensivo que daba paso a la mayor verbena jamás vista. David Luiz y Dante enseñaron mucho más pelo que capacidad defensiva y Marcelo fue ninguneado por completo. El rodillo alemán elevado a la máxima potencia. El fútbol más agresivo, acertado y eficaz que se recuerda. 0-5 sin piedad a la media hora, 1-7 al final y Brasil humillada como nunca. El Maracanazo, que ha perseguido a su selección desde 1950, fue un accidente terrible. Lo del Mineirao de Belo Horizonte fue un ridículo inigualable. 64 años hay entre ambos momentos. Puede que nunca más Brasil opte a organizar la Copa del Mundo.

La otra semifinal vino a confirmar los altibajos de esta Copa del Mundo. Lo peor no fue el 0-0 entre Holanda y Argentina sino el miedo animal a perder. Casi sin ocasiones, una semifinal no puede ser el peor partido del torneo. Sus protagonistas no pueden permitir eso. Con Argentina cortocircuitada sin Di María (aunque Enzo Pérez daba más circulación) y con Vlaar y el mediocampo oranje secando a Messi, el partido no ofreció nada de nada. Para colmo, Van Gaal tuvo que hacer dos cambios obligados (dos jugadores que habían arrastrado lesiones en el torneo, ejem) y al dar descanso a un agotado Van Persie se quedó sin cambios para los penaltis. No entró Krul, se quedó Cillessen y Argentina marcó todos sus lanzamientos. Holanda falló dos, y adiós.

Die Mannschaft: Welt Meister

Haga revisión de amigos y conocidos y seguro que la mayoría (por no decir todos) lamentaron muy poco el revolcón de Alemania a Brasil. Todo lo contrario, incluso. No tan acusada pero costaba encontrar aficionados españoles que apoyaran a Argentina en la final. Por afinidad debería ser todo lo contrario, pero la brillantez de la apuesta alemana y lo discreto del juego argentino convertían a Alemania, para muchos, en el relevo de España como mejor equipo del mundo.

La final, en realidad, no fue una barbaridad de fútbol pero tuvo de todo. Partido de dientes de sierra, como todo el campeonato, y reparto de opciones claras a pesar del claro dominio del balón alemán. Los arrebatos de Messi quedaron eclipsados en el primer tiempo por los de Lavezzi, pero la lesión de Khedira en el calentamiento y de Kramer a la media hora debilitaron el centro del campo alemán y Sabella decidió indicir en la cuestión a costa de sacrificar a su mejor hombre del primer acto. Argentina estuvo a punto de dar con la tecla para hundir el transatlántico alemán, pero tuvo que ceder el ritmo y en la prórroga pensó casi en exclusiva en los penaltis. El gol de Götze repitió el final de Italia 90 (1-0 para los germanos), y a Higuaín le perseguirá toda la vida esa jugada a los veinte minutos…

Luego vino lo que vino. Premio al mejor jugador del torneo para Messi (¿?) y al mejor joven para el francés Pogba. Neuer recibió el de mejor portero y James Rodríguez fue el máximo goleador. Mascherano y Boateng fueron los mejores de la final. Mascherano, de hecho, fue el mejor de Argentina todo el torneo. Cuarta estrella para Alemania, verdugo de tres campeones del mundo para que Lahm levantara la copa que horas antes devolvió Puyol, el autor del gol que retrasó en Suráfrica lo que ya es inevitable: que Alemania saliera campeón.

 

Dino Baggio y los traspasos durante el Mundial

Jesús Ollero | 7 de julio de 2014 a las 18:04

Imagen de thescore.ie

Hace veinte años, en el Mundial de Estados Unidos 94, Italia mantenía dos costumbres después modificadas: los jugadores se repartían los dorsales por puestos y en orden alfabético y estaba prohibido negociar traspasos durante la concentración y celebración del torneo. Pensemos, por ejemplo, que Tassotti jugaba con el 9 cuando le rompió la nariz a Luis Enrique (¡caray, el 9!). Sólo Baggio, Roberto, rompía ese orden inquebrantable en Estados Unidos luciendo el 10 que correspondería a Albertini, el primero alfabéticamente entre los centrocampistas y que llevó el 11. Nada de usar el mismo número que el club ni nada parecido.

