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El Mundial de los dientes de sierra

Jesús Ollero | 14 de julio de 2014 a las 15:09

Alemania campeona del mundo. ¿Sorprendente? Poco. Vayamos por partes.

A decir verdad, la mayoría de las dudas se empezaron a despejar en la primera fase. La segunda, en la que se ha decidido todo lo bueno y lo malo de Brasil 2014, lo que hizo es descubrirlas definitivamente. Con estruendo en el caso de Brasil pero con pocas (o ninguna) sorpresas. No pintaba este Mundial para vivir nada menos que ocho prórrogas. Contando con que la segunda fase la componen 16 partidos, la mitad es mucho. Iguala el récord de Italia 90, aquel Mundial en el que Argentina llegó a la final eliminando contra pronóstico a Brasil en octavos para sobrevivir a dos tandas de penaltis ante Yugoslavia e Italia. Como ahora, la albiceleste contaba con el mejor jugador del mundo (entonces Maradona), sólo marcó dos goles en la segunda fase y uno desde cuartos. Y, como ahora, perdió la final ante Alemania. Italia 90 fue el último Mundial en el que las semifinales las disputaron cuatro campeones del mundo.

En Brasil ha sido donde más campeones del mundo han caído en primera ronda. España, Inglaterra e Italia. Iguala al Mundial 2002 (Francia, Uruguay y Argentina). Una barbaridad teniendo en cuenta que sólo hay ocho. En Suráfrica pasaron todos (entonces había siete). De los otros cinco, tres llegaron a semifinales acompañados de Holanda, la eterna aspirante. En octavos de final pasaron los ocho campeones de grupo. Desde entonces las estrellas más esperadas se fueron apagando en favor de los colectivos. James Rodríguez y Keylor Navas han sido de lo más destacable del Mundial pero se quedaron en cuartos (las selecciones de Colombia y Costa Rica jugaban esa ronda por primera vez). Messi no marcó en la segunda fase, Müller apenas un gol en el revolcón a Brasil, Neymar tampoco marcó, ni Benzema. Y así… Klose, con su gol a Brasil (el segundo del 1-7) superó a Ronaldo como el máximo goleador de la historia de la Copa del Mundo: 16 tantos. La elección de Messi como mejor jugador del torneo dice bien poco del galardón y del propio torneo. Kahn, Zidane, Forlán y Messi han sido los cuatro últimos elegidos. El uruguayo ni siquiera jugó la final (aunque hizo un magnífico torneo). Los otros tres salieron derrotados del partido decisivo. Los cuatro estaban en nómina de Adidas. Glups…

Octavos de prórroga; cuartos de confirmación

El torneo empezó a torcerse para Brasil desde su debut. La mano que echó Nishimura con aquel vergonzoso penalti a Fred que permitió (junto a dos regalos del meta Pletikosa) la remontada ante Croacia no se repitió en adelante. El comodín del público hay que jugarlo en otro momento… Si México acrecentó las dudas Chile tuvo en su mano reventar el Mundial. Pinilla reventó el larguero en la última jugada de la prórroga y Brasil lloró de sufrimiento pasando por penaltis. Colombia, su rival en cuartos, despachó a Uruguay (sin Luis Suárez, sancionado por su mordisco a Chiellini en la fase de grupos) con un colosal James Rodríguez, autor del mejor gol del torneo con bastante diferencia. En mi humildísima opinión, el jugador más destacado de un Mundial sin estrellas evidentes. En cuartos, a los cafeteros les pudo la presión y Brasil puso el partido imposible por puro aplastamiento. Cuando Colombia reaccionó y James Rodríguez encontró a Bacca para superar en paredes a la nerviosísima defensa local, ya era tarde.

