Kimi Raikkonen, el piloto multiplataforma

Susana Caballero | 6 de abril de 2011 a las 17:19

Ni saltitos en el podio, ni imitaciones de animales, ni llantos, ni risas, ni comportamientos que cuestionasen su masculinidad. Nunca había nada de eso. No importaba que subiese al podio o que no, que ganase la carrera o tuviese que abandonar. Kimi Raikkonen se ganó el apodo Iceman (hombre de hielo) porque no se inmutaba ante nada. Daba igual que llevase o no puesto el casco porque no se perdía un ápice de su expresividad. Bueno, imagino que también por su afición a comer helados en el paddock en las pausas de los entrenamientos, cuando se paraban las carreras por la lluvia y casi siempre que no tuviera el volante en las manos.

Hay por ahí unos cuantos montajes fotográficos que dan prueba de la imperturbabilidad del rostro del finés, pero no es por eso por lo que traigo al campeón del mundo de Fórmula 1 aquí (¿se acuerdan de que ganó el título? ¿No? Sí, fue aquel año que Lewis Hamilton y Fernando Alonso se pasaron toda la temporada haciéndose la puñeta en McLaren; sobre todo el primero al segundo. ¿Se acuerdan ahora?), sino porque después de haber dejado la Fórmula 1 por los rallies ahora quiere correr también en la Nascar estadounidense.

Raikkonen, como buen nórdico, es un tipo peculiar. En los nueve años que compitió en la Fórmula 1, estuvo en tres equipos: un año en Sauber, cinco en McLaren (ahí todavía sonreía; hay documentos gráficos) y tres en Ferrari, donde sustituyó a Michael Schumacher y compartió escudería con Felipe Massa (con el que no congenió demasiado, a lo mejor por eso dejó de sonreír). Su periplo en el equipo italiano, que le convirtió en el piloto mejor pagado del mundo, no pudo empezar mejor, con el título en 2007, pero a partir de ahí fue cuesta abajo, hasta que a finales de 2009 dijo que se iba de la F1. ¿El motivo? La versión oficial es que Ferrari le echó para contratar a Alonso -cuando podrían haberse cargado a Massa- y que las negociaciones con McLaren para volver -con Hamilton- no llegaron a buen puerto. También hubo conversaciones con Mercedes, que finalmente se quedó con Schumacher y Rosberg, y con Toyota, aunque Kimi quería un coche para ganar, así que los mandó a paseo.

La versión extraoficial es mejor, claro. Se fue de la F1 porque se aburría.

Raikkonen no estuvo mucho tiempo alejado de los motores. Después de unas cortas vacaciones en las que se dejó crecer el pelo, el número de sus tatuajes y hasta su peso, el finlandés volvió a escena para decir que iba a probar suerte en el Mundial de Rallies. Kimi debutó en 2010 con el Citroen Junior Team. Tras una primera temporada sin pena ni gloria, incluido algún que otro aparatoso accidente (por suerte sin consecuencias), crea su propio equipo, el Ice Racing 1, que compite este año con un solo piloto, él.

A pesar de su frialdad, Raikkonen es un tipo inquieto (eso, o se aburre con facilidad), así que, no contento con tener su propio equipo y con disputar su segunda temporada en el Mundial de Rallies, ahora quiere competir en la Nascar, pero no con un coche, que sería lo esperado, sino con una camioneta (tipo pick up). Raikkonen se estrenará el 20 de mayo en la North Carolina Education Lottery 200, que se correrá en el Charlotte Motor Speedway.

Pero la aventura le va a salir cara. Kimi correrá en las filas del Kyle Busch Motorsports, pero tendrá que pagar 70.000 euros por cada carrera en la que participe. El plan es disputar entre tres y cinco de las pruebas del circuito de la serie Nascar Trucks este año para poder compaginarlo con el Mundial de Rallies y, con un poco de suerte, conseguir algún patrocinador para saltar a la Nascar, que parece ser el objetivo último del finlandés. Eso si, claro, no se aburre antes y se va al Dakar, que es una de las pocas competiciones de motor que le quedan por probar. Eso y las motos…

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