Antonio Galiano | 8 de mayo de 2012 a las 22:13
Si se confirma la tragedia, creo que sería la primera vez que en lugar de sentir orgullo al ver a un español en el podio de unos Juegos Olímpicos se podría sentir vergüenza. Hace unos días, el Comité Olímpico Español (COE) hizo publicos los diseños de los uniformes y el chándal que lucirán los deportistas españoles en los Juegos de Londres este verano. Los uniformes no es que sean bonitos, aunque pueden pasar desapercibidos -mucho menos el femenino-, pero es que el chándal parece de cachondeo.
La firma encargada de diseñar la dichosa prenda ha sido la rusa Bosco Sport, algo que desde el COE intentan justificar alegando que la empresa de ropa deportiva lo ha hecho “gratuitamente y con garantía de calidad”. Y menos mal, porque si cobra, sería hasta denunciable. El chándal -que recordemos vestirán deportistas de la talla de Rafa Nadal o Pau Gasol- es feo y cutre sin más si se obvia la parte del pecho, pero si se mira ésta, la cosa roza lo dramático.
Debajo de la cara de los representantes españoles en el mayor acontecimiento deportivo del mundo aparecerá una especie de tribal oriental -o yo que sé de donde- digno del tatuaje más hortera o de una pegatina de un coche tuneado. Un adorno amarillo incomprensible en una indumentaria formal que nada tiene que ver con la cultura española y que ya está siendo motivo de burla justificada en Twitter y Facebook -termómetros sociales infalibles donde los haya-. El chiste más ilustrativo, un fotomontaje en el que se coloca el chándal al power ranger rojo y el uniforme femenino al amarillo.
Lo peor es que si no se critica el motivo del pecho, el resto de la prenda -incluido el bolso- no es nada que no se pueda encontrar buscando en una tienda de barrio o en un chino. Incluso apostaría que hallaríamos productos de mayor calidad. Digamos, intentando no ofender a nadie, que el diseño parece haberse hecho con otro tipo de medalla de oro como referente. Un desastre.
La polémica ha llegado incluso al Congreso de los Diputados de la mano de UPyD, que ha pedido al Ejecutivo que explique por qué se encargó a una firma extranjera el diseño si la Asociación Española de Moda había propuesto organizar un concurso para diseñarlo. Poco le podrá decir el Ejecutivo de Rajoy, ya que la decisión fue tomada por el anterior Gobierno, que ya encomendó a la china Li-Ning la ropa de Pekín 2008. Teniendo en cuenta ésto, el ridículo español contrastará con la firma de los diseños de equipos como el estadounidense, que lucirá prendas de Ralph Lauren; el italiano, que vestirá Armani y Prada; o de Reino Unido, con diseños de Stella McCartney. Incluso ya se ha registrado una iniciativa on-line, en Actuable, para intentar cambiar la decisión del COE y dotar a la selección olímpica española de un “uniforme decente”.
Esta no es la primera polémica generada por una indumentaria deportiva ni mucho menos. La más reciente, el cambio de equipación del Sporting de Gijón, que presentó en primera instancia una equipación con la líneas rojas muy finas y que descartó finalmente ante la presión de la afición. También tuvo que renunciar a su iniciativa vanguardista el Athletic de Bilbao en su centenario con la camiseta ketchup -blanca con manchas rojas-, que llegó a estrenar en un amistoso para retirarla al mes de su presentación. Dos antecedentes de los que debería tomar nota a tiempo el COE para darse cuenta de que rectificar es de sabios y librar a los deportistas españoles de enfundarse esa indumentaria de dudoso gusto ante el mundo entero. Lo gratis puede salirle caro en términos de imagen. Yo no sé Nadal, pero yo me negaría a ponérmela.
Antonio Galiano | 3 de mayo de 2012 a las 13:44
Será un modelo y una institución que va mucho más allá del fútbol, pero también es una persona. Y eso hace que a veces diga lo que piensa en lugar de pensarse lo que dice, o que simplemente se equivoque. Y eso le ocurrió al término del antepenúltimo partido de Liga, en el que su equipo ya no dependía de sí mismo para evitar el alirón del Real Madrid. El cuarto en la cuenta atrás antes de su marcha tras cuatro años en los que ha conseguido armar el que para muchos es el mejor equipo de la historia y ha construido una imagen y un discurso intachables en el que algunos vislumbran un lado oculto al que ha dado veracidad con sus últimas declaraciones. “El Madrid es el justo campeón, pero han pasado muchas cosas… escondidas por nuestro silencio. Han pasado cosas y están ahí”. ¿Ahora qué pasa? ¿Es impropio suyo lo que ha dicho o era propio y no lo sabíamos? ¿Hay que darle la razón a los fans de Mourinho que argumentan que Guardiola es similar al técnico luso pero menos honesto y transparente?
Cualquier reconocimiento a la figura de Pep Guardiola se queda corto. Cogió un equipo de mucho talento mermado por rémoras de vestuario y el desgaste del hambre saciada y lo ha convertido en un sello a nivel mundial que se ha contagiado a la selección española que ha logrado ser campeona del mundo vertebrada gran parte en sus jugadores. Supo limpiarlo e incorporar canteranos que ni siquiera habían pasado por la Segunda División española que ahora son internacionales; expurgar de malas influencias al que ya es el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, y hacerlo líder; y tejer una seña de identidad desde la deportividad y la educación que tiene que ser un ejemplo para cualquier alevín. Por eso ha decepcionado que estando en la rampa de salida manche ese modelo de comportamiento vertiendo a su manera esas dudas sobre cómo el Real Madrid ha acabado con su hegemonía.
