Resumen del Grupo B: El fracaso se llama España

Jesús Ollero | 24 de junio de 2014 a las 15:38

 

Decir ahora que el batacazo de España se veía venir es engañarse. Se pudo ver venir el riesgo de no cumplir las expectativas, de llevar a un equipo más o menos adecuado, de si el lugar de concentración (a 10 grados jugando a 30) era el idóneo. Todo eso, y lo que se quiera añadir, ya no vale para nada. Lo único cierto es que la selección completó el peor Mundial de su historia y que su defensa del título ha sido horrible. Nada más. Ahora hay que planificar la Eurocopa de Francia, con algunas caras nuevas (algunas, no tantas), procurar recuperar el mando del vestuario y analizar, verdaderamente, qué jugadores deben/quieren seguir.

Puede que España nunca vuelva a lograr nada que se le parezca a lo que ya logró, por eso es mejor mirar con perspectiva, dar gracias eternas a quienes tanto nos dieron y comenzar de nuevo. La selección volverá a estar en situación de hacer cosas grandes en torneos internacionales, no sabemos si tan grandes pero sí instalarse definitivamente en el imaginario colectivo de los candidatos reales. Y lo hará sin Xavi, Villa y probablemente Casillas, Xabi Alonso o Torres. Casi nada.

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Dicho lo cual, todo pudo dar la vuelta como un calcetín con aquella ocasión de Silva en la jugada anterior al empate de Holanda. La frivolidad del canario respondida por un cabezazo matador de Van Persie. España se diluyó como un azucarillo, surgieron las dudas y las dificultades físicas y mentales y el equipo se desplomó. El partido contra Chile fue una lamentable prolongación del anterior, con cambios insuficientes para salir del atolladero, nula capacidad ofensiva y cabezas agachadas. Eliminación al segundo partido. Asombroso. El partido contra Australia, un bolo de verano en pleno Mundial, no valía absolutamente para nada. Sólo para no hacer aún más duro el regreso.

Holada ha sido la campeona del grupo, se vengó de la derrota contra España en la final de 2010 y se cruzará con México en octavos. Hueso duro pero no es Brasil. Y habrá que ver qué efecto tiene la alegría que ha mostrado Holanda contra los aztecas. Aplastaron en el segundo tiempo a España con fútbol directo, pases largos y abiertos y una velocidad endiablada. Contra Australia sudaron tinta cuando deberían haberse paseado y aprobaron con nota el examen frente a Chile sin poder disponer de Van Persie por sanción. Robben ha asumido el liderazgo y está bordando el Mundial. Pero el entramado defensivo sigue ofreciendo algunas dudas y por ahí decidirá la oranje dónde tiene su techo. De momento evita a Brasil hasta una hipotética final.

Chile dio la talla frente a España y el cara o cruz contra Holanda salió rana. Australia sacó sus nervios y se arriesgó a un empate que habría cambiado por completo el desarrollo del grupo. Se mantuvo y aprovechó la tristeza de España para amarrar una clasificación muy meritoria. El cruce es feo, muy feo, pero Chile, como México, es mal compañero de viaje. Lo que ha brillado Bravo es una noticia agridulce: está muy bien pero le han llegado más de lo que querría Sampaoli. Por cierto, el seleccionador de Chile clavó su predicción: “España no es la misma. La veo un tanto aburguesada”.

Australia ha mejorado en conjunto pero ha involucionado técnicamente. Ya sin Kewell, Viduka, etc, lo confió todo a un Bresciano que físicamente ya no llega pero siguie siendo lo mejor que tiene, y a un delantero que siempre fue centrocampista y que hace tiempo se destapó como gran goleador: Cahill volvió loco a Chile y a Holanda, pero ellos y Leckie son poca cosa para el nivel que había en este grupo y despidió sin pena ni gloria contra España.

Resumen del Grupo A: Brilla Neymar y emerge México

Jesús Ollero | 24 de junio de 2014 a las 14:51

 

El mejor resumen del Grupo A se llama Neymar, seguido de un equipo: México. Se clasificó tristemente y con la afición dándole la espalda, ha completado una primera fase de aúpa, frenando a Brasil, ganando a Camerún por la mínima pero con méritos para golear y derrotando ampliamente a una Croacia que llegaba con más cartel.