Francia mantuvo su notable solvencia ante Nigeria, rota en cuanto los galos subieron un grado la exigencia en el tramo final del encuentro. Deschamps deshizo su plan de situar a Giroud en punta y a Benzema en la izquierda, y en cuanto apareció Griezmann se evaporaron las opciones africanas. Alemania, ante el otro equipo africano aún en liza, pasó serios apuros y tuvo que esperar a la prórroga para superar a Argelia, que ni con 2-0 se rindió para apurar a los germanos con un tanto a un minuto del final (cuatro con el alargue para sufrimiento de Löw). Los dos equipos africanos que jugaron contra Alemania son los que más dificultades crearon a los después campeones: Ghana empató (el resto de encuentros los ganó Alemania) y Argelia cedió 2-1. Tres goles entre ambos de los cuatro recibidos en todo el torneo por la Mannschaft (el cuarto fue el de Oscar en el 1-7 a Brasil). Primer gran choque de trenes en la segunda fase con dos campeones del mundo: Francia-Alemania. Hummels marcó pronto a balón parado y a decir verdad Francia no fue capaz de hacer daño a su rival. Alemania no sentenció pero nunca dio la sensación de dejar escapar la clasificación.

Por el otro lado, Holanda protagonizó la única remontada de toda la segunda fase. Dos goles en cinco minutos para despedir a México, que había mostrado una buenísima cara en el torneo. Un córner horriblemente defendido dio en bandeja el empate a Sneijder y un penalti inconcebible a Robben (no por si era o no penalti sino por la facilidad con la que se metió hasta la cocina) evitaba la prórroga en el descuento. Costa Rica había asombrado en un grupo con tres campeones del mundo, Uruguay, Italia e Inglaterra, en el que acabó primero con un único gol en contra. Ahí acabó su capacidad de sorpresa, pues Grecia es defensiva por definición. La suerte parecía dar la espalda a los ticos con el empate heleno en el descuento, pero Keylor Navas metió a su selección por primera vez en cuartos parando dos penaltis. En esa ronda, Holanda dominó de principio a fin, con varios tiros a los palos y con Costa Rica encerrada por necesidad. Incapaz de meter una dentro a pesar de acumular una ocasión tras otra, Van Gaal realizó el cambio más comentado del Mundial: metió a Krul cambiando de portero en el minuto 121 y adivinó todos los tiros del rival deteniendo dos. La oranje, que nunca había ganado una tanda de penaltis en un Mundial, estaba en semifinales.

Argentina disputó tres prórrogas en cuatro encuentros para el total de ocho prórrogas del torneo. La primera fue ante Suiza, que después de inquietar se encerró lamentablemente hasta que Messi encontró a Di María y el Fideo desbarató el plan helvético. Bélgica y Estados Unidos lo guardaron todo para la prórroga, eléctrica a más no poder. Un espectacular Tim Howard había evitado el triunfo belga con un repertorio de paradas tremendo. Entró Lukaku y Bélgica encontró los espacios para dar por terminada la presencia de Klinsmann y su tropa. En cuartos, Bélgica le duró a Argentina 8 minutos, los que tardó Higuaín en enganchar un tiro cruzado que sorprendió a Courtois. Argentina fue mejorando, sobre todo en firmeza. Pocas alegrías pero cada vez menos dudas atrás. Viendo su arsenal ofensivo, parecía bien resuelta la ecuación a pesar de apuestas como Gago, lento hasta el hartazgo. La lesión de Di María se unía a la de Agüero. Malas noticias para la albiceleste, con Messi lejos de su mejor momento físico.