No comparto las formas de Mourinho, y menos aún, la mayoría de las veces, sus quejas. No creo que haya ni que criticarlas porque se descalifican solas. Pero hay que reconocer que sí es verdad que todo el mundo sabe lo que piensa Mourinho porque lo dice. No sugiere, no suelta las cosas sin concretar para luego enconderse detrás de su verborrea y sarcasmo. Para las críticas y los halagos -tras ganar la Liga ha dicho que ha sido la más difícil de su carrera, un gran elogio al Barca viniendo de quien viene-, es así. Sabes de qué va y por qué lo hace, aunque repugne ese juego sucio. Pero su antítesis no es así, por eso en él esa torpeza desconcierta y pone sus intachables formas en entredicho para gozo del fanático madridista, Mou el primero. Y encima, justamente al final de su primer periplo azulgrana (está claro que habrá más en el cargo que sea), y en el momento más inoportuno, cuando ha sido vencido.
Está claro que se refiere a los arbitrajes, y lo mismo no le falta razón. No obstante, lo que se discute es que ha contradicho el discurso de club que impuso de no dudar de la limpieza de la competición ni de los árbitros cuando era respaldado por el éxito. Todo un desplante al aficionado azulgrana que tan orgulloso está de esa filosofía de hablar en el campo que comprende que el fútbol es un deporte en el que hay tener estilo hasta para perder. Aun así, pese a la claridad del error, ya han salido voces escudándolo que alegan que los “silencios” que cita se refieren a las enfermedades de Tito Vilanova y Abidal, pero esas tesis no se sostienen teniendo en cuenta que son dolencias que se han hecho públicas.
El Madrid ha ganado la Liga porque se la merece y lo ha hecho, sea como fuera, en el Camp Nou. Sea justo o no en la diferencia de pareceres. Guardiola es un señor y no debe tirar por la borda su legado deportivo y ejemplar. Todo fallamos, por eso quiero creer en ese ejemplo y me tomo su divagación como un borrón en su cuenta. Ese Barcelona no lo merece, como Mourinho tampoco merece ganarle la partida mediática consiguiendo que Guardiola se ponga a su altura.
Antonio Galiano | 21 de marzo de 2012 a las 3:10
¡Parece mentira que haya tardado tanto tiempo en desvelarse y que haya tenido que ser la televisión siria la primera en hacerlo! Ni Mourinho ni El Mundo lo habían visto, con lo avispados que son para las conspiraciones. En los últimos tres años, el Barcelona, gracias al ingenio de Pep Guardiola, es pieza clave en la estrategia de los servicios secretos de occidente. Lo primero y último en salir a luz sobre este tema es que la disposición de los jugadores del Barça en un Barcelona-Madrid y sus pases eran las directrices que marcaban el mapa de movimientos de los opositores de Bashar al Asad para introducir armas en Siria. Estaba claro. Pique para Busquets, éste para Iniesta y éste para Xavi. Messi recibe en la derecha, sortea por su izquierda, dispara y… ¡Uy!, la metralleta fuera por poco.
Pero antes de que estos genios de la televisión siria se percataran, el Barça ya había intervenido con impecable disimulo en misiones que tuvieron desenlaces exitosos. El pasado octubre, sin ir más lejos, un partido sin aparentemente mayor trascendencia, el Barcelona-Racing de Santander, sirvió para dar las últimas instrucciones de cómo tendría que ejecutarse un plan trazado por la inteligencia francesa junto a la CIA y el M16 para la OTAN. Se trataba de Muanmar el Gadafi. Sí, Gadafi. Había sido localizado por fin en Libia, pero había dificultades para trasladar la información al comando elegido para ejecutar la misión, cuyas comunicaciones podían ser pinchadas por el régimen. Y se recurrió, como no, al Barça.
Guardiola tuvo que ingeniárselas primero en cómo transmitir el nombre de la ciudad en la que estaba oculto Gadafi, Sirte. Se barajaron varias opciones, entre ellas que saltara el archiconocido Jimmy Jump al campo con el nombre en el gorro, pero era demasiado arriesgado y se desechó. Un mosaico o un patrocinio en la camiseta también eran muy descarados y se descartaron. Finalmente, el cifrado para hacer saber la ciudad fue que las dos primeras letras del nombre de la misma coincidirían con las dos últimas del jugador culé que hiciera más goles ese día. Fue MesSI, con dos tantos. En caso de que el argentino fallara, Daniel Alves y Abidal bailarían la canción brasileña Ai SIRTE pego, el tema de moda al que el locutor renombraría así para dejarlo todo claro de una vez, pero no hizo falta.
Una vez revelada la localización, el segundo paso era describir cual era el plan. Aquí hubo menos dudas. Guardiola ordenó a Abidal que fingiera una lesión en el minuto nueve para cambiarlo. El origen del lateral izquierdo y el minuto de su relevo sirvieron para marcar qué aviación bombardearía al convoy en el que el líder libio trataba de huir al desierto y la hora a la que saldría, las 9:00. Para concretar la cantidad de vehículos que compondrían la caravana, Guardiola quedó en que su equipo marcaría el segundo gol en el minuto 25 para concretarlo. La cosa se retrasó y Xavi anotó en el 28. Se recurrió entonces a un Plan B. La cifra coincidiría con las dos últimas cifras del número oficial de espectadores que acudieron al campo, que ese día se fijó manipulado en el 82.225.
El desarrollo del partido marcaría la táctica de la operación. La habitual en el Barcelona: bombardeo al principio y luego los rebeldes (encarnados en el césped por el descaro de Iniesta, Xavi, Thiago, Villa, Pedro y Messi) se encargarían de dar la puntilla al Racing y la milicia libia al dictador. Y así fue. Misión complete, tal y como se había trazado en el cesped del Camp Nou. Ahora sólo faltaba el ok del futbolista del Arsenal Ramsey, que dio el visto bueno el día antes de la operación con un gol. Brillante..
