Cesc-Kanoute: A vueltas con la ‘cámara oculta’ en el fútbol

Jesús Ollero | 25 de octubre de 2011 a las 19:04

Es un debate que suena a antiguo, a viejuno, como que nunca termina. Pero en realidad no hace tanto que las televisiones escarban en el otro fútbol porque ni había tanto fútbol televisado ni parecía esencial para el debate conocer cualquier improperio que escupiera un futbolista a otro, en caliente y en situaciones extremas.

Canal+ puso de moda el seguimiento de este tipo de cuestiones en partidos de alto standing y, aunque ahora hay más despliegue en más sitios, el Barcelona-Sevilla sirve de ejemplo para observar cómo nos sigue picando la curiosidad por saber quién insultó primero, qué se dijeron el árbitro y el linier (para mí siempre será linier) y qué jugadores enmerdan mientras otros separan.

El vídeo, subtitulado hasta donde es posible, deja claro que Iturralde asume la señalización del penalti, pues el linier se defiende con un evidente “¡yo no he pitado nada! ¡díselo al árbitro!”. La situación es tan grotesca que Kanoute llega a pensar que la tarjeta amarilla es para Iniesta (habría sido la segunda) y no para Fazio.

Todo, todo, se ve razonablemente claro, la charla entre Cáceres y el linier, entre Iniesta y Coke, etc. Todo menos el rififí (Caneda dixit) entre Cesc y Kanoute. Se mire por donde se mire, no se puede asegurar ningún insulto sobre su religión ni sobre su línea genealógica, como se ha estado comentando. Es de suponer que quedará dentro del campo, como ha ocurrido toda la vida. ¿O no?

Mal de ojo para Gattuso

Antonio Galiano | 25 de octubre de 2011 a las 14:28

Seguro que más de algún jugador del Calcio se habrá sentido aliviado al escuchar esta noticia: Gennaro Gattuso estará fuera de los terrenos de juego varios meses e incluso podría no jugar más. El perro de presa, el espartano estandarte de la Italia campeona del mundo, tiene un problema en un nervio óptico por el que tendrá que esperar entre como mínimo dos meses para ser tratado.

El futbolista del Milán no juega desde que en septiembre, en un partido con el Lazio, chocara con su compañero Alessandro Nesta. Dice que ese no fue el origen del problema que ahora padece, pero que lo agravó y lo dejó al descubierto. De hecho, terminó el partido viendo a Ibrahimovic cuatriplicado, como si estuviera borracho -a nadie le extrañaría si fuera al contrario-. Luego ha pasado a ver el triple y ahora ve doble, una remisión que ha dado esperanzas al jugador de mejorar y volver pronto. Habría que verlo escenificando su ansia de caza intentando endiñarle a cuatro piernas en lugar de a dos reales.

Frivolidades aparte, respeto a Gattuso. “Quien nace cuadrado no muere redondo” es una de sus máximas para expresar que con esfuerzo y ganas se puede llegar muy lejos. Si tiene mérito que cualquier futbolista logre ser profesional, que lo haga uno que casi no sabe lo que es una pelota redonda, merece un mayor reconocimiento. De hecho, compaginó el fútbol y el Rugby hasta los 17 años -de ahí sus hechuras- pero luego se decantó por el esférico.

Creo que no eligió mal. Al igual que Messis, Iniestas y Cristianos, este deporte necesita tipos como Gennaro dentro y fuera del campo. Te puedes dar por contento si te da un balón al pie, sí, pero su coraje, pundonor, persistencia y trabajo táctico son innegables. Luis Aragonés estuvo acertado en parte cuando dijo en la previa de los cuartos de la Eurocopa de 2008 que el jugador rossoneri no era único en su equipo y que Pirlo sí, pero ninguno de los que Donadoni -un seleccionador para pasear un traje- tenía a su disposión, por muy del mismo corte que fuera, tenía el mismo carisma que él y su imponencia en el césped.