Semifinales: Adiós humillante a Brasil

Cuatro superpotencias en la fase decisiva del torneo: Brasil-Alemania por un lado y Holanda-Argentina por otro. Con Thiago Silva sancionado y Neymar lesionado (tremendo rodillazo del colombiano Zúñiga), Brasil terminó de cavar su tumba sin referencias y sin un esquema adecuado para hacer frente a la ambiciosa propuesta de Joachim Löw. La primera media hora pasará a la historia de las historias del fútbol mundial, con una avalancha germana impropia de un país futbolísticamente de referencia como Brasil. De entrada, Müller abrió el marcador rematando un córner con el interior del pie a un metro del área pequeña. Garrafal error defensivo que daba paso a la mayor verbena jamás vista. David Luiz y Dante enseñaron mucho más pelo que capacidad defensiva y Marcelo fue ninguneado por completo. El rodillo alemán elevado a la máxima potencia. El fútbol más agresivo, acertado y eficaz que se recuerda. 0-5 sin piedad a la media hora, 1-7 al final y Brasil humillada como nunca. El Maracanazo, que ha perseguido a su selección desde 1950, fue un accidente terrible. Lo del Mineirao de Belo Horizonte fue un ridículo inigualable. 64 años hay entre ambos momentos. Puede que nunca más Brasil opte a organizar la Copa del Mundo.

La otra semifinal vino a confirmar los altibajos de esta Copa del Mundo. Lo peor no fue el 0-0 entre Holanda y Argentina sino el miedo animal a perder. Casi sin ocasiones, una semifinal no puede ser el peor partido del torneo. Sus protagonistas no pueden permitir eso. Con Argentina cortocircuitada sin Di María (aunque Enzo Pérez daba más circulación) y con Vlaar y el mediocampo oranje secando a Messi, el partido no ofreció nada de nada. Para colmo, Van Gaal tuvo que hacer dos cambios obligados (dos jugadores que habían arrastrado lesiones en el torneo, ejem) y al dar descanso a un agotado Van Persie se quedó sin cambios para los penaltis. No entró Krul, se quedó Cillessen y Argentina marcó todos sus lanzamientos. Holanda falló dos, y adiós.

Die Mannschaft: Welt Meister

Haga revisión de amigos y conocidos y seguro que la mayoría (por no decir todos) lamentaron muy poco el revolcón de Alemania a Brasil. Todo lo contrario, incluso. No tan acusada pero costaba encontrar aficionados españoles que apoyaran a Argentina en la final. Por afinidad debería ser todo lo contrario, pero la brillantez de la apuesta alemana y lo discreto del juego argentino convertían a Alemania, para muchos, en el relevo de España como mejor equipo del mundo.

La final, en realidad, no fue una barbaridad de fútbol pero tuvo de todo. Partido de dientes de sierra, como todo el campeonato, y reparto de opciones claras a pesar del claro dominio del balón alemán. Los arrebatos de Messi quedaron eclipsados en el primer tiempo por los de Lavezzi, pero la lesión de Khedira en el calentamiento y de Kramer a la media hora debilitaron el centro del campo alemán y Sabella decidió indicir en la cuestión a costa de sacrificar a su mejor hombre del primer acto. Argentina estuvo a punto de dar con la tecla para hundir el transatlántico alemán, pero tuvo que ceder el ritmo y en la prórroga pensó casi en exclusiva en los penaltis. El gol de Götze repitió el final de Italia 90 (1-0 para los germanos), y a Higuaín le perseguirá toda la vida esa jugada a los veinte minutos…

Luego vino lo que vino. Premio al mejor jugador del torneo para Messi (¿?) y al mejor joven para el francés Pogba. Neuer recibió el de mejor portero y James Rodríguez fue el máximo goleador. Mascherano y Boateng fueron los mejores de la final. Mascherano, de hecho, fue el mejor de Argentina todo el torneo. Cuarta estrella para Alemania, verdugo de tres campeones del mundo para que Lahm levantara la copa que horas antes devolvió Puyol, el autor del gol que retrasó en Suráfrica lo que ya es inevitable: que Alemania saliera campeón.

 

Resumen del Grupo F: Messi, y basta

Jesús Ollero | 26 de junio de 2014 a las 17:55

Sin rival aparente, Argentina misma se empeñó en abrir un poco la manga con dos primeros partidos ciertamente preocupantes. Nigeria se metió en octavos después de un triunfo muy polémico contra Bosnia y hasta Irán llegó con opciones a la última jornada. Poco trascendente grupo, en cualquier caso, que dejó a Messi como principal y casi único protagonista.