¿Y qué gana el Barcelona con todo ésto? Pues como ha dicho alguna vez su entrenador, no todo en la vida es fútbol. Hasta el slogan del club lo dice: Mes que un club. Se rumorea que la UE y EEUU le han prometido la independencia de Cataluña a espaldas de España. Eso sí, condición indispensable es que el país fuera una república y se llamara FC Barcelona. Guardiola sería su presidente, Rosell el primer ministro y la religión oficial el Messianismo. Otro día contaremos el papel que jugó en la muerte de Ben Laden. De verdad, que lástima que el ingenio catalán sólo lo aprecien los sirios.
Antonio Galiano | 19 de marzo de 2012 a las 23:33
Resulta triste que se convirtiera en noticia el que Fernando Torres marcara dos goles, pero aún más lo es el que fuera la imagen que abriera la segunda edición de la sección de Deportes de un informativo nacional. Lo hizo Cuatro, y encima con el gol más feo de los dos que marcó (el que hizo con la pierna derecha) y por delante de los tres goles que hizo Soldado, que también arrastraba sequía en Liga. La diferencia: el madrileño anotó ante el modesto Leicester en casa y el valenciano ante el Athletic en San Mamés. Pero ya se sabe cómo es la información deportiva… Los rivales y el escenario marcan el mérito real de cada uno.
Bueno, al caso, el delantero del Chelsea llevaba más de 24 horas sin marcar, un día entero a lo largo de no sé cuantos partidos y cincos meses de tiempo real. Una racha interminable que le ha costado quedarse sin ir a la última convocatoria de la selección española, de la que no le apartó ni su peor forma durante el Mundial. Ese gafe lega un muestrario de gestos de desesperación, titulares amarillos redactados con alevosía y un rosario de errores que se resumen en la imagen de Torres tumbando de un amague a De Gea para luego no acertar a meter el balón en una portería vacía. El vivo retrato de sus males: un buen juego y un nulo acierto de cara al gol.
Pero esos males parecen haberse esfumado junto con Vilas-Boas y al equipo le ha cambiado el sino. Lo que son las dinámicas y las ganas de modificarlas. Antes de que Abramovich cortara de cuajo la meteórica progresión del ex ayudante de Mourinho, el conjunto londinense estaba hundido, luchando por la cuarta plaza en la Premier y casi eliminado en la Liga de Campeones por el Nápoles. Ahora, con los Drogba, Lampard y Terry reclamando su vieja taquilla en el vestuario, todo marcha. Hasta Torres arranca con una gesta -dos asistencias incluidas- para alejar el panorama negro que cernían sobre él los medios y dejarlo todo en un bache en cuarentena.
Las malas rachas son cosas que empañan el trabajo sucio de los delanteros. Es lo que le pasa ahora también a Negredo, que se mata a presionar y a arrastrar centrales para facilitar la entrada de sus compañeros y no le entra la pelota entre lesión y lesión. Lógicamente, Del Bosque no tenía en mente dejar a Torres fuera de la Eurocopa salvo catástrofe, pero hacerlo por una mala racha en la que varios factores jugaban en su contra, no era tampoco justo. A poco que marque con regularidad sin estar del todo bien, tiene el sitio asegurado. No importa que no esté en su mejor versión e incluso no encaje del todo en el sistema. El hueco se le hará.
Comparto que Fernando Torres (al que se ha llegado catalogar como el nuevo Van Basten) es un jugador algo sobrevalorado, pero no deja de ser el mismo delantero que pulverizó los registros goleadores de un debutante en la Premier y que dio a España una Eurocopa. La dinámica blue ha dado un giro todavía momentáneo que denota haberse unido al estímulo buscado por Del Bosque sobre Torres. Está claro que la temporada de Soldado es mucho mejor que la del delantero del Chelsea haga lo que éste haga hasta final de temporada. También está el amistoso de Venezuela. Sin embargo, aunque sea injusto, la renta del nombre y la experiencia también pesa y le abarata mucho al madrileño su presencia. Sus goles valen más que los de otros en los informativos, aunque Del Bosque seguro que hará hueco también al que se lo merezca sin galones.
Antonio Galiano | 2 de marzo de 2012 a las 21:54
La de vueltas que da la vida, y por extensión el fútbol. Si hace tres meses Roberto Soldado parecía la última opción para entrar en la lista definitiva de Vicente del Bosque para la Eurocopa de Polonia y Ucrania, la grave lesión de Villa, el mal momento de Fernando Torres (acentuado por la deriva de su equipo) y su hat-trick en el último amistoso de la selección ante Venezuela le sitúan como favorito para hacerse un hueco entre los 23 elegidos. Los tres meses pasados han sido útiles para ir descartando casi definitivamente a algunos campeones del mundo como Raúl Albiol y Carlos Marchena; proclamar prácticamente fijos a algunos como Jordi Alba, que le ha ganado la partida al lateral izquierdo del Málaga Monreal; o tener en cuenta a algunos nuevos candidatos (Iker Muniaín) a típica sorpresa-premio de última hora.