Esas pobres condiciones técnicas disfrutadas también por el Perugia, el Glasgow Rangers y la Salernitana le han servido a Gattuso para nada más y nada menos que proclamarse dos veces campeón de la Liga de Campeones con el Milan -jugadores como Ronaldo o Romario se retiraron sin tocarla-; ganar dos ligas italianas y una escocesa -no sé si esta última vale para algo-; y sobre todo para coronar el periodo del fútbol que más identifica su estilo oscuro: el inaugurado por la Champions del Oporto de Mourinho en 2004 , continuado por la Grecia campeona de la Eurocopa ese mismo año y cerrado por su campeonato del mundo con Italia en 2006. No pretendo desmerecer para nada este tipo de juego, pero es cierto que el ciclo del Barcelona y España -no sólo por patriotismo- es mucho más sano para el fútbol. Él mismo espetó un “no insultemos al fútbol” cuando le dieron como mejor jugador de un partido en Alemania 2006.

A lo que no afectará por fortuna el que acabe viendo triple o doble será a las perlas que suele dejar fuera del campo. Si su fútbol no enamora, sus historias y sus frases sí. Será rudo, pero sincero. “Compararme con Ronaldinho es como comparar un dibujo de mi hija a un Van Gogh” o “mi padre trabajó durante 40 años ganando 500 euros al mes. ¿Cómo creen que me siento cuando dicen que trabajo demasiado en el campo?” son algunas de las palabras que hacen a uno ver que está ante un tío respetable. Aunque el fútbol lo vea un poco turbio, no dejará de visionar las cosas claras derive donde derive su dolencia.

Mención aparte merecen las batallitas de su periplo escocés, donde desconocía que la mujer que veía constantemente en carteles por la calle era la reina Isabel II o le espetó al mismísimo Sean Connery que se “metiera en sus asuntos” cuando le pidió que no dejara el Rangers para volver a Italia. Todo un ídolo.

Con 33 años y todo ganado, vuelva a jugar o no -con su cabezonería al estilo del torero Padilla lo hará aunque sea con un parche-, hay que quitarse el sombrero ante él. Podemos compartir sus formas o no, pero su entrega -lo fácil es nacer siendo Zidane- siempre tendrán que servir de ejemplo para un mortal cualquiera.

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Vuelve el ‘otro’ de Manchester

Antonio Galiano | 24 de octubre de 2011 a las 18:13

El dinero no da la felicidad, pero no cabe duda que ayuda a conseguirla. El ejemplo más claro es que no puedo imaginarme hoy un hombre más contento que un aficionado del Manchester City. Bueno sí, uno del Levante, pero es una felicidad diferente. El equipo español vive en un lugar que nunca ha catado y que sabe que no le corresponde; el City, tras años de conformarse con no pasar apuros o ascender de categoría, se ha permitido el gustazo de humillar a domicilio a su eterno rival y ve el futuro con perspectivas de convertirse  en otro Chelsea -y sin tener un Mourinho en el banquillo-.

No sé si hay comparación del todo precisa, pero lo que pasó el domingo en Old Trafford puede ser equiparable, salvando las distancias, a que el Atlético de Madrid o el Inter de Milán le endosaran un 1-6 al Real Madrid o al Milan, aunque en otro tiempo hubiera sido más bien al contrario. Hay aficionados que desconocen que el City no es el nuevo rico de la ciudad -más bien el viejo-, ya que, por historia y afición, siempre ha sido el primer club de Manchester.

El City ha pasado los últimos 25 años a la sombra de la meteórica progresión del United de Alex Ferguson. Los más jóvenes sólo hemos visto como el que creíamos el único Manchester relevante se convertía en el equipo más fuerte de la Premier y una potencia europea. Pero sin profundizar demasiado en el pasado, hasta mediados de los 70, fecha en la que empezó su declive el City, el United tenía una afición mucho más pequeña que había ganado algunos adeptos por el trágico accidente en el que murió su plantilla al completo en 1958.  A partir de los 80 -más aún en los 90- el City se convirtió en un equipo ascensor que incluso llegó a bajar a la tercera división -único equipo inglés con títulos europeos en hacerlo-. Pero todo eso parece haberse acabado con la llegada del grupo inversor de los Emiratos Árabes que ahora es su propietario.

Así es como el segundo equipo de Manchester es ahora de nuevo un club de moda en Europa. No sólo se permite el lujo de arrebatarle los mejores jugadores del continente a los equipos más potentes, sino que lo que le sobra -algunos futbolistas que serían titulares indiscutibles en muchos equipos de élite- lo cede o lo malvende sin ningún tipo de tapujo. Para enterdernos, es como un  conjunto armado por un niño que ficha en un videojuego, porque si no, nadie comprende que se junte a Balotelli, Tévez, Adebayor o Robinho sin tener en cuenta la salud del vestuario o que se haga de Yaya Touré el jugador mejor pagado de la Premier. Vamos, la versión cutre y magnificada del Florentino de los galácticos.

