Mal de ojo para Gattuso

Antonio Galiano | 25 de octubre de 2011 a las 14:28

Seguro que más de algún jugador del Calcio se habrá sentido aliviado al escuchar esta noticia: Gennaro Gattuso estará fuera de los terrenos de juego varios meses e incluso podría no jugar más. El perro de presa, el espartano estandarte de la Italia campeona del mundo, tiene un problema en un nervio óptico por el que tendrá que esperar entre como mínimo dos meses para ser tratado.

El futbolista del Milán no juega desde que en septiembre, en un partido con el Lazio, chocara con su compañero Alessandro Nesta. Dice que ese no fue el origen del problema que ahora padece, pero que lo agravó y lo dejó al descubierto. De hecho, terminó el partido viendo a Ibrahimovic cuatriplicado, como si estuviera borracho -a nadie le extrañaría si fuera al contrario-. Luego ha pasado a ver el triple y ahora ve doble, una remisión que ha dado esperanzas al jugador de mejorar y volver pronto. Habría que verlo escenificando su ansia de caza intentando endiñarle a cuatro piernas en lugar de a dos reales.

Frivolidades aparte, respeto a Gattuso. “Quien nace cuadrado no muere redondo” es una de sus máximas para expresar que con esfuerzo y ganas se puede llegar muy lejos. Si tiene mérito que cualquier futbolista logre ser profesional, que lo haga uno que casi no sabe lo que es una pelota redonda, merece un mayor reconocimiento. De hecho, compaginó el fútbol y el Rugby hasta los 17 años -de ahí sus hechuras- pero luego se decantó por el esférico.

Creo que no eligió mal. Al igual que Messis, Iniestas y Cristianos, este deporte necesita tipos como Gennaro dentro y fuera del campo. Te puedes dar por contento si te da un balón al pie, sí, pero su coraje, pundonor, persistencia y trabajo táctico son innegables. Luis Aragonés estuvo acertado en parte cuando dijo en la previa de los cuartos de la Eurocopa de 2008 que el jugador rossoneri no era único en su equipo y que Pirlo sí, pero ninguno de los que Donadoni -un seleccionador para pasear un traje- tenía a su disposión, por muy del mismo corte que fuera, tenía el mismo carisma que él y su imponencia en el césped.

Esas pobres condiciones técnicas disfrutadas también por el Perugia, el Glasgow Rangers y la Salernitana le han servido a Gattuso para nada más y nada menos que proclamarse dos veces campeón de la Liga de Campeones con el Milan -jugadores como Ronaldo o Romario se retiraron sin tocarla-; ganar dos ligas italianas y una escocesa -no sé si esta última vale para algo-; y sobre todo para coronar el periodo del fútbol que más identifica su estilo oscuro: el inaugurado por la Champions del Oporto de Mourinho en 2004 , continuado por la Grecia campeona de la Eurocopa ese mismo año y cerrado por su campeonato del mundo con Italia en 2006. No pretendo desmerecer para nada este tipo de juego, pero es cierto que el ciclo del Barcelona y España -no sólo por patriotismo- es mucho más sano para el fútbol. Él mismo espetó un “no insultemos al fútbol” cuando le dieron como mejor jugador de un partido en Alemania 2006.

A lo que no afectará por fortuna el que acabe viendo triple o doble será a las perlas que suele dejar fuera del campo. Si su fútbol no enamora, sus historias y sus frases sí. Será rudo, pero sincero. “Compararme con Ronaldinho es como comparar un dibujo de mi hija a un Van Gogh” o “mi padre trabajó durante 40 años ganando 500 euros al mes. ¿Cómo creen que me siento cuando dicen que trabajo demasiado en el campo?” son algunas de las palabras que hacen a uno ver que está ante un tío respetable. Aunque el fútbol lo vea un poco turbio, no dejará de visionar las cosas claras derive donde derive su dolencia.

Mención aparte merecen las batallitas de su periplo escocés, donde desconocía que la mujer que veía constantemente en carteles por la calle era la reina Isabel II o le espetó al mismísimo Sean Connery que se “metiera en sus asuntos” cuando le pidió que no dejara el Rangers para volver a Italia. Todo un ídolo.

Con 33 años y todo ganado, vuelva a jugar o no -con su cabezonería al estilo del torero Padilla lo hará aunque sea con un parche-, hay que quitarse el sombrero ante él. Podemos compartir sus formas o no, pero su entrega -lo fácil es nacer siendo Zidane- siempre tendrán que servir de ejemplo para un mortal cualquiera.

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  • deguzmán

    Un correoso jugador que seca al más pintado. Pegamento Gatuso, como lo llamaba el añorado Andrés Campos. Espero que solucione sus problemas de visión y vuelva al futbol. Ánimo.