Si Marchena sigue contando…

Antonio Galiano | 3 de junio de 2011 a las 19:46

¿Es que nadie ha tenido un roce con un amigo o conocido jugando a cualquier deporte? Parece que no, visto el miedoso debate que se generó en torno a los lances que mantuvieron los jugadores de la selección durante el cansino carrusel del clásicos que puso el broche a la temporada.

Una de dos: o es un asunto que conviene a la prensa para tener algo de lo que hablar al más puro estilo ‘Sálvame’ de Telecinco -al igual que se hizo durante el Mundial con la relación entre Reina y Valdés- o los periodistas que avivan este asunto no han jugado un partido nunca -o lo han hecho sin sangre-. Cualquiera que haya competido federado o que simplemente se tome en serio un partidillo sabe que lo que pasa dentro del campo se queda ahí, y aunque haya mosqueo, tarde o temprano luego siempre se pasa. Es una máxima que suena a tópico, pero que por lo general todos aceptan, a no ser que pase algo muy muy gordo, al estilo ruptura de pierna intencionada de Roy Keane. Si cuando acaba el partido alguien te da la mano, se acabó.

¿Qué importa que Arbeloa pisara a Villa queriendo -aunque por lo visto en televisión, no va a hacerle daño-; que Piqué se encarara con todos en el vestuario del Bernabéu; que Ramos repartiera lo que no está escrito; o que Pedrito y Busquets fingieran? En su mayoría hablamos de gente que ha pasado junta los mejores momentos de su carrera deportiva y eso, si son un grupo sano y ejemplar, como siempre se les ha pintado, no se puede estropear por cosas que un profesional sabe de sobra que son calentones a pie de campo. No me creo que no se vayan a mirar a la cara unos colegas por eso. Con la suerte que han tenido en la vida hasta ahora,  sería muy triste que se encabronaran de por vida por un par de piques.

Los entendidos marcan esta concentración como el observatorio ideal para comprobar si los tensos enfrentamientos de final de temporada han pasado factura a una de las claves del éxito de esta generación. Pero no pequemos de ingenuos. Si realmente alguien está molesto con otro compañero, viendo la expectación despertada, no lo va a exteriorizar. No se ha visto nada raro durante la concentración ni el partido amistoso ante Estados Unidos, donde Arbeloa vio más de cerca que nunca a Villa con sus subidas por la banda. Y sí, se la pasaban. Pero vamos, que si no se pudieran aguantar, fingirían por el bien del equipo, como se suele hacer. ¿Quién se cree que Piqué  o Xavi encajen con el ‘chanelismo’  de Ramos?, por ejemplo. No todos siempre han tenido el famoso ‘feeling’ que decía Guardiola, pero ahí están por un bien común y la convivencia.

Al final veremos lo habitual: los del Barça con los del Barça, los del Madrid con los del Madrid y buen ambiente entre todos. Y al que de verdad le dure el recelo,  compartiendo ratos con elementos conciliadores como Reina, Cazorla, Capdevila o Del Bosque, seguro que le pasa. Que parece que nunca se ha jugado ni se han dado patadas entre compañeros de selección. Que Marchena siga contando para Del Bosque, con lo que reparte al que pilla, es la prueba de que todo lo hablado es mera gana de hacer polémica.

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