Pues así están las cosas. Hoy parecen fijos Iker Casilas (Real Madrid), Pepe Reina (Liverpool), Víctor Valdés (Barcelona); Sergio Ramos (Real Madrid), Álvaro Arbeloa (Real Madrid), Gerard Piqué (Barcelona), Carles Puyol (Barcelona) Jordi Alba (Valencia); Xabi Alonso (Real Madrid), Sergio Busquets (Barcelona), Javi Martínez (Athletic de Bilbao); Xavi Hernández (Barcelona), Andrés Iniesta (Barcelona), Cesc Fábregas (Barcelona); David Silva (Manchester City), Juan Mata (Chelsea) y Fernando Llorente (Athletic de Bilbao). Una lista base integrada por 17 jugadores a la que le restarían otros seis puestos, cuyos candidatos firmes parecen ser:
- Andoni Iraola (Athletic de Bilbao): La gran temporada del lateral derecho y las opciones que ofrece la versatilidad de Ramos, Puyol y Javi Martínez (los dos primeros pueden rotar entre los puestos de central y lateral derecho y el tercero entre el de mediocentro y zaguero) lo convierten en casi un fijo como lateral suplente de quien sea o Arbeloa, otro comodín que puede jugar en la izquierda o en la derecha. Las posibilidades del vasco se acrecientan aún más por su proyección ofensiva y porque no tiene más rivales para el puesto.
- Santi Cazorla (Málaga): En su equipo parece apagado, pero cuando juega con el combinado nacional es uno de los que mejor conjuga con la esencia del equipo. En el amistoso ante Venezuela (aunque jugó ante un equipo con un 2-0 en contra) lo demostró. La confensa predilección del seleccionador, al que ya le dolió dejarle fuera del Mundial por una lesión, hacen de él también un semifijo.
- Jesús Navas (Sevilla): Con la llegada de Míchel, su mejor versión de esta temporada parece haber despegado por fin. Su principal baza es que es el único extremo puro (si acaso con Mata) entre los jugadores que se barajan para formar la lista definitiva, por lo que ofrecería el recurso de un sistema de juego alternativo con bandas en determinados momentos. A mí parecer, semifijo también.
- Pedro Rodríguez Pedrito (Barcelona): Su inclusión dependerá únicamente de su estado de forma. Hasta ahora su mala suerte con las lesiones han lastrado su presencia en el equipo de Del Bosque. Aún así, cuando sus piernas le han dejado, ha rentabilizado los minutos que Guardiola le ha dado, como en la vuelta de los cuartos de final de la Copa del Rey ante el Real Madrid. A poco que vaya entrando en el equipo y reencontrándose con su juego y la portería, debe estar entre los 23. Su frescura y su gol son las bazas en un equipo en el que de momento parece caerse Villa -o poro lo menos su mejor versión- y en el que hace falta algo mínimamente parecido a él.
- Iker Muniaín (Athletic de Bilbao): Joven, rápido, descarado, desequilibrante y con gran capacidad para asociarse a los jugadores de toque. A sus 19 años es el más firme candidato a optar al premio que se adjudicó Pedrito en el Mundial. También suena el nombre de su compañero De Marcos… Su inclusión dependerá del estado de forma del propio Pedrito y Navas. Además, el hecho de que sea un fijo en la selección sub’21 que disputará los Juegos Olímpicos de Londres no hace vital su presencia, a menos que sea necesaria.
- Thiago Alcántara (Barcelona): El jugador del Barcelona ha ido desapareciendo de los equipos titulares del Barcelona a medida que ha pasado la temporada, pero ha seguido contando para Del Bosque. No cabe duda de su calidad y de que es otro jugador que no desentonaría en el equipo. Pero por eso mismo, por el superávit de futbolistas de sus características y con más galones que él, yo no lo metería. También tiene la selección olímpica para consolarse en caso de caerse.
- El dilema del delantero: David Villa (Barcelona) irá si se recupera y empieza a jugar en abril, como supuestamente está previsto. En caso de que no pueda ir al final, quedan dos puestos de delanteros centro para Roberto Soldado (Valencia), Fernando Torres (Chelsea) y Álvaro Negredo (Sevilla). El delantero del Chelsea, a poco que recupere el olfato de cara a puerta parece que contará con el favor de Del Bosque, que ha afirmado que una de las razones por las que le ha dejado fuera es para que le sirva de estímulo. Está mal, pero el juego y el ambiente de su equipo tampoco ayuda. Aunque esto parece que puede cambiar de aquí a poco, ya que su técnico, Villas Boas, tiene los días contados. En todo caso, tiene que recuperar parte del crédito perdido para estar. Negredo, que está trabajando bien en el Sevilla, no ve puerta y encima ha sido baja por lesión en las dos últimas convocatorias. Ésto unido a que Soldado ha aprovechado su oportunidad (como Cazorla, con un equipo con un 2-0 en contra y rodeado de asistentes, pero hay que estar ahí), ponen muy cuesta arriba la presencia del vallecano. El que parece que lo tiene cada vez más claro es el propio Soldado, que copa junto a Llorente dos de los tres puestos destinados a delanteros. La presencia o no de Villa será clave.
Al igual que hace tres meses, voy a hacer otra apuesta. De la terna de entonces se me ha caído por ahora Albiol. Ahora completaría la lista de 17 fijos con Iraola, Cazorla, Navas, Pedrito, Villa y Soldado. Claro que están las lesiones. Sin hablar muy alto, que la última vez que hizo mención a ella, Villa cayo lesionado ni a los dos días… Cruce de dedos.
Antonio Galiano | 24 de enero de 2012 a las 18:40
Pepe. Seguramente uno de los nombres más comunes que se escuchan en la vida diaria de cualquier español. ¿Quién no tiene un familiar Pepe, amigo Pepe o conocido Pepe? Pues ahora también hay que oír y leer el dichoso nombre ya martilleante en todos los medios bajo hasta llegar a aborrecerlo.