Tras cuatro años de derroche y de pruebas de entrenadores, el equipo parece haberse consagrado donde más lo necesitaba. Es cierto que el resultado del derbi hasta el minuto 81 no era tan escandaloso -sólo un 1-3-, pero el baño de juego si lo fue. La cara de Ferguson al final del partido, nada acostumbrado a estos ridículos, lo decía todo. No recuerdo un resultado que me llamara tanto la atención en contra del United. Sin embargo, si juntas a gente como Silva, Agüero, Balotelli -con todo lo loco que esté- y un rematador como Dzecko, a poco que se centren y se ajusten, el resultado es demoledor.

¿Es realmente el City un equipo que se puede hacer un grande de Europa o se quedará en experimento? Si Mancini, que deja  serias dudas como entrenador y como gestor de vestuarios, hace lo que tiene que hacer, los celestes tienen todas las papeletas de ser este año campeón en Inglaterra y madurar en la Champions como posible discutidor de la aparente supremacía de Madrid y Barcelona.

La fórmula no parece muy complicada: que jueguen Silva y Agüero y nueve más y que el dinero no se acabe, claro. Aunque los gérmenes de vestuario -como Tévez o el impredecible Balotelli- o los que puedan llegar con esa política indiscriminada de fichajes presentan el riesgo de estropearlo todo. Ahora que el talento parece haberse asociado, a poco que haya una buen plan para regular los egos y las cabezas semiperdidas -las declaraciones de Silva sobre Del Bosque tampoco anuncian que esté muy centrado- no se pudrirán sus aspiraciones. Si es así, los aficionados del City pueden volver a disfrutar de muchos lunes felices y reclamar con justicia su lugar a los ojos de los que creían que en Manchester sólo lucía el rojo diablo.

El Liverpool abre el debate de los derechos televisivos en Inglaterra

Jesús Ollero | 13 de octubre de 2011 a las 19:27

Parece que la Premier League no es el paraíso de los derechos televisivos que algunos pensaban que era. Como cualquier campeonato nacional, es una suma de casos particulares y de intereses individuales de difícil equilibrio. Así, el Liverpool está sondeando la posibilidad de romper la actual y equitativa baraja para dar un puñetazo en la mesa de negociación colectiva. O sea, desbaratar el modelo que anhelan los clubes medianos en España y cuya revuelta comandó (con un seguimiento irregular y muchas presiones de los poderosos) el presidente del Sevilla.

El Liverpool quiere que los derechos televisivos que se explotan fuera del Reino Unido se negocien de manera individual. Pone el ejemplo de la Liga española como Del Nido pone el de la Premiership para cambiar el español. Vaya…

Pero el Liverpool no lo va a tener fácil. Al contrario de lo que ocurre en España, Chelsea y Manchester United no le apoyan. Prefieren mantener el reparto actual, con desniveles de ingresos infinitamente menores que en España. Al parecer, el resto de clubes potentes (Manchester City, Arsenal, Tottenham) tampoco apoyan al Liverpool.

No es ninguna broma lo que hay en juego. Se espera que el montante de los derechos televisivos en el extranjero a negociar en 2012 supere por primera vez a los que se generan en el propio Reino Unido.

Cuando el silencio no ayuda

Antonio Galiano | 10 de octubre de 2011 a las 13:39

La imagen de Albiol abandonando la concentración de España con el pómulo izquierdo como un púgil al acabar una pelea sería algo relativamente normal de no ser por el veneno -ya menos corrosivo- que  están inyectando en la prensa y el aficionado los Madrid-Barcelona de la era Mourinho.

La noticia de que el central del Real Madrid, uno de los jugadores que necesitaban reivindicarse en esta convocatoria, no esté ante Escocia es mala para el equipo -Del Bosque se ve obligado a contar con Puyol y Piqué, ambos recién salidos de lesiones- y vuelve a poner en tela de juicio el buen ambiente en el equipo, una duda que parecía haberse disipado a empujones en el amistoso ante Chile .