Brasil, local y por tanto obligada a todo (si ya lo está cuando el Mundial es en cualquier parte del mundo, en casa imaginen…) ha mostrado cosas variadas. Primero, un jugador capaz en sí mismo de decantar la balanza hacia su equipo. Neymar, como otras estrellas históricas, tiene todas las condiciones para coronar un bloque que pueda optar al título. Liderazgo, calidad, definición, buen estado físico y mental… Pararle no va a ser fácil. Cuatro goles en tres partidos. El resto de su equipo ha estado desigual. Defensivamente debe mejorar, sobre todo por los laterales, puesto que de ofensivos terminan por ofrecer opciones a los rivales. Luiz Gustavo es la clave de Scolari, quien no termina de encontrar un complemente que permita a Brasil crecer en la elaboración. Paulinho Santos no termina de convencer y la siguiente ronda puede ser el momento de Fernandinho.

Se vio cuando faltó Hulk. El banquillo de Brasil está un escalón por debajo. Muy pronunciado, incluso, al menos para lo que se debe exigir a una Brasil que quiera el Mundial. Ramires o Bernard no ofrecieron gran cosa. Fred por fin marcó pero está lejos de ser el 9 de un equipo que opta al título, pero su trabajo sí permite que Neymar tenga margen para poder jugar en carrera. Arriba no hay sustitutos.

Comenzó ganando a Croacia de forma muy discutible y el empate contra México no ayudó a despejar dudas. Camerún no era ni termómetro pero Brasil acaba primera de grupo, lo que se pedía, y ahora espera Chile.

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México ha completado una primera fase sobresaliente. Con Oribe Peralta en punta, muy poco conocido en Europa pero con una media de goles en el Tri absolutamente espectacular, ha sumado 7 puntos encajando un solo gol y cuando ya la clasificación estaba totalmente amarrada. El equipo del Piojo Herrera debió decidir antes frente a Croacia y por mayor margen contra Camerún. Aguantó el pulso a Brasil, ¿qué más se puede pedir?

La selección Tri llegó al Mundial gracias a un triunfo de Estados Unidos sobre Panamá y a una repesca frente a Nueva Zelanda. Y sin Carlos Vela, uno de sus mejores jugadores y que renunció porque consideraba injusto acudir sin haber jugado la fase de clasificación.

Croacia ha estado francamente condicionada por el debut contra Brasil. El ridículo penalti a Fred les privó de haber podido hacer lo mismo que México: puntuar contra el anfitrión. Seguramente de haberlo hecho Scolari habría echado el resto contra los aztecas. Camerún no fue rival y contra México terminó jugando en contra la obligación de ganar. Rakitic y Modric, sin estar mal, han jugado muy lejos de la zona en la que hacen pupa, sobre todo el flamante fichaje del Barcelona, más de cierre que de creador. Apuesta perdedora. Tienen equipo y margen para la próxima cita, en la que el liderazgo ya no recaerá en Srna (no se entiende que tirase las faltas teniendo Croacia lo que tiene).

Camerún, entre follones internos (disputas) y externos (primas) ha pasado sin pena ni gloria y se va nada menos que con 10 goles en contra, uno a favor y 0 puntos. Dejó sus mejores minutos para el final, contra Brasil, cuando el avión les esperaba ya para salir de país. No dio la talla ni contra México ni contra Croacia. Van varios mundiales en los que la impresión de los leones es espantosa y sus estrellas reconocibles cada vez son menos numerosas y de más edad.

Sorteo de la Champions: Bolas frías, bolas calientes y pruebas ¡que queman!

Jesús Ollero | 20 de diciembre de 2012 a las 13:54

Nadie que siga mínimamente el fútbol habrá dejado de oír historias sobre la posibilidad de que, en general, haya una parte o un todo de los sorteos que esté dirigido. Incluso teledirigido. Esto es como creer en los Reyes Magos, un acto de fe auténtico, pero a veces las cosas se complican y a ver cómo se encuentra una explicación más allá de la casualidad. ¿Quién no ha visto a un participante en un sorteo darle vueltas a la misma bola?

Como no creo en las casualidades, y en este caso la casualidad es tan complicada que parece imposible. A las 11:24 subió a twitter Esteban Gómez (@MiRondo), productor audiovisual de Punto Pelota, este tuit.

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La imagen de marras es la que sigue:

En realidad, la prueba no es de hoy. Fue ayer (nótese el horario británico), pero el fondo de la cuestión no cambia: Se repiten los OCHO enfrentamientos, cambiados de orden. ¿Casualidad? Mucha casualidad, ¿no?