El 13 de esa selección, precisamente el 13, era el otro Baggio, Dino. Ese número 13 le habría correspondido a la gran estrella del equipo, pero el caso es que se cambió. De lo que cambió Dino fue de club. Y durante la concentración de la selección. Centrocampista con una llegada importante y unos remates de cabeza imponentes, Dino Baggio dejó la Juventus y se marchó al Parma. Las reglas federativas le habrían supuesto la salida del equipo nacional, pero Sacchi y la FIGC, cuya directiva tampoco quería prescindir de un futbolista básico del equipo, se las ingeniaron para que todo quedara en una multa.

Ocurrió que Italia comenzó el Mundial de manera desastrosa. La República de Irlanda derrotó a los azzurri en el primer partido (gol de Ray Houghton) y para colmo Pagliuca se convirtió en el primer portero expulsado de la historia de la Copa del Mundo en el segundo encuentro, ante Noruega. Italia in dieci con 70 minutos por delante que podían ser los que definieran su salida del Mundial, pero un gol de cabeza de Dino Baggio daba un serio respiro a Italia (1-0). Aunque necesitaban ganar el tercer partido a México, el empate a uno fue suficiente por más goles marcados que Noruega, cuarta y eliminada con 4 puntos.

El gran Baggio, Roberto, apareció en octavos en la remontada de Italia a Nigeria, prórroga incluida; Dino Baggio fue el autor del primer gol ante España en cuartos y Roberto marcó el definivo 2-1. Roberto Baggio logró los dos goles de Italia en semifinales ante Bulgaria y en la final, como todo es sabido, falló el último penalti que daba el título a Brasil.

Todo esto viene a colación de la conveniencia o no de permitir que los futbolistas cierren operaciones de traspaso durante el Mundial. Cesc, sin ir más lejos, se fotografió en el hotel de concentración de la selección española con la camiseta del Chelsea la víspera del terrible debut contra Holanda. El croata Rakitic hizo lo mismo con la del Barcelona el 16 de junio, ya durante un Mundial en el que su selección cayó en primera ronda. Más llamativo aún es el caso de David Villa. Anunció su marcha a Nueva York vía Australia (su nuevo equipo no comienza la temporada hasta el invierno) y su presencia en la selección se esfumó. No han tenido la misma suerte que Dino Baggio, eso es indudable. Se salva el portero chileno Bravo, del que se anunció en prensa su fichaje por el Barcelona el día que su selección se enfrentaba a España y se hizo oficial el día antes del Brasil-Chile de octavos. Pensemos en jugadores de las principales selecciones del Mundial que hayan cerrado negociaciones durante el torneo. Si lo han hecho, desde luego no se ha hecho público.

¿Hasta qué punto puede suponer una distracción? Seguramente hay ejemplos de jugadores que han cambiado de club con el torneo en marcha y que no han caído a las primeras de cambio, pero merece la pena recuperar ese viejo debate italiano sobre la conveniencia de que los jugadores aplacen sus negociaciones durante el Mundial.

Resumen del Grupo H: Argelia arrebata la historia a Rusia

Jesús Ollero | 27 de junio de 2014 a las 15:43

 

Además de certificar la defunción del fútbol asiático en este Mundial, el Grupo H ofreció parte de lo que puede ser Bélgica si quiere llegar lejos en el torneo. Remontó a Argelia (que avisó de lo que pasaría después) y sufrió poquísimo contra Rusia y Corea. Argelia hizo historia con su primera clasificación a octavos y se enfrentará a Alemania, justo a la selección a la que derrotó en 1982 y que se alió a Austria para eliminarlos, a costa de Rusia. La Rusia de Fabio Capello, el seleccionador mejor pagado del Mundial, se ha estrellado y en cuantro años será la anfitriona del torneo. Corea del Sur ha dado un gigantesco paso atrás y está lejísimos de ese equipo molesto y competitivo de años atrás.

Los jóvenes belgas han comenzado con paso firme y con margen de mejoría en su juego. Abrazados a ratos a Mertens, De Bruyne y Hazard, y sustentados por una defensa bastante fiable (más Courtois, que siempre mejora a lo que tiene delante), le falta definirse en punta ante la escasa aportación de Lukaku. Cierto que el delantero del Chelsea permite que el resto tenga más margen para maniobrar pero ha mostrado una desconexión respecto al juego de su equipo que hace peligrar su estatus como titular. El pujante Origi, autor del gol ante Rusia, amenaza.