Los diarios deportivos han pasado de puntillas sobre el tema y se intuye que al final el debate no se volverá a avivar, pero no será porque la selección haya hecho mucho por evitarlo. Con su silencio e imprecisión, el equipo de comunicación del conjunto nacional ha estado a punto de propiciar un nuevo episodio de un tema ya cansino y algo cursi, con tanto abrazo y gestos de cara a la galería.

Una de las estrategias de los gabinetes de comunicación, sobre todo en casos de crisis de imagen, es la transparencia. Cuando algo afecta a la marca sin posibilidad de esconder lo ocurrido, lo mejor es decir la verdad para que por lo menos la sinceridad minimice el daño. Pero esta táctica es aún más apropiada cuando no hay nada que ocultar, como presuntamente en el caso de Albiol. Entonces, ¿porqué no se ha sido claro sobre las circunstancias del incidente?

Desde el primer momento se ha dicho que el jugador chocó con un compañero en una sesión de recuperación, pero no se dijo con quién ni cómo. Del Bosque le dio la noche de antes libre a los jugadores, lo que también ha provocado que se especule con un posible incidente fuera de la concentración, algo que no ha tomado fuerza. Simplemente, la razón por la que se ha ocultado cómo ocurrió todo es porque -según el As- Albiol chocó con Busquets en un  rondo antes de un acto promocional. Hasta los jugadores han intentado obviar el nombre del otro protagonista ante sus periodistas más allegados o les han dado diferentes versiones de la jugada, pero al final todo se sabe, aunque cualquier especulación se podría haber cortado de raíz desvelando al implicado en el choque desde el principio, sin oscurantismo.

Pese a los sucesivos episodios que ha generado el supuesto pique, soy de los que pienso que no debe pasar factura a la selección, como ya dije en otro post. De lo que tiene que ser consciente el propio equipo es que la falta de normalidad ante cualquier atisbo de enfrentamiento es lo que menos puede ayudar a enterrar de una vez este asunto. Quizás no se le ha dado importancia desde el principio porque no la tiene, pero un hecho como éste puede generar especulaciones. Por la experiencia del último Mundial, en el que cualquier cosa -como la presunta mala relación entre Valdés y Reina-, valía para llenar páginas ante el tardío debut del equipo, convendría que nadie se acordara de esta tontería en la Eurocopa. A la hora de la verdad, por profesional que se sea, cualquier distracción puede ser determinante.

Palabra de Osvaldo

Antonio Galiano | 6 de octubre de 2011 a las 6:00

“Prefiero jugar un partido con la selección Argentina que un Mundial con Italia. Les diría que no, yo soy argentino y mi sentimiento es jugar con mi país”. Dicho y hecho. Paolo Daniele Osvaldo -antes Pablo Daniel- ha aceptado ir convocado por Prandelli con Italia por las lesiones de Pazzini y el díscolo Ballotelli. Habrá que escuchar las explicaciones del argentino con pasaporte italiano a lo dicho en una entrevista a EFE en julio, pero por lo menos por lo menos… su palabra queda entredicho.

No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que la competencia en la delantera albiceleste es más que feroz. Messi, Tévez, Higuaín, Agüero, Milito, Di María, Lavezzi… Daría  miedo verlos si estuvieran respaldados por un buen centro del campo. Pocos dirían que el ex delantero del Espanyol y estilete que está salvando hasta ahora la cabeza de Luis Enrique en la Roma tiene un hueco entre ellos. Pero, ¿quién sabe?

Por ejemplo, ¿quién le iba a decir a Dani Alves tras nacionalizarse español para -entre otras cosas- jugar con España el Mundial de Alemania de 2006 que años más tarde se convertiría en el mejor lateral derecho del mundo -para mí por entonces ya lo era- e indiscutible en las convocatorias de la canarinha? Pues no muchos.

Por entonces, el incombustible Cafú y el prometedor y efervescente Cicinho le cerraban el paso en la selección de Parreira. Pero la renovación acometida luego por Dunga -aunque no de titular- le abrió las puertas de par en par. Seguro que estará muy agradecido -o no, viendo la trayectoria posterior de España- a que la FIFA decidiera que el que hubiera jugado con las selecciones inferiores brasileñas le vetará el paso al equipo de Luis Aragonés.