El pisotón con premeditación que Képler Laveran Lima Ferreira -su nombre real, por el que le voy a llamar de aquí hacia abajo, para no saturar más- plantó en la mano de Lionel Messi cuando éste yacía en el césped tras una falta ha sido el tema que ha acaparado la larga resaca de la ida del Real Madrid-Barcelona de la Copa del Rey. Primero con el debate sobre si el Real Madrid debería sancionarlo de forma interna; luego por su poca creíble disculpa alegando que fue inintencionada; y ahora sobre si debe ser alineado en el Camp Nou por su entrenador, compatriota y defensor acérrimo, José Mourinho.
Lo que opino de Képler ya lo expuse no hace mucho tiempo en otro artículo en el que me sorprendía su falta de fechorías en el arranque de la temporada. Un jugador de condiciones defensivas innegables, por su rapidez y anticipación, con cierta carencia táctica y proclive a la locura transitoria, pero recuperable. Ahora, vista su continua reincidencia en acciones violentas, de verdad parece que ya no tiene remedio, ni con Mourinho ni sin él.
Porque sólo un certificado que dijera que de vez en cuando pierde el juicio explicaría que un jugador vuelva a jugarse la roja sin miramientos en un partido de tal importancia. No sólo con el juego al límite, sino también con agresiones que las cámaras nunca dejan pasar. Alguien debería decirle, primero, que ese tipo de juego sucio da asco. Y segundo, que ésta ya no es la época de los temibles centrales con bigote, en la que el número de cámaras que se utilizaba en la retransmisión de un partido no abarcaba a veces ese tipo de acciones. Lo que se hace ahora, el ojo lo acaba viendo gracias al objetivo.
Dejando la salud mental de Képler al margen, no se le ve mucho sentido a la polémica de si debe jugar o no en el Camp Nou. Si yo fuera Mourinho, no le pondría a menos que le practicara una reprogramación de urgencia, pero no será ésta la opción por la que se decidirá el entrenador, considerando lo que le gusta provocar y que no se fía de Rafael Varane ni de Raúl Albiol y que Ricardo Carvalho está para el arrastre -el que no cometiera fallos garrafales en la ida no esconde que Ramos tuvo que multiplicar sus esfuerzos para tapar la lentitud de su compañero-. Si está bien físicamente, y como ha declarado el técnico, Képler jugará pese al riesgo añadido de que se encuentre un ambiente como el que recibió a su compatriota Luis Figo en su vuelta al Camp Nou y acabe de volverse majara de remate.
Tampoco se puede dejar escapar que es cierto, como se ha encargado de recordar la prensa madridista, que el Barcelona no castigó a Hristo Stoichkov cuando pisó al árbitro Urizar Azpitarte y creyó a Busquets cuando negó que hubiera llamado a Marcelo “Mono” la temporada pasada. Si no está sancionado, Mourinho también está en su derecho de excusar y utilizar a su jugador si le hace falta, aunque no se crea la explicación ni él.
El mayor problema de todo esto es que no se debía haber llegado al último debate. ¿Cómo un comité, con las imágenes en la mano, no actúa de oficio y corta este tipo de conducta violenta de raíz sancionándolo? Y es que tiene razón Sandro Rosell cuando compara -salvando las distancias de la gravedad- el caso de Képler con el de Balotelli, que será castigado con cuatro partidos por pisar la cabeza de Parker, del Tottenham. El jugador no vio ni amarilla y ahora será sancionado. Es lo normal. Sólo con un castigo ejemplarizante así, quizás la próxima vez el futbolista luso se piense dos veces hacer de las suyas. O no. Por su pateo a la espalda de Casquero le cayeron diez partidos y parece que eso no le hizo aprender la lección. Lo que decía, Pepe-Képler, una misión imposible.
Antonio Galiano | 20 de enero de 2012 a las 6:00
Que grande es la Copa. Cierto que podría ser más magna aún si se adoptase el modelo de eliminatoria que se sigue en Inglaterra, pero si en España caen a doble partido incluso equipos de la talla del Real Madrid, no hay que ni imaginarse que podría pasar si se juega a un sólo partido en el campo del equipo más débil. ¿Una final Mirandés-Alcorcón? No conviene ni a la reputación de los grandes ni a la televisión.
Aún así, casi todos los años algún modesto da alguna campanada y hasta le coge el gusto en eliminatorias siguientes. Esta campaña la sorpresa se la ha ganado ser el equipo burgalés del Mirandés, que se ha deshecho de Villarreal y Racing de Santander, y al que sólo un milagro del Espanyol le ha privado de jugarse el pase a las semifinales en casa con una ventaja casi definitiva. Toda una hazaña del equipo dirigido por Carlos Pouso, que este año se ha metido de lleno en el papel del ya tradicional matagigantes que acapara el apoyo del aficionado de a pie.
Pero antes que el conjunto de Miranda de Ebro, otros antepasados se ganaron el reconocimiento y el respeto del fútbol español. Los más recientes, el Real Unión de Irún y el Alcorcón, que no pasaron de los octavos de final, pero que se permitieron la proeza de dejar fuera en el Bernabéu a todo un Real Madrid, un Goliat de los que hacen ruido cuando su espalda toca el suelo -que se lo digan a Bernd Schuster y Manuel Pellegrini-. Ambos equipos, entonces de la tercera categoría española, se deshicieron en 2008 y 2009 del equipo blanco a las primeras de cambio para luego culminar la temporada con el ascenso a Segunda División.
Este tipo de golpes de efecto despiertan más admiración cuando el protagonista es un Segunda División B, aunque no menos valor tiene cuando el que comienza a dejar primeras en la cuneta es un Segunda A. En los últimos 20 años, el equipo que tiene el honor de decir que ha llegado más lejos en la Copa del Rey desde una categoría inferior a la Primera División es el Deportivo Alavés de Mané, que fue eliminado en semifinales por el Mallorca de Héctor Cúper en la temporada 1997/1998, que luego perdería la final por penaltis ante el Barcelona.