Las dudas iniciales ante Argelia quedaron en nada con los cambios de Marc Wilmots. Entrando desde el banquillo, remontaron Fellaini y Mertens y todo volvió a su sitio. Wilmots apostó de inicio por Dembelé y Chadli pero la verticalidad del pequeño jugador del Nápoles ha ofrecido bastante más.

Los cuatro goles belgas han llegado a partir del minuto 70 de encuentro, o sea, cuando se decide todo: 70 y 80 contra Argelia, 87 frente a Rusia, 77 ante Corea. El margen de los rivales para la reacción ha sido escasísimo, incluso con diez, como ante Corea del Sur.

De la firmeza de Courtois-Kompany-Van Buyten a la elaboración de Mertens-De Bruyne-Hazard, Bélgica promete y el cruce en teoría les favorece (Estados Unidos). Si pasan debería esperarse Argentina en cuartos, y eso ya son palabras mayores.

argelia

La clasificación de Argelia parecía improbable antes del Mundial y más que posible tras la primera jornada. Derrota con posibles ante Bélgica mientras Corea y Rusia empataban. O sea, margen para reaccionar. Pasaron por encima de los coreanos con un contragolpe espectacular y aguantaron a los rusos con bastante personalidad. Ha enseñado mucho más que a Feghouli, más conocido para el aficionado español por su papel principal en el Valencia: Slimani, Medjani, Djabu y Brahimi (Granada), por ejemplo, y una defensa más que aplicada.

Era la cuarta participación de Argelia en un Mundial y el contraste respecto a la anterior (2010) es total: 1 punto (empate ante Inglaterra y derrotas contra EEUU y Eslovenia) y ningún gol a favor. La primera clasificación es un hito tremendo para ellos.

Rusia ha decepcionado profundamente, aunque si la suerte hay que buscarla no la ha buscado en absoluto. No fue de verdad a por Corea del Sur en el estreno y se encontró con que su portero Akinfeev regaló un gol a mitad del segundo tiempo. Fue sacar Capello a Kerzhakov y empatar, pero sin ir nunca Rusia a por todas. Le pasó algo parecido contra Bélgica, seguramente su partido más serio. Atascó a los belgas pero en la recta final Hazard le dio un revolcón a su defensa y un pase suyo a Origi destrozó sus opciones. A doble o nada contra Argelia, partido del que debía salir el segundo puesto, marcó pronto, intentó controlar y se encontró con el empate a balón parado y de nuevo con Akinfeev retratado a media hora del final. Media hora de impotencia total que dibuja un grisáceo panorama mirando de fondo al torneo de 2018, que será un torneo lleno de obligaciones para Rusia como organizador.

Ausente en 2006 y 2010, su trayectoria internacional es terrible desde que se desmembró la URSS: primera ronda en USA 94, ausente en Francia 98, primera ronda en Corea-Japón 2002 y ausente desde entonces hasta el fracaso de Brasil. En las Eurocopas, primera ronda como CEI en Suecia 92, primera ronda en Inglaterra 96, fuera en Bélgica-Holanda 2000, semifinalista en Austria-Suiza 2008 y primera ronda en Polonia-Ucrania 2012.

Corea del Sur se va sin pena ni gloria de su octava participación consecutiva en un Mundial. Y se va con un punto gracias al portero ruso. Involución total de un equipo que históricamente se había mostrado físico y competitivo aun cuando su nivel no le alcanzaba para pasar de ronda. Esta vez casi ni eso. Muy poco contra Rusia, flojísimos en la goleada de Argelia e incapaces frente a Bélgica (contra diez) aun con una mínima posibilidad de pasar. No puede ser casualidad que los cuatro representantes de Asia-Pacífico, Australia, Japón, Irán y Corea, hayan finalizado colistas de sus grupos.

Resumen del Grupo G: Klinsmann y la hazaña yanki

Jesús Ollero | 27 de junio de 2014 a las 13:40

Alemania dio un puñetazo en la mesa en su debut ante Portugal y eso ha condicionado totalmente el resto del grupo. Portugal a remolque ha ofrecido muy poco y Estados Unidos se llevó el premio gracias a su victoria ante Ghana, posiblemente el equipo que mejor fútbol ha hecho de todas las selecciones eliminadas en la primera fase. La gran decepción, por su juego pobre, del torneo junto a España ha sido sin duda Portugal, por encima de otras selecciones potentes eliminadas de primeras como Italia, Inglaterra, Croacia o Costa de Marfil.

