El papelón de Red Bull

Susana Caballero | 9 de noviembre de 2010 a las 21:45

Pasó el Gran Premio de Brasil y seguimos sin campeón de Fórmula 1, con todo o casi todo tal como estaba. Y encima fue una carrera aburrídisima, sin apenas abandonos. Eso sí, el adelantamiento de Alonso a Hamilton (y los problemas que ocasionó a los dos el inesperado poleman Hulkenberg) y las nada fáciles pasadas a los doblados añadieron algo de emoción.

Pero lo que más nos interesa (al menos a mí; igual a alguno le gusta más ver si Schumacher vuelve a intentar empujar a Barrichello contra el muro; bueno, a mí eso también me interesaría), que es saber si Alonso sumará su tercer título mundial, continúa siendo tan incierto como después de la carrera de Corea, gracias en buena parte a que Sebastian Vettel sigue sin asimilar eso de mi compañero va mejor que yo y debería ayudarle a ganar el Mundial. Pero como dijo en el previo de La Sexta, al alemán no le interesa pensar en que otro pueda ganar. Quiere ganar él, y punto (le pasaron un cuestionario, a él y a Mark Webber, y no coincidieron prácticamente en nada, aunque lo mejor fue la respuesta del australiano a la pregunta sobre qué haría si ganase el Mundial: “Dar una fiesta y probablemente estar borracho hasta la primera carrera del próximo año”. “¿Y si pierdes?”. “Me iré de fiesta con el que gane”. Sólo por eso se merece nuestro respeto, aunque lo de quitarle los papelitos a Alonso en el podio quedó un poquitín raro…).

Vettel quiere ganar, y Webber también. ¿Y qué quiere Alonso? Ganar en Abu Dhabi o quedar segundo y no tener que preocuparse de lo que hagan los pilotos de Red Bull. Aunque, como él reconoció cuando terminó el Gran Premio de Brasil, la victoria de Vettel en el fondo le vino bastante bien. Aunque le habría venido mejor que Webber se hubiese quedado otra vez por el camino…

¿Y qué pasará en Abu Dhabi? Pues que volveremos a sacar la calculadora. Si Alonso gana o termina segundo se llevará el título, sin importar lo que hagan los demás. Pero hay unas cuantas combinaciones más que se pueden consultar aquí, incluidas las opciones de Webber y Vettel y hasta las de Hamilton, que matemáticamente aún podría ser campeón del mundo, aunque es de lejos el que peor lo tiene de los cuatro.

Y mientras unos y otros hacen cuentas, en Red Bull siguen mareando la perdiz. Siguen diciendo a todo aquel que quiera escucharles que no darán órdenes de equipo, que dejarán que sus dos pilotos peleen libremente por el título y que prefieren ser segundos en el Mundial de pilotos (ya han ganado el de constructores) a ganar con “trampas”, que es lo que, según ellos (y el reglamento, por mucho que la prohibición de las órdenes de equipo sea una norma estúpida), hizo Ferrari en Alemania cuando le dijo a Massa aquello de “Alonso es más rápido que tú” (yo sigo sin ver la ilegalidad; era y es un hecho objetivo que Alonso suele ser más rápido que Massa).

Pero entre tanta ética y golpes en el pecho como adalides de la ética y el juego limpio, al director deportivo de Red Bull, Christian Horner (el de la capucha; quédense con su cara por si acaso), el mismo que hasta hace no tanto abanderaba esos mismos valores, le ha empezado a dar miedo la posibilidad de que esa apuesta por la libre competencia les acabe dejando sin Mundial, y ha dicho que confía en que ambos pilotos tomarán la decisión correcta que impongan las circunstancias. “Los dos corren para el equipo y harán lo que sea correcto en el momento oportuno. Nuestros corredores son jugadores de equipo. Saben que está en juego el mayor título del motor”. Se le entiende, ¿verdad?

Creo que no hace falta explicar nada más, pero lo que está por ver ahora es si Red Bull va a dar recomendaciones a sus pilotos, cómo se las van a apañar para camuflarlas (porque somos muchos los que vamos a estar muy atentos a lo que hagan Webber y Vettel, y sus mecánicos, porque en los boxes también se pueden ganar o perder posiciones) y, sobre todo, cómo las justificarían después, porque desde Alemania a todos se les ha llenado la boca criticando las trampas de Ferrari, desde Red Bull a McLaren, pasando por el propio Bernie Ecclestone y, cómo no, la prensa británica, a la que tan bien le caen los deportistas españoles y los españoles en general (no hace falta recordar el cariño con que hablaban de la selección durante el Mundial de Fútbol, ¿no? Si es que lo de la Pérfida Albión se lo han ganado a pulso…).