En esa plantilla ya estaban algunos de los pilares que luego llevarían a los vitorianos a la mítica final de la Copa de la UEFA de la 2000/2001 ante el Liverpool. Jugadores como Karmona, Téllez, Desio, Pablo, Ibón Begoña y Javi Moreno -además de un Raúl Tamudo con 20 años y un clásico de las estampitas como Pedro Riesco- dejaron fuera a equipos de la máxima categoría como el Real Oviedo, SD Compostela, Real Madrid -cómo se las apañará, que siempre le pillan de por medio…- y el Deportivo de La Coruña. Una experiencia que le sirvió para ir habituándose a la división en la que militaría la temporada siguiente tras coronar una de sus temporadas más gloriosas con su vuelta a Primera tras 42 años. Con récord de puntos incluidos. Todo un preludio de lo que vendría después.
Pero si hay un equipo digno de homenaje que todo el mundo asocia con la heroicidad de la Copa del Rey es sin duda el Numancia. Un club que hoy parece todo un clásico de Segunda División que se deja ver alguna temporada que otra por los campos de Primera, fue un día un Segunda B que acaparó todas las tertulias futbolística de la resaca copera.
Desde el pueblo de Soria, el equipo comandado por un joven Miguel Ángel Lotina -que había llegado al club en 1992- comenzó a grabar el nombre de Los Pajaritos -que frío- en la cabeza de todo aficionado en la Copa del Rey 1995/1996. Primero con la eliminación de toda una Real Sociedad a domicilio tras una tanda de 20 penaltis; luego con la del Racing de Santander y después apeando al Sporting de Gijón, al que ganó 2-1 en Los Pajaritos y al que aguantó un 0-0 con una defensa numantina -nunca mejor dicho- capitaneada por el portero Echevarría en El Molinón. Y por si le faltaban tinte de épica a la cosa, el Barcelona de Johan Cruyff -ya en sus últimos coletazos- en cuartos de final.
En la ida, los numantinos lograron dar el susto al Barça tras adelantarse con un gol de cabeza de Quique Alonso, que puso boca abajo el campo con sus correspondientes gradas supletorias. Dos goles de Moreno le sirvieron a los azulgrana en la segunda parte para apagar la humillación, pero un golazo de vaselina de un joven Movilla -entonces con pelo y que antes había sido basurero cuando jugaba en el Moscardó- puso el empate para que el equipo diera hasta la vuelta al campo, con la Infanta Elena en el palco. En la vuelta, Barbarín hizo soñar a los sorianos en el Camp Nou con un gol en el minuto 5. Pero tres goles casi consecutivos del Barcelona mataron al David más recordado del fútbol español.
Echevarría, Alfonso, Murillo, Pablo, Kike Alonso, Bedia, Raúl, Serrano, Barbarin, Artigas y Octavio fueron los once que empataron al Barcelona en Los Pajaritos. Ayensa, Morán y Movilla entraron luego desde el banquillo. Apenas recordaba el nombre de cuatro jugadores. Habrá que empezar a aprenderse los del Mirandés. Si supera al Espanyol en casa, dejará atrás la hazaña de Numancia y Alavés e igualará la del Figueres, que dejó fuera al Barcelona en 2002 y fue luego eliminado por el Deportivo de la Coruña cuando estaba a un paso de la final. Viva la Copa.
Antonio Galiano | 17 de enero de 2012 a las 19:36
La temporada pasada escuché con sorpresa que la afición del Athletic de Bilbao estaba comenzando a cansarse de Joaquín Caparrós. Lo que de puertas hacia afuera parecía un idilio entre San Mamés y un técnico al que le define el carácter aguerrido del que dota a sus equipos y el jugo que le saca a la cantera -dos de las señas de identidad de esta institución- se resquebrajaba porque un sector de la afición reclamaba un mejor juego.
Pese a los buenos resultados obtenidos por el utrerano en sus cuatro temporadas, en las que devolvió al equipo a una final de la Copa del Rey y dos veces a Europa, el verano trajo su adiós forzado. La apuesta en las elecciones a la directiva de Josu Urrutia por el nombre de Marcelo Bielsa acabó con el ex jugador del Athletic en el palco de La Catedral, con el peculiar argentino en el banquillo bilbaíno y con Caparrós en una extraña aventura en el Neuchatel suizo del magnate Bulat Chagaev y luego en el Mallorca. Ahora se verán las caras por un puesto en las semifinales de la Copa del Rey, una competición con una gran importancia tradicional en Bilbao.
Caparrós llegó al Mallorca de la mano de Lorenzo Serra Ferrer, un viejo conocido de su época en el Sevilla. Se encontró un club en plena crisis directiva y con una plantilla que había sido capaz de rascar siete puntos en siete jornadas bajo el mando de Michael Laudrup, que decidió dimitir después de enfrentarse a Serrar Ferrer. Cuando falta una jornada para terminar la primera vuelta, el equipo está fuera del descenso, con 12 puntos más, y en cuartos de final de la Copa, gracias a una remontada espectacular ante la Real Sociedad que ha espoleado a sus jugadores.
Bielsa, mientras tanto, tiene a su equipo quinto con 26 puntos, una trayectoria que por ahora le sirve para meterse en la Liga Europa, pese a que la cuarta plaza que da acceso a la Liga de Campeones está este año más barata que nunca con el Levante como sorprendente ocupante. Con esta progresión, el equipo bilbaíno no superaría los 58 puntos con los que acabó el de Caparrós la temporada pasada en Liga, en la que el utrerano consiguió su mejor resultado en cuatro años. Pero el Athletic también sigue vivo en la Liga Europa -la primera fase suele ser una broma- y la Copa -ha eliminado a dos Segunda B, el Albacete y el Oviedo-.