Müller descerrajó un poderoso hat-trick a Portugal en el estreno del grupo y los lusos empezaron a firmar, como España ante Holanda, su sentencia. No tanto por la derrota, que también, sino por la amplitud de la misma. Los cuatro tantos pesaron como una losa a los ibéricos e impulsaron a los germanos. La Mannschaft ha ofrecido una fiabilidad elevadísima en ataque y en defensa, pero no tanto en el centro del campo. Kroos brilló el primero día pero desapareció ante Ghana. Khedira ha ocupado un lugar bastante más ofensivo de lo que le correspondería y más teniendo en cuenta que viene de una lesión de rodilla larguísima. Si Joachim Löw ha insistido en situar a Lahm, su prolongación en el campo, de mediocentro, Alemania muestra ahí su principal laguna.

Löw echó mano de Schweinsteiger en la recta final del segundo encuentro ante Ghana, en el que Alemania sí mostró sus escasas debilidades y en la cita final ante Estados Unidos, incapaz de inquietar a los germanos. Mucho más dinámico que Khedira, la evolución del torneo debe asentarle de nuevo. El resto del elenco parece tenerlo Löw clarísimo. Introdujo a Podolski, seguramente para echar el freno a la pujante banda derecha de los americanos, y tuvo que darle la vuelta situando a Müller más abierto y a Klose en punta. El veterano goleador salvó a su equipo de la derrota ante Ghana. Es el único delantero puro del equipo. No hace falta más: Müller arriba con toda la movilidad del mundo, con Götze y Özil detrás y la opción de Schürrle a la espera, y si no funciona Klose dentro que alguno la meterá. De libro.

Encima, atrás ha mostrado una notable solvencia con Hummels (entre los tres mejores defensas del torneo hasta ahora) y un redivivo Mertesacker, al que le ha venido de perlas su aventura en la Premier porque a sus casi dos metros ha añadido mejor colocación y más velocidad.

Ghana enseñó que hay que jugar muy deprisa, y combinar de maravilla, para asustar a Alemania. Ni Portugal ni Estados Unidos tuvieron la menor opción. Argelia, que les derrotó en el 82, será la primera escala de las rondas eliminatorias. Ojo, si no hay sorpresas el posible cruce Francia-Alemania en cuartos promete una barbaridad.

La clasificación de Estados Unidos ha tenido muchísimo mérito. Klinsmann, jefe de Löw con Alemania en el Mundial 2006, ha convertido a un grupo de jugadores semidesconocidos en un bloque que mueve la pelota con rapidez pero al que le falta un punta nato y algo de fondo de armario. Howard, portero del Everton, ha hecho una primera fase sensacional, igual que gente de la MLS como Johnson, Jones o Besler. Los veteranos Bradley y Dempsey le han puesto el talento suficiente al equipo para sumar 4 puntos antes de enfrentarse a Alemania. En particular, estos dos y Johnson desquiciaron a Portugal, incapaz y rescatado de la derrota en la jugada final del encuentro.

Posiblemente, los estadounidenses tenían el bloque con menos recursos del grupo, pero vencieron a Ghana y debieron hacer lo mismo con Portugal. Merecido pase en cualquier caso. Bélgica, que no termina de romper (¿o es que las expectivas son demasiado altas?) pero que ha ganado sus tres encuentros, será una prueba tremenda para Klinsmann y su gente.

ronaldo

Portugal ha hecho un Mundial pobre. Mucho. No sólo por la eliminación (ha sido el único tercero de grupo que ha sumado cuatro puntos) sino por el nivel de juego ofrecido. Cristiano Ronaldo no ha estado ni de lejos a su mejor nivel físico y Paulo Bento ha tenido que sortear todo tipo de problemas en ataque. Hugo Almeida se lesionó en el primer tiempo ante Alemania y Helder Postiga lo mismo ante Estados Unidos. El recambio, Eder, ha resultado nefasto. Quizás viendo el estado físico de Cristiano habría sido una opción ponerle a él, pero… Nani, por poner el ejemplo más claro, tampoco ha ayudado a equilibrar el potencial ofensivo portugués.

Defensivamente, Portugal tampoco ha brillado. Pepe fue expulsado injustificadamente ante Alemania, preludio de una goleada a posteriori determinante, pero el gran problema luso ha venido por la izquierda. Coentrao se lesionó y tanto Andre Almeida como Veloso, ambos medios centro reconvertidos, fueron ampliamente superados por Estados Unidos. Para colmo, Bruno Alves ha estado lento como nunca y por unas circunstancias u otras han intervenido los tres porteros, algo insólito.