Hombre, siendo honestos, con esa cantidad y calidad de competidores, yo hubiera hecho lo mismo que Osvaldo, pero la declaración de éste no llega a tres meses de antigüedad. El hombre pensaría que si Palermo estuvo en un Mundial con Argentina, ¿por qué no lo iba a hacer él? Hasta que cayó en que para eso hace falta otro loco en el banquillo de la talla de Maradona y se vino abajo.

Así pues, parece que su vuelta al Calcio y la carencia de delanteros de garantías en Italia le han abierto los ojos para sumarse a una de la italias menos italiana, donde Prandelli también ha contado una vez con Amauri -delantero de la Juventus nacido en Brasil- y apuesta supuestamente por el ataque.

La antítesis del compromiso de Osvaldo lo podríamos encontrar en Camoranesi, internacional italiano de origen argentino actualmente en Lanús. Todo lealtad, al ser olvidado por Argentina, la rechazó para comprometerse con Italia. Fue 55 veces internacional, campeón del mundo y ha jugado dos Eurocopas y dos mundiales. De calidad futbolística discutible, pero un tío de principios.

No sabemos si Osvaldo seguirá el mismo camino de triunfos que Camoranesi. Lo que es seguro es que con Italia no disfrutará tanto del fútbol como podría hacerlo con Argentina, aunque que cumpla y diga que considera su presencia en la azzurra un sueño. ¡Ah!, eso se me olvidaba. Estas han sido las primeras declaraciones del jugador al ser convocado:“es la realización de un sueño. Se lo agradezco a todos los aficionados del Roma”. Suena igual de sincero a cuando Alfonso Pérez Muñoz dijo que era de pequeño del Barça… Un poco de seriedad, que las cosas se quedan grabadas y escritas.

Las acrobacias de Julio

Antonio Galiano | 4 de octubre de 2011 a las 19:25

A esta hora supongo que llego tarde para sorprender a alguien si digo que Julio Baptista hizo ante el Getafe un gol que seguramente será uno de los mejores tantos de la temporada, y no sólo en España. La imagen poderosa del brasileño acertando con el remate de espaldas en el minuto 92 -para delirio malaguista- seguro que ya ha sido visionada hasta en China, aunque pese a los esfuerzos de la Liga por acercarles la competición, el partido les pillara en un horario inadecuado. Bueno, que no se quejen, que les tocó frotarse los ojos en directo con el gol de Íñigo Martínez al Athletic desde 54 metros.

Pero si echamos la vista atrás, no es la primera vez que el ex sevillista -del cual no se comprende que no haya triunfado en el Real Madrid, el Arsenal o la Roma- regala una perla de esta talla al aficionado. Que yo le recuerde, éste es su tercer gol de chilena, todos  marcados en España. Es un caso curioso, porque la corpulencia de La Bestia no invita a pensar que sea un jugador especialista en este arte llevado a la quinta esencia por el mexicano Hugo Sánchez, pero ha demostrado que su agilidad supera con creces a su aspecto.

Con este tanto, el internacional brasileño sigue alimentando la estela de otros compatriotas suyos que ya dejaron la marca de su tijera en la Liga. Ronaldinho maravilló con dos remates de este estilo que acabaron en las redes de Villarreal y el Atlético de Madrid; Rivaldo enloqueció al Camp Nou -y especialmente a Gaspart- metiendo al Barcelona en Champions gracias a un gol de chilena en el último minuto ante el Valencia.

Personalmente, pese a la belleza del remate de Rivaldo y al momento en el que lo hizo, mi chilena favorita, por encima incluso de la del Málaga, es la que Baptista le coló a la selección de Cataluña. El control orientado con el muslo y el remate certero a la escuadra contraria -que el portero fuera Toni no le resta méritos- parece de videojuego. A esta última también hay que sumarle otra tijereta con el Real Madrid ante el Betis que acabó en gol.

Así pues, para que no se pierda, aquí queda con tres obras el por ahora legado acrobático de Baptista.

- Real Madrid-Betis (2007/08):

- Cataluña-Brasil :

¿Saldará la deuda Falcao?

Antonio Galiano | 23 de septiembre de 2011 a las 18:22

Si recordamos la relación del fútbol colombiano y el Atlético de Madrid, estaremos de acuerdo en que el vínculo es corto y gris,  pero intenso. En la ribera del Manzanares han jugado en los últimos años pocos futbolistas del país sudamericano, pero ninguno -incluido un entrenador- ha pasado desapercibido. La indiferencia siempre se ha roto tirando por lo negativo más que por lo positivo, pero esa deuda parece que va a quedar saldada por fin esta temporada.