Repasemos. Arsenal-Bayern, Real Madrid-Manchester United y Milan-Barcelona son las eliminatorias más destacadas de octavos. Esto garantiza el máximo retorno televisivo en los países de mayor tirón del torneo: España, Inglaterra, Alemania e Italia. Los clubes, digamos, emergentes, no han salido del todo mal parados: El PSG con el Valencia o el Shakhtar Donetsk con el Borussia Dortmund. Rivales complejos, pero eliminatorias abiertas (como sus mercados). El resto de cruces (Oporto-Málaga, Celtic-Juventus, Galatasaray-Schalke 04) parecen razonables para mantener representación en los mercados español, italiano y alemán. Eso es la teoría, la que el fútbol luego hace añicos, pero ahí queda.

El único problema de este sorteo para la UEFA puede ser el mercado inglés (sólo quedan Arsenal y Manchester United, precisamente), con la final este año en Wembley. O igual no les interesa un equipo inglés en una final en Inglaterra… Dos aficiones que viajan, doble de ingresos a muchos niveles.

La puesta en valor de Arbeloa

Antonio Galiano | 17 de octubre de 2012 a las 13:36

Varapalos como el que Francia asestó este martes a una autosuficiente España sirven por lo menos para sacar conclusiones. La primera y primordial, que los partidos que no se cierran cuando se tiene la oportunidad están abiertos a todo tipo de accidentes (no se puede calificar de otra manera que te empaten con el tiempo de descuento cumplido cuando la última jugada es un córner a tu favor, por mucho que los franceses lo hubieran merecido antes). La segunda da esta vez la razón al innegociable doble pivote Busquets-Xabi Alonso. Y hay una tercera, una cuarta, una quinta… De entre todas esas reflexiones, sobresale una que viene a respaldar como uno de los jugadores más criticados de esta selección tampoco sobra, por mucho contraste de calidad que haya con el resto de compañeros.

Arbeloa, tan cuestionado durante la pasada Eurocopa por su carencia de habilidad en el juego de ataque y de toque de la selección, se echó de menos cuando se retiró por lesión. El juego del madridista no es para degustarlo y las dudas sobre su encaje en equipos como el Real Madrid y la selección son muy comprensibles. Es verdad que conjuntos de estos niveles no pueden permitirse contar con un lateral ciego en ataque. Cierto. El ejemplo es el Barcelona. Pero también se necesita equilibrio defensivo, y sobre todo sentido común, cuando un partido está roto y hay desprotección en centro del campo.

Por eso muchos de los que han criticado al lateral derecho de la selección se acordarían de él cuando Juanfran (del que se anhelaba una oportunidad para comprobar la capacidad de la selección con dos carrileros) intentó hacerse un autopase con el mismísimo Ribery (especialista matador a la contra) libre a su espalda, con el equipo volviendo de un córner y el tiempo cumplido. Todo un suicidio (no el único que hubo, pero sí el de catastrófico resultado) y un atentado al sentido común que viene a demostrar lo que aporta Arbeloa a este equipo. Solidaridad, cabeza y trabajo. Valores necesarios en todo conjunto.

Las crónicas atribuyen la mutación de Francia en la segunda mitad a la entrada de Valbuena, pero el efecto del cambio se multiplicó porque Arbeloa ya no estaba en el césped y Ribery era un peligro en cada jugada. Sobre todo por la disposición en el equipo que mantuvo Del Bosque. Posiblemente si hubiera entrado Javi Martínez de central y se hubiera adelantado a Busquets, se hubiera notado mucho menos el sufrimiento del extremo Juanfran, al que hay que agradecerle también que localizara en el campo la banda derecha en el ataque español, hasta entonces casi monopolizado por la izquierda. Pero el cansancio de Alonso y la lentitud de Busquets en la ayuda como central derecho, dieron a toda una Francia una ventaja casi inédita por ese ala hasta entonces.

Más allá de la conclusión, el error de Juanfran no debe servir para condenarlo. Simplemente se utilizó como recurso de urgencia cuando no se debía y no se enmendó la debilidad que ofrecía. Posiblemente con el pivote Alonso-Busquets respaldando y él subiendo hubiera salido mucho mejor la cosa. Para lo que sí debe servir es para poner en valor de una vez a Arbeloa, despreciado y casi caricaturizado por su inoperancia ofensiva. Quién diría que se iba a echar de menos un pelotazo o un típico pase atrás arbeoliano… Es tan triste como justo.