Llegó a la última jornada con la necesidad de golear a Ghana y que EEUU perdiera ante Alemania. Tras el 2-1 de Ronaldo (regalado por la defensa rival) y con los yankis perdiendo, tuvo más ocasiones que en el resto del torneo junto, pero estaba escrito que se iban y ni siquiera el milagroso gol de Varela a los americanos remedió la caída. Cristiano Ronaldo, único portugués de la historia en jugar tres Mundiales, dibuja una trayectoria en el torneo muy peculiar: semifinales en 2006, octavos en 2010, primera ronda en 2014.

Ghana ha ofrecido dos caras. O mejor, cara y media. Contra Estados Unidos no pudo comenzar peor, encajando un gol de Dempsey en la primera jugada del partido. Se recompuso, empató y pareció ir creciendo, pero a balón parado encajó el segundo en la recta final y comenzó perdiendo el encuentro ante el rival, en teoría, más asequible del grupo. Luego ofreció una exhibición ante Alemania de fuerza, velocidad y juego. Realizaron un encuentro completísimo con Ayew y Asamoah removiendo los cimientos germanos, amén de un Muntari omnipresente (sancionado para el último encuentro y luego expulsado del equipo junto a Boateng). Contra Portugal se empeñó en salir del torneo, con un gol en propia puerta, ocasiones falladas, gran empate de Gyan y, cuando le valía un gol para clasificarse, un fallo defensivo lamentable de portero y central que ofreció en bandeja el gol del triunfo a Cristiano. El único que aguantó el pulso a Alemania se va como último de grupo. Cosas…

Resumen del Grupo F: Messi, y basta

Jesús Ollero | 26 de junio de 2014 a las 17:55

Sin rival aparente, Argentina misma se empeñó en abrir un poco la manga con dos primeros partidos ciertamente preocupantes. Nigeria se metió en octavos después de un triunfo muy polémico contra Bosnia y hasta Irán llegó con opciones a la última jornada. Poco trascendente grupo, en cualquier caso, que dejó a Messi como principal y casi único protagonista.

Argentina se encomendó a su superestrella, que mostró un estado físico entre poco y nada parecido a la abulia de la selección española. Lo cargado del calendario no parece haber influido tanto en un Messi que posiblemente ha completado su temporada menos brillante con el Barcelona y con menor continuidad en el juego por algunas lesiones. Pero a Brasil, allí donde se le exigía de verdad después de su irrelevancia (por juventud) en 2006 y por la brusquedad con la que se despidió la albiceleste en 2010 (4-0 en cuartos ante Alemania), ha llegado fino-fino. Aunque Sabella le diera descanso en la última media hora contra Nigeria, su estado físico es óptimo y todo el equipo se adapta a él. Es Alejandro Sabella quien va ajustando algunas cosas y tiene pinta de que Argentina tiene margen de mejora.

Contra Bosnia, en el estreno, jugó asombrosamente con cinco defensas, algo que tuvo que cambiar al descanso por la penosa imagen que ofrecía su centro del campo. Con Messi de todocampista ante la falta de recursos, el giro con un delantero más y una elección de elementos más adecuada permitió a Argentina frenar a una Bosnia con más fútbol que resultados. Ante Irán, con los cambios perfilados, no terminó de mejorar y Messi rescató a la albiceleste en el descuento cuando los asiáticos acumulaban tres o cuatro ocasiones para haber dado la gran campanada del torneo. Ante Nigeria todo cambió. Mucha fluidez arriba, poca contundencia atrás, un centro del campo aceptable pero mejorable (Gago-Mascherano) y la sensación de que Argentina es capaz de aguantar un intercambio de golpes (y goles) con la brutalidad que tiene arriba. Espectacular Messi y fantástico Di María. No son ya los que juegan, empezando por Messi y siguiendo por Di María, Higuaín o Agüero (veremos su lesión) sino por los que esperan (Lavezzi, Palacio, Ricky Álvarez, el inédito Enzo Pérez…)

argentina
Su camino, si no se complica la vida, es expedito. Con Suiza esperando en octavos, si se cumple la lógica esperaría el ganador del cruce entre el primero del grupo H (¿Bélgica?) y el segundo del grupo F (¿USA?). O sea.

