Chantaje

Jesús Ollero | 11 de febrero de 2011 a las 18:40

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Entendamos, si aún alguno no lo ha hecho, que los clubes son empresas. Em-pre-sas. El apego a los colores está muy bien y sigue siendo la base del día a día de las sociedades (¿he dicho sociedades? Sí, sociedades, nada de clubes), pero es una premisa de hace veinte años que, abriéndose la segunda década del siglo XXI, ya no es válida. Pero de ahí al órdago de la Liga de Fútbol Profesional…

Tengo dudas, muchas, de la conveniencia de optar por el modelo yanki de franquicias, de forma que las categorías profesionales del fútbol español estuvieran cerradas y únicamente la llegada de un nuevo propietario (léase el magnate hindú que ha comprado el Racing de Santander) pudiera propiciar que la Cultural Leonesa resucitara y ocupara el lugar de clubes con decenas de millones de deuda y una imposibilidad manifiesta de saldarla a medio plazo (el Zaragoza es de los mejores ejemplos). Viene el clásico titán del petróleo que veraneaba en Marbella, compra el Zaragoza, el Deportivo o el Hércules y se lo lleva, pongamos, a Sotogrande. Podría ser, pero no encaja en nuestra forma de ver las cosas, ¿verdad?

Si este fuera el paisaje del fútbol español entendería que José Luis Astiazarán, ese presidente de apariencia impecable que arruinó a la Real Sociedad y ahora preside la patronal de clubes, pudiera permitirse el lujo de amenazar, sí amenazar, con parar la Liga BBVA si no se atienden sus reivindicaciones. ¿Qué reinvindican? Pues nada menos que el fin del fútbol en abierto para, con los beneficios extra, sufragar sus 200 millones de deuda con el Estado.

No me parece ni mucho ni poco un partido en abierto a la semana. Simplemente me parece la garantía de que el deporte más seguido del país, el único capaz de generar un volumen importante de ingresos y suponer un fuerte impacto económico, llegue a todos los hogares del territorio nacional. Esos hogares que, con sus impuestos (suena demagógico pero es así) sufragaron los desmanes de los mismos dirigentes (deudas con la Seguridad Social, con Hacienda, etc…): el famoso Plan de Saneamiento. Y costean, de forma indirecta, una parte muy considerable de los presupuestos de las sociedades anónimas deportivas.

Ya que tres cuartas partes de los clubes profesionales españoles (tirando por lo bajo) están abocados a suplicar un segundo Plan de Saneamiento (la Ley Concursal les está viniendo muy bien para prolongar agonía dejando de pagar sus deudas temporalmente), que la LFP se descuelgue planteando hacerse cargo de toda la deuda a cambio de eliminar el partido en abierto es una trampa. Y que si no hay “avances concluyentes” en esta materia no habrá fútbol el 2 y 3 de abril (jornada 30), es directamente un chantaje.

Muy bueno. Fantástico. Esgrime Astiazarán que no quieren acabar con el partido en abierto, sino con la obligación de emitirlo. Falacia. Dice que se seguirá emitiendo en abierto Champions y Copa. ¡Estaría bueno! ¡Si no dependen de la LFP! ¡Dependen de UEFA y RFEF! Le ha faltado decir que también se verá a la selección. Vaya estilo… Vaya nivel…

Recuerdo el famoso interés general. Tiene sus pegas, pero el interés general nos ha permitido ver a la selección española ganar Eurocopa y Mundial sin tener que pagar. Ojo, la selección depende de la Federación y la Federación se autofinancia, y no recibe de los PGE más que un 2% de su presupuesto. Otra cosa es el deber moral de permitirnos ver a la selección en abierto. Pues ese interés general no ha impedido que, de manera clamorosa, los operadores de pago se comprometan a emitir siempre al Real Madrid o al Barcelona (que son los que realmente le hacen pupita a la mayoría de aficionados). Parece razonable alternar, pero este sistema provoca que, por contrato, cualquier cruce de Liga entre ellos sea de pago. Querámoslo o no, el famoso 5-0 en lunes es el primer paso hacia el apagón futbolístico.

Seguramente, los clubes debería medir mejor los riesgos. Ahora mismo reciben unas cantidades espectaculares por derechos televisivos (puede que mal repartidas, pero espectaculares al cabo), que se añaden a los porcentajes de quinielas (oiga, eso es el Estado, o sea, usted) y a multitud de conceptos (patrocinios, convenios, etc, con instituciones públicas). Dicho lo cual: fútbol de pago=autofinanciación exclusiva. Se acabaron las subvenciones, los créditos blandos, las prebendas urbanísticas de los Ayuntamientos (recalificaciones, entre otras), los patrocinios de los gobiernos autonómicos a través de empresas públicas, la entrada de instituciones en los accionariados, ¿no? ¿Se acabó, señor Astiazarán? Por que si no se acaba, el chantaje que ustedes pergeñan tiene un nombre todavía más feo. Pero que muy feo.

  • paco

    A este señor,se le olvida que los club deben un monton de dinero a Hacienday SS.y que el gobierno le permiten a los club endeudarse endeudarse más y que todas las trampas que tenian hace años la pagamos entre todos

  • Jesús Ollero

    Paco, entiendo que a quien se refiere es a Astiazarán, no? Las deudas de las que usted habla provocaron el primer plan de saneamiento y provocarán otro sin la menor duda.

  • manuel

    Lo que no entiendo como un sujeto que ha metido en la ruina total a la real sociedad puede ser Pte. de la LFP adonde hemos llegado en este pais,como los lameculos de los dos grande que se vende por un simple plato de lantejas ademas sin chorizo,como dice tu amigo Sr Ollero.Ahora que diran los sicarios de tinta y microfonos que han puesto a parir a algunos Pte.de los 6 que le han hechedo coj…..TODOS A BAJARSE LOS PANTALONES.