La Liga Concursal

Jesús Ollero | 9 de junio de 2011 a las 14:14

Cuando todavía no nos hemos acostumbrado a llamarla Liga BBVA el cuerpo ya pide cambiarle el nombre a la mejor liga del mundo. O por lo menos, a la más deudora. También es la que más Champions gana, pero eso queda reservado para los dos clubes que manejan el panorama gasten lo que gasten, que siempre habrá entidad financiera que soporte los mastodónticos créditos para inversiones como Kaká o Ibrahimovic, superiores a la deuda de la gran mayoría de entidades declaradas en suspensión de pagos.

Agapito Iglesias, presidente del Zaragoza, último club en acogerse a la Ley Concursal / Efe

Agapito Iglesias, presidente del Zaragoza, último club en acogerse a la Ley Concursal / Efe

En Europa hay 22 clubes sujetos a Ley Concursal y 21 son españoles. El Portsmouth inglés es la excepción. Betis y Rayo, los dos ascendidos de momento, están en Ley Concursal. Y lo están o han estado Las Palmas, Sporting, Recreativo de Huelva, Xerez, Granada, Albacete, Celta, Córdoba, Levante, Málaga, Mallorca, Hércules, Real Sociedad, Zaragoza… Y más abajo languidecen Cádiz, Jaén, Lleida, Oviedo, Cultural Leonesa, Alavés…

Los datos de deuda de 2009 eran ya ciertamente alarmantes: El Valencia lideraba el ranking con unos asombrosos 550 millones. Real Madrid y Atlético le seguían con 400 y 300 millones respectivamente. El Barcelona contabilizaba 189 (ahora reconoce una deuda neta de 300). Del Madrid mejor no preguntar, pues ese dato es anterior al macrocrédito de Caja Madrid. Todo apunta a que ya lidera la tabla de deuda. Deportivo y Villarreal presentaban deudas del mismo porte (160 y 150), antes de un profundo escalón donde aparecían ya Betis (55), Espanyol (45), Mallorca (40), Osasuna, Athletic y Racing (35), Valladolid (30), Getafe (25), Sporting (18) y Málaga (16). Nótese que solo constan equipos entonces en Primera.

El Zaragoza, que esa temporada ascendió, acumula una deuda ampliamente superior a los cien millones. Y el Valencia la está reduciendo a lo bestia con una venta tras otra. Y así puede tirarse años, arruinado por una crisis del ladrillo que paralizó su cambio de estadio. El Espanyol aún no contabilizaba su nuevo estadio (ahora se cifra la deuda en 165 millones). Levante (61 millones) y Real Sociedad (47 millones) estaban en Segunda.

Un periodista gallego me comentaba este invierno que el Deportivo estaba liquidando deuda a un ritmo tal que le convertía en el club con menor margen para fichar y pagar sueldos tras el Levante de toda Primera División (hablaba de un ritmo de 30-35 millones por año entre deuda e intereses que con el descenso va a ser imposible mantener). El Betis la ha incrementado, según los administradores concursales, hasta 84. El club coruñés. en cambio, ha reducido la deuda bruta a la mitad.

El problema grave de todo esto es que la bola de nieve es imparable y salpica a terceros. Decía Ruiz Mateos ya en los 80 que el problema no era deber mucho, era deber. En el momento en que se debía, no había mayor contratiempo por deber mucho siempre que pudieras refinanciar. Sin duda, los clubes no han tenido el mayor reparo en multiplicar su deuda, abocando al fútbol español a un segundo plan de saneamiento que, da la impresión, no se va a producir porque el Estado no se puede permitir condonar tal deuda con la carga social que ahora mismo soporta la Hacienda Pública. Si la deuda toda del fútbol español se cifra en unos tres mil millones de euros, más de 600 son con Hacienda y la Seguridad Social.

No se debe permitir crear dos clases sociales entre los clubes que pagan y los que no. Los que deben son tantos y deben tanto que pueden acabar arrastrando a los todavía saneados. Y por favor, no pongan de ejemplo al Celta y al Sevilla del verano de 1995. Es injusto e inexacto (ojo, el Sevilla es el único equipo de la parte alta cuya deuda es inferior al presupuesto, y nada menos que seis veces inferior). Y el marco legal es distinto. Los responsables son los dirigentes, tanto políticos como del deporte. De entonces y de ahora, que a ver quién es el gobernante que tiene lo que es necesario tener para poner orden en este carajal. No creo que en otros países la situación económica sea mejor, pero sí hay más control.

PD: Para los que todavía no entiendan bien qué es la Ley Concursal. A grandes rasgos, el concurso de acreedores es una fórmula legal que permite evitar el vencimiento de deuda (o sea, no pagar a quienes debes dinero de forma inmediata sin acabar en los juzgados) a cambio de un compromiso del pago del porcentaje de la deuda que marquen los administradores concursales en un plazo determinado y la proyección del pago del resto de la deuda en un margen superior mediante un plan de viabilidad. Limita movimientos financieros y obliga al pago de los compromisos adquiridos durante el concurso.

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