Nigeria, que fue eliminada en 2010 compartiendo grupo con Argentina, esta vez acompaña al favorito a octavos. Le espera Francia (glups). Las águilas verdes flojearon contra Irán y aguantaron a Bosnia, mostrando su mejor cara ante Argentina. Buena señal para los cruces. En defensa ha mejorado y mantiene una verticalidad arriba que puede pasar factura a cualquiera, pero no parece con suficientes argumentos para dar una sorpresa de las de verdad. La fuerza de Emenike ha guiado al resto. Menos talentoso que muchos de sus compañeros, su fútbol físico ha permitido a los africanos competir de manera decidida. Y vaya dos goles de Musa a Argentina…

A Bosnia le ha pesado de forma extrema empezar contra Argentina. Jugó muy bien y no recibió recompensa, con Pranjic y Misimovic controlando el juego a la perfección. Ha dado la impresión de que Dzeko, su jugador más reconocible, no termina de encajar en la forma de jugar de esta selección, pero tiene que jugar por fuerza por su capacidad rematadora y realizadora. Eso sí, no tiene la movilidad en estático de sus compañeros y eso se ha notado. Argentina les ganó dándose un poco de vergüenza de sí misma y contra Nigeria se les anuló un gol legal (fantástica maniobra de Dzeko) para recibir poco después un gol que comenzó por posible falta (el único tanto del partido), con lo cual los bosnios llegarona a la última jornada eliminados y sin nada en juego ante Irán, a la que despacharon ya sin presión y con unos cuantos suplentes. Para ser su debut no está mal pero perfectamente podrían haber avanzado a poco que el orden de juego hubiera sido diferente.

Irán ya apuntaba maneras antes de viajar, con su seleccionador Queiroz avisando de que no tendrían nada que hacer trabajando en las concidiones en las que lo hacían. Con el trabajo del portugués, los árabes han mostrado un juego interesante y digno al mil por mil, pero insuficiente a este nivel. Sin gol no hay nada que hacer y en sus dos primeros partidos tutearon a Nigeria y asustaron a Argentina sin premio ninguno. Llegar con opciones a la tercera jornada contra Bosnia ya tenía mérito pero ahí ya no dieron para más.

Resumen del Grupo E: ¿Vuelve Francia?

Jesús Ollero | 26 de junio de 2014 a las 17:32

 

Cuando casi nos habíamos olvidado de Francia como candidato a lo que quiera, Deschamps ha conseguido volver a meter a les bleus en el imaginario colectivo de posibles campeones. Claro que los cruces, si se cierran con Alemania primera de su grupo, van a ser muy exigentes, pero se están mostrando como uno de los equipos, sino el que más, de mayor consistencia y de mejor equilibrio defensa-ataque, partiendo de que físicamente están ofreciendo un gran nivel y de que Benzema está en vena total.

Sorprendió Deschamps con su lista dejando fuera a una estrella como Nasri, y lo razonó de manera implacable: el técnico aseguró que no llevaba bien ser suplente y que no se había ganado la titularidad con Francia, básicamente porque con la selección no ofrecía su mejor nivel. Su apuesta era Valbuena para compensar la tremenda fuerza de Pogba, Matuidi, etc.

El resultado está a la vista. Pasó por encima de Honduras y aplastó a Suiza, su acompañante a octavos. Dio descanso a muchos titulares contra Ecuador ya sin nada en juego para ellos y el empate a cero era el más improbable de los resultados viendo el encuentro. Francia ha vuelto, al menos eso parece, y mientras varios favoritos han hecho ya las maletas ellos han dejado definitivamente atrás esa imagen insuficiente de citas recientes. A ver quién les para. Nigeria será el primero en comprobarlo.

benzema

Suiza se ha abrazado a los goles de Shaqiri. Su hat-trick a Honduras, el segundo del Mundial tras el de Müller a Portugal, metió a su selección en octavos. Particularmente importante el tercero, que obligaba a Ecuador a ganar a Francia por más de un gol. Aplastada sin piedad por Francia, Suiza ganó con muchísimos apuros a Ecuador, que durante muchas fases fue mejor que su rival, para imponerse en último minuto de la prolongación, y luego se soltó contra Honduras, una de las selecciones más flojas del torneo. A priori, parece presa fácil para Argentina en octavos, aunque resulta evidente su evolución desde su grisáceo papel de anfitrión en la Eurocopa 2008, donde empezó la era ganadora de España. Los napolitanos Inler y Behrami son el sustento del equipo de Ottmar Hitzfeld, quien sí presenta más dudas arriba y ha cambiado en todos los partidos su formación atacante.