La ausencia del fijo

Antonio Galiano | 11 de octubre de 2012 a las 4:30

Andaba Juan Mata por Madrid en un acto promocional y no desaprovechó la ocasión para dejar caer, aunque de forma tímida, su decepción por su ausencia en la última convocatoria de la selección, la segunda consecutiva.

Es tan sorprendente que Vicente del Bosque no haya contado con él para los encuentros clasificatorios para el Mundial de Brasil de 2014 de Bielorrusia y Francia, como generalmente desapercibida su presencia cuando está entre los elegidos. Si bien es cierto que a su 24 años Mata ha sido uno de los fijos incuestionables del seleccionador desde su llegada, formando parte de las plantillas que ganaron el Mundial de Sudáfrica en 2010 y la Eurocopa de Polonia y Ucrania el pasado verano -no jugó ni un minuto hasta la final ante Italia, a la que marcó a pase de Torres-, más cierto es aún que el extremo ha jugado poco.

Mata ofrece a Del Bosque la opción de jugar con extremo izquierdo, pero el elegido siempre que se quiere abrir el campo es Navas por la derecha. También puede jugar de mediapunta o más retrasado para construir jugada, pero la acumulación de cartas de calidad en esos puestos es tal que casi tiene la puerta cerrada a la titularidad. Estos peros  se hicieron patentes sobre todo en la última Eurocopa, a la que llegaba como estandarte del Chelsea campeón de la Liga de Campeones y apenas jugó. Estuvo lejos siquiera de estar entre las primeras cinco opciones de cambio y participó en la final a modo de premio en un partido resuelto. No es un problema enteramente suyo, sino más achacable a lo caro que vende el puesto la generación de jugadores con los que tiene la suerte de compartir vestuario. Aunque algo también tendrá que ver él, que no desentona precisamente técnicamente y es más veloz que el resto.

En todo caso, que recuerde, es la segunda vez que un jugador se muestra disconforme en público con una decisión de Del Bosque. El primero fue Silva, al que no le sentó bien su escasa participación en la consecución del mundial -el partido de Suiza demostró que estaba en un estado de forma muy bajo- y reclamó más protagonismo en una entrevista algunos meses más tarde. Y lo tuvo, pero porque su rendimiento en el Manchester City lo han convertido en fundamental, no por otra cosa.

La ausencia de Mata, ahora en un estado de forma de imponente, podría deberse más bien a una lección técnica. Ante Georgia, Del Bosque explicó que quería dar descanso tanto al jugador del Chelsea como a Javi Martínez. Ambos habían participado en los Juegos Olímpicos después de Mundial. El problema del asturiano es que el Chelsea fue el que solicitó el paréntesis al seleccionador pese a que había de por medio partido oficial y él no se opuso. Ésto, unido a su bajo rendimiento durante los entrenamientos en Polonia y Ucrania, podría haberse interpretado como una falta de compromiso.

En todo caso, no vienen mal este tipo de episodios para mantener la intensidad de los jugadores y recordarle hasta al más imprescindible el privilegio del que disfruta estando en cada convocatoria. Con un potencial como el actual, sólo la falta de hambre y el exceso de confianza pueden derrotar a este equipo, y teniendo a todos en alerta, eso se previene. Valga de ejemplo el caso de Silva pese a sus quejas.

El aviso de Arconada

Antonio Galiano | 27 de junio de 2012 a las 13:22

Hubo un tiempo que nuestro acomodo como referente del fútbol mundial lo mismo no nos permite recordar (o no queremos). Un tiempo en el que la pelota daba en el palo y se salía en lugar de entrar. En el que los penaltis a españoles en momentos cruciales no se pitaban. En el que los goles legales se invalidaban. En el que el pie del portero no salvaba in extremis una final, sino que un disparo fácil resbalaba entre las manos de un meta mítico para colarse llorando dentro de la portería. Ese tiempo terminó, pero hay que tenerlo muy presente para disfrutar lo máximo posible del privilegio presente y perpetuarlo.

