Cuando el silencio no ayuda

Antonio Galiano | 10 de octubre de 2011 a las 13:39

La imagen de Albiol abandonando la concentración de España con el pómulo izquierdo como un púgil al acabar una pelea sería algo relativamente normal de no ser por el veneno -ya menos corrosivo- que  están inyectando en la prensa y el aficionado los Madrid-Barcelona de la era Mourinho.

La noticia de que el central del Real Madrid, uno de los jugadores que necesitaban reivindicarse en esta convocatoria, no esté ante Escocia es mala para el equipo -Del Bosque se ve obligado a contar con Puyol y Piqué, ambos recién salidos de lesiones- y vuelve a poner en tela de juicio el buen ambiente en el equipo, una duda que parecía haberse disipado a empujones en el amistoso ante Chile .

Los diarios deportivos han pasado de puntillas sobre el tema y se intuye que al final el debate no se volverá a avivar, pero no será porque la selección haya hecho mucho por evitarlo. Con su silencio e imprecisión, el equipo de comunicación del conjunto nacional ha estado a punto de propiciar un nuevo episodio de un tema ya cansino y algo cursi, con tanto abrazo y gestos de cara a la galería.

Una de las estrategias de los gabinetes de comunicación, sobre todo en casos de crisis de imagen, es la transparencia. Cuando algo afecta a la marca sin posibilidad de esconder lo ocurrido, lo mejor es decir la verdad para que por lo menos la sinceridad minimice el daño. Pero esta táctica es aún más apropiada cuando no hay nada que ocultar, como presuntamente en el caso de Albiol. Entonces, ¿porqué no se ha sido claro sobre las circunstancias del incidente?

Desde el primer momento se ha dicho que el jugador chocó con un compañero en una sesión de recuperación, pero no se dijo con quién ni cómo. Del Bosque le dio la noche de antes libre a los jugadores, lo que también ha provocado que se especule con un posible incidente fuera de la concentración, algo que no ha tomado fuerza. Simplemente, la razón por la que se ha ocultado cómo ocurrió todo es porque -según el As- Albiol chocó con Busquets en un  rondo antes de un acto promocional. Hasta los jugadores han intentado obviar el nombre del otro protagonista ante sus periodistas más allegados o les han dado diferentes versiones de la jugada, pero al final todo se sabe, aunque cualquier especulación se podría haber cortado de raíz desvelando al implicado en el choque desde el principio, sin oscurantismo.

Pese a los sucesivos episodios que ha generado el supuesto pique, soy de los que pienso que no debe pasar factura a la selección, como ya dije en otro post. De lo que tiene que ser consciente el propio equipo es que la falta de normalidad ante cualquier atisbo de enfrentamiento es lo que menos puede ayudar a enterrar de una vez este asunto. Quizás no se le ha dado importancia desde el principio porque no la tiene, pero un hecho como éste puede generar especulaciones. Por la experiencia del último Mundial, en el que cualquier cosa -como la presunta mala relación entre Valdés y Reina-, valía para llenar páginas ante el tardío debut del equipo, convendría que nadie se acordara de esta tontería en la Eurocopa. A la hora de la verdad, por profesional que se sea, cualquier distracción puede ser determinante.

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