La arriesgada apuesta de invertir el jugoso cheque recibido del traspaso de un jugador franquicia como Agüero en otro cuya credencial es haber triunfado en la Liga portuguesa y la Liga Europa -hay menos riesgo si se tiene en cuenta el antecedente de Futre- parece haberle salido bien por ahora al Atlético.

Falcao ya se ha convertido en el nuevo ídolo de la afición marcando cinco goles en dos jornadas y dando la impresión de que el apelativo del El tigre le viene al pelo. También es cierto que las defensas del Sporting y del Racing no pueden ser serias varas de medir, pero la impresión dejada por el ex delantero del Oporto es inmejorable y parece hacer olvidar el tufo de decepción que el irregular fútbol colombiano había dejado hasta ahora en el Calderón.

Entre la historia más triste del Atlético figura el sonado fichaje de Adolfo El tren Valencia. Delantero centro  de la genial e impredecible Colombia de Pacho Maturana, y con un look más propio del jefe de un clan narcotraficante que de un futbolista -como casi todos los colombianos de la época-, el ex goleador del Bayern Múnich llegó a España tras su decepcionante Mundial de 1994, pasado de kilos, con desidia y la puntería perdida.

Se convirtió en uno de esos jugadores que eran motivo de cachondeo hasta cuando marcaba y la expectación inicial pronto se le volvió en contra.

En la hemeroteca quedará uno de los  más memorables  -a la vez que lamentables- legados de Gil. Cansado ya de que el colombiano trincara y no respondiera en el terreno de juego, el irascible presidente dijo al ser preguntado sobre él: “Al negro le corto el cuello. Me cago en la puta madre que parió al negro. Ya estoy harto de aguantar. Cuando no veo actitud me cargo a mi padre”. Y replícale…

Al menos el jugador parece que no quedó traumatizado tras su paso por el Atlético de Madrid y hace algunos años se parodiaba a sí mismo con Prosinecki en una campaña publicitaria de una marca de coches. Lo mejor que dejó en España, sin duda.

La otra gran decepción colombiana de ese año fue la de Pacho Maturana. El técnico ya había entrenado en la Liga al Valladolid, entre 1990 y 1992, y había llevado a su selección a los mundiales de Italia y Estados Unidos. Tuvo el valor de traerle a Valencia como regalito a Gil y  no duró ni una temporada: fue sustituido por Jorge d’Alessandro a mitad de año.

 Maturana tampoco supo manejar una plantilla en la que ya figuraban algunos pilares del que a la siguiente temporada se convertiría en el equipo campeón de la Liga y Copa del Rey. A esto se unió la permanente presión a la que lo sometía Gil, que ya arrastraba su fama de liquidador de entrenadores. Su proyecto fue el enésimo fracaso del presidente.

El penúltimo episodio colombiano en el Calderón sigue sin cerrarse y es lo mejor de lo peor hasta la llegada de Falcao. Se trata de Luis Amaranto Perea, actual segundo capitán del equipo y el extranjero con más partidos jugados de rojiblanco. Con características más propias de un velocista que de un futbolista, el defensa encarna la esencia atlética; es capaz de lo mejor y lo peor.

 Tiene la capacidad táctica y el toque de un alevín, pero su rapidez y contundencia le sirven para corregir sus propios errores y los de sus compañeros. Pero ni eso compensa la sensación de inseguridad que da y que retrata a la defensa atlética del último lustro. El Barcelona puso sus ojos en él a pesar de todo. Incluso sonó un trueque en el que se ofrecía a Iniesta a cambio… Da escalofríos sólo de pensarlo.

Con un apellido atípico para un colombiano -soy de los que le creía un brasileño desconocido hasta no hace mucho-, Falcao tiene la oportunidad de ofrecer la enésima esperanza a una afición y de entrometerse en una lucha goleadora que parece más reservada para Messi y Cristiano. No recuerdo un impacto tan fulgurante de un delantero en la Liga desde la llegada de Romario, Ronaldo o Vieri.

Más allá de eso, también puede de paso maquillar el recuerdo dejado por su fútbol patrio en España y erigirse en el redentor de otros personajes que se arrastraron por aquí como Rincón -luego detenido por tráfico de drogas-, Aristizabal o Córdoba. Nunca es tarde para hacerles y hacerse el favor.