Puede ser coincidencia, pero también una señal que el fútbol te pone ahí. Este miércoles, en el que España se juega el pase a su tercera final consecutiva de un gran torneo (no es un sueño; sería la tercera final en cuatro años después de dos ganadas) hay una triste efemérides que tiene que hacer al aficionado español sentirse orgulloso de todos los jugadores de su historia y apoyar incondicionalmente a los actuales. Se cumplen 28 años de la final que España perdió con Francia en la Eurocopa disputada en suelo galo por un fallo del portero Arconada, que se confió en un tiro de falta inofensivo del hoy presidente de la UEFA, Michel Plantini. 28 años de que comenzara la maldición de los cuartos de final que asoló a España hasta la Eurocopa de Austria y Suiza.

Ese día, Arconada podía haber salido como un héroe, tal y como hizo Casillas en la final del Mundial de Sudáfrica ataviado con la camiseta que Adidas diseñó para el Mundial inspirada en la indumentaria que el arquero vasco vestía ese día. Lo hizo como villano para convertirse en otro símbolo del otrora derrotismo español junto a futbolistas como Cardeñosa, Míchel, Luis Enrique, Zubizarreta, Joaquín

Por ello en esta inédita etapa de éxitos ha recibido homenajes como el que Palop le tributó en la recogida de la copa en Austria y Suiza, donde el por entonces tercer portero de la selección y héroe del Sevilla más laureado subió para recoger su medalla con la camiseta original que el portero llevaba ese día. Platini tampoco quiso olvidarse de él y le recordó a Iker Casillas al darle el trofeo el qué le quitó a España el triunfo del 84. Una buena historia.

El 27 de junio de 1984, también se inició el periplo de Francia como bestia negra española roto hace sólo unos días con contundencia. Y, curiosamente, la selección se enfrentó también en ese torneo a Portugal en primera fase, con la que sólo pudo empatar. Ese empate sumado a la derrota que la España del breve Iñaki Sáez sufrió también en la Eurocopa lusa de 2004 supone que España nunca haya ganado a los vecinos ibéricos en la fase final de un torneo continental. Otra razón para ganar.

Más para bien que para mal, España ya no tiene miedo a nada. Ella lo causa, aunque no hay que caer en la autosuficiencia. Hay que cerrar los partidos. Contra Francia salió bien, pero los partidos se complican (que le pregunten al Barcelona por qué ha vendido la Liga tan barata este año). Igual que Arconada parecía imbatible, España tampoco se puede confiar con 1-0 por muy superior que sea.

‘Sálvame España’

Antonio Galiano | 14 de junio de 2012 a las 14:29

Y por si hubiera poco con el tema cansino del delantero (antes y después del partido ante Italia), a éste le salió un apéndice. Se nota que el grupo que maneja Vicente del Bosque en la selección es ejemplar porque la prensa no puede rebuscar nada dentro para amenizar los días que pasan entre partido y partido. No hay veteranos que se amotinen para contravenir las órdenes del entrenador; ningún Clemente de por medio que se busque palos o ningún bote de colonia que caiga en el pie de un jugador etc… Casi todos los jugadores son indiscutibles y para colmo el fantasma de los Barça-Madrid ya queda lejos. Hay que sacar petróleo de dónde sea para llenar páginas, y si no te lo dan los de dentro, pues que mejor que armar cualquier cirio con declaraciones externas y especulaciones.

Precisamente por eso le ha venido que ni pintado a la prensa que dos de sus fetiches, Luis Aragonés (sobre todo éste) y José Mourinho, den su opinión sobre el planteamiento que el seleccionador sacó en el debut de España en la Eurocopa. Es siempre lo mismo. Ya ocurrió en el Mundial de Sudáfrica cuando el ex seleccionador campeón de Europa se le ocurrió ganarse el sueldo en Al-Jazeera dando su opinión sobre el papel de España ante Suiza. ¿Tenía que mentir o irse por las ramas por deber patriótico? Que recuerde sólo dijo que había que ser más directo y moverse más arriba. Pues para la prensa cayó en el pecado capital de la envidia por el hecho de ser el antecesor de Del Bosque en el cargo y no apoyar la evolución de su herencia en un momento tan delicado.