Ecuador no ha tenido ni pizca de suerte. Empezó perdiendo en el último minuto un partido en el que el empate era un mal menor (Suiza) y después de vencer sin demasiado brillo a Honduras tuvo que jugársela a todo o nada contra Francia. Plantó cara a un rival con muchas rotaciones y se mantuvo con vida hasta el final (aun con diez por la expulsión de Antonio Valencia cuando Sakho debió ver la roja en el minuto 8), pero siempre dio la impresión de estar Francia más cerca del pleno de puntos que Ecuador del milagro.

Honduras no ha mejorado nada su juego respecto al equipo que jugó contra España en 2010, incluso ha empeorado el resultado. De nuevo Suiza en su camino (entonces empataron a cero eliminando a los helvéticos) y un camino similar: cero puntos ahora (uno entonces), un gol a favor (ninguno en 2010) y ocho en contra (tres en Suráfrica).

Resumen del Grupo D: El que más goles hiciera a Costa Rica

Jesús Ollero | 25 de junio de 2014 a las 23:27

 

El grupo de la muerte lo fue en el sentido más amplio. Había tres campeones del mundo (algo dificilísimo) y pudiendo pasar dos sólo lo hizo uno. Si me apuran, el que menos contaba o por lo menos no el que más contaba. Italia, finalista de la pasada Eurocopa y con una apuesta muy a considerar, aparecía como un 1 en la quiniela de aspirantes. Más todavía después de derrotar en la primera jornada a una interesantísima Inglaterra, mientras Uruguay hacía lo de España y después de adelantarse se dejó pasar por encima por Costa Rica, la sorprendente campeona del grupo C.

Contaban con humor que antes del Mundial se daba como favorito del grupo al que más goles le hiciera a Costa Rica. En efecto, fue Uruguay. Le hizo uno y se clasificó. El resto claudicó ante Keylor Navas. Cero goles Italia y cero goles Inglaterra.

Con los ticos nadie contaba. Normal viendo a los compañeros de viaje. Guiados por Joel Campbell o Bolaños, resultaron líderes del grupo con todo merecimiento y el cruce es para soñar con algo grande de verdad: Grecia. ¿Quién no firmaría un cruce con Grecia en octavos viéndose lo que se está viendo? Defensivamente mucho mejor de lo esperado y mentalmente todavía más, habrá que ver si los nervios aparecen en Costa Rica y en qué momento aparecerá alguien capaz de frenarles.

costaru

Uruguay comenzó de manera catastrófica. Sin Luis Suárez en el estreno por lesión, se dejó remontar por Costa Rica para firmar un debut propio de empezar a hacer las maletas. Levantó dos match-balls y eso tiene gran mérito, pero posiblemente no mereció ganar ninguno de los dos partidos. Tanto Inglaterra como Italia pusieron todo de su parte para derrotarles. Uruguay puso paciencia y gol. Importante, sin duda, y hasta perdonable para Tabárez vista la situación. Luis Suárez reventó a los pross y pudo meterse en el gran lío de su carrera con el mordisco a Chiellini: expediente abierto y tan posible que quede en nada como que reciba una sanción ejemplar. Italia se reventó sola con Balotelli borrándose del cartel y la roja a Marchisio. Media hora con diez y el físico justito: Pirlo andando no basta, aunque ha regalado algunos de los mejores minutos del torneo.

Cavani le hace el trabajo de complemento a la perfección, pero totalmente en función del punta del Liverpool. Buen portero y defensa dura, con un Godín en estado de gracia. ¿Quién si no iba a marcar el gol de la clasificación? Ahora échenle un galgo a Uruguay, que jugará contra Colombia en… ¡Maracaná!

Italia conquistó en el debut ante Inglaterra, en uno de los mejores duelos del torneo (quién lo iba a decir, los dos fuera de primeras), flojeó de manera absurda contra Costa Rica y dio la cara frente a Uruguay. Lo puso todo ante los otros campeones del mundo pero no frente a quien debía ser comparsa y ha sido juez principal del grupo. Con Pirlo mandando, Candreva demostró ser un compañero adecuado para Balotelli, pero el cambio de dibujo contra Uruguay y la apuesta de Prandelli por Immobile limitaron la capacidad de construcción italiana a Pirlo y Verratti, físicamente ambos al límite. Le valía el empate pero la posesión contra Uruguay no tuvo reflejo en el marcador y…

El camino de la Italia del futuro debe ser el fijado por Prandelli, pero desde el título mundial de 2006 van dos eliminaciones en primera ronda. Demasiado para la azzurra. El seleccionador presentó su dimisión (¿no les suena por aquí, a que no?) y está por ver si dos francasos consecutivos en la Copa del Mundo liquidan el nuevo camino que les llevó a la final de la Eurocopa 2012.