Argentina se encomendó a su superestrella, que mostró un estado físico entre poco y nada parecido a la abulia de la selección española. Lo cargado del calendario no parece haber influido tanto en un Messi que posiblemente ha completado su temporada menos brillante con el Barcelona y con menor continuidad en el juego por algunas lesiones. Pero a Brasil, allí donde se le exigía de verdad después de su irrelevancia (por juventud) en 2006 y por la brusquedad con la que se despidió la albiceleste en 2010 (4-0 en cuartos ante Alemania), ha llegado fino-fino. Aunque Sabella le diera descanso en la última media hora contra Nigeria, su estado físico es óptimo y todo el equipo se adapta a él. Es Alejandro Sabella quien va ajustando algunas cosas y tiene pinta de que Argentina tiene margen de mejora.

Contra Bosnia, en el estreno, jugó asombrosamente con cinco defensas, algo que tuvo que cambiar al descanso por la penosa imagen que ofrecía su centro del campo. Con Messi de todocampista ante la falta de recursos, el giro con un delantero más y una elección de elementos más adecuada permitió a Argentina frenar a una Bosnia con más fútbol que resultados. Ante Irán, con los cambios perfilados, no terminó de mejorar y Messi rescató a la albiceleste en el descuento cuando los asiáticos acumulaban tres o cuatro ocasiones para haber dado la gran campanada del torneo. Ante Nigeria todo cambió. Mucha fluidez arriba, poca contundencia atrás, un centro del campo aceptable pero mejorable (Gago-Mascherano) y la sensación de que Argentina es capaz de aguantar un intercambio de golpes (y goles) con la brutalidad que tiene arriba. Espectacular Messi y fantástico Di María. No son ya los que juegan, empezando por Messi y siguiendo por Di María, Higuaín o Agüero (veremos su lesión) sino por los que esperan (Lavezzi, Palacio, Ricky Álvarez, el inédito Enzo Pérez…)

argentina
Su camino, si no se complica la vida, es expedito. Con Suiza esperando en octavos, si se cumple la lógica esperaría el ganador del cruce entre el primero del grupo H (¿Bélgica?) y el segundo del grupo F (¿USA?). O sea.

Nigeria, que fue eliminada en 2010 compartiendo grupo con Argentina, esta vez acompaña al favorito a octavos. Le espera Francia (glups). Las águilas verdes flojearon contra Irán y aguantaron a Bosnia, mostrando su mejor cara ante Argentina. Buena señal para los cruces. En defensa ha mejorado y mantiene una verticalidad arriba que puede pasar factura a cualquiera, pero no parece con suficientes argumentos para dar una sorpresa de las de verdad. La fuerza de Emenike ha guiado al resto. Menos talentoso que muchos de sus compañeros, su fútbol físico ha permitido a los africanos competir de manera decidida. Y vaya dos goles de Musa a Argentina…

A Bosnia le ha pesado de forma extrema empezar contra Argentina. Jugó muy bien y no recibió recompensa, con Pranjic y Misimovic controlando el juego a la perfección. Ha dado la impresión de que Dzeko, su jugador más reconocible, no termina de encajar en la forma de jugar de esta selección, pero tiene que jugar por fuerza por su capacidad rematadora y realizadora. Eso sí, no tiene la movilidad en estático de sus compañeros y eso se ha notado. Argentina les ganó dándose un poco de vergüenza de sí misma y contra Nigeria se les anuló un gol legal (fantástica maniobra de Dzeko) para recibir poco después un gol que comenzó por posible falta (el único tanto del partido), con lo cual los bosnios llegarona a la última jornada eliminados y sin nada en juego ante Irán, a la que despacharon ya sin presión y con unos cuantos suplentes. Para ser su debut no está mal pero perfectamente podrían haber avanzado a poco que el orden de juego hubiera sido diferente.