Pasados dos años le ha ocurrido lo mismo. A pesar de valorar “positivamente” el empate español en el primer partido y decir que “España mereció ganar”, ha vuelto a pecar sólo por haber confesado -como el resto de los españoles- que hubiera jugado con un delantero centro de inicio -con Fernando Torres concretamente-. De nada sirve el gesto que tuvo Del Bosque en la recogida del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes y agradecimiento público y privado del ex seleccionador. No puede dar su opinión en su trabajo por la combustión inmediata de la prensa, que rebusca y monta al instante un Sálvame Diario (apropiada comparación ahora que la Eurocopa reina en Mediaset) con un hombre de fútbol siempre coherente al que presuponen un “enfado” por una crítica tan liviana.

Es crudo, pero ese tipo de periodismo empieza a parecerse a la telebasura que tanto se critica en España por su baja calidad y su efecto narcotizante. El problema de todo esto es que el foco de atención se desvía de lo importante, el equipo. Ahora que está tan de moda incidir en la condición de distracción del fútbol ante la realidad económica que asola a España, hay que denunciar estos casos de marujeo deportivo que intentan rizar el rizo: distraer con meras especulaciones dentro del ya de por sí narzotizante fútbol. No se le puede sacar punta a todo y luego rendirse a los pies del triunfador cuando el viento sopla a favor, como ocurrió en los éxitos de la Eurocopa y el Mundial. Hay que ser un poco serios y no intentar magnificar una simple opinión para tratar de enfrentar a los dos hombres que han hecho de una selección perdedora una de las mejores todos los tiempos. Es preferible reducir planillos y escaletas antes.

Acercarse a…; alejarse de…

Antonio Galiano | 6 de junio de 2012 a las 12:07

La última jornada de Liga dejó al Villarreal y al Sporting de Gijón en Segunda División y al Zaragoza, al Granada y al Rayo Vallecano en Primera. Ya son parte de la historia las estampas de la locura vallecana y la depresión amarilla. Luego, la temporada se cerraría con la última victoria del Barcelona de la era Guardiola, en la Copa del Rey y ante el Ahtletic de Bilbao, que acabó perdiendo dos finales -también disputó la de la Liga Europa con el Atlético de Madrid en Bucarest-, en un año tan histórico como deslucido. Pero la conclusión del ejercicio, más allá de los resultados, también deja una singular lectura entrelíneas: la redundancia de la gracia o el mal fario de algunos personajes futbolísticos.

Definitivamente, si quiere que su equipo gane una competición de eliminatorias, prescinda del portero del Athletic de Bilbao Gorka Iraizoz, o, por lo menos, no lo alinee en el partido por el título. Con las dos finales perdidas con el equipo de Bielsa, el portero ha perdido cuatro desde que ganara la Copa del Rey con el Espanyol en 2006. La primera, de nuevo con el Espanyol de Valverde en la todavía Copa de la UEFA ante el Sevilla por penaltis, donde perdió el pulso con Palop. En las otras tres ha caído con el conjunto vasco: dos contra el Barcelona en la Copa y otra de Liga Europa contra el Atlético. No hay que tocar un trofeo e incluso mirarlo cuando se sale al campo en una final. Pero si Iraizoz la disputa, todo da igual.

Si quiere que su equipo permanezca al menos un año en la categoría en la que milita, olvídese de contratar a Miguel Ángel Lotina como entrenador. Es injusto, pero la labor de este buen entrenador -del que muchos se empeñan en destacar su figura triste- quedará marcada por haber descendido a cinco equipos. Particularmente dolorosos han sido los descalabros de dos equipos que han tenido un gran protagonismo en diferentes etapas de los últimos 20 años del fútbol español. Pero aún más grave que la entidad de los conjuntos caídos en desgracia es la forma de materializarse el drama. Ambos en la última jornada de Liga cuando partían con pocas opciones de bajar. Ambos cayeron para dejar la cara de Lotina aún más compungida y señalada. Ni maletines, ni compra de partidos ni nada. Promueva la contratación de Lotina entre sus rivales. Habrá una plaza menos para descender.

 

Se puede dar el caso contrario, el más normal, que pretenda que su club se salve por muy negro que lo tenga. En ese caso, su hombre es Luis García. El delantero ahora del Zaragoza, que llegó a estar a doce puntos de la salvación y 27 jornadas en puestos de descenso, ha logrado otra hazaña permaneciendo con su equipo en Primera. Su caso no sería tan llamativo si no mirásemos sus antecedentes. El jugador también formó parte del Zaragoza, Espanyol y el Mallorca que consiguieron salvarse después de estar desahuciados. Pero esta vez se ha llevado palma: ningún equipo había permanecido en la categoría después de estar a 12 puntos de la salvación.