La innecesaria herencia del ‘tercer hombre’

Antonio Galiano | 13 de septiembre de 2011 a las 12:32

Será el mejor tenista del año, del mes, del siglo y de la historia -ya puestos a adorarlo- pero cosas como la que ha hecho en la final del Abierto de Estados Unidos ante Rafael Nadal empañan cualquier elogio que se le pueda dedicar a Novak Djokovic.

Después de un gran tercer set de tenis, en el que Nadal metió miedo al serbio dando una lección de pundonor y resistencia, éste, tras conservar apurado su saque en el primer juego de la cuarta manga, pidió la atención del médico. Su show de estiramientos en cada pausa de los juegos previos  -con una actitud exagerada parecida a la que adopta cuando parodia al español- anunciaba que a poco que el partido peligrara tiraría de esa artimaña tan habitual en él cuando era el tercero en discordia, cuando su impotencia ante dos portentos como Nadal o Federer le empequeñecían tanto. Pero con el nivel de tenis que exhibe en sus mejores momentos, este  juego sucio no le hace falta al ahora mejor jugador del mundo, sino que  hace dudar de su deportividad.

Así le rompió el ritmo y el primer servicio del a la postre set definitivo a un resucitado Nadal y comenzó a allanar el camino hacia la victoria. Cierto que un tenista del nivel de Nadal no tiene que perder la concentración con esos trucos -de hecho Djokovic ya intentó lo mismo en la final del año pasado y no le dio tanto resultado-, pero tiene que ser muy complicado mantener la intensidad de antes después de 15 o 20 minutos en frío. Vuelta a empezar y al Nadal fuera de sitio de los dos primeros sets.

También hay quien puede pensar que los problemas del número uno eran reales, pero ¿quién se cree que alguien con problemas en la espalda pudiera pegarle a la pelota como lo hizo luego él? Si los dolores existían, que le den el Nobel de Medicina a ese hombre que le masajeó la espalda a pie de pista, porque fue milagroso. Nada más reanudarse el encuentro, rompió el saque a Nadal en blanco dándole  a la pelota como si fuera un martillo. Inaudito.

Y toda esta crítica no viene del mal perder patriótico – aprecio que el reto de vencer a Djokovic que se le plantea a Nadal lo hará más grande- o de una mala leche derivada de la falta de sueño – más bien le tendría que estar  agradecido a Djokovic porque su picardía ha hecho que durmiera tres horas y media en lugar de unas dos-. Sale del mal sabor de boca que deja que a un set memorable deportivamente como el tercero  le siga tal argucia. Ta vez por eso, como he escuchado esta mañana en alguna radio, comparto que Djokovic nunca será un campeón señorial e incuestionable como el propio Nadal o Federer -dejando aparte lo lejos que se encuentra del palmarés de ambos-.

Los seguidores a pares que le han salido al pragmatismo -gracias sobre todo a Mourinho pensarán que con ser campeón basta, pero los verdaderos amantes del deporte no deberían encumbrar a nadie que se ponga en duda en un deporte tan puro como el tenis. Quizás la enésima ansiada revancha de Nadal esté más cerca y los bríos de Djokovic acaben justamente donde empezaron: en la final de una Copa Davis. Si es así que gane el mejor, pero limpiamente si es posible.

Balotelli, ese ¿profesional?

Jesús Ollero | 25 de julio de 2011 a las 20:11

Es posible que ya lo hayan visto, pero no me resisto a compartirlo. Todo lo que vean en el vídeo es inclasificable. El hecho, los gestos, los aspavientos, discutir con el entrenador que le fichó, desobedecer… En fin. Lo ven y luego siguen.

Me he planteado recapitular toda la sarta de estupideces que viene coleccionando ese presunto futbolista llamado Mario Balotelli, pero sencillamente me niego. No por ser hincha del Inter, que ya me parece suficiente motivo, sino por no darle más importancia a un personaje que no se toma el fútbol en serio y que desprecia los códigos más elementales de un deporte del máximo nivel (también económico, que el chico cobra una barbaridad). Mejor lo dejo en un par de enlaces (El díscolo Balotelli, Mario Balotelli lado B) para quien quiera saber más sobre este elemento, del que procuraré no volver a hablar en lo que le quede de carrera.

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