Irán ya apuntaba maneras antes de viajar, con su seleccionador Queiroz avisando de que no tendrían nada que hacer trabajando en las concidiones en las que lo hacían. Con el trabajo del portugués, los árabes han mostrado un juego interesante y digno al mil por mil, pero insuficiente a este nivel. Sin gol no hay nada que hacer y en sus dos primeros partidos tutearon a Nigeria y asustaron a Argentina sin premio ninguno. Llegar con opciones a la tercera jornada contra Bosnia ya tenía mérito pero ahí ya no dieron para más.

Palabra de Osvaldo

Antonio Galiano | 6 de octubre de 2011 a las 6:00

“Prefiero jugar un partido con la selección Argentina que un Mundial con Italia. Les diría que no, yo soy argentino y mi sentimiento es jugar con mi país”. Dicho y hecho. Paolo Daniele Osvaldo -antes Pablo Daniel- ha aceptado ir convocado por Prandelli con Italia por las lesiones de Pazzini y el díscolo Ballotelli. Habrá que escuchar las explicaciones del argentino con pasaporte italiano a lo dicho en una entrevista a EFE en julio, pero por lo menos por lo menos… su palabra queda entredicho.

No hay que ser muy avispado para darse cuenta de que la competencia en la delantera albiceleste es más que feroz. Messi, Tévez, Higuaín, Agüero, Milito, Di María, Lavezzi… Daría  miedo verlos si estuvieran respaldados por un buen centro del campo. Pocos dirían que el ex delantero del Espanyol y estilete que está salvando hasta ahora la cabeza de Luis Enrique en la Roma tiene un hueco entre ellos. Pero, ¿quién sabe?

Por ejemplo, ¿quién le iba a decir a Dani Alves tras nacionalizarse español para -entre otras cosas- jugar con España el Mundial de Alemania de 2006 que años más tarde se convertiría en el mejor lateral derecho del mundo -para mí por entonces ya lo era- e indiscutible en las convocatorias de la canarinha? Pues no muchos.

Por entonces, el incombustible Cafú y el prometedor y efervescente Cicinho le cerraban el paso en la selección de Parreira. Pero la renovación acometida luego por Dunga -aunque no de titular- le abrió las puertas de par en par. Seguro que estará muy agradecido -o no, viendo la trayectoria posterior de España- a que la FIFA decidiera que el que hubiera jugado con las selecciones inferiores brasileñas le vetará el paso al equipo de Luis Aragonés.

Hombre, siendo honestos, con esa cantidad y calidad de competidores, yo hubiera hecho lo mismo que Osvaldo, pero la declaración de éste no llega a tres meses de antigüedad. El hombre pensaría que si Palermo estuvo en un Mundial con Argentina, ¿por qué no lo iba a hacer él? Hasta que cayó en que para eso hace falta otro loco en el banquillo de la talla de Maradona y se vino abajo.

Así pues, parece que su vuelta al Calcio y la carencia de delanteros de garantías en Italia le han abierto los ojos para sumarse a una de la italias menos italiana, donde Prandelli también ha contado una vez con Amauri -delantero de la Juventus nacido en Brasil- y apuesta supuestamente por el ataque.

La antítesis del compromiso de Osvaldo lo podríamos encontrar en Camoranesi, internacional italiano de origen argentino actualmente en Lanús. Todo lealtad, al ser olvidado por Argentina, la rechazó para comprometerse con Italia. Fue 55 veces internacional, campeón del mundo y ha jugado dos Eurocopas y dos mundiales. De calidad futbolística discutible, pero un tío de principios.

No sabemos si Osvaldo seguirá el mismo camino de triunfos que Camoranesi. Lo que es seguro es que con Italia no disfrutará tanto del fútbol como podría hacerlo con Argentina, aunque que cumpla y diga que considera su presencia en la azzurra un sueño. ¡Ah!, eso se me olvidaba. Estas han sido las primeras declaraciones del jugador al ser convocado:“es la realización de un sueño. Se lo agradezco a todos los aficionados del Roma”. Suena igual de sincero a cuando Alfonso Pérez Muñoz dijo que era de pequeño del Barça… Un poco de seriedad, que las cosas se quedan grabadas y escritas.