Si hay un equipo que ha enseñado jugadores interesantes es Inglaterra, pero dando toda la impresión de estar en mitad de un proceso que puede conducirla de nuevo a la primera línea europea. Sturridge, Sterling, Lallana, Barkley… Mr Roy tiene jóvenes para construir el futuro que merece el fútbol inglés. Ya será sin iconos como Lampard y probablemente Gerrard, más los que Hodgson ya jubiló. Veremos qué pasa con Rooney pero empieza a chirriar en los esquemas del seleccionador. Tuvo a Uruguay sometido pero terminó a remolque y después vencido por un error defensivo de principiante que ejecutó Luis Suárez. Contra Costa Rica, eliminados ya, qué más daba.

Francia 2016 puede ser un gran momento para esta prometedora Inglaterra, más incluso que cuando todos sus jugadores eran perfectamente conocidos en cualquier rincón del mundo.

Resumen del Grupo C: Colombia anima el cotarro

Jesús Ollero | 25 de junio de 2014 a las 23:25

 

Los que dudaban (dudábamos, hay que decirlo) de por qué Colombia era cabeza de serie en el sorteo han debido quedar plenamente convencidos de que era algo justo y razonable. Plenos de fuerza y talento, los cafeteros se han paseado por un grupo de nivel inferior a otros pero lleno de equipos incómodos y de mediana entidad. Superó a los tres y en los cruces ya se verá, aunque con Brasil en unos hipotéticos cuartos el tema se pone bastante serio.

José Pékerman, un técnico nunca lo suficientemente bien valorado en Argentina, ha convertido de nuevo a Colombia en una sensación mundial. Como en Italia 90, con aquella generación que lideraban Higuita y Valderrama, han sido uno de los animadores de la primera fase y, después de años de tibieza, han llegado a Brasil con unas credenciales estupendas que luego han confirmado en el césped. Ni siquiera la lesión de Falcao, uno de los rematadores más certeros del mundo, ha mermado un ápice su potencial. Si a pesar de haber estado lesionado, el sevillista Carlos Bacca, una de las revelaciones de la última Liga, no cuenta nada… pueden imaginar lo que tiene Colombia a su disposición.

pekerman

Con James Rodríguez al mando (se dice James, no Yeims como si fuera anglosajón), ha ofrecido momentos de fútbol top. Bien secundado por Jackson Martínez o Teo Gutiérrez, tampoco echa de menos a Fredy Guarín, que sólo jugó contra Japón ya con la clasificación amarrada. Pékerman tuvo el gran detalle del Mundial: sacar unos minutos al portero Faryd Mondragón para que sea el jugador de más edad que jamás disputó un Mundial, 43 años. Ya jugó en Estados Unidos en 1994…

La otra clasificada del grupo no fue la esperada. Costa de Marfil era el candidato mayoritario y su depurado elenco así lo reforzaba. No terminó de brillar en este Mundial pero su agónico final fue terrible. Cierto que Grecia sólo hizo méritos para pasar en el último encuentro, perdonando ocasiones a diestro y siniestro, pero decidir el segundo puesto con un penalti en el tiempo añadido forma parte de la grandeza del torneo.

Japón, de nuevo, decepcionó. Equipo disciplinado y de buena técnica, le vienen faltando dos cosas: un goleador de verdad (Kagawa es un buen delantero pero no un goleador) y mucha mala leche. Eso a Grecia le sobra, aunque es cierto que también le falta un punta al que agarrar toda esa tendencia defensiva. Después de un estreno horrible contra Colombia, se conformó ante Japón y lo dejó todo para el último momento, con un partido muy meritorio ante Costa de Marfil que le permite cruzarse a Costa Rica. Si Costa Rica debe estar más que conforme con el rival, no digamos Grecia, que además de pasar se libró de encontrarse con cualquiera de los fieros elementos que completaban ese Grupo D.