Otro talismán de peso en eso de la permanencia es Raúl Tamudo. El veterano delantero, ahora del Rayo, nunca ha descendido a Segunda División. Ni con el Espanyol ni con dos recién ascendidos como la Real Sociedad, la temporada pasada, y el Rayo Vallecano ésta. Encima ha pasado a formar parte del olimpo rayista anotando el gol que en el descuento daba la permanencia a los madrileños.

Ahí quedan estas apreciaciones más propias de Iker Jiménez que otra cosa. Sólo queda una duda: ¿qué pasaría si reuniéramos a Lotina, Luis García y Tamudo en un mismo equipo? Nunca lo sabremos. ¿Quién se atreverá ahora a contratar al entrenador vasco?

Cuando lo gratis sale caro

Antonio Galiano | 8 de mayo de 2012 a las 22:13

Si se confirma la tragedia, creo que sería la primera vez que en lugar de sentir orgullo al ver a un español en el podio de unos Juegos Olímpicos se podría sentir vergüenza. Hace unos días, el Comité Olímpico Español (COE) hizo publicos los diseños de los uniformes y el chándal que lucirán los deportistas españoles en los Juegos de Londres este verano. Los uniformes no es que sean bonitos, aunque pueden pasar desapercibidos -mucho menos el femenino-, pero es que el chándal parece de cachondeo.

La firma encargada de diseñar la dichosa prenda ha sido la rusa Bosco Sport, algo que desde el COE intentan justificar alegando que la empresa de ropa deportiva lo ha hecho “gratuitamente y con garantía de calidad”. Y menos mal, porque si cobra, sería hasta denunciable. El chándal -que recordemos vestirán deportistas de la talla de Rafa Nadal o Pau Gasol- es feo y cutre sin más si se obvia la parte del pecho, pero si se mira ésta, la cosa roza lo dramático.

Debajo de la cara de los representantes españoles en el mayor acontecimiento deportivo del mundo aparecerá una especie de tribal oriental -o yo que sé de donde- digno del tatuaje más hortera o de una pegatina de un coche tuneado. Un adorno amarillo incomprensible en una indumentaria formal que nada tiene que ver con la cultura española y que ya está siendo motivo de burla justificada en Twitter y Facebook -termómetros sociales infalibles donde los haya-. El chiste más ilustrativo, un fotomontaje en el que se coloca el chándal al power ranger rojo y el uniforme femenino al amarillo.

Lo peor es que si no se critica el motivo del pecho, el resto de la prenda -incluido el bolso- no es nada que no se pueda encontrar buscando en una tienda de barrio o en un chino. Incluso apostaría que hallaríamos productos de mayor calidad. Digamos, intentando no ofender a nadie, que el diseño parece haberse hecho con otro tipo de medalla de oro como referente. Un desastre.

La polémica ha llegado incluso al Congreso de los Diputados de la mano de UPyD, que ha pedido al Ejecutivo que explique por qué se encargó a una firma extranjera el diseño si la Asociación Española de Moda había propuesto organizar un concurso para diseñarlo. Poco le podrá decir el Ejecutivo de Rajoy, ya que la decisión fue tomada por el anterior Gobierno, que ya encomendó  a la china Li-Ning la ropa de Pekín 2008. Teniendo en cuenta ésto, el ridículo español contrastará con la firma de los diseños de equipos como el estadounidense, que lucirá prendas de Ralph Lauren; el italiano, que vestirá Armani y Prada; o de Reino Unido, con diseños de Stella McCartney. Incluso ya se ha registrado una iniciativa on-line, en Actuable, para intentar cambiar la decisión del COE y dotar a la selección olímpica española de un “uniforme decente”.

Esta no es la primera polémica generada por una indumentaria deportiva ni mucho menos. La más reciente, el cambio de equipación del Sporting de Gijón, que presentó en primera instancia una equipación con la líneas rojas muy finas y que descartó finalmente ante la presión de la afición. También tuvo que renunciar a su iniciativa vanguardista el Athletic de Bilbao en su centenario con la camiseta ketchup -blanca con manchas rojas-, que llegó a estrenar en un amistoso para retirarla al mes de su presentación. Dos antecedentes de los que debería tomar nota a tiempo el COE para darse cuenta de que rectificar es de sabios y librar a los deportistas españoles de enfundarse esa indumentaria de dudoso gusto ante el mundo entero. Lo gratis puede salirle caro en términos de imagen. Yo no sé Nadal, pero yo me negaría a ponérmela.