Lo que más llama la atención es que a pesar del mal comienzo del Bilbao y de que no termina de establecer la velocidad de crucero en Liga, la afición parece encantada con el cambio. La apuesta de Bielsa por el buen juego ha enamorado a La Catedral y por ahora no importa que los resultados a veces no acompañen. El aficionado bilbaíno ha cambiado el chip de repente y ahora el carácter combativo tradicional de sus equipos no importa. Eso sí, un jugador identificado sin duda por su calidad futbolística como Gaizka Toquero sigue siendo el más aclamado en el campo. Un extraña simbiosis de gustos en plena transición a un objetivo: un estilo asemejado al del Barcelona. ¿Silbarían ahora la genialidad y la desidia de Yeste?
La sensación es que el aficionado del Athletic está dispuesto a perdonar lo que sea en esta primera temporada siempre y cuando se juegue bien, porque se le ha vendido y cree que el proyecto del argentino tiene un gran futuro a largo plazo. ¿Pero cuánto puede durar esa utopía si no vienen los éxitos, o por lo menos la igualada de los méritos de Caparrós? ¿Tan mal jugaba el equipo del utrerano para acoger a Bielsa con tanta esperanza y un crédito casi ilimitado?
Nadie discute la figura de El loco. Es más, nadie se atreve, visto el prestigio del que goza entre sus colegas, de los que muchos -incluido Pep Guardiola- se han interesado por sus métodos de trabajo en persona. Lo que pasa es que en su palmarés, y por muy bien que hayan jugado sus equipos, no deja de ser el técnico dejó tirado al Espanyol en plena temporada; el que dirigió a la Argentina que fue eliminada en la primera fase del Mundial de Corea y Japón de 2002; y el que tampoco fue capaz de pasar de octavos de final en Sudáfrica con Chile, aunque tuviera mal suerte con los cruces.
Sinceramente, me parece mucho más meritorio coger a un equipo que había coqueteado con el descenso en los últimos años y recuperar su prestigio y a su estrella, Fernando Llorente -no hay que olvidar las dos temporadas horrendas del internacional previas a la llegada del utrerano-, que heredar una plantilla renovada y hecha para hacerla jugar bien sin generar resultados espectaculares. ¿Porque la -b va antes que la -c? Tal vez con la llegada de El loco a San Mamés, La Catedral haya perdido también el juicio en favor del romanticismo. Ojalá que la expectativa se cumpla y podamos disfrutar todos de su juego. Mientras tanto, más vale un valor seguro como el de Caparrós.
Antonio Galiano | 12 de enero de 2012 a las 1:14
Y el renacimiento llegó también a París, en forma de petrodólares. Al igual que hiciera en Manchester o Málaga, el dinero de Oriente Medio ha desembarcado en Europa en busca de un club al que empezar a comprarle gloria. Y esta vez le tocó al París Saint Germain, que ha comenzado a resurgir poquito a poco, pero ha acabado por animarse.
Este verano sorprendió haciéndose por 43 millones de euros con los servicios de uno de los jugadores más cotizados del mercado, el por entonces futbolista argentino del Palermo Javier Pastore, pretendido entre otros por el Real Madrid y el Barcelona. A éste le siguieron jugadores de rango menor como Momo Sissoko, conocido en el fútbol español por haber militado en el Valencia, o el central uruguayo Diego Lugano -perro viejo donde los haya-, hasta completar un desembolso de 85 millones. Pero ahora parece que a los dueños cataríes del club regente del Parque de los Príncipes les ha terminado de subir la fiebre.
La Navidad ha servido a los dirigentes del equipo para revolucionar el club y animar el mercado de fichajes a nivel europeo. Primero, pese a ir primeros en la Ligue 1 -que no ganan desde 1994-, destituyeron a su entrenador, Antoine Kombuare, para suplirlo con uno de los técnicos de más caché de Europa, el ex del Chelsea y campeón de la Liga de Campeones con el Milán, Carlo Ancelotti, que ha llegado al club de la mano de su predecesor en el banquillo rossonero, Leonardo, ahora director deportivo del PSG.
Con la llegada del italiano a París se ha desatado una amalgama de rumores que amenazan con convertir al equipo parisino en otro pudiente al estilo Chelsea, City o el propio Málaga. Uno de los que ha sonado con más fuerza ha sido el nombre de David Beckam, que, con 36 años, acababa contrato con Los Ángeles Galaxy. Finalmente, el inglés ha descartado su fichaje por “razones familiares”. A este le han seguido ofertas al madridista Kaká, Pato, Carlos Tévez -apartado del equipo en el City y pretendido por el Milán-, el japonés Honda, Luis Suárez, Maicon, Gallas, Taiwo etc… Una cascada de rumores sobre estrellas sin concretar que parece un suculento aperitivo de cara al verano, aunque también hay sitio para jugadores ya de vuelta como el ya ex barcelonista Maxwell, que buscará en París los minutos de los que no disfrutaba en el equipo de Pep Guardiola.
Pese al recelo que despierta ya la práctica habitual de algunos jeques de convertir a un equipo y su afición en su juguete favorito, es bonito que se recupere para el fútbol europeo a un equipo que, aunque algo sobrevalorado, llegó a disfrutar de una relativo puesto y cariño en Europa en la década de los noventa, en la que consiguió armar un equipo que llegó a hacer con una Recopa europea en 1996.
¿Quién no recuerda en España a aquella bestia negra del Real Madrid que lo dejaba fuera en la competición en la que se lo encontrara? Con esa bestia de calidad que se dio a conocer al mundo desde París para recalar en el Milán y convertirse allí en Balón de Oro y uno de los mejores jugadores de la historia del fútbol africano, George Weah; un zurdo de técnica exquisita que servía los balones al liberiano que acabó campando por el Newcastle y siendo imagen de los productos capilares de L’Oreal, David Ginola; el brasileño Rai, hermano del recientemente fallecido Sócrates y un 10 que logró ser campeón del mundo con Brasil, aunque el conservador Carlos Alberto Parreira no le diera mucha bola en Estados Unidos; o con Bernard Lama, un portero internacional de pantalón largo negro que lo paraba todo cuando se encontraba con el Real Madrid y que llegó a dar positivo por marihuana en 1997, lo que le costó la salida del club.
Después de éstos, algunas copas de Francia y una deriva de campeonatos en Liga con algún coqueteo con el descenso y sólo amenizada durante alguna temporada por un joven Ronaldinho, que pasó por allí antes de coronarse y abdicar como rey del fútbol en el Barcelona de Frank Rijkard -imprescindible el Informe Robinson sobre él-. Básicamente, los cuatro jugadores nombrados anteriormente pusieron al equipo de moda en Europa y sembraron un falso halo de clásico contemporáneo en los niños de la generación de los 80. Una generación ya más crecidita que podría ver ahora el autentico esplendor parisino de la mano catarí.
Antonio Galiano | 21 de diciembre de 2011 a las 14:13
Seis copas de Europa, dos recopas, cuatro supercopas de Europa, diez ligas Asobal, siete copas del Rey, nueve supercopas de España, tres copas Asobal y 11 ligas catalanas de Balonmano. Este es el palmarés con el FC Barcelona de balonmano de Iñaki Urdangarín, esposo de la infanta Elena, durante 14 años de carrera deportiva.
En esa etapa, también logró con la selección española un tercer puesto en un Europeo y dos medallas de bronce en las olimpiadas de Atlanta 1996 y Sídney 2000, año en el que se retiró. Estamos por lo tanto entonces ante uno de los mejores jugadores de la historia del balonmano español. Pero todos estos méritos y metales ahora han quedado manchados por su implicación en una trama de corrupción derivada del caso Palma Arena, en la que podría haberse valido de su posición en la Familia Real para conseguir contratos y enriquecerse a costa de una organización sin ánimo de lucro, el Instituto Noos. La cosa es más que gorda, en lo judicial y en lo moral.
La deportividad del jugador zurdo nunca fue discutida, pero su honestidad ahora parece más que entredicho. Hasta el punto que la Casa del Rey ha cortado por lo sano y da decidido apartarlo de los actos oficiales de la Familia Real por tener “una conducta poco ejemplar” en sus actividades empresariales. Es más, hasta el Museo de Cera, al igual que hiciera con Jaime de Marichalar cuando se divorció de la infanta Elena, ha separado a Urdangarín de la Familia Real en sus instalaciones y lo ha derivado a la parte deportiva (Marichalar fue trasladado a la taurina, aunque algún humorista afirma haberlo visto como maquinista de un tren en el Museo de Ferrocarriles junto a Sadam Husein…), pero no vestido de deportista, sino con ropa normal observando a los Pau Gasol, Casillas, Jordan y compañía.
Al igual que se ha convertido en un personaje incómodo para una institución como la Casa Real, también comienza a despertar picores en el FC Barcelona, uno de los clubes que mejores valores irradia en la actualidad. El vasco no es un jugador que haya pasado precisamente de largo en la historia del club. Señal de ello es que el Barça retiró la camiseta con su dorsal, el 7, para rendirle homenaje cuando dejó del deporte y es socio y miembro del Patronato de la fundación del club.
El portavoz del Barcelona, Toni Freixa, dijo en unas declaraciones radiofónicas cuando el jugador fue apartado de la Familia Real que ellos -al más puro estilo PP- iban a respetar la presunción de inocencia del duque de Palma. Por lo tanto se puede deducir que si no es condenado no tomarán medidas para retirarle sus honores. Uno de los vicepresidentes del club, Carles Villarubí, también descarta que se retire la camiseta gigante del jugador que cuelga en el Palau junto a las de Joan Sagalés, Óscar Grau y Enric Masip. “No hay que mezclar unas cosas con otras”, sostiene, pero en cuestiones de imagen, poco importa la deportividad.
Lo que ocurre en el Barcelona es que, al contrario que la Casa Real, el club era el principal beneficiado de la relación del jugador con la institución por su destacada posición social. Para el equipo catalán, era un filón contar con el yerno del Rey -pese a su halo catalanista- entre sus principales embajadores. Ahora todo es se le ha vuelto en contra. Podría tener colgada del Palau la elástica de un posible futuro condenado por corrupción, sin contar con que su puesto relevante en el Fundación FC Barcelona, de características más o menos similares al Instituto Noos, despierta suspicacias.
Pase lo que pase, no parece muy probable que el Barcelona aguante todo el proceso sin tomar medidas ni siquiera temporales. El bombardeo de información y los chistes – vean si no la portada de El Jueves- es continuo y su imagen podría verse afectada, sobre todo la de la fundación. Lo que no sé cuanto de justo es quitarle el mérito la retirada de su camiseta. Independiente de lo que haya hecho luego, se ganó ese reconocimiento en el parqué y eso no se lo debería arrebatar nadie. Por sucio que sea lo que presuntamente haya hecho. Lo justo sería que el que se benefició de su imagen en momentos de bonanza, ahora apechugue, pero eso está por ver.