¿Impropio de Guardiola?

Antonio Galiano | 3 de mayo de 2012 a las 13:44

Será un modelo y una institución que va mucho más allá del fútbol, pero también es una persona. Y eso hace que a veces diga lo que piensa en lugar de pensarse lo que dice, o que simplemente se equivoque. Y eso le ocurrió al término del antepenúltimo partido de Liga, en el que su equipo ya no dependía de sí mismo para evitar el alirón del Real Madrid. El cuarto en la cuenta atrás antes de su marcha tras cuatro años en los que ha conseguido armar el que para muchos es el mejor equipo de la historia y ha construido una imagen y un discurso intachables en el que algunos vislumbran un lado oculto al que ha dado veracidad con sus últimas declaraciones. “El Madrid es el justo campeón, pero han pasado muchas cosas… escondidas por nuestro silencio. Han pasado cosas y están ahí”. ¿Ahora qué pasa? ¿Es impropio suyo lo que ha dicho o era propio y no lo sabíamos? ¿Hay que darle la razón a los fans de Mourinho que argumentan que Guardiola es similar al técnico luso pero menos honesto y transparente?

Cualquier reconocimiento a la figura de Pep Guardiola se queda corto. Cogió un equipo de mucho talento mermado por rémoras de vestuario y el desgaste del hambre saciada y lo ha convertido en un sello a nivel mundial que se ha contagiado a la selección española que ha logrado ser campeona del mundo vertebrada gran parte en sus jugadores. Supo limpiarlo e incorporar canteranos que ni siquiera habían pasado por la Segunda División española que ahora son internacionales; expurgar de malas influencias al que ya es el mejor jugador del mundo, Lionel Messi, y hacerlo líder; y tejer una seña de identidad desde la deportividad y la educación que tiene que ser un ejemplo para cualquier alevín. Por eso ha decepcionado que estando en la rampa de salida manche ese modelo de comportamiento vertiendo a su manera esas dudas sobre cómo el Real Madrid ha acabado con su hegemonía.

No comparto las formas de Mourinho, y menos aún, la mayoría de las veces, sus quejas. No creo que haya ni que criticarlas porque se descalifican solas. Pero hay que reconocer que sí es verdad que todo el mundo sabe lo que piensa Mourinho porque lo dice. No sugiere, no suelta las cosas sin concretar para luego enconderse detrás de su verborrea y sarcasmo. Para las críticas y los halagos -tras ganar la Liga ha dicho que ha sido la más difícil de su carrera, un gran elogio al Barca viniendo de quien viene-, es así. Sabes de qué va y por qué lo hace, aunque repugne ese juego sucio. Pero su antítesis no es así, por eso en él esa torpeza desconcierta y pone sus intachables formas en entredicho para gozo del fanático madridista, Mou el primero. Y encima, justamente al final de su primer periplo azulgrana (está claro que habrá más en el cargo que sea), y en el momento más inoportuno, cuando ha sido vencido.

Está claro que se refiere a los arbitrajes, y lo mismo no le falta razón. No obstante, lo que se discute es que ha contradicho el discurso de club que impuso de no dudar de la limpieza de la competición ni de los árbitros cuando era respaldado por el éxito. Todo un desplante al aficionado azulgrana que tan orgulloso está de esa filosofía de hablar en el campo que comprende que el fútbol es un deporte en el que hay tener estilo hasta para perder. Aun así, pese a la claridad del error, ya han salido voces escudándolo que alegan que los “silencios” que cita se refieren a las enfermedades de Tito Vilanova y Abidal, pero esas tesis no se sostienen teniendo en cuenta que son dolencias que se han hecho públicas.

El Madrid ha ganado la Liga porque se la merece y lo ha hecho, sea como fuera, en el Camp Nou. Sea justo o no en la diferencia de pareceres. Guardiola es un señor y no debe tirar por la borda su legado deportivo y ejemplar. Todo fallamos, por eso quiero creer en ese ejemplo y me tomo su divagación como un borrón en su cuenta. Ese Barcelona no lo merece, como Mourinho tampoco merece ganarle la partida mediática consiguiendo que Guardiola se ponga a su altura.